Hola a todos. Espero les guste este capi. Lean y sean felices ^^
Capítulo 9: Paseo por la hambruna.
Sakura continuó por el camino que le indicó Tsunade para ir a ver a Sasuke. Al entrar a la habitación vio en seguida el cuerpo del moreno que descansaba. Tenía muchas bolsas de sangre colgando de una estructura metálica. Su pulso era relajado como indicaba la máquina y parecía no tener problemas ahora para respirar. Eso la tranquilizó pero no lo suficiente. Sasuke no dejaba de estar dentro del hospital, sedado, todavía en cierto riesgo después de haber salido de un cuadro complicado…
- Ay, Sasuke-kun- suspiró afligida Sakura, sentándose al lado de su hermano.
- …
- Perdóname…- tomó con cuidado una de sus manos. – Todo fue mi culpa y lo siento muchísimo…
- …
- Ojala estuvieras despierto para escucharme…- una lágrima comenzaba a asomarse.
Sasuke despertaba de los efectos de la medicina de a poco. No quería abrir los ojos pero había escuchado la voz de alguien que seguramente le hablaba a él y sintió aquel suave perfume de fresas con un leve toque ácido… Sakura.
- No…- se escuchó débilmente.
Sakura alzó la vista en un segundo. Esa voz era…
- ¿Sasuke-kun?, ¿Estás despierto?- se secó las lágrimas rápidamente.
- No, Sakura. – dijo Sasuke, abriendo los ojos- Esto es tan solo un sueño y sigo en coma…
- Ah.-dijo triste y decepcionada de nuevo- Pensé que estaba despierta.
- Por supuesto que lo estás tontilla.- levantó la mano para darle un suave coscorrón. – No te eches la culpa por lo que pasó. Fue mi culpa después de todo por no haber mantenido el reposo debido.
- Pero tengo la culpa porque me fuiste a buscar… Hice que te preocuparas…
- Sí… tienes razón.
- ¿Ya ves?
- Pero no del todo. – Sakura se lo quedó mirando, expectante-No fue tu culpa. Fue la mía porque soy un impaciente de mierda y me conoces bien. Estabas con Naruto, así que no te culpo el hecho de que se te haya ido volando el tiempo en su compañía- puso una mala cara en cuanto dijo lo último. Se acordó se aquella escena inocente que comenzaba a volverse indecorosa entre su amigo y ella.
- … - Sakura guardó silencio.
- ¿Te sientes mejor con lo que te dije?
- No del todo.
- Ahh, ya olvídalo. Sanaré.- se sentó para mirar a los ojos a la pelirrosa- No me estoy muriendo ni nada.- apretó de la mano que Sakura sostenía.
Quería hacerla sentir mejor. Después de todo, la culpa en todo el incidente había sido culpa suya y de nadie más. Él había sido el desconfiado, él había sido el impaciente y él tenía que haberse quedado en reposo en cama en vez de haberse dejado convencer por Naruto para ir a caminar un poco en vez de estar como una morsa amargada en medio de una fiesta.
- Supongo que no has comido nada en todo este tiempo.- no era una pregunta.
- Sí…- bajó la vista un tanto apenada.
- Ve a comer algo. Estás más pálida de lo usual. Seguro el usoratonkachi está afuera con algo listo para ti.
- ¿Sabías que estaba aquí?
- Pff- resopló- Es obvio. Es Naruto después de todo. Preocupado por todo y por todos… Ve. Yo también tengo hambre así que llamaré a la enfermera para que me traiga algo. Muero de hambre…- calló por dos segundos- Aunque, pensándolo bien, la comida de aquí es como comer aire. Además nunca le echan sal a nada- sacó la lengua, asqueado.
- Has el intento y llama aunque sea para engañar a tu estómago por un tiempo.- sonrió con esa sonrisa de niña inocente que a Sasuke tanto le gustaba, y le persuadía.
El Sasuke que conocía de toda la vida estaba volviendo lentamente y no podía estar de mal humor por un poco de hambre. Le dio un abrazo suave para no lastimarlo y le dio un beso en la mejilla.
Sasuke le respondió el gesto.
- Cuando termine volveré, ¿de acuerdo?
- Mmm...- se quedó mirando a la pelirrosa de pies a cabeza disimuladamente.
