Huir era lo que siempre hacia y esta vez no fue la excepción, salió tan rápido que olvido por completo avisar a Regina sobre donde iría o darle alguna indicación que le fuera útil en su ausencia. La sangre le bombeaba con fuerza a la cabeza, mientras su conciencia le reprochaba de una y mil maneras lo que hizo. Apenas notaba la presencia del niño que la observaba con gesto confundido, intentado descifrar que es lo que sucedió.

-Emma ¿Estas bien?

-Sí, no te preocupes- aflojo un poco sus manos, los nudillos se le estaban poniendo blancos debido a la fuerza con la que sujetaba el volante

-No parece que este bien

-Henry es complicado de acuerdo- No quitaba la vista del camino

-Escuche de discutías con mamá y luego…

-Ahora eso no es lo importante- tenía que detener el interrogatorio antes de que se le fuese de las manos- tenemos que encontrar la solución para la memoria de Regina

-Sí entiendo- bajo la mirada

-Hemos llegado, ahora tendrás mucho que explicar- dijo antes de entrar a la tienda- a seguramente Gold no le gustara el hecho de que agarraste sus cosas

-Afrontare las consecuencias de lo que hice- Henry pondría ser muy maduro cuando se lo proponía

-Entonces entremos- abrió la puerta, permitió que primero entrara su hijo y luego ella

-Henry, Emma ¿Qué hacen aquí?- dijo Neal que estaba junto a su padre

-Neal, que sorpresa verte aquí- intentó sonreír, pero el recuerdo de lo que se dijo en aquella cueva la incomodaba

-Chico, me alegra verte- sacudió los mechones marrones del pequeño- ¿por qué tan serio? ¿Qué ocurre?

El pequeño observo primero a Emma que le hizo un gesto afirmativo con la cabeza- Es solo que vengo a pedir una disculpa

-¿Por qué? ¿A quién?- el hombre estaba hecho un lio, mientras buscaba alguna respuesta en los otros dos adultos.

-Abuelo- titubeo un poco, no estaba seguro de poder llamarlo de esa manera- yo lo siento mucho hice algo que no debí. Yo tome una de tus posiciones, para dársela a mamá y que olvidara- lo dijo rápidamente en un vano esfuerzo para recibir un castigo menos severo

-¿qué hiciste que?- Gold cambio su expresión en un segundo- No tienes idea de lo que has hecho, toda la magia viene con consecuencias. Y es extremadamente peligroso que la uses sin que conozcas como funciona. Te has metido en un gran lio

-Yo solo quería ayudar a mamá

-Tus intenciones eran buenas eso lo entiendo, pero debiste consultarme primero- su mirada era severa

-Gold sé que es complicado todo este asunto, créeme que regañarlo más no va a cambiar las cosas. Necesitamos de tú ayuda por favor

-Creo que ahora será más fácil, debes de decirme con exactitud qué fue lo que utilizaste- intentó calmarse, Emma tenía razón regañar a Henry no ayudaría

-Solo tome un frasco transparente, parecía una esfera. Dijiste que eso llevaría a quien lo tomase a un estado más feliz

-¿Seguro que tomaste ese frasco?

-Sí estoy seguro.

-Sé de qué posición se trata

-¿Qué es lo que pasa?- pregunto Neal

-Es un hechizo complicado. Sé que es lo que hay que hacer, pero tardare unos días más

-Está bien solo hay que esperar a que esa cosa este lista esa cosa y todo volverá a la normalidad- en varios días no se había sentido tan bien como ahora- en verdad gracias

-Es que hay algo que ustedes no entienden, así que no tienes que agradecerme nada

-¿hay algo que estés ocultando?- preguntó Neal al ver la mirada de su padre

-Puedo hablar contigo Emma, a solas

-Henry ¿Quieres ir al parque?- encontraría la respuesta después, además no estaba ansioso de estar al tanto de los tratos de su padre, así salió con el niño con la promesa de regresarlo en la tarde a casa de Mary Margaret

-¿Qué ocurre?- algo le decía que lo que escucharía no le gustaría

-Puedo regresar sus recuerdos, pero no sé si lo resista, va a ser complicado

-Ella podrá con eso, tengo fe en que así será

-Tendrás que hacerte cargo de lo que pueda ocurrir después

-Sí lo hare- quería tener fe en que sabría cómo manejar la situación

-La tendré en dos días. Prepárate

-Iré a decírselo, seguro se alegrara al saberlo- Emma quería sentirse optimista pero algo dentro de ella le gritaba nada saldría como ella deseaba.

Al mismo tiempo que Emma estaba con Gold, en la mansión una Regina perpleja por lo que recién acababa de ocurrir se debatía con sus propios sentimientos. Ella amaba a Daniel, o por lo menos eso recordaba, aunque ahora no estaba tan segura de eso. La rubia solo la dejo con un corazón que al latir casi dolía, con la cabeza aún más confusa, pero con algo dentro de sí que la hacía sentir ¿feliz?, esto último la preocupaba terriblemente. "Quizá solo estoy confundiendo agradecimiento con… otro sentimiento" se dijo a si misma, ni siquiera quería darle nombre a lo que sentía, aunque sabía a la perfección de que se trataba.

