Esta es una historia basada un poco en una película que vi en la televisión
Esta es una historia basada un poco en una película que vi en la televisión. (no me acuerdo el nombre de la película.) Espero que les guste tanto como a mi me gusto.
Ya sabes eso de que los personajes no son míos, son de J.K.Rowling...bla,bla,bla y más bla,bla,bla. Solo los personajes que yo invente son míos, solo míos, y enteramente MIOS!!... si alguien los quiere usar solo dígamelo. (como el caso de Susan March, que aparece en casi todas las historias y ya no se quien la creó... y si alguien sabe, dígamelo por fa que me gusta ese personaje n.n)
"OS DECLARO MARIDO Y MUJER"
Había pasado un mes desde que James había decidido irse al norte y como lo había dicho Remus se fue con él, a última hora Sirius los acompañó y junto con él Katty, a la cuál la iban a dejar de paso en el convento.
Remus la visitaba cada fin de semana y siempre comportándose como todo un caballero, por lo que agradó completamente a todas las monjas que esperaban que dieran las doce los sábados para recibir con pasteles y chocolates al joven lobito. Esto al principio le pareció gracioso a Katty, pero ahora la tenía un poco preocupada por que las monjas no querían dejar a Remus en paz. Pero que le iba a hacer, él era muy guapo
Sirius por su parte actuaba muy raro según sus amigos, en primera por que apenas llegaba el sábado (pues en el cuartel tenían día libre el sábado desde las 10 de la mañana hasta el domingo hasta las 12 del día) y seguía en el cuartel. Solo una vez había salido del cuartel, pero los demás días se quedaban. Al parecer había hecho algo que nunca pensó hacer, había MADURADO… y todo por una chica que no lo recordaba.
Pues sí, Sirius había decidido irse al cuartel para olvidar a Louse, pero había sido peor. Ya le había escrito una carta hace una semana preguntándole por como estaba y si podía ir a visitarla los domingos. Sabía que tenía que hacer un viaje de medio día, pero no le importaba a Sirius, con solo verla una hora él estaría feliz.
Comandante Black, tenéis una carta.- le informó un soldado y le entregó la carta cuando regresaba de su ronda junto a James y Remus. Era viernes por la noche.
Gracias, soldado.
Tomó la carta y la vio sonriente. Remus y James se le acercaron por el hombro tratando de ver de quien era, pero tenían sospechas. Sirius sintió la vista de ambos y guardó la carta.
La leeré en mi cuarto.
SIRIUS!- protestaron ambos amigos.- por favor, dinos que te dicen?
Solo si me prometéis dar el postre de ambos esta noche.- Sirius sonrió.
Ni lo sueñes, hoy dan pastel de chocolate.- dijo Remus rotundamente.
Te doy la mitad- dijo James.
¡Acepto!
Ambos se fueron al cuarto dejando a Remus muy molesto, pero al final los siguió.
(imaginen la voz de Louse leyendo la carta)
Señor Sirius Black:
Me halaga su petición de venir a verme…
¿Le pediste que si la podías ir a ver? Estáis completamente enamorado amigo.- dijo James.
Cállate o no te dejo leer lo demás.
…pero no creo que sea prudente en estos momentos. Se que su viaje sería muy cansado y no lo quisiera molestar, al igual que no se ve con buenos ojos que un hombre visite desde tan lejos a una mujer que no es nada suyo…
Entonces en realidad no recuerda que ustedes tuvieron algo…- dijo Remus que leía sobre el hombro de Sirius.
¡Oye! Tú que estás leyendo, sino me vas a dar postre. ¡Fuera de aquí!
Te doy la mitad del pastel de James.
¡Acepto!- dijo Sirius.
¡OYE! ES MI PASTEL- reclamó James pero nadie le hizo caso.
