Clarke rio metiéndose un trozo de patatas fritas a la boca mientras Raven traía tres cervezas más y las colocaba sobre la mesita que estaba en medio del moderno salón de Octavia.
-Te apuesto que con lo que le pagan a esta, nos compramos tu y yo una casa en los Hamptons-Estaba diciendo Raven sentándose al lado de Octavia, dejando caer su mano de forma casual sobre la pierna desnuda de la chica de los ojos verdes.
Clarke entrecerró los ojos fijándose como Octavia se tensaba ante ese gesto tan natural. Sobre todo en Raven, que siempre estaba encima de la gente.
Se llevó otra patata frita a la boca sin dejar de mirar a Octavia y en como parecía de pronto nerviosa.
-No seas exagerada-Dijo de repente la de los ojos verdes, moviéndose para coger la cerveza, haciendo que la mano de Raven perdiera el contacto con su piel.
Clarke estaba segura de que había sido algo deliberado.
Se preguntaba si había pasado algo entre ellas dos… ¿habían discutido?
No, no era eso.
Sentía… otra cosa… ¿tensión sexual?
Oh dios mío.
Apretó los labios intentando no pensar en ello. Suponía que no había pasado nada entre ellas… aún. Y no estaba segura si preguntarle a alguna sería una buena idea.
-No lo está siendo-Intervino entonces la rubia cogiendo también su cerveza-Ganas como cinco veces lo que nosotros en el bar.
-Eso es porque yo trabajo en una oficina-Dijo de forma pedante, aunque Clarke y Raven sabían que estaba bromeando.
Clarke le lanzó una patata que se enredó en su pelo y Octavia se quejó.
Raven sonrió quitándosela del pelo y comiéndola.
Ambas se miraron de una forme intensa y Clarke tuvo que carraspear.
Bueno, esto estaba comenzando a ser incómodo.
-Te digo que aquí estoy viviendo como reina-Comentó Raven masticando.
-No te acostumbres demasiado o tendré que comenzar a cobrarte renta-Le contestó Octavia.
-Oh venga, adoras que esté por aquí…
-Sí, sobre todo cuando estoy hablando con mi jefa y se escucha tu risa de fondo en mis conversaciones.
-Oh-Raven se incorporó subiendo las piernas al sofá y sentándose sobre ellas-Espera, hablando de jefas…-Miró a Clarke quien alzó una ceja mientras tomaba un trago de su botella-¿Algo que quieras contarnos, Clarkie?
Clarke puso su mejor cara de inocencia.
-¿Algo sobre qué?-Se hizo la desentendida.
-¡Oh venga!-Le lanzó un cojín y Clarke lo atrapó antes de que se estampara en su cara.
-¡Oye! Esos cojines me costaron una pasta…-Se quejó Octavia estirando la mano para que Clarke se lo devolviera.
La rubia lo hizo y miró muy seria a Raven.
-No sé de que estás hablando, Rae.
La morena la miró con los ojos entrecerrados.
-Eres una perra traidora ¿sabes?-Bufó-Sabes perfectamente que te vi magreandote a Lexa Woods en el baño del bar.
Clarke rio entre dientes dándole otro sorbo a la cerveza.
-¿Entonces es verdad?-Preguntó Octavia incrédula-Estaba esperando que fuese todo producto de la imaginación sobre estimulada de Raven.
Clarke las miró divertidas pero no dijo nada.
-¡Habla, rubia!-Se quejó Raven.
-No os voy a decir una mierda-Respondido simplemente y Octavia negó con la cabeza.
-Te has follado a mi jefa…
-Solo di sí o no-La incitó Raven.
Clarke seguía con una mueca divertida y finalmente rio entre dientes.
-¿Por qué sois tan cotillas?-Miró a Octavia-Lo que haga tu jefa en su tiempo libre no es de tu incumbencia.
