Capitulo 8
Combate en el bosque élfico, Un Choque de Fuerza y Convicción
(o titulo alternativo: La Libertad Del Demonio Y la Virginidad De La Elfa...)
Disclaimmer. Ni a mi ni a mi editor nos pertenece Queens Blade
El pueblo estaba muy emocionado, ya que estaba por desatarse un verdadero combate, donde su guardiana Alleyne lucharía en contra del demonio aparecido hacía poco tiempo, aun sin que supieran exactamente lo que de verdad estaba en riesgo en esa pelea, ni los engaños del ángel que había causado todo este enredo.
Por otro lado Aníbal sonreía de oreja a oreja, feliz de haber logrado un resultado pervertido para la situación de su «queridísimo amigo» Christopher, que no dejaba de mirarlo con odio, cosa que cada vez le parecía mas divertida.
Por otro lado Christopher y Alleyne no sabían como tomar esto. Si bien quedaba claro que en este caso la única manera de resolver diferencias era peleando, era molesto pensar que por dejarse llevar por el enojo terminaban dentro del juego del pervertido de Aníbal... aun así la apuesta había sido hecha y aceptada y no cabía espacio para la duda, ellos pelearían y lo harían a lo mejor de sus habilidades, sin importar el desenlace...
Nowa por otro lado sólo estaba contenta porque sabía que si su maestra ganaba, tendrían alguien más con quien pasar el tiempo, a quien ordenarle cosas. Ya se imaginaba pidiéndole tareas agotadoras al demonio.
Preparándose en una de las cabañas de los elfos, nuestros dos protagonistas intentaban predecir el combate, mientras Aníbal saltaba de impaciencia, Christopher simplemente terminaba e ponerse su armadura con cierta resignación.
Suspiro ya preparado para el combate ―Se acerca la hora, sera mejor que me vaya...
Aníbal casi saltó del asiento desde donde había estado imaginando todo el combate, y se le acercó para darle ánimos.
―¡Suerte amigo!― exclamó, dándole algunos golpes en la espalda― Y recuerda; no es pelea si la chica conserva la armadura, esta bien que eres forastero pero eso es ley...
El ultimo comentario reafirmó el enojo de Christopher, que lo miró con ojos de pistola.―... prometo que después de esto tendremos una charla larga y extensa respecto a entrometerse en las conversaciones ajenas y ser un pervertido morboso.
―¡Oye! ¡Deberías agradecerme, ganes o pierdas terminas con la chica igual, como sea te estaré animando! ―levantó los brazos― Así que... ¡ANIMO, TÚ PUEDES AJAJA!
Mientras Aníbal seguía riendo a todo pulmón, Christopher con hartazgo murmuró para sus adentros―Te juro que me la pagarás, definitivamente te la cobraré en algún momento...
En otro lado de la villa, en otra cabaña, dos elfas seguían agitadas, más por la apuesta que por el combate. Alleyne no solía meterse en apuestas del estilo, pero su honor le decía no renunciar bajo ningún pretexto.
―¡Maestra, se acerca la hora, vamos no se desanime!― dijo Nowa, mientras terminaba de afilar el arma de su maestra y se la pasaba. Luego, se levantó ansiosamente de la cama, desde donde había estado observando la preparación de Alleyne, y comenzó a rodearla ansiosamente.
Alleyne, por su parte, seguía serena, como era su costumbre.― Sí, lo sé, Nowa, no perdamos el tiempo y gracias por el apoyo.
Ambas salieron por la puerta de la cabaña y comenzaron a dirigirse hacia el lugar del encuentro. En camino, Nowa se veía un tanto dudosa (pero no menos entusiasta).
―...Pero maestra ¿no se siente algo nerviosa?
―No.
―Pero... el demonio ya había luchado contra Leina-san y la igualó... así que seguramente será un oponente de mucho cuidado... eso y lo que pasara si pierde...―comenzó a jugar con sus dedos un poco preocupada.― Maestra, tal vez no sea tan buena idea...
Alleyne se sonrojó mientras negaba con la cabeza. No lo quería demostrar pero la simple posibilidad la ponía algo nerviosa. ―Eso no pasará. Estoy segura de mi victoria, tengo la ventaja del terreno y mis habilidades podrán contra ese demonio. ― le aseguró a su aprendiz, que ante la seguridad de su maestra esbozó una amplia sonrisa.
―¡Por supuesto Maestra!
Mientras en la aldea élfica se vivía un verdadero revuelo por el próximo combate, a mucha distancia del lugar, un pequeño grupo observaba con atención la enorme esfera en el cielo, que, según se había anunciado, mostraría un combate y qué era lo que se jugaban los participantes (desde luego, la discreción de Nanael no era algo con lo que se pudiera contar en ese tipo de casos).
Tomoe negó con la cabeza, visiblemente escandalizada.
―¡No, no y no! ¡Esto es inaceptable y no puedo creer que Alleyne se haya rebajado a aceptar semejante proposición!
Aldra, Shizuka y Tomoe estaban tranquilamente relajándose en unos baños termales, que a Tomoe tanto le gustaban (le recordaban su tierra). Shizuka simplemente miraba la esfera mientras reposaba sus brazos en el borde de la tina, no se veía tan inquieta como Tomoe y tampoco hacía notar como miraba atentamente al participante masculino de la pelea.
