El día nos saludo con nubes tapando el sol, tornando el paisaje algo triste y deprimente, uno de esos días en el que solo tenias ganas de acobijarte en tu cama y comer golosinas hasta la hora del almuerzo, pero no… Soltando un suspiro, estire mis brazos y frote mis ojos. Algunas compañeras estaban eligiendo su ropa para el paseo, otras como yo dormían o se despertaban. Salí perezosamente de mi cama. Uno tenía que ver el ritmo que los alumnos mantenía el día para ir a Hogsmeade. Luego de alistarme un poco, cuando ya mi cama estuvo estirada y prolija, me arrodille frente a mi baúl para elegir la ropa que ponerme.

-Hace frio, aunque no creo que llueva.-dijo una chica descartando su falda para ir por unos pantalones.

Hice lo mismo, tome unos pantalones negros, y una polera del mismo color y luego rebusque, tomando del fondo el suéter rojo bordo con cuello bote que había hecho mi abuela para mí por algún día importante. Lo estiré, se sentía suave. Me cambie apresurada para poder bajar a desayunar, mis pies se hundieron en las botas holgadas, se sentían cómodas. Trencé mi cabello aburrida con Eiden ronroneando en mi cama, mi gato presumía de quedarse donde a mi me gustaría. Suspire cuando estuve lista, tome una pequeña cartera y baje a la sala común. Era un alivio que Lorcan no me esperara ya allí. Entre al comedor, un revuelo de alumnos hablando emocionados. Me senté junto a Lys, prepare lo que quería desayunar.

-¿Donde está Lorcan? –pregunte luego de dar un sorbo a mi chocolate caliente.

-Hablando con Louis fuera, no tardara e volver.

Cuando estaba ya acabando mi desayuno Lorcan aún no regresaba, junto a Lysander salimos del comedor topándonos con Albus y Malfoy.

-Hola Lysander, hola Rosie-dijo animadamente Albus.

Malfoy me miro e inclinó su cabeza, ese fue todo su saludo, mis brazos se cruzaron mientras fruncía el ceño.

-Te veo luego Albus, tengo que ir a buscarla…-sonrió, fue la sonrisa que compraba a cada chica menos a mí.

-Suerte con tu… cita-dijo mi primo demasiado raro, a lo que su amigo frunció el ceño rodando los ojos. Y así fue, sin despedirse se marcho por su cita.

-Hola Al. -Dije ahora que Malfoy no estaba.

-Te ves linda Rose. -Sonreí- Bueno, creo que vi a Scamander fuera, estaba hablando con Louis.

-Gracias Al, iré a buscarle, nos vemos luego. –Me despedí de Lys y me apresuré afuera, justo cuando salía mi novio entraba.

- Hola

Mis mejillas ardieron y el sonrió, su mirada me recorrió fugazmente y beso suavemente mis labios.

-Hola-susurro abrazándome.

-¿Listo para la primera cita oficial?-pregunte entre sus brazos.

-Claro –besó mi frente antes de soltarme y tomar mi mano para caminar hacia afuera.

-¿Que pasaba con Louis?

Lorcan me miro sobre su hombro -Nervios de su primera cita importante.

Recordé que saldría con Claire.

-¿Y tú le aconsejaste? –Ambos reímos.

Dimos algunas vueltas antes de ir a Hogsmeade, nos empujábamos y reíamos, molestándonos como siempre habíamos hecho, en algún momento su gorro gris acabo cubriendo mi rostro hasta mi nariz, me tomaba en sus brazos y me hacia girar por el aire, y todo se sentía natural entre ambos. Para cuando decidimos ir a Hogsmeade, ya las risas se calmaron, su brazo derecho descansaba cálidamente sobre mis hombros, su gorro seguía cubriendo mi cabeza aunque ya no mis ojos. El gorro era gris como el suéter que llevaba, sus pantalones de jean eran de un simple y común azul que resaltaba su mirada. Su cabello casi blanco que tanto había despeinado entre nuestros juegos, volvía a su lugar, o casi lo hacía, y lo hacía ver muy bien, una natural sonrisa tiraba en sus labios. Realmente era guapo. Me descubrió mirándolo y sonrió aun más.

-Rosebud Weasley me estas devorando con esa mirada. –Dijo con sus ojos brillosos haciéndome sonrojar.

-No! No te engañes Lorcan-mi mano perezosamente golpeo su pecho.