-Te la has follado-Sentenció a la de ojos verdes-Joder. Nunca pensé que Lexa fuese… ¡Si es super reservada y tímida!
Clarke carcajeó fuerte y Raven alzó una ceja.
-Me apuesto lo que sea a que la jefa es una fiera en la cama y que te ha dejado con ganas de mas-La sonrisa de Clarke se amplió-¡Mírale la sonrisa!-Rio-Perra suertuda…-Murmuró-Con todo respeto tu jefa está muy buena Octavia.
-Lo sé-Suspiró-Y no sé cómo voy a verla a la cara sabiendo todo esto…
-Eh, que yo no he dicho absolutamente nada-Se defendió Clarke.
-No hace falta, tu cara de viciosa te delata-Rio Raven dándole un sorbo a su cerveza.
Clarke volvió a sonreír. Solía alardear sobre sus rollos, pero con Lexa había algo que la detenía. Un instinto de protegerla que antes no había sentido.
Habían intercambiado algún que otro mensaje subido de tono, pero Lexa había tenido que viajar fuera de Nueva York otra vez, así que no se habian visto.
Se fijó a sus amigas mientras estas se sumergían en una conversación sobre Raven paseándose en bragas por la casa en invierno.
Suspiró y miró por la ventana. La primera nevada del año había comenzado hacia dos días y esa noche los copos de nieve caían como pequeñas lágrimas del cielo.
Le habría encantado poder quedarse allí para siempre. Con esas dos chicas que se habían convertido en sus amigas de verdad.
Aunque… ¿lo eran?
Los amigos se supone que conocen todo sobre ti, tus secretos… y Octavia y Raven no sabían nada sobre ella.
Porque no podían.
No podía contarles que sus padres habían muerto dieciséis años atrás de forma trágica y espantosa y que ella estaba obsesionada con sus muertes. Y tampoco podía contarles que toda esa vida que se había inventado era parte de su tapadera… que realmente era policía y que en cuanto se ganara la confianza de Cage y consiguiera suficiente informanción… saldría de sus vidas para siempre.
-Eh-Octavia llamó su atención y Clarke la miró. Raven iba camino al baño-¿Por qué tienes esa cara de tragedia? No te preocupes, no le voy a contar nada a Lexa de que nos diste detalles…
-No he hecho tal cosa-Octavia sonrió.
-¿Estás bien?
Clarke apretó los labios.
-O…-Comenzó a decir-Si en algún momento… llega a pasar algo o… a pasarme algo a mi…
-¿Qué va a pasar?-Preguntó confundida.
-Lo que sea-Gesticuló con las manos-Solo quiero que sepáis que esto… vuestra amistad ha sido muy importante para mí y que ha sido real.
-Clarke no te entiendo.
La rubia sonrió a medias de forma triste y negó con la cabeza.
-Nada, creo que la cerveza y las pocas horas de sueño se me han subido a la cabeza-Se puso de pie-Voy a ir a dormir un poco…-La morena también se puso de pie.
-¿Segura que está todo bien?
-Segura-Asintió-Despídeme de Raven-Dijo y le dio un abrazo.
Lexa sentía que su cabeza palpitaba y ni siquiera el ibuprofeno que se había tomado hacia casi una hora había podido hacer algo al respecto.
Ese día habían sucedido muchas cosas que ella había tenido que solucionar. Sabía que tenía que aprender a delegar. Pero no se tiene una empresa tan exitosa como esa sin ser capaz de resolver problemas simultáneos.
La realidad era que estaba estresada. Muy estresada.
Se masajeó la sien y levantó la vista cuando vio a Octavia entrar con más papeles en las manos.
-¿Para firmar?-Preguntó cerrando los ojos.
-Si-La miró con preocupación-¿Necesita otro ibuprofeno, señorita Woods?
Lexa lo meditó.
¿Necesitaba otra maldita píldora para que su cabeza dejara de doler de esa forma?
No, lo que necesitaba era desestresarse.
