A la mañana siguiente el desayuno le esperaba a Blair, como siempre, Jim se aseguraba que el muchacho asistiera a las clases con el estomago lleno, no fuera que se fuera a desvanecer en una de esas viejas escaleras y se rompiera el cuello. Blair salió como siempre, como un cohete de casa, pero con la basura en la mano. Blair prefería una zurra que tener que limpiar u ordenar cualquier cosa. El orden de Jim le ponía los pelos de punta y la mayoría de discusiones que tenían eran porque su habitación parecía una leonera. Llegados al punto que Jim le había prohibido rotundamente llevar cualquier comida o bebida a la habitación. Así que desde entonces su escritorio se había extendido a la mesa de la cocina, que raramente se veía libre de apuntes y libros. Solo cuando Jim ya no podía más y empezaba a dar gritos como un loco haciendo todo tipo de amenazas alguna de ellas de lo más coloridas, Blair se ponía a ordenar y a recoger todas sus cosas que estaban por todas partes. El detective le sorprendía la capacidad que tenía el muchacho para convertir cualquier espacio en un auténtico caos. Pero como el muchacho continuaba castigado, la casa (que no su habitación) se mantenía bastante en orden. Y Jim parecía de mejor humor, cuando llegaba a casa y no tenía que apartar todo de hojas y recortes para poder sentarse cómodamente a descansar en el sofá tras un duro día de trabajo.

Las clases de las mañanas pasaron volando, era miércoles y casi todas las clases que tenía Blair era de su agrado. Cuando el timbre de la última clase de la mañana sonó Blair saltó de su silla como si tuviera un muelle metido en el culo. Salió corriendo de la clase como alma que lleva el demonio y atravesó todo el campus hasta donde se hallaban los comedores en un abrir y cerrar de ojos. El muchacho iba a sacar los pulmones por la boca cuando finalmente llegó ante el edificio. Allí estaba Kane, vestido impecablemente, como siempre, con el porte que solo las familias de alta cuna tienen. Blair lo había visto hecho un auténtico desastre después de 14 días en el desierto y Kane seguía teniendo ese porte a los Lawrence de Arabia, mientras que él y Naomi parecían unos mugrientos muertos de hambre.

- Hola Sandburg, respira chico (con esa sonrisa de triunfador. Aunque Blair sabía perfectamente que Kane no había triunfado en nada porque jamás le había interesado competir en nada).

- Hola Kane (dijo sonriendo en cuento recuperó el aliento).

- ¿Te apetece un picnic? (indicándole un mantel y una cesta perfectamente parados en la arboleda que había junto al comedor, donde los estudiantes cuando hacía buen tiempo solían pasar el día).

- Si, claro (dirigiéndose hacia la arboleda) No es por nada Kane, pero ¿no es un poco temprano para la época de picnic?

- Es que quiero hablar contigo, lejos de oídos curiosos (Kane dijo mirando al frente).

- ¿Es una de espías? (Blair dijo haciendo mofa de su viejo amigo, estaba convencido que moverse con actores lo había trastocado un poco).

- No, más bien es una de viejos amigos traicionados (la voz de Kane no sonaba alegre como siempre incluso se podría decir que había lago de amargura).

- ¿Amigos traicionados?

- si, mi buen amigo Sandburg (remarcando el amigo).

- ¿Cómo puedo haberte traicionado yo, Kane? Sabes que eso es totalmente imposible.

- Eso pienso yo. Así que por nuestra gran amistad, he decidido organizar este picnic.

- Kane, me tienes intrigado ¿De qué hablas?.

- Recuerdas la noche que apareciste en mi apartamento en medio de la noche mojado como una sopa.

- (Blair se llevó la mano a su trasero inconscientemente) vagamente (dijo intentando sonar casual) ¿Porqué?

- Blair (Kane no le había llamado Sandburg, como siempre hacía, aquello lo dejó totalmente fuera de juego) los amigos no se mienten. Sé que tu madre te enseñó bien el valor de la amistad. Yo te considero mi amigo ¿Me consideras tú tu amigo?

- Si, claro, un muy buen amigo (Blair le dijo sonriéndole, aquella charla era del todo surrealista) incluso en esta faceta nueva tuya de rico paranoico jajajaja (Blair se reía pero Kane seguía con el semblante desencajado). Venga Kane, comienzas a asustarme, ¿Qué pasa?