Sus labios se acercaron a mi oído-Si lo hacías, Rosie…

Cuando iba a responder los pasos apresurados detrás de nosotros nos hicieron mirar hacia atrás, de repente Hugo se apresuro a situarse en medio de nuestro camino, faltaba poco para el Salón de té.

-Rose-dijo sonrojado por la carrera mi hermano, sus amigos se mantenían lejos. Recordé antes de reñirlo que ahora estaba en tercer año, este era su primer paseo a Hogsmeade.

-¿Qué sucede, Hugo?-pregunte aun con Lorcan abrazándome

-Necesito dinero.

Mi ceño se frunció-Papá y mamá te dieron

-Lo gaste en golosinas

-¿Gastaste todo el dinero en golosinas?-mi tono subió molesta.

-No seas torpe, no… gaste todo el dinero de esta visita a Hogsmeade y acabo de ver algo en Zonko y…

-¿Y crees que te daré de mi dinero para que compres tonterías de Zonko?

Antes de que dijera más, Lorcan rebuscó de su bolsillo y entregó, amistoso, unas monedas a mi hermano.

-No son tonterías Rose, nunca vienen mal unas plumas dulces, o pergaminos falsos o globos chismosos, no puede tener su primer visita a Hogsmeade y no comprar nada en Zonko.

-¡Vaya! Gracias Lorc-dijo sonriendo mí hermano-Tu novio sí que entiende lo que es Zonko.

-Devuélvele ese dinero a Lorcan

-Rose, yo se lo di, déjalo…

Dudé pero terminé suspirando- Ya lo hablaremos luego, Lorcan.

-Bien...-dijo Hugo mirándonos divertido.

-Ve, compra esas porquerías…

-Rose… ¿papá ya sabe de tu y Lorcan?-hablo lentamente.

-No ¿Por qué lo preguntas?

-Porque hoy les enviare una carta y podría contarle

Lo mire con la boca abierta, Lorcan soltó una carcajada realmente divertido por el chantaje de mi hermano. Frunciendo el ceño saque de mi cartera algo de dinero para él.

-Si mama supiera que chantajeas por dinero para comprar cosas en Zonko…-dije mientras le entregaba unas monedas.

-Si papá supiera que tienes novio y que tendrás tu primera cita en el Salón de madame Pudipie…

Sin más se alejó, mire a Lorcan- ¿Puedes creer que mi hermano acaba de chantajearme?

-Lo hizo muy bien-lo volví a golpear y el rió- Si le dijeras a Ron de lo nuestro no tendrías ese punto débil ¿sabes? -bufé y comencé a adelantarme, el me siguió

-No me gusta que le dieras dinero, se aprovechara de ti ahora.

-Tal vez estuvo mal, no lo repetiré ¿si, Rosie?-pregunto abrazándome, finalmente suspire.

-Está bien.

Abrazada por la calidez de Lorcan caminamos hasta el salón de té, lucia prolijo y desde fuera podías notarlo lleno de compañeros con parejas. Entramos y sin demora fuimos guiados, la encargada compartía esa mirada pícara y cómplice, tan así era que me incomodaba mirarla. Lorcan pidió mi tarta favorita, sonreí sonrojándome un poco ante el que supiera tan bien las cosas que me gustaban. Pedí mi te y Lorcan pidió el suyo también. Tome aire y mire el lugar, tímidamente me deshice de mi gorro.

-Louis tenía una cita con Claire ¿no vendrán aquí?-Lorcan negó

-Louis a traído demasiadas chicas aquí, iban a tomar algo a las tres escobas, compraría dulces en Honeydukes y caminarían, más que nada quería demostrar que puede escuchar y no ser tan idiota como suele parecer-Dijo jugando con la servilleta, demasiado rococó para él, entre sus manos.

-Supongo que eso es un buen plan.

Lorcan tomo mi mano sobre la mesa y yo mire a otro lado, todo aquello era incomodo, me sentía una pareja enamorada del montón y no era nada bonito. ¿Por qué no podía ser como todas estas chicas que reía sonrojadas y se alegraban ante cada detalle de su novio o cita? Suspire y nuestra orden llego para hacernos separar las manos, sonreí a la mujer algo aliviada de su llegada, aunque ella lucia apenada por la interrupción, se alejo invitándonos a disfrutar de esa tarta y a llamarla si necesitábamos algo. Mire la tarta.

-¿Cómo lo recuerdas?

Lorcan me miro sobre la taza de té y se encogió de hombros. Lo mire mientras tragaba y bajaba con cuidado la delicada taza.

