HOLA. Bueno como no quiero hacerles perder el tiempo solo quiero decir:
Digimon no me pertenece. De serlo Tai seguiría siendo el protagonista, aun que sea en una línea de tiempo diferente y Sora siempre se encontraría con Tai de una u otra forma. Son una de las mejores parejas en el mundo del anime.
Además de eso solo me queda agradecerles por las lecturas y los REVIEW que me alientan cada vez más.
-señorita Takenoushi – se escucho de decir en la habitación – ya es de mañana. Tiene una cita con los fotógrafos esta tarde, será mejor que se fuera preparando.
-tres horas más – dijo la señorita Takenoushi – y cánsela todas mis citas y diles que tengo fiebre.
Luego de eso durmió muchas horas más. El viento rosando su cara. La fragancia de las flores. Música Jazz suave. Una cama cómoda. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que había dormido tan cómodamente?
-¡señora Takenoushi! Q-que hace en el suelo… ¿y ese cuchillo?
-qué raro, no eh visto a Sora… bueno… ella es Kamiya. Aun que te lo dijera no me lo creerías – la señorita Takenoushi recordó que no sabía nada de su nueva casa –
-señorita Takenoushi quiere que le prepare algo – dijo una mujer, que por sus ropas, daba a entender que era una sirvienta.
-no se preocupe, mi esposa creo que aun es mi esposa puede hacerlo sola, yo entrare primero.
-d-dígame – comenzó a decir la sirvienta – no me diga que usted es una de "esas mujeres" y… que son esos harapos, acaso es una nueva moda o algo así.
-ya veo, como estoy tocando el cinturón y la ropa me toca a mí, viaja con migo, bueno… quiero un directorio telefónico para cuando salga del baño.
La señorita Takenoushi se desvistió y noto que había un espejo de cuerpo completo en el baño. El reflejo en el espejo lo dejo sin palabras. Los años en la guerra habían hecho de Tai alguien a quien no se le podía sorprender con facilidad y era lo suficientemente listo como para haber previsto que eso pasaría.
Su cabellera era rojiza, larga y con pocas canas. Era alta y de piel blanca. Estaba desnuda, aun que según él, estaba "desnudo".
-¡no puede ser! – Comenzó a tocar su cuerpo lentamente – soy una mujer ¿soy Sora? – termino de decir Tai.
Zona desconocida. Fecha desconocida.
Sing, sing a song.
Sing good thing, don´t sing bad thing.
Sing, sing a song.
-¿dónde… dónde estoy? esa es… música. Recuerdo que para viajar al pasado se usa una frecuencia de radio o algo así.
El cuerpo de Kai pedía a gritos que descansara, aun cuando él no sabía eso. La cabeza le daba vueltas y ni siquiera sabía dónde o cuando estaba. La poca experiencia que la vida en la guerra le había dado era que a primer cosa que debía hacer en un momento como ese era ver lo que estaba a su alrededor y no perder la calma.
Cuatro paredes de menos de un metro cuadrado, una música emitida por una radio, reconociéndola por la interferencia habitual de ese medio, además de escuchar la vos de varias mujeres. Delante de él estaba un seguro para que la puerta no se abriera accidentalmente, o que alguien estaba la abriera.
-oye amiga ¿tienes un poco de labial? – dijo una mujer. Por el asentó Kai la identifico como una italiana. Por otro lado, la mujer espero ver a otra mujer maquillándose… o haciendo lo que se supone uno hace en los sanitarios - ¡un vagabundo pervertido! – comenzó a gritar la italiana.
Los brazos de Kai estaban heridos y rotos. No los culpaba ya que era una odisea que apenas moviera los dedos. A solo unos segundos un par de hombres, fuertes y con cara de pocos amigos, derrabaron la puerta donde estaba Kai.
-¿Qué crees que debamos hacerle este? – dijo uno de ellos. Estaba calvo y con lentes oscuros.
-bah. Solo rómpemele y ya – dijo otro. Este tenía una cicatriz en el ojo izquierdo, cabello largo y peinado hacia atrás – ja, y nos pagan por hacer esto. Jaja.
-no entiendo nada de lo que dicen – aun que Kai supiera hablar su idioma estaba lo suficientemente herido y mareado como para caer de un momento a otro. El solo seguir de pie era una odisea – tomare sus palabras como que quieren ayudarme… solo déjenme en la salida.
-pártele la cara de una vez – el hombre de la cicatriz ya había olvidado la última vez que un pervertido se introdujo en el baño de hembras… y ya quería repetirlo con Kai.
