CAPÍTULO 9:

-Dijiste que me lo contarías.

-¿Y qué?

-Que no me lo estás contando.

Harry comenzaba a perder la paciencia, Malfoy le había prometido el día anterior contarle toda la historia referente a su hermano, pero en lugar de ello estaban ambos desnudos en la cama del Gryffindor después de otra ronda de masturbaciones y Harry seguía sin saber nada. Ese domingo era la visita mensual a Hogsmeade y ambos habían acordado no ir para poder hablar tranquilamente sin nadie que les molestara.

Harry les dijo a sus amigos que tenía mucho trabajo atrasado que no podía esperar y que no podría acompañarles al pueblo, extrañamente ninguno de los dos puso muchas pegas a en ir solos, lo que provocó una extraña sensación en el estómago del moreno, una mezcla de tristeza y alegría, como si no acabara de decidir cómo sentirse. Al parecer Ron y Hermione estaban comenzando a acercarse el uno al otro y el miedo de Harry de empezar a estorbarles había hecho acto de presencia, aunque también se alegraba por ellos, no podía evitar pensar en que les estaba perdiendo. Lo último que quería era ser el sujeta velas en esa relación.

De todas formas, tuvo poco tiempo para divagar sobre lo que estarían haciendo sus dos amigos, juntos y solos, ya que lo que más le preocupaba esa mañana era que Malfoy cumpliese su parte y se encontrara con él en el tercer piso. Había tenido serias dudas de que así fuera, el maldito se había vuelto a pasar toda la mañana ignorándole completamente, Harry había tenido que tragarse las ganas de acercarse y pegarle un puñetazo sólo para conseguir que se dignara a mirarle. Pero Malfoy había cumplido, y vaya que si había cumplido, hasta el punto de dejar a Harry de nuevo exhausto y tembloroso, pero ya era hora de aclararlo todo de una vez.

-¿Qué piensas de mí, Harry?- Preguntó repentinamente el rubio sentándose en la cama.- Quiero decir… ¿qué pensabas antes de mí? Todavía no estoy seguro de querer saber qué piensas ahora.

- Yo…- La pregunta le había tomado tan por sorpresa como el que le hubiera llamado Harry y no Potter.

-Contesta la verdad, no hace falta que me mientas.- Malfoy ni siquiera le miraba, mantenía la vista clavada en sus flexionadas rodillas y a pesar de sus palabras parecía en cierta forma temer la respuesta.

-Creía que eras un niño mimado, arrogante y presuntuoso, que disfrutabas haciendo daño a los demás por motivos tan estúpidos como la pureza de sangre y el dinero, que estabas tan acostumbrado a tener todos los lujos que querías que no eras capaz de apreciar las cosas importantes de verdad. Además de ser un estúpido prepotente, claro.- Malfoy dejó escapar una leve carcajada cargada de amargura que hizo sentir a Harry una punzada en el corazón.

-¿Y qué piensas ahora de mí?- Se aventuró finalmente a preguntar de nuevo, pero esta vez levantó la vista para clavar sus ojos grises en los verdes y Harry creyó ver en ellos el brillo de una pequeña esperanza. Se acomodó junto a él para contestar.

-No sabría que decirte Malfoy, me tienes muy confundido. Me gusta estar contigo, no sólo por las cosas que hacemos, sino por todo. No sé… me siento bien a tu lado y eso es algo que nunca me hubiera esperado. Hace que me dé cuenta de que hay mucho más de ti que no había visto.- Harry intentó ser lo más sincero posible.- Pero no puedo entenderte, puedes ser la persona más dulce del mundo un instante y al siguiente pasas de nuevo a ser un capullo, es extraño, no dejas de asombrarme. De lo único que estoy seguro es que quiero ayudarte y conocerte de verdad, pero para eso necesito que seas sincero conmigo. Vamos Draco…se que tú también quieres contármelo, si no fuera así no estarías aquí ahora mismo.

-Quiero contártelo.- Suspiró Malfoy acercándose un poco más al cuerpo del moreno.- Necesito contártelo, porque me está matando y sé que no puedo seguir guardándomelo por más tiempo, pero ni siquiera sé por dónde empezar. Y te puedo asegurar que todo lo malo que pensabas de mí se va a quedar en nada comparado con lo que pensaras después de oír esto.

-Lo dudo, pero no te preocupes por eso ahora, deja que lo juzgue por mí mismo. Por qué no empiezas hablándome de tu hermano. ¿Cómo se llamaba?-Sugirió Harry.

