Hola gente! I know, i know! Tardé milenios, pero que creen que me paso?! D: EL cargador d mi lap se descompuso y ps sólo me prestan la d mi tia d vez n cuando, pero bueh, aki sta!


Capitulo 9.- Kiss me.

No podía dormir, aún me preguntaba que le había dicho Jacob a Edward, obviamente no sólo habían hablado de autos. Conocía a Jake, por la hostilidad que había demostrado, sabía que no podía haberle dicho cosas muy agradables. Quería a Jacob y aunque siempre me trataba con cordialidad, sabía que cuando se ponía de pesado podía llegar a ser realmente insoportable. Lo frustrante era que por lo poco que conocía a Edward, era obvio que no me lo contaría tan fácilmente, era muy respetuoso y discreto como para hacerlo. Aunque bueno, siempre se puede hacer uso de los encantos propios de la mujer ¿no? Ha! ¿Pero con cuantos encantos cuento yo? Ninguno…

El celular sonó trayéndome de nuevo a la realidad era un mensaje, de Edward.

"Hola Bella, no podía dormir por estar pensando en, cosas, y se me ocurrió que quizá nos podíamos ver más temprano, entre más pronto te vuelva a ver mejor. ¿Cómo a las 11 o 12 está bien? Claro, si puedes y quieres"

¿Pensando en cosas? ¿En qué cosas estaría pensando Edward? ¿Qué quiere decir eso de que entre más pronto te vea mejor? ¿Qué ansía verme o que se quiere deshacer de mí lo más propio posible? Apenas estaba procesando el mensaje cuando llegó otro.

"Bella lo siento tanto, quizá tu ya estabas dormida. Además dije cosas inapropiadas no? Nos podemos ver a la misma hora, no te preocupes. Que descanses"

Casi podía ver a Edward sonrojarse, estaba escribiendo la respuesta cuando llegó otro.

"Demonios, te deseo descanso y te sigo molestando con mis estúpidos mensajes. Prometo que este es el último, dulces sueños bella Bella"

Las risas eran inevitables, Edward era muy divertido y ¿acaso podía ser más lindo?

"xD Hola Edward, tampoco podía dormir por estar pensando en "cosas". Me parece bien que vengas al medio día, así podemos poner en orden la casa. Y son inapropiadas tus palabras dependiendo de lo que hayas querido decir. Hasta mañana Edward que tengas lindos sueños"

Mis "cosas" sólo tenían un significado: Edward. Sería maravilloso que yo también fuera el significado de las suyas, aunque no era algo muy probable. Los mensajes de Edward me cayeron como antídoto para el insomnio, ahora me sentía más tranquila y entre más pronto me quedara dormida menos iba a sentir la espera.

***

No podía creer lo rápido que se había pasado el tiempo, apenas me había dado para recoger la casa, sacudir un poco y bañarme, cuando ya eran las doce menos cuarto. Edward podía llegar en cualquier momento. Estaba en la cocina engullendo una barra de cereal cuando sonó el timbre, por fin había llegado.

-Hola Edward, pasa- Saludé después de llegar corriendo a la puerta.

-Hola Bella, buen día- Saludó con una sonrisa que me provocó escasez de oxígeno.

-Sientate, ¿te puedo ofrecer algo?-

-Si te sientas a mi lado todo estará perfecto- Casi podía sentir la baba caer por la comisura de mi boca.

-Hum, lindos zapatos- Inmediatamente voltee hacia mis pies y me di cuenta de que aún llevaba mis pantuflas de cerditos.

-¡Oh no puede ser! Ahora vuelvo, iré a ponerme algo menos vergonzoso- No podía creer que había olvidado ponerme los tenis. Sólo tardé un par de minutos y cuando llegué a la sala vi a Edward parado frente a la chimenea muy concentrado mirando la serie de fotos enmarcadas que había sobre esta, aunque no eran muchas en todas aparecía yo, exceptuando la de la boda de mis padres. Había unas donde yo apenas era una pequeña bebé y salíamos los tres juntos, otras eran de algunos cumpleaños con mamá, otras de vacaciones con papá e incluso una con Jacob.

-Hija única ¿recuerdas?- Le dije.

-Nosotros somos tres, y cada uno tiene cientos de álbumes llenos- Respondió riendo.

-Wow, ¿en serio?-

-Si, a mamá le fascina tomar fotos y videos. Dice que el tiempo se pasa tan rápido que a veces las cosas se olvidan, pero que de esta forma todo queda guardado y es imposible olvidar-

-Tu madre debe ser adorable- Comenté.

-Sí, lo es. Igual que tú de bebé-Dijo tomando la foto del hospital el día que nací.

