¡Os dejo el capítulo y me voy volando! XD Lo he acabado en un tiempo record, y no tengo ni tiempo a repasarlo… Así que pido disculpas si hay muchas faltas D: ¡Lo siento!

Muchichichichimas gracias a Jorge, a Violet Smoak y a JennAizawa (¡me ha hecho mucha ilu tener a otra lectora!) por sus reviews :) Me alegro que os vaya gustando la historia y que me animéis a seguir ;)

Por otro lado, trillones de agradecimientos a Silvia y a Carol por estar siempre ahí y apoyarme con los fics XD No sé lo que haría sin ellas :3


"The lunatic, the lover and the poet, are of imagination all compact."
William Shakespeare

Stiles los había despertado pasado las diez, cuando ya ambos gemelos estaban preparándose para irse a la cama. Los había hecho vestirse de nuevo y meterse en el escarabajo de Catherine, pues el jeep seguía en el taller reparándose, y condujo despacio en dirección al bosque. Scott sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo, la última vez que había estado allí de noche, con Stiles, se había ganado un mordisco que le había cambiado la vida por completo –poniéndosela patas para arriba.

.-¿A dónde vamos…? –Masculló el gemelo menos mientras salían del coche y cerraban las puertas, Catherine había cedido sus llaves sin rechistar y bajaba sin decir palabra alguna. Scott sabía que algo debía de ocurrirle a su hermana, pero había construido unas paredes tan altas a su alrededor que, hasta él que era un hombre lobo, le eran imposibles de traspasar.- ¿Stiles? –Siguió insistiendo al ver que el Stilinski tiraba hacia el bosque, sin decir nada. Scott resopló y cuando se encontró solo junto al coche, pues Cathy lo había seguido, decidió que debía de hacer tripas corazón y corrió tras ellos hasta alcanzarlos.- Oye, no deberíamos de estar aquí… -Refunfuñó, situándose al lado de su gemela, que caminaba como ausente, perdida en sus pensamientos.- Mamá está nerviosísima desde lo del instituto…

.-Tu madre no es el comisario de Beacon Hills, no compares con lo que tengo que aguantar yo. -Respondió Stiles, volviéndose tras detenerse cerca de un claro. Habían talado los árboles de la zona y quedaba una parte perfecta para hacer picnics, Stiles sacó algo de debajo de su chaqueta y se lo mostró a ambos. Los gemelos McCall apreciaron la botella de tequila a la luz de la luna, junto con la sonrisa extensa del Stilinski.- Cuando tus mejores amigos están de bajón… -Se centró en Scott.- Porque a tu amigo lo han dejado…

.-¡No me ha dejado! –Rechistó y se dejó caer hasta sentarse en uno de los árboles cortados, furioso.- Nos hemos dado un tiempo… -Susurró, casi como un auto convencimiento, y Stiles suspiró.-

.-Vale… -Se encogió de hombros.- Pues cuando a tu mejor amigo le dice su novia que se tienen que dar un tiempo… -Catherine le quitó la botella de las manos y se sentó apoyándose en la poca corteza que quedaba del árbol.- Te emborrachas con ellos. –Sonrió, divertido, intentando quitar tensión a la situación. Pero era prácticamente imposible. Scott parecía ya perdido mientras susurraba algo acerca de Allison y su relación con ella, no dejaba de lamentarse por cómo habían ido las cosas y no dejaba de preguntarse si habría sucedido de distinta manera de no haber sido hombre lobo. Catherine, por su parte, había desenroscado el tapón de la botella y ya había dado un par de tragos, en silencio, sin tener intención de exponer su parte del problema.-

El tiempo transcurrió lentamente para los tres, incomodados por la situación… Scott seguía sentado en el tronco cortado, con la mirada puesta en el bosque oscuro –como si esperase que de ahí surgiese algo en cualquier momento, se mantenía vigilante, alerta por cualquier cosa. Catherine se había ido escurriendo poco a poco, tras dar varios tragos, y había acabado tumbada en el suelo, mirando el cielo con la mirada perdida. No había dicho una palabra desde que habían salido de casa, Stiles había esperado que el alcohol la hiciese más vulnerable para conversar, pero no había sido así. El Stilinski, por su parte, también había acabado en el suelo cuando todo a su alrededor había empezado a dar vueltas –prácticamente había acabado él bebiéndose toda la botella.

.-Tío… -Alzó su mano, golpeando a Scott en la pierna para llamar su atención. El McCall no se movió ni un milímetro de su posición, pero Stiles siguió parloteando a pesar de ello.- Ahora no te ralles… -Habló, arrastrando las palabras como si le fuese difícil formar las frases en su cabeza coherentemente.- El mar está lleno.

.-De peces… -Respondió Scott, suspirando.- Lo sé… -Pero daba igual cuantas chicas hubiese en el mundo, Scott estaba prendado de una en concreto… Y era un amor imposible. No solo porque su padres fuese un cazador de seres como él, sino porque día tras día su vida se estaba complicando y Scott no quería que Allison se hubiese involucrada en situaciones como la que habían vivido en el instituto.-

.-¿Peces…? –Preguntó Stiles, confundido, mientras entornaba sus ojos y volteó su mirada para ver a Catherine, que se mantenía estirada en el suelo, a su lado. Cuando ella notó que la estaba mirando, volvió su cabeza hacia él y Stiles se vio atrapado en esos ojos oscuros, que ahora mismo no parecían muy amigables.- ¿Por qué tu hermano habla de peces…? –Catherine le sonrió, divertida, y le golpeó en el hombro con una de sus manos para luego volver su mirada de nuevo al cielo.- Yo estaba hablando de tías… -Siguió hablando, sin importar que ningún gemelo le estuviese prestando un mínimo de atención.- Me molan las tías.

