9. ¿Te quedas o te vas?

.

.

.

-Ahora lo entiendo -murmuro mas para si mismo que para el otro -Si sigues en la misma dirección encontrarás tu destino -el chico que antes tenia una mueca de sorpresa en la cara por las palabras de Itachi ahora sonreía ampliamente ante la amabilidad de ese extraño.

-¡Muchas gracias! -su sonrisa era tan pura, ni una pizca de maldad se reflejaba en ella.

¿Había tomado la decisión correcta? Realmente no...Pero ahora ya era demasiado tarde para volver atrás.

-Entiendo que te quiera -susurro. El muchacho de belleza prohibida ya no estaba.

Lento y pausado volvió a retomar su paso dejando que finitas gotas de agua empezaran a mojarle.

-¡Argg! ¡Niñatoo! -refunfuño protegiéndose en el pequeño porche. En unos minutos la lluvia había empezado a caer furiosa. A lo lejos podían divisarse fugaces relámpagos, una tormenta fuerte estaba por llegar -Joder será posible que duerma tan fuerte que no haya oído el timbre o puede que...-volvió a fijarse en el papel, ahora empapado, en el que estaba escrita la dirección -No, tiene que ser aquí...-se dispuso a tocar otra vez el timbre cuando poniendo la mano en el pomo se dio cuenta que la puerta principal estaba abierta -Que despistado. Cualquiera podría entrar y...-sus mejillas se sonrojaron al procesar lo que había imaginado.

Por alguna extraña razón se sentía nervioso, no solo por el hecho de que había entrado en una casa ajena como un ladronzuelo, sino porque volvería a encontrarse con él. Ese moreno que una vez le hizo suyo, que con su pose chulesca había entrado en su vida y ahora amenazaba con apropiarse de ella. No sabia en que momento había empezado a notar que era diferente, que aunque hubiera tenido muchas citas y muchos hombres a su lado, nadie era como Sasuke.

La mansión era enorme, no le extraña que tal chico rico no tuviera problemas en pagar la elevada factura de sus llamadas u otros caprichos. Se irrito al pensar lo bien que vivía y lo mimado que debía estar en esa situación, aunque él con el dinero que conseguía tampoco podía quejarse.
Una puerta, dos...cinco, seis...A ese paso nunca encontraría la habitación de ese maldito engreído. Al ver que cada vez su éxito iba peor, decidió ir al piso de arriba. Sus piernas temblaban con cada escalón que subía. Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad que reinaba, aun así no veía con toda claridad y procuro subir poco a poco.

No tuvo que esperar más, cuando al abrir con sumo cuidado la primera entrada diviso la figura de alguien recostado en la cama. Tenía que ser Sasuke, lo era, no había duda. El penetrante y agradable olor de aquella habitación lo delataba. Notaba que su corazón en cualquier momento saldría disparado. Tuvo que ponerse la mano en el pecho para controlarse y no salir y echar a correr.
Miedo...¿Por qué? ¿Por qué en ese momento? ¿Por qué con él? No era un cobarde y tampoco tenía problemas para relacionarse con los chicos. Y Sasuke era un chico como todos los demás ¿Verdad? Como si quisiera convencerse a si mismo con esos pensamientos siguió avanzando hasta quedar a un lado de la cama.
Quien diría que un chico tan orgulloso, malcriado y a veces desgraciado pudiera tener una expresión tan cálida y tranquila cuando dormía. Sonrió para sus adentros y aspiro el aroma que desprendía. Estando allí, tan cerca de él, sabia que no tenia posibilidad. Quizás por teléfono era muy fácil despreciarle pero ahora mismo...ardería en el infierno por estar entre sus brazos.

-Me pregunto si es posible vivir en un sueño estando despiertos...

Unos brazos fuertes lo atrajeron empujándole hasta caer encima de la cama.

-¡¿Sasuke?!

-¿Acaso hay alguien mas aquí? -ironizo.

-¿Desde cuando estás despierto? -para nada había notado su atención. Estaba tan sumergido en sus pensamientos que la realidad paso a segundo plano. Se sintió estúpido al verse descubierto de esa manera.

-Desde que entraste por la puerta -pronuncio afirmando lo que Naruto ya esperaba -¿Te asuste dobe? -sonrió al mismo tiempo que fijaba sus ojos en los azules contrarios.

Su sonrisa, atrayente, hechizante...¡Mierda! No quería admitirlo pero el jodido bastardo era irresistible.

-No -bufo -Solo que casi me da un ataque al corazón -infló los mofletes y aparto la vista en la ventana que había al lado. La lluvia seguía cayendo fuerte, empañando los cristales.

-¿Te encuentras bien? -cuestiono el azabache con un deje de preocupación -Estas temblando...

-¡No es nada! -gruño molesto al darse cuenta que no había tardado ni un segundo en estar otra vez en manos de ese Uchiha -¡Suéltame imbécil! -hizo presión en el pecho de Sasuke empujándole bruscamente -¡Maldición! -se levanto llevándose las manos a la cara, escondiendo sus ojos detrás de ellas.