…Aunque me gustaría llegar a conocerlo. Pero por le momento no creo poder hacerlo debido a las próximas nupcias de la princesa. Se realizaran en dos semanas más y yo me encuentro muy ocupada debido a que voy a ser la dama de honor. Si no tiene planes ya, me gustaría invitarlo a usted y a todos, en el sobre tienen cuatro pases para que vengan (el general Potter, el sargento Lupin y la señorita Katherin están cordialmente invitados).
Sin más por el momento me despido con un grato saludo…tú amiga Lady Louse.
¿Crees que vengan?- preguntó
Pues al menos Sirius, Remus y Katty vendrán… aunque James.
Pobre Lily.- dijo Alice.
Si, pero ella debe de ser fuerte. Ella sabia que esto iba a pasar… ¡ALICE! ¡PONTE EN PAZ DE UNA VEZ!- le gritó Louse a la princesa pues ella no paraba de moverse y Louse no podía medir el vestido que la princesa se estaba probando.
Alice exhaló un suspiro y dejó de moverse. Eso era muy tedioso; pruébate esto, te gusta el color, camina derecha, no juegues… era tan difícil esto de las bodas…
Pero al parecer la que le iba peor era Lily, después de todo, ella se iba a casar con un completo desconocido y degenerado. Todo el día se la pasaba en su cuarto, no había querido comer ni si quiera salir al jardín. Aunque nadie lo decía abiertamente, se murmuraba que estaba muriendo de amor.
¿Vais a perdonar alguna vez a Sirius?.- le preguntó Alice a Louse.
Su amistad había comenzado poco a poco, y ahora ya se llevaban muy bien. Louse había entendido que Alice solo tenía ojos para Franck, y que Sirius era un tonto, por eso esa rivalidad que había surgido antes despareció por completo.
Claro que no, él se merece esto y más… Aparte… no creo que le afecte mucho, de seguro ya ha de tener alguna chica en su lista de citas.
Pero él se veía muy triste la vez que partieron y aparte te ha estado mandando cartas casi a diario. Creo que si se enamoró de ti en verdad porque si no…
¡LISTO! Terminamos de acomodar el vestido.- dijo Louse como si no hubiera escuchado lo último que dijo Alice.
Ella ya no insistió, sabía que Louse también quería a Sirius aunque lo ocultara. Que difícil era la vida amorosa de sus amigas, por su parte Alice era muy feliz. Sus padres habían aceptado a Franck muy bien, hasta sus hermanos, aunque había sido un poco difícil al principio., pero tenía que decir que fue Lily quien más había ayudado a que eso ocurriera, y por eso ella tenía que hacer algo para que su amiga fuera feliz también. ¿Pero, Qué hacer?
Solo se le ocurría alguien a quien pedirle ayuda, y fue justamente a esa persona a quien fue a ver en cuanto salió de su prueba del vestido. Camino directamente hacia el tercer piso, ahí estaba alojado un huésped que no había salido mucho, pero que se había ganado toda la confianza de Louse.
Cuando llegó a la puerta tocó y no esperó respuesta, entró al cuarto. Ahí dentro estaba Sir Fletcher.
¿Ocupais algo pequeña princesa?- preguntó desde su escritorio.
Vos sois el único que me puede ayudar.- dijo con una sonrisa.
El primer día que Remus Fue a visitar a Katty estuvo muy tentado a correr despavorido cuando todas las monjas se le abalanzaron dándole chocolates, dulces, flores, ¡y hasta cerveza! Ahora, cada fin de semana que Remus iba a visita a su enamorada tenía que pasar por las monjas antes de llegar a Katty, eso era alrededor de una hora.
Pero ese día, Remus no quería perder tiempo con las monjas, así que ideo un plan que creyó lo salvaría… y así fue.
Oye amigo, ¿no creéis que para ser un pequeño paseo ya llevamos bastante cabalgando?- le preguntó Sirius a Remus.
Si, además este lugar no m es familiar… ¿Dónde estamos, Remus?- preguntó James.
