Hola!! Bienvenidos a un nuevo capítulo. Gracias por seguir leyendo :)
Simbología:
-xxxxxxxx- cuando los personajes hablan.
-xxxxxxxxx- cuando los personajes piensan.
Sin más espero que lo disfruten. Los personajes le pertenecen a Rumiko creadora de la serie Ranma 1/2. Hago esto sin ánimo de lucro. :)
Un nuevo día comenzaba, el sol brillaba adornando el azul cielo, los pajaros llenaban cada lugar con sus cánticos y todas las personas se dirigían a hacer sus deberes diarios, a excepción de una chica que aún se encontraba postrada en su cama.
-¿Queeee... fue eso?- Se preguntaba la peliazul mirando el techo, cosa que hizo durante toda la noche ya que después del incidente no logró pegar un ojo. Por su lado, del pobre Ranma no había ni rastro desde que salió prácticamente huyendo de aquel vergonzoso momento.
-¿Debería levantarme ya...?- Pensaba la pequeña Tendo sin animarse a moverse de aquel sitio. Finalmente salió de su cama y se dirigió a la ducha para refrescar sus ideas -No es posible... Estoy segura de que Ranma estaba dormido... Aunque creo que eso también les pasa cuando duermen... pero, ¿en que o más bien en quien estaba pensando para que algo así le ocurriera de pronto?- Pensaba algo triste con su cabeza bajo el chorro de agua...-Seguramente imaginaba alguna chica sexy como Shampoo o Kodachi... Tal vez una actriz o alguna modelo...- Tras alistarse salió del lugar hacia su entrenamiento -¿Dónde estará Ranma? No ha regresado en toda la noche... Imagino que debe sentirse apenado conmigo porque ahora se que estaba soñando con alguna chica sexy y bonita... Ese tonto pervertido...- Pensaba cabizbaja.
Paso el día como si nada, entrenó con su maestra, regreso a casa, tomó un baño y luego salió a dar un paseo, esperando dar con su prometido que seguía sin aparecer.
-¿Dónde está?, ¿No le habrá pasado algo?- Se preguntaba empezando a sentirse ansiosa. Al anochecer regresó a casa y se sentó a esperar en la sala, cada minuto que pasaba se sentía mas y más asustada de que algo le hubiera ocurrido a su amado. Estaba a punto de salir de nuevo a buscarlo, cuando escuchó algunas voces afuera, por lo que salió rápidamente.
Ranma venía en un estado casi deplorable, lo traían casi a rastras entre el maestro Kwong y el maestro Lee. La peliazul miro la escena por un segundo y corrió hasta llegar frente a los hombres que sostenían a su prometido.
-¡Ranma!... ¿Maestros que... que le pasó a Ranma?- Preguntó alterada la pequeña Tendo.
-Ahh hola Akane... Bueno es que... Creo que... lo emborrachamos por accidente...- Dijo el maestro Kwong entre risas.
-¿Que Ranma está ebrio? Pe pero el ni siquiera toma...- Dijo mirando el rostro de su amado quien parecía dormir con una expresión graciosa.
-Si, por eso lo afectó de más el trago que le dimos joven Tendo- Dijo el maestro Lee mirando apenado a la peliazul.
-Pero no comprendo ¿por qué le dieron alcohol?- Preguntó confundida.
-Verás... Hace un rato lo encontramos en el pueblo y se veía algo afligido por lo que lo invitamos a beber con nosotros- Dijo el maestro Kwong sujetando al pelinegro que estuvo a punto de caer.
-Mmm... será mejor que lo acostemos en la cama, vengan- Concluyó la pequeña Tendo para luego guiar a los maestros hasta la habitación donde depositaron el cuerpo del chico, luego se disculparon respetuosamente con la chica y salieron de la casa dejándoles solos.
-Ayy Ranma, de verdad que eres bobo... ¿Como vas a beber así si nunca antes lo has hecho?- Dijo la peliazul sentándose en la cama junto a su prometido que dormía placidamente. -Ven... Te ayudaré a cambiarte de ropa- La peliazul le ayudo como pudo, le quito los zapatos, las medias y la camisa, para que estuviera más cómodo, luego lo cobijó y se volvió a sentar a su lado. De pronto vio como el pelinegro abría sus ojos y la miraba.
-Alk... aknae... Eres taaaaaaaan linda- Dijo Ranma a penas despertó mirándola.
-¿Que estas diciendo? De verdad que estás ebrio- Dijo riendo un poco ante la manera de hablar de Ranma.
-¡¡Alto!!- Dijo el pelinegro sentándose de pronto, Akane se sorprendió por ese repentino sobre salto -Debo ir con Akane, ¿sabes donde está?- Preguntó mirando hacia adelante pestañeando mucho.
-¡Tonto! Yo soy Akane- Dijo la peliazul señalándose a si misma.
-¿Eres mi Akane?- Preguntó mirándola confundido.
-Pues... si- Dijo sonrojada. Ranma la miró sonriendo y luego cayó acostado de nuevo sobre la cama.
-¡Alto!- Gritó el ojiazul sentándose de nuevo -¿Estas enojada verdad?- Dijo con un puchero.