Tenía ojeras nuevamente, su cabello era todo un desastre, su ropa estaba toda arrugada y tenía un tanto corrido el maquillaje a causa de las horas en vela. En resumen; era un desastre andante. Si le decía que se fuera a casa a reponer energías de seguro que ésta le haría un mohín y no le haría caso, así que… ¿de que valía que le diera por respuesta un no? Naruto puede que se diera cuenta de esto e hiciera el favor por él de decirle a Sakura que se tomara todo el tiempo del mundo para recomponerse
- Como quieras.
Sakura salió de la habitación y Naruto ya la estaba esperando con varias cosas para comer tranquilos. Le ofreció un refresco de naranja que la pelirrosa aceptó gustosa y lo bebió al seco.
- ¿Estaba durmiendo?
- Al principio sí, pero despertó luego de un minuto.
- ¿Y cómo se siente?
- Créeme; se siente de maravilla.
- Viniendo de Sasuke, no me extrañaría.
Naruto se había llevado a Sakura al patio del hospital. Era un bonito día y había que aprovecharlo en vez de estar bajo techo.
Bajo un árbol se acomodaron y comieron de lo que había traído el rubio, pero Sakura no se podía tranquilizar con nada.
- Sakura-chan, estás comiendo muy rápido.-efectivamente, estaba comiendo muy rápido y apenas respiraba para tomar un nuevo trago de la lata de jugo que Naruto había traído.
- No es cierto.
- Sí, lo es.
- Que no.
- Que sí.
- Que no.
- Que sí.
- Bueno, perdón…- dejó de comer su sándwich- Es que me preocupa saber cómo está Sasuke-kun.
- Sakura-chan- le dijo a modo de reproche- Sé que Sasuke no te dijo esto pero te lo diré en su nombre. Estás ahogándote en un vaso de agua. Él estará bien. Ahora come que te hace falta reunir energías. El día será largo.
- Pero es que…
- Ah- le indicó con la mano para que se detuviera- Abre la boca.- Sakura obedeció- Y ahora cómete ese sándwich. Después te llevaré a tu casa para que tomes una ducha y te cambies de ropa. Sasuke estará agradecido de verte más presentable que ahora.
- ¿Tan mal estoy?- se revisó. No tenía espejo así que no sabía con exactitud qué era lo que tenía de malo.
- Bueno, admito que te he visto peor…- rió por lo bajo.
- Jajaja- rió igualmente al recordar el día en que se desveló arreglando la casa y Naruto la encontró en condiciones deplorables, llena de ojeras, su cabello hecho una maraña y en pijamas.- Cierto.
Comieron tranquilos y no dejaron ni las migas, sobre todo la pelirrosa, quien ya no escuchaba a su estómago pidiéndole algo de comer. El rubio la acompañó a su casa y Sakura le dijo que no tardaría mucho. Que pronto podrían volver al hospital.
- Tienes que descansar, Sakura-chan. No basta con solo bañarte y cambiarte de ropa. Tienes que tomar aunque sea una siesta…
- Pero si estoy bien.
Naruto se acercó a la pelirrosa, serio y con las manos en los bolsillos. Sakura era testaruda. Una mujer complicada y llevaba fervientemente por sus decisiones pero se tendría que doblegar, aunque fuera por hoy. Quería a una Sakura-chan sana, compuesta, feliz.
- No, apenas salgas del baño, descansarás. No me obligues a inyectarte codeína…
Sakura sonrió y le dio un beso rápido a Naruto en los labios.
- No tardaré mucho. Cuando menos lo esperes estaré lista para irnos.
Naruto puso los ojos en blanco. La determinación de Sakura era increíble. El baño solo la haría sentirse todavía más cansada. Lo sabía por experiencia propia. Tenía que hacer algo o Sakura terminaría peor y Sasuke no se lo perdonaría.
- Usoratonkachi. ¿Cómo pudiste haber sido tan bruto como para no obligarla a que durmiera ni cinco minutos?
- De seguro que Sasuke me diría eso.- Naruto rió para sí mismo en cuanto Sakura desapareció tras la puerta del baño.
Se podía escuchar como corría el agua desde el otro lado y Naruto pensó de nuevo lo de la codeína para cuando Sakura saliera. Tendría que pensar algo y ya.
- Vamos, Naruto, piensa, piensa. ¿Qué podría detener a Sakura-chan para quedarse un poco más?
