-Harry- dijo la pelirroja tratando de separar las labios del chico de sus mejillas- Harry, quítate, Ron puede llegar en cualquier minuto.

-Ginny ¿tu crees que… algún día podamos decirle lo que hay entre nosotros?

-si, claro Harry, el día en que tu cabeza no te importe.

-Harry abrazó a Ginny mientras miraban por la ventana, la estación de King's Cross ya había quedado muy atrás.

-… y me dice "si sé que está contigo, pero al menos déjame llorar"-dijo Ron entre carcajadas entrando al vagón con Hermione.

-si te digo, este mundo está loco- dijo la chica tratando de recuperar la respiración- eh, chicos ¿no ha pasado el carrito de los dulces?

-no- dijo Ginny.

-demonios, tenemos antojos de ranas de chocolate- dijo Ron- ¿y ustedes?

-no nos apetece- dijo Harry.

-si, que no te apetezca poner la mano mas abajo- bromeó Ron por que la mano de Harry estaba en la cintura de la menor de los Weasley.

-Hermanito ¿tu crees que si quisiera tener algo con tu MEJOR amigo, no te lo diría?- preguntó Ginny sonriente, Hermione quedó mirando a la pelirroja "pero que descarada y buena mentirosa es"; Harry tenía un vacío en el estómago y un nudo en la garganta "ay, es mi fin, es mi fin, Adiós cabeza, adiós aparato reproductor, me serviste de mucho pero todo tiene un final".

-pues no sé si tú lo dirías, pero Harry es otra cosa, es mi otra mitad- dijo Ron; Harry soltó una risa nerviosa el nudo en la garganta se soltó aunque el vacío en el estómago seguía.

-obvio que si- mintió Harry-obvio que te diría, hermano- Harry cruzó miradas con Ginny.

-pero cambiemos el tema- dijo Hermione- ¡tengo antojos de ranas de chocolate!

-hermanito, ni tres días y ya la tienes con antojos- acotó pícara Ginny.

-chistosita- dijo Hermione buscando el dinero en su monedero, junto a Ron se compraron una bolsa de ranas de chocolate y grageas de todos los sabores.

-adoro estas ranas- dijo Hermione.

-adoro robarte estas ranas- dijo Ron quitándole la que tenía en las manos.

-y yo adoro decirles que ¡son prefectos y tienen que cambiarse, ya vamos a llegar!- dijo Ginny.

-¡es verdad!- dijo Hermione dejando el abrazo que mantenía con Ron- me voy a cambiar- la castaña y la colorina se levantaron y tomaron sus capas.

-¿y qué están esperando ustedes, par de degenerados, para salir de este vagón?- dijo Ginny al ver que los muchachos no se inmutaban.

-pero… pero…

-pero nada, Ronald Weasley, desaparece antes de que te saque de las orejas- dijo Hermione.

-pero si tu eres mi…

-NOVIA no CONCUBINA- dijo Ginny- y tú no te hagas el santo, Harry James Potter, chaolín se llamaba el profeta- Ginny tomó a Harry de las orejas y lo sacó.

-Herms, ten piedad con mis orejitas- suplicó Ron.

-sácalo del pelo- dijo Ginny.

-no- dijo Hermione- ni del pelo, ni de las orejas- Ron le sacó la lengua a Ginny- si no sales de aquí Ronald Weasley no te doy besitos nunca más- Ron puso cara de perro medio muerto.

-me voy por que quiero, que conste- dijo antes de salir.

-Ginny, ere muy descarada- dijo Hermione quitándose la blusa para ponerse la correspondiente a Hogwarts- "te diría que Harry es mi novio, mas que mal eres mi hermano"

-mira, tú a veces tienes que decir "mentiritas piadosas"- explicó Ginny subiéndose la falda-así progresamos, Hermione.

-no sé, pero si te descubre…

-no, no lo hará; y tú tienes que irte a la tumba con el secreto.

-ay, Ginny…

-nada de "ay, Ginny…", por que tú eres mi amiga, Hermione Granger, aunque tu novio sea mi hermano… o sea, no puedes llegar y decir "Ron ¿sabes qué?, hoy me levanté con ganas de decirte que tu hermanita se revuelca con tu mejor amigo en tus narices y tú no lo notas; y pensé que te interesa chismear"

-Ginny, no seas loca, jamás diría eso…

-mas te vale.

