Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Muy bien, me olvidé de avisarles el resultado de la votación sobre si habrá riren o no, EL RIREN GANA chiquistrikis! But, no se preocupen, en el momento que salga que será mucho más adelante (cofcap13cof) les daré la debida advertencia y lo marcaré con letra negrita así las que no quieren pueden saltárselo. Bien por todos sus votos!
Quiero agradecer muchísimo a la gente que se esmera y me hace fanarts sobre Circus y Eren, el dibujo que precede a este capítulo me lo ha hecho BlossomyAS, pueden visitar su perfil en FB como Blossomy The Cat, pasen por su perfil que hace unos artes increíbles y este Circus le quedó una maravilla, fíjense que los colores del fondo es en honor a los unicornios que le gustan tanto al protagonista, ¡qué detalle!
Para la portada del capítulo anterior la fabulosa Sabine me autorizó a usar su arte, una viñeta que es una belleza, me enamoré por completo, Sabine logra captar excepcionalmente bien las emociones de nuestra querida OTP y siempre está apoyando y comentando, muchísimas gracias! También pasen por su perfil en FB y deléitense con los maravillosos dibujos que hace, está como SABINE.
Y por último una artista que no hace falta que la presente porque es internacional y se ganó nuestro amor porque dibuja como los dioses, también vean su página en FB, Fa Teufell, autora de la portada de este fic y que ha estado leyendo los capítulos antes que ustedes y dándome su punto de vista que es super valioso para mí.
A TODAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS! Y claro, a ustedes mis amores, sin ustedes esto no sería posible. Gracias por dejar los prejuicios de lado y darle el amor que Circus merece! Ahora si, al fic.
Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.
Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon), tristeza, angustia, lenguaje adulto, leer con discreción. Palabras altisonantes, lenguaje vulgar. Enjoy.
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"Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso las que perdemos".
Scott Fitzgerald
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Pasaron dos semanas desde la última vez que lo había visto. Le había escrito un par de veces, si bien no estaba bloqueado nunca recibió respuesta, no sabía si lo había leído o no, tenía urgencia por verlo, parecía una maldición. Se encontraba pensando en él sin siquiera darse cuenta. Como esa vez que estaba teniendo una charla telefónica muy importante con un ejecutivo de otra empresa para poder hacerse cargo de la campaña de publicidad de una reconocida marca de alimentos de mascotas y luego de cortar había escrito "Levi" en su libreta un montón de veces.
Salió a despabilarse y caminar por el centro de la ciudad, hacía un poco de frío. Mentiría si no dijera que tenía la esperanza de encontrárselo por ahí, de casualidad como había sucedido la otra mañana, cosa que no sucedió. Sin embargo pasó frente al escaparate de un negocio y se quedó mirando las cosas que había. A veces simplemente le servía como ejercicio mental para repasar sus conocimientos: "Esa estantería al medio corta la fluidez de la presentación, debería estar atrás. Esos niveles de plataformas no están alineados, esos colores ¡por favor! Alguien debería asesorarlos, espantan clientes en vez de atraerlos", no podía con su genio. Después de todo era un apasionado del marketing y un perfeccionista. Sin embargo no todo se basaba en la belleza y la estética, solo mírenlo, prendado completamente de un tipo bajito, blanco como un vampiro y lleno de perforaciones, oh, no olvidemos ese espantoso color azul en su cabello.
Pensando en todo eso sus ojos dieron con un objeto en particular que le llamó poderosamente la atención, un par de pantuflas rosas con una cabeza de unicornio. Su imaginación se activó de inmediato, pudo recrearlo, desnudo y sonriente sobre sábanas blancas de seda y con esas pantuflas en sus pequeños pies ¿Qué estaba mal con él? Suspiró y volvió a mirarlas, ni siquiera sabía cuanto calzaba y aunque lo supiera no era como si pudiera comprar eso y llevárselas como regalo ¿o sí? Siguió caminando, sin saber cómo hacer, al parecer podía ir hasta el fin del mundo y Levi seguiría clavado en medio de sus pensamientos.