Shizuka se encogió de hombros. ―A mi no me parece taaan espantosa apuesta...
―¡Pero Shizuka-san!― Tomoe se sobresaltó ante la declaración.―¡Es una situación tan indecorosa! De solo pensarlo... en Hinomoto jamas se habría permitido un juego tan... tan...
―¿Indecente?― intentó adivinar Shizuka.
―¡Más que eso! Es una... ¡Una humillación para una mujer virtuosa entrar en tal apuesta!
―Bueno, Tomoe-chan, tranquila que no te han hecho a TI la apuesta...
Tomoe enrojeció de solo imaginar la posibilidad. ―¡Shizuka-san! ¡Yo jamás aceptaría algo así!
―Bueno, sólo piensa que si Alleyne llega a perder, cosa muy dudosa, la verdad no me creo esa de un tipo capaz de igualar a Leina Vance, lo único que sucedería en ese supuesto caso es que pasaría la noche con un tipo que no está para nada mal, de echo casi envidio a esa elfa santurrona.
Tomoe se le quedó viendo durante un buen rato, con los ojos muy abiertos, y Shizuka respondió la mirada con cara de interrogación.
―¿Shizuka...él...te parece guapo...?― Tomoe se veía aun mas escandalizada de lo que había demostrado. ―...¿Envidia?
Shizuka se encogió de hombros. ―Bueno, Tomoe, es un decir, además somos de la misma especie ¿Te olvidas?... ¿No será que simplemente estás celosa de Alleyne?
Tomoe negó enérgicamente con la cabeza. ―¡No podría estar celosa de un trato tan obsceno!
Aldra, que hasta entonces no había dicho ni media palabra, señaló con un dedo a Tomoe. ―Está celosa... pero no de ninguno de los protagonistas de la próxima batalla.
Tomoe volvió a miró a ambas con una sonrisa burlona. ―¿Y de quién estaría celosa si no, Aldra?
―De que a Shizuka-san le gusten otras personas, desde luego.
Shizuka volteó hacia Tomoe, que se vio tan avergonzada que no supo qué decir. Entonces, prefirió voltear hacia Aldra y regañarla.
―¡Aldra-chan! Eso no es...
Y lo siguiente fueron solo un montón de confusas excusas de parte de Tomoe, la risa de Shizuka, Aldra volviendo a su habitual silencio, mientras miraba también la imagen del Demonio que se coló en el torneo y esto hasta que el combate fuera transmitido por todas partes.
Aldra, por su parte, sí sentía ciertos celos de Alleyne.
Después de caminar un momento ambos dúos se encontraron en la afueras de la aldea en donde para su no sorpresa estaba Nanael lista para transmitir el duelo, ya previamente habiendo revelado los premios de esta pelea.
―¡Jo ahora sí, esto será digno de verse!― exclamó entre risas― ¡No recordaba apuestas tan divertidas desde que Echidna salió del Queens Blade!
Christopher entrecerró los ojos prefiriendo no imaginarse lo que eso significaba.
Y luego, se dirigió a Nanael―Me había preguntado a donde había desaparecido, como sea... ¿No se cansa de mostrar al mundo mis peleas? No es como si llegara a lograr algo con eso o sólo darle ventaja a los oponentes que me cruza enfrente...
―...¡Desde luego! Sólo les doy una pequeña gran ventaja sobre ti jiji...
Otra vez Christopher mostraba cierto hartazgo. ―Con usted también tendré una charla...―y su mirada cambio a cierta picardía―... después de todo encuentro interesante descubrir si los rumores de la suavidad de un ángel son reales.
Nanael se ruborizó un poco y frunció el ceño, falsamente ofendida.― ¡Maldito pervertido, al menos no tendré que lidiar contigo después de que barran el piso con tu cara!
―Ya veremos.― Christopher se dijo que simplemente no darle el gusto a la angelita era suficiente razón para esforzarse en ganar el combate.
Dicho esto comenzó a acercarse a Alleyne y ya poniendo una cara seria.
―¿Estás lista? Todavía te puedes retractar.
―¡Basta de charlas, no me retractaré, y el vencerte será la prueba de ello!― exclamó Alleyne. Christopher se dijo que en ese mundo eran todo menos pacifistas... aun siendo él un demonio, los demás eran los que nunca escuchaban sus propuestas de detener los combates...
―¡Ángel Nanael: declare el comienzo de la pelea!― pidió Alleyne.
―¡Alguien esta emocionada parece!― Nanael se veía entusiasmada.
―¡Por supuesto, mi maestra ya quiere llevarse a casa nuestro nuevo esclavo! ¡Lo haremos cocinar para nosotras! ¡Como ya lo sabe no está muy entusiasmado!― Exclamó Nowa felizmente.
Aníbal salio en defensa del demonio.―¡Hey! no es que Christopher no esté entusiasmado... ¡La verdad es que ya quiere pasar a la cosa caliente!
