¡Arrasemos esta vez! Un poco… :)
— ¿Qué sucede grandullón? —dice Luffy.
Barzo dejó caer el Den Den Mushi y con una evidente cara de miedo, miró alrededor.
—Fue una trampa Muguiwuara. Me usaron para hacerlos salir del escondite.
— ¡Qué? ¿Ahora qué hacemos? —Dice Usopp—Nos van a asfixiaaar—llevó ambas manos a su cuello y abrió los ojos como si se le fuesen a salir.
—Para Usopp o te vas a asfixiar tú mismo—dijo Sanji.
—Deberíamos regresar—dijo Nami—sí aun no nos han encontrado no importa ¿verdad?
—No, ya eso es imposible—dijo Barzo—El príncipe debió regar espías por toda la isla, ya deben avernos visto. Lo más probable es que ya las tropas y los barcos estén en camino.
—Sería mejor si viene el mismo—dice Zoro y asegura sus katanas con una sonrisa—así nos ahorra las molestias de tener que ir a buscarlo.
—Él es mío, Zoro—dice Luffy y aprieta el puño—le voy a patear el trasero.
—Luffy-san , Zoro-san, chicos—dice el esqueleto que permanecía paralizado mirando hacia el frente—Parece que no tendrán que esperar mucho.
Un hormiguero de barcos se acercaba a distancia y así mismo unos puntos negros en el cielo. Los puntos se fueron agrandando hasta que se distinguieron como balas de cañón.
El impacto contra el agua, sacudió el barco.
Las balas de cañón se fueron acercando más, y Sanji, Zoro, Luffy, Chopper y Brook tuvieron que ponerse en acción.
Los barcos enemigos se fueron acercando más y más hasta que en el barco cabecera se logró distinguir una figura en la proa.
— ¡Disparen! ¡Disparen sin parar! ¡Hundamos a los Muguiwuara! —Decía la persona en la proa.
— ¿Verónica-sama? —Dijo Barzo asombrado.
— ¿Qué sucede, Barzo? —Dice Sanji y patea una bala de cañón.
—Muguiwuara, deberíamos irnos—dice Barzo que ignora la pregunta de Sanji—el príncipe no debe estar ahí, solo perderemos tiempo.
—Franky, prepara el Coup de Burst—dice Luffy.
—Enseguida.
—¿Hacia dónde? —Dice Nami.
—¡Alejémonos de la isla por ahora!—Dice el capitán y estira su pierna lo suficiente como para patear dos balas de cañón a la vez.
—Muguiwuara—Barzo sujeta a Luffy por el hombro—Ella—apunta hacia la proa del barco cabecera del enemigo—la necesitamos.
Luffy, enfocó la mirada y vio a una chica, daba órdenes con una cara tan rabiosa que parecía un perro.
— ¡Disparen! ¡Disparen! ¡Dispareeen! —Decía ella.
—¡Aquí voy! —Dice Luffy y estira sus brazos lo más que puede hasta el barco enemigo. Agarra a la chica y la trae a su barco volando por los aires.
—¡AAAAAH! —Grita la chica como si la vida se le fuera por la boca— ¡Sálvenme partida de idiotaaas!
—¡Se llevan a Verónica-sama! ¡Monky D Luffy se lleva a nuestra princesa! ¡Disparen! ¡Dispárenle! ¡Qué se lleva a Verónica-sama! —Comienzan a gritar los hombres del enemigos.
—¿Qué hacemos con ella? —Dice Luffy.
—Yo me encargo—Barzo agarró a la chica—Lo siento Verónica-sama, ellos no le harán daño. Se lo aseguro.
— ¡Qué harás Barzo? ¡Suéltame! ¡Te ordeno que me sueltes! —Gita la chica mientras pataleaba.
Barzo tenía una soga y amarró a la chica del mástil.
—Solo estese tranquila.
— ¡Barzo, idiota! ¡Suéltame!
— ¡Ya está todo listo! —Gritó Franky.
— ¡Sujétense que aquí vamos! —Dice Nami—¡COOOUP de BUUUURST!
Una luz destelló desde la parte trasera del barco y en cuestiones de segundos, estalló lanzando el barco por los cielos.
La chica, Verónica abrió los ojos enormes.
—¡AAAAAH! —Comenzó a hacer resistencia contra las sogas y a patalear—¡VAMOS A MORIIIR! ¡ESTÁN LOCOOOS!
Finalmente el barco cayó al mar y en cuanto lo hizo Verónica respiró con fuerza. Era un alivio saber que había sobrevivido.
—¡A qué nuestro barco es fantástico! —Dice Luffy con una sonrisa.
—¿Fantástico? sí —Dice Barzo y saca su cabeza del barco para vomitar en el mar—¿Aterrador? También.
