Clases de sexo con Edward.
Los personajes no me pertenecen, solo los uso con propósitos de diversión y para matar el ocio.
NOTA: Escenas de sexo explicitas. Solo para mayores de 18, o léanlo sobre su advertencia.
"Más vale callar y dejar que los otros piensen que puedes ser un tarado, que hablar para comprobárselo"
MARTES
Sentí como Edward se tensaba a mi lado al mismo tiempo que un silencio incomodo llenaba la mesa. Agaché la mirada clavada en la ensalada que había ordenado. Sentía su mirada insistente sobre nosotros, y su sonrisa engreída se había quedado plasmada en mi mente.
Esto no debería ser así, no tendría por qué avergonzarme de estar comiendo con mi novio y mis amigos. Pero la diferencia era que, Edward no era mi novio ante la sociedad.
"James".- Murmuré lo suficientemente alto para que me escuchará.-"No hagamos un escándalo de esto".- Sabía que mis palabras no tenían sentido alguno. James era un amigo muy cercano a Jake, quien siempre había estado en contra de nuestra relación. Y ahora tenía una muy buena razón.
Era obvio que Jacob tendría que enterarse de esto eventualmente, pero esperaba ser yo la que hablara con él y no su amigo que haría nada más que lograr que Jake me odiara aun más de lo que me tiene que odiar. Ante ese pensamiento me encogí aun más en mi asiento, ¿Qué estaba pensando? Estaba siendo extremadamente egoísta e infantil.
Estaba engañando a Jake, quien nunca me había hecho nada para lastimarme y yo me enamoraba de su mejor amigo mientras él estaba de viaje. Deberían darme un premio por la peor novia del año.
"¿No hacer un escándalo? Si acabo de confirmar lo que siempre le advertí a Jake, que no eres más que un fácil".- Sentí un nudo en el estomago cuando dijo eso, aunque estuviera siendo ofensivo sus palabras no estaban tan erradas. Edward apretó el puño sobre la mesa, por lo que lo conocía estaba a punto de decir algo en mi defensa, pero lo detuve. No era nuestra posición alegar cualquier defensa, aquí los malos éramos nosotros.
"James, nosotros hablaremos de esto".- Le expliqué una vez que había recuperado el habla.-"Ya que Jake sepa tendrás todo el derecho de decir y maldecirme todo lo que quieras, pero por su propio bien. Déjanos ser a nosotros los que le digamos todo. Por favor".- Esperaba oír algún otro comentario ofensivo, pero en su lugar solo se rió sarcásticamente y se alejó.
"¿Crees que vaya a llamar a Jake?".- Preguntó Jasper después de un largo silencio en que todos sentíamos el pesar de esta enredada situación.
"No lo sé".- Contesté encogiéndome de hombros sin expresión alguna en mi rostro.-"De cualquier manera, creo que debería llamar a Jacob y decírselo yo antes que James se adelante".- Nadie contestó a mi propuesta, pero tampoco discutieron por lo que pedí la cuenta. Era obvio que Edward tenía algo que decir, y de todos era el más incomodo, pero por el momento tenía que enfocarme en cómo le explicaría a Jacob esta situación.
Alice y Jasper se despidieron antes de subirse a su respectivo auto, y alejarse rápidamente por la carretera. Antes de subirme al coche me detuve en la puerta y miré a Edward que hacía lo mismo pero del otro lado. Sabía que Edward estaba molesto y celoso, estaba esperando solo un comentario mal pronunciado de mi parte para explotar y decir lo que estaba pensando desde hacía ya media hora.
Le regresé la mirada igual que él, retándolo. Edward no diría nada hasta que yo sacara el tema a colación, era demasiado infantil e inmaduro para esto.
"Sabíamos que tarde o temprano tendríamos que hablar con él".- Comencé.
"No es eso lo que me molesta".- Contestó desviando la mirada. Moví mis manos que se estaban acalambrando por haber estado cargando todo mi peso, las metí en las bolsas de mi chaqueta.
"¿Entonces?".- Cuestione.
"Te preocupas aun por él".
"Tengo que hacerlo Edward, lo estamos engañando. El no se merece esto". – Edward volvió a mirarme, pero fue diferente esta vez. Era como si él sabía que lo que acaba de decir estaba incorrecto, como cuando alguien conoce un secreto y no puede decirlo.-"¿Por qué me miras así?"
"No es nada, Bella. El problema aquí es que tu finalmente eres feliz, ¿no puedes dejar de preocuparte por todo el mundo?"
"Primeramente, no me preocupo por todo el mundo. En segundo lugar, es Jacob tu mejor amigo y creo que al menos se merece una explicación madura. Así que vamos a mi casa, lo llamaremos y se lo diremos."