-Claro, pero sólo porque era un bebé ahí-

-Sí, pero la mayoría de los bebés recién nacidos son feos, tu no. Debería ver la foto del día que nació mi hermano, Mary dice que en vez de hospital parece que mis padres estaban en el zoológico-

Después de pasar un buen rato botados de la risa por fin nos sentamos en el sofá para comenzar la práctica de guitarra. La verdad era que en las pocas clases que llevábamos ya había mejorado mucho, de hecho lo hacía bastante bien. Edward no sólo me enseñaba cómo tocarla, sino que también me hablaba de la historia de las guitarras y la música en general. Me encantaba cuando hacía eso, pues se apasionaba tanto en ello y me permitía conocer otra faceta de él.

Edward seguía llegando a las doce todos los días, incluso se había quedado a comer algunas veces. La confianza cada vez era mayor, por lo que cuando llegaba sólo tocaba, pasaba, me llamaba y se esperaba sentado en la sala. Gracias al cielo Alice y Rosalie había conseguido empleo en una pequeña tienda de videos que acababan de abrir en el pueblo, así que Alice ya no había seguido molestando con eso de conocer a su odioso hermano y sólo me llevaba al centro comercial dos veces por semana.

En una ocasión al terminar la clase y comer juntos, Edward y yo fuimos al hospital a visitar a los niños, había unos nuevos y otros ya se habían marchado a casa, pero fue maravilloso. Otra vez en lugar de quedarnos a comer en casa, decidimos ir al parque en el que habíamos iniciado las clases e hicimos un divertido picnic bajo el árbol que antes nos había albergado.

Hoy estaba lloviendo a cántaros, recién empezaba la tercer semana y Edward debía estar por llegar, eso si la tormenta se lo permitía. No estaba segura de donde vivía pero sabía que era a las afueras de Forks. Mientras él llegaba me fui a la sala a leer un poco a Jane Austen. Estaba tan emocionada con Dracy y Elizabeth, que la siguiente vez que vi el reloj ya pasaban cinco minutos de las doce, por lo que empecé a preocuparme por Edward. Sólo cinco minutos después él estaba entrando a mi casa, totalmente mojado.

-¡Dios santo Edward! Si sabías que al salir de casa te ibas a mojar, no debiste haber venido- Le dije sorprendida con su aspecto.

-No fue al salir de casa, en el camino había un auto con una llanta reventada, así que me bajé a echar un vistazo. Era la señora Weber, gracias a Dios el auto no estaba en marcha cuando se reventó y ella estaba bien, así que le dije que se quedara dentro del auto mientras yo cambiaba la llanta. Me costó un poco de trabajo, además ella no llevaba herramientas, por lo que tuve que usar las mías e ir de un auto a otro- Explicó.

-Edward, sé que eres la persona más amable del universo, pero por lo menos debiste haber ido a tu casa a cambiarte-

-Tuve la idea pero me retrasaría aún más y decidí no hacerlo. Además soy una persona muy sana, no creo enfermarme- Dijo con encogimiento de hombros.

-Eres humano Edward, aún no eres vampiro como para no enfermarte. Te traeré una toalla para que te seques un poco-

-Gracias Bella, pero no es necesario-

-Claro que si, aquí tienes- Dije pasándole una gran toalla blanca.

-Gracias-

-Agh, creo que eso no servirá de nada. Quítate los zapatos y sécate los pies, te daré unas calcetas de mi padre- sugerí.

-Oh no Bella, no hagas eso, estaré bien- Edward empezaba a sonrojarse.

-Hum, sabes? Quítate toda la ropa, la meteré a la secadora y mientras te traeré algo de Charlie-

-No gracias, con la toalla es suficiente, no me enfermaré- Apenas terminó de hablar un gran estornudo lo contradijo.

-¿A no? Además no te estoy preguntando, hazme caso. Ahora vuelvo, iré por algo de ropa-

Subí las escaleras a toda prisa y busqué algo de papá que le pudiera quedar a Edward. Encontré un short de baloncesto azul marino y una camiseta del mismo color con motivo del último Súper Bowl, era ropa que papá nunca usaba pues le quedaba pequeña. Cuando llegué a la sala se me fue el aire al ver al hermoso Dios griego sin camisa. Mi mente se quedó en blanco sólo con la imagen del perfecto abdomen y los marcados pectorales de Edward.

-También debes quitarte el pantalón, me daré la vuelta mientras te cambias- Sabía que eso seguro había sonado muy infantil, pero ¿Qué podía hacer? Si me quedaba a verlo mientras se despojaba de sus pantalones, seguro me desmayaba.

-¿Ya te vestiste?- Pregunté.

-Em, aún no me has dado la ropa-

-Ah claro, que tonta!- Respondió mientras sin pensarlo me volteaba para pasarle la ropa y encontrarme con un Edward únicamente en unos pequeños bóxers grises que por la humedad se le adherían como látex. Mi corazón se aceleró, la temperatura empezó a subir y el bulto de ropa terminó en el piso. (Oh, no debí haber pensado en "bultos" xD)

-Am, este, yo. Iré a preparar chocolate caliente- Tartamudeando, hiperventilando y tropezándome con el plano piso, salí e la sala y me metí a la cocina. Tuve que respirar profundo varias veces y mojarme la cara hasta que me pude calmar.