Barzo y los Muguiwuara rodearon a la chica. Verónica tenía pelo negro y ojos verdes, además, era tan blanca que parecía un fantasma.
—Entonces…—dice Usopp—¿la anciana no nos traicionó?
—La señora nunca haría tal cosa—dice Barzo
—Sí realmente hubiese estado detrás de todo no nos hubiese avisado ¿verdad? —Dice Luffy.
— ¿Pero cómo lo supo? —Dice Sanji llevándose un cigarrillo a la boca.
—No tengo idea—Dice Barzo—Usted siempre fue muy apegada a su abuela Verónica-sama ¿sabe algo?
Verónica apartó la mirada con los labios fruncidos y luego miro a Barzo de reojo.
—Yo le dije.
—Me lo imaginé.
— ¿Quién es ella? —Preguntó Robin.
—Ella es… es la hija del príncipe.
— ¿Por qué traicionaría a su padre y más si es para ayudarnos? —Dice Sanji.
—Mi abuela me dijo…—dice Verónica y mira a Luffy a los ojos—ella me dijo que confiara en ustedes. Qué ustedes derrotarían a mi padre y que salvarían a mí tío y al pueblo—la chica comenzó a llorar—Antes mi padre no era así, pero todo cambió cuando comió esa maldita fruta. Ya no parece él.
—Su padre la obligó a dirigir este ataque ¿verdad Verónica-sama?
—Quiere que sea como él, Barzo-san—bajó la mirada—Pero no es lo que quiero ¡No quiero ser así! Solo sigo a su lado para ayudar a la abuela. Ella me dije que ustedes definitivamente llegarían un día—sonrió—es bueno saber que no se ha equivocado.
—Supongo, que si no está en nuestra contra—Sanji se acerca para desatar las sogas—no hay que tener a una dama tan bella amarrada.
—¡No! —dijo Verónica.
—Pero…
—Deben seguir actuando como si yo fuese una prisionera o mi padre podría sospechar.
—No creo que nos pueda ver aquí—dice Chopper.
—Él tiene ojos en todos lados. No pueden confiarse por nada.
—Sí su padre tiene al rey secuestrado, podemos usarla para que lo libere—dice Robin.
—Eso no funcionará—dice Verónica—Yo estoy en un segundo plano para mi padre.
—No diga eso Verónica-sama, a pesar de todo…
— ¡Basta Barzo! —Dice la chica y sacude la cabeza—Sabes perfectamente que no dejará que nada se interponga entre él y el trono, ni siquiera yo.
— ¿Entonces qué hacemos? —Dice Zoro—No me parece que estemos yendo a ninguna parte.
—El espadachín idiota tiene razón—concuerda Sanji mientras enciende un nuevo cigarrillo. Zoro lo amenaza con la mirada.
—Dejemos ir a Verónica-sama para que siga informando a la señora de los siguientes pasos de príncipe.
—Pero si la liberamos así como así ¿no sospecharan Barzo-san?—dice Brook.
—Nami, demos media vuelta—Dice Luffy de repente y todos se sorprendieron.
—No—dice Verónica—deben tener ya toda la costa rodeada por si regresan. Mi padre ya debe estar esperándolos.
— ¿No quieres dejar de fingir, Verónica? —Dice Luffy.
—¿Qué?
—¡No quieres gritarle lo que nos dijiste?
Verónica se quedó asombrada mirando la espalda de Luffy.
—¡Dime Verónica! ¡No quieres gritarle todo lo que guardas en tu pecho, en su cara? —Luffy se giró con una sonrisa.
—¿Luffy, qué estás planeando? —Pregunta Sanji.
—Es un fastidio esperar a que vuelva actuar. Solo caeríamos nuevamente en su trampa.
—Pero Muguiwuara…
Luffy levantó la mano impidiendo que Barzo sugiera.
—Me pararé frente a ese príncipe y le patearé el trasero.
Verónica lo miró y se le escapó una sonrisa.
—Luffy, no olvides que no sabemos qué tan peligrosa puede ser su fruta—le advierte Sanji.
— ¡Y que me importa! —Apretó fuerte los puños y gritó: — ¡LE PATEARÉ EL TRECERO IGUAL!
Verónica había imaginó en muchas ocasiones como sería Monky D Luffy, el pirata del que todo el mundo hablaba, pero nunca imaginó que su corazón se aceleraría arrebatándole una sonrisa. No podía, ni quería, dejar de sonreír.
— ¡Yo te diré todo lo que quieras saber de su fruta, Luffy-san!
Gracias por todo. Quiero que sepan que terminé haciendo esto con una sonrisa que ni se imaginan, pues yo también estoy impaciente por saber a dónde me llevará mi mente en esta aventura con los Muguiwuara. Gracias por leerme. I am Ducher.