Akane lo miró sin creerse esa expresión viniendo de su prometido, parecía un niño al que habían regañado -Si... Estoy furiosa- Dijo risueña la peliazul.
-Ay ya sabía...Dijo bajando la cabeza con una expresión triste.
-Mejor vamos a dormir Ranma... Hablaremos mañana cuando estes mejor, ¿si?- Concluyó la peliazul a lo que el joven Saotome solo asintió haciendo pucheros. Akane se acostó junto a Ranma y este se acurrucó como un cachorrito al lado de la peliazul.
-Por favor ya no estes enojada...- Dijo abrazando el cuerpo de su prometida para después en menos de 5 segundos caer dormido de nuevo. Akane se quedó mirando la tranquila expresión de su prometido
-Se ve tan tranquilo cuando duerme, aunque no puedo evitar pensar en si de nuevo tiene a otra chica en su mente...- Pensó dejando caer una solitaria lagrima que rodó por su rostro hasta desaparecer.
Al día siguiente muy temprano apreció fuera de su casa el maestro Kwong.
-Toma Akane, te traje una sopa y café para Ranma, seguro que cuando despierte se sentirá mal. Sus actuales maestros les darán el día libre, así que por favor ayuda a tu prometido a sentirse mejor...- Dijo el maestro haciendo una reverencia -Realmente lamentamos haber traído al joven Saotome en ese estado ayer- Concluyó.
-Está bien maestro, no se preocupe. Fue culpa de Ranma por excederse... Gracias por los alimentos- Agradeció la peliazul para luego entrar de nuevo en la casita y colocar las cosas sobre la mesa. -¡Oye Ramma! Levántate, nos han traído el desayuno- Gritó la peliazul desde el comedor, pronto un agotado Ranma apareció por la puerta sujetándose la cabeza.
-¡Creo que me enfermé!- Dijo el pelinegro sentándose en la mesa.
-Con esto te sentirás mejor- Dijo Akane, colocándo un plato con sopa frente a él.
-No entiendo... ¿Como fue que llegué aquí? Lo último que recuerdo es que me encontré con los maestros- Dijo mientras comenzaba a comer.
-Ellos te trajeron anoche... Parecía que habías tomado mucho- Dijo tranquila la peliazul comiendo también.
-Ahhh... Si es que yo nunca había tomado pero ayer yo me sentía...- Se detuvo sonrojándose al recordar la situación que ocasionó el que terminara en esa deplorable situación el día anterior -Solo estaba algo tenso...- Concluyó bajando la mirada.
-Mmm... si entiendo...- Dijo la peliazul sin mirarle. El resto de la comida fue realmente incómodo, ambos sabían que debían hablar de lo sucedido pero ninguno encontraba como iniciar -Me iré a bañar- Dijo la peliazul para luego dirigirse rápidamente al baño y cerrar la puerta. Ya bajo el agua sus lagrimas se confundían con las gotas que caían sobre su rostro -Supongo que Ranma no quiere hablar del tema para no lastimarme...- Pensaba mientras se abrazaba a si misma.
Ranma se encontraba sentado en la sala esperando que su prometida saliera del baño -Supongo que no quiere hablar del tema... Debe estar pensando que soy un pervertido por pensar en ella de esa forma- pensaba avergonzado el pelinegro -Solo espero que no nos alejemos por esto- se decía estresado restregando su cara entre sus manos.
Akane finalmete salió y observó a su prometido que parecía realmente estresado, se sentó junto a él mirando hacia abajo para no toparse con la azul mirada del hombre por el que sufría en ese momento. La peliazul recogió las piernas abrazándolas y ocultando si rostro antes de hablar.
-Supongo que tenemos que hablar...- Dijo en voz baja.
-Si...- Dijo Ranma colocándose en la misma posición que su prometida -Akane yo... en serio... en serio lo lamento.
-Tranquilo Ranma... Supongo que no pudiste evitarlo, ¿o sí?- Preguntó con tono triste la peliazul.
-No... Eso bueno... Yo estaba dormido y... no no pude evitarlo- Dijo sintiendo su rostro arder ante la confesión.
-Mmm... ¿y eso te pasa... seguido?- Preguntó mirando finalmente a su prometido.
-Bueno... Si... A veces- Dijo totalmente apenado, no podía creer que estuviera hablando de eso con ella, la protagonista de los sueños que ocasionaban tal estado en él.
-Supongo que es... normal, ¿no?- La peliazul sentía como su corazón solo le pedía correr de allí y comenzar a llorar lejos de Ranma.
-E eso creo... Por favor no vayas a pensar que soy un pervertido Akane...- Dijo para luego fijar su mirada en los ojos de su prometida que le miraban tristes con algunas lagrimas contenidas -¿A... Akane?, ¿qué pasa?, ¿por qué parece que vas a llorar?- Preguntó alterado el pelinegro, acercándose a su triste novia.
-Yo... solo... ¡no lo se!- Dijo para luego romper en llanto.