"Pensé que esperaríamos a que regresara a la ciudad".- Dijo mientras rodeaba el coche por el cofre para después abrirme la puerta.
"Ese era el plan original, pero…"- Hice una pausa para sentarme y abrocharme el cinturón.-"No pienso quedarme sentada esperando a que James vaya y nos quite la ventaja de decírselo nosotros mismos".- Edward rodó los ojos y cerró mi puerta.
Los segundos que Edward se tardó en rodear nuevamente el coche me dieron tiempo de pensar un poco mas con claridad, sin sentirme presionada por la constante mirada de Edward sobre mi analizando cada una de mis expresiones faciales, como si intentara descifrar cada uno de mis pensamientos.
¿Cómo decirle a tu novio que tienes un novio nuevo? Quizá si se lo decía usando el disfraz de Caperucita Roja ayudaría a que su reacción fuera otra y terminarían teniendo un trío. La sola idea me hizo soltar un pequeño gemido. De acuerdo, concéntrate Bella. No pierdas el hilo. ¿Qué vas a decir?
Edward se subió al auto y no me dirigió la palabra en todo el camino. Por un lado lo agradecía, pero por el otro como mi mente no pensaba en ninguna manera de explicar a Jacob lo que estaba pasando, quería una distracción y que Edward me estuviera aplicando la ley de hielo no ayudaba en nada.
"Edward".- Lo llamé ganándome un sonido que hizo con la garganta, sin siquiera despegar sus labios. No sabía que decirle, no quería tocar el mismo tema de nuevo ya que no serviría de nada, pero no quería seguir en silencio.-"¿Cuánto falta para mi llegar a mi casa?".- Pregunté con un tono insinuador pero a la vez inocente.
"Alrededor de unos 15 minutos".- Contestó mirándome con el ceño fruncido.
"¿Sigues molesto?".- Pregunté ronroneando y desabrochándome el cinturón.
"¿Qué estás haciendo?".- Preguntó acelerando cuando sintió mi mano acariciar sus piernas, peligrosamente cerca de su entrepierna.
"Haciendo que no estés molesto".- Comencé a desabrochar su fajo y su cierre de su pantalón.
"Bella, puedes provocar un accidente de trafico"
"Oh, confío en tus excelentes habilidades como conductor".- Después de haber dicho eso, hice lo que había aprendido a hacer tan recientemente y que al parecer era muy buena.
15 minutos después estábamos aparcando en mi casa, nos bajamos corriendo del auto con urgencia de terminar lo que había empezado en el auto.
No supe muy bien cómo fue que le atine a la cerradura con la llave correcta, ya que teniendo a Edward besando mi cuello, no ayudaba a mi concentración; pero al final, entramos a la casa besándonos y así continuamos hasta terminar en el cuarto de lavado. Lo sé. ¿Cómo terminamos ahí? No tengo idea.
La idea general fue que ninguno de los dos teníamos una sola prenda en nuestros cuerpos, y a Edward le había parecido una idea genial prender la lavadora y secadora, que por no tener nada adentro se movían y hacían más ruido de lo normal. Edward me acostó encima de ambos aparatos y luego se colocó el encima de mí.
Era una sensación extraña, me quería reír por lo absurdo de la escena, pero a la vez estaba muy concentrada en el momento. Entonces fue cuando lo supe, Edward era "the one" (frase muy utilizada en USA, refiriéndose a la persona con quien quieren pasar el restos de sus vidas, "el indicado") no había duda alguna; cuando puedes estar teniendo relaciones con él, y reírte al mismo tiempo. Esa clase de felicidad, y afección que te llena el pecho es algo que cuando lo tienes, y eres consciente de ello, no lo debes dejar ir. No importaba que pasaría cuando hablara con Jacob, si me terminará odiando o no. Yo tendría a Edward, mi primer y único amor.
Y con ese pensamiento, Edward entró en mí. Haciéndome sentir completa nuevamente. Me sentía como una caja musical sin cuerda; sigue siendo una caja musical, pero sin cuerda no sirve para nada. Así era como funcionábamos Edward y yo, por separados éramos inútiles, pero juntos éramos algo hermoso y perfecto. Y eso jamás cambiaría.
Me levanté de la cama y observé a Edward durmiendo plácidamente a mi lado; acomode un mechón que cubría su frente, y sonreí. Esto era algo que quería ver todas y cada una de mis mañanas. Escogí unos jeans, una blusa sencilla y ropa interior a juego y me dirigí al baño. Abrí el grifo y en cuanto salió agua caliente me metí debajo del chorro; me bañe rápidamente ya que quería hacer algo de desayunar; tenía que tener el estomago lleno antes de hablar con Jake y así evitar un desmayo. La noche anterior tenía toda la intención de decirle todo a Jacob, pero Edward me mantuvo entretenida con algo que no podía rechazar, así que el nuevo plan era hacerlo hoy.