.-Creía que te gustaba Danny. –Stiles abrió los ojos de par en par al escuchar a Catherine intervenir en su monólogo, y entrecerró los ojos, molesto. No se lo iba a dejar olvidar nunca.- Scott… Scott… -Intentó incorporarse, pero al hacerlo el mundo empezó a girar alrededor suyo y sintió un peso en el estómago. Aunque la sensación no era agradable, se echó a reír, como si fuese lo más divertido del mundo.- Scotty… ¿Sabías que…? –Se apoyó en una mano para alzarse mejor para mirar a su gemelo, que parecía absorto en su propio mundo, sin importarle estar acompañado.- ¿Sabías que Stiles… Scotty, escucha… sabías que quería saber si…? –Cuando volteó para ver si Scott la estaba escuchando o no, pues no daba indicios verbales de que fuera así, sintió un mareo y su apoyo falló, cayendo hacia un lado. Scott volvió su mirada al escuchar tanto a Catherine como a Stiles quejarse, su gemela se había precipitado encima suyo mientras no dejaba de reírse. En parte, era un sonido agradable, no había escuchado a Cathy reírse de ese modo desde hacía mucho, mucho tiempo… Pero, por otro lado, había algo que le molestaba mucho. Puso los ojos en blanco y se bajó del tronco para ayudarla a levantarse.-

La agarró con fuerza de los hombros y la alzó de encima de su amigo. Stiles, que al principio solo había sentido todo el peso de la chica caer sobre su pecho de repente, parpadeó varias veces, intentando asimilar lo que había pasado. Lo único que veía era una cascada de cabellos marrones alzarse por encima de su cabeza. Alzó una de sus manos, con intención de tocarlos, pero ya era tarde y Scott había sentado a su gemela en el tronco mientras le echaba la brasa acerca de cómo iba a llevarla a casa de ese modo. Melissa trabajaba… Pero no quería imaginarse que pasaría si llegase antes y la viese de ese modo, borracha. No le iba a hacer ni pizca de gracia. Cathy le sacó la lengua y refunfuñó por lo bajo acerca de lo gruñón que podía llegar a ser.

.-Me molan mucho las tías… -Stiles seguía en su propio mundo, siguiendo con el discurso, aún con la mano alzada, esperando poder atrapar uno de esos mechones que se le habían venido encima.- Me molan especialmente las de ojos verdes… -Scott puso los ojos en blanco, imaginándose por dónde venía el asunto. Si él se lamentaba por Allison, Stiles lo hacía constantemente con Lydia.- Metro sesenta… -Cathy río por lo bajo y empezó a balancearse de un lado a otro, Scott tuvo que agarrarla para que se estuviera quieta y no volviese a caerse.- Pelo castaño…

.-¿Cómo Lydia? –Le interrumpió, mientras sujetaba a su gemela.- Espera… -Frunció el entrecejo, recordando un segundo las exactas palabras de su amigo.- Lydia no es castaña, es pelirroja.

.-¡, exacto, ¿cómo sabías que estaba hablando de Lydia?! –Exclamó, ignorando por completo la corrección de Scott, y sonrió de oreja a oreja como un bobalicón.- ¿Por qué sigues con esa cara de amargado, Scotty? ¿Ni siquiera estás un poquito contento? –Su amigo negó con la cabeza, malhumorado.- A lo mejor si eres un hombre lobo no te puedes emborrachar… -Se incorporó usando el pequeño tronco cortado como apoyo.- ¡Venga, tío, sé que estás fatal y que te duele lo de Allison…! Bueno, en realidad, no sé lo que es eso… Porque… -Se echó a reír de repente, como si hubiese contado un chiste.- En fin… ¿Sabes lo que sí sé? –Scott resopló y ayudó a Catherine a ponerse en pie, que aguantó extraordinariamente bien mientras no dejaba de sonreír divertida.- Sé que aunque duele que te rompan el corazón… Estar solo es mucho peor.

.-Estás delirando, Stiles. –Lo ayudó a levantarse, extendiéndole una mano que su amigo aceptó. Tambaleándose se puso en pie y pasó uno de sus brazos alrededor del hombro de Scott, usándolo de apoyo para poder caminar.- No volvamos a repetir esto.

Scott condujo el coche de su hermana hasta la residencia de los Stilinski, ayudó a Stiles a subir hasta su habitación en completo silencio –para evitar que el comisario despertase y viese a su hijo de ese modo, no quería ni imaginarse la charla que se podía ganar por ello. Lo dejó en la cama y éste le dio las gracias mientras balbuceaba cosas sin sentido y acababa sucumbiendo en los brazos de Morfeo. Para evitar volver a bajar las escaleras, cuyo peldaños crujían bajo sus pies, Scott saltó por la ventana de la habitación, aterrizando cerca del coche. Catherine había reptado hasta el asiento delantero, el del copiloto, y ahora luchaba para ponerse el cinturón correctamente.

.-¿De verdad crees que soy un gruñó y un aburrido? –Preguntó tras ayudarla con el cinturón y Cathy se encogió de hombros con una sonrisa. Scott suspiró y se sentó para coger el volante, giró las llaves y el motor se encendió en un ronroneo.- Si te pasara algo… Me lo contarías, ¿verdad, Cath? –Pero su gemela estaba muy distraída mirándose el pelo, como si encontrase fascinante algo que Scott no podía percibir.- Genial. Gran noche. –Espetó, con sarcasmo, y pisó el acelerador.-


Melissa, tras haberse preparado su café matutino, cada mañana pasaba por la habitación de sus hijos para asegurarse de que todo iba bien. No le sorprendió ver a Scott en la cama, refunfuñando acerca de que no quería volver al instituto –se había enterado de que Allison y él se habían dado un tiempo, y comprendía lo duro que debía de ser para su hijo, pero logró convencerlo de que se pusiera en marcha, pues hoy el instituto volvía a abrir tras haber estado cerrado debido al incidente de la otra noche. Lo que si la dejó sin palabras fue ver a su hija tapada hasta las orejas, sin intención de apagar el despertador que llevaba más de dos minutos sonando estridentemente. Suspiró y se dirigió hasta la mesita de noche, lo apagó y se sentó en el hueco que el cuerpo de Catherine dejaba en la cama.