-A... Akane no llores por favor. Si quieres puedo intentar que ya no pase eso... Lo siento, por favor no llores- Dijo abrazando el cuerpo de la chica, Akane se fue calmando poco a poco y se separó de su prometido.
-Lo siento Ranma... Solo me siento un poco mal, yo entiendo... No soy una chica tan linda, ni soy sexy o femenina...Dijo la peliazul mientras secaba con su mano las lagrimas que aún corrían por su rostro.
-¿¡Qué!?, ¿De que hablas?- Preguntó mirandola confundido.
-Ya sabes... Me refiero a que entiendo que sueñes con otras chicas, ya que yo no te gusto así- Dijo la peliazul.
-Repito... ¿Qué?- Preguntó de nuevo el peligro sin entender nada.
-¿Porque sigues preguntando? Ya sabes a que me refiero... Por eso te estabas disculpando hace un momento, ¿no?- Dijo la pequeña Tendo extrañada ante la reacción de Ranma.
-Claro que no... ¿En serio pensaste que estaba pensando en alguien más cuando me pasó eso?- Preguntó el ojiazul sin creerse lo que había pensado su amada -¿Eso es lo que te hizo llorar?-
-Yo... tal vez...- Dijo bajando el rostro apenada.
-Akane eres una boba- Dijo el pelinegro empezando a reír sonoramente.
-Tampoco debes insultarme y burlarte de mi, Ranma- Dijo molesta poniéndose de pie -¿No crees que es suficiente con saber que soy fea?- Dijo con sus ojos llorosos nuevamente.
Ramma se puso en pie tranquilamente, sujeto a su amada por los brazos y la miró fijamente.
-¿Con quién crees que soñaba?- Preguntó serio.
-No lo se... Yo... Supongo que... Kodachi, Shampoo, Ukyo... Hay muchas opciones- Dijo molesta la peliazul.
-Te contaré un secreto pero no te molestes, ¿de acuerdo?... Debes prometerlo- Preguntó el ojiazul.
-De acuerdo, lo prometo- Concluyó la chica.
-Yo... si estaba soñando con alguien...- Dijo sonrojándose un poco, mientras su prometida bajo su rostro triste -Y siempre sueño con esa chica... La verdad es la única chica con la que sueño y pienso de ese modo- Ranma sentía que iba a morir en ese momento de la vergüenza, pero que Akane supiera la verdad era mejor a que creara ideas incorrectas sobre lo que él sentía por ella -Y esa persona Akane... es... eres tú- Dijo finalmente, la peliazul levantó el rostro y miró a su amado con los ojos como platos.
-¿Tu... so... soñabas con... conmigo?- Preguntó sin creerlo la pequeña Tendo.
-No te molestes... Como dije es algo que no... No puedo evitarlo Akane- Dijo sonrojandose -Bueno tu eres mi novia, vivimos juntos y pues... A veces me pasa eso, lo... lo lamento- Dijo alejándose un poco de ella.
-Ranma no no me molesta- Dijo mirándolo sonriendo dulcemente.
-¿En serio?- Preguntó asustado.
-Si en serio... Yo yo no pensaba que yo te gustaba de esa manera- Dijo sonrojandose levemente y sin poder evitar mantener una pequeña sonrisa en su boca.
-Tu... me gustas en todas la formas posibles Akane- Dijo bajando el rostro sonriendo también.
-Ranma...- Dijo sonriendo tímidamente.
-Ufff bueno... Hace calor... Me iré a bañar ahora- Dijo el pelinegro para después caminar como un robot hacia el baño. Akane sólo lo miró graciosa.
-¡No puedo creerlo! Ranma soñaba conmigo...- Dijo sonriendo ampliamente la peliazul -¿Que estaría soñando?- Se preguntó sonrojandose.
El resto del día el pobre Ranma se sentía demasiado apenado ante la peliazul como para charlar con ella, por lo que decidió ocuparte en otras actividades, ayudando a los monjes con algunas tareas o durmiendo debajo de algún árbol, ya que además aún se sentía algo mal debido al alcohol del día anterior. Cuando por fin llegó la noche ambos se acostaron boca arriba sin decir nada.
-Oye Ranma...- Rompió aquel silencio la peliazul.
-¿Si?- Dijo suavemente el pelinegro -Por favor que no hable de ese tema de nuevo- Pensaba avergonzado.
-Bueno es que tengo algunas dudas...- Dijo jugando con sus dedos.
-Dime- Dijo el ojiazul mientras sentía como su corazón comenzaba a palpitar con más fuerza -Seguro que va a hablar del tema-
-Si... Bueno... Es que quería saber como es que... ya sabes... te gusto así cuando todo lo que haces es llamarme "marimacho, pechos planos, gorda, poco femenina", entre otras cosas...- Preguntó mirando de reojo a su prometido.
-Ammm bueno porque yo... Yo no pienso realmente esas cosas Akane- Dijo el pelinegro.
-Ahhh... ¿Y entonces que piensas? Me refiero a que piensas de mi físicamente en realidad- Dijo curiosa volteandose por completo hacia su prometido que seguía con la mirada en el techo.
