Disclairmer: Todos los personajes le pertenecen a nuestra querida musa Stephenie Meyer, por lo que nada me pertenece, solo la historia en si y lo que hago con sus personajes. Esta prohibido cualquier tipo de copia o adapatación sin la autorización del autor.
Capitulo 9: "Perspectivas"
POV Bella
Me sentía de alguna manera… abrumada. Si, creo que esa era la palabra correcta. El porque, simple. No recordaba – me refería al ultimo mes en el que pasé en el hospital – haberme sentido mas abrumada que en estos instantes. La atención por parte de Edward y Alice podían llegar a ser verdaderamente sofocantes y no es que menospreciara su ayuda – estaba lejos de hacerlo –, solo me desagradaba que ellos pasaran la mayoría de su tiempo al pendiente de mí. Me sentía una carga, una intrusa que había llegado a sus vidas para solo complicarla y eso era exactamente lo que estaba siendo yo para ellos… la peor de las cargas. Trataba de disimular mi incomodidad frente a ellos pero a veces era prácticamente imposible. Varias veces les expresé mi incomodidad respecto a todo, pero tanto como Edward y Alice eran igual de tercos. En lo que respectaba a mi cuidado yo no tenia ni voz ni opinión en nada.
Bueno, tampoco quería seguir mortificándome más con el tema, así que mejor pensaba en cualquier otra cosa…
En lo que se refería a mi salud – aparte del extremo cuidado que Edward insistía en tener conmigo –, la verdad, no hay mucho que decir. Solo estaba tomando analgésicos diarios para los constantes dolores de cabeza que me afectaban. Los exámenes no habían revelado nada de gravedad por lo que Edward aseguraba que tan solo debía tratarse de estrés post-traumático, algo así. Según decía, yo aun no me acostumbraba por completo al drástico cambio en mi vida – aunque no recuerde mucho de cómo era antes –, además de estresarme por cosas totalmente innecesarias, eso según él, aunque claro, yo no tenía forma de rebatirlo. Él era el medico.
Por otra parte, Edward habia tenido una actitud algo recelosa en cuanto a las salidas constantes con Alice. Los preparativos para su boda ocupaban toda su agenda y por consiguiente la mía, ya que me había ofrecido a ayudarle en todo lo que pudiera hacer y eso era lo menos que podía darle a cambio de tanta atención y ayuda que ella me brindaba. Y, a pesar de que no disfrutaba mucho las excursiones de compras, al menos pude llegar a conocer a Alice mucho mejor, hasta el punto de considerarla verdaderamente una amiga, la única amiga que tenia en esta etapa de "cero recuerdos". Era divertido salir con ella – a veces –. Su actitud efusiva y alegre era contagiosa. Hasta Edward hablaba de cuanto había adquirido yo parte de la personalidad de su hermana y creo que eso le alegraba, aunque pienso que mas le aliviaba el que yo dejara de insistir en negar de su ayuda y todo lo que respectaba a eso, pero bueno, si el era feliz, yo también lo era.
Agradecía al cielo el estar sola en estos momentos. Si alguien estuviera conmigo, lo mas seguro es que se hubiera percatado del vergonzoso sonrojo en mí al pensar en eso. Quiero decir, ¿acaso no podía ser más obvia? Me sorprende que Edward no se haya dado cuenta de mi infantil fascinación o admiración (en realidad no sé como llamarlo) hacia él. La verdad, me cuesta admitirlo, pero desde que supe que Edward y Tanya ya no estaban juntos, ahora me sentía algo mas animada y "esperanzada", por decirlo de alguna manera. ¡Si hasta Alice se daba cuenta de eso! Siempre hacia comentarios respecto a eso y mis intentos por desviar el tema eran realmente patéticos.
