La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 9

Caroline cayó al suelo con Kol y el libro se abrió al lado de Klaus.

-¿Qué estáis haciendo en el suelo? –Klaus los miró con curiosidad. Sus ojos se dirigieron a Kol que miraba a Caroline. Klaus gruñó alejando a Kol de Caroline.

-¿Qué? No estaba haciendo nada –dijo Kol.

-Ve y busca a la bruja –dijo Klaus.

-No hace falta ponerse así –dijo Kol limpiando su chaqueta-. Dame ese libro.

-Encantada –Caroline le lanzó el libro-. Ahora vete –dijo Caroline secamente.

-De verdad tienes cojones para decirle a un original que se vaya –dijo Kol.

-¿Por qué estabais discutiendo? –preguntó Klaus.

Kol sonrió y llevó a Klaus hasta el salón. Caroline los siguió preguntándose que haría Kol.

-Vamos, tienes que decir que es una buena idea. Puedes probar algunas de estas técnicas con la rubia de ahí mientras voy a buscar a la deliciosa bruja –dijo Kol mostrándole el libro.

La cara de Caroline enrojeció. Se acercó a Kol y lo abofeteó en la cara-. No te atrevas a ir a por mi amiga. Te golpearé donde no sale el sol.

Kol gruño y estampó a Caroline contra la pared. Klaus saltó y lo apartó-. Toca a Caroline otra vez y te apuñalaré con la daga Kol –dijo Klaus.

Kol rodó los ojos-. Bien, no vengas a mí cuando te apuñale en tus sueños.

-¿Por qué te importa lo que me enseñe Kol? –preguntó Klaus.

-No quería que el idiota de tu hermano te diera ideas locas. No es que necesites más ideas, ya que eres un piscópata –dijo Caroline.

Klaus sonrió divertido-. Eso ya lo sé, amor.

-No quiero hablar más contigo. Solo vine a decirte que me marcho y que me voy a buscar a Tyler –Caroline se fue hacia la puerta y se encontró estirada en el sofá. Levantó la vista para ver Klaus mirándola fijamente.

-Si quieres traerlo de vuelta a Mystic Falls, morirá –dijo Klaus.

Caroline se levantó-. Debería haber pateado tu trasero cuando tuve la oportunidad.

-Si dejo que te marches. ¿De verdad crees que cambiaría algo? –dijo Klaus

-Si.

-Que trágico. Sigues con tu negativa –dijo Klaus.

-No –dijo Caroline.

-¿Qué tal si hacemos un trato? –dijo Klaus.

-¿Cuál?

-Quédate conmigo por una noche y puedes hacer lo que quieras –dijo Klaus.

Caroline lo fulminó con la mirada-. Preferiría quitarme el anillo y caminar por el sol que pasar una noche contigo.

Klaus cerró la boca y después se echó a reír-. No pregunto porque me gustas. Toda una guerrera –trazó su mejilla con la mano.

Caroline le apartó la mano-. Me pones enferma.

-Me intrigas.

-Te odio.

-No puedo decir lo mismo, amor.

Caroline levantó la mano para abofetearlo, pero Klaus le agarró la muñeca-. Si no fueras un demonio enfermo y perverso quizá me gustarías –dijo Caroline.

-¿Así que eliges a Tyler que no sabe nada, amor?

-Por supuesto. Tú no sabes nada del amor –dijo Caroline.

-Tonta Caroline, Tyler no te ama. Solo te desea –dijo Klaus.

-No sabes nada de nosotros –dijo Caroline furiosa.

-Oh, si que lo sé –dijo sonriendo-. He estado en su cuerpo y sé lo que piensa de ti –se burló Klaus-. Solo te ve como un buen polvo y nada más.

Caroline abrió la boca y lo golpeó en la cara. Cayó al suelo y Klaus se sorprendió por su fuerza. Se levantó y la miró con curiosidad-. No puedo creer que me hayas tirado al suelo.

-Pues creetelo –dijo Caroline.

-Tyler no es tu alma gemela. Lo mejor es que lo sepas lo más pronto posible –dijo Klaus.