.-Cathy… -Su hija apartó las sábanas de su cabeza y la miró, con expresión confundida y hostil. Lo que la hizo levantarse de inmediato, intentando no empeorar las cosas, que ya de por si solían estar bastante tensas.- ¿Quieres que hablemos de algo…? –Ella negó automáticamente la cabeza y se levantó de un salto, saliendo de la cama en menos que canta un gallo.- Yo también fui al instituto… -Susurró, agarrando la taza con el café que ya estaba tibio con ambas manos.- Sé lo que es estar presionada para sacar buenas notas… Y luego está el tema de los chicos… -aunque no sabía si era muy buena idea o no, la siguió cuando salió del baño a toda prisa tras coger lo primero que había pillado del armario.- Cathy…

.-No. –Se detuvo de golpe en el umbral de la puerta, volteándose para mirar a su madre unos segundos, con rabia, con odio. Melissa no comprendía porque las cosas tenían que ser tan complicadas, porque su hija no podía perdonarla que la hubiese traído de vuelta a Beacon Hills. Quería contarle la verdad, la razón de que estuviese ahí, pero le había prometido a su ex marido mantener el secreto.- Tú no puedes entenderlo. –Y entonces retrocedió un paso para cerrarle la puerta en todas las narices.-


Volver al instituto no era precisamente algo que Scott hubiese deseado. Encontrarse con Allison solo hacía las cosas peor –más incluso que tener que hacer un examen de química cuando ni siquiera se había mirado el temario. El profesor Harris le entregó la hoja con un resoplido y una mirada cargada de desprecio, pero Scott ni siquiera se percató de ello, tenía la mirada puesta en la Argent. En como ella cogía su lápiz, de espaldas a él, y empezaba a hacer el examen, podía ver su larga melena morena y hasta oler su perfume. Verla allí, solo hacía que dolerle y… Dejarle sin respiración.

Se llevó una mano al pecho mientras trataba de coger un poco de aire, pero casi le resultaba imposible. Se levantó a toda prisa, tirando el examen y su bolígrafo al suelo, haciendo voltear a Adrian Harris, que sujetaba el examen para entregárselo a Stiles. Scott conocía muy bien esa sensación, la de ahogarse, la de no poder respirar… Corrió a toda prisa, saliendo del aula sin decir palabra.

.-¡Señor McCall! –Harris gritó, enfadado, y dio un paso al frente con intención de ir a buscarle… Pero entonces Stiles se levantó también, cogió la mochila de su compañero y salió tras él todo lo rápido que pudo.- ¡Stilinski! –Chasqueó la lengua, hastiado, y golpeó con su pie el pupitre que había estado usando Scott.- ¡Tienen un cero en mi examen, señores! –Gritó, aunque ninguno de ellos podía escucharle en ese momento.-

Stiles siguió a toda prisa a Scott hasta el vestuario, por suerte le había visto entrar en él y no tenía que dedicase a jugar al escondite para encontrarle. Corrió hasta allí y abrió la puerta de un empujón, escuchando automáticamente el sonido de las duchas, del agua caer. Suspiró dando un paso tras otro, hasta llegar a la zona de aguas. Scott se había quitado la camiseta y dejaba que el agua caliente le cayese por encima, inspirando lentamente el vapor que inundaba todas las duchas. Aún estaba nervioso y respiraba con dificultad, agitado, ahogándose.

.-No… -Murmuró el McCall, llevándose una mano a la garganta.- Stiles… No puedo… -Habló, fatigado, arrastrando las palabras más de lo normal.- No… Puedo… Respirar… -Su amigo se apresuró a abrir la mochila de Scott, por suerte se le había ocurrido agarrarla antes de seguirlo por el pasillo, encontró lo que buscaba en un bolsillo exterior. Por suerte Melissa le obligaba a llevar el inhalador a todas partes, aunque ahora ya no lo necesitase. Stiles se lo lanzó y Scott lo cogió al vuelo, haciendo gala de sus grandes reflejos de hombre lobo. Se llevó el inhalador a los labios y se dio un par de insuflaciones, con los ojos cerrados, sintiendo alivio al instante. Sus bronquios volvían a expandirse, permitiéndole respirar de nuevo.- ¿He tenido… Un ataque de asma? –Puso los ojos en blanco, estupefacto.-

.-No, -contestó Stiles de inmediato, desviando su mirada.- más bien un ataque de pánico. –Suspiró y volvió sus ojos a Scott, que lo miraba curioso, esperando explicaciones.- Pero el creer que tenías uno de asma ha evitado el de pánico. –se balanceó hacia delante, con las manos en los bolsillos.- Irónico, ¿verdad? –Scott resopló, no lo había pasado tan mal en su vida… Que él recordase al menos.-

.-¿Cómo lo has sabido…? –Stiles buscó una toalla en su taquilla y se la tendió para que se secara, Scott la aceptó agradecido y apagó el agua para inmediatamente empezar a secarse.- ¿Cómo sabías que estaba sufriendo un ataque de pánico? –siguió insistiendo, en un mezcla de confusión y curiosidad.-

.-Tuve… -Meneó su cabeza, desviando su mirada.- Tuve unos cuantos cuando murió mi madre… -Scott asintió muy despacio, entristeciéndose. Nunca se lo había contado, nunca habían hablado de ello, de lo duro que debía de ser para él.- Son chungos, ¿eh? –Suspiró y se llevó una mano a la nuca, nervioso.- A lo mejor estás empeorando debido a la luna llena… Quizás te está influenciando o algo… Como la otra vez. –Scott meneó su cabeza, estremeciéndose. Podía sentir que dentro de él estaban cambiando cosas, y no para bien precisamente.- Después te encerraré en tu habitación como planeamos. –Le acompañó hasta su taquilla para que pudiera coger ropa de recambio, pues la que llevaba puesta estaba completamente empapada.- Así el Alpha no te cogerá…

.-Hará falta algo más que encerrarme en mi cuarto, Stiles… -Gimió, horrorizado, y levantó su mirada para ver a su amigo, con ojos alarmados y llenos de miedo.- Si salgo… Si me libero… Podría matar a alguien.


Catherine había decidido no ir a las primeras horas de clases esa mañana, había dado rodeos con su coche hasta que finalmente se había decantado por asistir al instituto. Nunca antes se había dedicado a hacer novillos –aunque solo hubiese sido un par de horas-, pero no se había visto capaz de asistir con normalidad. De aparentar que todo iba bien.

Se adelantó por los pasillos, buscando con la mirada a su hermano o bien a Stiles… Pero no estaban por ninguna parte. Resopló y se apoyó contra la pared, esperando que pasaran por delante suyo de un momento a otro para cruzar a la siguiente clase.