-Bueno pues tu eres... muy... eres muy. ¡Ayy Akane!... ¡Esto es muy incómodo!- Dijo tapándose el rostro con sus manos.
-Ranma por favor... Esto es muy importante para mi. Siempre estuve segura de que te parecía fea, la verdad nunca pensé que realmente pensaras que era linda ya que lo has dicho muy pocas veces en comparación a todos esos insultos... En realidad hasta ahora me entero de que bueno... No te desagrado físicamente- Dijo bajando el rostro apenada. Ranma se sintió realmete mal al escuchar a su prometida así de triste, sabiendo que todas esas palabras aunque siempre fueron mentiras para ella eran como dolorosas verdades. Ranma se volteó para mirar a su prometida mejor.
-Te he lastimado mucho con todo eso que te he dicho, ¿cierto Akane?- Preguntó mirándola apenado.
-Bueno no han sido exactamente cumplidos- Dijo mirándolo.
-Mira te diré lo que realmente pienso de ti, pero no puedes enojarte por nada de lo que digo, ¿de acuerdo?- Akane asintió segura -Yyyy... Luego tu debes decirme lo que piensas de mi también, ¿está bien?-
De acuerdo- Dijo la peliazul mirándolo expectativa a lo que iba a decir a continuación su amado.
-Bueno... Mira... Lo cierto es que desde que te conocí me has parecido mu muy bo bonita Akane... Es cierto que no eres la chica más femenina del mundo pero cada particularidad de tu personalidad hace parte del hecho de que este tan enam... que me gustes tanto quiero decir. Nunca he creído que estes gorda y bueno... tus emmm... ya sabes tus... son perfectos como son. Siempre me ha gustado molestarte y por eso digo esas cosas, pero nunca las he dicho de verdad Akane, la única realidad es que eres la chica más hermosa que existe y más importante eres... bueno... eres la única para mi. Y bueno a parte de eso creo que por lo que te dije en la mañana es obvio que... bueno... también me pareces... se... se... sexy- Concluyó sonrojadísimo el chico... Para alguien a quien no se le daban las palabras, todo había fluido perfectamente.
-Ranma...- Dijo sorprendida por todo lo que había escuchado de su amado.
-Ya. Bueno. Ahora dime tu- Dijo sonrojado.
-Si... Bueno... Tu siempre me has parecido guapo Ranma, igual que tu muchas veces digo cosas que no pienso, principalmente cuando estoy molesta contigo... Pero lo cierto es que realmente me gusta mucho como te vez y tu también me... me pareces... se xy- Dijo sonrojandose -Y se que ahora estas apenado por lo que sucedió ayer, pero... Bueno si te sirve de algo... Yo yo también he soñado así... con contigo Ranma...- Dijo para luego ocultar su rostro dentro de la sabana.
-¿En serio Akane?- Dijo sorprendido el pelinegro mirando a su oculta prometida que asintió sin destaparse. -Oye pero sal de ahí- Dijo risueño el ojiazul haciéndole cosquillas a su amada si éxito alguno -Oye si no sales entraré yo- Pero la peliazul solo continuó oculta bajo las cobijas -Te lo advertí- Ranma se metió mientras reía bajo las cobijas continuando con las cosquillas por lo que Akane se removía mientras reía también, finalmente el pelinegro dio con el rostro de su amada en la oscuridad que provocaba la tela, poco a poco dejaron de reír aunque seguían sonrientes, fueron acercándose poco a poco hasta que Akane acortó la distancia restante atrayendo a su prometido por el cuello y pegando sus bocas, este no fue un beso tímido, fue un beso con pasión con deseo, un deseo que ahora sabían que era recíproco, exploraban sus bocas y sus lenguas batallaban entre sí, Ranma llevó su mano a la cintura de Akane mientras esta le abrazaba por la espalda con fervor, de un tirón el pelinegro llevó a su prometida sobre él, la chica colocó sus manos sobre el pecho de su amado, rodaron una vez más quedando Ranma sobre de ella esta vez, entre esos giros se habían enrollado entre las cobijas pero en ese momento no les importaba en lo más mínimo la cercanía que la presión de la tela ocasionaba entre ellos, giraron una vez más y sin medir la distancia cayeron al suelo, Akane sobre de Ranma.
-¿Estás bien?- Preguntó Akane preocupada.
-Si ¿y tu?- Preguntó, Akane asintió y ambos comenzaron a reir por la ridícula situación -Ven, te ayudo- Dijo el pelinegro para luego ayudarle a soltarse de aquél nudo en el que estaban debido a la cobija. Finalmente se acostaron de nuevo en la cama, ambos estaban agitados y sonrojados.
-De... deberíamos dormir, ¿no crees?- Preguntó la peliazul con sus mejillas rosas y sin mirar a su amado.
-Si, deberíamos...- Contestó el ojiazul. Ambos se quedaron mirando el techo sumidos en sus pensamientos individualmente, hasta que les ganó el sueño.
Al día siguiente, tras el entreno, Ranma subió a la montaña para recoger algunas raíces que le pidieron los monjes, pensó que caminar un rato por la montaña era una buena manera de tomarse un tiempo a solas para pensar.