Se devanó los sesos por tratar de encontrar alguna respuesta. No sabía en dónde diablos conseguir la codeína pero no sería tan salvaje. Si se metía dentro del laboratorio, Sakura lo sabría. Había puesto hace un mes una especie de trampilla que te delataba si entrabas al laboratorio y además estaría horas metido entre los miles de frascos que tenía la pelirrosa… Además de que no sabía cómo funcionaba la trampilla ni donde estaba ubicada. Podría noquearla pero jamás se le ocurriría hacer tal barbaridad. ¿Qué hacer?
Naruto creyó haber llegado a una solución justo cuando se cortó el ruido de la ducha y Sakura se disponía a salir.
La pelirrosa salió con una toalla alrededor del cuerpo y dejando un caminillo de agua tras de ella. De su cabello caían gotitas que mojaban sus pies y le daban un aparariencia sexy para los ojos de Naruto. Se sentía tentado, atraído por fuerzas extrañas…
- Uff, que sexy te ves- soltó sin pensarlo el rubio, acercándose peligrosamente a la pelirrosa- Ojala tuviera el privilegio de verte así más seguido…
Poco a poco Naruto arrastraba a Sakura en dirección del sofá con peligrosas intenciones que ésta percibió, pero no le importaron en absoluto. Desde hacía tanto que ansiaba poder estar en esta confianza con el rubio, tanto había ansiado el tener la libertad de besarlo, de sentirlo… Y no había nadie quien pudiera interrumpirlos esta vez.
- Si así fuera, entonces estaría muerta por una severa pulmonía…- rodeó con sus brazos el cuello del zorro, en gesto de posesión.- Así que confórmate con esta única vez, porque si Sasuke-kun estuviera aquí- le susurró al oído, en gesto juguetón- ya te habría sacado a patadas…- rió disimuladamente con la escena dentro de su mente.
- No tendría por qué enterarse – la besó demandante y Sakura no se contuvo. Correspondió con las mismas ganas.
Estaban completamente solos en casa y eso les los excitó de sobremanera aunque no se dieran cuenta. Eran demasiado nuevos en este camino y demasiado inocentes o estúpidos… o simplemente sus mentes no habían sido corrompidas por nadie…
- Dime que descansarás antes de ir a ver a tu hermano…- Naruto besaba ahora el cuello de Sakura y ésta soltaba pequeños gemidos a causa del contacto tan exquisito que le proporcionaba su zorro.
- No lo sé… trata de hacerme cambiar… de…de opinión. – respondió dejándose recostar sobre el sofá, el frío contacto del respaldo del cuero hizo que le dieran escalofríos.
- Testaruda…- sus manos se acercaron peligrosamente a la toalla de la kunoichi y ésta no opuso resistencia. Pasó las manos por sus piernas- No irás si no descansas, Sakura…
- No… no lo haré… si eso es… lo que quieres.- soltó finalmente. Estaba al cien. Su cabeza daba vueltas por las caricias que le proporcionaba el rubio y la volvían loca. Era la segunda vez que se sentía así. La primera había sido en el patio, en la noche de la fiesta. Estaba a su merced y haría lo que fuera.
Naruto triunfante, sonrió y quitó la toalla de Sakura.
Sakura no apareció, por lo que el usoratonkachi debió de haberla convencido para que hiciera lo que él no había podido lograr. Pegarla a la cama con alguna clase de droga para dormir o algo por el estilo. Algo bueno para empezar. Una preocupación menos.
A pesar de esto, Sasuke maldecía todo el rato. Tenía hambre y por más que llamaba a la enfermera con el botón que estaba colgando sobre la cabecera de su cama, nadie respondía. Decidió que era mejor dar una vuelta. Tenía calor y le dolía el trasero de tanto tiempo que llevaba sentado.
Al intentar levantarse de la cama, sintió un repentino tirón que parecía provenir de su muñeca y se dio cuenta de que era el catéter que le inyectaba la sangre que le hacía falta. Vio las bolsas que colgaban de la cosa de acero que parecía perchero y éstas estaban vacías, por lo que no vio problema en quitarse el catéter para movilizarse con mayor libertad, en vez de arrastrarlo por todo el bendito hospital.
- Veamos- dijo una vez fuera de la habitación- ¿Dónde estará la cocina?- miró a la derecha y vio un pasillo que estaba más cercano que el de la izquierda. Mientras más pronto comenzara a caminar, mejor.
No supo si fue por instinto o por suerte pero dio con la cocina en menos de un suspiro. El letrero se asomaba glorioso a unos diez metros de distancia.