La cara de Caroline aun estaba roja y pensó en hincar los dientes en su cuello hasta desangrarlo-. No te creo.

-¿Por qué querrías a alguien que solo te quiere por tu cuerpo? –preguntó Klaus-. Yo puedo darte mucho más.

Caroline dejó escapar un grito de pura rabia mientras lo cogía de la chaqueta y lo lanzaba por la ventana. Se rompió en pedazos cuando aterrizó sobre su espalda.

Klaus estaba empezando a irritarse. Ahora estaba cabreado.

Caroline saltó y aterrizó a su lado con los ojos negros y los colmillos descubiertos. Lo pateó enviándolo hacia un árbol-. Ya me has cabreado bastante.

Klaus se levantó y se rio de su furia. Dios, amaba cuando estaba enfadada. Klaus la cogió por detrás y le sujetó las manos juntas con la otra. Con su mano derecha rodeando su cuello-. Si sigues haciendo esto, voy a atarte a la cama.

-Por fin, estás de acuerdo conmigo –dijo Kol acercándose a ellos.

-¿Qué estas haciendo aquí? –dijo Klaus.

-Quería algo de entretenimiento.

Caroline gruñó y se revolvió contra él.

-No, no –Klaus se echó a reír acercándola hacia él. Sus labios rozaron el lóbulo de su oreja-. ¿Sabes que me estás poniendo duro?

Caroline jadeó, sintiendo como sus mejillas enrojecían-. Cállate.

Kol se rio-. Tengo algunas ideas.

-Cállate –dijo Caroline.

Klaus la colocó sobre su hombro.

-Bájame –gritó Caroline.

Kol se rio.

-No, tú y yo tenemos que hablar –dijo Klaus.

Caroline frunció el ceño y continuó golpeando su espalda.

Klaus corrió escaleras arriba y la sentó en la cama. Le sujetó los brazos y la miró fijamente-. Necesitas aprender a quien perteneces Caroline.

-Disculpa, esto no es la edad de las piedras. No le pertenezco a nadie –dijo Caroline.

-¿Has olvidado las lecciones anteriores? –siseó Klaus mientras le recorría el cuello con la mano.

Caroline tragó saliva y recordó exactamente lo que decía. La vez que obligó a Tyler a ver como la seducía.

Caroline lo apartó y corrió hacia el cuarto de baño cerrando el pestillo de la puerta. Sacó el teléfono de su bolsillo y le envió un mensaje a Bonnie. La puerta se abrió de golpe-. Eso no fue muy bonito, Caroline. Estaba empezando a tener una bonita charla contigo. No hay razón para ser ruda –Klaus la cogió de la mano sacándola del cuarto de baño. Su telefóno cayó al suelo. Caroline maldijo.

-¿Entonces qué quieres? –preguntó Caroline.

Klaus la acercó a él y sus ojos se dilataron.

-No, prometiste que nunca utilizarías la compulsión conmigo –dijo Caroline.

-Lo siento, amor. Me estoy quedando sin opciones –Klaus le sujetó los brazos y la miró a los ojos.

LOR

Bonnie abrió la puerta de la mansión de los Mikaelson. No se molestó en tocar la puerta porque el mensaje que recibió de Caroline decía que estaba en problemas. Si Klaus le hizo algo iba a matarlo. Bonnie se dirigió hacia el salón cuando se encontró con Kol sentado en el sofá.

-Bonnie, me alegro de verte –dijo Kol.

-¿Dónde está? –preguntó Bonnie.

-¿Quién?

-¿Dónde está Caroline?

-Arriba, pero no creo que debas subir –dijo Kol.

Bonnie lo ignoró y corrió hacia arriba. Kol suspiró y la siguió.

Bonnie abrió la puerta de la habitación de Klaus. Miró a su alrededor para encontrar a Caroline dormida en la cama de Klaus. Klaus no estaba en ninguna parte. Miró una vez más y corrió hacia Caroline.

-Caroline, Caroline despierta –Bonnie la sacudió y Caroline abrió los ojos.