¡Agh! Además, ¡todo era tan complicado! Resultaba realmente frustrante no tener claro lo que realmente sentía Edward hacia mí. ¿Amor, cariño, agrado, compasión? ¿Qué era lo que sentía? ¡Por Dios! ¿Acaso no había un manual respecto a que hacer en estas situaciones? Tendría que improvisar, claro está. Pero si había algo que jamás planearía hacer, eso era decirle a él todo esto. Es decir, ¿Qué haría si solo hacia el ridículo y el no sentía nada más hacia mi que lastima y compasión? ¿Qué otro motivo habría para que el me trajera a vivir con él? Estaba todo claro en ese tema. Edward solo sentía lastima por mí, porque no tenia nada. Yo era su buena acción del día.
– Sabes que no me gusta que pienses eso – una voz totalmente conocida me sacó de mis pensamientos.
– No tienes idea de lo que estoy pensando. No lees mentes – le rebatí.
– ¿Quién dijo que no? – Sonrió pagado de si mismo – Además, no es necesario que haga eso. Basta con ver como frunces el seño para saberlo.
– ¿Así? – Asintió – Haber, ¿Qué era exactamente lo que estaba pensando?
– Bella – dijo en tono serio – Lo hemos hablado una y otra vez. No es así como son las cosas. No pienses cosas que no son – su tono era de suplica. Recién ahí comprendí que en verdad le dolía que pensara aquello.
– No sé de lo que hablas – dije de todos modos.
– Lo sabes perfectamente y no necesito repetirlo – se acercó mas a mí – Te mortificas en vano.
– Hace más de un mes que me conoces y aun no entiendes que está en mi naturaleza hacer eso – rió levemente.
– De eso no cabe duda – volvió a reír – Pero lo que si sé, es que te aprecio mucho, Bella y si hago todo esto es porque realmente te quiero ayudar.
– Sientes lastima de mi – dije en un susurro bajando la mirada.
– No seas ridícula – levantó mi rostro con su dedo – Ya te lo dije y lo vuelvo a decir, te aprecio lo suficiente como para que me afecte que pienses eso. Además, somos amigos, ¿verdad?
– Si, lo somos.
Dije las palabras pero en realidad no lo sentía así. Aquel término se me hizo poco, insuficiente, como si no bastara para mí. Fue ahí que por primera vez tuve claro todo, como si faltaran aquellas palabras para armar el complicado puzzle en mi cabeza. En realidad me gustaba, sentía por el más que simple gratitud y agrado. Quería que Edward me viera más que como una "amiga". Aquella palabra de pronto se había vuelto un tabú en mi diccionario.
– ¿Bella? – sacudí mi cabeza tratando de despejarme. Aquella epifanía la dejaría para después.
– ¿Si? – alcé la vista. Edward me veía confuso.
– ¿En donde estabas? – sonrió divertido.
– Ah. Fui a dar una vuelta por ahí – murmuré. Él rió.
– Que rápido llegaste hasta Marte. Por suerte no demoraste en llegar – se burló. Rodé los ojos.
En eso se escuchó la cerradura de la puerta de entrada. No era necesario adivinar de quien se trataba. La única persona que tenia llaves de esta casa, aparte de Edward y yo, era Alice.
– ¡Hermano! ¡Cuñada! ¿Dónde están? – gritó aun cuando no terminaba de entrar. Rodé los ojos cuando escuché como me llamó.
– Alice, no soy tu cuñada – le dije una vez que la tuve en frente. Ella sonrió.
– Ah, pero Edward ya lo quisiera – enarcó una ceja.
– ¡Alice! ¿Cuántas veces te he dicho que no digas tonterías? – le regañó este. Pude ver como se sonrojaba levemente. Me pregunto el por que…
– Haber, déjame recordar – dejó las bolsas que traía a un lado y comenzó a contar con los dedos – El jueves… sábado… domingo… – demoró unos segundos mas hasta que dijo – No tengo idea pero es divertido ignorarte – sonrió encogiéndose de hombros.