Tanto Christopher como Alleyne se sonrojaron de vergüenza de tener semejante apoyo, y prefirieron exclamar a sus compañeros una simple y muy sensata orden―¡Ustedes dos ya cállense!
Nanael se elevó un poco del suelo. ―Esto será interesante...―y comenzó a gritar.―Y ahora para ustedes gente de Gainos la hermosa ángel Nanael les trae otro combate oficial del Queens Blade entre la maestra de combate Alleyne y el Caballero demoniaco Christopher... ¡En juego, la libertad del demonio y la virginidad de la elfa! ¡Comiencen!
Dicho esto el gigantesco domo acostumbrado se formó y a lo largo del reino las esferas del cielo se iluminaron y dieron una mejor imagen de lo que pasaba. Mientras Christopher y Alleyne tomaban posición de combate y algo más de distancia, Aníbal y Nowa se alejaban para no estar en medio de esos dos.
Justo mientras el combate se veía, Echidna caminaba en rumbo hacia el castillo Vance, lista para cumplir con su misión, por la que le habían pagado. Pero hizo una pausa mientras los soldados que venían con ella seguían su marcha, y miro atentamente la enorme esfera en el cielo.
―Hm...
Se froto el mentón con una mueca insatisfecha.
―Demonios, ese bizcocho resulto ser mas astuto que yo.― entrecerró los ojos con hartazgo. ―Debí haber hecho esa apuesta la vez que combatí con Alleyne...
Y siguió su camino, imaginándose el delicioso sabor de aquella oportunidad perdida. No necesitaba ver el combate, tenia una intuición como las que tanto venían a su mente por sus muchos años de vida. Mientras marchaba, seguiría del rabillo del ojo el combate verificando si su intuición habría acertado.
En la aldea élfica, en cambio, nadie se movía. La tensión reinaba en el aire, hasta que en el momento en que una simple hoja tocó el suelo ambos oponentes corrieron hacia el otro, con bastón y espada levantada.
Para después chocar en el medio de la distancia que los separaba, lo que era el primer ataque de la pelea. Ambos mientras forcejeaban para sublimar al otro, se miraron; ambos pudieron ver en el ojo y ojos del otro el deseo por ganar.
Christopher rompió el forcejeo, dando un rápido giro hacia atrás, para luego girar hacia adelante con la espada posada horizontalmente, siguiendo la dirección de su movimiento, a lo que la elfa respondió posicionando su bastón de modo vertical en el flanco en el que vendría el golpe.
Bloqueó el golpe y lo dejó seguir su camino logrando que su oponente le diera la espalda, pero en el momento que iba a golpearlo tuvo que saltar hacia atrás rápidamente para evitar ser empalada por lo que parecía una cola.
Alleyne, sorprendida, observó a su oponente ―¿Qué significa eso?
―Es mi cola, y estas son sus hermanas. ―Al decir eso salieron dos colas mas que hacían juego con la que ya se veía a la ves que de su espalda salia una gran ala, Alleyne estaba un poco sorprendida (después de todo, luego de ver a Mellona, otro personaje peculiar...) y a la ves un poco nerviosa dado que ahora debería prestar mucho más cuidado; ya sea a esas colas de apariencia metálica o a esa ala que parecía tener cuchillas en las terminaciones.
―Estás lleno de sorpresas...
―No tantas como crees. Sólo que si vamos a pelear enserio, y dado que aquí tienes ventaja de terreno, entonces debo usar todas la herramientas que tenga a disposición.
―Buenas palabras, es hora de pelear con todo.
―¡Entonces ven!
―¡No, tú ven!
Al decir esto, con un poderoso salto Alleyne se subió a la rama del árbol que estaba cerca, y Christopher comprendió que ella lo retaba a entrar a donde sabía combatir mejor, en la altura y entre los árboles.
Sin mas y haciendo algo que sorprendió a muchos, saltó hacia el tronco y clavando la punta de su ala y colas comenzó a trepar rápidamente hacia donde estaba Alleyne.
La elfa quedó sorprendida en como el demonio solucionó la desventaja de una manera tan práctica, y si bien no era rápido, era firme en su avance.
Mientras el combate continuaba, los ángeles observaban la pelea mordiéndose las uñas. No les importaba realmente el resultado de la pelea en si. Lo que los tenía tan estresados era todo el desastre que Nanael creaba con su simple voluntad.
El mostrar los combates como si fueran un Queens Blade, dejar a un hombre entrar al torneo, ¡Y para colmo de males un Demonio! Al menos hasta que alguien pusiera orden, detuviera el pánico y solucionara el problema de la puerta infernal...
Todo esto hacía que la Seraphim estuviera con la paz perturbada, pero desde que la angelita inició esto, lo que mas ocupaba su cabeza fue el demonio en sí. Realmente no lo entendía, ese hombre no se comportaba como los de su raza usualmente lo hacen y para rematar no podía ignorar sentir cierta familiaridad, como si el demonio tuviera que ver de alguna forma con ella... esto ya causaba que considerara terriblemente cambiar la misión de eliminación por una de captura, sólo para intentar entender por qué ese sentimiento hacia un demonio que nunca había visto en su vida.