-Vaya... Si no nos hubiéramos caído no se si hubiera podido detenerme. ¡Ahhh soy un bruto! No llevamos tanto tiempo juntos como para hacer "eso"... Digo obviamente deseo hacerlo, pero no quiero que ella se sienta presionada. ¿Debería disculparme? No quiero que ella piense que voy muy rápido. Ni siquiera he podido decirle que la amo.- Pensaba estresado y avergonzado Ranma, mientras caminaba entre la montaña.
Por su lado la peliazul tras terminar su entreno se dirigió a la biblioteca para estudiar algunos pergaminos que hablaban sobre la técnica que estaba aprendiendo como se lo indicó su maestra.
-¡Aishh! En serio no puedo concentrarme en esto- Dijo fastidiada cerrando el papel que tenía en sus manos -Ayer fue... Ufff en serio creo que si no hubiera sido porque nos caímos de la cama, no se si hubiéramos parado. ¡Que vergüenza! Ranma debe estar pensando que soy una pervertida o algo así... Digo no llevamos tanto tiempo como novios y hasta ahora solo nos hemos besado... No es que no quiera hacer algo más, pero me pone nerviosa que vayamos muy rápido quizás...- Pensaba la pequeña Tendo sonrojada ocultando su rostro entre sus brazos.
Al llegar la noche Akane estaba sentada en la mesa, ya había servido los alimentos y ahora solo esperaba por su prometido que nada que aparecía... Finamente la puerta se abrió y apareció el ojiazul que entró lentamente y se sentó junto a su amada.
-Toma- Dijo sin mirarla, extendiendo hacia ella una solitaria flor azul. Akane la tomó y la miró cuidadosamente.
-¿Una flor?- Preguntó la peliazul.
-Si... Bueno... Verás me la encontré en la montaña y me recordó el color de tu cabello... Así que la traje para ti- Dijo sonrojado el joven Saotome, entonces sintió como su amada depositaba un dulce beso sobre su mejilla.
-Gracias Ranma- Dijo sonriendo ampliamente. Lo cierto es que esa flor no había sido encontrada por causalidad como dijo el pelinegro, sino que este había caminado por horas solo para encontrar una flor de ese particular color, para llevarla hasta su amada y así alivianar un poco la tensión que sentía.
Akane y Ranma se sentaron en la mesa, ambos en silencio comían sus alimentos, por lo que Ranma encendió el tele para romper con aquella incómoda quietud. Al encender la tele la primera imagen visible era una pareja besándose apasionadamente por lo que ambos prometidos se sonrojaron al traer a sus mentes recuerdos del beso la noche anterior, el pelinegro cambió el canal rápidamente, pero parecía que cada televisora se había organizado para transmitir las más apasionadas películas románticas aquel día e incomodar a los jóvenes.
Todo era realmente incómodo, si bien aún no habían pasado ninguna barrera temían que el otro creyera que si.
-Oye Ranma...- Dijo la peliazul casi en un susurro y el chico la miro nervioso suponiendo el tema que venía -Crees que... ¿deberíamos hablar de lo que pasó ayer?- Preguntó la pequeña Tendo.
-¿A... a.. a. ayer?- Preguntó el ojiazul haciéndose el bobo.
-Ya sabes...- Dijo jugando con sus dedos -lo que ocurrió en la cama y eso...- Concluyó totalmete sonrojada.
-Ahhh si eso...- Dijo rascándose la cabeza con nerviosismo -Pues mira fue solo eso Akane, fue un beso y ya está, los novios se besan... Pero fue solo eso, yo no iba a hacer nada más, quien sabe que cosas te has inventado en tu cabeza, pero yo no intentaría ir más allá contigo, ¡jamás!- Concluyó casi gritando.
Quizá el pelinegro no dijo eso con mala intención, pero para la pequeña Tendo aquello fue realmete insultante.
-¿Así que jamás irías más allá? Ni que yo quisiera algo así con un fenómeno como tu. ¡Tontooooooooo!- Y junto a este grito el pelinegro salió disparado a traves del techo gracias a la patada propinada por su ofendida prometida. -¿Quién se cree que es?... Recién me dijo que si le gustaba de esa manera y ahora grita que jamás haría nada conmigo. Ese bobo de Ranma, ni siquiera es como si yo quisiera hacer algo con él...- Dijo furiosa, aunque sabía que en el interior en realidad deseaba estar más cerca de su amado.
Un día mas se levantaba el sol sobre aquel hermoso lugar... Y en la rama de un frondoso árbol el joven Saotome pensaba arduamente en cómo solucionar aquella situación que él solito ocasionó.
-¿Estoy demente o qué?- Dijo sacudiendo su cabello -Después de haberme sincerado con ella y decirle que soñaba con ella y todo eso... Ahora de pronto le dije o más bien le grité que jamás haría nada con ella...- Pensaba estresado -Definitivamente yo con esta bocota no hago más que arruinarlo todo...-
Al llegar la tarde el pelinegro se acercó a su casa para hacer las paces con su amada y la vió sentada frente al estanque, así que caminó despacio hasta sentarse junto a ella.