-¿Qué pasó? –Bonnie se dio cuenta del mordisco que tenía en el cuello.

-No… no lo sé –Caroline miró a su alrededor-. No me acuerdo.

Bonnie se levantó mientras se abría la puerta del cuarto de baño. Klaus estaba delante de ella-. ¿Qué demonios le hiciste a mi amiga?

Klaus sonrió-. Nada, solo utilicé la compulsión con ella para que confiara en mí y me deseara.

Bonnie frunció el ceño-. Así que es eso. ¿Usaste la compulsión para que te amara porque sino no lo haría?

-Sé que me ama. Utilice la compulsión para que me dijera la verdad. Solo quiero que lo admita más a menudo –dijo Klaus.

-Estás enfermo –dijo Bonnie.

-Puede que lo esté, pero al menos admito cuando amo a alguien –dijo Klaus.

-¿Qué se supone que significa eso? –preguntó Bonnie.

Klaus se colocó a su lado-. Tú, tú no admitirás que te gusta mi hermano. Sé que lo deseas tanto como él te desea a ti y no lo admitirás.

-No le amo –dijo Bonnie.

-Mentira –dijo Klaus.

Bonnie se acercó a Caroline, pero fue alejada. Bonnie se dio la vuelta para encontrar a Kol sujetándole el brazo-. No mientas amor. Quiero escuchar toda la verdad –Kol se rio mientras sus ojos se dilataban.

Bonnie se quedó congelada mientras Kol la miraba fijamente-. Yo…

-Habla, cariño. Quiero escuchar la verdad –dijo Kol.

-Me fascinas y me siento atraída por ti. Me gustas, pero eres un vampiro. No dejaré que mis emociones se interpongan –dijo Bonnie.

-Que bonito. Debería haber hecho esto antes, hermano –dijo Kol.

-Solo asegúrate de que no te quema vivo cuando deshagas la compulsión –dijo Klaus.

-Sígueme. Podemos conocernos mejor en mi habitación –dijo Kol.

Klaus vio como se marchaban y se sintió aliviado. Tomó asiento al lado de Caroline y la miró a los ojos-. Puedes moverte ahora.

Caroline respiró profundamente y lo abofeteó-. ¿Por qué me mordiste?

-Porque era la única forma de que pudiera utilizar la compulsión contigo. No es como si te hubiera dejado sufriendo. Te di mi sangre.

Caroline frunció el ceño. Quería golpearlo otra vez, pero no podía. Sus emociones se estaban interponiendo. Sus ojos se abrieron cuando se dio cuenta de que Kol había utilizado la compulsión con Bonnie-. Bonnie.

Klaus le tomó la mano antes de que pudiera irse-. Amor, tu amiga estará bien. No la lastimará.

-Como si confiara en él.

Klaus suspiró y la siguió.

Bonnie se sentó en la cama de Kol-. Dime lo guapo que soy, cariño.

-Voy a matarte. Utilizaste la compulsión conmigo –chilló Bonnie.

-Dije que lo siento. Solo quería la verdad –Kol esquivó el reloj que Bonnie le lanzó.

-Podrías haberme preguntado.

-Nunca me lo hubieras dicho –dijo Kol.

-Está bien, quizás es cierto, pero..

-Pero nada –Kol le cogió el brazo acercándola a él-. Estoy cansado de las mentiras Sra. Bennett.

Kol le acarició la mejilla besándola suavemente. Bonnie se tensó por un momento, pero le devolvió el beso. La colocó en su regazo mientras le besaba el cuello.

-Maldito –gimió Bonnie.

-Sé que no quieres admitirlo, pero sé que me amas. Solo admítelo –dijo Kol mirándola a los ojos.

Bonnie jadeó mientras Kol le trazaba el rostro-. Me das esperanza y fuerza como nunca lo hubiera sabido. Te quiero Bonnie Bennett. Desde la primera vez que te vi te quería. Dime que no sientes lo mismo.

Bonnie tragó saliva mientras su corazón latía rápidamente-. Yo… maldito… eres un vampiro. No puedo amarte –dijo Bonnie.