- Bingo- dijo feliz Sasuke, caminando tranquilamente. Quiso poner las manos en sus bolsillos pero había olvidado que llevaba tan solo una bata de hospital.- No importa, total no hay nadie por aquí- dijo despreocupado y siguió caminando.
Otro golpe de suerte sintió que lo había golpeado al ver la cocina completamente vacía. Avanzó triunfante para buscar algo de comer en las estanterías y había dado con unas cuantas golosinas de goma y galletas de vainilla con chocolate. Se le hizo agua la boca. El hambre lo estaba matando.
- Te digo que está jugando con nosotras…- se escuchó la voz de una enfermera y sus tacones indicaban que iba en dirección de la cocina.
Sasuke no alcanzó ni a agarrar por si acaso una de las golosinas y se ocultó bajo una mesa de metal que estaba a sus espaldas. Como traía un mantel encima, solo podía ver los pies de las enfermeras cuando entraron dentro de la habitación.
- Pero no podemos hacer nada, ella nos paga.
Se detuvieron justo en frente de la mesa en la cual se escondía Sasuke, por lo que éste se puso un tanto nervioso cuando una de las enfermeras, en un acto de descargo, golpeó la parte inferior de la mesa y ésta resonó en toda la habitación.
- ¡Ay! -exclamó la enfermera que había dado el golpe.
- Serás…- dijo la otra mujer en señal de reproche.
- ¡Váyanse para comer algo!
- Mejor llevémonos estos dulces antes de que recibamos otro regaño.
Se escuchó un ruido ensordecedor de los paquetes que tomaban las enfermeras entre sus brazos. Se estaban llevando los dulces y Sasuke no podía hacer nada para evitarlo. Maldición, dijo nuevamente para sí.
Cuando las enfermeras se fueron, Sasuke salió de su escondite y vio resignado en la alacena en donde una vez estuvieron los dulces. No quedaba nada. Suspiró por un buen rato y se miró los pies por unos minutos.
- Que feos que son…- subió la mirada. Tal vez habría algo en las ollas, después de todo había un agradable olor a comida que inundaba toda la estancia.
La primera olla que humeaba, tenía unas patatas. Éstas apenas habían sido depositadas y estaban bastante crudas. Las descartó. En seguida.
Olla tras olla. Plato desagradable, tras comida desagradable. Había sesos, repollo, betarraga o alguna otra cosa que justo era algo que odiaba. Eran las mismas que siempre borraba de la lista que Sakura acostumbraba hacer a fin de mes para llenar el refrigerador y las despensas.
- Esto es un desperdicio de tiempo- dijo molesto y salió de la cocina.
Ya no sabía a qué lugar dirigirse así que prefirió andar sin rumbo fijo por lo largos pasillos blancos y con olor a desinfectante de hospital.
La mayoría de las puertas por las que había pasado eran habitaciones de pacientes en su misma condición o que estaban en revisión. Como casi todas estaban ocupadas o con la puerta cerrada, no vio la necesidad de entrar. Siguió, caminó, se escondió de las enfermeras o de Tsunade que de vez en cuando entraba para hacer revisiones o simplemente comer algún dulce de una máquina.
- Muchacho- se escuchó desde la habitación número 285. La puerta estaba abierta de par en par y se veían unas cortinas naranjas que se movían con la brisa cálida del día.
- ¿Ah?- dijo Sasuke confundido. No estaba seguro de si era a él a quien estaban llamando pero detuvo sus pasos para asegurarse.- ¿Me habla a mí?
- Sí, ¿a qué otra persona más le estaría hablando en 95 metros a la redonda?
- Amm…
- Solo acércate.
Sasuke no muy seguro entró en la habitación. Era un anciano el que le había llamado. No tenía cabello, era de una piel muy pálida y con las manos venosas. Había muchas máquinas que le rodeaban y hacían constante ruido, indicando que el paciente estaba vivo aún. Otros aparatos eran demasiado grandes o raros para saber con exactitud qué función cumplían.
- ¿Cómo te llamas?- le preguntó amistosamente el anciano que tenía los ojos cerrados.
- Sasuke.- dijo secamente.
- Umm. Por la seriedad debes ser Uchiha Sasuke, ¿o me equivoco?
- No. Está en lo correcto, viejo.
- ¿Me harías un favor, Sasuke?
- Depende.
- ¿Ves esa cajita que está bajo mi cama?- no se movió y abrió los ojos. Eran de un celeste clarísimo y veían hacia el frente. Era ciego.