La ducha matutina no la había ayudado a despejarse, sentía aún la cabeza embotada y en sus oídos había un constante zumbido… Como si tuviese varias abejas atascadas en los conductos auditivos. Nunca antes se había emborrachado, pues en San Francisco tampoco había tenido a nadie con quién ir de fiestas, por lo que aquella sensación desagradable era nueva para ella. Y la detestaba, no esperaba tener que repetirla. Chasqueó la lengua y echó la cabeza hacia detrás, cerrando los ojos, esperando que la frialdad de la pared la ayudase a apaciguar la migraña que la estaba atormentando. Los abrió al poco rato, cuando los murmullos de la gente aumentaron, esperaba encontrar a una cara conocida lo antes posible.

.-¡Kim! –Visualizó a la chica de los corazones en la lejanía, se encogía sobre si misma, cohibida y con la mirada baja. Parecía que se arrastrase dejándose llevar por la multitud, no como si supiese lo que estaba haciendo.- ¡Kim! ¡Kim! –Siguió insistiendo mientras apartaba a la gente y corría hasta ella. La Harris podía hablar durante horas sin detenerse ni a respirar, y ahora mismo su cabeza iba a agradecer no tener que soportar aquella tortura innecesaria; pero por otra parte, Catherine necesitaba de alguien que lograse llevarse los zumbidos a otra parte, esperaba que la charla constante de Kim pudiese con ellos.- ¡Espera…!

.-Oh, uh. –Kim se paró en seco cuando la interceptó, colocándose delante, poniéndose en su camino, impidiéndole pasar.- Hola, Cathy, ¿Qué tal…? –Preguntó y desvió su mirada en la lejanía, sus ojos se agrandaron uno segundos y pareció estremecerse.- Nos vemos luego, tengo que ir al baño. –Antes de poder tan siquiera preguntarle si se encontraba bien, pues estaba más pálida y callada de lo normal, Kim la esquivó y se metió en los primeros baños que encontró, tropezándose con la puerta.-


Durante el descanso del entrenamiento, el entrenador los volvió a meter en el vestuario pues anunció que tenía algo muy importante que decir. Scott y Stiles se sentaron en el único banco libre, no estaban muy interesados en lo que podría decir Bobby –pues seguro que era algún comentario de su estilo, llamándoles inútiles- y se dedicaban a discutir en susurros cómo iban a impedir que Scott se descontrolase demasiado en la luna llena. Se callaron de golpe cuando el entrenador soltó la gran noticia, sin tapujos, directa e imprevista: Iban a cambiar de capitán, a partir de ahora, Scott McCall ocuparía ese lugar.

Plus, había otra noticia más…

.-¿No estás contento? –Preguntó emocionado, mientras extendía los brazos hacia arriba, sin caber en él de la alegría que tenía.- ¡Tú capitán…! –Gritó Stiles por todo lo alto, sin importarle las miradas de sus compañeros que salían del vestuario refunfuñando por lo bajo.- ¡…y yo titular! –Dio un salto y siguió a Scott, que se apresuraba a dirigirse al pasillo.- Yo estoy que me salgo. –Sonrió de oreja a oreja y colocó los brazos en jarras, orgulloso de sí mismo.- ¡Soy titular!

.-¿Y eso que importa, Stiles? –Le cortó, con un tono hostil y cargado de mal humor. Stiles arqueó una ceja, eso era más propio del Hale que de él. Ser tan aguafiestas…- Solo es un título… -Chasqueó la lengua, con los ojos entrecerrados.- Casi podía oler los celos ahí dentro. –El Stilinski parpadeó varias veces, asimilando lo que su amigo estaba diciendo.-

.-Espera… -Paró en seco y colocó una de sus manos para hacer frenar de golpe al McCall, que volteó para mirarle con cara de pocos amigos.- ¿Hueles… los celos? –Scott meneó la cabeza, asintiendo, era un efecto que la luna llena tenía en él… Y no era precisamente agradable.- Quieres decir… -Tragó saliva y cogió aire, llenándose de valor.- ¿Quieres decir que puedes percibir cosas como… el deseo? –Preguntó, en voz baja, nervioso, con las mejillas sonrojadas y desvió su mirada cuando acabó de hablar. Scott arqueó una ceja al escucharle, estupefacto de que ahora se comportase como un chico tímido.- Ya sabes… El deseo… -Insistió cuando Scott le miró con cara de no saber a qué se estaba refiriendo.- ¡El deseo sexual! –cuando se dio cuenta de que había alzado más la voz, miró a su alrededor esperando a que alguien les hubiese escuchado. Pero nadie les prestaba atención, apenas había cuatro personas en aquel pasillo… Y una, en concreto, llamó su atención- Lujuria. Pasión. Excitación…

.-Ya sé lo que es el deseo sexual, Stiles. –Resopló y chasqueó la lengua, siguiendo su mirada para encontrarse con Lydia. La pelirroja estaba apoyada contra las puertas, hablando animadamente con una de sus amigas, seguramente esperaba a Jackson, que aún no había salido del vestuario.- ¿De Lydia? –Arqueó una ceja y volvió su mirada hacia su amigo.- ¿De Lydia hacia ti? –Le miró con obviedad y Stiles se revolvió nervioso. Scott sonrió, para sus adentros.-

.-Sí, -desvió su mirada hacia la pelirroja y volvió a Scott solo para posar de nuevo sus ojos en Lydia, que seguía en el mismo lugar.- de Lydia hacia mí… -Murmuró y dio un bote de sorpresa cuando Catherine atravesó las puertas, pasando por delante de la Martin y dirigiéndose directamente a ellos. Stiles cogió a Scott y retrocedieron un paso, prefería que la conversación quedase entre ambos.- Necesito saber si tengo alguna posibilidad… Llevo colgado de ella desde… Tercero. –Zarandeó a su amigo, pues Scott tenía la mirada vuelta a su gemela, que se había parado de golpe al ver que ambos habían retrocedido.- Prefiero no preguntarle y así ahorrarme la segura y aplastante humillación. –serró los dientes y le dio un golpecito en el hombro, llamando su atención. Scott le miró y Stiles sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Se veía tan distinto… desde hacía rato, era como si… Fuese más oscuro. Como si tuviese una faceta oculta que no le hubiese mostrado nunca, hasta ahora.- ¿Así que puedes acercarte… y preguntarle si le gusto…? –Se encogió de hombros.- A ver si se le acelera el corazón… O si se le escapan feromonas o algo así.

