S U P E R E S T R E L L A S
NUEVE
Ya iban de salida. Llevaba la mochila de la niña y entonces él entró. Entre jaloneos la llevó hasta el estudio. Haruka intentó seguirlos pero Mosho no quería intervenciones así que cerró la puerta con llave. Esperó mientras la discusión que adentro se llevaba acabo se convertía en gritos de reproches. Por fin la puerta se abrió, Michiru le lanzó una férrea mirada reprochándole lo que hizo
"¡Maldita sea dime que vas a hacer!" la seguía de cerca el muchacho
"No te importa" le agredió Michiru "sólo fui tu juguete"
"Es mío también"
"¡No! No eres el padre" y Mosho la sujetó con fuerza del brazo
"Dime quién más" rechinó los dientes "carajo ya basta de niñerías. Cuando tu madre se entere al que joderán será a mí"
"No, diré que estaba ebria y ni me fijé… Eso dijiste tú"
"¡Estaba ebrio! Pero, pero" tartamudeó "eso no me quita mi responsabilidad… ¿Qué harás?"
"Haremos" masculló la rubia corrigiéndolo
"¡Hará! Ella lo cargará nueve meses"
"Exacto, así que no te importa" lo empujó con furia "cuando tú lo cargues nueve meses vienes a gritar ¡Lárgate o llamaré a seguridad!"
"Le diré a tu madre" bramó "y tendrás entonces que enfrentarme"
"¡Púdrete!"
Por fin se quedaban a solas. La niña se dejó caer en el sofá. Se quedó por un rato pensativa, conocía demasiado bien a Mosho para saber que su miedo era mayor que su rabia. Entonces recordó a Haruka, su mirada colérica se clavó sobre ella
"Estás despedido ¡Lárgate de mi vista!"
"Michiru"
"¡Cómo te atreves! Fastidiaste mi vida más que él ¡Lárgate! ¡No quiero verte nunca más! ¡Vete!" gritaba en un estallido de rabia peor que sus berrinches de niña
"Él debía saber"
"¡Que te largues! No soy una niña, no necesito de ti… ¡Vete o llamaré a seguridad!"
"Regresaré al rato cuando estés más tranquila"
Así lo hizo. Al cabo de una hora ella seguía donde la dejó, tenía sus ojos rojos y sus mejillas aún bañadas en lágrimas. La tomó del mentón, ella entre balbuceos le explicó cuántas veces lo buscó para decírselo hasta que él se lo dijo: Fue un error, una cosa que lleva a otra…
"Se enfermarán si sigues haciendo tantos berrinches" ella contestó con una media sonrisa
"Tomamos mucho y él dijo que" volvió a llorar a mares así que Haruka ya no entendió que le decía "lo amaba pero para él sólo soy una niña sin importancia. Jugó conmigo"
"Linda" la abrazó con fraternidad "aún así él debe hacerse responsable"
"Nunca me amó" su llanto se volvió aún más desesperado
La rubia besó sus mejillas y luego la abrazó. No quería soltarla, deseaba con ese acto tierno borrar de su niña todo indicio de dolor y tristeza. Hubiera dado su vida por evitarle todo ese sufrimiento.
No importaba si Mosho quería o no ser padre, Michiru estaba decidida a reservar ese lugar para alguien especial. Por lo menos así lo sintió la rubia. Aprovechaban las horas de descanso para ir a comparar precios, necesitaría tantas cosas ahora que su bebé naciera. Hasta la dejó acompañarla a los demás estudios. Ella ocupó el lugar de Mosho.
"Ven" la llamó con dulzura en uno de los ensayos "creo se movió" estaba tan dichosa "mira" tomó su mano para colocarla en su vientre "¿Lo sientes?"
"Sí… ¿Has pensado en nombres para tu bebé?"
"No mucho" sonrió "he visto algunos pero ninguno me gusta mucho"
Y los domingos era ir a misa, luego a la playa y terminar comiendo en casa de la rubia. Hoy la misa había sido por demás larga, Haruka aún bostezaba. Se tendió en la arena y Michiru a su lado riendo por lo dormilona que podía ser.
"Vamos a tu casa, me siento un poco mareada" pidió la niña
"Sí"
Nunca había nadie, sólo que ese domingo fue diferente, al abrir la puerta vio a su hermano, él salió huyendo dando de saltos pero había alguien más allí: Mosho. Los ojos de Michiru lo miraron con odio, él se levantó de inmediato pues desde el día que fue a buscarla ya no habían podido hablar
"Escúchame" pidió Mosho "no puedes hacerte cargo sola"
"¿Por qué no?"