El calvo extendió su puño y luego dio un golpe a la cara de Kai. Este era muy hábil y consiguió esquivar el golpe a tiempo y correr a la salida. Desgraciadamente afuera estaba repleto de mesas, el lugar era una especie de restaurante.
En el futuro solo conoció mesas largas y en linera recta y se extraño al ver que las mesas eran redondas y pequeñas, impidiendo que las personas se conozcan y platiquen, según Kai, hacerlas de esa forma era un desperdicio total.
-¿la salida… donde diablos es la salida? – pregunto Kai. Con esto solo logro que la gente lo viera y que los hombres se levantaran de su asiento en caso de que Kai enloqueciera.
No paso mucho cuando fue derribado. No sabía de dónde lo habían golpeado y ya le era imposible levantarse – no quiero pelear – comenzó a decir varias veces de manera desesperada.
-cállate – dijo el calvo – no sé qué quieres decir pero si se que si no te callas te acabare aquí y ahora.
-mejor no – dijo su compañero – saquémoslo. Ya sabes que al jefe no le gusta que hagamos un espectáculo aquí dentro.
-no me enfadare esta vez. Por sus ropas estoy seguro que nadie lo extrañara… hoy me divertiré como nunca.
-escuchen… soy japonés… soy japonés y vine a salvar sus pellejos de una guerra – aunque Kai no sabía lo que los hombres decían intento poder razonar de algún modo con ellos.
-¿entiendes lo que dice? – dijo el de la cicatriz.
-si – dijo el otro – dice que quiere golpes hasta matarlo.
El calvo lanzo a Kai contra los basureros y prosiguió a dar varias patadas. Una vez que Kai dejo de hablar fue tomado del cabello. El calvo espero unos segundos a que su compañero terminara por dar el último golpe, pero no lo hizo.
El hombre de la cicatriz estaba en el suelo, inconvincente, el calvo vio un pie sobre el cuerpo de su amigo y siguió por todo el cuerpo. Era una mujer castaña, de 35 años. No parecía muy fuerte como para derrumbar hombre y mucho menos a alguien que se ejercitaba cada día.
-escucha – comenzó a decir la mujer, hablando en italiano – mi amigo y yo venimos en paz. Solo que nos des la fecha, lugar y todo tu dinero.
-¿y que si no lo hago? – pregunto el calvo, extendiendo su puño contra la mujer.
-esperaba que dijeras eso.
La mujer corrió contra el calvo y tras esquivar unos cuantos golpes, con mucha facilidad, dio un único golpe lo suficientemente fuerte como para votar al calvo al suelo.
-eso dolió ¿Quién diablos eres?
-cobarde. Para empezar, ese joven tiene los brazos rotos ¡ambos! Ahora me dirás la fecha, el lugar y me darás todo tu dinero. Y soy la capitana Mimi Tashikawa, ¿tienes algo que decir?
-que apellido más estúpido.
Mimi lanzo una patada en la cara del calvo y lo dejo inconsciente. Una vez que se aseguro que nadie la interrumpiría tomo a Kai y lo sentó cerca de un muro para poder descansar. Como Kai no reaccionaba llevo dos dedos a su cuello. Fue todo un alivio saber que aun respiraba.
Mimi reposo unos minutos a lado de Kai ya que aun no estaba tan consciente de la situación. No tenía idea de cómo explicar la falta de identificaciones y estaba segura que sus padres no creerían la historia de:
"hola. Papá, mamá. He venido del futuro para arreglarlo, ya que todo está destruido y este es mi amigo. No se preocupen por él, solo tiene los brazos y costillas rotas, además de órganos dañados… pero no se preocupen por eso. Un amigo se encargo de quitarle todos sus sentidos, así que no siente dolor, pero el día en que lo envió al pasado le devolvió el habla, vista y tacto. Ah, se me olvido decirles, tal vez unos tipos quieran matarlos a ustedes por ser mis padres… ¿me dejan donde quedarme?"
-me pregunto… ¿Dónde se habrá metido esa niña? Según Tai, los viajes en el tiempo son peligrosos ya que uno puede parar en cualquier lugar o año, además de eso es peligroso tener algo el futuro que perjudique el presente... mejor te quito toda esa basura... La esperare unos minutos más.
En las últimas noticias: la diseñadora de grandes vestidos, Sora Kamiya, fue detenida por, lo que según parece, un ataque de nervios. En las imágenes se puede ver cómo está siendo llevada a la fuerza a un manicomio. Ahora solo estamos a la espera de lo que su representante nos pueda llegar a decir.