El pequeño lobo sonrió y como "único consuelo" les dijo que podrían ir a preguntar donde estaban en aquella casa… justamente donde las monjas vivían.
Su plan fue todo un éxito. Cuando llegaron, todas las monjas se abalanzaron en contra de los dos nuevos jóvenes, dejando a Katty y a Remus platicar en paz y armonía en los alrededores de la casa.
El lobito ardía en deseos de poder volver a probar los labios de Katty y no tardó en convertir sus deseos en realidad, Ella jamás había sentido algo parecido por alguien, y aunque la muerte de su padre todavía le dolía y era muy reciente, Remus había logrado sanar su corazón poco a poco y ahora ella ya no lloraba más; y si acaso lloraba era en días de luna llena al pensar que su lobito estaba sufriendo solo.
Te extrañé tanto, Remus.
Yo más que tú. Eres mi Katty
Katty sonrió.
Es que tu no me entendéis.- replicó Katty.- Yo quise aprender a combatir para que mi padre se sintiera orgullosa de mí, pero quise ser la mejor para que tu te fijaras en mí. Tú hace un mes no sabías quien era, solo me conocías como la sobrina de Sir Montague y ahora me dices que soy tuya. Tengo miedo Remus, a que tu amor sea tan ardiente que se consuma en poco tiempo y no haya más para mí.
Remus no supo bien que decir, eso le dejó un tanto sin palabras. Katty vio eso y añadió rápido.
La princesa me envió una carta donde me decía acerca de su boda y que me invitaba. A ustedes también los invitó… ¿vas a ir?- le preguntó.
Si vos vas, yo iré.
Entonces es un sí.-selló Katty y zanjó el tema.
El resto del día, se la pasaron con los chicos haciendo bromas y tratando de alegrar un poco a James que esos últimos días había estado muy deprimido y de hecho Sirius y Remus lo habían visto llorar un par de veces.
A veces, ni si quiera te das cuenta de que tan rápido pasa él tiempo, y así le ocurrió al capitán James. No sabía bien porque había aceptado la invitación de la princesa a su boda si él no iba a poder contenerse. Ni siquiera abrió la carta, ni sus amigos por respeto a él. Los boletos eran más que suficientes.
Esto era muy difícil para él, pero lo tenía que sobrellevar y era mejor ir a la boda de Lily, porque así podría aceptar que ella ya no iba a ser suya. De solo pensarlo le hervía la sangre, pero no podía hacer nada.
A penas llegaron se instalaron en la casa de Katty, la cuál antes había sido de Sir Montague. Ella les ofreció su casa dado que ellos no tenían una casa propia en esos lugares, o al menos una donde cupieran los tres con todas las comodidades.
- Pues bien señores, yo tengo que ir a ver a cierta damisela antes de la ceremonia.- dijo Sirius con su traje de gala ya puesto.
Era un traje negro con camisa azul que lo hacía ver increíblemente guapo. Llevaba su espada por un lado y un sombrero de la guardia real.
Cuando salió sus dos amigos se le quedaron viendo y sonrieron entre si. Al parecer, Sirius parecía querer casarse también.
Yo quiero ir a ver a Franck.- dijo James.- Quisiera platicar con él algunas cosas.
Remus asintió y vio como se marchaba James. Eso le daba tiempo para poder ir con Katty y poder decirle al fin lo que en realidad sentía. Desde el día que hablaron en el convento él no había podido descansar su corazón al solo pensar que ella creía que para él solo era un juego pasajero.
Katty.- tocó la puerta y espero a que lo dejara entrar.
Cuando abrió la puerta vio que Katty estaba guardando unas cosas en una maleta.
¿A dónde vas?
Tengo que ir a arreglarme al palacio, allá quiere la princesa que salgan sus damas de compañía.
Remus sintió un deje de dolor de pensar en James.