-Jason.

-¿Era mayor que tú?

-No. Era más pequeño, sólo tenía ocho años.- Harry observó alarmado como los ojos de Malfoy comenzaban a llenarse de lágrimas y como su voz empezaba a quebrarse. En un intento por reconfortarle le pasó un brazo por los hombros y le atrajo hacia su pecho.

-¿Le querías mucho?- Preguntó el moreno en un susurro. En ese momento no le pareció adecuado hablar demasiado alto.

-Yo creía que no, pero me equivocaba….- Malfoy había apoyado la cabeza en su hombro y también hablaba en susurros. - Supongo que es como tú dices, soy incapaz de apreciar las cosas importantes de la vida. Hasta que ya es tarde.

-He dicho que eso era lo que pensaba antes.-Puntualizó Harry, podía notar el cálido aliento de Malfoy rozándole el cuello y una ligera humedad que le hizo preguntarse si es que no estaría ya llorando.-No es lo mismo. Continúa.

-Estaba enfermo, desde que nació, los medimagos más reputados y caros iban a verle una vez al mes. Siempre decían que no llegaría vivo a la siguiente visita, pero aún así lo conseguía.- La voz de Malfoy se había estabilizado y ya no temblaba, pero Harry podía sentir las silenciosas lágrimas que el rubio estaba derramando deslizarse por su pecho.- Mis padres ya lo sabían antes de que naciera, que nunca podría ser…normal. Por eso nadie lo supo nunca, ocultaron el embarazo y el nacimiento como si fuera algo vergonzoso, algo que nadie debía saber. Supongo que para mi padre así era. Somos una familia de sangre pura, no podía dejar que nada manchara nuestro nombre.

-¿El niño…era un squib?- Preguntó Harry impresionado por lo que acababa de oír. No podía creer que Lucius Malfoy hubiera sido capaz de ocultar a su hijo menor durante ocho años.

-Puede, no lo sabemos. Se empieza a mostrar el potencial mágico entre los siete y los nueve años, a lo mejor hubiera llegado a hacer magia, pero ya nunca lo sabremos.

-Entonces… ¿No se le podía curar?- A Harry le costaba entender que, con las maravillas que los magos podían realizar, no se pudiese curar a un niño enfermo.

-No se podía hacer nada, era como si…no estuviera hecho del todo. Casi no tenia pelo y estaba deformado, su cara y sus órganos… estaban inacabados, como si fuera un monstruo, era inexplicable que viviera, realmente parecía un monstruo. Ni siquiera podía hablar, ni andar, sus piernas no funcionaban, así que nunca pudo levantarse de la cama. Se limitaba a estar allí tumbado, en la habitación que viste en la sala de los menesteres, creo…creo que nunca llegó a ver nada más en su vida que las paredes de ese cuarto. Ni siquiera tenía una ventana por la que mirar. Nunca vio el mundo.- Las palabras volvían a salir quebradas de la boca del rubio y Harry supo que probablemente le ardían en la garganta.- Pero lo dibujaba.

-Te dibujaba a ti.

-Sí, me dibujaba a mí. –Malfoy se incorporó para mirarle a los ojos. Tenía el rostro húmedo y los surcos de las lágrimas eran perfectamente visibles. Tragó saliva antes de continuar- Mi madre me obligaba a sentarme con él cada día, cuando estaba en casa, me hacía contarle todo lo que había hecho en la escuela. Los partidos de quiddicht que había jugado, las clases que había tenido, las broncas que tenía contigo. Yo era su ventana al exterior.

Durante unos minutos Draco pareció perderse en sus pensamientos, probablemente recordando esos momentos, Harry prefirió no interrumpirle y esperar a que continuara por sí solo.

-Yo lo odiaba. No a él…pero si el tener que estar allí. La atmósfera en ese cuarto era asfixiante. Siempre hacia calor, tanto que acababa sudando y la ropa se me pegaba al cuerpo, haciéndome sentir incómodo. Además estaba el olor, era como rancio…como si algo hubiera muerto allí sin que nadie lo notara. Él me miraba, con esos enormes ojos grises, prestándome toda su atención. Admirándome, como si fuera el único en el mundo para él. Ahora lo pienso y me doy cuenta de que probablemente así era, porque mis padres rara vez entraban a verle, era demasiado duro para ellos, los elfos domésticos se encargaban de cuidarle. Sólo me tenía a mí…y yo le maté.