-Simplemente me gusta saber sobre lo que te gusta, Rose, solo soy atento a lo que me dices.

Baje mi mirada-Siento que no soy demasiado atenta contigo… lo siento.

Su risa me hizo mirarle, sonreía abiertamente con esa expresión dulce de él.

-Rose… no lo sientas ¿sí? Me gustas así, tímida y sin acosarme con preguntas de mis pasteles favoritos, me gustas así, lista y con esos ceños fruncidos, concentrada en los libros, me gustas seria por que cuando te hago reír… realmente ríes.

Lo mire conteniendo el aliento, mis pulmones dolieron por eso cuando volví a respirar. Lorcan no era un chico dulce, era listo, era guapo, era seguro, era… Lorcan, pero ahí estaba frente a mi diciendo todas esas cosas. Suspire sintiendo el cosquilleo del sonrojo sobre la piel de mi rostro.

-Lorcan... Eres tan dulce y…-reí-No ayudas a hacerme sentirme mejor siendo así.-Las comisuras de sus labios se alzaron y le imite, lo hice porque él era dulce, porque siempre me haría sonreír, porque era afortunada de que entre todas se fijara en mí, porque me gustaba Lorcan Scamander. Sonreí, porque Lorcan no esperaba de mí cartas rosas y perfumadas, no esperaba risitas tontas y palabras que podía recibir de muchas otras, sonreí porque a Lorcan le bastaba eso, porque siempre buscaba mi sonrisa.

El llevó la conversación un rato, hablamos de compañeros, de planes, de profesores, de quidditch, hablábamos de mis primos, hablábamos de cómo le iría en ese momento a Louis, hablamos de la cena del Club. Lorcan aun no se perdonaba no haber estado allí, no dejaba de molestarle que alguien, quien fuera, insinuara algo malo sobre mí. Conocía sus palabras sobre esto, y le deje hablar, de cierta manera, todo aquello me agradaba de él. Lorcan buscaba mi seguridad, y no el que estuviera segura, no… El quería que me sintiera de ese modo, y si era con él… mucho mejor. De cierta manera lo lograba y eso me encantaba, nada existía fuera de su brazo sobre mi hombro y de su voz ya de hombre un poco por encima de mi cabeza.

Antes de darnos cuenta la tarta no estaba, la hora en que Albus vendría por mí estaba tan cerca como solo 10 minutos. Lorcan había cedido con Albus, quería llevarse mejor con él, lo podía notar, el mismo lo decía. Albus debería pasar a buscarme, mientras tanto Lorcan iría a buscar a Lys, luego de comprar con Albus Lorcan en la salida del pueblo esperaría por mí para regresar a Hogwarts.

Nos levantamos para irnos, aun renegando con él por no dejarme pagar, defendía demasiado su apariencia de caballero a mi lado. Suspirando me puse su gorro y deje que me abrazara camino a la puerta.

-Gracias por ceder tiempo de nuestra cita para que vaya con Albus-dije apoyando mi costado más contra el suyo.- Se que quieres llevarte mejor con él, como con todos mis primos… Realmente valoro eso, Lorcan. –Pude ver como comenzaría a decir que no era nada, que quería hacerme sentir bien con el pero le callé, aun dentro del local, frente a la puerta- Eres muy dulce -en puntas de pie llegue a sus labios, sabía que le sorprendía, contadas las veces con una mano yo había tenido iniciativa en demostraciones de afecto. Sus brazos rodearon mi cintura, mis manos acariciaron sus mejillas sintiendo como se inclinaba sobre mi disfrutando del beso.

Alguien se aclaró la garganta y ambos nos separamos, ambos algo sonrojados, baje la mirada mientras antes de volverse Loran comenzaba a disculparse por acaparar el paso.

De repente se cayó y mi mirada se alzo para encontrarlo, encontrar su cabello rubio cayendo sobre su rostro, bien vestido con ropas negras como su paraguas, su cuello envuelto en su bufanda verde y plata. No miraba a Lorcan, su mirada helada, molesta, que casi me hacia querer esconderme detrás de mi novio, era sola y puramente para mí.

-Lo sentimos Malfoy-dijo secamente Lorcan y me tomo por los hombros para salir, lo vi mirar el reloj una vez fuera. Ya era hora y Albus no estaba cerca.

Malfoy tardo su tiempo en salir, lo podía imaginar con una chica, besándose detrás de esa puerta, despidiéndola con dulzura, mi cabeza se sacudió. Jamás Malfoy había tratado a alguien así, jamás trataría a alguien así.