Se dejó caer en la cama, se llevó la mano a los labios e intento recordar aquel momento con mayor detalle, tenía los ojos esmeralda clavados en su memoria, sentía claramente que su rostro ardía. Intento pensar, pero su mente solo evocaba aquel beso, estaba confundida, Emma dijo que no tenían una relación de pareja, que lo único que las unía era Henry, pero entonces que significo eso beso, y luego estaba la manera en que huyó. "La odio, la odio, la odio", estaba gritando, su confusión se convirtió en furia, no era justo lo que le hizo Emma. Tomo un abrigo y salió corriendo de la casa.

Caminaba distraída así que no se fijó en la otra mujer que venía en su dirección, irremediablemente chocaron, la morena casi pierde el equilibrio.

-Lo siento mucho estaba tan distraída- se disculpó la otra mujer- ¿Qué haces aquí Regina?

-Mary Margaret ¿cierto?- la recordaba de la fiesta

-¿Qué haces aquí? ¿Estás sola?- pensó que quizá a su hija le paso algo malo, por eso abandono a la morena

-Solo necesitaba estar un momento a solas- oculto sus sentimientos, después de todo era una profesional en eso

-Pero es peligroso que andes sin compañía. ¿Te molesta si te acompaño?- más que nada deseaba tratar de nuevo con esa Regina, la misma que conoció en su infancia

-Claro que no, aunque ya no sé por dónde continuar

-¿Te apetece tomar algo?, debes de estar cansada es un largo camino a pie desde tu casa a este lugar

-Supongo que té estaría bien- se preguntó si sería la hora de tomar té, luego recordó cuando se escapaba para estar con Daniel, pero el besó con Emma de nuevo la abrumo

-Vamos donde Granny's- su sonrisa era amable como siempre, aunque por dentro estaba sumamente nerviosa

Cuando entró al restaurante se percató de que el ambiente le parecía algo pesado, observo alrededor y se dio cuenta de que las personas del lugar la observaban con gesto como amable.

-Parece que no soy bien recibida en este lugar- por alguna razón se sintió identificada con aquellas miradas, pero no sabía a qué se debía

-No te preocupes- la pequeña mujer de cabello negro se sentó en una mesa junto a la ventana-¿Cómo te has sentido estos días?

-Perdida como nunca en mi vida… o lo que recuerdo de ella- la frustración la envolvió de nuevo

-Lamento que todo esto haya sucedido. Pero todas las cosas tienen una razón de ser, quizá deberías aprovechar esta oportunidad- una chica largas piernas se acercó para tomarles el pedido- No todo puede ser malo ¿verdad?

-¿No todo es malo?, tienes idea de lo que es mirar a tu hijo y no recordarlo. Que todo lo que conocías de un momento a otro simplemente se haya desvanecido

-Sí lo sé- se esforzaba por mantenerse fuerte y no gritarle a Regina que había sido por su culpa, no era lo correcto hacer eso, por lo menos no en esa situación- Pero eso se terminó. Entiendo cómo te sientes, pero debes de tener esperanza en que eso se acabara, y entonces tendrás tu vida de vuelta

-No se cuanto más poder soportar, es duro. Saber que desconocidos saben más de tu propia vida que tú misma

-Debes de confiar, en que se solucionara esto- tomo una de las manos de Regina entre las de ella- Intenta ser fuerte solo un poco más- de nuevo la camarera se acercó

-Mary Margaret ¿Está todo bien? – Ruby no sabía lo que había ocurrió con la alcaldesa

-Sí Ruby gracias, no te preocupes- la chica que las atendió se retiró de mala gana

-Al parecer no le agrado a nadie de este pueblo- bebió un poco del té, con fingido desinterés

-Supongo que eso es un poco más complicado

-Todo me parece así últimamente

-Si te sirve de consuelo, antes era peor – ambas rieron

-¿Puedo preguntarte algo?- la mujer frente a ella asintió con la cabeza- ¿Tú conociste a Daniel?

-Sí lo conocí- después de todo ese fue uno de los motivos por lo cual su relación era solo venganza, no quería hablar del tema

-¿Sabes algo sobre él?- estaba claramente preocupada

-Bueno- titubeo un poco- creo que eso es complicado

-¿Puedes dejar de decir que es complicado?- perdió la calma, levantó la voz y golpeó la mesa, haciendo que la taza que esta frente a la otra mujer se cayera, dejándola empapada y armando un gran escándalo cuando el vidrio se quebró contra el suelo, atrayendo la innecesaria atención de las demás personas del lugar- Yo lo siento- se arrepintió de inmediato de lo que había hecho

-Déjala en paz- sin darse cuenta un hombre corpulento pero de baja estatura estaba a su lado y la agarraba fuertemente de un brazo, le estaba haciendo daño- ya deja de hacerle la vida imposible, ¿no te basta con lo que hiciste?- se veía furioso, y estaba asustando a Regina, pero no sabía si era por sus palabras o por sus acciones

-Fue un accidente, por favor suéltala Leroy- la pequeña mujer intentaba calmarlo

-No puedes justificarla siempre- fue entonces cuando la soltó de manera brusca obligándola a dar unos pasos hacia atrás para no caerse

-¿Estas bien?- la pelinegra se acercó rápidamente a ella

-No te acerques- en la mirada chocolate había mucho miedo

-Regina yo…- pero sus palabras fueron ignoradas, y solo vio como la otra mujer salía a toda prisa por la puerta