-Así que ya apareciste...- Dijo enfadada la peliazul.
-Oye Akane... Perdón... Yo ayer no pensé en lo que decía...- Dijo avergonzado.
-Yo solo no te entiendo Ranma... Primero dices que te gusto y luego dices que no... Es muy confuso para mi- Dijo la pequeña Tendo bajando la cabeza.
-Lo siento... En serio si me gustas, es solo que bueno... Me asusté...- Dijo nervioso.
-¿De qué?- Preguntó más tranquila.
-Bueno es que tu preguntaste por lo que sucedió en la cama y... Me dio miedo que pensaras que ese día yo andaba buscando algo más y que te asustaras por eso... ¿Me entiendes?- Dijo apenado el pelinegro.
-¡De verdad que eres un bobo! Yo solo quería que hablaramos de eso Ranma- Dijo aún un poco molesta, pero luego respiró profundo y continuó -Pero igual te entiendo... Está bien, hagamos las paces, ¿quieres?- Dijo conciliativa la peliazul y Ranma asintió -¿Puedo preguntarte algo?-
-Si, dime- Contestó el pelinegro.
-¿Realmente jamás harías nada conmigo?- Preguntó sonrojada la peliazul.
-Yo... emmm... eso...-
-Está bien... entiendo...- Dijo cabizbaja, para luego ponerse de pie... Se disponía a irse pero Ranma la sujeto del brazo y la atrajo hacia él, cayendo sentada sobre los regazos del pelinegro quien inmediatamente la abrazó.
-Eso que dije... es mentira Akane- Dijo el pelinegro mirando a su prometida a los ojos para que pudiera ver que era honesto.
-Ranma...- El pelinegro sonrió de una manera encantadora y luego depositó un dulce beso sobre los labios de su amada.
Al separarse la peliazul oculto su cara contra el cuello de su prometido, que la abrazó con fuerza.
-Oye Ranma- dijo abrazándolo con más fuerza -Estaba pensando... Quizá... Podríamos acercarnos un poco más...- Dijo tímidamente.
-¿Acercarnos? Pero ya estamos cerca, te estoy abrazando- Dijo sin entender el pelinegro.
-No me refiero a eso...-
-¿Entonces?- Preguntó confundido apartándose de su novia para mirarla.
-Bueno yo...- Dijo sonrojandose por lo que Ranma al verla así entendió por fin a lo que se refería.
-Ohhh... ¿En enserio?... Te te refieres a... Quieres que nosotros ya... sabes...- Dijo señalandose a él y a su prometida de manera repetitiva y nerviosa.
-Si bueno... no me refiero a que hagamos todo, pero me gustaría si pudiéramos ir avanzando poco a poco... Si si tu quieres...- Dijo nerviosa jugando con su cabello.
-Si eso... eso me... me gustaría mucho Akane- Dijo sonrojado sin mirarla.
Tras esa tímida conversación entraron a su hogar para como todas las noches compartir una comida, ambos estaban muy nerviosos.
-¿Acaso dará algún paso esta noche? Estoy super nerviosa, siento que el corazón se me va a salir del pecho en cualquier momento- Pensaba nerviosa la peliazul mientras comía rápidamente.
-¿Ahora que hago? No puedo creer que mi linda Akane quiera hacer otras cosas y que fuera ella quien me lo pidiera primero... ¡Tengo muchos nervios! No se que tan lejos quiere que llegue... ¿Y si cometo un error?, ¿y si llego demasiado lejos?... ¿Tal vez sea mejor que espere que ella de el primer paso?- Divagaba el pelinegro.
Ya acostados en la cama ambos miraban el techo esperando que el otro diera el primer paso lo cual nunca sucedió...
Pasaron varios días igual, ambos sentían mucha ansiedad desde que hicieron aquel acuerdo, era algo que ambos querían, en serio que lo deseaban con cada fibra de su cuerpo... Pero del querer al hacer había una distancia enorme y ninguno encontraba la manera de avanzar hacia lo segundo.
Cansada de esperar a que su amado diera el primer paso, la ojiazul finalmente decidió darle un pequeño empujón a su tímido prometido.
-Bueno Ranma... Espero que esto funcione...- Pensaba la peliazul mirándose en el espejo del baño. Había tomado una de las provocativas pijamas que tenía sin usar arriesgándose a que el pelinegro se burlara de ella, pero después de mucho pensarlo, decidió que lo haría. El conjunto que llevaba aquella noche, dejaba los anteriores como inocentes pijamitas... Sería difícil para el pelinegro resistirse a los encantos de su amada. La pijama constaba de una blusa negra ajustada en el busto que levantaba sus atributos de manera insinuativa y con un escote que prácticamente no dejaba nada a la imaginación, mientras la tela que caía sobre el abdomen era totalmete transparente, y un pantalón corto, de tela de satín rosado que asomaba sutilmente el borde de su trasero. La pequeña Tendo se miraba nerviosa en el espejo preguntándose si no era demasiado provocativo cuando escuchó a Ranma llegando con la comida lista para la cena.