-Entonces vas a tener que detenerme –Kol la besó otra vez. Bonnie se derritió en sus brazos y ni siquiera se dio cuenta de que estaba debajo de él.

¿En qué estaba pensando? Bonnie lo apartó y se levantó.

Kol la miró molesto.

-No puedo… lo siento –Bonnie salió corriendo de la habitación hacia Caroline.

-Bonnie, ¿estás bien? –preguntó Caroline.

-Estoy… estoy bien. Tengo que irme –Bonnie pasó junto a ella y salió de la mansión.

Kol se acercó hacia ellos con el ceño fruncido.

-¿Problemas en el paraíso? –dijo Klaus.

-Oh, cállate –dijo Kol.

-¿Nos vamos amor? –dijo Klaus.

-Pero necesito hablar con Bonnie –dijo Caroline.

-Eso puede esperar –Klaus le tomó la mano y Caroline lo siguió.

Caroline no estaba segura si aun estaba bajo sus órdenes o estaba obligada a seguirlo hasta su habitación. Se sentó en la cama y lo miró-. ¿Qué?

-Dime la verdad.

-Ya sabes la verdad. Si, me… me gustas, pero eso no significa que dejaré que me seduzcas –dijo Caroline.

Klaus sonrió y se inclinó hacia delante-. No necesitaré seducirte cariño. Cuando acabe contigo estarás suplicando por mí –susurró.

Klaus se sacó la chaqueta y la colgó. Se acostó en la cama y palmeó el otro lado de la cama.

Caroline lo fulminó con la mirada-. No voy a acostarme contigo.

-No quiero eso. Solo quédate conmigo, por favor –dijo Klaus.

Caroline suspiró. Se acercó y se estiró a su lado. Klaus se giró hacia ella y la miró a los ojos-. Eres tan hermosa. La primera vez que te vi pensé que eras un angel caído del cielo.

-Eso sería irónico porque soy un vampiro –dijo Caroline.

-Solo porque eres un vampiro no significa nada. Tienes moral y tu fe. Eso es lo único que cuenta.

-Pensé que habías dicho que el amor era una debilidad –dijo Caroline.

Klaus sonrió recordándolo-. Lo recuerdo, pero no es cierto cuando estás a mi lado –dijo Klaus. La besó en la frente y Caroline apoyó la cabeza en su pecho.

No estaba segura de lo que le estaba pasando, pero sintió como un nuevo sentimiento crecía en su corazón. El área reservado para su amor por él. ¿De verdad estaba admitiendo que lo amaba? ¿De verdad estaba ocurriendo eso o lo estaba negando? Suspiró decidiendo olvidarlo. Pero sabía que no podía luchar contra ello. Klaus había despertado esos sentimientos escondidos. Ahora no había forma de esconderlo.

LOR

Elijah se estiró encima de las sábanas de su cama. Su pecho estaba presionado contra la mujer que amaba. La cabeza de ella estaba en su pecho desnudo y su brazo derecho lo envolvía. Sonrió apartado el pelo de su cara.

Katherine se revolvió hasta despertarse para encontrar a Elijah mirándola-. Hola.

-¿Cómo está la hermosa Katherine? –preguntó Elijah.

-Bien, ¿y tú?

-Bien, supongo –dijo Elijah.

-¿Qué ocurre, Elijah? ¿Sucede algo malo?

-Tengo que contarte algo –dijo Elijah.

Katherine jugó con los mechones de su pelo-. ¿Qué es?

-Puede que no estés contenta –dijo Elijah.

Katherine lo miró fijamente preguntándose porque le estaba diciendo eso-. Necesitaré algo más para enfadarme contigo.

Elijah le tomó de la barbilla y la miró-. Katherine mírame. Te amo pero necesito hacer esto. Quiero que recuerdes lo que te quité.