"Porque eres una niña" bajó la mirada "lamento tanto las cosas terminaran así… Sólo quería… Mira tomes la decisión que sea sobre el bebé yo te apoyaré. Yo era el adulto y debí ser cuidadoso pero"
"¿Estabas ebrio y no te fijaste?" qué cruel y dura sonaba la verdad
"No es eso" masculló harto se lo reprochara siempre "Me equivoqué…"
Haruka se retiró, no quería escuchar más ni creía debía estar allí. Se fue a la cocina donde su hermano seguía escondido. Entre risas le comentó nunca había visto tan mal a su amigo, de verdad amaba a esa niña, tanto para saber le había hecho un daño irreparable, con ese bebé ella perdería todo…
"La quiere" sonrió con amargura Toshio "a su manera pero lo hace. Ayúdale, convence a la necia…"
"No haré tal cosa, no es mi problema"
"Lo es porque eres yo y Mosho es mi amigo"
"¡No soy tú!"
No quería perder a su princesita. Pero no podía seguir siendo tan egoísta. Ella jamás podría casarse con Michiru, ni cumplir ninguna de las promesas que le hizo ¿Qué pasaría cuando la mentira se terminara? ¿Qué haría cuando ella descubriera la engañó? Merecía ser feliz y si Mosho no se la podía dar por lo menos ofrecía algo mucho mejor que ella. Emitió un suspiro y con la cabeza hizo un gesto aceptando ayudarlo.
La reacción de Michiru fue bastante inesperada, cuando Haruka le propuso darle una oportunidad a Mosho ella se enfadó tanto que le dejó de hablar aún así la rubia insistió, cuando se quedaban solas le repetía era lo mejor y debía ver por su bienestar, el del bebé y su futuro
"¿Y si estuviera enamorada de otra persona?" contestó la niña observando el paisaje por la ventana
"¿Es un buen muchacho?"
"A su manera… Tal vez tengas razón, lo importante es que él te quiera y eso no creo él lo haga ¿Mosho me ama?"
Un nudo se le hizo en la garganta, los dioses debían odiarla, quizá porque ni siquiera tenía una religión o porque se dedicó a engañarla. Asintió, pues las palabras no salían y temía en su lugar el llanto se vertiera.
"No importa" bajó Michiru la mirada
Se sintió destrozada porque Mosho ocupó su lugar. Todos sus ratos libres eran para él, lo veía tomarla de la mano y besarla aunque al principio Michiru lo despreció con tal ánimo pronto cedió, hasta llegar a un punto en que la veía feliz a su lado. Pero allí no terminaba la tortura, se empeñó en acompañarlos siempre para obligar a su corazón a observar lo inevitable: Lo amaba. Los veía pasear juntos por la playa con sus manos entrelazadas y sus miradas enamoradas. Observaba de lejos cómo compartían sus alegrías y tristezas. Haruka ya no existía para Michiru
"Ya llegué" se tendió en el sofá
"Gracias" se sentó su hermano a su lado "ya está el auto, mañana podrás usarlo… el que choqué" agregó al ver la mirada dubitativa de su hermana "últimamente te ves muy triste"
"No es nada, estoy cansada"
"Mosho vino, dijo que gracias a ti pudo acercarse a la mocosa, piensa hablar con la señora y pedirle la mano de su hija. Él quiere la boda sea en diciembre pero dadas las circunstancias tendrá que resignarse, me pidió fuera el padrino ¿Quieres ser la madrina?"
"No, a mí eso no me gusta… ¿Él es católico?"
"Creo sí ¿Importa?"
"Ella, Michiru, quiere una boda por la Iglesia sabes, y le gusta mucho practicar su religión, reza todos los días, va a misa cada domingo y siempre tiene un buen argumento para defender al padrecito que te duerme con la homilía" sonrió con pesar
"¿Te sucede algo?"
"No, quiero descansar" se fue a su habitación
Todos los días lloraba sentada en un rincón de su habitación sin creer cómo el amor se le fue de las manos. Tal vez si le decía la verdad y le confesaba la amaba como nunca más lo haría ella le diera una oportunidad. No quería hacer lo correcto, quería volver a sentir su mirada enamorada, besar esos labios que roban aliento de vida y te llevan al mismo cielo, ansiaba ser su confidente, su amiga, su amante… Era sólo una niña ¿Qué tenía de especial? Tal vez un capricho tonto o el hecho que era la primera mujer que conocía le gustara la mecánica y los autos, la única que la soportaba o que era capaz de iluminar su día con sólo dirigirle una tierna mirada. Michiru Kaioh era su ángel. Su tristeza se convirtió pronto en rabia, tenía toda una vida para encontrar a su alma gemela.