-¡Akane apurate, se va a enfriar la comida!-
La peliazul sintió como se hizo un nudo su estomago al escuchar al chico de la trenza, caminó nerviosa hasta la puerta del baño, se disponía a abrir pero estaba paralizada por los nervios.
-Creo que esto fue una pésima idea...- Pensó retrocediendo -¡No!, ya lo había decidido...- Avanzó de nuevo hasta la puerta, aspiró profundamente y abrió.
El ojiazul abrió los ojos como platos al ver salir a Akane de la habitación, las piernas del joven Saotome dejaron de funcionar sentándose de pronto, su rostro se puso rojo y luego multicolor, tenía la mandíbula casi desencajada de la impresión y sentía su corazón a mil por hora. La peliazul se rió internamente por la reacción de su prometido, pero siguió actuando totalmente indiferente, y como si vistiese casual simplemete se sentó tranquilamente a comer.
-¡Jummm esto está delicioso!- Dijo la peliazul tras tomar el primer bocado de comida. El chico, que hasta ese momento reaccionó, se acerco a la mesa y se dispuso a comer también, por supuesto sin quitar la mirada del cuerpo de su amada.
-Ak... Akane...- Dijo tímidamente con las mejillas aún de un curioso color rojo.
-Dime- Dijo mientras seguía comiendo como si nada pasara.
-¿Acaso... tienes calor?- Preguntó rascándose la mejilla.
-No, ¿porque preguntas?- Dijo disimulando.
-Este... bueno... eso... Tu pijama es un poco...- Dijo sonriendo de manera estúpida.
-Ahhh eso... Es bastante cómoda, creo que seguiré usando estas pijamas... Pero si te molesta puedo cambiarme- Dijo jugando con la tela de la blusa.
-¡NO!- Gritó muy efusivamente sorprendiendo a su prometida -Digo... No es necesario, si es cómoda... Siempre es bueno estar a gusto, ¡JAJAJAJA!- Dijo riendo nervioso. La peliazul por dentro se reía a carcajadas, era realmente gracioso ver al gran Ranma Saotome así.
Al terminar de comer pusieron una película como casi todas las noches antes de dormir... Pero ese día si alguien le hubiera preguntado al chico de la trenza sobre el tema de la película, no hubiera acertado ni de cerca, ya que tanto su mente como sus ojos estaban en otro lado. Pasado un rato Akane se volteó hacia Ranma para hablarle, este vió como si prometida parecía decir algo, pero no la escuchó debido a su estado de embobamiento momentáneo.
-¡Ranma!, ¿me escuchaste?- Dijo la peliazul agitando una mano frente al rostro de su enamorado.
-¿Que?, no no, perdón... ¿Que dijiste?- Preguntó agitando su cabeza para despertar.
-Dije que tengo sueño... Vamos a dormir- Dijo sonriendo.
Ya acostados la peliazul rápidamente se hizo la dormida.
-Vamos a ver cuánto te tarda en dar un paso Ranma Saotome- Pensaba risueña, la pijama había sido todo un exito, si bien la autoestima de la peliazul nunca había sido muy alta, después de ver a su prometido casi babeando por ella, se sentía como la chica más hermosa del mundo, se sentía segura después de mucho tiempo y eso la hacia feliz.
Esa misma seguridad propició varios días de sufrimiento para el pelinegro, ya que al volver a casa cada día se encontró con un nuevo conjunto que lo enloquecía cada vez más, las curvas de la peliazul estaban a punto de acabar con la cordura del chico, que cada vez anhelaba mas cumplir con aquel acuerdo que anteriormente habían hecho y pasar algunos limites que hasta el momento no se habían traspasado.
-Bueno creo que estaría bien... Mientras no vaya muy lejos creo que estará bien, ¿cierto?... En todo caso ella me dio permiso...- Pensaba el pelinegro mientras caminaba rumbo a casa -¿Que se habrá puesto hoy?- Pensaba sonrojado.
Al entrar por la puerta se encontró algo que en definitiva no esperaba, la peliazul estaba sentada mirando el tele, usando una de sus aniñadas pijamas de antes, nada provocativo ese día.
-Ya... llegué- Dijo el pelinegro sentándose junto a su prometida desganado.
-Ah... hola- Dijo sin siquiera mirarlo.
-Pensé que ahora te gustaba usar las otras pijamas...- Dijo intentando sonar despreocupado.
-Si... bueno. El motivo por el que las usé, al final no sirvió de nada así que ya me cansé- Dijo poniéndose de pie de pronto, caminó hacia el cuarto y cerró tras de si con fuerza.
-¿Motivo?, ¿que motivo?- Se quedó confundido el pelinegro.
Tras unos minutos entro sigilosamente al cuarto, viendo a su amada acostada en la cama dándole la espalda.
-Akane... ¿cuál motivo?- Preguntó sentándose en la cama.
-Eres un bobo Saotome- Dijo enfadada.
