N/A: [E/C] - color de ojos


Capítulo 9: Shimi-kun

—¡Ru-chan! ¡Ábreme! ¡Sé que estás ahí! ¡He visto la luz encendida!— exclamó [Y/N] volviendo a golpear la puerta y dejando pulsado el timbre.

Estaba planteándose quemar la puerta cuando un molesto Saruhiko se decidió finalmente a abrirle.

—¿Ru-chan? ¿Qué clase de apodo absurdo es ese?— preguntó Saru mirándola fríamente.

Sin embargo, [Y/N] no se dejó amedrentar por su mirada. Sabía que a pesar de sonar tan distante al moreno no le desagradaba su compañía. Simplemente estaba demasiado acostumbrando a fingirse indiferente para que lo demás no pudiesen hacerle daño. Porque para Saru, cualquier muestra de sentimientos, ya fuesen de cariño, amistad o enfado, era una debilidad que podía usarse en contra de cualquier persona.

Tal vez por eso [Y/N] acababa viniendo siempre a su apartamento cuando las emociones estaban a punto de desbordarla y no quería estar en HOMRA, porque sabía que Saru no iba a insistir en que le contase nada ni le iba a hacer preguntas incómodas para que no pareciese que se preocupaba por ella. Bueno, por eso y porque no le apetecía quedarse en la calle sentada en un banco donde cualquiera de sus compañeros de HOMRA podría verla.

—¿No te gusta? Es que Saruhiko es muy largo y no quería llamarte Saru. Ya sabes, por eso de que significa mono y que Yata lo suele usar para molestarte— se explicó la joven.

Fushimi la miró con una leve expresión de confusión. ¿Por qué se preocupaba tanto por esa tontería? A él le daba igual como le llamasen.

—Bueno la verdad es que Ru-chan tampoco me terminaba de convencer pero Sa-chan me recordaba mucho a San-chan que es como Shōhei llama a Bandō...— añadió [Y/N] continuando con su monólogo. —Si no te gusta podemos pensar otro. Mmm... ¿Fushi-kun? Mejor no, suena horrible. ¿Shimi-kun? Mmm... Creo que tampoco. Si uso tu apellido suena demasiado formal. ¿Hiko-chan? ¿Safu-...?

—Sssshh. Calla— la detuvo Saruhiko, tratando de evitar el dolor de cabeza inminente que le iba a provocar la oji-[E/C] si seguía diciendo cosas sin sentido. —Llamame Saru. No me molesta, pero cállate de una vez.

—Lo siento. Saru entonces— se disculpó sonriendo la chica.

—Aunque si tanto te preocupa puedes llamarme Saru-sama para que suene mejor— añadió el moreno.

[Y/N] lo miró sorprendida. ¿Saruhiko Mr Seriedad Fushimi acababa de hacer una broma?

—Como sea, ¿qué estás haciendo aquí?— añadió rápidamente tratando de cambiar de tema al darse cuenta de su descuido.

—Lo mismo de siempre— bufó la joven. —Yata estaba insoportable y no quería escucharle más. Además, me lo debes. Sé que sabes mucho más sobre mi hermano que no me cuentas Fushimi así que lo mínimo es que me dejes esconderme en tu casa cuando me apetezca— dijo la joven, dándole golpecitos con el dedo en el pecho para remarcar su afirmación.

Resignado, Fushimi se apartó de la puerta y dejó que la chica pasase.

—Discutes demasiado con Misaki— dijo mientras cerraba la puerta tras ella.

—No es mi culpa que sea un idiota— se defendió la joven, un tanto sonrojada, antes de dejarse caer en el sofá.

—Cierto— concordó Saru. —Por cierto, he ido a comprar esta mañana porque alguien no deja de venir a usurpar mi sofá y comerse mi comida así que si tienes hambre puedes coger algo— dijo remarcando la palabra algo. —No te lo comas todo. Ya sabes, si pasa algo avísame, pero a no ser que te estés desangrando no me molestes— terminó el chico, antes de meterse en su habitación.