Katherine vio como sus ojos se dilataban y parpadeó una vez. Una ráfaga de recuerdos le vinieron en cuestión de segundos. Recuerdos de ella y los hermanos Salvatore, de sus padres, del nacimiento de su hija y del día que huyó de los originales. El día que descubrió que Klaus había matado a sus padres y el día que supo que era la doppelgänger. Jadeó apartándolo-. Tú…tú… me quitaste mis recuerdos –siseó. Lo empujó otra vez y cayó al suelo sobre su trasero.

Elijah gruñó y se puso de pie-. Lo hice para protegerte, Katerina.

Katherine se detuvo, mientras lo miraba de arriba abajo. Recordó como le hacia sentir y recordó a la tímida chica que odiaba. Pagaría por ello. Katherine gruñó y saltó sobre él haciendo que cayeran al suelo.

Katherine le cogió de la garganta con una sonrisa-. Quería agradecerte por devolverme mis recuerdos. Me demuestra quien eres realmente.

-Sabes que soy más fuerte que tú –dijo Elijah.

-Por supuesto, pero sabes como me gusta estar encima –dijo Katherine.

Elijah apartó la mano de su cuello y se dio la vuelta para quedar encima-. De verdad me intrigas Katerina y es por eso que te devolví tus recuerdos. Amo a esa chica explosiva.

-De verdad, eso es lo que dijiste antes de quitarme mis recuerdos.

Elijah maldijo cuando Katherine le clavó una estaca en la pierna. Katherine corrió hacia la puerta. Antes de que pudiera alcanzarla, Elijah la detuvo y la sentó en el escritorio-. Te estás convirtiendo en una molestia, Katherine.

Elijah se sacó la estaca y la miró.

Katherine se lamió los labios mientras miraba su cuerpo desnudo-. ¿Qué será? ¿Me besarás o me matarás? Sé que eres capaz de hacer una de las dos.

Elijah sonrió y le cogió las piernas. La acercó hasta que sus piernas estaban en el borde del escritorio-. Supongo que tendré que mostrártelo.

Katherine se encontró a si misma gritando cuando Elijah la penetró-. ¿Esto te lo explica Katherine?

-Oh cállate, y bésame –Katherine gruñó rodeando con las piernas al original.

Elijah la penetró más fuerte. El escritorio crujió. Tenía una mano en su estómago para sujetarla.

Katherine gritó mientras su cuerpo convulsionaba-. ¡Oh demonios! –gritó mientras se estremecía. No estaba segura de lo que estaba haciendo, pero estaba a punto de suplicar-. Por favor.

-¿Por favor qué? –dijo Elijah.

-Maldito. Deja de jugar y… dámelo –gruñó Katherine.

Elijah sonrió y se detuvo-. Puedo ser un hombre paciente.

-No te atrevas a detenerte. Dame lo que necesito –dijo Katherine.

-¿Estás intentando decirme lo que tengo que hacer, Katherine? Eres muy impaciente y mandona, quizás ¿podría castigarte? –dijo Elijah.

-Cállate y… oh –gritó Katherine mientras la penetraba otra vez.

Elijah se sacudió y gruñó cuando ella se estremeció.

De repente se inclinó hacia delante y le mordió el cuello.

Katherine abrió los ojos y no lo dejó escapar. Espero hasta que no pudo más. Ni siquiera podía recordar las veces que se había corrido. Katherine gimió y se dio cuenta de que él aun seguía bebiendo de ella. Que demonios, si seguía así la desangraría.

-Elijah, por favor…

Elijah se apartó y ella pudo ver sus ojos oscuros. Estaba bastante segura de que era la primera vez que lo veía con los ojos ensangrentados, con las venas. En realidad estaba bastante sexy cuando se enfadaba.

-Lo siento Katherine, pero me desobedeciste muchas veces. Y este es tu castigo –Elijah le volvió a hincar los colmillos.

Katherine se removió para apartarlo, per estaba débil. Un segundo después, él se apartó lamiéndose los labios-. Mírame Katherine. No quiero que olvides esto.

Katherine lo fulminó con la mirada y después gritó de placer mientras sus ojos se ponían en blanco.