Quiero decirte algo antes de que te vallas.- Katty paró de guardar las cosas y lo volteó a ver. Remus de pronto se sintió nervioso, comenzó a sudarle las manos y no paraba de arreglarse las mangas de su traje verde oscuro.- Yo… te quería decir… bueno… creo que si es algo complicado, -se rió nervioso.- tu… aceptariasbailarconmigoestanoche?
¿Qué?- preguntó confundida ella.
Que si bailas conmigo esta noche.- dijo resignado Remus.
Claro.
Y sin darle importancia, Katty siguió acomodando todo sin voltear a ver a Remus y sin siquiera imaginarse que eso no era lo que en realidad le quería decir. Pero era un poco penoso todo aquello. Así que quiso cambiar pronto el tema.
- En la iglesia voy a estar afuera con James, no creo que quiera entrar a ver como se casa Lily.
Katty lo volteo a ver con una ceja alzada.
Lily vio por una ventana como iba llegando el carruaje de su futuro marido. Su cara de asco no la pudo ocultar al ver que de es carruaje salía un hombre anciano horrible. Podía ver su mirada pervertida y se percató que del carruaje salieron varias chicas arregladas como prostitutas. Al parecer el Rey Notts había llevado "compañía" para no estar tan "solo" en su viaje.
Una lágrima resbaló por la mejilla de Lily. Se la secó y siguió arreglándose para la boda. No podía dejar esperando al novio.
Sir Fletcher estaba en la cocina feliz. Por fin había descubierto su verdadera vocación: ¡la gastronomía! Había cerca de veinte elfos domésticos que estaban alrededor de él observando como horneaba unas galletas. Les ponía un poco de esta hierba, un poco de estos polvos, un poco de café, un poco de chocolate y un poco de todo.
Nunca antes pensó que eso de las comidas iba a ser lo suyo, pero sabía que en cuanto llegase iba a pedir al Rey Notts el puesto de cocinero real y sabía que se lo iba a dar cuando probase las galletas que el mismo había hecho e inventado.
¡Sonrió como nunca!
Él iba a ser feliz cocinando, el Rey iba a ser feliz saboreando su comida y Lily iba a ser feliz al ver a su rey feliz. Todo se iba a solucionar, él lo sabía.
¡TIN!
Sonó el horno, lo que se suponía que ya estaban las galletas.
¡Listo!
Sonrió con cierta locura en sus ojos.
Por favor Milord, pruebe las galletas.- le rogó Sir Fletcher al Rey Notts.- Os aseguro que le gustaran.
Ya os he dicho que me dejeís en paz. Va, solo por que sois un familiar lejano, sino, haría que te mataran.- dijo de mala gana el Rey.
Desde su llegada, el Rey Notts había estado malhumorado. Eso era porque no le habían dado una habitación junto con la princesa Lily Evans, a la que quería poseer en cuanto la viera. Pero los reyes dijeron que iban a estar juntos solo cuando se hubiera casado.
Bah, si eso va a ser pronto.
Pero al parecer eso era decisivo.
Y ahora, Sir Fletcher lo estaba molestando con unas galletas que al final decidió probar solo para que lo dejara tranquilo. Pero en cuanto probó la primera supo que quería más y más y más y más. Se acabó las treinta que tenía y en ese momento decidió que Sir Fletcher iba a ser su nuevo cocinero real.
Sir Fletcher gritó y lo abrazó y prometió cocinarle todos los días desde ese día hasta que muriera. Y con una sonrisa, ambos sellaron el pacto.
Pase.- dijo Louse ya cambiada.
Llevaba un vestido color turquesa claro.
Siriues entró y la vio. Toda ella era hermosa y ahora con ese vestido, el cabello recogido y una sonrisa en sus labios parecía una diosa ante sus ojos.
Louse lo vio y sonrió, pero después desapareció su sonrisa con un destello rojo en sus labios. No podía evitar estar feliz de ver a Sirius, pero no quería aceptarlo. Se veía irresistible en ese uniforme, pero su orgullo podía más… o no?