—Cuanto amor... Yo también te quiero— resopló la peli-[H/C] mientras se levantaba a cotillear qué había comprado Fushimi.

Tras rebuscar en un par de armarios, la cara de la joven se iluminó al ver una bolsa llena de [*Snack*] con un 'para la ruidosa' escrito con pulcra caligrafía. '¿Ves, Fu~chan? Te caigo bien aunque no quieras reconocerlo' pensó mientras cogía la bolsa y volvía al sofá.

En cierto modo podría decirse que habían terminado por hacerse amigos a pesar de que a [Y/N] le molestaba el hecho de que el moreno la ignorarse cada vez que hacía alguna pregunta relacionada con su hermano. 'Tiempo al tiempo' solía decir Ryu. Pero ella comenzaba a cansarse de que el tiempo, en vez de respuestas, solo trajese más preguntas.


—Izu-chan— llamó Tatara. —¿[Y/N] ha vuelto a irse sola?— preguntó preocupado. Cada vez que la chica se iba podían pasar horas y ni siquiera Eric o Kōsuke sabían donde estaba. ¿Y si le pasaba algo?

—Si...— respondió Izumo pensativo. —Creo que ha vuelto a discutir con Yata.

—¿Tanto les cuesta aceptar que se gustan? Ya han pasado cinco meses desde que [Y/N] llegó a HOMRA y siguen discutiendo a todas horas— dijo Chitose.

—Ese chihuahua no se merece a alguien como [Y/N]. Además, es idiota— añadió Eric.

—Hablando del Rey de Roma, ¿qué está haciendo?— preguntó Shōhei.

—Se encerró en su habitación dando un portazo cuando [Y/N] se fue— respondió Anna encogiéndose de hombros.

—Anna, ¿tú has visto algo sobre donde puede estar [Y/N]?— preguntó Tatara, volviendo al tema principal de la conversación.

La chica de ojos rojos, aunque sí sabía donde estaba la chica, negó. Entendía que su amiga necesitaba desconectar de vez en cuando. A pesar de que había empezado a recibir noticias de su hermano mediante cartas (las cuales sólo Anna sabía quién se las daba), seguía sin saber exactamente qué estaba pasando y donde se escondía. Anna sabía que eso carcomía por dentro a la muchacha aunque esta lo intentaba ocultar de todos los miembros de HOMRA tras una sonrisa. Si estar donde Saruhiko la hacía sentirse mejor, no iba a ser ella quien la delatase. Además, era posible que algunos cómo Yata la acusasen de traidora y [Y/N] ya tenía bastantes preocupaciones como para añadir otra más.

—No te preocupes Tatara, la habéis enseñado a controlar el fuego bien. Solo tiene que calcinar a quien se le acerque— trató de tranquilizarle Izumo.

Tatara le miró arqueando una ceja. ¿Qué clase de consuelo se suponía que era el que [Y/N] tuviese que matar a alguien para defenderse?

—Quizás deberíamos hacer algo para que se sienta mejor. Que después de tanto tiempo su hermano siga sin aparecer debe tenerla preocupada— dijo Eric, que había notado cómo las sonrisas que su amiga le dedicaba ya no eran tan sinceras cómo antes.

Los chicos asistieron ante las palabras del rubio. Igual si hacían algo para animarla [Y/N] dejaría de desaparecer tan a menudo.

—¿Alguna idea?— preguntó Izumo.

—Siempre le ha gustado el mar— señaló Kōsuke, uniéndose a la conversación.

—¡Pues vayamos a la playa!— exclamó emocionado Tatara.

—¿Podéis callaros de una vez?— preguntó molesto Mikoto, abriendo uno de sus ojos.

—Estábamos hablando de ir a la playa, Rey— le informó Tatara.

El pelirrojo se incorporó lentamente y encendió un cigarro.

—¿Si digo que si os callais?— preguntó dando una calada.

Los chicos asistieron efusivamente.

—Hecho.