Si ella se casaría con Mosho, la rubia lo ignoraría. Ellos paseaban por el parque y Haruka coqueteaba con cuanta joven veía. Consiguió tres citas y si no fuera porque Michiru llegó rompiendo el encanto también un beso. El amor era un juego en el que se perdía si te enamorabas. Nada importaba, ni su actitud hostil, ni que le reprochara lo coqueta que era o lo poco honesta que podía ser, no interesaba ya si le aplicaba la ley de hielo o se esforzaba en hacer de su día el peor de su vida. Su corazón estaba tan destrozado que todo parecía igual.
"Mosho" corrió la niña a sus brazos. Lo besó con esa furia y pasión que creyó sólo reservó para ella en ese beso misterioso
"Hola Tenoh" sonrió el muchacho "oye vamos a ir al cine ¿Podemos?"
"Supongo" se sentía la mala del cuento, ella no acomodaba la agenda de la niña y si no tenía tiempo no era su culpa
Se sentó atrás de ellos en la función. No podía concentrase en la película pues cada que podían, sus ojos se desviaban para observar los besos y las caricias que debieron ser para ella. No soportó más la tortura y se salió del cine. Aprovecharía sus dos horas para conquistar a una bella joven, la que fuera y le sacara del corazón a Michiru
"Es muy lindo tu nombre" decía la novia en turno. Qué importaba el nombre, o cómo fuera, importaba no sentirse sola, vacía y desfalleciendo por una causa perdida
"Tenoh" escuchó la voz de su princesita. Pero ni así dejaba de besar a la otra. Se aferró con furia a esos labios, ansiando ella la rescatara de esa tristeza "Tenoh" y la muchacha intentó separarse pero la rubia no lo permitió "¡Tenoh!" gritó furiosa
"¡Qué niña!" volteó encolerizada "ve con tu novio y déjame en paz"
"Queremos palomitas"
"Pues que te las compre el idiota ese… ¡No me fastidies!"
"No tengo dinero… ni él"
"¿Y? ¿Soy el departamento de caridad? A ver sí así piensas mejor con quién te acuestas" muy tarde para corregirlo.
Estaba tan amargada que de su boca sólo salían palabras de odio y dolor. Bajó la mirada y Michiru dio media vuelta regresando a la sala. Ella tenía razón, no era capaz de mostrar amor sin lastimarla. Su nueva novia volvió a besarla ¿Cómo se volvió tan cruel? Porque prefirió guardar en su alma todo el sufrimiento para verterlo después sobre aquellos que le dedicaran un detalle de amor. Había llegado a niveles que ya no eran sanos, sentía cierto placer en dañar lo que amaba.
"Llámame" le dijo la muchacha al despedirse
"Sí"
¿Cómo esperaba la prefiriera sobre Mosho cuando sólo la lastimaba? Se quedaron a solas por fin. Ella iba observando el panorama, quiso disculpare pero no hallaba cómo decírselo. Ya habían llegado a casa.
"Hasta mañana" se despidió la rubia. Ella no contestó "espera" la sujetó del brazo "lamento lo que dije"
"Déjalo así" se liberó y siguió hasta la entrada
Una semana y no había visto a Mosho. Tenía dos horas libres así que en lugar de andar por allí flirteando con cuanta dama veía se esforzó en recordar si ellos habían peleado. No, la última vez se vieron en un café, pero no se veían molestos. Se rascó la cabeza, la niña se veía más tranquila y su irritabilidad disminuyó al igual que su alegría. Revisó el horario, tenían media hora después de las clase de conservatorio tal vez podía platicar con ella claro que después de lo que le dijo sería la última persona con quien quisiera hablar.
"¿Me ayudas?" Haruka de inmediato tomó sus libretas "voy a buscar a un profesor, tengo algunas dudas y… Quédate allí"
Aburrida hojeó un cuaderno de dibujo. Frunció el ceño cuando vio había dos dibujos de ella.
"No aprendes" la riñó por estar revisando sus cosas
"No sabía dibujaras" le mostró su retrato "es bueno pero no me gusta me dibujen"
"Por eso no te dije ¿O te pedí permiso?"
"No pero soy copyright y no puedes…"
"Este módulo" sonrió "es sobre formas amorfas y qué mejor que tu cabezota" la rubia levantó la ceja un tanto disgustada pero al ver su sonrisa traviesa sólo le quedó sonreír también
En casa la invitó a su habitación con pretexto de mostrarle algunas de sus pinturas. Haruka accedió esperando ésta fuera la oportunidad para preguntar por Mosho.