– Bueno, ¿y cual es el motivo de tal inesperada visita?
– La verdad, quería raptarme a Bella unas cuantas horas – su mirada era de ruego. Edward todavía insistía en "reposo absoluto" – Hoy iré a ver mi vestido y el de Bella así que es totalmente necesario que vaya… por favor.
– Lo pides como si fuera un tirano – rodó los ojos – Tampoco soy el padre de Bella o algo por el estilo, así que si ella desea acompañarte que lo haga – terminó de decir sonriente, lo que trajo por consecuencia, el abrazo efusivo de Alice.
– ¡Te adoro hermano! – Lo besó en las mejillas mientras que él solo reía – ¡Vamos, Bella! La cita es a las tres.
Y en menos de lo que dura un parpadeo, estaba saliendo de la casa a rastras de Alice.
Los viajes con Alice solían ser abrumadores. Como ella solo hablaba y hablaba era constante que terminara perdiéndome la mitad de las palabras por mi falta de concentración. Pero hoy, estaba inusualmente – y extrañamente he de agregar – callada. Eso era algo de lo que preocuparse, ya que no era común ni mucho menos normal que Alice permaneciera callada por más de cinco minutos.
– ¿Qué es lo que sucede, Alice? – pregunté al ver como su ceño se hacia mas pronunciado. Eso era indicio de que estaba pensando profundamente.
– Nada importante, solo pensaba – contestó distraídamente al cabo de unos segundos – Aun tengo tantas cosas que hacer – comenzó a hablar de pronto – La prueba del vestido, aun no se mandan las invitaciones, el cóctel aun no está confirmado… ¡Tantas cosas!
– Sabes que puedo ayudarte en lo que necesites – le hablé pausadamente, sintiéndome extrañada por su cambio de humor – Tanto como de las invitaciones y del cóctel me puedo encargar yo.
– Seria un verdadero alivio – respondió en un suspiro para luego agregar – Podría pedirle a Edward que te acompañe, ya que tendrá libres estos días.
– Eso seria estupendo – le dije aliviada de ver como le sacaba al menos algo de encima.
Continuó conduciendo en silencio el resto del trayecto.
POV Edward
Me sentía un completo idiota en estos momentos. No sabia porque, no tenía la más mínima idea de lo que me pasaba, solo sabia que estaba siendo estúpido.
Bella llevaba poco más de una semana viviendo aquí lo que no había sido en absoluto problemático como lo pensé en un principio. Por supuesto que no pensaba en que tenerla aquí seria un problema, me refería a que si seria raro o un poco incomodo compartir ambos el mismo techo. Por suerte todo había estado bien.
Estaba algo distraído hoy. Aquello se había vuelto una costumbre. Pensaba en cuanto quería que acabase el día para poder volver a casa y descansar aunque sea unos momentos. Últimamente, dentro del hospital había mucho movimiento lo que hacia que la mayoría de los doctores tuvieran que doblegar sus turnos, incluyéndome en la lista. No es que me quejara de tener que quedarme – amaba mi trabajo -, sin embargo, siempre es agotador estar a veces hasta veinticuatro horas seguidas en el hospital. Había días en los que prácticamente no llegaba a casa, lo que obviamente era algo estresante.
A pesar de que hoy era mi día libre, tuve que acudir al hospital de todos modos por lo que la dichosa situación n de sobrecarga de trabajo. Por suerte no había demorado mucho y ya estaba de vuelta en casa, una casa completamente vacía y a oscuras. Eran más de las ocho de la noche y las chicas aun no volvían. Aquello no me sorprendió. Alice solía demorar horas y horas en aquel tipo de cosas que tenia que hacer hoy.
No me había dado cuenta, pero moría de hambre, así que me preparé una pizza y serví un poco de soda, para luego sentarme en el sofá a ver televisión. Al rato después, el sonido de la puerta siendo abierta anunciaba la llegada de aquel par.