Mientras más rápido terminemos con esto, más rápido podría estar libremente con Edward.
Una vez vestida, maquillada y perfumada salí del baño solo para encontrarme con mi habitación perfectamente recogida y a Edward viendo una foto mía el día de mi graduación de preparatoria.
"¿Quieres tomar un baño?".- Pregunté abrazándolo por la espalda, mientras mis dedos juguetonamente recorrían su torso desnudo.
"¿Recuerdas este día?".- Preguntó ignorando mi pregunta inicial mientras señalaba el pequeño retrato.
"Si, me regalaste girasoles".- Recordé sonriendo contra su espalda.-"Fuiste el único que me regalo mis flores favoritas, en lugar de rosas".- Puntualicé dándole un beso en su hombro.
"Ese día, Alice me había convencido en que te dijera todo.".- Confesó sonriendo tristemente haciendo que yo formara una perfecta O con mis labios.-"Había una tarjeta en las flores, explicándote todo lo que ahora ya sabes.".- Hizo una pausa para mirarme y analizar mi expresión.
"¿Qué le hiciste a la carta? ¿La quitaste antes de darme las flores?".
"No; tu recibiste la carta, pero la quite antes de que la pudieras leer. Intercambie tarjetas; la que leíste en las rosas de Jacob es lo que decía originalmente la mía".- Terminó dejando la foto en su lugar, y se giró hacia mí.
"¡Lo sabía! Jacob no podría escribir algo tan hermoso".- Me separé de Edward y me deje caer buscando algo debajo de mi cama; cuando salí traía una caja empolvada; me senté en el borde de mi cama seguida por Edward, abrí la caja y entre varios papeles encontré la tarjeta con letra extremadamente pulcra con un poema de Pablo Neruda:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
Después de ese fragmento del poema, decía lamento haberme tardado tanto y no estaba firmada. Recordé como supuse que ese poema Jake lo había leído y le había recordado cuando yo no estaba con él, aunque siempre mantuve la esperanza, o más bien la ilusión que Edward lo hubiese escrito ya que a ambos nos encantaba Pablo Neruda.
"Siempre fantaseaba con que tu hubieras escrito esta tarjeta, y te soñaba recitando los versos en mi oído".- Confesé sonrojándome un poco.-"Me sentía como una completa estúpida".- Edward mi miró con los ojos enfocados, y con una sonrisa gloriosa bañando su cara. Después de una sesión larga de besos prolongados y lentos, se metió a bañar mientras yo arreglaba un poco el cuarto de lavado.
Después de media hora, Edward había bajado y nos habíamos quedado hablando en la sala sobre lo que haríamos la próxima semana, ya que era Navidad y no estábamos seguros de cómo íbamos a celebrar.
"Vayamos a desayunar y ahí lo platicamos con Alice".- Sugirió Edward.
"Bien, pero después de desayunar, sin falta llamamos a Jacob".- Aunque fue a regañadientes aceptó. Justo cuando íbamos a salir, timbraron. Supuse que sería Alice, o Jasper queriendo saber que había pasado ayer. Pero me llevé una tremenda sorpresa al encontrarme con lo que parecía ser tres docenas de rosas enfrente mi.
"¡Bella! Te extrañe tanto, bebé".- Me petrifiqué a oír su voz.
No, Jake. Jacob. Jacob estaba aquí.
Sin pedir permiso, Jake se adentró en la casa y dejo las flores en el comedor y volvió a donde yo estaba, me tomo de la cintura y me alzó en el aire.-"¡Te extrañe tanto!".- Exclamó.
"Jake, pensé que volvías hasta dentro de dos días".- Comenté mirando a Edward que se encontraba perplejo en el mismo lugar donde lo había dejado.
"No podía pasar un solo día mas sin uno de tus besos".- Y dicho eso me besó; fue tanta mi impresión que mis ojos continuaron abiertos, y pude ver la expresión en la cara de Edward. Y me odie a mi misma por ser yo la que le estaba causando tal sufrimiento; tan cordialmente como pude, termine el beso.
"¿Qué pasa?".- Preguntó Jacob quien siguió mi vista y se topo con un enfurecido Edward.-"¡Eddie! Compañero, ¿qué haces aquí?".- Le preguntó acercándose y abrazándolo.
"Bella y yo íbamos a desayunar juntos".- Contestó con la mandíbula presionada. Estaba casi segura que en su mente gritaba lo que realmente quería decir.
Y probablemente fue algo que Edward nunca debió haber dicho, ya que Jacob insistió en que el invitaría el desayuno. Así fue como terminamos en un restaurant los tres, y lo único que deseaba era que literalmente la tierra se abriera, o que el cielo me llevara. Lo que sea, solo con que me sacaran de ese bendito restaurant.
