La oficina del jefe del cuartel de aurores estaba impregnada del olor a té recién hecho y el ambiente ligero reflejaba la tranquilidad de los tres hombres que se encontraban allí. La ligereza y la confianza de conocerse los unos a los otros, de saberse amigos y familia les daba esa facilidad de saltar de un tema a otro, por lo menos fue así hasta que el mayor de los dos pelirrojos presentes decidiera soltar la bomba, que aunque no sorprendería a su cuñado, quien seguramente sabia incluso más que él, era muy posible que le causara un colapso o un infarto a su pequeño hermano.

-Entonces, ¿Teddy les ha escrito últimamente? Porque a mí me envió una carta hace poco- soltó luego de un sorbo de su té.

-Oh sí, el pequeño lobo me contó hace unas semanas que lo castigaron por pelear con un chico mayor, de séptimo creo. Me dijo que el otro tuvo que ir a la enfermería. –Ron, a pesar de mostrarse como un adulto sensato ante sus sobrinos e hija, contaba el hecho con una mezcla de diversión y orgullo.

Su mejor amigo, que tal y como George esperaba tenía más y mejor información sobre lo que sucedía en Hogwarts enarco una ceja con malicia -¿Y no te contó porque fue la pelea?-

El pelirrojo hizo un gesto pensativo tratando de recordar si Teddy se lo había dicho, pero con lo descuidado que era ni si quiera lo había notado, el chico nunca le dijo la razón. Negó hacia su amigo y vio que tanto su hermano como Harry lo veían sonriente.

George no se resistió a la tentación de restregarle a su hermano que él tenía información que él no. –Supongo entonces que Teddy tampoco te ha contado sobre los chismes y rumores que hay ahora en Hogwarts.-

-¿Por qué Teddy me contaría algo así? ¿Por qué me interesaría yo por chismes de adolescentes? – Ron en su común estado de despiste no podía imaginar nada que pudiera suceder en el castillo que fuera interesante o relevante para él, nada más allá del bienestar de sus sobrinos.

Harry entendiendo lo que intentaba George decidió provocar a su amigo un poco más, de todas manera, no habría forma de que se enterara de eso y lo tomara bien. Si iba a soportar la tormenta por lo menos disfrutaría de los momentos previos a esta. Porque era seguro que una tormenta sería lo que llegaría, con Hermione confirmándole ayer sus sentimiento por Malfoy y contándole sobre sus planes de una cita (que ella propuso), más lo que Teddy le contaba en sus cartas de la cercanía del ex mortifago y su mejor amiga, de la felicidad que irradiaba ella gracias a él, de la posibilidad de que Hermione por fin encontrara a su igual como lo describía su ahijado, la realidad de una futura relación entre ese par era inminente. Hasta Neville le había comentado algo al respecto pero demasiado sutil para ser considerado un chisme.

-Viejo, el chisme no es sobre los estudiantes, es sobre los profesores. Un romance naciente al parecer. Teddy esta casi literalmente en el centro del asunto- Explicó con malicia el pelinegro.

-¿Romance entre profesores? ¿Qué profesores? ¿Y porque Teddy estaría en el medio?- Ron simplemente no entendía, que profesores podrían tener un romance en ese castillo. Tanto su hermano como su cuñado se dieron una mirada cómplice mientras esperaban el momento en el que las neuronas del auror hicieran sinapsis.

Entonces sucedió, sus ojos se abrieron hasta más no poder, su taza de té cayó al piso haciendo un reguero, su rostro entero igualó al rojo de su cabello y su boca se abrió para tomar aire antes de proferir el grito que asusto a todos los cercanos a la oficina de Harry. –NO. ES IMPOSIBLE, IMPENSABLE, INACEPTABLE… Es… NO – Se levantó y ante la mirada de los otros dos hombres murmuraba, negaba y maldecía.

Con un movimiento de varita George ordenó el desastre y sirvió más té para él y para Harry. Internamente agradeció que por lo menos el desastre no fuera nada tan terrible como esperaban y sobre todo que no había salido de la oficina.

De pronto empezó a reír como sí le hubieran contado un chiste realmente bueno. –Esa estuvo buena, chicos. Por un momento de verdad me creí que Hermione tenía un romance con Malfoy – una mirada rápida entre el niño que vivió y su cuñado y luego la risa fácil y contagiosa de George se unió a la de su hermano. Y Harry los imitaba pero su risa era falsa y forzada.