Sasuke por un momento le miro incrédulo. A pesar de que finalmente había aceptado ir hasta su casa se mostraba fríamente distante, demasiado para su gusto. Dio un suspiro largo y lentamente se acerco hasta donde Naruto se había quedado de pie inmóvil.

-Déjame verte...-susurro cerca suyo -Naru...

No termino de hablar cuando un fuerte grito retumbo en la habitación;

-¡Cállate! -bramo sobresaltando al moreno -¡No tienes derecho! ¡Ningún derecho a jugar así conmigo! -sus palabras salían de su garganta lastimadas por el esfuerzo de decirlas -¡Eres lo peor...!

-Esto no es un sueño.

-¿Qué? -Sasuke se acerco al rostro de Naruto hasta casi rozarlo, podían sentir la respiración de ambos alteradas.

-Estamos despiertos -argumento tranquilamente -Tú lo estás -le señalo -Yo lo estoy ¿Te das cuenta? -a pesar del oscuro cuarto Sasuke pudo apreciar perfectamente que el rubio estaba enrojecido por completo.

-Me escuchaste... -pronuncio avergonzado al verse descubierto por segunda vez.

Beso sus labios en un pequeño contacto mientras con sus manos le agarraba del cuello posesivamente. El cuerpo del rubio seguía temblando, estaba frió, desprotegido, carente de sensación alguna.

-Estoy hecho un li -dijo sincerándose -Pero si hay algo que sé es esto... -recostó su cabeza en el hombro de Naruto -Me haces falta...rubio...

-Sasuke... -permaneció en la misma posición sin oponer resistencia -Joder...Y ahora me dices esto y yo...-balbuceo tratando de encontrar las palabras adecuadas -A pesar de hacer conmigo lo que te viniera en gana y tratarme como a un cualquiera...yo...-ña mano del Uchiha acaricio su nuca y se estremeció dando un ligero bote.

-¿Ya no me llamas niñato? -comento picaron tratando de calmar un poco la incomoda situación que se había creado entre ellos. La verdad no le gustaba ver a Naruto en ese estado, lo prefería siendo el que era, el de siempre -Dobe

-Me cuesta confiar en ti -soltó ignorando la anterior burla del azabache -Lo siento...Creo que no debí haber venido -se separo de Sasuke y volteo sin siquiera mirarle.

-Tsk...Que cobarde -bufo entre molesto y dolido.

-¿Y qué esperabas? ¿Qué me arrastrara a tus pies como lo hacen todos tus amantes? -pregunto asqueado aún de espaldas -No Sasuke Uchiha, yo paso.

-Esperaba que tuvieras los huevos de decirme la verdad -mustio fastidiado -¿Sientes algo por mi? -El cuerpo de Naruto vibro en consecuencia y el silencio reino por unos segundos.

-...-

-Si no eres capaz de contestarme será mejor que te vayas -se adelanto al rubio y le abrió la puerta dejándole paso -¡Vete!

Dolía...Que Sasuke hablara de esa forma dolía, pero aún más pensar que ese seria el final de todo, de cualquier posible contacto o relación. Jamás había sentido nada igual ni parecido, era tan extraño...Apenas se conocían de hacia días y creía que sin él le seria imposible seguir con vida. Por unos instantes pensó que le faltaba el oxigeno, su corazón bombeaba violento, estallando en pedazos.

-...-

-¿Por qué lloras ahora?

-No lo sé… -articulo a duras penas tratando de reprimir sus sollozos.

Las manos de Sasuke se metieron bajo su ropa, el rubio se estremeció cerrando los ojos y mordiendo sus labios.

-Shhh...-acallo como si de un niño pequeño se tratara -¿Quieres quedarte? ¿Es eso? -le depojo de las molestas prendas y lo arrincono hasta la pared.

Naruto aprovecho la escasa distancia que mantenían para atrapar los labios del azabache y colarse en su boca en un beso rudo. La necesidad era más grande que cualquier otro sentimiento. La noche iba consumiéndose pero sus caricias no, se las entregaban sin pudor. Sasuke lamió cualquier rastro que hubieran dejado las lágrimas en el rostro de Naruto con suma lentitud.

-Tonto...-bufo enrojecido -¡No hagas eso!

-Dejemos por esta vez a un lado nuestro orgullo... -pronuncio dejando a Naruto chocado -¿Te parece?

Emprendió otra vez su tarea, bajando hasta su cuello, sus manos agarraron el cierre de su pantalón y lo desabrocho. Un jadeo fue la respuesta de tal acción, el miembro de Naruto ya estaba despierto al máximo. De un codazo tiro a Sasuke sobre la cama posicionándose al instante sobre él, evitando que el Uchiha pudiera reaccionar.

-Joder me has hecho daño idiota -le envió una mirada de rabia y Naruto en respuesta le sonrió.

-Tienes razón...Va siendo hora de que dejes tu orgullo de chico duro -susurro en el oído de Sasuke sensualmente -Esta vez quiero ser yo quien te lleve...