Ya idearía un plan para reponer el orden en Gainos, poner a Nanael en su lugar e investigar solo la actividad demoniaca, esto los otros ángeles podían sentirlo. El estrés en su señora les causaba a ellos mismos un temor indescriptible y más que nada sentir pena por el destino que le esperaba a la angelita.
Era evidente que Nanael tendría muy grandes problemas.
Esto pensaban mientras la batalla continuaba, abajo, en la tierra.
Cuando Christopher alcanzó una distancia lo suficientemente cercana a la elfa usando sus colas, se impulsó hacia ella con la espada levantada por sobre su cabeza, a lo que Alleyne respondió colocando su bastón de forma horizontal por sobre su cabeza para interceptar el golpe y desviarlo al costado para rápidamente encajar un golpe al flanco expuesto. Christopher por su lado rápidamente colocó una de sus colas en el camino del golpe del bastón de la elfa, aprovechó ese impulso, mas el de su cola, para darse cierta distancia.
―Bienvenido a mi territorio, veamos si puedes aguantar.
Alleyne se veía perfectamente segura de su triunfo, entre las hojas.
Desde abajo, Aníbal y Nowa miraban muy interesados el curso de la pelea, mas que nada porque ahora la cosa sería bastante desventajosa para el demonio; si bien era rápido, Alleyne lo era más... ese era su territorio.
Desde las esferas todo el mundo podía ver como Christopher usaba sus colas, no sólo para mantenerse firme y balanceado en las ramas si no que también le proporcionaban una defensa extra en contra de los ataques del bastón de la elfa, ya que si bien paraba el ataque de apertura debía cuidarse del otro extremo del arma.
Alleyne por su lado se encontraba de cierta manera... contenta, hacía mucho que realmente no tenía una buena pelea, ya que las que poseían la habilidad de combatirla o estaban perdidas en el mundo o tenían cargos demasiado importantes y ocupados. Bueno, también estaba Echidna pero sus combates no eran demasiado confiables.
El demonio que combatía hasta ahora sólo había demostrado que sí tenía experiencia y también inteligencia para implementar sus particulares extremidades para mantener el suficiente control para evadir y defenderse de sus ataques... si debía compararlo con algo eso sería una especie de Pulpo por como esas colas lo mantenían firmemente agarrado cada vez que ejecutaba un salto hacia otra rama, pero la ofensiva era suya y sólo seria cuestión de tiempo para lograr una brecha en esa férrea defensa y derrotarlo.
Aníbal y Nowa quedaron algo perplejos al ver que con esa calidad de habilidad sus mejores escenarios podrían verse en peligro.
La niña comenzaba a pensar en lo que implicaba para su maestra dicho combate, y por primera vez en su vida comenzaba a albergar el secreto deseo de que Alleyne perdiera. Nowa recordaba haber estado junto a ella desde pequeña, Alleyne siempre había sido solitaria.
Y tal vez las cosas que Echidna decía burlonamente cada vez que se encontraban no eran del todo falsas... ¿Realmente era la idea de pasar la noche con el demonio tan mala? Alleyne ya había vivido mucho tiempo, y algo así seguramente podría hacerle bien... al menos tener a alguien mas que ella para acompañarla en la vida era una buena idea.
Ya regresando al combate, Christopher estaba en una mala situación que parecía empeorar con el paso del tiempo, donde el ciclo golpe, bloqueo, desliz, evasión, contragolpe, giro, estocada, salto, era lo único que podía hacer en estas condiciones, y necesitaba una superficie plana para ejecutar la mayoría de sus técnicas, la elfa definitivamente sabía explotar ese echo, de esto el demonio solo podía culpar a Nanael.
Dando un salto enorme, impulsándose con sus colas, se aferró al tronco mas próximo y observó que de nuevo la elfa había desaparecido, para aparecer arriba de el en posición de golpe, no dándole más opción que saltar a la siguiente rama, definitivamente esta pelea era costosa, más aun que su ya poca energía se iba desvaneciendo.
Sólo podría ejecutar una vez un "Power pact" y para rematar, por alguna razón el contrato del dragón cada ves era mas débil, sabía que eso pasaría en algún momento, pero no que al poco tiempo de arribar al mundo humano comenzaría a perder completamente su contrato.
Aníbal ya le había mencionado que estaba mas pálido de lo usual y era verdad, la primer etapa de su infección comenzaba a manifestarse y a menos que en la siguiente semana no absorba suficiente energía era seguro que no sobreviviría, realmente odiaba su vida, pero más odiaba ser algo tan inestable.
Regresando su mente al combate actual, si quería tener chance de vencerla debía encontrar la manera de obtener una ventaja para compensar su falta de equilibrio, realmente, si hubiera sabido que terminaría en esta clase de situaciones hubiera pensado dos veces antes de cortarse un ala para crear su arma o de depender de ataques que si bien son poderosos, requieren camino libre para evitar contra ataques.
Bastante mas lejos la actual reina Claudette observaba el combate con una callada preocupación. No le agradaba en lo mas mínimo que la bizarra situación continuara a ese nivel, y comenzaba a diseñar en su mente una manera para ordenar todo el enredo y castigar a los culpables.