Hola.- atinó a decir le chico.
Jovén Sirius.- dijo ella educadamente.- Gracias por las cartas.
El se acercó a ella peligrosamente, no sabía por que pero no podía aguantar más, la tenía que besar. Ella no se movió, solo se sonrojó más de lo que ya estaba. La tomó con una mano por la cintura y otra por la cara y la besó. Ella no le contestó, peor eso no le importaba a Sirius, él la seguía besando con pasión y ternura.
Louse esperaba cualquier cosa de él menos un beso, pero una vez que reacciono que Sirius Black la estaba besando no pudo más y terminó por mandar a su orgullo al caldo. Rodeo a Sirius por el cuello con sus manos y lo besó de la misma forma en que él lo estaba haciendo.
Después de unos minutos se separaron solo unos centímetros para poder verse a los ojos, con las frentes juntas.
Escúchame por favor, Louse. – él se veía serio, más que ninguna vez en su vida.- Se que perdiste la memoria, pero yo te voy a contar lo que pasó en estos meses. Nos conocimos y empezamos a salir,- Louse lo estaba escuchando detenidamente sin hacer gestos.- y sé que en realidad tú me quisiste y mucho y yo te quise aún más, es más, te amé, no, no te amé, te amo todavía.- el estomago de Louse sintió una sacudida cuando dijo eso.- Pero mi tonto miedo por este sentimiento me hizo engañarte… aunque no pude. Trate muchas veces de hacerlo y no pude. Trate de olvidarte y fue en vano. Y solo acepte la misión de llevar a la princesa a salvo porque sabía que tú ibas a estar ahí, quería verte, saber de ti. Por favor Louse, te lo suplico, te imploro; déjame volver a entrar a tu corazón. Te prometo que esta vez no lo voy a echar a perder. Este mes ha sido el peor de mi vida, sufría de pensar que podrías enamorarte de otro, sufría con pensar que estabas lejos de mí, sufría sin escuchar tu voz. Por favor, solo una oportunidad.
Sirius se quedó callado y vio la expresión de Louse. Ella estaba muy calmada, parecía tranquila…. Y derepente sonrió.
Bien Sirius, ya vi que aprendiste la lección.- le dio un beso en la nariz y se alejó de él para parars ene el espejo y seguir observando su vestido.
Sirius se quedó bastante sorprendido. Le acababa de declarar a Louse su amor y ella le decía eso, que ya había aprendido la lección…
Un momento, ¿Qué lección?.- preguntó Sirius.
Louse lo volteó a ver y sonrió más.
Solo estaba fingiendo, amor.- dijo calmada.- No perdí la memoria, pero quería que sufrieras un poco.
Sirius abrió la boca como nunca. Ella había planeado todo eso…
Tú… tú…
Louse volteó a verlo y vio que iba hacía ella así que comenzó a correr por la habitación, parecía que en serio estaba enojado.
Perdóname Sirius, no pensé que ibas a sufrir tanto.- dijo Louse detrás de una silla.
No pensé… no pensé.- la miraba amenazadoramente.
Sirius se abalanzó hacía ella y calló a la cama junto con ella, pero el puso su cuerpo para no hacerle daño. Cuando ella se trató de parar él no la dejó y la comenzó a besar. Ella no pudo evitar corresponder le beso.
Pronto, el hermoso vestido que llevaba Louse quedó en el suelo al igual que el traje que portaba Sirius. Ella pudo sentir como mientras Sirius profundizaba el beso se iba metiendo poco a poco en ella, haciéndola gemir de placer.
Fue cerca de media hora de placer, hasta que ambos calleron cansados. Ella se recostó en su pecho mientras que él la abrazaba y acariciaba todo su cabello.
Maldición, debo de peinarme otra vez.- dijo ella.