.-Vale –accedió, sin rechistar, y echó a andar en dirección a la pelirroja a paso rápido. Stiles le vio alejarse y, cuando llegó hasta Lydia, él decidió ir con Catherine. Que seguía en el mismo sitio, parada, con la mirada puesta en la nada.- Hola, Lydia, -La saludó, con una sonrisa, la pelirroja se volvió automáticamente para mirarle.- ¿podemos hablar un momento…? –La amiga que la había estado acompañando se marchó tras despedirse con un movimiento de cabeza. Lydia sonrió con picardía, le miró de arriba abajo y se humedeció los labios.-

.-Claro. –Ladeó su cabeza y echó a andar hacia el despacho del entrenador, el cual estaba vacío y ofrecía un lugar tranquilo y privado en el que… hablar.-


Stiles, que se había tranquilizado al ver que Lydia aceptaba a hablar con su amigo, empezó a explicarle a Catherine la gran noticia. Scott iba a pasar a ser el nuevo capitán del equipo de lacrosse, y, además, ¡él iba a ser titular! Iba a salir al campo a jugar, por primera vez en su vida de deportista. No podía creérselo, era como un sueño hecho realidad –o al menos una parte de un sueño, pues se componían de otros detalles que no iba a contarle precisamente ahora. Mientras lo contaba, se percató de la mirada y de la expresión de la McCall… Era prácticamente calcada a la de su gemelo. Como si tuviese la mente en otra parte.

.-¿Sabes? –Meneó su cabeza y acabó cruzándose de brazos, un poco molesto.- Tú y tu hermano tenéis el mismo ánimo esta mañana… ¿Es que os han robado la energía al despertar, os la habéis dejado en la cama, o qué? –Scott tampoco se había emocionado nada al oír la noticia, es más, parecía que le hubiese molestado, como si fuese una mala y no una de grandiosa. Catherine ladeó su cabeza, como si se lo estuviese pensando, y sonrió de lado, como había hecho en los primeros días.-

.-Necesito… -Catherine desvió su mirada un segundo y luego la posó en él, mirándole directamente a los ojos. Stiles dio un respingo. Estaba seguro de que algo iba mal… O al menos, distinto.- Preguntarte algo. –El chico arqueó una ceja, ¿desde cuándo le pedía permiso para ello? De todos modos, asintió y Catherine le sonrió más ampliamente. De un modo que parecía… malicioso. Se acercó a él para cogerle del brazo y tiró para arrastrarlo dentro del vestuario de nuevo.-


.-Necesito… -Lydia se apoyó contra el escritorio del despacho mientras él hablaba, Scott se acercó un poco más a ella, sin despegar su vista de la Martin.- Preguntarte algo. –Lydia le sonrió, con picardía, y apoyó las manos tras de ella, permitiéndole acercarse un poco más.- Tu sabes… ¿Si le sigo gustando a Allison? –La pelirroja chasqueó la lengua y se cruzó de brazos a la defensiva, un poco decepcionada de que la conversación hubiese acabado dirigiéndose a ese punto.-

.-Pues claro que si… Siempre le has gustado… -Un hormigueo se extendió por su pecho al escucharla, animándolo, alejándole un momento de la oscuridad. Pero en cuanto Lydia volvió a hablar, fue como si se lo tragara de repente un agujero negro.- Como amigos. –La pelirroja sonrió satisfecha al ver la expresión del moreno.- Solo… Como amigos. –Scott bajó su mirada, perturbado, dolido de que fuese así. Había esperado tener más oportunidades.- Como me has preguntado… Te lo he dicho. –Suspiró, encogiéndose de hombros.- Nadie suele preguntarme… Si lo hicieras más a menudo te diría que creo que Allison ha cometido un gran error. –Scott alzó su mirada, encontrándose con sus ojos verdes.- Pregúntame como lo sé.

.-¿Cómo? –Preguntó, con una sonrisa de lado, casi deseoso de saber la respuesta.-


Cathy había deslizado la mano por todo su brazo, en una caricia, hasta llegar hasta sus dedos, los cuales entrelazó con los suyos sin dejar de tirar, de guiarle hacia alguna parte. Cuando habían sido pequeños, Claudia les había enseñado a ir de la mano –a los tres, tanto a los gemelos como a su hijo- por la calle, diciéndoles que así era más seguro. Stiles no recordaba la última vez que le había dado la mano a alguien de ese modo, y se preguntó si Catherine debía de recordar aquellos detalles o bien solo había sido casualidad.

.-¿Qué pasa? –Preguntó, dejándose arrastrar por la chica por todo el vestuario, iba de un lado a otro, como si estuviese perdida.- ¿Qué quieres preguntarme, Cathy? –Entonces, tiró de él con mucha fuerza, empujándolo prácticamente a la zona de las duchas. Se tambaleó debido a la sacudida, pero logró mantener el equilibrio.- La delicadeza no forma parte de tu vocabulario, ¿verdad? –Rechistó y sintió como soltaba su mano de golpe, al volverse hacia ella, lo primero que vio fueron sus ojos… Uno de marrón, y otro de dorado.- ¿Cathy?


.-Porque sé que… -Lydia se había adelantado en su dirección, mientras jugueteaba con uno de sus mechones.- Nos encerraste allí para protegernos… -Scott dio un paso más, acortando la distancia.- Porque sé que cuando un chico arriesga su vida por ti… -Levantó su mirada y alargó la mano para agarrarle de la camiseta, tiró con suavidad y Scott acabó de acercarse más, pegando su cuerpo al suyo.- Tienes que agradecérselo. –El chico le sonrió, siguiéndole los pensamientos, y Lydia se alzó sobre sus pies, de puntillas.-

.-¿Tú lo eres…? –Preguntó, en un susurro, mientras bajaba su rostro hacia ella.- ¿Eres… agradecida?

.-Te sorprendería lo muy… Muy… Muy… -Pasó sus brazos alrededor del cuello del nuevo capitán del equipo, atrayéndolo aún más.- Muy agradecida que puedo llegar a ser. –Scott abrió la boca para decir algo más, pero rápidamente otro pensamiento le cruzó por la cabeza y prefirió las acciones antes que las palabras. Su instinto se lo decía así. Rodeó la cintura de la pelirroja con un brazo, la atrajo más así y posó sus labios sobre los de Lydia, con pasión, con lujuria. Ella le correspondió de inmediato, perdiendo una mano en su pelo, queriendo tomar el control de la situación.-


Stiles había retrocedido tan rápido cuando Catherine se había acercado a él, había estado a escasos milímetros de sus labios y aún podía sentir el leve roce que no había podido evitar del todo, que se golpeó con fuerza la espalda contra las baldosas de la ducha. Palpó a su alrededor, en un movimiento desesperado, y antes de darse cuenta presionó el botón del agua. Cathy dio un bote cuando de repente se vio empapada por el agua helada de las tuberías y, de repente, se quedó quieta, sin moverse, mientras sus ojos volvían a la normalidad. Marrones. Oscuros. Profundos. Como debían de ser.