Necesitaba un buen masaje… o… una buena sesión de sexo.
Abrió los ojos ante ese pensamiento y se revolvió en la silla.
The Ark estaba a unos pocos metros y Clarke le había dicho que se pasara por allí siempre que quisiera…
-No, no te preocupes-Miró su Rolex-Ya es hora de irse de todas formas.
Ojeó los papeles y los firmó rápidamente.
-Buenas noches, señorita Woods-Se despidió Octavia.
-Buenas noches, O. Buen trabajo el de hoy.
Lexa recogió sus cosas, se despidió de Pike en la puerta quedándose luego de pie en la acerca mientras se mordisqueaba el labio.
Acomodó su bufanda e intentó refugiarse de la nieve encogiendo los hombros.
Podía ver las luces del bar desde allí.
Y podía sentir la anticipación calentando su cuerpo.
No estaba segura como se tomaría Clarke esa invitación… de hecho ella misma no se reconocía, pero no podía dejar de pensar en la forma en la que la boca de Clarke la había llevado al cielo… como sus manos y sus dedos la habían tocado y la habían hecho explotar de una forma tan deliciosa que estaba comenzando a mojarse con solo pensarlo.
Caminó con las manos enguantadas dentro de la pesada gabardina y se miró las elegantes botas, nerviosa.
Rio para sí misma al recordar la cara de sorpresa de Clarke cuando descubrió que no era tan tímida en la intimidad… Lexa casi se había sorprendido también a sí misma.
No es que con sus otras parejas sexuales no hubiese sido así, era simplemente que con Clarke se sentía… libre, se sentía poderosa.
Y ver el poder sexual que tenía sobre la rubia era algo que hacía que todo su cuerpo se estremeciera de placer.
El bar estaba cálido como siempre.
Lexa se sorprendió al escuchar música tropical y latina y miró el letrero que anunciaba "Noche latina".
Había una pizarra con bebidas tropicales y vio a Clarke muy ajetreada en la barra, sirviéndole unas bebidas a un par de trigueñas con unos pechos enormes.
Vio como los ojos de Clarke se iban a sus escotes y como les sonreía. Las trigueñas se inclinaban en la barra de forma descarada y Lexa frunció el ceño.
Quizás había sido una mala idea ir hasta allí.
-¡Jefa!-Sintió que alguien la cogía por la cintura apretujándola.
Era Raven.
-Hola, Raven-Intentó recomponerse.
-¿Qué haces tan abrigada?
-Está nevando…
-Ya pero aquí dentro no, y estoy segura de que Clarke querrá ver algo de carne-Le guiñó un ojo y el gesto hizo que Lexa se sonrojara acomodándose las gafas.
-Creo que Clarke está bastante entretenida.
Raven miró hacia la barra confundida y luego sonrió.
-No te preocupes, es parte del trabajo coquetear con todas y todos.
-No estoy diciendo…
-Tranquila, tu secreto está a salvo conmigo-Le sonrió y fue hacia la zona de las oficinas.
Lexa comenzó a quitarse la gruesa gabardina, quitándose también el saco del traje de color beige, quedándose solo con un chaleco negro. Se abrió algunos botones de la camisa y se soltó el pelo.
Había ido a lo que había ido.
Lo que hiciera Clarke luego con otras chicas no era de su incumbencia.
Lo importante era que esa noche fuese solo suya.
Se acercó a la barra dejando toda la ropa extra y los guantes a un lado.
Clarke pareció captar enseguida su presencia porque giró enseguida la vista y la miró de una forma que hizo que Lexa se estremeciera. Sus ojos azules no perdieron tiempo y se fueron a su escote improvisado y luego a sus labios.
Lexa sonrió a medias y cuando sus ojos azules se cruzaron con los suyos, Clarke le sonrió articulando con los labios que le diera un segundo.
Era extraño porque ella era patética para coquetear… pero con Clarke de pronto esto parecía muy fácil.