Durante mucho tiempo el hospital psiquiátrico "SANITY MIND" había visto entras a gente de mente errática, demente, o común mente llamados "locos". Aun que el caso de la modelo fue uno muy especial. Durante dos horas no hablo sobre el fin del mundo y mucho menos sobre la guerra entre humanos y digimon.
Durante dos horas dio una charla sobre la psicología, sus ramas e incluso hizo un dibujo del cerebro… esto último con resultados no deseados. Con suerte logro hacer que le quitaran la camisa de fuerza.
-así que, señorita Sora…
-por favor. Llámeme Tai.
-perdona… señorita… señor… ¿está bien si solo te llamo Tai? – El psiquiatra Brandon Kevorquian miro el cuerpo de "Tai" detenidamente – tomare tu silencio como un "si". ¿Ya está listo lo que estabas haciendo?
Las ropas de "Tai" eran tan masculinas, de pies a cabeza. Aun que eso incomodaba Brandon sabía que de usar falda podría ver mucho más que un par de piernas desnudas debido a la forma de sentarse de su paciente.
Todo esto, y los nombres que decía con regularidad le daba a entender que estaba más loca de lo que pudiera imaginar.
-¿me estas escuchando? – pregunto "Tai".
-sí, piernas desnudas… d-digo, Sora, Tai… mejor te llamo "paciente"
-mejor llama a mi amigo Joe. Está lejos de entender el cerebro, pero es mejor que tu.
-señor Brando – dijo una mujer con ropas blancas – ya está listo.
-muchas gracias, ya puede irse. Paciente, creo que es mejor que vea esto – Brandon condujo hasta la salida de la habitación a su paciente. Aun que sabía que ella no era peligrosa el ser precavido le salvo la vida más de una ocasión.
Tai camino por una gran cantidad de pasillos, pasillos en los que vio tanta gente con problemas de la cabeza que entendió que de estar en el lugar de los psicólogos no se creería a sí mismo. Su mente dejo de divagar cuando su cuerpo choco con alguien.
-perdona – dijo Brandon –esto… ya llegamos. Si pudieras ponerte esta camisa de fuerza… ya sabes, te lo agradecería.
Mientras los guardias daban los toques finales Tai observaba a la chica frente a ella. Era castaña y con algunas canas en su cabeza. No tenía una camisa de fuerza y estaba jugando con unos bloques y con rompecabezas en el suelo.
-¿te conozco de alguna parte? – pregunto Tai, una vez que su camisa estuviera asegurada.
La chica lo miro por unos segundos y si dar respuesta alguna siguió armando el rompecabezas. Tai se inclino con cuidado para estar a la altura de la mujer y con la boca tomo una pieza y la coloco en su lugar.
-pierdes tu tiempo, son 500 piezas – dijo la mujer, con una voz muy familiar para Tai. Aun así siguió tomando piezas con la boca.
-entonces no estás loca – Tai hizo una pausa para tomar otra pieza y al ver que no encajaba tomo, que tampoco encajo. Cansado Tai vio la caja en la que venían las piezas para guiarse. Era el de un campo, unos árboles, el sol y un cielo azul, justamente la parte que quería armar.
-¿y tú no? Vienes aquí luego de no sé cuantos años y ni siquiera es una visita… y no es esa pieza, es esta.
-gracias. Si te dijera lo que me peso no me lo creerías si te lo dijera – Tai volvió a hacer otra pausa para buscar las piezas del sol - ¿Por qué no salimos de aquí? Afuera hace un buen clima, Mimi.
-¡cállate Sora! – Mimi se puso de pie y con una patada mando a volar todas las piezas del rompecabezas – tal vez tu seguiste con tu vida, pero yo… pero yo ¿Cómo pudiste hacerles eso? Ellos… ellos eran tus amigos y aun así nunca fuiste a sus tumbas.
La vida le dio a Tai la paciencia suficiente para no alterarse en situaciones como esa – Mimi, créeme que no sé de qué diablos estas ablando – Tai tomo una pieza con la boca y comenzó a armar el rompecabezas de nuevo. Mimi volvió a inclinarse - ¿Qué le paso? – pregunto Tai a Brandon.
-esto – Brando dejo una laptop frente a Tai.
-les falle – Tai se arrodillo al mismo tiempo que las lagrimas salían de sus ojos – les falle… chicos… perdónenme… por favor perdónenme.