Los abrió de par en par, aturdida, mirando hacia arriba en dirección al chorro de agua que ahora le salpicaba la cara. Cerró los ojos, molesta, y bajó su mirada para encontrarse, de repente, con los ojos de Stiles. Quién parecía estar a punto de sufrir un paro cardíaco.

.-¿Qué… -Chasqueó la lengua, se adelantó en su dirección y el Stilinski se movió con rapidez y brusquedad, acabó resbalándose al intentar huir de ella a toda prisa y se golpeó contra el suelo de la ducha. Catherine puso los ojos en blanco al verlo allí, dándose la vuelta para mirarla con… Cathy no podía estar segura de lo que se le pasaba por la cabeza en ese instante. Cerró el agua, que era lo que había querido hacer cuando se había acercado a él.- …hago aquí? –Acabó la pregunta y, entonces, se apartó los cabellos de la cara. Se le habían pegado al rostro al estar mojados, del mismo modo que la ropa le incomodaba.- ¿Y por qué estoy empapada? –Entrecerró los ojos.- ¿Stiles?

.-Tú… -Catherine lo miraba buscando una explicación, casi lo fulminaba con sus ojos esperando una contestación a la de ya.- Tú… Querías… -¿Qué iba a decirle exactamente? ¿Qué se había abalanzado hacia él para besarle? ¿Qué casi lo había conseguido? Tragó saliva, no quería que las cosas fueran más incómodas entre ellos. Y, definitivamente, decirle la verdad podía suponer empeorar las cosas, formar una tensión que no deseaba.- Querías darte una ducha.

.-¿En el vestuario de los chicos? –Arqueó una ceja y Stiles se encogió de hombros. Había sido una excusa patética, pero no había sabido cómo actuar.- ¿Y con la ropa puesta? –Se auto señaló, como si Stiles no se hubiese percatado del modo en que su camiseta se pegaba su cuerpo debido a la humedad.- Genial, que ideas tienes, McCall. –Se cruzó de brazos y bufó. Torció su gesto en una mueca y se llevó una mano a la cabeza.- Debería de haberme quedado en casa… Ese estúpido zumbido… -Stiles se levantó de un bote cuando vio que uno de los ojos de su amigo empezaba a tener una leve colación dorada, casi imperceptible.- Es… Constante… No deja de… -Meneó su cabeza, apretando los labios con fuerza.-

.-Eh, eh, eh. –Cathy dio un bote cuando Stiles atrapó su rostro con ambas manos, tapándole las orejas con ellas.- No lo escuches, no prestes atención a ese sonido. –La chica asintió, muy despacio. Sus manos no amortiguaban el zumbido, pues éste parecía estar más en su cabeza que en el exterior… Pero no se lo dijo, prefirió que prologase un rato más el contacto, se sentía bien notar la calidez de sus manos contra sus orejas, que estaban heladas debido al agua de la ducha.- Creo que tengo algo de ropa en mi taquilla. –Se separó de ella y se lanzó contra la filera de taquillas, nervioso.- Sino te importa ir en chándal…

.-Créeme, -Puso los ojos en blanco y suspiró. El zumbido se había apaciguado levemente, dejándola en paz.- prefiero el chándal a la ropa de Kim. –Stiles la miró, asomando su cabeza por detrás de la puerta de su taquilla, dispuesto a contradecirla. Pero se calló. No era momento para aquello. Volvió a centrar su atención en encontrarle algo a Catherine que ponerse.- Hoy hay luna llena. –Susurró, casi para sí misma, y se mordió el labio inferior.-

.-Sí, la hay. –respondió automáticamente, sin saber muy bien que decir. Cathy aceptó la camiseta que le tendía y los pantalones de deporte, y con una mirada fulminante le obligó a darse media vuelta.- ¿También notas algo…? –Preguntó, curioso, intentando desviar la conversación hacia otro tema, tratando de centrar sus neuronas en algo útil.- Scott me ha dicho que puede notar… -Alzó su mirada, encontrándose frente a frente con los espejos. No había caído en ello, y seguramente Catherine tampoco cuando le había pedido que voltease. No solo podía verse así mismo, ahí parado, con cara de estupefacción. Sino también a la McCall, que se estaba cambiado a toda prisa para no perder más tiempo.- Notaba… Algo así… Como… -Desvió su mirada, no estaba bien mirar de ese modo. Pero aunque se lo repitió mil veces, sus ojos volvían de nuevo, a la imagen reflejada.- La influencia… de la luna llena…

.-No. –Respondió secamente y cuando Stiles vio que se volteaba, desvió corriendo su mirada hacia las taquillas, como si fuesen lo más interesante del mundo.- Solo ese zumbido. –Meneó su cabeza. Era muy odioso… se metía en su cabeza, impidiéndole pensar con claridad…- Stiles, tú me dirías si… -Pero justo en ese momento el entrenador asomó su cabeza en el vestuario, gritando que el entrenamiento empezaba en menos de cinco minutos.- No importa, nos vemos luego. –Se despidió de él a toda prisa y se marchó corriendo, dejándole atrás.-


Stiles se dejó caer en el banquillo del campo, junto con su mochila. Scott estaba a su lado, atándose las protecciones y demás equipaciones para poder jugar, no le había dirigido ni una sola palabra como tampoco ni una mirada… Stiles pensó que debía de ser por la respuesta de Lydia, que ésta le habría dicho algo que Scott no quería reproducirle -¿tan malo podía ser? Él ya se había imaginado todas las humillaciones y comentarios dolientes posibles. ¿Su imaginación se habría quedado corta a la hora de prevenirle de una negación en toda regla? Se quedó pensativo, en silencio, evaluándose… No estaba especialmente triste, no se encontraba abatido…

Tragó saliva y sintió un rubor subirle a las mejillas al recordar ese leve roce de labios en el vestuario… Si no se hubiese apartado de golpe, sino hubiese tenido reflejos, habría acabado besándola. Aunque, puesto a especificar, Catherine le habría besado a él… Apretó los labios con fuerza. Es más, hilando más fino, estaba claro que la Catherine que había intentado besarle no era la misma que le había mirado estupefacta mientras quedaba empapada, bajo la ducha.