LOR

Kol se sentó en el salón y no estaba muy contento. Elijah estaba haciendo demasiado ruido incluso para que él pudiera dormir. Maldijo y subió las escaleras para encontrar a Klaus delante de la puerta de Elijah con una mirada de furia.

-Supongo que no era el único que no podía dormir –bromeó Kol.

Klaus gruñó, y tocó la puerta furioso-. ¡Elijah!

Kol agradeció que los gemidos se detuvieran. Se estaba empezando a molestar por ser el único que aun no se había acostado con nadie

Caroline se acercó a ellos preguntándose que estaba pasando-. Qué sucede con todos esos gritos y ruidos. ¿Mataste a alguien? –Caroline miró a Klaus.

-No, amor… parece que mi hermano se está divirtiendo con su doppelgänger –dijo Klaus molesto.

-Eww, con Katherine. Por qué querría estar con ella –dijo Caroline.

-Tienen un pasado y Katherine es su debilidad -dijo Klaus.

-Por qué hay que tocar la puerta –Kol abrió la puerta y se rio ante lo que tenía delante.

-Oh dios mío –Caroline se cubrió los ojos y salió corriendo.

-Salid de aquí. Los dos –gruñó Elijah.

Klaus miró a su hermano con diversión-. Y todo este tiempo pensé que no sabías jugar sucio.

Kol inclinó la cabeza para tener una mejor vista de las firmes piernas y del pecho de la doppelgänger. Entonces se dio cuenta de que no se movía. Entonces se echó a reír.

-Cállate Kol y vete –siseó Elijah.

-No, creo que nuestro querido hermano por fin está satisfecho. El mordisco en su cuello dice que la ha desangrado –sonrió Klaus-. Y se ha unido a ella.

-Ha, sabía que Elijah no podía complacer a una mujer de forma normal –dijo Kol.

-Se acabó –con cuidado Elijah se apartó de la doppelgänger y la dejó en la cama, cubriéndola. Se acercó a Kol y no le importó si estaba desnudo. Iba a golpear asu hermano-. Te lo advertí Kol.

-Si vas a golpearme, por favor vístete –dijo Kol corriendo fuera de la habitación.

LOR

Damon bajó las escaleras hasta el salón cuando sonó el timbre de la puerta. Miró su reloj. ¿Quién demonios venía a esta hora? Son las 10 de la noche. Se levantó y abrió la puerta. Damon le echó un vistazo-. Chica lobo, ¿qué estás haciendo aquí? –frunció el ceño al verla con una manta en los brazos.

-Soy Hayley –dijo con el ceño fruncido-. ¿Está… está Tyler en el pueblo? –preguntó.

Damon la miró extrañado-. No, se fue hace unos meses. ¿Por qué?

-¿Quién es, Damon? –preguntó Elena.

Elena miró por encima del hombro de Dmaon-. Tú, ¿qué quieres?

-Por favor, debéis ayudarme. No tengo a nadie –dijo Hayley.

-¿Ayudarte con qué? –preguntó Damon.

Hayley apartó la manta revelando aun bebé.

-Es precioso. ¿Cuánto tiempo tiene él o ella? –dijo Elena a su lado.

Damon suspiró-. ¿Quién es el padre?

Hayley bajó la mirada por un segundo-. No lo sé. Me atacaron cuando estaba convertida en lobo y quería ver si Tyler aun estaba aquí. Quizás me puede ayudar.

-Pobre –dijo Elena.

Damon no confiaba en Hayley y se preguntó como podía Elena ser tan amable-. ¿Qué quieres de nosotros?

-Necesito un lugar seguro para quedarme y necesito esconder a mi bebé. No puedo dejar que Klaus ni nadie descubran a mi hijo –dijo Hayley.

Elena le dio la bienvenida y cogió su bolsa.

-¿Por qué? –preguntó Damon.

-Porque creo que el padre podría ser un híbrido –dijo Hayley.

-Por favor dime que estás bromeando –dijo Damon. El niño que estaba sujetando podría ser un híbrido.

-No, no lo estoy.

-No creo que Tyler hiciera algo así -dijo Elena.