-Tienes razón hermanito, Hermione y Malfoy no podrían tener un romance. – Harry enarco una ceja en su dirección a lo que George respondió con una sonrisa traviesa antes de continuar. –Por lo menos no lo harán hasta que dejen de ser tan cabezotas y den un paso para conseguirlo. Por suerte para ellos Teddy me pidió ayuda para darles el empujoncito que necesitan. Yo obviamente no puede resistirme a ayudar en el nombre del amor y en pro de la felicidad de Herms, que es como otra hermana.

-GEORGE FABIAN WEASLEY ¿QUÉ TÚ HICISTE QUE?- Y entonces aquí se venía la terrible tormenta que Harry esperaba.


En el gran comedor de Hogwarts eran pocos los alumnos despiertos para desayunar a esa hora un sábado. Pero una Ravenclaw y un Gryffindor estaban contados entre esos pocos. Ambos sentados muy juntos desayunando en la mesa de él hablaban y cuchicheaban de lo que otros pudieran pensar eran tonterías de novios adolescentes pero que en realidad eran ideas para su plan de juntar a dos profesores que casualmente estaban ausentes en la gran mesa de los profesores.

Las lechuzas de repente hicieron su entrada habitual al comedor, pero una pequeña y negra llamó la atención de la rubia –Teddy mira, es la de tío George- Curiosamente con el transcurrir de los días ella parecía más emocionada con la idea de intervenir de lo que estaba al principio.

Teddy asintió sin poder esconder su sonrisa traviesa mientras esperaba que el animal aterrizara frente a él, cuando lo hizo lo alimento con un poco de tocino mientras Victorie se encargaba de recibir el paquete y empezar a destaparlo.

-Tranquila, disimula. No queremos que nadie sospeche de lo que nos enviaron- Teddy intentaba ser un poco precavido, ya no estaba para más castigos, aunque estuviera tan emocionado como ella. El tío George nunca los había decepcionado.

La chica abrió la caja con cuidado y observo dos pequeños frascos como de perfume de un color rosa transparentoso en lugar de la poción de Veritaserum que esperaban. -Tiene una nota – Le paso el pequeño pedazo de pergamino al metamorfomago para que lo leyera mientras ella examinaba uno de los frascos con algo de desconfianza.

Teddy leyó con la nota y no sabía si sentirse agradecido con el tío George o preocupado por su idea. –Yo que tú tendría mucho cuidado de no rociarme eso encima. Te aseguro que no quiero ir lanzando hechizos por el colegio a todos los idiotas que no entienden que eres mi novia y eso no cambiara nunca. Ya tengo suficientes castigos-

Al ver que dejaba el frasco en la caja nuevamente y lo veía con la interrogante grabada en la mirada, entonces le devolvió el papel para que lo leyera –Al parecer tío George pensó que sería más divertido crear un poción que cuando te la aplicas desprende un aroma especial que hace que quien este enamorado de ti se acerque y te lo confiese. Es como una un Veritaserum a la inversa, hace que los demás te digan la verdad de sus sentimientos. – Le explicó mientras ella observa con una mezcla de miedo y reverencia la caja con los dos frasquitos.

-No sé si celebrar la genialidad de mi tío o temerle. Esto puede ser un desastre. – Victorie como toda Ravenclaw en su mente comenzaba a analizar los distintos escenarios que podían resultar con este giro el plan.

Teddy tapó nuevamente la caja y tomó la mano de su novia – Vic, creo que el plan del tío George era crear el caos a la vez que nos ayudaba. De todas maneras, esto es una creación reciente, nadie sabe que es o que existe ¿Quién podría culparnos cuando empiece el desastre? –

-¿Estas pensando en serio seguir con el plan? –

-Totalmente. No hemos llegado hasta aquí para nada y hasta que no tenga otro plan mejor esto sigue en marcha. – Se levantó y la instó a seguirlo – Vamos, debemos buscar un lugar seguro para hablar de cómo le aplicaremos esto a Herms y Draco. –

Ella negaba mientras lo seguía – Esto será bochornoso y divertido, y si Hermione se entera te matara. ¿Lo sabes?-


-Abuela, ya estoy listo ¿Me veo bien? – El pequeño Scorpius corría hacia el comedor donde su abuela lo esperaba para desayunar.

- Estas muy guapo, cariño. ¿Te vestiste tú solo? – El pequeño asentía mientras se metía una tostada con más mermelada de la necesaria.