Había enviado ya a Elina para ocuparse del castillo Vance, y se sentía preocupada por eso también, le habían informado que el lugar estaba envuelto en combates peligrosos. Y para colmo Leina estaba en camino hacia allá gracias a ella... había enviado su mensaje antes de decidir volver a Gainos.
Tenía miedo de que los mensajeros advirtiéndole a Leina sobre la equivocación no hubiesen llegado, y de que la situación en el castillo se tornara demasiado problemática para Elina.
La mujer se sentía un tanto frustrada, desde el palacio de Gainos, porque todo a su alrededor parecía estarse volviendo un caos. Ella, tan obsesionada por el orden, no se sentía a gusto con un Queens Blade que ni siquiera era real, un enemigo poderoso suelto en el torneo, y su familia desperdigada por el reino.
Ignoraba que en el palacio Vance otro desastre mucho peor se gestaba y Elina caería prisionera de Echidna, contratada por los rebeldes. Su mundo parecía estarse saliendo de control.
Ya regresando a la pelea de Christopher y Alleyne, Nanael por fin veía lo que quería, pensando que por fin lograba su cometido al ver el golpe que Alleyne le había asestado mandándolo a través de cuatro árboles, pero se enfadó cuando vio que el demonio se levantaba sin más que uno o dos rasguños en la cara. La ligera abolladura en la armadura junto a una leve respiración forzosa, le dio a entender que seguramente el golpe le afectó bastante.
Christopher estaba contra las cuerdas, eso era obvio después de aquel tremendo golpe. Pero fue gracias a ello que ahí la vio: la ventaja que necesitaba, y sin perder tiempo comenzó a avanzar, en vez de dirigir su golpe hacia la elfa, con un ligero desvío cortó la rama donde ella estaba parada y así ambos comenzaron a caer, Alleyne rápidamente se aferró a otra rama, pero en ese momento y sin posibilidad de escape la punta de la espada de su oponente se dirigía a ella, envuelto en una energía roja, parecía que un cometa venía a golpearla, como pudo se incorporó y puso su arma enfrente suyo logrando evitar que el arma la tocara.
La potencia era demasiada, y terminó impactando contra el tronco del árbol detrás suyo, lentamente se incorporó pero tuvo que llevarse la mano a la boca al ver que de la misma salían algunas gotas de sangre.
«Me temía que su potencia era alta... pero no a estas alturas, si logra darme un golpe directo es posible incluso que muera... debo mantenerlo entre las ramas, no darle ningún espacio abierto.» pensó Alleyne concentrada.
«Ese golpe debió dejarla fuera... supongo que no recibe su titulo de la nada pero tampoco que tuviera tal resistencia, y ahora sabe que la mayoría de los golpes requiere de un espacio abierto o mínimamente que no haya nada entre el objetivo y yo, esto se pondrá mas difícil.» Christopher también reflexiono sobre el combate, concentrado en cómo obtener su victoria.
Y así la batalla continuó, ambos ahora estaban agotados, la mayoría de las fuerzas de Christopher iban a sus colas para mantener la estabilidad y potencia de salto necesaria para seguirle el paso a Alleyne, que trepaba entre las ramas y hojas de los árboles con envidiable agilidad.
La elfa por su parte debía usar la fuerza de sus brazos para asegurarse de parar cualquier golpe que no estuviera realmente dirigido a ella, no debía permitirle ponerla en esa situación de nuevo. Pero ello le costaba su anteriormente implacable ofensiva, en algunas ocasiones estaba tentada a usar sus técnicas pero, necesitaba estar quieta para prepararlas, además de que para hacerla efectiva el precio sería darle una oportunidad de usar esa técnica de nuevo; a este punto realmente no valía la pena tal riesgo.
Sólo le quedaba usar su carta del triunfo, hasta ahora en fuerza podía suponer que le igualaba, así que si lograba ejecutar y golpearlo con su Garra de águila este combate estaría terminado a su favor... no sospechó que en la cabeza del demonio un similar tren de pensamiento pasaba.
«Rayos… esto no me esta llevando a ningún lado, sabía que si con ese golpe no la derrotaba ella sería mucho mas cautelosa.» seguía pensando el demonio.
Christopher no lograba encontrar una solución adecuada al predicamento al que se sometió, la elfa ya no atacaba como antes, lo que es peor; concentraba su defensa, sabiendo que el buscaba de nuevo ese ángulo para atacar.
Entre los arboles no había una ruta directa, pero entre las ramas y el suelo no había casi nada y eso era la única instancia donde su stinger podía ejecutarse sin problema. Alleyne se dio cuenta y no permitió mucha distancia entre ellos, además de no caer en sus ataques falsos para eliminar la rama abajo de ella, sólo era cuestión de tiempo y Christopher temía que la única forma de ganar esto fuera usando su pacto, por como iba la situación, definitivamente esa parecía la única salida que divisaba por el momento.
Cerca de toda esa adrenalina, en el suelo, los dos compañeros de los combatientes intentaban divisar algo entre las hojas de los arboles.
―Vaya, de verdad que no quieren perder, uno creería que de verdad lo hacen por el premio jejeje― se burló Aníbal intentando reconocer alguna figura, con una mano haciendo sombra frente a sus ojos.