-¿Recuerdas como era con la hermana de Matt? –preguntó Damon-. Y estaba en su forma de lobo. Tyler no tenía emociones cuando estaba en su forma de lobo. Ahora Klaus, es otra historia. Puede controlar lo que hace. Aunque podría haber sido cualquiera de los dos.

-Pero los únicos híbridos que quedan son Klaus y Tyler. ¿Estás segura de que fue un híbrido? –preguntó Elena.

-SI, sus ojos no eran como los de un lobo normal –Hayley se sentó.

En realidad a Damon no le gustaba esto porque iba a tener que escuchar a un bebé gritando toda la noche si se quedaba.

Stefan apareció y se sorprendió-. Damon, hay algo que tenga que saber –bromeó.

-Ha, ha, hermano. El niño no es mío –dijo Damon.

-Sé que estoy pidiendo mucho, pero sería posible que mantuviérais el secreto hasta que descubra quien es el padre –dijo Hayley.

-Claro –dijo Stefan-. Pero debería advertirte. Mystic Falls no es un lugar seguro ahora. Klaus ha tomado el control de casi todo el pueblo.

-Ha capturado a nuestra ruja y la ha unido a su hermano. Se llevó a Caroline y está unido a ella. Toda su loca familia tiene el control.

-¿Qué hay de Tyler?

-Klaus le amenazó para que se fuera del pueblo –dijo Damon.

Hayley suspiró-. ¿Os importa si me quedo a descansar?

-No, ven Hayley. Te mostraré la habitación en la que te puedes quedar –dijo Elena.

Damon vio como se marchaban.

-¿Qué sucede? –dijo Stefan.

-Bueno, aparentemente, Hayley está buscando al padre de su hijo. Dijo que fue atacada –dijo Damon.

-¿Por un híbrido? Los únicos híbridos que hay aquí son Klaus y Tyler. Si está en el pueblo, dudo que fuera Klaus, él ama a Caroline –dijo Stefan.

-No lo sé. No descartaría aKlaus. Quiere una familia aunque sea de una forma extraña –dijo Dmaon.

-Cierto. No quiero ni pensar en un pequeño Klaus corriendo por los alrededores –dijo Damon.

-Estoy de acuerdo –dijo Stefan.

LOR

Caroline Forbes gruño cuando sintió como la cama se movía. Abrió los ojos para ver a Klaus salir corriendo de la habitación. Curiosa lo siguió hasta el piso de abajo. Cuando llegó al salón cayó al suelo sobre sus manos y rodillas gritando.

-Klaus, ¿qué ocurre? –preguntó Caroline.

Elijah, Kol y Rebekah se acudieron corriendo.

-¿Qué sucede hermano? –Elijah se acercó a ellos.

-No lo sé… -Klaus pasó junto a ellos hacia la celda-. Celeste.

Caroline se sonrojó ante la imagen de Elijah y Katherine en el escritorio. Su pobre cerebro estaba traumatizado. Caroline corrió para encontrar a Klaus sacando a Celeste de la celda y tirándola al suelo-. ¿Qué hiciste?

-No hice nada –dijo Celeste.

-Mentira, démelo –dijo haciendo que chocará contra la pared.

-Klaus no. Deja que hable –dijo Caroline.

Klaus la soltó y cayó al suelo-. Algo va mal. Alguien colocó un hechizo sobre los de tu especie –dijo Celeste.

-¿Quién? –demandó Elijah.

-No lo sé. No puedo ver su cara –dijo Celeste girándose hacia Klaus-. Eres un peligro para la gente que te rodea. Debes estar preparado.

-¿De qué estás hablando? –dijo Klaus.

-Una bruja colocó una maldición a todos los híbridos para que se transformen en luna llena y se apareen. La maldición está intentando hacer que te conviertas –dijo la bruja.

A Caroline no le gustó nada de lo que escuchó. Kol solo se rio. Klaus gruñó y estuvo a punto de golpearlo cuando Elijah lo detuvo-. Tienes cosas más importantes de las que preocuparte.

Klaus miró fijamente a la bruja-. Si no descubres quien ha hecho esto, te mataré. Te doy hasta mañana por la noche.

