El Guardián 2: El Círculo Infernal
Capitulo 8: La razón de mi odio
En el centro de una ciudad corrupta se alza una abominable torre de acero, que algún día será otro edificio de la ya atestada ciudad. Ingresa al terreno de la construcción un joven de cabello rubio y desordenado con un traje elegante que ahora estaba desarreglado por la huida. Detrás de él se acercaba una figura grotesca con piel escamosa. En la empalagosa criatura se destacaban un par de ojos agresivos y enfurecidos. La joven presa se escabullo entre las vigas de acero.
-No trates de huir Tontin… vez eso nos diferencia a nosotros dos… tú eres un cobarde que lo tuvo todo, una vida normal, una hermosa novia y amigos. Mientras tanto yo vivía en un mugroso lago en medio de un desolado y abandonado campamento...
Diez años antes…
Un Falcón maltratado estaciona en el portal de madera de un campamento. Se abre una puerta y sale del interior un niño de cabello oscuro, cejas gruesas igual que sus labios y todo desarreglado, con pantalones cómodos y una playera verde. En sus hombros había un bolso grande y aún con el peso corrió alrededor del vehiculo hasta llegar al otro lado del mismo y frente a la ventanilla del conductor trató de saludar a hombre que se había casado con su madre hace unos pocos días.
-Bueno hijo, ya estás aquí pórtate bien – dijo el obeso sujeto secamente, como si lo dijera más por compromiso que por afecto - recuerda "tontito" volveré dentro de cinco semanas.
-Adiós pa… - en ese momento el Falcon arrancó dejando al niño solo y sin despedidas el padrastro se marchó a toda velocidad. El niño no comprendía el porqué del repentino rechazo de su nuevo padre, se habían llevado tan bien antes del casamiento que no creía que alguien cambiara tan rápido. ¿Siempre había sido así? Mientras pensaba en esto al pequeño niño de gruesas cejas se le escapa una lágrima que corría por su mejilla. En ese momento el lugar estaba rodeado de niños de su edad, corriendo de un lado a otro, gritando y riendo. Nadie parecía importarle su presencia.
Llegaba un último auto al campamento Infestípolis, de él bajaron un par de adultos de cabellos rubios y grandes gafas. El padre salía del asiento de conductor y la madre del lado opuesto con un bolso en mano. Luego la madre abrió la puerta del asiento trasero y hablando suavemente llamó a su hijo. Éste salía no muy contento del vehiculo. El pequeñín tenia una playera azul y un pantalón del mismo color pero un tono más oscuro. Tenía peqeñas pecas en su rostro y unos ojos marrones color chocolate. Su cabello era rubio y desordenado
-¿Dónde estamos? – preguntaba el rubio con una cara seria. - ¿Un campamento? ¿Cuándo pensaban decirme esto?
-Está es nuestra forma de decírtelo – dijo el padre serenamente y con una sonrisa.
-Vamos Ronnie, este lugar va a encantarte, tiene un lago para nadar y muchas actividades divertidas. Además harás muy buenos amigos. – decía la madre tratando de convencer al pequeño rubio pecoso.
-¡Yo no quiero nuevos amigos! – Gritó el pequeñín cruzando sus brazos y volteando su rostro para otro lado demostrando indignación – yo quiero estar con ustedes y con Kim. Además tengo otros amigos… tengo a Rufus.
-no se puede Ronald, tu madre y yo queremos que tengas nuevos amigos de tu edad… y que no sean imaginarios como Rufus – decía el padre calmadamente. Tratraba de sonreir para que – Cualquier cosa llama a casa y vendremos a buscarte ¿si? Pero por lo menos inténtalo ¿Quieres?
-Está bien, dame la mochila - dijo el chico de ojos marrones decidido. Los padres sonrieron y abrazaron a su hijo con afecto, luego se marcharon mientras saludaban con los brazos afuera del auto. El pequeño Brandon observaba con rabia lo sucedido y apretando sus puños.
Época actual…
"Por eso lo odio, siempre tuvo lo que yo soñé. Luego de mi mutación a nadie le interesó donde estaba. Nadie nunca me buscó, ni siquiera mis padres. Nadie me recordó hasta que ataque el autobús de unas porristas y destrozara medio campamento para detener a un cobarde y su rata pelona" Pensaba el hombre pez enfureciéndose más y más, escupiendo la verdosa sustancia hacia todos lados tratando de captar a su presa.
Mientras tanto una pelirroja tamborileaba con sus dedos sobre la mesa de un muy costoso restaurante. La chica de ojos esmeralda observó con impaciencia el reloj de su muñeca. "Media hora. Hace media hora que estoy esperando. Espero que a Ron no le haya pasado nada" pensaba Kim Possible cuando de repente sonó su Kimicomunicador.
-¿Qué hay Wade? – Dijo la pelirroja con el rostro apoyado sobre su mano y con fastidio agregó – Acaso hay algún villano tratando de apoderarse del mundo… otra vez.
-Kim, se han reportado disturbios en zonas cercanas a donde te encuentras. Sólo hay destrozos pero nadie vio quién fue.
-Esta bien, investigaré – "Tal vez así le dé tiempo a Ron para que se digne a aparecer" pensó Kim Possible sin entusiasmo. Salió mientras los encargados levantaron toda la mesa con enojo. Una vez afuera la joven observó a una cuadra de distancia los destrozos que mencionó su amigo cibernético. Caminó en dirección hacia allí y encontró un extraño rastro empalagoso y verde. Kim alarmada al reconocer la sustancia, llamó al adolescente genio. Al instante, éste apareció en la pantalla del aparato de su muñeca.
-Wade podrías analizar lo más rápido que es esta sustancia…- el hacker asintió con la cabeza mientras succionaba una malteada – Por favor y gracias. – un pequeño cable descendió del Kimicomunicador hasta la materia viscosa. Y luego de tomar la muestra, el cable volvió a su origen. Segundos más tarde Wade tenía los resultados. Cuando el adolescente iba a dar su veredicto, la pelirroja ya decía : Brandon Branquias está aquí pero ¿Cómo?
Mientras se preguntaba todo esto el Kimicomunicador comenzó a irradiar una luz roja. Kim sabía lo que significaba: era la alarma de Ron, nuevamente estaba en peligro, tal vez con Brandon. Luego apareció en la pantalla un mapa de la zona en un radio de 1 Km. a la redonda y en él se destacaba un punto colorado ubicado a pocas manzanas del restaurante. Ésta vez sólo ella podía salvarlo.
Concluirá…