Terminó comprando una chuchería que le pareció linda o algo como eso, entonces decidió regresar. Jean le había escrito para que se juntaran en su casa a festejar el cumpleaños de Connie. Le avisó a Erwin de su salida y pasó por una licorería antes de ir a la casa de su amigo.
Fue un encuentro divertido, aunque miraba la hora sin parar, a eso de las dos de la mañana, luego de jugar a la play, comer pizza, tener un partido de cartas y tontear con la banda, dijo que estaba cansado y se retiró. Todos lo abuchearon por irse temprano y Armin le dedicó una mirada extraña, pero no le importó demasiado, manejó directo a Hottes. Demoró en ingresar porque había una fila enorme de gente. El lugar explotaba. La música estaba a tope con una mezcla entre electrónico y pop. A poco de ingresar pudo verlo en la caja de la barra principal. Estaban trabajando fuerte. Se acercó como pudo y luego de esperar un poco fue atendido.
—Hola, un vodka de frambuesa —pidió todo nervioso, Levi lo reconoció no se mostró ni un poco sorprendido.
—Bien, son tres dólares —le cobró con rostro serio.
—Levi, ¿podemos hablar? —dijo extendiéndole el pago.
—No puedo, estoy trabajando como ves.
—Nile me ha prohibido comprar un servicio y realmente quiero hablar contigo.
—¿Podrías correrte un poco? Debo cobrarle al de atrás —dijo sin prestarle atención en absoluto—. Hola, lo tuyo son once dólares. Bien, aquí tu vuelto. Hola, ¿qué vas a pedir? —continuó atendiendo como si Eren no estuviera allí.
El hombre esperó y esperó. El cabello de Levi estaba completamente negro, ya no llevaba las puntas azules. Tenía nuevos piercings, uno en el labio, un industrial en la oreja derecha y había vuelto a perforarse sobre la cicatriz de la ceja. Sin duda le gustaban las agujas. Estaba más delgado, ¿o era su percepción? No, sí que estaba más delgado. Tenía las uñas pintadas de azul oscuro y un poco de delineador hacía que sus ojos grises resaltaran. Estaba bastante ocupado, así que decidió ir con su trago a otro lugar, lo terminaría y se iría al estacionamiento. Hablaría con él a como diera lugar.
Levi salió después de las cuatro, Eren había prendido la calefacción y casi pasa de largo con el sueño sino fuera que se había puesto una alarma para que sonara a cada hora. Salió del auto y corrió hasta la moto del otro antes de que se fuera.
—Hola, te estuve esperando, ¿podemos hablar ahora?
—La verdad estoy muy cansado, ya viste que tuvimos una jornada intensa, ayer dormí poco, en verdad quiero irme a descansar.
—Unos minutos, por favor.
Levi lo pensó unos momentos y al fin respondió:
—No aquí, no quiero malos entendidos si Nile u otra persona te ve. Vamos a mi casa pero hablaremos afuera.
—Te llevo.
—Tengo mi moto, te veo allí —dijo girando para ir a buscar su vehículo.
En unos veinte minutos estuvieron llegando a casa de Farlan. Ese día el rubio tenía descanso y había aprovechado para salir a divertirse con "una nueva novia" -eso dijo pero Levi no le creó ni un poco- que se había conseguido. Entró su moto al garaje, cerró y luego de suspirar hondo enfiló al auto de Eren. Se sentó en el asiento del copiloto y estuvieron en un silencio incómodo por un rato.
—Bueno, ¿querías hablar, no? Habla.
—Sí, tienes razón. Escucha, estuve pensando mucho sobre la última vez que nos vimos, es decir, reflexionando. Estuve mal, lo sé, todo iba bien hasta que me comporté como un cretino.
—No te agobies por eso, ya pasó, así que si eso te preocupaba que no lo haga más. No te guardo rencor ni nada parecido. Claro, me hubiera gustado que me hubieras dicho de frente que solo te interesaba follar y nada más, no puedes culparme por confundirme un poco.