– Hola – sonrió Bella dejando el par de bolsas que traía sobre el sofá de enfrente.
– Hola – miré detrás de ella – ¿Y Alice?
– Tuvo que irse de inmediato. Dijo que tenia algo con Jasper – frunció el seño – Así que solo… pasó a dejarme.
– Ah – murmuré – ¿Tienes hambre? – señalé la pizza.
– Si – se sentó rápidamente a mi lado y le di un trozo de pizza – Moría de hambre.
– ¿No pasaron a algún lugar a comer?
– Si, pero Alice mencionó algo de "nada de calorías antes de la boda. Quiero que me entre el vestido", así que solo comimos una ensalada – respondió mientras masticaba su pizza.
– Debió de haber sido una tortura todo eso – Reí. Eso era muy de Alice.
– Ajá – dijo mientras continuaba comiendo.
Nos quedamos viendo la televisión durante un rato, pero no era esto lo que quería hacer ahora. Tenía unas repentinas ganas de salir fuera, a tomar un poco de aire.
– ¿Quieres ir a ver una película? – le pregunté a Bella en un arranque de mi parte.
– ¿Al cine? – Asentí – Claro, donde más – murmuró para si, a lo que reí – ¿Pero que veremos?
– Mmm… no tengo idea – sonreí – En el cine podremos ver que es lo que están pasando, ¿te parece?
– Claro. Pero primero iré por un sweater y nos vamos.
– Ok. Te espero.
Luego de que bajara con un sweater azul en la mano y de que yo también buscara algo un poco más abrigador, ambos nos subimos a mi auto en dirección al centro de Port Angeles.
Mientras íbamos en el auto, ambos hablábamos de cualquier cosa. Desde opiniones de los temas que pasaban por la radio, hasta el loco día que pasó con Alice.
En momentos como este, me era más fácil darme cuenta de lo que en realidad sentía. Es decir, ¡era tan obvio! Me sentía bien estando junto a Bella. Era tan fácil poder hablar con ella de cualquier tema que no tenías que esforzarte en tratar de hacer que el tiempo que nos tomaba llegar fuera divertido. Aquello era totalmente natural. En otras ocasiones completamente contrarias, el silencio envolvía el ambiente, cada uno sumido en sus propios pensamientos, pero resultaba ser un silencio totalmente agradable. No sentías la necesidad de rellenar aquellos espacios. Además de eso, disfrutaba mirarla de vez en cuando. Observar y analizar sus expresiones. Era divertido ver como a veces fruncía el seño al aparecer sin darse cuenta, o como sonreía sin motivo alguno o suspiraba muy bajo. Aunque no era para nada divertido cuando me atrapaba observándola. Siempre que lo hacia yo desviaba la vista avergonzado mientras que ella se reía de la situación.
– Llegamos – murmuré mientras me detenía a una cuadra del cine.
Bajé del auto, para rápidamente abrir la puerta del copiloto para que Bella bajase de este. Ella respondió con una sonrisa, para luego entrar al cine.
– ¿Qué hay de bueno? – preguntó una vez en frente de la pantalla en donde estaba la cartelera.
– No lo sé. Si quieres, puedes elegir la película.
– ¿En serio? – Asentí – ¿Qué te parece esta? – señaló un póster enorme en donde aparecía la silueta de una niña de fondo color damasco, creo.
– Esta bien – sonreí – Además, comienza en veinte minutos así que está perfecto
– Genial – sonrió.
– Espérame aquí. Iré a comprar las entradas – asintió, así que fui hacia donde debía comprarlas.
Luego de comprar las entradas, pensé que no estaría mal si compraba un par de golosinas, después de todo, era algo tradicional al ver una película. Así que compré un par de bebidas y unas palomitas gigantes.
– ¿Tú comerás todo eso? – preguntó al verme llegar.
– No. Es para ambos.
– Definitivamente no podré con todo eso – negó con la cabeza.