-Se te hace tarde para encontrarte con Lys, no le hagas esperar.

-Puede esperar. -respondió mirando el camino, esperando a mi primo.

Suspire- Puedo esperar a Albus sola, ve.

Dudo un momento y luego como si le doliera se soltó, beso mi mejilla abrazándome por la cintura, manteniéndome cerca hasta que se decidió a soltarme.

-Te veo más tarde-se despidió y se alejo con sus manos en el bolsillo, dejándome su gorro gris.

Poco después de perder de vista a mi novio Malfoy salió, primero su cita, una Slytherin que no dudo en mirarme con una dulce expresión de asco, bufe cruzándome de brazos, volví mi mirada a otro lado. Malfoy sonó caballero pero frio, se despidió de ella, no hubo ruidos de besos, solo su frio saludo y uno algo molesto por parte de la chica que haciendo sonar sus pisadas se marcho.

-Así que tu novio te abandona aquí a la espera de una lluvia, que dulce.-Su tono aun duro sonó más cerca de mí, me obligue a no mirarle.

-Tu cita no parecía contenta ¿las cosas no marchan bien en el amor, Malfoy?-le escuche reír, pude imaginar la sonrisa de mala gana que solía darme.

-¿Qué es el amor realmente, Weasley?-Su pregunta se gano mi mirada pero el dejo de mirarme justo en ese instante-En cualquier caso, no siento nada de eso.

Ruedo mis ojos-¿Por qué sigues aquí?

-Creo que es obvio que Albus me convenció de acompañarlo a comprar, como hizo contigo…

Casi suelto que el iría a las tres escobas y no al Salón de té pero sé que le gustaría usar eso para humillarme.

Nos quedamos en silencio, y aunque había tensión entre ambos no fue realmente incomodo, supuse que la costumbre de ignorarnos ayudaba en esto.

Los minutos siguieron pasando y Albus no llegaba. Malfoy se alejo de la pared donde nos apoyábamos y comenzó a caminar, ladee mi cabeza mirándolo, dejaría plantado a mi primo. Sus ojos me buscaron sobre su hombro y se volvió a enfrentarme, varios metros entre nosotros.

-¿Qué esperas, Weasley?-Algo aturdida lo mire.

-A mi primo Malfoy, creí que era obvio, cuando llegue le diré que te marchaste no te preocupes.

Veo como mira el suelo, soltando lento un suspiro.

-No me estoy yendo, Weasley, iremos a buscarlo.

Dudo antes de separarme de la pared y dar un par de pasos.

-¿Dónde…?

-Honeydukes, quizás lo encontremos allí.-Su mirada volvió a mi algo mas… mmm... ¿tímida?- No te esperare todo el día, Weasley- simplemente se volvió. Aprecie su postura derecha, vi como bufaba y comenzaba a alejarse. Mordí mi labio inferior y me apresure detrás de él acomodando el gorro de Lorcan en mi cabeza. El rubio ni se digno a mirarme cuando estuve a su lado.

El silencio se mantuvo hasta que llegamos a Honeydukes donde entramos lentamente buscando a mi primo, nos ganamos algunas miradas al ir juntos. De repente me plante que aquello podía mal entenderse, ahora Albus no estaba entre ambos. El calor tibio se sintió en mis mejillas haciéndolas cosquillear, unas chicas fanáticas de Lorcan me miraron con mucha atención. Trate de no mirar a nadie puntualmente, solo buscaba el cabello negro y ojos verdes alegres, algo que no vi en todo el local.

-Malfoy… Albus no está aquí-le dije mientras el tomaba algunos dulces y se dirigía a pagarlos. –Malfoy…

-Te oí-dijo fastidiado y se volvió a mi cuando ya tenía su compra, comenzó a caminar a la salida y luego de dudar le seguí, mi orgullo decaía, era como un pequeño perrito siguiendo a su dueño. Patética.

Comencé a pensar que pasaría si mis primos me veían ahora. Lo mejor era relajarme y estar segura de que no había nada que mal entender.

Fuera de Honeydukes el cielo se había nublado aun mas anunciando una próxima tormenta, podía oler la humedad, hasta en los suelos de las callecitas se marcaba por la humedad, las pisadas que dábamos.

-Toma.

