Capítulo 9: Ahora, la parte fácil...
¿Cómo están? Supongo que la historia les está gustando, ¿verdad? Claro, con mi talento natural para narrar…bien, continuemos:
Ya habían pasado dos semanas desde el último hecho que les comenté. Estaba bastante deprimido, Angelina no había vuelto a hablar conmigo, además del fraude de Bagman, con el que cada diez minutos George y yo debíamos enviarle una carta diferente.
En fin, estaba en la sala común, haciendo la tarea… ¿A quién engaño? Estaba preparando nuevos productos para la futura tienda de Sortilegios Weasley cuando Lee llegó.
Di un respingo involuntario, pero me di cuenta de que no estaba en su fase de asesino psicópata. Así que me relajé un poco más.
-Hola.-gruñó, secamente. Yo no respondí.-Oí que tú y Angelina terminaron.-agregó, dubitativo.
-Así es.-contesté, con frialdad.-Supongo que eso te alegrará, ¿No?
Se produjo un largo silencio, en el que ninguno de los dos nos miramos.
-En realidad no.-admitió, en voz baja. ¿Está loco? ¿Todo ese lío para que terminara con ella y ahora estaba triste por nuestra separación?
-¿Te hicieron un Confunduso algo así?-pregunté, levantando la vista hacia él.- ¿Por qué…me estás diciendo esto?
-Porque…-dijo, tras suspirar.-Angelina está destrozada. O al menos, eso escuché de sus amigas. Esta deprimida, casi no habla, está siempre distraída. ¿Qué fue exactamente lo que se dijeron?
-¿Por qué insistes tanto?
-Porque Angelina me importa.-respondió, en el acto.-Y…
-A ver, déjame ver si entendí bien… ¿Tú, la persona que luchó incansablemente para que Angelina y yo nos separamos, ahora quiere que volvamos a estar juntos?
-Pues…esa es básicamente la idea.-admitió, bajando la vista.-En realidad, no quiero que vuelvas con ella…pero…está sufriendo y…-no hacía falta que dijera nada, por lo visto hablaba en serio.
-Lee… ¿Por qué no intentas hablar con ella?-pregunté, sé que suena raro, pero traten de visualizar las cosas de mi modo…a él siempre le gustó ella, y yo llegó de repente, quebrando cualquier esperanza y/o oportunidad de poder conquistarla. Me sentía algo culpable-Tal vez… entonces comience a mirarte de otra forma y…
-No.-me cortó él, de mal modo.-Me viene rechazando desde los once años, y por decirle un par de cursilerías mientras está deprimida no me mirara con otros ojos ni se enamorará de mí. Ojala fuera tan fácil…Pero sólo te quiere a ti.-agregó, apesadumbrado.
-Oye, ¿Cuándo terminó tu fase de asesino psicópata?-pregunté, con curiosidad.
-No estoy seguro, pero podría volver a despertar en cualquier momento.
-Entonces…mejor me voy.-dije y me alejé rápidamente.
-Oye, era una broma.-agregó, encarando las cejas.
-Lo sé, pero es mejor tomar precauciones. Nos vemos, supongo…-agregué, dubitativo.
-Sí…supongo que…sí…
-Aunque lo dudo, George me contó que le pediste a McGonagall que te cambiara de dormitorio.-le recordé, mirando el suelo.
-Sí, pero no me lo permitió.-agregó él.
-Oh, bueno…supongo que podré soportar tus ronquidos un poco más.-dije, sonriendo. Sin embargo, él no me devolvió la sonrisa. Por lo visto no estaba del todo perdonado.
-Bueno…adiós.-dije, y me fui por el retrato. Bien, la parte difícil había pasado, me había acercado a más de dos pasos de Lee y tenía mi nariz intacta.
Supongo que hablar con Angelina será más fácil…