– Pues yo si – sonreí pagado de mi mismo – Vamos, creo que ya se puede entrar a la sala.
Como creía, pudimos entrar a la sala, así que buscamos unos buenos lugares para ver la película y nos sentamos. Le pasé su bebida a Bella y justo en ese instante comenzaron a pasar los comerciales o trailers que mostraban antes de la película. Luego de eso comenzó la película.
En realidad, no estaba prestando atención alguna a lo que estaba en la pantalla. Era mucho más interesante observar como Bella veía la película. En instantes se sobresaltaba cuando un personaje aparecía de pronto en pantalla, o se mordía las uñas en escenas de suspenso y cosas por el estilo. Hubo una ocasión, cuando se veía que el hombre subía rápidamente las escaleras, en que Bella sin pensarlo me sostuvo por la muñeca, victima de la ansiedad producida por la película. De inmediato observé su agarre sobre mí, sorprendido por lo agradable que era esto. Tambien sin pensarlo, sostuve su mano y froté con mi pulgar la superficie de su mano en un intento por calmarla. Avergonzada, me observó por lo que le sonreí, a lo que ella luego respondió.
Luego de que terminara la película, ambos salimos del cine sin decir absolutamente nada. Creo que se debía principalmente a mi para nada apropiado comportamiento, es decir, ¿Qué diablos pensaba cuando tomé su mano?
Evité suspirar. Siempre tenia que arruinarlo todo.
Antes de que pudiera seguir lamentándome, Bella se apresuraba a cruzar la calle por lo que ni siquiera se percató de que un auto estaba a punto de alcanzarla. Ni siquiera lo pensé dos veces cuando prácticamente salté para alcanzarla y jalarle por el brazo. Aunque lo hubiese preferido, no había tiempo ni oportunidad para ser delicado.
El auto tocó la bocina justo en el instante en que logré apartar a Bella.
– ¡Bella! ¿Estas bien? – la observé, tratando de averiguar por mi mismo si le había pasado algo.
– S…si – murmuró a penas a causa del susto.
– ¿Estas segura? – insistí. Asintió – Por favor, ten más cuidado al cruzar la calle. Por poco y te atropella el auto.
– Lo siento. No iba muy concentrada en mí alrededor.
– De eso ya me percaté – sonrió avergonzada
– En verdad lo lamento, no tengo idea de lo que me pasó. Solo estaba ida – habló atropelladamente.
– Tranquila. Solo ten mas cuidado, como ya te lo pedí.
– Claro.
Se quedó en silencio, para luego mirar hacia abajo. Fue recién ahí que me di cuenta de que todavía sostenía su mano.
– Lo siento – murmuré guardando mis manos en los bolsillos de mi chaqueta.
– No te preocupes. Lo hiciste para detenerme y te agradezco por ello – sonrió dulcemente.
– Bueno, será mejor que nos vayamos pronto. Ya es suficientemente tarde.
– ¿Irnos? – Frunció el seño – Quería dar un paseo. No conozco nada de por aquí, ¿lo recuerdas? – hizo un atractivo puchero. Lo pensé unos segundos.
– Está bien. Pero no demoraremos mucho, ¿de acuerdo? – Asintió sonriente – ¿Hacia donde quieres ir?
– No lo sé – se encogió de hombros – Como dije hace poco, no conozco por aquí, así que serás mi guía turístico – sonrió ampliamente.
– De acuerdo. Iremos hacia el parque.
Luego de que asintiera feliz, comenzamos a caminar hacia el parque que había en el centro de Port Angeles. No era tan grande como el de Seattle, pero de todas formas era agradable estar un tiempo en él.
No demoramos mucho en llegar, ya que como todo aquí, el parque estaba a unas cuantas cuadras del cine. Cuando por fin estuvimos en él, nos sentamos en una de las bancas del mismo.
– ¿Vienes acá con frecuencia? – preguntó Bella interrumpiendo el silencio nocturno.