—Es que no fue así —Eren lo miró esta vez, girando su cuerpo para darle énfasis a su discurso—. Voy a ser honesto, como debí serlo desde un principio. Cuando fui a verte, la primera vez estaba muy cabreado, yo pensaba que eras amante de Erwin y no sé creí que los dos se había puesto de acuerdo en eso del trío para joderme. De verdad yo no había ido con intención de que termináramos teniendo sexo, estaba enojado, y luego, bueno... Se siente bien hacerlo contigo, demasiado bien. Nunca le había sido infiel a alguien antes, así que yo me sentía mal pero a la vez cuando te veía... Por suerte pude conocerte mejor y, me gustas.
Levi lo escuchaba con atención, no estaba preparado para que Eren fuera tan directo, tampoco quería interrumpirlo, iba a escuchar todo lo que tuviera que decirle y luego él debería escuchar todo lo que tenía para responderle, así que se mantuvo en calma, al menos en apariencia porque aún le afectaban sus palabras.
—En algún momento, bueno después de esa vez que me invitaste a comer sentí que estaba equivocado que me había hecho una idea de ti completamente errónea. Cada vez que conversamos, que me muestras como eres fuera de la alcoba, me gustas más. Lo pensé mucho, lo medité, me dije que tal vez solo me estaba obsesionando por como inició todo esto pero si tengo que sincerarme, es más que eso. Traté de enfriarme, de que esos lapsos de tiempo sin vernos me ayudaran a pensar mejor, a darme cuenta que solo era un capricho o la adrenalina de hacer algo que no está bien, lo pensé de mil maneras y, no, no es así, estoy seguro. No puedo olvidarte. Me preocupa saber si estás bien, si descansaste, o comiste, o no sé, quiero saber de ti, quiero verte. No hay excusas, no hay un motivo que me impulse a esto más que las ganas de verte, solo eso.
—Ya veo, ¿y qué hay de Erwin?
Eren bajó la mirada y apretó los labios antes de responder.
—Lo amo.
—Claro, ¿y entonces? ¿Para qué estás aquí diciéndome todo esto? ¿Qué buscas, Eren?
—Lo amo pero... quiero estar contigo también.
—Ajá, ya veo, ¿qué esperas que suceda? ¿Que te diga que sí?, ¿que podemos probar algo a espaldas de tu novio? Andaremos por ahí cogiendo de tanto en tanto y diciéndonos cosas lindas a escondidas hasta que tú decidas qué quieres, ¿eso es lo que propones?
—No, no es así.
—¿Y cómo es entonces?
Eren bajó la cabeza y Levi se reacomodó en el asiento, ante el silencio del más alto decidió tomar el toro por las astas.
—Tsk. La verdad no quiero nada contigo, lo digo por mi propio bien. Me pasé mucho tiempo pesando en la felicidad de los demás, descuidando mis intereses y salí muy herido, no volveré a pasar por eso. También me gustas, no es ninguna novedad, pero estás en pareja y está mal. Antes también, debería haber tenido la voluntad suficiente para decirte que no, pero me dejé llevar, me equivoqué y así terminaron las cosas. No hay un espacio para nosotros, Eren. Tienes una relación muy fuerte y no tienes capacidad para decidir en este momento, tampoco te voy a poner en esa encrucijada. Ninguno de los tres merece esto. Así que, hagamos lo correcto.
—Quiero estar contigo.
—Eren...
—Quiero estar contigo, Levi —tomó su mano más próxima, se encontraba fría en comparación con las suyas.
—No —Levi sacó su mano, inspiró y lo miró manteniéndose firme—. Basta de equivocarnos. Vuelve a casa, abraza a tu novio, piensa en tu futuro. Fue lindo, no lo negaré pero no podemos arriesgarnos por algo que no sabemos como puede terminar. En el hipotético caso que dejaras a Erwin, si las cosas no salen bien estoy seguro que me echarás la culpa y no, no me haré cargo de eso. No siempre se puede tener todo lo que uno quiere, somos adultos, actuemos bien. Sabes que tengo razón.
Eren se alejó y pegó su espalda al respaldo del asiento, tenía un nudo en la garganta, Levi tenía razón en todo y aún así no quería renunciar.
—Escucha, podemos, ¿podemos ser amigos?
