Buenas... La verdad agradecida con sus comentarios, me animan a escribir un poco más, acá sigo la historia en espera que les agrade este pequeño fragmento...

Es un poco fuerte, la verdad escenas bastantes detalladas... Espero que les gusté y bueno, quedo atenta sus comentarios.

"Fénix"

Mi madre y mi "familia" sí es que a eso se le puede llamar familia, se fueron adentro y comenzaron a volver a su mundo habitual de "Rizzoli"... Ella sólo me miraba sonrosada por el helado viento de Boston, justo como solía hacerlo en los viejos tiempos, recuerdo como la detallaba, como aún la detallo y no dejo de perderme en esos ojos avellana y ese cabello dorado, es "Tanto para mí"... Suelo repetirme cientos de veces, de la nada toma mi mano y me conduce a su auto, como por inercia subo y veo que estamos tomando un rumbo a nuevo lugar, la miro desconcertada y sólo me sonríe soltando un leve... "Tranquila, te gustará"... Me hipnotiza su mirada, su forma de hablar... ¿qué no hay algo en esta mujer que no me llegue a gustar?...

-Maur... Dime ya, ¿dónde me llevas? - Suplico casi en puchero.

-Tranquila ya llegamos -Deteniendo el auto frente a una cabaña a orillas de la carretera - Es de mi padre, bueno fue un regalo de él para mí.

- Que bien - Admirada por la belleza del lugar - ¿Qué quieres hacer acá?

-Mira, entremos y hablemos. - Extendiendo su mano para que yo la tomase.

Nos internamos en el lugar, en definitiva, distintivo de los Isles, un sitio con una gran elegancia y muy hermosa decoración, ella me invita a sentarme en un sillón en medio de la sala, mientras se pierde en el corredor tras la puerta que en mi opinión llevaba a la cocina, regresando con una copa de Vino tinto y una cerveza - ¿Sabías que vendríamos?-interrogué arqueando una ceja a lo cual solo obtuve como respuesta un "sí" travieso. Ella se sienta frente a mi, imponente, como si buscase un gesto o una palabra que la llevase más allá de aquel lugar. Comenzamos a rememorar historias, de mis golpizas adolescentes, de nuestros tiempos en los que éramos esas chiquillas "Bff's" Bueno, aún se siente como si lo somos... ¿Qué tanta fortuna puedo tener para que mi mejor amiga sea mi compañera de vida?. Me atrevo a acercarme un poco luego de la segunda cerveza interrogando con la pregunta más difícil que haya realizado antes en mis días de detectives... - ¿Desde cuándo Maura? - Ella aclaro su garganta ...

- ¿Desde cuándo qué detective?- Enmarcando su ceja divertidamente.

- ¿Cuándo te diste cuenta de qué sentías algo por mi? - Comencé a tocar mis manos, no podía con el nerviosismo...

- Siempre, siempre lo supe desde que te vi. - De nuevo era ella quién tomaba mis manos entre las suyas - Justo cuando esa sonrisa y ese pequeño hoyuelo que se forma en tu mejilla -rozando un poco con su dedo índice - Justo cuando determine que no podía vivir lejos de esos de esos labios -esto último con un dejo de deseo escapo de sus labios casi a palmo de rostro... - Desde el momento en que me tocaste con pasión y no pude hacer más que verte en mis sueños cada noche, me dije a mi misma que algún día... te traería aquí. - Como una leona cazando a su presa se avanlanzó sobre mis labios, suave... Silente sugerente, comenzó un beso de bocadas... Separándose por espacios de segundos tomando aire, sonriendo juguetonamente, mientras sus manos paseaban sin control sobre mis hombros buscaban safar mis ropas... Justo en ese instante yo entendí, que aquello era lo que deseaba hace tanto.. La necesitaba, mis sentidos se nublaron, sólo estaba ella y no sería como aquella ocasión en mi habitación.