-pero algún día tienes que decirle.

-algún día, Hermione, algún día.

El tren comenzó a detenerse, las chicas salieron de sus vagones con el mejor estilo "soy una escolar sexy" y se encontraron con los chicos.

-¿sabes, Harry? Cuando veo a Hermione vestida de escolar, mas la quiero-dijo Ron- luces muy bien.

-lo sé, gracias- dijo la castaña.

-¿y cómo me veo yo?- preguntó Ginny bajando del tren.

-no te ves, eres preciosa- dijo Harry.

-¡eh, Harry, mira, ahí está Hagrid!- dijo Hermione- ven, apúrate, vamos a saludarlo.

-chicos, los divisé de lejos, pero estos niños de primer año están mas locos que nunca, no podía moverme- dijo Hagrid- más encima miden menos de 1.50 metros.

-no te preocupes, Hagrid, sabes que nosotros vendríamos a saludarte-dijo Harry.

-obvio, es como nuestra cábala-dijo Hermione.

-¿y ustedes, tan de la mano que andan-dijo pícaramente Hagrid.

-OH-musitó Ron-es que… le pedí a Hermione que fuese mi novia.

-no, esto es broma-dijo Hagrid- pensé morir antes de escuchar esto-Hagrid se veía contento y a la vez extrañado.

-ay, no es nada del otro mundo… o sea… sólo somos novios.

-dense un beso-pidió Hagrid.

-ay, que vergüenza-dijo Hermione.

-vergüenza ahora, todo el trayecto estuvieron abrazaditos, dándose besitos, y cositas-dijo Ginny.

-ya, no se hagan los regodeones, sólo un beso y se pueden ir- dijo Hagrid.

-uno, para que podamos guiar a los enanos- dijo Ron y tomó por la cintura a su novia, la atrajo hacia él y juntó sus labios, dándole uno o dos piquitos, para entrar a darse un beso muy tierno y suave.

-esto es pura miel- dijo el semigigante- puro amor.

-sí, puro amor-dijo Harry- aunque si siguen así no llegaran a guiar a los pigmeos.

-¡los pigmeos!-dijo Hermione separándose bruscamente de los labios de Ron-Ron, tenemos que llegar a Hogwarts.

-cuando nos demos un beso sin ser interrumpidos voy a comprarle un collar a Crockshanks-dijo el pelirrojo tratando de alcanzar a Hermione que corría para encontrar un carruaje vacío.

Entraron al gran comedor y tomaron asiento en sus respectivas mesas para observar el sorteo de las casas, poco a poco el sombrero seleccionador fue gritando los nombres de las casas, y en esos minutos, Hermione fue víctima de miradas sorprendidas de muchos alumnos de Hogwarts, y de los improperios de las alumnas.

-¿supiste que Granger y Weasley están juntos?

-no, no puede ser, pero si él estaba con Esther, la de Revenclaw.

-eso fue el año pasado, y antes de empezar a salir con Shirley.

-¿Shirley? ¿Que ella no estaba con Mark, el de Hufflepuf?

-muy bien dicho, ESTABA.

Ron se sentía observado, tomó la mano de Hermione para evitar la mirada inquisitiva de Parvati, un chico de quinto que estaba sentado al lado izquierdo de la muchacha le miró descaradamente las piernas, Ron lo miró con la peor cara que un hombre puede hacer.

-¿y tú que miras, rata?

-na-na- trató de de defenderse el chico.

-"na-na"- imitó Ron -mira, rata, pobre de ti y de tu cara si sigues mirando así a MI novia, te mato, te corto las gónadas y te las hago comértelas, luego vomitarlas, echarle mostaza y metértelas por el…

-Ron, creo que ya entendió- dijo Hermione jalando del brazo a su novio- y sé que no volverá a pasar.

-mas le vale.

-shh, ya, tranquilo, que va a hablar Dumbledore.

-alumnos- comenzó a decir Dumbledore- otro año comienza y con el cosas nuevas; algunos alumnos nuevos y otros- Dumbledore miró a todos los alumnos de séptimo-desgraciadamente se van, yo sé que hemos pasado por tantas cosas, los he visto en castigos, en partidos de Quidditch y he explicado muchas de sus dudas- Dumbledore cruzó miradas con Harry- y espero ver a muchas otras generaciones. Este año hay nuevos cambios, la Profesora de DCAO Fleur Delacour tiene que salir con Postnatal- todo el gran comedor se llenó de murmullos- y por eso tenemos un profesor en practica que va a suplirla en esos meses, que esperamos no sean muchos.