-Akane... Tal vez esto es por... Tiene que ver con el trato que hicimos, ¿cierto?- Preguntó tímidamente, pero no recibió respuesta lo que asumió era un "si"... Definitivamente era un bobo. Muy nervioso se acostó detrás de su amada y la abrazó, colocándo su rostro entre su cabello para hablarle -Perdón Akane... Soy un tonto, yo solo tenía miedo de hacer algo que te molestara porque...- Dijo abrazandola con más fuerza.
-Pensé que no querías hacer nada...- Dijo aún un poco molesta.
-Yo realmente quiero Akane... en serio que si...- Dijo el pelinegro pero su prometida lo interrumpió volteandose.
-Ranma... No sabrás lo que pienso hasta que lo intentes- Dijo mirándolo con sus enormes ojos color café que lo desarmaban cada vez que le miraba de ese modo.
Ranma la miró un segundo, ese hermoso rostro, esos ojos, los únicos ojos en los que al verse reflejado, su propia imagen se veía tan feliz. Su corazón latía rápidamente, no supo como, no supo porque, pero solo pasó...
-Te amo- Así de pronto lo dijo... Había esperado tanto para decirlo, no era ni el momento, ni el lugar, ni la situación en la que había imaginado confesarse, pero simplemete sus sentimientos fueron tan grandes que se escaparon de su boca sin su permiso. La peliazul realmente se sorprendió, abriendo sus ojos y dejando caer su mandíbula ante tan inesperada confesión.
-¿Q... que dijiste?- Preguntó sin creerse aún lo que claramente escuchó a la perfección.
-Yo... dije... que te... dije que te amo Akane- Confirmó el pelinegro. La peliazul pestañeaba sin creérselo aún, ¿acaso estaba soñando? -Emm yo... está bien si aún no sientes lo mismo...- Dijo apenado con un tono de tristeza. Cuando de pronto sintió los labios de su amada sobre los suyos en un corto beso.
-Yo también te amo Ranma- Dijo con una sonrisa en su rostro, en definitiva Ranma había dado un paso hacia ella, un inesperado enorme paso para el pelinegro a quién normalmente se le atragantaban las palabras.
-¿De verdad?- Preguntó sonriendo aliviado.
-Si... ¡Te amo!- Dijo feliz la peliazul. El pelinegro se acercó lentamente a la boca de su amada y comenzó a besarla. Si ya se había arriesgado a decirle lo que sentía, podía permitir arriesgarse en otras cosas. La peliazul abrazó a Ranma fuertemente para que no se apartara de ella, él por su parte comenzó a intensificar el beso... Ranma la tomó con fuerza y la colocó sobre él, la peliazul colocó sus manos sobre el pecho de su prometido acariciandolo hasta su cuello con nerviosismo... Ese tipo de situación era nueva para ambos por lo que sus caricias eran torpes aunque llenas de amor. Ranma quería aventurarse un poco más, aún sentía nervios de intentar y molestar a su amada, pero en esta ocasión la timidez no arruinaría sus planes... Colocó las manos en la cintura de su amada y muy lentamente fue deslizándolas hasta llegar a su firme trasero, hace tanto que soñaba con hacer eso, la chica dio un pequeño respingo al sentir las manos de su prometido en esa zona pero pronto se relajo, después de todo había esperado mucho porque su amado tomara ese tipo de iniciativa... Había algo que Akane se moría por hacer, así que separó su boca de la de Ranma y se dirigió a su cuello, recorriendo por primera vez ese sensible punto del pelinegro, que soltaba tímidos gemidos con cada beso propiciado por ella... Sin temor alguno Ranma presionó con más fuerza el trasero de su amada que continuaba sumida en su cuello. La peliazul como por instinto movía sus caderas presionando contra su amado que comenzaba a darse cuenta de que sino se detenían, le sería imposible contenerse... La sujetó y la volteó quedando él sobre ella...
-Akane...- Dijo roncamente dándole pequeños besos -Debo detenerme ahora... porque sino no podré hacerlo... ¿me entiendes?- Dijo sonriendo de manera encantadora. La peliazul asintió sonriendo, y le dio un último pequeño beso antes de que él se acostara al lado.
-Deberíamos dormir- Dijo sonriendo la pequeña Tendo mientras se acomodaba la ropa.
Ambos se acostaron abrazados, frente a frente... Aquel día realmente querían sentirse cerca el uno del otro.
-Oye Akane- Dijo suavemente el pelinegro -¿Crees que... puedes... seguir usando las otras pijamas?- Preguntó el ojiazul haciendo pucheros.
-Jaja... De acuerdo- Dijo risueña la peliazul.
CONTINUARÁ...
¡De verdad lo lamento! No tenía inspiración, realmente me costó pero al fin terminé este capítulo... En serio gracias por seguir leyendo. Gracias especialmente a:
SakuraSaotome, juanraco, normitaan, Ranma84, SARITANIMELOVE, Emiluncis, Lily Tendo89, Akame Taisho, AdryRvl, Troxsv, IBM-MATH, mrlnnvv, oOo Dark-yuki oOo, Liyun bash e Ilse Esquivel.
Pd: mrlnnv, no no tengo una cuenta en wattpad :(
Gracias a todos. Por favor sigan comentando... Nos leemos pronto. Besos. :)