-Pero ese no es tiempo suficiente –dijo Celeste.

-Entonces morirás –dijo Klaus acercándose.

-No, estoy segura de que encontrará a quien está haciendo esto –dijo Caroline cogiéndole la muñeca.

Klaus salió corriendo de la celda y Caroline miró a Elijah-. ¿Qué hacemos?

-Sugiero que lo encerremos, pero no creo que esté de acuerdo con eso –dijo Elijah.

-Lo mejor será que lo vaya a buscar.

Klaus se sentó en la bañera. Su piel quemaba y sintió como si estuviera ardiendo. ¿Por qué tenía que pasar por mierdas como ésta? Siseó cuando sus huesos empezaron a romperse. Con una gran agonía impidió la transformación. Detenerlo iba a ser difícil. Klaus golpeó con fuerza su mano contra la pared rompiéndola.

Caroline entró y abrió los ojos para encontrar a Klaus desnudo en la bañera. Tenía un gesto de dolor. Se acercó a él y le tomó la mano-. Sal de aquí, ya.

Caroline fue obligada a apartarse y Klaus salió de la bañera. Abrió los ojos ante la vista que tenía delante, un cuerpo bien defiido y ante sus ojos se transformó.

Caroline abrió la puerta y salió corriendo. Se dio la vuelta para verlo saltar por la ventana hacia el bosque-. Oh no.

Se dio la vuelta y se encontró con Rebekah.

-¿Qué hiciste? –dijo Rebekah.

-No hice nada. Se transformó en lobo y saltó por la ventana.

-Tenemos que encontrarlo –dijo Elijah-. Ya.

-¿Por qué estás tan preocupado hermano? –preguntó Kol-. Siempre se transforma.

-No así –dijo Elijah-. La maldición puesta sobre él y todos los híbridos los hace "estar calientes". Si encuentran a un humano lo matarán.

Caroline lo detuvo-. Espera un momento. Cuando dices caliente… quieres decir…

-Signifia lo que significa. Cuando un hombre y una mujer…

-Cállate, Kol –dijo Rebekah.

Caroline no quería admitirlo, pero no dejaría que Klaus estuviera con otra mujer. Ese pensamiento la enfurecía-. Solo hay dos híbridos que conozco en esta área y son Tyler y Klaus –dijo Caroline.

-Buscaré a la bruja para que ayude –sonrió Kol.

-Voy a ir al pueblo a buscarlo –dijo Elijah-. Rebekah, quédate aquí con Caroline en caso de que vuelva.

Caroline suspiró-. ¿Qué hay de Katherine?

-Estará dormida durante un rato.

Caroline no quería ni pensar en ello.

Todos se fueron y la casa se quedó vacía dejándolas a ella y a Rebekah juntas. Odiaba esa idea, pero no tenía ninguna otra opción. Solo esperaba que quien estuviera haciendo eso lo dejara.

Se dirigió hacia la cocina y se sentó. No estaba segura de donde estaba Rebekah y no le importaba.

Caroline escuhó como una pata golpeaba la puerta de cristal. Caroline se dio vuelta y se dirigió hacia allí. Se detuvo y miró por la ventana. Había un gran lobo. Reconoció los ojos amarillos del lobo y su pelaje. No era Klaus.

Saltó dentro de la casa y tiró a Caroline al suelo. Pateó al lobo que cayó a su lado y en ese mismo instante se transformó. Levantó la mirada y se sorprendió al encontrar a Tyler.

Él cayó de rodillas y se suejtó la cabeza-. Tyler –Caroline corrió hacia él.

-No, no te acerques –dijo Tyler-. Por favor, podría lastimarte.

-Tyler, ¿qué estás haciendo aquí? Si Klaus te ve…

-Solo quería verte otra vez. No quería…

Caroline nunca había visto a Tyler tan consternado. Se preguntó que sucedía.

Caroline se arrodilló junto a él-. ¿Qué sucede, Tyler? Puedes contármelo.

-Creo que maté a alguien –dijo Tyler.