―Si, definitivamente mi maestra esta inspirada y esa mirada en sus ojos indica que usará su mejor técnica para acabar con esto, solo espero que Christopher-san no quede muy lastimado.― Nowa estaba en la misma posición que el hombre, cosa que resultaba bastante graciosa a quienes los veían.
―Hmmm… no se tú pero ¡El único lastimado aquí soy yo!― Aníbal frunció el ceño decepcionado.― se supone que es una pelea del Queens Blade y sin embargo Alleyne no ha perdido una sola prenda... ¡Ni siquiera los alcanzo a ver! ¡Y yo vi esa espada rozarla varias veces, estoy seguro que ese maldito lo hace a propósito!
―… Idiota pervertido…― dijo Nowa mirándolo con rencor.
Nanael, mientras alcanzaba a verlos combatir desde su elevada posición, reflexionaba sobre su porvenir.
―¡Jojojojo! Sí, definitivamente ya huelo la promoción que me darán: además de deshacerme de ese demonio realmente ya me tenía harta…―pensativa, frunció el ceño― y ni siquiera pude meterlo en mi harem de chicos guapos... ¡Hasta Echidna tuvo una noche con ese tipo y yo no! ¡Hey! ¿Qué demonios estoy diciendo?
Regresando al combate, entre las hojas de los árboles y las ramas, hasta los que observaban el combate en las esferas veían mejor lo que sucedía que los que estaban al pie de los mismos.
Alleyne ya podía comenzar a respirar un poco, se notaba que su oponente cuanto mas tiempo pasaba más se debilitaba, en cualquier momento sólo necesitaría la oportunidad adecuada para ejecutar su mejor técnica y acabar la pelea.
―Debo admitirlo, eres un oponente formidable, pero no falta mucho para que esto se acabe: puedo ver que estas cansado.
―No deberías preocuparte por el bienestar de tu oponente, es algo tonto, pero si tienes razón en poco esto deberá terminar, ¡No pienso ser yo quien pierda!― respondió Christopher.
―¡Ya lo veremos! ¡Te demostraré que mi convicción no es errónea!
―¡Demuéstralo entonces!
Dicho esto, Christopher estaba respirando forzosamente. No solo su contrato estaba por acabarse si no que debido a las heridas y el esfuerzo que le impuso esta pelea su estado se deterioraba terriblemente rápido, pero aun no podía rendirse, sólo había que encajar un golpe para ganar.
Sabía que aun si la elfa no recibió totalmente el impacto de su stinger, ella estaba herida y sólo necesitaría un golpe más para lograr vencerla, sólo necesitaba un ángulo directo para que ya sea su pacto u otro stinger pudieran ser recibidos a máxima potencia, no era realmente que no podía ejecutarlos, solo que con tantos obstáculos, aun si los atravesaba, le quitarían poder, distancia y duración y con la energía que tenía era conveniente ejecutarlo sólo si la situación así lo permitía.
Aun así esa era la esperanza que lo mantenía en la pelea, tal vez sí estaba al borde del agotamiento, pero mientras pudiera seguir levantando su espada, resistiría hasta encontrar el momento de lanzar su ultimo ataque del día.
Y así seguía el intercambio de golpes, Alleyne aprovechaba el cansancio de Christopher y atacaba sin compasión alguna, ya ni siquiera sus colas se movían con la misma velocidad y fuerza: era fácil hacerlo retroceder, ya era el momento de terminar esto, aun si podía cubrirse, su oponente en ese estado no podría resistir su garra de águila.
Todo el mundo miraba lleno de tensión como la pelea comenzaba su estruendoso final, en el momento en que Alleyne comenzó a saltar hacia una rama mas alta, seguida de su oponente que ya no demostraba la velocidad y fuerza de antes, todas las espectadoras que habían luchado con la elfa sabían a que se debía esto, no era difícil juzgar que la partida era suya, pero como en la pelea anterior con Leina, su oponente Christopher no era alguien que se rendía.
Ésta situación le pareció familiar, aún si estaba débil y al borde de la derrota siempre quedaba una ultima jugada, un ultimo recurso: era algo que todos iban a presenciarían en esos momento.
Christopher observó como la elfa se alejaba tomando altura y la siguió, era seguro que la mujer planeaba algo destinado a hacerle pasar un mal rato, pero Christopher en ese momento encontró la ultima oportunidad que necesitaba, tal vez no ganaría, pero no se iría sin intentarlo.
Alleyne llegó a la rama mas alta, algo fina pero era lo que buscaba: al momento de aterrizar utilizó eso para impulsarse por arriba de la arboleda del bosque y quedar a espacio abierto. En ese segundo se permitió admirar el cielo que el bosque tapaba, en el que volaba un halcón, y pensó que era bastante adecuado para la situación, Miro hacia abajo y fijó su objetivo.
― ¡Prepárate Demonio! ¡Este será el movimiento final!
― ¡Aquí estoy! ¡Ven por mí entonces!
Nowa y Aníbal estaban expectantes; sabían que el final estaba por venir. Podían divisar mejor las figuras de sus compañeros, y ya comenzaban a predecir el final, dando sus mejores ánimos.