-ahora lo recuerdas quería – comenzó a burlarse Mimi – ahora recuerdas ese infierno que vivimos en el Digimundo.
Cuando Kai abrió los ojos noto que no estaba fuera del restaurante. Además de ello estaba completamente vendado – mejor no te muevas – una mujer con la cabellera naranja estaba sentado cerca de su cama. Kai podría jurar que era la viva imagen de la general Sora.
-¿Dónde estoy? – Pregunto tras recordar lo sucedido en la noche anterior – recuerdo haber escuchado a Mimi… pero es impo… - antes de poder terminar de una almohada lo golpeo en la cara.
-¡escúchame ingrato malagradecido! – Mimi salto sobre la cama de Kai, lo tomo de los hombros, y empezó a agitarlo sin piedad – me importa un comino si estamos en el pasado ¡ahora soy capitana y me respetas como tal! ¿Entendido?
-entendido, entendido… por cierto – Kai se acerco a la oreja de Mimi para que la otra chica no lo escuchara – ella debe ser la madre de la general Sora ¿no lo cree?
-se nota que te perdiste de mucho estos años. Ella no es la madre de Sora, ella es la hija de Sora. Y ahora… ¡O LE DAS LAS GRACIAS COMO SE DEBE O TE PARTO LA CARA AQUÍ MISMO!
-¿Kari? Mírate, ya eres toda una mujer. Cuanto tiempo paso desde que me quitaron mis sentidos ¿un año, seis o…?
-Kai… pasaron 20 años – Mimi sabía que decirle eso sería un duro golpe para él, pero no creía correcto privarlo de la verdad – durante todo ese tiempo Tai te mantuvo en hibernación y un soldado leal a él se encargo de operarte el cráneo, o algo así. Ese era 14. El se encargo de ti durante doce años para que cuando despertaras pudieras caminar y otras cosas.
-¿Cómo es que puedo hablar, ver y escuchar?
-eso es por un aparato en tu muñeca. Es un digivice especial y único… por desgracia la persona a cago de eso murió antes de darte el gusto, tacto y olfato… por cierto soy Kari Kamiya, hija del Sora y Tai, como debes saberlo, mucho gusto en conocerte… este…
-soy Kai… solo Kai. Aun que no lo recuerdes. Cuando tu tenias solo cinco años tú te sentabas en mis piernas y me pedias que te contara como fue que el señor Tai me salvo la vida y… creo ya olvide como lo hizo… por cierto ¿en qué año estamos?
-no me extraña que olvides algunas cosas – dijo Mimi – por cierto nosotros estamos en
En algún lugar de Italia. 4 de mayo de 1980.
-¡1980! – dijeron Kai y Kari al unisonó
-no se alteren – Mimi le dio un par de golpes a sus compañeros – lamento los golpes, pero es necesario, lamento haber tenido que enviarnos al pasado pero apenas y pude tener las coordenadas de un viaje anterior.
-y mis cosas. Tenía libros y otras cosas.
-las tire, cualquier cosas del futuro es dañino para el pasado.
En el restaurante italiano.
Neo y sus compañeros salían del restaurante, abatidos y confundidos.
-Himari – comenzó a decir Neo – entiendo que robemos dinero pero… ¿teníamos que haber robado todo la comida?
-este es un restaurant – dijo Himari sin hacer caso a las palabras de Neo – según escuche las califican por estrellas. Este es de tres… que mediocre. Sigma, ¡buscaremos los mejores restaurantes del mundo.
-mejor busquemos algo que nos diga la fecha – dijo Sigma, usando su computadora para hablar – Hideto, mira, es tu especialidad: los libros.
-Gracias – dijo Hideto – sería bueno que nosotros cargáramos con estas cosas.
-lo que digas. Solo recuerda que estamos en tierra de "no sé donde" no esperes entender lo que dice – Neo comenzó a leer un periódico para luego romperlo. No entendía ni una palabra.
Metal Seadramon salió entre las ventanas del restaurant, con los digimon con los compañeros digimon de los jóvenes. Mientras que los humanos saltaban el Metal Seadramon y surcaban los cielos Hideto leía la portada de uno de los libros.
Digimon Adventure.
Escrito por Takeru "TK" Takaishi.
Bueno. Eso es todo por ahora. La verdad este capituló me dio problemas debido a que no tenía una idea de cómo Neo le hacia la vida imposible a Tai de manera coherente. ¿Qué fue lo que Tai vio en la Laptop? ¿Cómo podrá resolverlo Mimi?
Todo en el siguiente capítulo.