"¿Por qué no guardaste mi secreto?" la miró con dulzura "yo guardé el tuyo" dijo con un hilo de voz
"¿Mi secreto?" rió la rubia "creí debía hacer algo por ti, es todo… Además se ven muy felices"
"¿Quién?" odiaba Michiru la mirara con ese aire triunfal "ah" que dejara de sonreír como si ganó, no estaba celosa… ¡Que se casara con quien quisiera! "Mosho y yo" ahora le coqueteaba "no nos casaremos… ya no saldremos más"
"¿Y eso?" no pudo evitar se escapara una sonrisita de satisfacción "porque no creo terminaran por uno de tus berrinches"
"No. No puedes estar con alguien a quien no amas… menos cuando tu corazón ya se ha ido con alguien más"
"¿Y quién te robó el alma niña?"
"Tú" masculló
"¿Cómo?" de verdad no escuchó
Se acercó a ella, la abrazó con dulzura para susurrarle al oído
"Tú" se separó lentamente observando la impresión de la rubia "no importa no me hagas caso a ti te encantan las mujeres, no las mocos… y para rematar te gusta sea huequitas. Qué le vamos a hacer, al corazón no le mandas"
"No puedes estar enamorada de mí" sonrió con burla "cásate con Mosho"
"Eso" qué manera de moverse, tan sensual y segura, parecía invitarla al pecado o quizá sólo a adorarla "eso yo lo decido ¿Me das un beso?"
"No" reía nerviosa "no puedes amarme, no sabes quién soy"
Esperó tanto tiempo por esto y ahora su consciencia lo echaba a perder. Debía confesarlo, éste era ese momento mágico donde le diría toda la verdad y entonces ella la abrazaría para contestar nada importaba en el amor ¿Y si no pasaba así?
"Ah" rió alegremente su princesa "no puedo amarte porque eres mujer" se tendió en la cama carcajeándose
"¿Cómo?" abrió los ojos desmesuradamente
"¿Crees no me di cuenta? Haruka Tenoh… Me gusta tu nombre sabes… es muy lindo, mucho más que Toshio es una lástima no pudiera decirlo ¿Ves? Yo si te guardé tu secreto pero tú me entregaste a él ¿Alguna vez has pensado que sería buena idea pelear por lo que amas?"
"Yo no te amo" retrocedió aterrada "cómo lo sabes"
"¿Tu nombre? Por tu licencia, la traes en la cartera" la rubia enfureció, se sentía timada y a la vez extrañamente feliz "y que eres mujer… eso se nota a leguas. Soy muy buena observadora ¿Recuerdas soy artista? La pintura me ha enseñado a conocer las formas humanas, es difícil entonces confundir un chico con una chica aunque ésta se empeñe en parecerse a uno"
"Me despedirán… Bueno a mi hermano, prométeme no dirás nada"
"Tenemos cuatro meses así" volvió a desternillarse de la risa "si no lo hice cuando te detestaba menos ahora ¿No quieres ser mi novio? Novia" sonrió con coquetería
"No… Vas a tener un bebé… No, necesitas un esposo"
"¿Por qué? Contéstame algo sin miedos y con sinceridad ¿Me amas? ¿Aunque sea me amas?"
"No" salió huyendo pero Michiru de un salto logró adelantarse y cerrarle el paso
"No" masculló con esa sonrisa encantadora que la enloquecía "Yo si te quiero mucho" y sin más la besó. La rubia no opuso resistencia, lentamente sus bocas se fusionaron liberándolas de la cárcel para emprender el vuelo al cielo. Sus manos acariciaron su cuerpo y entre besos confesó ese amor que se perdió en el silencio
Ahora era el viento. Todo este tiempo y ella lo supo, hasta sabía dedicaba sus sueños a ella ¿Cómo? ¿Se notaría mucho? Llegó a casa, iba a su habitación pero su hermano ya la esperaba
"Pedí un permiso, ya no debes ir más"
"¿Por qué hiciste eso?" lo miró furiosa
"¿Cómo es eso que te besas con muchachitas? ¿Te gustan las niñas?"
Haruka se quedó paralizada, estaba tan horrorizada. Nunca había visto a su hermano tan serio ni molesto. Esa expresión en su rostro condenatoria, como si hubiera hecho la peor atrocidad del mundo. Agitó la cabeza violentamente negándolo todo
"Estás enamorada de esa mocosa" sonrió con un dejo de crueldad "por todos los dioses Haruka, estás mal de la cabeza. Piensa niña: ella cree eres yo, es una niña, no tiene una noción clara del amor ni de sus sentimientos y creo tú tampoco y lo más importante no vas a volver a mi empleo"
"No puedes" balbuceó
Notas:
Hola a todos, gracias muchas gracias por su apoyo y reviews, si alguno no conteste de plano se me fue sin intencion. Creo esto se vuelve un poco triste pero que puedo yo hacer de todo debe tener el amor o no?. Pues por fin Michiru y Haruka pusieron las cartas sobre la mesa, en realidad Haruka solo corrió despavorida.