-Em, gracias Bella- Dijo Edward al entrar a la cocina. Con cuidado giré y vi que ya tenía puesta la ropa que le había dado.

-No es nada, no quiero que te de una neumonía por mi culpa-

-No es tu culpa-

-Oh si, si no fuera por mí, no te habrías empapado-

-Haría eso y más por ti- Creí oírlo susurrar.

-¿Perdón?-

-¿Qué donde pongo la ropa mojada?-

-Dámela- La tomé y la metí a la secadora.

-Gracias, en realidad se siente bien esta ropa-

-Wow, es verdad, Pero que sexy te quedan las ropas del jefe Swan!- Bromee.

-Si claro, sobre todo los pantaloncillos. Aunque nada mas sexy que tu pijama de agujeritos y las pantuflas de cerdos- A pesar de la vergüenza no pude evitar reírme. Él tomó asiento mientras yo sacaba las cosas de la alacena.

Saqué las barras de chocolate, un par de tazas, la leche y puse a hervir el agua en la tetera. La noche anterior había dejado la guitarra sobre la mesa, así que la tomé mientras el agua hervía. Como acababa de escuchar "Kiss me", me senté sobre la mesa y empecé a cantarla mientras tocaba la guitarra.

Mientras cantaba las últimas frases mi mirada se encontró con la de Edward, y en verdad deseaba que me besara.

En realidad apenas me di cuenta de que al acabar la canción, tenía a Edward de pie frente a mí. Se fue acercando lentamente con sus ojos fijos en los míos, podía sentir chocar nuestros alientos, cerré mis ojos y al instante tenía los labios de Edward acariciando dulcemente los míos. Entonces sentí su lengua rozando mis labios y en acto reflejo mi boca se abrió queriendo hacer lo mismo. El momento me pareció infinito porque fue perfecto, pero a la vez tan corto porque no me quería separar de él. Si no fuera por la tetera que silbaba con insistencia y mis pulmones que clamaban por un poco de oxígeno, seguro habría seguido haciéndolo, pero sin embargo nos tuvimos que separar.

Nuestras frentes estaban unidas y despacio abrí los ojos para ver que sus brazos envolvían mi cuerpo dejando nada de espacio entre nosotros y que mis piernas estaban enrolladas en su cintura, la guitarra seguramente había terminado en el suelo, pero eso era lo de menos.

Cuando el ruido del agua hirviendo fue insoportable tuve que pararme.

-Necesito levantarme- Dije alejándome con renuencia, Edward en seguida se apartó y se fue a parar junto a la puerta dándome la espalda. No decía ni hacía nada.

-Edward, lo que acaba de pasar…- Me fue imposible seguir hablando por que ni siquiera sabía exactamente que había sido eso.

-Lo sé Bella. Lo siento. Lamento mucho lo que pasó, discúlpame por favor- Dijo girándose bruscamente y mirándome con el ceño fruncido. No pude contestar, en vez de eso me puse a preparar las tazas de chocolate.

-Bella, ¿estás bien?- Preguntó al ver que no respondía.

-Ajá- No me salían más palabras.

-Bella yo… discúlpame por favor- Ahora estaba parado tras de mí, pero yo no podía voltear a verlo. Ese beso había sido maravilloso para mí, y me partía el corazón que no fuera también así para él.

-Dime algo por favor Bella, discúlpame-

-¿En verdad lo lamentas Edward?- Pregunté cuando junté el valor para voltearme y encararlo.

-Te pido disculpas Bella, se que estuvo mal actuar tan impulsivamente. Debí haberte pedido permiso o mínimo haberlo pensado antes de hacerlo. Sé que está mal.- Suspiró- ¿Pero sabes? No, no me arrepiento en absoluto. Al contrario, me alegra haber hecho lo que mi corazón pedía, lo que desde hace mucho quería hacer. Porque desde la primera vez que te vi había deseado tanto besarte Bella. Y entiendo que te enfades conmigo, pero en verdad necesito que me perdones, ¿lo harías?- Estaba impactada con todo lo que había dicho y podía sentir las lágrimas empezar a emerger de mis ojos.

-Está bien Edward, aunque más bien deberías disculparte por no avisarme antes de besarme, así hubiera agarrado suficiente aire, pero sobre todo deberías disculparte por no haberlo hecho desde hace mucho, por haberme hecho esperar tanto. Porque yo también me moría porque me besaras desde la primera vez que te vi- Contesté entre lágrimas y corrí a sus brazos donde nos fundimos en otro magnifico beso. No podía creer que esto me estuviera pasando, pero qué más daba si era sólo un sueño o una alucinación, igual lo disfrutaría gustosa.

-Y entonces, ¿me invitas una taza de chocolate?- Preguntó después de haber moderado nuestras respiraciones.

-Las que quieras- Respondí.


Ojalá les haya gustado, era algo q muchas speraban. Dejen review!!! Siii?! *Alice´eyes*