No pudo evitar observarla.
Estaba usando una camiseta blanca sin mangas y un collar con una calavera colgaba de su cuello, haciendo un conjunto perfecto con sus tatuajes que en su mayoría estaban a la vista.
Lexa se mordió el labio recorriendo todo su cuerpo y sintió que de pronto el dolor de cabeza comenzaba a disminuir y su excitación a aumentar.
Nunca se había sentido tan caliente por alguien. Incluso se sentía húmeda y Clarke ni siquiera le había hablado. Solo con imaginar y recordar…
Cuando Clarke se acercó su sonrisa se amplió y se apoyó en la barra, muy cerca de su rostro.
-¿Qué te pongo, preciosa?
Lexa miró instintivamente sus labios y sonrió a medias una vez más.
-Creo que voy a tomarme uno de esos cocteles tropicales.
-Mmm… ¿segura?. Algunos son muy fuertes, se te pueden subir a la cabeza.
-Ahora mismo necesito algo que se me suba, la cabeza me va a explotar.
-¿Mal día?
-Estresante.
-Ah…
-¿Quizás conozcas alguna forma de desestresarse…?-Le preguntó de forma lasciva y vio la sorpresa en la cara de Clarke.
Entonces se sonrojó y se arrepintió de haber dicho eso.
¿Había sido demasiado?
Pero cuando una enorme sonrisa se formó en los labios de Clarke pensó que quizás había valido la pena la vergüenza.
-Oh, si… conozco muchas…-Su rostro volvió a acercarse al de Lexa-Pero no salgo hasta dentro de unas cuantas horas…
-No tenemos que salir de aquí en absoluto-Respondido y Clarke tragó hondo.
-Dios santo-Notó que se aferraba al borde de la barra-Lexa…-Gimo de forma ronca y estuvo muy tentada a besarla profundamente delante de todos. Estaba segura de que la morena no se quejaría, pero se contuvo.
-¿Qué? ¿No se puede?
-No debería pero…-Resopló mirando hacia un lado-Dame unos minutos ¿está bien?-Comenzó a preparar el trago de Lexa y la morena la observó con los ojos velados y muy excitada.
Lexa bebió por la pajita notando como Clarke se acercaba a Raven y le susurraba algo en el oído a lo que la morena asentía seria y luego reía entre dientes y le decía que sí.
Clarke sirvió un par de cervezas y Lexa sintió el sudor pegándose a su espalda.
Dentro del local no hacia frio, pero tampoco había calor. Era su cuerpo el que estaba muy, muy caliente.
Se tomó el delicioso coctel casi de un trago y sacudió la cabeza.
Notó que la rubia se agachaba para salir de la barra y se acercaba a ella estirándole la mano. Lexa cogió sus dedos y notó como la conducía entre el mar de gente, hacia unos pasillos en los que ponía "Solo personal autorizado".
La música y el bullicio de la gente comenzó a quedarse atrás y Clarke la condujo hacia un cuarto lleno de cajas de lo que parecía ser licor.
Fue Lexa quien cerró la puerta a su espalda y Clarke la miró como un animal hambriento, apresándola contra la puerta.
-Escucha, cariño… esto va a ser rápido ¿vale?, porque Raven va a cubrirme solo por quince minutos. Hoy estamos bastante llenos y…-Lexa no quería hablar, quería follar.
Así que atacó los labios de Clarke sorprendiéndola.
La rubia gruñó de placer y la cogió por la cintura devorando sus labios. Lexa gimió cuando los labios de Clarke se desplazaron por su mentón y su lengua lamio su cuello, haciendo que las piernas de la morena fallaran.
Necesitaba sentir las manos de Clarke sobre su cuerpo y sus deseos se hicieron realidad cuando sus dedos comenzaron a quitar los botones de chaleco y de la camisa con desesperación.
-Dime lo que quieres, preciosa, dímelo y te lo daré.