Entonces había sido cosa de la influencia de la luna llena. No había salido de ella, sino de esa… ¿Cómo lo había llamado? El zumbido.

Volteó hacia Scott, para preguntarle si él también lo notaba en su cabeza, si era eso lo que le estaba haciendo cambiar… Actuar de ese modo tan extraño… Pero entonces algo llamó su atención él. Sus labios brillaban de un modo raro, como si se le hubiese pegado parte de pintalabios de color rosado.

El mismo color que llevaba Lydia ese día.


Melissa se estaba acabando de preparar para salir a trabajar, guardaba lo que sería su cena durante el turno y su único sustento durante las diez horas siguientes, cuando escuchó la puerta abrirse. Catherine estaba en el piso de arriba, por lo que solo podía tratarse de su otro hijo, Scott. Salió de la cocina tras haber metido la fiambrera en una bolsa y se dispuso a recibir a su hijo. Pero no se trataba de Scott.

.-¡Stiles! –Cuando vio al Stilinski entrando como pedro por su casa, no se sorprendió tanto como esperaba hacerlo. Stiles parpadeó, también dando un bote del susto, y alzó su mano con inocencia para mostrarle lo que llevaba en ella.- Llaves… Claro. –Puso los ojos en blanco y echó la cabeza hacia detrás.- Sino me sorprende… Me asusta más bien. –El chico se encogió, nervioso, y trató de sonreírle para quitarle tensión al asunto.- ¿Qué tenéis entre manos?

.-Un proyecto de la escuela, -murmuró, señalando la bolsa que llevaba con él.- solo eso.

.-Ya… -Melissa arqueó una ceja, desconfiada, pero prefirió no preguntar. Estaba segura de que no quería escuchar la respuesta. El Stilinski se movió, para esquivarla, y así subir las escaleras hacia el dormitorio de Scott; pero se detuvo al escuchar a Melissa hablar de nuevo.- Stiles… Están bien, ¿verdad? –El chicol volteó para mirarla de nuevo, la McCall parecía preocupada, sus ojos se llenaban de esa emoción.- Sobre todo Cathy… Ella… Se está adaptando bien. ¿No? Quiero decir… ¿Tú como la ves?

.-¿Yo? ¿Cómo la veo? ¿Qué cómo la veo? Yo… Yo… -Se sonrojó, pensando durante un milisegundo en la imagen del vestuario, en cómo la había visto reflejada en el espejo.- Bien… La veo bien, ¿no? –Melissa arqueó una ceja ante el tono agudo y nervioso de Stiles, pero decidió que también era mejor no preguntar.- Los dos están pasando por… una semana dura… Hay muchos exámenes y… -Echó un vistazo a su bolsa y luego miró a Melissa.- Proyectos, muchos proyectos.

.-Claro… Lo entiendo… -Rebuscó las llaves del coche en el bolsillo de su chaqueta.- Ten cuidado esta noche, Stiles, hay luna llena… -El chico la miró con los ojos abiertos de par en par, alarmado. ¿Sabía algo? ¿Se intuía lo que estaba pasando? ¿Sería cierto eso de que las madres siempre lo sabían? Tragó saliva, echo un manojo de nervios.- Deberías ver como se pone urgencias, llena de gente rara… -Stiles suspiró, aliviado, falsa alarma.- ¿Sabes? En realidad es de ahí de dónde procede la palabra lunático.


Stiles subió las escaleras y fue directamente a la habitación de Scott, entró y lo vio sentado en la butaca, como si nada. Lo saludó con la cabeza y dejó la mochila en el suelo, que hizo un sonido metálica al caer. Se agachó y abrió la cremallera con cuidado, sin quitarle la vista a su amigo –parecía que fuese a saltar sobre él en cualquier momento para despedazarle.

.-Estoy bien, Stiles. –Dijo de repente y el chico dio un bote al escucharle, asustado, había sonado grave y autoritario.- Echaré el pestillo y me iré a dormir. –Aseguró y miró hacia la puerta, esperando que Stiles cogiera la indirecta.-

.-¿Estás… seguro? –Arqueó una ceja, sin moverse del sitio.- Porque tienes una mirada como la de un asesino en serie… Y espero que eso sea efecto de la luna llena, porque sino estás empezando a asustarme. –Scott sonrió de lado y volvió su atención en él, Stiles sintió un escalofrío recorrerle de arriba abajo.- Bien… Me iré… Pero primero podrías mirar en la bolsa y decirme si lo que te he traído lo usas o no. ¿No crees…? –Scott suspiró, pero acabó por levantarse. A paso lento se acercó a él, se agachó hasta situarse delante de él y pasó una mano por la mochila.- ¿Y Catherine? ¿Ella está… bien? –Dado que Scott se encontraba en ese estado, no quería ni imaginarse que estaría pasando con su gemela. Se preguntó si debería de encadenarla a ella también, aunque Cathy nunca había dado muestras de ser agresiva.-

.-¿Crees que…? –Abrió la bolsa y sacó una hilera de cadenas gruesas, metalizadas.- ¿…no me he dado cuenta? –Chasqueó la lengua y se adelantó hacia él, acercándose. Stiles podía ver como mostraba los dientes, amenazante.- No dejaré que acerques a ella, Stiles, Cathy es mía. Es de mi manada. –Gruñó, como un perro rabioso al que le intentan quitar la comida. Stiles contuvo el aliento cuando Scott se acercó más, con los ojos brillándole.- ¿Qué quieres? ¿Ponerme esto? ¿Cómo a un perro?

.-En realidad… -Sus manos temblaron, pero dio una bocanada de aire. Tranquilízate, se dijo a sí mismo, y se puso firme, decidido.- En realidad no espero que te dejes. –Se abalanzó sobre él, contando con el factor sorpresa, ambos chicos rodaron por el suelo y Stiles usó todas sus fuerzas para empujarlo hacia la pared. Lo estampó y, en un movimiento rápido, logró esposarle la muñeca al radiador.- Te estoy protegiendo, Scott… A ti y a Cathy. –Su amigo se revolvió en el suelo, furioso, tiró varias veces de las esposas, gruñendo.- Y, además, así te castigo un poco… Por lo de Lydia.