– De pequeño solía venir, pero ahora ya casi nunca – recordé las tardes que solíamos pasar por aquí, junto a mis padres y hermanos.
– Es muy tranquilo y hermoso. Me gusta – sonrió – Excelente recomendación, señor guía.
– Gracias, señorita turista – ambos reímos.
Sentí como Bella temblaba levemente por el frío.
– Está muy helado – comencé a sacarme la chaqueta – Ponte esto.
– No, así está bien – se ruborizó levemente.
– Bella, si no lo haces, regresaremos ahora mismo.
– Ok, señor mandón – suspiró, para luego ponerse la chaqueta.
– ¿Ves? No era tan difícil decir que si – sonreí pagado de mi mismo.
– Solo accedí porque en verdad me gusta estar aquí.
– No te quedaba opción alguna – rodó los ojos.
Luego suspiró, para hablar nuevamente.
– ¿Te importa? – preguntó de pronto, refiriéndose a si me importaba que se apoyara en mi hombro.
– En lo absoluto – sonreí, haciéndole ver que no era problema. Me devolvió la sonrisa para luego acomodarse en mí.
Debía admitirlo. Estar de esta forma se sentía demasiado bien, más que bien, más que cualquier palabra que se me pudiera ocurrir. Aunque sonara cursi, todo el ambiente y la situación era demasiado perfecta, demasiado agradable. Estaba cómodo en este momento y no tenia la mas mínima intención de moverme, al igual que lo parecía pensar Bella, ya que se hacia quedado en su lugar desde que terminó de hablar.
Sopesaba nuevamente la posibilidad de que admitiera lo que en realidad estaba comenzando a sentir. Aunque en realidad aun no tenía muy claro que era lo que en realidad sentía. Es decir, sabía que me agradaba Bella, me gustaba tener su compañía en casa, estar con ella, hablar con ella… ¿pero en realidad era solo eso? A estas alturas, estaba seguro de que no era solo eso. Si no, ¿porque me importaría tanto lo que le pasara? O, ¿Por qué no dejaba de estar al pendiente de lo que hacia? Si de algo estaba completamente seguro, era de que lo sentía hacia ella no era un simple cariño de amigo, sabia que había algo mas, pero lo que no sabia era cuan fuerte o profundo era de lo que iba todo esto. ¿Solo me gustaba o me estaba enamorando?
– ¿Quieres que nos vayamos? – le pregunté al notar de que esta vez, si era demasiado tarde. Suspiró.
– Si, ahora así.
Me levanté y le tendí una mano para ayudarle a levantarse. En ese momento tuve la necesidad de sentir su mano siempre con la mía, no soltarla jamás. Era algo que antes nunca había sentido
La solté antes de que hiciera algo demasiado estúpido y nos encaminé hacia donde había estacionado el auto.
Jo! El primer POV de Bella. ¿Qué tal? Cortito, pero lo principal fue que daba a conocer un poco lo que pasa por la cabeza de Bella con todo esto del accidente y su vida de "cero recuerdos".
Emm... oh,si! Perdón por el retraso. Lo sé, es algo que han venido escuchando los 8 ó 7 capitulos pero admito que me cuesta evitar demorar tanto, asi que disculpen aquello u.u
¿Qué más? Ah, este es el último capitulo que tengo listo, asi que la proxima actu creo que demorará un poco más /: De cualquier manera, el capitulo 10 está casi listo asi que ahi veremos.
Aparte, gracias por sus reviews, alertas, favoritos, etc *O* Si quieren que su querida autora (aqui escribiendo) sea más feliz, dejenle más reviews (: Y si son de criterio amplio y disfrutan de las fics categoria M, pasen por mi otro fic "Juegos de Seducción". En lo personal, creo que es una buena historia (:
En fin! Saludos a todas, espero estén bien. Se cuidan. Bye *O*