—Por ahora preferiría que tomemos distancia. No es fácil para mí, si te veo... es mejor evitarlo. Hasta que las cosas se calmen.
—Entiendo. Yo, quería darte una cosa que compré por ahí —dijo revolviendo los bolsillos de su chaqueta—. No sé, lo vi y me dije que era perfecto para ti.
Sacó una bola de nieve pequeña, dentro de la esfera había un unicornio blanco parado en dos patas, lo puso en las manos de Levi que lo miró por un buen rato.
—Gracias.
—Levi, quiero que sepas que para mi no tienes precio. Al menos eso quiero que quede claro, fui un idiota —apretó el volante con fuerza mientras hablaba—, si ese día no te hubiera dado ese billete las cosas serían diferentes. Mierda.
Levi sintió que el corazón se le volvía a partir, ¿por qué tenía que doler tanto?
—No existe el "hubiera" —dijo cuando al fin pudo encontrar su voz, Eren lo miró—. El pasado no se puede cambiar, solo cuenta el presente, es así, así que no te mortifiques, de nada sirven los remordimientos, solo mirar hacia adelante y seguir. Tal vez fue mejor así para que pudiéramos tomar la decisión correcta. Escucha, hace frío y estoy cansado, ya es hora de despedirnos.
No quería alargar más la agonía, sentía que le empezaba a faltar el aire, apretó el regalo entre sus temblorosos blancos dedos y trató de mantener la compostura. Las manos de Eren rodearon las suyas y su rostro se acercó peligrosamente.
—¿Puedo tener un beso al menos? El último —suplicó el hombre.
Ante la duda del prostituto Eren terminó la distancia y lo besó con ganas, Levi sintió como si lo sacudieran por dentro, el temblor se extendió a todo su cuerpo y cuando abrió la boca para poder respirar, Eren aprovechó para profundizar el roce. Estaba aplastado contra la puerta helada y el cuerpo ardiente del hombre, acorralado, sin escapatoria, sintiéndose débil para defenderse, sin embargo haciendo un esfuerzo supremo lo empujó con firmeza con su mano, sus labios se despegaron y sus respiraciones se sentían agitadas. El rostro de Levi era de completo dolor y el más alto quedó paralizado.
—Ya basta, déjame ir Eren, por favor.
Y ese "déjame ir" se refería a mucho más que solo abrirle la puerta del auto.
—Sí, lo siento.
Se alejó y Levi no lo pensó dos veces, abrió y salió a paso rápido, si quedaba un minuto más toda su determinación se desintegraría. No, tenía que ser fuerte, allí no había nada seguro para él. Seguir adelante sería aceptar montañas de dolor, no. Él no era competencia para Erwin, Eren lo terminaría dejando de lado cuando se hartara.
Apenas pasó el umbral de la puerta de su cuarto se desplomó en la cama. Miró la figura en sus manos y sintió como la tristeza lo abrazaba. La dejó sobre su mesa de luz y tambaleándose se fue al living, prendió el calefactor y se instaló en la cocina. Buscó en los anaqueles de la alacena y sacó una botella de vodka y una caja de jugo de mango. Le escocían los ojos, pero no lloraría, ya lo había hecho, no caería de nuevo. Preparó la combinación, le echó unos cubos de hielo y buscó en su celular sus canciones favoritas, esas que le levantaban el ánimo aunque tuviera un día difícil.
Miley Cirus se desgañitaba con Wreking Ball y con ese tema se fue el primer vaso, lo más rápido que pudo tragárselo, solo quería embotarse y olvidar. Se puso de pie y dejó que su cuerpo se moviera al ritmo de la canción. Había platos por lavar, cuando terminó el segundo vaso se puso a lavarlos, luego conectó su celular al home theather del living. Agarró una franela y un lustramuebles. Beber, limpiar, cantar, limpiar de nuevo, beber, beber, y por momentos reírse como idiota, especialmente de las estúpidas letras de las canciones románticas. Joder, debería hacer sus propias canciones, aunque no sabía cantar ni tocar instrumentos. Cuando se dio cuenta que estaba limpiando los mismos muebles de nuevo guardó las cosas -¿las guardó?-. Ya no sabía qué número de vaso era, pero llevaba más de la mitad de la botella de vodka. Le pareció que estaría bien hacer contorsión, así que lo intentó. Algunas cosas le resultaron muy bien y otras hicieron que la habitación le diera vueltas, cuando se golpeó fuerte la cabeza contra una de las sillas decidió parar. Agarró la botella y se tiró en el sillón después de sacarse los zapatos y mientras se la terminaba directamente del pico puso sus pies en la mesa ratona. Hizo un diálogo entre sus sus medias.