.-¡Voy a matarte! –Gritó, fuera de sus casillas, y alargó sus garras en su dirección, arañando al aire ya que Stiles se encontraba fuera de su alcance.-

.-¡La has besado, Scott! –Retrocedió varios pasos por precaución, parándose en el umbral de la puerta.- Has besado a Lydia… -Susurró, casi sin voz. Ponerlo en palabras era aún más duro… Más complicado…- Es la única… Es la única que… -Apretó los puños con fuerza, pero aquello no bastaba para tranquilizarle.- Llevo tres horas convenciéndome de que lo has hecho por culpa de la luna llena… -Apretó la mandíbula para evitar decir algo más, pero no pudo contenerse más y las palabras salieron de sus labios como una fuente de odio.- Eres un gilipollas… Eres un hijo de puta, un amigo cabrón jugando sucio. –Scott, que no parecía muy afectado por ello, se echó a reír, como si le hubiese soltado nada más que halagos.-

.-Ella me besó a mí, Stiles… -Susurró, con voz melosa.- Yo no la besé… Fue ella quién me besó. –Stiles volteó, a toda prisa, y salió de la habitación para apoyarse contra la pared. No lo escuches, se decía una y otra vez, no es Scott, no es… Scott.- Oh, y quería mucho más… Tendrías que ver cómo me tocaba… -Cerró los ojos y se dejó resbalar por la pared hasta quedar sentado en el suelo.- Podría haber dejado que hiciéramos lo que se le antojase. ¡Lo que fuese!


No pudo soportarlo más, cerró la puerta de un portazo y echó a andar pasillo arriba, pasillo abajo. La próxima vez, se prometió, traería cinta americana para taparle esa bocaza… Stiles se mordió el labio inferior mientras pensaba que hacer a continuación. Esperaba que Scott se cansase y acabase cayendo dormido, pero era una posibilidad muy poco probable… Resopló y se detuvo, de repente, al escuchar agua caer en el baño. Parpadeó un tanto confundido. Había visto a Melissa irse a trabajar… Tardó unos segundos en caer en la cuenta: Catherine.

Corrió y abrió la puerta apresuradamente, precipitándose dentro. Contuvo el aliento al verla. Cathy estaba en la bañera, sujetándose al borde, dejándose empapar por el agua nuevamente vestida. Tenía el ceño fruncido y el rostro tensado en una mueca de dolor, pero lo más inquietante eran sus ojos… Uno de ellos cambiaba constantemente de color, pasando del dorado al marrón en cuestión de segundos.

.-Stiles… El… Zumbido… No cesa. –A lo lejos, escuchó a Scott aullar, fuerte, autoritario. Catherine se echó a gritar, tapándose las orejas con ambas manos.- ¡Dile que pare! ¡Que pare!

Y, de repente, todo quedó en silencio. Stiles solo podía escuchar la respiración de Cathy acelerarse, estaba a punto de entrar en un ataque de pánico y, esta vez, no sabía cómo actuar para evitarlo. Quiso acercarse a ella para asegurarle que todo iba a ir bien, pero entonces lo oyó. De fondo, un sonido metálico romperse, hacerse añicos. Luego pasos, pasos acercándose… Y garras rasgar parte de la pared. Catherine abrió los ojos de par en par, aterrada y se precipitó fuera de la ducha, con cada ojo de un color distinto.

.-Se está acercando… -Murmuró, por lo bajo, y alargó una mano para que Stiles se acercara.- No es Scott… Algo le pasa… Es… -Se quedaron callados al escuchar los pasos detenerse delante de la puerta y Catherine tragó saliva, esperando que en cualquier momento Scott entrase derribando la puerta, destrozando todo lo que se interpusiese en su camino. Tanto si fuese objeto, como humano. Se puso en pie, decidida, y agarró a Stiles para obligarle a retroceder, cuanto más lejos estuviera mejor. Solo era retrasar lo inevitable, pero quizás en esa fracción de segundos podían hacer algo… Lo que fuera.-

Alguien giró el pomo de la puerta y Stiles retrocedió aún más, llevándose consigo a Cathy que mantenía los ojos abiertos de par en par, sin perderse ni un parpadeo de Scott. La puerta se balanceó hacia dentro, chirriando, revelando la figura del McCall –las garras le habían crecido, así como también el bello facial y los dientes, que mostraba sin ningún reparo.

¿Qué era lo que había dicho Scott antes de caer por completo en la influencia de la luna y del alpha…? Que podía matar a alguien.

.-No puedes atarme como a un perro, Stiles. –Fue lo único que dijo antes de lanzarse a por ellos, con las garras por delante. Solo que no llegó hasta dónde se encontraban, alguien lo empujó hacia detrás, estampándolo contra la pared. Aquella otra persona, aunque pronto descubrirían que se trataba de un hombre lobo, alzó a Scott del suelo y lo agarró del cuello para mantenerlo preso contra la pared. Aulló, tan fuerte que tanto Stiles como Catherine se taparon los oídos. Scott parpadeó, volviéndose a ser el que era.- ¿Qué… me está… pasando? –Preguntó, confundido, y miró tras Derek, que era quién le había detenido, para ver a su hermana y a su amigo. Que lo miraban con miedo, aterrados.-

.-Estás haciendo exactamente lo que él quiere, Scott. –Masculló Derek y lo soltó cuando supo del cierto que no iba a hacer más daño.- Tenemos que matar al Alpha, antes de que tú le hagas daño a alguien.


Tadaaaaaaaaah.

Tenía muchas ganas de adaptar este capítulo, me encanta ese lado oscuro de Scott (no soporto los personajes que son tan buenazos… XD ¡Hay que tener un lado oscuro sí o sí!), me gustaría que lo hubiesen explotado más *?* pero bueno :P –y no, no shippeo a Scott con Lydia… Pero su escena pasó en la serie, así que he tenido que adaptarla sí o sí XD *me dio mucha penita Stiles en ese momento… pobrecillo*

Habiendo ya adaptado el capítulo 8… ¡Solo me queda adaptar los cuatro restantes para dar por finalizada la primera tempo de la serie! Yuhuuu XD *la primera fue la que 'menos' me gustó… así que tengo ganas de pasar al resto :P*