- Maur... - Solté entre gemidos desesperados - ¿Dón...de ... cuart? ...- No podía emitir sonidos coherentes, pero ella me entendió, me señalo arriba y como si una fuerza sobrehumana tomase mi cuerpo entero, la encaje a mis caderas sin soltar sus labios, fuimos tropezando el lugar, sólo quería llegar a un sitio con ella y ese era la cama, nos metimos en esa habitación... Recargué mi peso sobre ella, nuestras miradas estabas inclusive más encendida que aquella primera oportunidad, por un segundo pude sentir el miedo de aquellos días en su mirada, la besé de la forma más dulce que conocía y como si fuera una conversación sus labios me respondieron sonrientes, tomé sus botones y los abrí uno a uno... Sin prisa, pero con ganas, dejé al descubierto su brassier, me quedé admirando el monumento de mujer que era aquella que mis ojos tenían el placer de contemplar, su cuerpo me reclamaba y cuál dueña de su esclava haló mi cuello y me susurro "¿Me vas a hacer tuya o te quedarás toda la noche allí mirándome?"... Esto para luego morder con inmensurable desesperación, me sonríe, me besa deja colar sus manos bajo mis ropas, desata mis jeans, me mira divertida mientras yo juego en su cuello, me arqueo su mano se deja colar rápidamente, como pez en el agua ella domina mis sentidos, el clima sube y ya no es juego de niños, me regala un gesto felino y me deja bajo su piel, estamos al desnudo, ella me investiga, me admira, me sonríe... Con cierta malicia, que parece pasionalmente divertida dejando colar sus manos en mi interior, tomándome por sorpresa, en ese momento me hace estremecer, sentir su roce su piel en mi clítoris, fue un frenesí de ideas y un shock al mismo tiempo, la dejo ser… Recorre libremente inspeccionando el área, con soltura como muchas veces ha debido de hacerlo, innegable el hecho de qué es ella quién lleva el control de la situación en estos instantes, de pronto se acelera mi pulso ella me desprende de la poca ropa que traigo encima, voltea la juagada ahora en todo ámbito me domina, física, mental y emocional mente estoy ante esta mujer llena de vida y pasión ó al menos es lo que en sus ojos se refleja, me enmudezco ante su mirada traviesa, pasa de mí. No me besa, no me toca baja a mi pecho como un gato juega con su hilo, entreveo en sus ojos el deseo, me dejo colar con un gemido de ansiedad, ella lo sabe "Lo sabe"… La deseo, acerca sus labios a mi pezón izquierdo y sí bien Dios sabe el placer que me produce esa zona erógena de mi cuerpo, puesta mujer no tardo ni medio segundo en investigarlo, lo lamía, lo succionaba, jugueteaba con su lengua alrededor, hacía y deshacía con mis subidas, era como estar en una montaña rusa, hasta que lo hizo…. Sí existe definición para eso, me tomo de las caderas, me ató a sus piernas, mordió con fuerza, pero sin daño mis senos, subió a mis labios y me beso con tanta vehemencia y tanta pasión como un ser humano podía hacerlo, me enloqueció. ¿Era esta mujer Maura Isles?... No sabía si en efecto lo era, pero lo que hacía me gustaba, me enloquecía reclamé tenerla dentro de mí. La quería para mí, en ese instante como si nuestros besos fuesen el suficiente lenguaje me recostó un poco, abrió mis piernas a un palmo de distancia, se incursionó con fuerza y sutileza, entró y salió, mi cuerpo se arqueó un jadeo expulsé sin pensar… "Quiero más"…. Aferrándome a esa espalda lúcida y transparente de mi chica, ella sabía cómo hacerme suya. Entró de nuevo, jugando y sonriendo, bajando a besos hasta mi monte de venus, me regalo una mirada cómplice y comenzó su propio juego, ató mis piernas a modo de no poder moverlas mucho, abrió mis muslos a la distancia necesaria…. Sus manos en mis caderas, como si fueran el control de su videojuego, ella era quién llevaba esa batuta, ella era increíblemente buena, sus labios bajaron de beso en beso rodeando mi parte íntima, mordisqueando mis carnes, haciendo sentir un fuerte galopeo en mi pecho, ella era consciente de lo que estaba sucediendo, abriendo un poco sus labios como si quisiera tomarse todo lo que estaba expulsando en ese momento, tomó mi vagina, lamió y mordisqueó, entró y de nuevo salió de su interior, me regalo una vista hermosa, me dio un fuerte sacudón sus labios no paraban sus manos tampoco, era como un volcán a punto de hacer erupción…"No pares….mmm…" mis gemidos eran cada vez más y más fuertes, mis movimientos más intensos, ella se conectaba con mis emociones, esa empatía era única, mi clítoris, quería estallar justo en ese instante, en ese momento de increíble sinceridad mutua, ella literalmente me comía, me amaba, se entregaba, casi no podía aguantar este ritmo ella sube de nuevo a hurtadillas sobre mi cuerpo hasta mis labios, me regala esa sensación de desearla a no poder más. Colocó su cuerpo posicionado de forma que nuestras piel encajaron a la perfección, la sentía, en serio la sentía, era ella quién me hacía despertar en noches de sueños húmedos, está era la misma sensación de calidez que sólo había sentido en eso… Mis sueños… Nuestros cuerpos bailaban, nuestras espaldas se arqueaban, su piel se estaba fundiendo con la mía, me hacía sentir perder la noción del tiempo, era un sin parar de éxtasis que se estaba produciendo en el entorno, sentir el clímax en sus brazos, me embestía cada vez con más y más ahínco, los besos y las mordidas estaban por todo el lugar, me aferré a sus caderas, la quería dentro de mí y en cierto modo por loco que suene fue así, su clítoris erecto, duro, rojizo por el roce de nuestros cuerpos, lo sentía, la tenía fue encloquecer en el momento, fue una guerra de amor, fue un elixir poder venirnos, poder recorrer esas curvas, arquear su espalda, morder sus senos, jadear de placer por ella, ella…. Me enmudeció sus dedos entraron de nuevo y sin parar, reclamándome llevo mi mano hasta su clítoris me guío un par de veces, luego fui por mi cuenta, la besé, le acaricié los pechos de la forma que tanto había soñado, recorrí sus curvas, al ritmo de nuestros cuerpos, no paré hasta escuchar su gemido más fuerte, nos venimos, nos fuimos, nos perdimos, ella era la gloria, la ternura hecha deseo, el fénix de mi sexo… "Sí!" Escuché escapar de sus labios… Entonces sabía que ahora sería mi turno de hacerla completa…