La voz de Malfoy me saco de mi preocupación sobre que el clima me atraparía a la espera de Lorcan a la salida del pueblo dentro de un rato. Se había vuelto hacia mi solo un poco, su mano se extendía en el espacio que nos separaba. Mire la pequeña caja que me ofrecía, al descubrir de qué se trataba lo mire dudosa.

-¿Porque me lo das?

-Te gustan ¿no? Siempre en el expreso compras Ranas de chocolate.

-Si… pero…

Lo vi, parecía impaciente sin mirarme. –Solo tómalo, a mi no me gustan.

Algo sonrojada me acerque y tome la caja entre mis manos sin tocarlo a él y la guarde en mi pequeña bolsa.

-¿Por qué lo compraste?

Solo me ignoro y siguió caminando la distancia que había entre nosotros y la tienda Zonko.

-Puede que Albus esté aquí.-dijo acercándose a la puerta, me mantuve quieta frente a la vidriera. James estaba allí riendo comprando algunas cosas con Fred y Hugo, definitivamente no entraría con Malfoy allí, mis primos enloquecerían, mi hermano se lo contaría a mi papá.

-Te espero aquí.

Sus ojos grises me miraron con cuidado y luego a la tienda, supongo que lo supo, su rostro se torno más serio y solo asintió entrando solo. Aunque no me gustara me sentí mal por él, quizás no le importara realmente que me avergonzara de ir con él, pero me sentía mal de todos modos.

¡Por Merlín! a Malfoy poco le importaba algo como esto, no le importaba mi familia, o mis primos o yo… como nosotros pensábamos de él, él y su familia pensaban cosas feas de nosotros. Lo sabía.

La puerta tintineo unas chicas salieron una de ellas me reconoció y me saludo distraídamente antes de alejarse. La campanilla de la puerta volvió a sonar y esta vez salió el amigo de mi primo, Malfoy solo, sin Albus. Preguntar si estaba o no es una torpeza, y que él lo diga también, solo vuelve a caminar y lo sigo,

-Quizás este en las tres escobas.

-No

Me sorprende su tono y su seguridad, estamos yendo a la salida del pueblo, al camino que lleva a Hogwarts, comienza a caer una ligera llovizna y solo suspiro. Malfoy deja que algunas gotas lo mojen y finalmente abre aquel paraguas que llevaba con él, no me pregunta si me quiero cubrir, no me lo ofrece, y así es el, carente de modales cuando está conmigo.

Me detengo bajo un techo cerca de la salida del pueblo, él tarda en notarlo, cuando lo hace se vuelve a mirarme.

-Es solo agua, Weasley, si te quedas te mojaras mas.

-Debo esperar a Lorcan.

El tuerce el ceño y se acerca con precaución.

-Seguramente ya se habrá ido.

-No, Lorcan no se iría sin mí.

-Quizás creyó que querrías volver con Albus, además fue listo y se marcho cuando aun no llovía.

Niego y tiemblo por el viento mojado y frio que rosa mi rostro.

-Lo esperare.

Veo que Malfoy se mueve más cerca y su paraguas me cubre, su cuerpo ataja el golpe del viento.

-Me parece inútil pero supongo que me quedare… a ver cómo te das cuenta de que tu novio no vendrá, y claro, ver como luego te mojas mas con la tormenta que no tardara.

Le dirijo una mueca cruzándome de brazos, manteniendome firme en mi sitio.

-Sí. Será divertido.-Dice mirando el cielo.

En silencio los minutos pasan mientras la lluvia se hace mayor, miro mi reloj de pulsera y veo que la hora en la que me encontraría con Lorcan pasa lentamente.

Malfoy se aleja lentamente, la lluvia cae duro sobre su paraguas. Dudo antes de seguirle y caminar a su lado, fuera de su paraguas, su paso es rápido y firme. Me mira por el rabillo del ojo y suspirando se acerca protegiéndome de la lluvia, solo bajo mi mirada y murmuro un débil y humillante "gracias" y se que sonríe, casi lo siento, aunque no defino que sonrisa es. Su costado se pega al mío para entrar bajo el paraguas, caminamos callados, demasiado tímida para decir nada, el ruido de la lluvia nos envuelve con el fresco olor de la tierra mojada. Malfoy solo mira al frente y me atrevo a contemplarlo con cuidado, esta sereno, impecable como en el salón de té, su ropa prolija y de repente lo noto. Su hombro empapado, desprotegido por cubrirme más a mí, a mis ropas ya algo húmedas. No lo digo, pero lo noto.

Quizás si puede ser un caballero conmigo… y eso le sienta bien.