Pov. Bella
Sí, eso era lo que me pasaba en aquel entonces, estaba enamorada de Edward Cullen. Tenía una extraña sensación de alegría. Y simplemente no comprendo porque me sentía de esa manera.
En este momento no era exactamente el mejor para sentirme feliz, mi futuro dependía de poder perdonar a alguien que vive para recordarme que haberme casado con él ha sido mi peor error cometido.
Cuando escuché su disculpa, admito que llegué a sentir algo. No sé con exactitud que fue, solo sé que mi corazón que supuestamente estaba muerto volvió a latir con un poco de fuerza, impulsándome a seguir adelante, dándome una razón para luchar por mi vida. Pero luego recuerdo que no fue exactamente la persona más honesta que conozco y que posiblemente esa disculpa tan pura que me dijo, no sea más que otra de sus mentiras.
¿Qué rayos fue lo que me pasó con él? Antes no éramos así, nunca habíamos sido así. Nunca peleábamos, nunca nos separábamos… había a veces que Alice me regañaba por pasar tanto tiempo con su hermano, ahora era distinto, no recuerdo que fue lo que pasó que nos separó tanto…. Solo recuerdo que un día Edward regresó de trabajar y me golpeó.
Siempre me he preguntado que pasó aquel día, pero nunca he tenido el valor suficiente de preguntárselo. Siempre sentía ese presentimiento de que si le hacía aquella pregunta terminaría en el Hospital, otra vez…. Añadí para mis adentros.
Pero ahora ya no podía hacerme nada, absolutamente nada. Si intentará golpearme traspasaría mi cuerpo y yo saldría ilesa.
Necesitaba esa respuesta, pero antes tenía que hacer algo más importante que explicar tantos años de sufrimiento, tenía que asegurarme que mi niña, Renesme, se encontrara bien. Que se encontrara a salvo.
Cerré mis ojos con la fuerza suficiente para salir del lugar y me tele trasporté a la habitación de mi hija. Ahí, recostada y durmiente se encontraba ella.
Abrazaba con fuerza algo que no alcancé a ver hasta que estuve de pie junto a su cama. Era la fotografía nupcial de Edward y yo, había sido tomada justo después de que el padre nos declarara marido y mujer razón de ello que Edward y yo nos encontrábamos besándonos. Era la única foto que tenía que me encontraba de esa manera con él.
Amándolo
Era el único retrato que tenía que demostraba que en algún tiempo Edward Cullen estuvo enamorado de mí. La única prueba de que alguna vez nos amamos tanto como para dar aquel paso tan grande como lo es el matrimonio.
-Acechada por los recuerdos – me habló una voz aterciopelada detrás de mí. Me giré bruscamente y lo miré a los ojos luchando con lo que no quería que pasara. Sin embargo, mis esfuerzos fueron en vano, al verlo regreso un solo recuerdo en mi memoria, el día de mi boda…
Flashback
Me encontraba viéndome en el espejo, mi vestido blanco resplandecía a la luz de la luna, mis ojos chocolates tenían un brillo inusual, mi cabello estaba recogido con una trenza hacia atrás, mi rostro había sido tenuemente maquillado y de mi cuello colgaba un medallón que me había regalado mi prometido cuando cumplimos dos meses de ser novios….
Prometido….
Aun no me acostumbraba a usar esa palabra para dirigirme a mi novio, Edward Cullen, aun no asumo la idea de que seré su esposa, aun cuando tan solo falta menos de dos horas para que el sacerdote declare "Marido y Mujer"… no me acostumbraba a la idea, y simplemente creo que nunca me acostumbraré a llamarlo "Esposo"…
-Bella, ¿Cómo te encuentras? – me pregunto por enésima vez mi madre, y era de esperarse, el matrimonio antes de los 30 estaba es su lista de "Las 10 mil cosas que no quiero que haga mi hija" y sin embargo, aquí me encontraba, de tan solo 18 años y a punto de estar casada.
-Me encuentro bien, mamá. No tienes por qué preocuparte. Se lo que estoy haciendo – dije sin prestarle mucha atención, sabía perfectamente que pronto comenzaría con su discurso de "Creo que debes de esperar, Edward lo entenderá, aun hay tiempo de arrepentirse".
-Pero hija, yo insisto…. – y ahí comenzó su discurso.
Cuando mi mamá por fin acabo con su discurso, se dio cuenta que yo jamás cambiaria de opinión, amaba a Edward, y nada ni nadie podrá jamás cambiar eso.
Alice y Rosalie, entraron corriendo a terminarme de arreglar. Me comentaron que Edward ya se encontraba abajo esperándome y que él estaba nervioso, algo que simplemente no encajó en la imagen que tenía de él. Tan seguro de sí.
-Bella, ¿estás lista para ser la señora Cullen? – me preguntó mi padre antes de entrar a la iglesia.
-Completamente – dije con voz segura y firme – solo hazme un favor ¿puedes? – Él me miró confundido y después de un momento asintió – No me dejes caer, no siento mis piernas - era cierto en parte, si sentía mis piernas… bueno lo único que sentía de ellas era el temblor que estaban haciendo, que lo único que ocasionaban era ponerme cada vez más nerviosa.
Mi padre soltó una carcajada y pronunció un "De acuerdo" entre risas.
Entonces la puerta de la Iglesia se abrió y la marcha nupcial comenzó a sonar dentro. No supe que debía hacer hasta que mi padre comenzó a caminar hacia adentro.
Mis piernas no reaccionaban, incluso llego a decir que Charlie, mi padre, me arrastraba y cuando por fin llegué a despegar el pie del suelo y avancé un milímetro miré a la razón de estar aquí.
Edward se encontraba al final del largo pasillo y se encontraba con la mirada fija en mí. Mis mejillas no pudieron evitar sonrojarse un poco cuando articuló con sus perfectos labios la palabra "Hermosa" refiriéndose a mí.
Al llegar al otro extremo del pasillo, mi padre le entrego mi mano a Edward y le murmuró algo a Edward que por su reacción debió de haber sido "Cuídala, o te mato" y considerando que mi padre es el Sheriff del pueblo, la amenaza va en serio.
Al tomar mi mano sentí miles de descargas eléctricas y el miedo y el nerviosismo se desvanecieron por si solas y todo lo que sentí fue una gran paz, estaba de vuelta a casa, porque mi casa estaba al lado de Edward, cuando no estaba con él me sentía fuera de lugar.
Entonces el padre pronunció las palabras que tanto deseaba escuchar:
-Por el poder que me ha otorgado. Yo los declaro marido y mujer, puede besar a la novia – sentenció el padre y Edward me tomó entre sus brazos y nos hundimos en el sello que uniría nuestras vidas para siempre.
Fin del Flashback
-No, solo recordaba el día que mi vida se arruinó – mentí, los recuerdos me acechaban y la verdad cada vez me sentía nuevamente atraída por mi esposo – ¿Te puedo preguntar algo? -me armé de valor, si iba a morir tenía que saber esto, él asintió y caminó hacia mi - ¿Qué fue lo que pasó la noche que me regresaste del trabajo y me golpeaste por primera vez?
-Bella, esa noche….
Hahaha se que muchas me odiran por dejarlas a medias!
Pero en el siguiente capitulo Edward le explicará a Bella porque tantos años de dolor y sufrimiento...
Quiero disculparme con ustedes por no haber subido capitulos antes, pero acabo de regresar al cole y la tarea me tiene muerta!
En fin, las quiero y espero sus comentarios!