—Hola, hola me llamo Eren y soy un tremendo estúpido. Hola, Eren me llamo Circus, ¿quieres cojer?. Sí, claro, mmm, mmm.
Hacía ruidos mientras refregaba sus pies y luego comenzó a reírse otra vez, como al parecer la botella se había terminado -¿qué había pasado?-, fue a la cocina a buscar más. Encontró un vino blanco y solo Dios sabe como logró sacarle el corcho y ¡adentro! Subió el volumen cuando Shakira estaba cantando Hips don´t lie. Y aunque quiso bailar terminó sentado sobre la mesa bebiendo y pensando en porqué la pared era tan jodidamente blanca.
Cuando Farlan entró a la casa se encontró con un espectáculo inusual, lo primero que hizo fue bajar el volumen, luego mirar a su amigo que estaba con una cara terrible sentado en la mesa y descalzo.
—Yoy, Farlancito, ¿qué cuentas, amigo?
—¿Levi? ¿Por qué hablas así? —notó las botellas y lo amigable que estaba el hombre—. ¿Estás borracho?
—No sé, dímelo tú.
—Yo creo que lo estás, ¿qué pasó? ¿No fuiste a dormir? Son la una de la tarde.
—Sí, ya iré, ya iré. Oye, tenemos que pintar las paredes, son tan blancas, dan frío de solo mirarlas.
—Claro, deberíamos hacerlo. Mira traje pizza —dijo señalando unas cajas que había dejado sobre la mesa ratona al llegar—. Pensé que ibas a estar durmiendo y quise traer algo para comer, te estás saltando los almuerzos demasiado.
—No tengo hambre.
—Tú nunca tienes hambre y me estás empezando a preocupar, has perdido peso.
—Es la ge-genética, soy naturalmente delgado.
—No, te conozco, cuando algo te agobia dejas de comer. Anda, ven, vamos a alimentarte un poco.
—No, no, si como ahora voy a vomitar, creo. Más tarde.
—¿Puedes decirme que pasó?
—¿Que pasó con qué?
—Levi, tú no eres así, no te emborrachas de la nada para empezar, ¡carajo! ¿Te tomaste tú solo esas botellas?
—Un poco de vodka y vino, no me regañes, lo voy a reponer.
—¿Un poco de vodka? ¿Dos botellas, un poco de vodka? —dijo alarmado.
—No exageres, fue una, solo una.
Farlan levantó las dos botellas y se las puso frente a la cara.
—Oh, se... se duplicaron, mira.
—Se duplicaron una mierda, ¿por qué bebiste tanto?
—Mmm, ¿tenía sed?
—Dame eso —dijo quitándole la botella de vino que tenía y de la que había bebido pocos tragos entre las manos—. Ve a dormir, Levi, te voy a levantar para que comamos, no puedes estar todo el día sin comer.
—Espera, espera, necesito ayuda. No me puedo parar.
—Bien —Farlan dejó las botellas en la cocina y volvió para agarrarlo de la cintura—. Andando.
—Necesito ir al b-baño.
Luego de orinar, evitar que se partiera la frente contra el lavamanos, lo acompañó a su cuarto. Cayó pesadamente en la cama. Farlan le quitó los pantalones y lo envolvió en el edredón.
—Me preocupas, idiota —dijo el rubio refregando su cabeza con cariño.