Que romántica.- sonrió él y la besó.- Pero me debes muchas noches para sanar todo el sufrimiento que me has hecho.
Louse lo volteó a ver y supo que ella estaba perdonada y también supo que su coraón ya había perdonado a Sirius Black.
James estaba caminando hacia donde le habían dicho que estaba la habitación de Franck. Él pensaba que seguía viviendo en su casa, pero fue una sorpresa cuando sus vecinos le informaron que desde hace una semana esta en el palacio por ordenes del rey. Después de todo, ser el futuro esposo de la princesa Alice te da privilegios.
Temía entrar al palacio y ver a Lily, aunque no creía posible porque de seguro ya se estaba arreglándose para su boda.
Su boda- dijo con despreció y tristeza James.
Tomó aire y entró al palacio. Preguntó a un guardia por la habitación de Frank y éste le dijo y casi lo hubiera llevado en su espalda. Al parecer él ya era una leyenda. Haber sido el capitán más joven en 450 años y acabar con una de las bandas de asaltantes más peligrosa del reino era suficiente para hacer feliz a cualquier hombre, pero no a James Potter.
Hubiera dado todo lo que era y tenía solamente por que Lily fuera de él. Sus piró y decidió seguir. Iba por un pasillo cuando un hombre salió de un cuarto y chocó con él.
Disculpadme caballero, no lo vi.- dijo amablemente James.
Oh, no os preocupáis, capitán.- dijo Sir Fletcher quien rápidamente se levantó y ayudó a James a levantarse.- Nada pasa, yo lo tengo todo en control.- le guiñó un ojo y se fue contento canturreando una canción.
Jame son entendió bien pero siguió caminando. Iba a doblar un pasillo cuando escuchó una voz conocida.
Vamos, tú puedes.- dijo Lily.-
Al parecer hablaba consigo misma. Para ella era igual de difícil que para él esta decisión y si se encontraban ahora, James sabía que Lily no se iba a casar y que él no la iba a dejar, pero eso implicaba muchas muertes en su pueblo. Así que decidió que ya era suficiente, no iba a ir a esa dichosa boda, se iba a ir de ahí ahora mismo. No planeaba ser un masoquista viendo a la mujer que amaba casándose con alguien más. No, no lo haría.
Soy un masoquista.- dijo por decimaoctava ocasión James.
Se encontraba afuera de la iglesia donde estaba la boda. Todos iban bien vestidos y arreglados como para la boda de una princesa. El corazón de James estaba destrozado, pero tenía que darle fin a eso, tenía que ver como Lily se iba con otro porque si no, no iba a poder creerlo ni superarlo.
Visualizó a Sirius entre la multitud y fue hasta él. Estaba un poco despeinado y con su espada mal puesta y al ver a Louse con el cabello despeinado sacó conclusiones y le sonrió a su amigo.
Que te puedo decir, soy un matador.
Fue lo único que le dijo.
Ambos se metieron a la iglesia sentados lo más alejados posibles del altar. Vieron a Remus que iba entrando y le hicieron movimientos de mano, bueno solo Sirius, porque James parecía más un muerto que otra cosa. Estaba callado, pálido y parecía que en cualquier momento se desmayaría.
James, amigo, hay algo que debo decirte…- dijo Remus en cuanto llegó, había corrido y no tenía aire.
¿Quieres que él sea tu padrino de bodas?- preguntó Sirius.
No.
¿Entonces quieres que yo sea tu padrino de bodas?- volvió a preguntar el chico.
No.
¿Entonces no quieres que seamos tus padrinos de boda? Que mal amigo eres.- dijo haciéndose el ofendido.
Sirius, ninguno puede ser mi padrino porque todavía no se lo pregunto a Katty.- y Después de esto de sonrojó.- No he podido.
Pero si ya van tres ocasiones y no puedes decirle que si se quiere casar contigo.- dijo un poco aburrido Sirius.- Creo que se te está yendo la chispa, amigo.