― ¡SIII! ¡Mi maestra ganará esto usando su garra de águila! ¡Usted puede Maestra!― exclamaba la menor dando saltos entusiastas.
― ¡Christopher maldito idiota te van a vencer! ¡Ni siquiera le quitaste una prenda, por amor a dios usa hojas por ropa interior cómo lograste dejarla intacta! ¡Christopher, son hojas, caray!― Aníbal, por su parte, con las manos alrededor de su boca comenzó a darle «entusiasmos» al demonio.
―…Idiota…― murmuró Nowa.
Nanael, mientras tanto, estaba tomando decisiones radicales concernientes al demonio.
― ¡Al fin ya se termina esta misión!... si llega a sobrevivir me lo quedaré para mi harem, sufrirá de lo lindo jajaja!
Todo el mundo miraba con extrema atención, desde el grupo de Tomoe hasta el palacio de Gainos, quién ganaría la pelea, si la elfa, o Christopher.
Y en ese momento todos vieron como el demonio era envuelto en un aura carmesí, porque fue cuando encontró la oportunidad, la apertura que necesitaba: ella lanzaría su mejor técnica pero seguía estando en un espacio abierto, y que por encima de todo se dirigía hacia él, al final quien ganara esto sería quien hubiera podido poner más potencia en el golpe definitivo que estaba por chocar.
― ¡El golpe definitivo! ¡EAGLE!― exclamó Alleyne.
―¡No me rendiré aún! ¡POWER PACT!― exclamó Christopher.
― ¡TALON/ Raising Demon DRAGON!
En el momento que ambos golpes chocaron, la onda de choque que se generó destrozó los arboles que estaban cerca. Se podía ver cómo la energías luchaban por superar una a la otra: en el centro de todo esto, la elfa y el demonio mirándose cara a cara, con músculo tenso y dientes apretados, en lo que para ellos parecía un momento eterno.
El resto de los espectadores podían ver como la energías avanzaban y retrocedían sin dejar claro quién ganaría. Al siguiente instante el choque explotó formando una densa capa de humo, de la cual un objeto salió volando, que resultó ser el bastón de la elfa. Para ese momento el humo comenzó a disiparse y ahí vieron al ganador del encuentro: para sorpresa de muchos nuevamente resultó ser el demonio.
Mientras las reacciones se variaban en el bosque, en las aguas termales orientales las dos chicas extranjeras miraban con interés el inesperado desenlace.
― ¡Ay no!― exclamó Tomoe, antes de tomar su rostro con ambas manos. ―Pobre Alleyne, por eso dije que apostar algo tan valioso es... es...
―¿Osea que dudabas de Alleyne desde el principio?― Shizuka preguntó, elevando una ceja.
―No! Sólo... estaba esa posibilidad...y... ¡Dios mío! ¿Ahora qué hará? ¡Tiene que cumplir con esa apuesta!
―...A ver si así se le quita la cara de amargura...― observó Shizuka, despreocupadamente.
― ¡Pero pobrecilla! ¿Y si ese tipo resulta ser uno de esos viciosos... desagradables y malos y... sucios?
Shizuka miró a Tomoe con duda. ―Vamos, estás exagerando las cosas, el tipo no se ve taaaan malo... he conocido sadomasoquistas y otros en mi vida y no tienen esa cara... ― Shizuka sonrió burlonamente. ―De hecho me suena más como que quisieras que te pasara a ti jajaja.
Tomoe abrió los ojos como platos. ―¡Shizuka-san! ¡No es eso! … espera eso significa que... Será posible que... entonces tú con...?―
Siguió un rato de silencio incómodo.
―...Tomoe... no soy virgen, por si era lo que querías preguntarme.
Tomoe la miró con verdadero susto, en silencio. Luego negó con la cabeza y comenzó a salir del baño buscando una toalla. Planeaba regresar a una sesión de meditación para tratar de reponer tantas impresiones en un solo día.
Shizuka entrecerró los ojos con un poco de hartazgo mientras observaba con disimulada atención la anatomía de la sacerdotisa.
¿Bueno, qué demonios esperaba Tomoe?
―Y... puedo suponer que eres virgen, Tomoe-chan...
― ¡He sabido preservar mi virtud conforme a mi papel como sacerdotisa!― Tomoe, por tanta agitación, comenzó a batallar con la toalla.
Aldra, que hasta entonces seguía sin decir nada, concentrada en lo que la enorme esfera en el cielo aun transmitía, comenzó a prestar atención en las otras dos chicas.
―Tomoe-chan , te ves muy molesta.―
Shizuka estaba un poco sonrojada, Aldra dedujo que no sólo por la temperatura del agua. Claro, ver a Tomoe batallar con una toalla agitando el cuerpo no era un espectáculo fácil de ignorar. Pese a que Tomoe no se daba cuenta de ello.
― ¡Sólo estoy indignada por el desenlace de esa batalla!― exclamó mientras terminaba de acomodarse la toalla alrededor del cuerpo, con la cara un poco roja.
―Estas mintiendo.―siguió Aldra, estoica.― Estás enojada porque no seras la primera de Shizuka-san.