- Viejo, ¿eres ciego?
- Sí, y este maldito botón para las enfermeras o no funciona, o no quieren venir.
- La segunda opción es más fiable. Me muero de hambre y mi dedo se cansó de llamar a alguna enfermera.- se acercó a la cama del anciano y buscó la cajita que le había mencionado. Era del tamaño de su puño. Se la entregó al anciano.
- Gracias, muchacho.- abrió la caja y de ella sacó unas cuantas pastillas de un curioso color negro.
- ¿Qué es eso? ¿Veneno?
- Ojala. Son pastillas de carbón. Me estancarán un poco, si sabes a lo que me refiero.
- Agh- sacó la lengua en señal de asco.
El anciano soltó una carcajada cuando escuchó esto.
- Y dime, muchacho, ¿Por qué estás aquí? ¿Tienes sida, sífilis…?- soltó a modo de broma.
- Un imbécil quiso matarme en una fiesta y me rompió una botella en la cabeza.
- Hum, ¿casi mueres?
- No. La segunda vez sí.
- ¿Segunda?
- Es que se me salieron los puntos que mi hermana me había hecho y después perdí mucha sangre- se acercó a la ventana la cual daba al patio del hospital. Todas las enfermeras estaban reunidas en masa al centro de ésta. Con razón no respondían a ni uno de los llamados. Parecía que estaban en alguna clase de huelga o algo por el estilo.
- Ahh- dijo como si estuviera comprobando sus sospechas- Entonces, ¿te corcheteó la cabeza Tsunade-sama?
- Sí y ahora parece que tuviera calvicie prematura.- volteó para acercarse a la cama.
- Tienes un pelón muy grande por lo que presiento en el tono de tu voz.
- Exacto- dijo Sasuke sorprendido.- ¿Cómo sabes todo eso, viejo?
- Años de experiencia. Lo bueno de nacer ciego es que aprendes a utilizar los otros sentidos para compensar el que careces.
- Las mentiras, entonces, no se te deben de escapar.
- Exactamente.- se acomodó en la cama y se sentó, reclinando con el control de la cama el respaldo de ésta.- ¿Tu hermana es médico?
- Es su deseo. Aprende bastante rápido y pronto tendrá el título. ¿O ya lo tuvo?...- trató de recordar- Creo que fue cuando estaba de misión…
- Entonces ya lo tiene.
- Sí. Ahora me acordé.- se sentó al lado de la cama sobre una sillita que había para las visitas. El anciano se tomó las pastillas con un vaso de agua.
- ¿Y por qué estás tú aquí? ¿Te llegará la hora…?- no quiso sonar grosero pero debido a todas las máquinas alrededor de aquella cama y dada la apariencia esquelética del viejo, no daba más para pensar que eso.
- Más o menos. Me dijeron que me había desmayado en medio de mi habitación por una baja de azúcar. Yo digo que fue otra razón. Una más grave. Aquí me conocen bien y lo mismo yo a ellos. Como te dije antes, sé cuando me mienten.- se rió para sí.- Baja de azúcar y una mierda.
- Jajaja- rió Sasuke, ladeando la cabeza.- ¿Cómo te llamas, viejo?
- Koji. Kitamura Koji. Un gusto.- le tendió la mano y Sasuke la estrechó.
- Igualmente.
El estómago de Sasuke no se hizo esperar y rugió como nunca antes en su vida. Éste se sonrojó de vergüenza. Se había olvidado del hambre que lo atormentaba y del motivo por el cual había salido sin permiso de su habitación.
- Si tienes hambre puedes abrir ese cajón que está a tu derecha- sintió como Sasuke obedecía a la indicación- Ahí tengo unas galletas de vainilla que me aseguré de robar de la cocina. Puedes comerlas que no puedo comer nada hasta una hora, cuando estas pastillas me hagan efecto.
- Gracias, Koji-san.
- De nada
Sasuke miró el reloj que estaba sobre la mesita a su derecha. Eran las siete de la tarde y ya había perdido la cuenta de cuantas horas habían pasado desde que Sakura junto con el usoratonkachi se habían ido. Era mejor volver para evitar preocupaciones y que con eso lo amarraran a la cama para que no escapara la próxima vez. Tsunade era capaz de hacer eso. Para mayor ejemplo se acordó de Naruto, cuando lo habían amordazado como un animal a la cama para que no huyera porque quería entrenar.
Sasuke se puso de pie.