Entonces ocurrió lo que Harry llevaba temiendo ya un buen un rato, Malfoy se derrumbó, enterró el rostro entre sus brazos y rompió a llorar con tanta fuerza que los sollozos conseguían mover la cama. Harry le abrazó con cariño, intentando calmarle, mientras el rubio hablaba él se había estado imaginando la situación de ese pobre niño. Condenado a vivir encerrado en su propio cuarto, completamente solo, sin que nadie supiera que existía o sin que a nadie le importara. Toda su corta vida sin ver la luz del sol, sin sentir el viento, sin poder correr o jugar…abandonado. Sintió un renovado desprecio por Lucius Malfoy. Había encerrado a su hijo en una habitación sin ventanas, aislado de todo hasta que muriera, para no manchar su imagen.

-¿Qué pasó, cariño?-Preguntó con suavidad. Tomando a Draco por la barbilla le hizo levantar la vista para mirarle. Tenía los ojos enrojecidos y el labio inferior le temblaba.- ¿Que pasó el día que murió Jason?

-Estábamos en su cuarto y yo me estaba inventando una historia tonta sobre cómo te había ganado al quiddicht.- Draco esbozó una leve sonrisa que Harry le devolvió, pero cuando continuó hablando ya no quedaba rastro de ella.- A él le brillaban los ojos, como siempre que le contaba cualquier cosa, estoy seguro de que ya estaba pensando como dibujar mi heroica victoria. Le encantaba dibujar. Yo estaba agotado. Había pasado mucho rato en la habitación y sólo podía pensar en salir de allí de una vez por todas. Entonces ocurrió, su cuerpo comenzó a retorcerse de maneras extrañas. No gritaba, nunca había conseguido emitir ningún sonido, pero su cara se contraía como si realmente estuviera gritando. Alargó una manita hacia mí, tan agarrotada que casi parecía una garra, me pedía ayuda y yo…y yo…

-¿Y tú?- Harry notaba la garganta seca y rasposa.

-Me marché. Me fui y le dejé solo, sufriendo. No sé por qué, de repente tenía muchísimo miedo, no sabía qué hacer.- Malfoy volvía a temblar de nuevo, Harry le abrazó con fuerza, sin ser capaz de hablar.- Debí haberme quedado, haberle ayudado…no sé que me pasó. Cuando me di cuenta de lo que había hecho me di la vuelta y volví de nuevo a la habitación pero ya era tarde. Todo estaba oscuro y eso era muy raro, porque a Jason le aterraba la oscuridad, para él debía ser como si todo desapareciese, por eso las luces tenían un hechizo para estar siempre prendidas. Pero cuando entré todo estaba silencioso y negro, a Jason siempre se le oía mucho al respirar porque sus pulmones no trabajaban bien y le costaba tomar aire. ¿Sabes lo denso que puede ser el silencio cuando desaparece un sonido que siempre ha estado ahí sin que te dieras cuenta? Aplasta. Entonces fue cuando lo supe. Había matado a mi hermano.

Draco rompió a llorar de nuevo, Harry le abrazaba y le mecía con suavidad, pero nada parecía calmarle.

-Draco…tú no le mataste. Estaba enfermo, no fue culpa tuya, tuviste miedo nada más…

-¡¡¡No lo entiendes!!! – Exclamó el rubio con tanta furia que pilló desprevenido a Harry.-¡¡¡¡ Yo le abandoné en la oscuridad!!! ¿Tienes idea de lo aterrado que debía estar? Si yo me hubiera quedado, si hubiera estado con él, no le habría pasado nada. Me admiraba, yo era todo para él…y le dejé morir solo y asustado…

Harry no sabía que podía decir, así que le abrazó aún con más fuerza. Ninguno supo cuanto tiempo pasó hasta que los incontenibles sollozos se convirtieron en pequeños hipidos, pero incluso entonces el moreno continuó a su lado. Sosteniéndolo.

_____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Buenoooo!!!! Hasta aqui tengo hasta ahora. Muchisimas gracias por llegar hasta aqui a todos los que os habeis molestado en leer mi historia, GRACIAS GRACIAS. Espero de todo corazón que a partir de aqui también la sigais...

Cualquier sugerencia o crítica sera bien recibida. ¡¡Animaos y dejadme comentarios!! Me animan muchiiisimo, ademas de que me ayudaran a mejorar, por no mencionar que así se que hay alguién al otro lado que ha leído mi fic...Besazos a todos.