- Recuerdas que te dejaste tu mochila en el hall de la entrada, qué te pusiste histérico cuando creíste que la habías perdido.

- Si, tenía todas mis cosas ahí (dijo un poco más flojo y apartando la mirada de Kane pero sin dejar de sonreír).

- Blair, hace unos meses entraron en la tercera planta y tuvieron retenidos a la familia que vive allí durante doce largas horas. Después de aquel incidente, los propietarios del edificio decidieron tomar más medidas de seguridad. Entre ellas un escáner. Todas las bolsas, paquetes, bolsos y cajas que entran o salen del edificio deben pasar por el escáner. Bueno pues yo soy uno de esos dueños del edificio y cada mes tengo que tragarme el maldito informe de incidencias.

- jajajajaja pues cuando yo llegué, no había nadie.

- Lo sé, era de madrugada, debiste pillar al conserje en el cambio de turno. Pero si un bulto no pasa el escáner en la entrada lo pasa en la salida. Pero sea como sea siempre hay un control.

- No llevo armas, Sabes que estoy en contra de cualquier tipo de manifestación de violencia.

- Lo sé (Kean le sonrió dulcemente).

- ¿Drogas? (Blair seguía perdido) ¡Estás de broma, con ese perro policía en casa, sería bien idiota de tomarlas, y ano te digo llevarlas encima!

- No deberías hablar de tu padre así, se ve un buen hombre (dijo intentando amonestar la chico pero lo paternal no iba con Kane, aquello le quedaba grande y se le notaba. Jim le había caído muy bien, le recordaba bastante a su propio padre).

- Ya lo sé, solo bromeaba, venga Kane, ¿Qué pasa con ese escáner y mi mochila?

- ¡Ya se! El escáner detectó el cuerpo descuartizado de mi profesor de contabilidad jajajaja (Blair casi lloraba de la risa).

- ¡Blair! ¡Para ya! (Kane alzó la voz parecía furioso, pero Blair sabía que Kane jamás se enfadaba, debía ser otra cosa, le estaba tomando el pelo de alguna manera. Entonces Kane, sacó una fotografía del bolsillo de su chaqueta y se la enseñó a Blair, era una foto del escáner de su mochila) Me refiero a esto.

- Si, mi mochila (Blair empezó a numerar todo lo que aparecía en la foto). Mi primer libro de antropología, unos apuntes, las piedras que me regalaron en Lima, mis pulseras de el Salvador, unas casettes que mi madre compró en México, la estúpida camiseta de la ballenas, mi caja de los tesoros, unos cromos, un paquete de chocolatinas, la (Blair se quedó mudo, había comprendido, al fin, a que se refería Kane, tragó saliva y alzó la mirada en búsqueda de la mirada de Kane) No se lo digas por favor a mi padre (dijo tan serio que parecía que estuviera dando las noticias de las nueve).

- Tu padre tiene que saberlo y no, no soy yo quien se lo debería decir (Kaen dijo respirando hondo).

- Entonces no lo sabrá nunca (Blair le dijo furioso e hizo el ademán de levantarse, pero Kane lo agarró fuertemente del brazo para detenerlo).

- Esto no es algo que se puede mantener en secreto mucho tiempo. Y cuando tu padre se entere que se lo has estado ocultando todo este tiempo, se va a sentir muy dolido. Blair, Yo me siento muy dolido y no soy tu padre. Debiste decírmelo. Debes decírselo.

- No (haciendo fuerza para soltarse del fuerte agarre) ¡No y tú no le dirás nada! ¿Entiendes?

- Sandburg (Kane dijo intentando hacer entrar en razón a su joven amigo, pero aquel era un hueso duro de roer)

- Déjame (finalmente se zafó del agarre) ¡No! ¿Me has oído? He dicho que no. Y esa es mi última palabra. Jim no tiene que enterarse (Blair se dio cuenta que estaba chillando y que la gente los estaba mirando). Ahora debes irte, tengo clases y estoy castigado.

- ¡Blair, no seas necio!

- ¡Y tú no te metas donde no te llaman! (y Blair salió corriendo con lágrimas en los ojos).