Levi no decía nada, siempre era así. Cuando atravesaba un mal momento se encerraba como una ostra, jamás mostraba su dolor al mundo. Pero lo conocía bastante como para darse cuenta de las señales de inmediato. Antes solía beber mucho, si bien nunca lo había visto vomitando o dando un espectáculo lamentable, de hecho hasta parecía que no estaba borracho, pero él lo sabía, era su manera de escapar. Comía poco y se hacía más perforaciones, esas eran todas las señales.
Notó que Levi miraba fijamente a un costado y vio la bola de nieve con el unicornio, un adorno bonito y llamativo, considerando que Levi no tenía adornos prácticamente en la habitación. Un par de libros, su notebook, dos fotos -una con su madre y otra con los hippies que lo habían cuidado cuando era pequeño-, el televisor y un gato de alambre que quien sabe de dónde había conseguido. La agarró y la rodó entre los dedos.
—¿De dónde la sacaste? Es linda.
—Me la dio Eren.
Oh. Ahora todo tenía sentido. Dejó el adorno en su lugar y palmeó su espalda.
—Vas a estar bien, no estás solo, ya deja de hacer tonterías. Duerme, te despertaré para que comamos.
—Si.
...
Se despertó con resaca, ya conocía esa sensación, se refería a ese vacío que se le instalaba en su pecho, como un agujero negro que le drenaba la alegría y las fuerzas. Inspiró un par de veces y cerró los ojos. Los golpes a su puerta lo sacaron de su concentración.
—Levántate o te levanto yo, el agua está corriendo en la ducha.
—¡Ya voy!
Tomó una toalla y una muda limpia de ropa, se dió un buen baño y una vez limpio y peinado fue al living. Eran las nueve de la noche, pero parecía que no hubiera dormido nada. Había un plato con un guiso que de solo verlo le revolvió el estómago. Aceptó el analgésico y el antiácido que apuró con un vaso con agua.
—Vas a comer, Levi —dijo Farlan serio—. No dejaré que vayas a trabajar sin nada en el estómago, te vas a desmayar en cualquier momento.
—Farlan, no eres mi padre, sé cuidarme y no puedo comer en este estado, vomitaré todo.
El rubio fue hasta la cocina, demoró unos minutos y volvió con un sandwich simple de queso y una manzana, se los puso enfrente.
—Esto no te va a descomponer. Encima que me preocupo por ti, no le cocino ni a mi novia.
—¿Quién es la afortunada esta vez?
Levi hizo un esfuerzo y comenzó a comer la manzana, pero Farlan no dijo nada, notaba su cara de culpabilidad y rodó los ojos.
—¿En serio, Farlan?
—Espera, estuvimos hablando largo y tendido, estaba realmente arrepentida.
—No tienes dignidad —dijo Levi mientras seguía masticando.
—No es fácil, la amo.
—No tendremos "esa charla" de nuevo, eres adulto, tú sabrás. Solo déjame decirte una cosa: las personas no cambian.
—Quiero intentarlo, nos merecemos una oportunidad.
—Por... ¿quinta vez o es la sexta? Sí, ¡wow! la quinta es la vencida.
—Corta eso —pidió mientras se sentaba a comer su plato de guiso.
No se dijeron más nada. A las diez menos cuarto salieron apresurados al antro, llegaron unos minutos tarde, pero incluso así fueron los primeros en arrivar.
—Circus, te llama Nile —le dijo Fred que luego se fue al depósito a traer cajas.
Levi se ajustó el mandil y se fue a ver a su jefe, era para coordinar unos turnos, había mucha gente para esa semana, así que charlaron para ponerse de acuerdo y organizar los pedidos, tenía un par de clientes nuevos, iba a ser una semana agotadora. El jueves tenía tres turnos y le pidió no trabajar en la barra, de hecho no estaba del todo seguro de poder aguantar, pero se había hecho el propósito de juntar el dinero para su casa lo antes posible, además mientras más ocupado se encontrara mejor.
Esa noche volvió a beber, no tanto como el día anterior, pero no se privó de cerveza y un vaso de whisly. Farlan lo tenía vigilado, de vez en cuando le golpeaba la cadera o el hombro cuando lo veía prendido a un vaso. Estuvo muy gentil con los clientes, charló con un par y hasta bailó un poco con una chica muy linda rubia y más bajita que él. Solo quería divertirse.