Jacob no paraba de hablar, ni de besarme. Y yo no paraba de ver a Edward, quien no paraba de abrir y cerrar la boca. Esto era demasiado, tenía que decir algo. Y parar esta locura.
"Jake".- Lo interrumpí.-"Hay algo que debes saber".- Edward me miró sorprendido, pero sonriendo.-"Algo ha cambiado".- Comencé mirando mis piernas, mientras jugaba con mis dedos. Hice una pausa, y perdí toda mi valentía.-"¿Te cortaste el cabello?".- Pregunté sintiendo la mirada entre furia y decepción de Edward. No pasó ni dos segundos, cuando Edward se había levantado de la mesa, completamente molesto.
"Yo iré".- Pidió Jake. Dejándome completamente sola en la mesa, sintiéndome como la peor persona del mundo. Tanto decía amar a Edward y ni siquiera era capaz de reconocer nuestro amor en público. La camarera dejo nuestros platillos y antes de irse me aseguro que debería ir a escuchar la pelea.
¿Pelea? ¿Edward le había dicho todo? Con demasiado pánico salí corriendo del restaurant para visualizar a los dos en el estacionamiento, y por su lenguaje corporal, era bastante obvio que desarrollaban una pelea acalorada.
Conforme me iba acercando, escuchaba más la conversación.
"¡Tienes que decírselo!".- Exclamó un Edward molesto.
"¿Cuál es la urgencia?"
"Le haces perder su tiempo, y la estas engañando. ¡Tienes que decírselo! Todo este viaje que te inventaste era precisamente para que investigaras como es que ibas a decirle la verdad a Bella".- Gritó Edward aún sin percatarse de mi presencia.
"¿Cuál verdad?".- Pregunté logrando que ambos se giraran sorprendidos por mí. Esperé a que contestaran, pero después de cinco minutos nadie había dicho nada.-"¿Y bien? ¿De qué está hablando Edward, Jake?".- Pregunté cruzando mis brazos sobre mi pecho.
"Bella, hablemos esto en otro lugar".- Pidió en voz baja.
"¡NO! Me vas explicar esto ahora".- Exigí con la voz un poco temblorosa. Tenía que ser extremadamente cuidadosa si no quería que la situación se volcara en mi contra.
Jake guardó silencio.
"¿Edward? Ya que él no piensa decir nada, ¿lo harás tu?".-
"Realmente es algo que no me involucra".- Se excusó.
"¿Me lo van a decir o no?".- Cuestione aún más molesta.
"Bien".- Contestó Jake.-"No estuve en una convención para mi carrera, Bells. Estaba huyendo de una realidad que no sabía cómo decírtelo".- Hizo una pausa y se acercó a mi.-"No he sido honesto contigo. ¿Recuerdas a Victoria? La ex novia de Edward, ella y yo nos encontramos en…"
"NO, NO, NO. ¡¿Me fuiste infiel?".-
"¡NO! Bueno sí, pero no con ella".-
"¿De qué estás hablando? Me fuiste infiel, ¿sí o no?".-
"Si".-
"¿Con quién?".-
"¿Es que acaso importa?".-
"Si, bastante".-
"James".-
"¿James qué?".
"Con James te engañe".-
"¿Qué estás diciendo?".- Entonces todo cayó sobre mi; la reacción de James; lo productos de belleza, porque era tan frío conmigo. Jake era gay, y me había engañado por Dios sabe cuando tiempo.
Pero por más ilógico que parezca, no estaba molesta con él, no como debería estarlo. Pero mi enojo fue dirigido a Edward, él sabía de esta situación y no hizo nada para evitar que siguiera siendo la cornuda de Jake.
"¡Tu lo sabías!".- Chillé contra él.-"¡Tu sabía esto y no me dijiste!".- Las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos.
"Bella, no era algo que podía contar".- Lo miré como si estuviera hablando francés. No entendía que estaba diciendo. ¿Qué se suponía que quería decir con esas palabras?
"Después de todo lo que ha pasado con nosotros, ¿Me vienes a decir que no me lo podías decir? ¡Tú te aprovechaste de toda esta situación! Sabías que Jake era gay, y aún así me embaucaste para que me acostara contigo".- Reproché sin darme cuenta que había dicho de más.
"Espera".- Terció Jake.-"¿Qué has dicho?"
Tan, tan, tan,
Soy una cínica. Y no tengo excusa buena, más que falta de inspiración y de tiempo, pero he vuelto y por fin se supo lo que hizo Jake. ¿Qué les pareció?
Al fin y al cabo, si le fue infiel. Solo que no con quien esperábamos; el próximo capítulo se aclaran muchas dudas; además, tomemos en cuenta lo molesta que está Bella con Edward. Muy mal.
En fin. Gracia por leer.
Las quiere,
Anabella.