- ¿Te vas?- dijo el anciano Koji.
- Sí. No quiero preocupar a mi hermana si es que vuelve y no me encuentra.
- Muy bien. Cuídate de las enfermeras que están en práctica. Son muy impulsivas.
- ¿Quieren dar buena impresión?- trató de adivinar, alzando una ceja.
- No. Quieren aprovecharse de los jóvenes como tú. Jóvenes y peor si son apuestos… Acércate- le indicó con la mano. Sasuke obedeció nuevamente y el anciano toco sus mejillas, su cuello y sus hombros- Sí. Ten cuidado- apuntándolo en amenaza, como si se tratase de su propio nieto.
- Jajaja- rió nuevamente Sasuke, divertido- Ok. Lo tendré en cuenta.
Antes de salir de la habitación, volteó para ver una vez más al viejo quien reclinaba un poco su cama y tomaba un libro, seguramente de Braile, ya que se veían puntitos negros en él.
- ¿Cuánto tiempo estarás aquí, viejo Koji?
- Hasta que muera, supongo. Puedes venir a verme si quieres.
- De acuerdo. Nos vemos y suerte con tus pastillas de tranca.
Escuchó la risa del anciano cuando llevaba unos seis metros de distancia por el pasillo.
Comió del paquete que le había dado el anciano, eran tan solo tres galletas. Las devoró feliz, aunque se quedó corto. Ojala que la huelga de las enfermeras fuese corta y pronto volvieran al trabajo.
Llegó a su habitación. No había nadie así que entró en el baño y vio el horrible reflejo de su cabeza en el espejo. Vio esa horrible falta de pelo tan notoria y no sabía con exactitud si estaba enojado, deprimido, o ambas opciones.
La puerta se abrió estrepitosamente, pero lo ignoró. Había cosas más importantes de las cuales preocuparse.
- Sasuke-kun, ¿has comido algo… ya?- el moreno no estaba en su cama. ¿A dónde huyó esta vez?
Sasuke no estaba en cama pero se escuchó un silencioso quejido que provenía desde la izquierda de la pelirrosa. El moreno se encontraba en el baño de su habitación, sentado sobre el retrete. Lo utilizaba de silla para mirarse al espejo. Se veía, resignado, su calva. Las vendas se las habían quitado y apreciaba con horror los corchetes quirúrgicos que le habían, puesto como si fuera un vil pedazo de cuero.
- Se ve peor que antes…- dijo en voz baja. Se tocaba con cuidado los corchetes que unían la piel
- ¿Qué pasa, Sasuke- teme?- preguntó Naruto, asomándose tras el hombro de la pelirrosa para ver dentro del baño a un deprimido Sasuke.
- ¿Por qué diablos tenía que ser en la puta cabeza?- maldecía en voz alta- No podía ser en la espalda o en un brazo. No. En la puta cabeza. ¡Encontraré al bastardo de mierda que me hizo esto en cuanto pueda salir de aquí!
- Ya, ya. Tranquilo, Sasuke-chan- soltó a manera de broma, Naruto- Todo a su tiempo.
Sasuke suspiró.
- Ni ganas tengo de responderte ahora, usoratonkachi…
- ¡Pero sí que tienes ganas de maldecir! No conocía ese vocabulario tuyo, por Kami…
Sasuke se puso de pie sin despegar los ojos del suelo. Se fue a recostar nuevamente en su cama con Sakura y Naruto mirándolo en silencio.
- ¿Y ustedes qué tanto miran?- soltó tranquilamente, a modo de reproche por aquel silencio impropio de estos dos personajes- ¿Me volví un fenómeno de pronto?- puso los brazos tras la nuca para acomodarse mejor por la almohada que era muy blanda.
- Jajaja- rió, Sakura- No nos pasa nada.
- Mentira, Sakura-chan- molestó, Naruto- Le pasa de todo- puso su brazo sobre el hombro de la pelirrosa, en un gesto cariñoso.
Sasuke se molestó un poco, mirándolos de reojo pero fingió que no había visto nada y miró al techo como si fuera la cosa más interesante del mundo.
Alguien tocó la puerta.
- Pase- dijo Sasuke, sin despegar la vista del techo.
I´m baaaaack. Les gustó? Si fue así presionen el botoncito de review que me hace tan feliz.
Trataré de escribir y de actualizar más seguidillo. Los quiero a todos.
Besos y abrazos a mis lectores/as.