Farlan manejó, ya que si bien no estaba ebrio era lo suficiente como para que la policía de tránsito le quitara la licencia. Llegaron, esta vez comió un poco del guiso y se duchó para ir a dormir. Tenía que acomodar sus horarios, estaba dejando de lado el gimnasio y sus salidas en bicicleta que tanto bien le hacían. Se acostó y vio de nuevo la bola de nieve. Maldita sea, ¿por qué le regaló eso? Ahora cada vez que la miraba lo recordaba, la tomó entre sus manos y lo sacudió, las partículas brillantes que simulaban nieve volaron por todas partes dándole ese aspecto de tener una burbuja de magia entre los dedos. Lo acercó a su rostro y besó el vidrio cerrando los ojos. Era fácil querer, pero muy difícil olvidar.
Eren sirvió el desayuno y Erwin se sentó a la mesa, venía de afuera todos los días entrenaba religiosamente, siempre se levantaba temprano para salir a correr, tenían una cinta en la casa, pero el rubio decía que nada era mejor como la cosa real, Eren prefería no congelarse el trasero y prefería correr en la comodidad y calidez de su casa.
Erwin notó que el semblante de su novio estaba un poco decaído.
—¿Todo bien? —dijo con una sonrisa, Eren lo miró y asintió antes de llevarse la taza de café a los labios—. Estuve hablando con Sussy, ya sabes, la agente de viajes, me dijo que podíamos agregar unos días de crucero al programa, iba a decirle que sí, pero preferí preguntarte.
—No puedo pedir más días de vacaciones.
—No hace falta, no hay que agregar nada, son dos días menos de playa, pero considerando que vamos a estar diez días en Las Bahamas, podríamos variar con el crucero, ¿qué opinas?
—Sí, suena bien.
—¿Qué sucede, Eren? Hace días que estás como desganado, ¿pasa algo en la empresa?
—No, todo va muy bien. De hecho tenemos dos proyectos nuevos que... bueno, no importa, tenemos mucho trabajo y eso es muy bueno.
—OK, ¿entonces?
—Te contaré, pero por la noche, si seguimos demorando llegaremos tarde —dijo mientras se ponía de pie para levantar las cosas.
—De acuerdo, ¿quieres que te pase a buscar? Puedo dejarte ahora.
—No, está bien, iré en mi auto. Lamento dejarte solo pero hoy hay una reunión muy importante y no quiero llegar tarde, tú todavía tienes que bañarte.
—No te preocupes, anda, yo me encargaré de lavar las cosas —dijo poniéndose de pie para encargarse de levantar la mesa.
—Gracias, nos vemos.
Erwin suspiró, no podía seguir fingiendo que todo estaba bien, porque claramente no era así.
Todo transcurrió con bastante normalidad, excepto que cuando Eren llegó a su casa a la noche Erwin no estaba. Le escribió para preguntarle dónde estaba y le dijo que había ido a visitar a Nile un momento, que regresaría temprano. El hombre sintió que se le hinchaba la vena de la frente ¿Nile? ¿En serio? Más le valía que no fuera a pedir un turno o lo castraría.
Erwin conversó un rato largo y tendido con su amigo, claro que su visita tenía otras intenciones, quería saber de primera mano si Eren había estado yendo a Hottes en ese último tiempo. Nile le dijo la verdad, que lo había visto hacía como un mes y que le había negado el servicio con Circus, que luego de eso, al menos que él recordara, no lo había visto de nuevo, al menos no por ahí. Una vez que terminó su conversación fue hasta la barra. Al ser un Martes todo estaba bastante tranquilo, poca gente, música tranquila. Se instaló en una esquina y Levi lo miró de reojo, se acercó cuando lo llamó con una mano.
—Hola, Circus.
—Erwin, tanto tiempo —Levi había bebido un par de cervezas así que estaba relajado y un poco curioso de ver por allí a su antiguo cliente.
—¿Tienes unos minutos? Quería conversar un momento contigo.
—Claro, siempre que pidas algo no puedes estar en la barra sin beber.
—OK, prepárame un Martini dry.