-sólo segán tges meses, Pgofesog.

-bueno, en fin, y… quisiera pedirle cordialmente a los prefectos que… se… controlen este año- todos quedaron mirando a Ron y Malfoy, que miraron para lados distintos- ¡a comer!

-jojojojojo- rió Harry- Dean Thomas me debe 15 galeones.

-¿y por qué?- preguntó Hermione.

-le dije que ese niñita del pelo rosado sería una Gryffindor.

-¬¬ Apostador compulsivo, Potter- dijo Ron- lo que es yo, trataré de comer, tenemos que guiar a los elfitos de este año.

-que aburrido es ser prefecto- murmuró Ginny- yo me dormiré temprano, mañana nos espera un largo día.

-¿qué pasa mañana?- preguntó curioso Harry.

-nada importante- dijo Hermione- cosas de mujeres.

-¿y ni siquiera vas a darte un tiempito para estar con un pobre niño desamparado en este enorme colegio?- preguntó Ron con cara de perrito mojado.

-mañana no va a poder ser- dijo Ginny- la raptaré, es importante.

-eres una enana cara de papa roba parejas- dijo resentido Ron.

-y tú eres un estúpido niño feo con cara de mosca media muerta- le respondió su hermanita.

-antes de que esta pelea de niños siga, tenemos que llevarnos a los pequeñines- dijo Hermione poniéndose de pie y guiando a los de primer curso por el pasillo con Ron tomado de la mano.

-la contraseña es "el que a la tierra vino y no toma vino ¿a qué vino?"- dijo Ron.

-y quiero que sepan que las contraseñas no las inventamos nosotros- dijo Hermione- entren, hombres por la izquierda y mujeres por la derecha.

Todos los nuevos subieron, los antiguos entraron a goteras con cara de "estoy agotado y ya no quiero más guerra", la castaña y el pelirrojo supervisaban que todo estuviera en orden.

-y todos en sus camas, listo, mi Comandante- dijo Ron.

-bien, creo que yo también me voy a dormir- dijo Hermione.

-no, quédate aquí 10 minutos, por favor- pidió Ron.

-no, estoy cansadísima- Hermione se estiró liberando un bostezo, la blusa se levantó dejando su ombligo al aire.

-sólo diez minutos- el fuego de la chimenea iluminaba al pelirrojo- para poder darte el beso que nos debemos, Hermione.

-bueno- contestó la susodicha, ambos tomaron unos cojines de los sillones y los pudieron en la alfombra frente a la chimenea- te quiero.

-yo también te quiero- Hermione se volvió para darle un beso a su chico, el fuego crepitaba lentamente y solo se oía el sonido de los labios de los adolescentes- podría pasar mi vida aquí.

-podría pasar mi vida en la madriguera, contigo, tu hermosa familia y mi música- la mirada de la chica se giró melancólicamente hacia la chimenea.

-siempre estaremos juntos, mi niña, siempre-Ron tomó a la chica y la abrazó por la espalda, los dos miraban las extrañas danzas de las llamas.

-Ron ¿eres feliz?-la chica tenía los ojos acuosos.

-cómo no voy a ser feliz si tengo a la castaña mas hermosa que he conocido como mi novia, un mejor amigo famoso, practico el deporte que mas amo en el mundo y-Ron pasó sus dedos por el enmarañado cabello de la chica-quiero pasar mi vida con esa castaña hermosa.

-Ron, te quiero.

-yo te quiero muchísimo, y no quiero que te amargues, no lo mereces ¡yo te amo, y quiero estar contigo, quiero que seamos felices!…

-yo no puedo ser feliz- le interrumpió la chica.

-¿Qué tal si lo intentamos, sí?

-bueno- la chica volvió a girarse para darle un beso a su chico, un beso largo y tierno- pero vamos a dormir.

-Los chicos subieron cansinamente hacia sus respectivas habitaciones, se pusieron el pijama y, mirando hacia las estrellas, entraron en ese estado letárgico que precede al sueño.