-A ti… te quiero a ti dentro de mí… por favor.
Sintió como la rubia sonreía sobre su piel, mientras sus labios se deban un festín con la zona de sus pechos que sobresalía del sujetador.
-Que educada…
Lexa jadeó cuando las caderas de Clarke se apretaron a las de ella y sus manos apartaron por completo la tela que cubría su torso, arrodillándose para dejar besos en su abdomen. La lengua de Clarke sobre su piel y sobre su ombligo, hizo que arqueara su espalda metiendo los dedos en su pelo.
Sintió los dedos de Clarke comenzando a quitar el botón de sus elegantes pantalones y bajó la vista notando como sus ojos estaban clavados en ella y en sus movimientos.
Pero extrañamente no se sentía cohibida ni nerviosa. Quería esto. Quería que Clarke la mirara, quería que la viera explotar.
Quería ser observada.
-Oh, cariño-Sus labios se pasearon por la fina tela de las braguitas-Estás tan húmeda… ¿has estado deseando esto?
-Si…
-¿Si? ¿Todo el día?
-Si…
Clarke gruñó cogiendo el borde de las bragas con sus dientes para deslizarlo por sus piernas en un gesto sensual que hizo que Lexa se estremeciera y que su entrepierna palpitara.
La rubia lamió el interior de su muslo y Lexa supo que lo hacía para calentarla aún más cuando abrió los ojos y la vio sonriendo sobre su piel. Sobre todo cuando estuvo tan cerca de su intimidad, tanto que podía sentir su aliento caliente torturándola.
-¿Me quieres aquí?
-Hazlo, Clarke…-La escuchó riendo entre dientes y gimió cuando los labios de Clarke comenzaron a succionar y su lengua comenzó a moverse de forma gloriosa.
Lexa tenía que aceptar que Clarke era muy hábil con su boca.
MUY hábil.
Grito cuando la lengua de la rubia se movió de forma exquisita sobre su centro de placer. Podía sentir como su entrepierna se llenaba de más y más humedad y como Clarke lamía y succionaba con voracidad, haciéndola gemir y abrir más las piernas.
Cosa que Clarke aprovechó para introducir un solitario dedo que hizo que sus rodillas fallaran.
-¿Quieres tenerme dentro, preciosa?
-Mmm si… sí, sí, sí.
La rubia sonrió otra vez saliendo de su interior y colocándose de pie.
Lexa abrió los ojos y se dio cuenta de que tenía las gafas empañadas.
Clarke cogió sus pechos con ambas manos y lamió su labio inferior, colocando luego las gafas sobre su cabeza, para mirarla a los ojos.
-La otra noche tu pudiste follarme por detrás… ahora es mi turno.
La cogió por la cintura girándola de forma brusca y Lexa gimió cuando dos de sus dedos entraron en su humedad sin previo aviso.
Sentía que sus piernas eran gelatina y que su cuerpo se estremecía con cada embestida de los dedos de Clarke, que no habían comenzado de forma suave y lenta, todo lo contrario… entraban y salían de su interior con fuerza y rapidez haciendo que jadeara y gimiera sin parar.
Sintió la madera de la puerta en su mejilla y estiró las manos hacia atrás cuando Clarke comenzó a besar y a lamer la piel de la parte de atrás de su cuello.
Giró un poco la cabeza y succionó los labios de la rubia, mordiéndolos en el proceso, haciéndola gemir y reír al mismo tiempo.
-Eres una fiera, pequeña… y me encanta-Mordió su oreja y susurro: -¿Estás a punto de correrte?
Lexa no respondió, simplemente gimió muy fuerte se inclinó facilitándole aún más el acceso. Sintió como Clarke llevaba su otra mano hacia sus pechos, acariciándolos por encima del sujetador, y luego bajaba sobre su abdomen.
Los dedos de Clarke se sentían como fuego, fuego placentero que Lexa adoraba que le quemara la piel.