—A la orden.
—En primer lugar, quiero pedirte disculpas, en serio —el prostituto lo observaba mientras preparaba el trago—. Ya sabes, por lo de la última vez, hice mal las cosas.
—Oh, eso. Sí, está bien, acepto tus disculpas.
—Lo digo en serio, no estaba en mis cabales, me conoces, sabes que no soy de actuar así. Me ha mortificado mucho este tema y quería zanjarlo.
—Entiendo.
—Y otra cosa, por favor, deja a Eren en paz.
Levi se detuvo y enarcó una ceja sin comprender.
—No hace falta fingir, yo sé que entre ustedes pasaron cosas, pero nosotros hablamos y lo superamos, estamos juntos, con muchos proyectos en común, estuvimos pensando en formalizar completamente nuestra relación y-
—Momento, tiempo, tiempo —pidió el más bajo y dejó la copa frente al otro—. Para tu información Eren y yo no tenemos nada, no sé en que te basas para venir a hablarme de esa manera. Sí, lo tuve de cliente un par de veces y nos encontraste cenando juntos, que dicho sea de paso yo solo le estaba diciendo que arreglara las cosas contigo, así que no sé qué es lo que has estado imaginando, pero no lo hagas. Yo no lo veo hace mucho, no está en mis planes tampoco, así que dejemos las cosas claras, no quiero involucrarme de nuevo, ni saber absolutamente más nada de ustedes dos.
—Júrame que no lo has visto recientemente y me iré, no volveré a molestarte, lo prometo.
—¿Estás sordo o qué? Ya te lo he dicho, hace mucho que no tengo contacto con Eren.
—¿Cómo sé que no me estás mintiendo?
—Joder. Adiós, Erwin, si quieres otro trago se lo pides a mi compañero —dijo girándose para irse del lugar.
Farlan miró de reojo toda la interacción y se acercó por las dudas. Vio a Levi meterse al depósito y le pidió a Reiner que se encargara de la barra un momento. Lo siguió hasta la parte de atrás donde vió un fogonazo del encendedor y una estela de humo.
—Hey, ¿todo bien? ¿Qué pasó con el mastodonte rubio?
—Nada, todo está perfecto.
—Anda, no seas terco, puedes contarme —dijo quitándole el cigarrillo para darle una pitada.
—¿Puedes creer su imbecilidad? Vino a decirme que me alejara de Eren, es de no creer.
—¡Qué idiota!
—Lo es.
Erwin terminó el trago y salió del antro, se sorprendió de encontrarse con Eren en el estacionamiento, estaba apoyado en su auto. Caminó hacia él, serían cerca de las doce, relativamente temprano.
—¿Eren? ¿Qué haces aquí?
—¿No debería ser yo quien reciba una respuesta a eso? ¿Por qué volviste a este lugar?
—Te lo dije, vine a visitar a Nile.
—Sí, claro, ¿crees que soy estúpido?
—¿Qué?
—¿Viniste a pedir un servicio?
—No digas tonterías, te lo prometí, que nunca más haría algo como eso.
—¿Y se supone que tengo que creerte?
—Te estoy diciendo la verdad.
—Me voy a casa de mi madre por unos días, no se te ocurra ir a buscarme —le dijo mientras enfilaba hacia su Camaro.
—Espera, ¡Eren! Oye, no puedes irte así. No hice nada malo, solo vine a visitar a mi amigo debes creerme, ¿quieres que entrar y preguntarle? ¡Eren!
El de ojos verdes lo ignoró por completo, se subió en su auto y arrancó. Estaba muerto de celos, sentía que la furia le subía desde el estómago hasta la garganta, pero no era por su novio. No. Lo sabía bien, era porque se había imaginado a Levi brindándole un servicio a Erwin y eso fue más que suficiente para hacerlo estallar en llamas. Erwin le importaba un carajo en esos momentos, su imagen no podía empeorar frente a sus ojos y sabía perfectamente que los celos que lo consumían en este momento eran por el más bajo. Necesitaba alejarse de todo, necesitaba calmarse, o cometería una locura.
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By Luna de Acero