Remus lo miró un poco enojado. Pero luego recordó porque había corrido tanto y volteó a ver a James.
James, esta boda…
Pero lo que Remus quisiera decir no se pudo escuchar porque en ese momento empezó la marcha nupcial. James volteó a ver como un resorte hacía la entrada y ahí la vio.
Traía un hermoso vestido color turquesa claro con pedrería fina y su cabello amarrado por encima de su cabeza. Era realmente hermosa, no, no solo hermosa, era divina, el ser más perfecto jamás creado.
Caminaba poco a poco hasta llegar al altar, ahí besó en el cachete al hombre que la acompañaba y le susurró unas cosas al oído. Ella se fue a poner en la primera banca y fue cuando lo notó. El hombre que venía con Lily era Franck y la mujer que estaba entrando ahora en brazos de su padre era Alice.
Un momento…- dijo James y volteó a ver a Remus que le había puesto una mano en su hombro y le sonreía.
¡Esa era la boda de Alice y Franck! Pero que tonto. Ni siquiera había abierto la invitación de la fiesta, ni si quiera había visto los boletos ni si quiera había comprado un regalo para su amigo. Pero en ese justo instante nada de eso le importo, solo saber que Lily seguía soltera. Y Sonrió.
Alice vio a Franck y su corazón se puso como loco.
Yo, Alice Ianovik Butckerham, juro amarte y entregarme solo a ti todos los días de mi vida. Juro que en la mañana serás lo primero en mi mente y en las noches dormiré recordando tus ojos. Juro que en los días buenos y en los días malos, mi corazón solamente será para ti. Juro ser la mejor mujer para ti. Pero sobretodo, juro que este amor va a ser para la eternidad.
Franck sintió que sus piernas flaqueaban. Esta mujer lo hacía temblar de pies a cabeza.
Yo, Franck Longbottom Mussolini, juro amarte y entregarme solo a ti todos los días y las noches de mi existencia. Juro que te protegeré por sobre todas las cosas. Juro que te haré la mujer más dichosa del mundo y la más afortunada. Pero sobretodo, juro que tú serás la mujer más amada de este mundo.
Nadie en esa iglesia habían escuchado unos votos con tanto amor y en ese momento los reyes Ianovik supieron que su hija iba a estar en las mejores manos.
Ahora, yo os declaro, Marido y Mujer. Podéis besar a la novia.- dijo el padre.
No lo tuvo que repetir dos veces, Franck tomó a Alice y la besó con tanta ternura, como si fuera de porcelana. Desde ese día, ellos fueron un solo corazón en el cuerpo de dos personas.
FIN DEL CHAPTER….
Pido perdón a todos aquellos que estaban esperando un capitulo desde hace un año o más, pero he tenido múltiples problemas en mi vida… bla, bla, bla… no creo que les interese porque es que no subí, más bien que ¡ya lo subí!
Pero no, este no es el final, y creo que me van a matar si les doy un capitulo tan pequeño, hice otro más para concluir con este fanfic. Por cierto, la película se llama "Guardia Real"
Mañana subo sin falta el capitulo para que nos e preocupen… y ahora si… esto es el final… después del próximo mini capitulo, sigue solo el prologo con una breve reseña de lo que le pasa a cada personaje… y ya!! Porfín después de tanto tiempo, termina la historia.
Gracias a los reviews… en el próximo capitulo los voy a contestar a todos, gracias!
Y tuve que borrar partes del capitulo, entre Sirius y Louse. ¿por qué? Porque siento que no se necesita conocer eso... se los dejo a su imaginación... y porque sé que hay niños y no se me hace justo que no lean historias solo porque en ciertas partes vienen contenidos subidos de tono... ya se, ya se.. se escucha muy como una mamá... pero pienso así... pero no se preocupen... algún día haré un fanfic bueno y con escenas explicitas...
me despido por el momento... hasta otro día