Cogió la mano de la rubia y la condujo justo hacia donde quería ser estimulada.
Clarke entendió perfectamente la silenciosa petición y sus dedos se movieron de forma suave pero experimentada sobre su botón de placer.
Haciendo que la espalda de la morena se tensara y que sus gemidos se hicieran más erráticos.
Sintió como los dedos de Clarke se movía aún más rápido y todo su cuerpo se estremeció, cuando el placer explotó en su entrepierna y sus músculos internos se contrajeron con fuerza.
Gritó temblando y los brazos de Clarke la abrazaron con fuerza, deteniendo sus embestidas.
Lexa sintió que el orgasmo duraba una eternidad. Quizás había durado menos… pero se había sentido tan bien y tan fantástico y su cuerpo aun tenia restos de él cuándo se giró y apoyó la espalda en la puerta con los ojos cerrados y los labios entreabiertos intentando respirar con normalidad.
Los brazos de Clarke aún estaban a su alrededor y sintió como dejaba un beso en su cuello y luego se agachaba para subir las bragas y los elegantes pantalones colocando todo en su lugar.
Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que el dolor de cabeza, el estrés y el mundo en general habían desaparecido.
La vio sonriendo mientras ponía los botones de su camisa en su lugar.
-Puedo hacerlo yo…-Le dijo intentando hacerlo ella pero Clarke la detuvo.
-Déjame cuidarte, preciosa-Le susurró y le robó un beso rápido.
-¿No quieres que…? ya sabes, solo he acabado yo…
Clarke puso una mueca.
-Créeme, quiero, pero como te dije, no puedo. Tengo que volver.
Lexa se colocó las gafas otra vez para mirarla mejor.
-No me parece justo…
-La vida no es justa, cariño.
-No quiero que pienses que me aprovecho de ti…
Clarke carcajeó muy fuerte.
-Tranquila, no lo haces-Siguió riendo-Creo que sería todo lo contrario…
-Bueno, la que ha tenido un orgasmo fantástico he sido yo.
-¿Ah sí? ¿Ha sido fantástico?
-Fabuloso…-Ambas sonrieron y Clarke le dio otro beso.
-¿Crees que estarás despierta en unas horas? Podría pasarme por tu casa…
-Llámame-Le dijo Lexa alisando la camisa y el chaleco y Clarke la acercó a su cuerpo apretando uno de sus glúteos.
-Lo haré.
Se besaron profundamente y Lexa salió de allí intentando que el sudor de su cuello no se notara demasiado y alisando su pelo con sus dedos.
Bueno, definitivamente ya no estaba estresada.
Clarke apoyó la frente en la puerta.
Claro que le hubiese encantado que el placer hubiese sido mutuo. Pero hacer llegar a Lexa a la cumbre se estaba convirtiendo en su cosa favorita en el mundo.
La forma en la que jadeaba, la forma en la que gemía de esa manera tan audible la hacían delirar… menos mal que fuera la música del bar y el bullicio hacia que sus gemidos y sus gritos quedaran ahogados.
Cerró los ojos sintiendo aun el calor de su intimidad en sus dedos. La forma en la que sus músculos los acogían y se contraían cuando Lexa se corría sin miramientos, gritando y sacudiéndose con fuerza.
Le encantaba que se mostrara tan desinhibida.
La volvía loca.
Estaba a punto de abrir la puerta cuando escuchó gente en el pasillo que conducía hasta el depósito.
-Escúchame muy bien, Cage-Oyó que decía un hombre-A mí no vas a joderme ¿me escuchas? Porque antes de que eso ocurra te mato…
-Cálmate, Richard, nadie está jodiendo a nadie…
-¡¿Te crees que soy idiota?!
-No, escucha… guarda esa arma…
Clarke se puso tensa.
-Voy a dispararte en medio de los ojos y entonces te vas a enterar con quien estás tratando.
La rubia se dijo que tenía dos segundos para actuar.