Narcissa delicadamente se acercó con una servilleta a limpiarle los rastros de comida que tenía en el rostro el niño - ¿A qué hora iremos a ver a papá?-

Sonrió ante el desespero del pequeño por ver a su padre, nunca pensó que separarlos le afectaría tanto. Pero debido a su historia desde la muerte de Astoria era de esperarse, ellos se habían apegado el uno al otro como si fueran lo único que podría salvarlos de derrumbarse, aunque Scorpius fuera muy chico cuando sucedió, parecía que entendía que lo único que le quedaba era su padre y solo estaba sereno cuando Draco lo tomaba en sus brazos. Aun ahora, siendo un niño grande podía notarse la ansiedad que le provocaba no ver a su padre todos los días.

-Termina de comer e iremos a Hogsmaede. Allí lo esperaremos para pasear.-

El pequeño rubio de un solo bocado acabó lo que le quedaba de tostada para seguidamente acabar de un trago el jugo de naranja que habían servido los elfos especialmente para él. –Ya termine abuela – Se levantó de un saltó y corrió hacia la chimenea, su abuela prefería evitarle la incomodidad del aparecerse y prefería llevarlo a través de la red Flu hasta Las Tres Escobas.

La Sra. Malfoy camino con elegancia y sin prisa hasta su impaciente nieto y lo tomo con una mano y con la otra tomó un puñado de polvos Flu -¿Listo? – Scorpius asintió con una sonrisa y una mirada brillante. -¡A Las Tres Escobas!- Narcissa gritó con seguridad mientras lanzaba los polvos, y luego ser consumida por las habituales llamas verdes junto con su nieto.


Habían quedado de verse temprano en la entrada del castillo, justo en el camino que llevaba al pueblo. Como todo caballero había llegado unos minutos antes para no hacerla esperar, por su postura segura y relajada nadie nunca hubiera imaginado que por dentro la ansiedad lo consumía. ¿Hace cuanto no tenía una cita? ¿10 años? Por Merlin, la última vez que invito a una mujer a salir fue a Astoria luego de reencontrarse en Francia y para colmo esta vez ni siquiera había sido él quien la invitó.

Definitivamente una cita con Hermione no sería convencional. No podía imaginar coquetear con ella durante la cita como lo hacía con otras mujeres antes de Astoria, en su mente se veía ridículo. ¿Pero entonces que debía esperar de esto?

¿Era demasiado temprano para un whiskey de fuego?

Entonces ella apareció. Vestida con unos jeans ajustados unas botas de caña alta gris y un suéter también gris pero brillante. Su cabello recogido en un moño alto se veía poco elaborado pero bonito. Le agradaba que ella no despertara en él una de esas grandes e intensas pasiones que solían apagarse demasiado pronto, en cambio le causaba una calidez en el pecho y una paz en el alma, como una sensación de que por fin estaba completo y lo hacía feliz. Le sonrío apenas la vio acercarse y sus nervios aunque no desaparecieron se disiparon un poco, esta cita no debía ser diferente a sus conversaciones a media noche, eran solo ellos dos intentando conocerse más, solo que en público.

Cuando ella lo vio le devolvió el saludo con la mano y le regalo una sonrisa cálida y sincera, con las que él creía podía calentar el castillo completo. -Espero no haberte hecho esperar mucho tiempo-

-Para nada- Le ofreció su brazo para empezar a caminar hacia el pueblo, quería llegar a Las Tres Escobas para comer algo, se había saltado el desayuno. –Te ves muy bien por cierto.- Disfruto del rubor que la delataba a pesar de que su expresión segura no sé inmuto más que para decir gracias.

El camino al pueblo se les hizo realmente corto conversando entre ellos de los chicos del colegio, le gustaba que ella entendiera y compartiera con el su preocupación por los chicos y su pasión por enseñar. Estaban por llegar al local cuando algo impacto de repente contra sus piernas sin que lo vieran venir ninguno de los dos.

-¡Papá! Te extrañaba mucho- Ambos se encontraron con la deslumbrante e inocente sonrisa de Scorpius Malfoy que se aferraba a las piernas de su padre como a la vida misma.


Por favor no me odien, sé que me tarde una vida pero tengo una buena excusa y es que conseguí trabajo. Y empece clases y entre las dos cosas no tengo mucho tiempo.

Sin embargo ya actualice, se que no es ni la cita ni el beso que esperaban, pero estamos cerca. ¿Es mucho si pido un poco más de paciencia para mi y mi historia?

Please, dejen Reviews para saber que no me han abandonado aun, que siguen leyendo lo que escribo.

Besos.