Shizuka observó más atentamente a Tomoe, con curiosidad.
La sacerdotisa negó enérgicamente con la cabeza, muy ofendida. ―¡No es cierto! ¡S... Sólo dije que preservar la virtud y pureza del cuerpo es parte fundamental de una sacerdotisa!
―Eso me temía...― murmuró la ninja.
― ¡Los ancestros y la moral de nuestro pueblo han sabido enseñarme cuan importante es preservar la pureza, tanto física como espiritual, sobretodo en nuestro cargo...
―Dirás TU cargo...
― ¡En MI cargo como sacerdotisa! ¡Y no deber de poner en juego algo tan preciado como nuestra virtud! ¡En cualquier sentido! Y vaya que me ha costad...
― ¿Y las sacerdotisas tienen permitido el lesbianismo?― interrumpió Shizuka.
―Que?!― Tomoe se puso roja como un tomate.
―...nada...
La sacerdotisa y la ninja se miraron dudosas unos instantes. Aldra elevó la mirada hacia el techo, como diciendo "...es más que obvio...
―Como decía ― Tomoe intentó reanudar su discurso ―...me ha costado trabajo por criaturas tan perversas como la malvada guerrera veterana Echidna... ¡Ella estuvo a punto de cumplir sus obscenas intenciones!
―...entonces supongo que no...― concluyó Shizuka en voz baja, un tanto triste.
―... ¡Pero no lo permití! Mi cargo de sacerdotisa debía seguir siendo honrado y...
― Ésto va a ser mas difícil de lo que creí...― se dijo Shizuka en voz baja, un tanto desanimada y mirando con atención las piernas de la otra chica, que seguía con su «virtuoso» monólogo.
Aldra, por su parte y mientras murmuraba algo como «esas dos parecen un matrimonio...» observó como la enorme esfera en el cielo desaparecía. Le habría gustado poder ver mas tiempo al demonio: había algo en él que llamaba la atención.
En el pueblo élfico, por otro lado, la agitación estaba a la orden del día. Aníbal felicitaba airadamente al demonio, recriminándole sin embargo no haber podido ver nada interesante de Alleyne, mientras las dos elfas habían optado por aceptar la derrota dignamente y marcharse a la casa de Alleyne para empezar los preparativos de lo que sucedería esa noche.
Nanael mientras tanto estaba en una de sus rabietas habituales, preguntándose quién podría ser un enemigo a la altura del demonio en la larga lista de combatientes del Queens Blade, sin realmente saber que esa persona era quien menos esperaría. Christopher, por su parte, prefirió aceptar esta victoria con una tranquila, pero amarga alegría, aún cuando en el fondo sabía el precio que tubo que pagar su oponente.
Aun así, se mantuvo un poco dubitativo cuando Alleyne le dijo que fuera a su cabaña a medianoche.
A mucha distancia, en el palacio de Gainos, Claudette había decidido que esa era la última incoherencia que le habría tocado ver respecto al torneo. Era hora de tomar medidas dignas de su cargo.
Cuando la pelea finalizó no sobraba decir que la molestia su cara era tan aparente como el calor en verano, porque al parecer, no solo este falso torneo se estaba tornando verdadero si no que la presencia y por sobretodo potencia que este participante masculino traía consigo, amenazaba sus planes de unificación.
Si bien ella no dudaba de que su poder era absoluto e invencible, con excepción quizás de su hermana Leina, éste guerrero le causaba dudas, después de todo ganó contra Alleyne en su terreno y contra su mejor técnica... se le vino a la cabeza lo que había oído al principio y extrañamente eso le disparó una idea que capaz le ayudaría a tomar suprema ventaja de esta situación, era hora de actuar.
Salió al palco y miró hacia el patio donde los miembro de la guardia real estaban entrenando, se calmó y puso su usual seria expresión, antes de dirigirse a ellas con tono autoritario.
― ¡Guardias! Su reina les ordena, ¡Traigan ante mi al guerrero demoniaco Christopher, y a su acompañante! ¡Usen cuanta fuerza sea necesaria pero deben traerlos ante mí lo antes posible!
―¡Sí, Su Majestad!
Y comenzaron a prepararse para su nueva misión. Entre todas ellas, Irma fue la primera en levantarse, lista para obedecer.
Mientras se estiraba esperando a las demás, su pensamiento voló a preguntarse donde estaría su maestra, pensamiento que rechazó de inmediato. No, había conseguido un puesto en la guardia real y estaba lejos de todo, no tenía por qué seguir preocupándose con ella.
De regreso en el lugar de la pelea, Christopher y Aníbal sintieron un escalofrío tremendo : era inevitable, el mundo oficialmente estaba a la caza de este dúo, y qué planes tendría la reina para estos dos era lo más preocupante del asunto.
Fin del Capítulo
En el próximo capítulo, ¡Lemmon! Separado en Omake, como de costumbre. Bueno, mientras mi querido editor sigue echando a andar nuestra historia con muy buenas ideas para los próximos capítulos, Lallen no está inmóvil.
...y eso se traduce sólo en una palabra: ¡YURI!
¡Gracias por Leer!