En la academia de entrenamiento te entrenan para pensar rápido, para tomar decisiones en situaciones de crisis y de peligro.
Cogió una caja de ron y abrió la puerta saliendo al pasillo.
El hombre la miró asombrado, igual que su jefe, quien estaba con ambas manos arriba y pareció aliviado de verla aparecer.
-¿Todo bien, jefe?
-¿Te parece que todo está bien, rubia idiota?-Gruño el hombre al que Cage había llamado Richard.
-Te recuerdo que estás en un lugar atestado de gente, que te han visto entrar, y que en este pasillo hay cámaras para que nadie se robe el alcohol-Señaló unas cámaras ubicadas al final del pasillo.
Lo de las cámaras era una media verdad. Había cámaras… pero estas no servían y Cage aún no las había reemplazado.
Por eso había llevado a Lexa hasta allí, sabía que nadie se enteraría.
El hombre apretó con fuerza la mandíbula.
Clarke intentó memorizar su rostro. Ya su nombre lo tenía más que memorizado.
Era alto, con patillas canosas y una nariz aguileña.
Bajó el arma frustrado y apuntó a Cage con un dedo.
-Como no me pagues…
-Lo haré-Cage parecía alterado, aunque Clarke pudo ver, por la forma en la que apretaba los puños, que estaba molesto.
El hombre miró a Clarke de forma fugaz y se dio la vuelta, largándose de allí aún enfurruñado.
Clarke se quedó mirando cómo se iba y pronto Cage estuvo en su línea de visión.
-Escúchame bien, Clarke. No has visto nada ¿me entiendes?
-Alto y claro, jefe.
-¿Puedo confiar en tu discreción?-La rubia asintió muy seria.
-Sabe que necesito este trabajo… no voy a estropearlo yéndome de la lengua. Le aseguro que soy una tumba.
Cage la evaluó con los ojos entrecerrados.
-Lo que viste…
-No me interesa ni me incumbe en absoluto-Afirmó.
Mentira.
Le interesaba y mucho, pero necesitaba ganarse su confianza.
Cage asintió una vez.
-Te manejaste muy bien… estabas demasiado tranquila para tener un arma de frente…
-He crecido en el sistema-Se encogió de hombros-No es la primera vez que tengo un arma de frente.
Cage frunció el ceño.
-¿Estas familiarizada con ellas?
Clarke ladeó la cabeza.
-Estos tatuajes no están en mi cuerpo porque haya sido una niña buena, jefe.
Cage sonrió a medias.
-Muy bien. Olvidemos entonces que esto ha pasado.
Clarke asintió y se fue con la caja de ron, que no necesitaba.
-Y Clarke…
La rubia se giró mirándolo.
-Como le cuentes a alguien… esta no será la última vez que hayas tenido un arma de frente.
La rubia no supo si esa había sido una amenaza real o si solo intentaba asustarla y ver su reacción.
Pero simplemente lo miró directo a los ojos:
-Le aseguro que puede confiar en mí, jefe. Para lo que sea… cuando sea-Esto lo dejo caer sin dejar de mirarlo.
Y Cage la miró con curiosidad, quizás intentando descifrar si eso había querido decir lo que él pensaba.
Esperaba que picara. Que la investigara.
Porque estaba todo preparado para hacerle creer al hombre, que Clarke tenía antecedentes delictivos.
-Creo que me caes bien, rubia-Sonrió a medias y Clarke siguió su camino mezclándose entre la gente.
Cuando llegó a la barra no pudo evitar pensar que esa había sido una noche redonda.
Gracias como siempre por los comentarios! me alegra saber que están disfrutando la historia :)
¿Que pasará ahora? ¿Confiará Cage en Clarke? ¿La rubia les contará algún día la verdad a sus amigas? ¿Lexa usará esta nueva terapia anti-estrés de forma asidua? *guiño guiño* Háganme llegar sus opiniones!
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