Cuán Profundo es tu Amor

XP de nuevo perdonen la demora... esta vez fue solo 1 día... amm... ya creo que se saben los anuncios parroquiales de la historia...

Pero esta vez habrá una advertencia, la verdad no me gusta censurar mis historias y considero que leer nos abre muchos mundos y nos permite conocer detalles de la vida sin ponernos en riesgo de nada, (xD como ser perseguido por un psicópata...) en fin; por desgracia son escenas necesarias ;P

Advertencia: El siguiente capi contiene escenas no aptas para todo público, se recomienda leer bajo discreción.

XD no uso amm versos en este fic, pero jajaja ahora sí lo usaré

"Que pasara, que misterio habrá

puede ser mi gran noche..."

XD Disfruten...


–9–

Masajeó su cuello, definitivamente se daría un baño tan pronto como llegara a su Templo, incluso no le molestaría compartirlo con Saga. Si bien no había más que intercambiado un par de golpes con algunos Caballeros plateados y uno que otro valiente soldado, lo cierto era que se había cansado, tal vez era la falta de misiones de parte del Patriarca o el hecho de que ya no entrenaba con Saga.

–Creo que estoy perdiendo mi condición –se quejó dando un bostezo

Luego suspiró recordando que a causa del Torneo no había podido ver a Thetis, repentinamente sintió como en su rostro se formaba una sonrisa estúpida, pero es que era algo que no podía evitar, aquella joven le hacía quedar sin aliento y pasar noches de insomnio solo pensando en ella; ¡por todos los Santos de Atenea! desde el día de su cita no había pasado a "saludar" a sus amiguitas, en cada visita a Rodorio iba directo a la Casa de Doña Agasha, todo para verla. Aunque a últimas fechas la preciosa rubia gustaba de coquetearle de una forma tan provocadora que le hacía dudar si era tan inocente como aparentaba con ese angelical rostro.

–Es pura de eso no tengo duda alguna, sin embargo creo que Afrodita o Máscara le están aconsejando –murmuró al llegar a su Templo

x0x

Respiró profundo antes de admirar la fachada de la Tercera Casa del Zodiaco, sobraba decir que era imponente, sin duda diferente de los Templos y Pilares del Santuario de Poseidón. Se escabulló como lo hiciera en el par de Casas anteriores, ocultando con precisión aquella canasta que había preparado para la cena de su "prometido", una risilla escapó de sus labios, la palabra aún se sentía ajena a ella, porque la primera imagen de Kanon que se le venía a la mente era la de "mujeriego", no la de novio abnegado, pero en esas semanas le había demostrado lo contrario, parecía un niño inocente tratándola con sumo cuidado y su corazón dio un vuelco al recordar la dulce forma en la que le besaba y acariciaba. Un sonrojo cruzó sus mejillas no sabía por qué pero deseaba quedarse por siempre en los brazos de Kanon, disfrutando de su calidez.

–Tonto –suspiró al internarse en uno de los pasillos del Templo

No pasó demasiado tiempo cuando al dar la vuelta por una de las columnas descubrió la presencia de aquel geminiano, pero no fue eso lo que le dejó sin habla, sintió su sangre arder al contemplar a esa rubia platinada restregando su cuerpo contra el de Kanon

–Vamos no puedes negarte por siempre –murmuró rosando sus labios con los suyos. Thetis apretó el asa de la canasta a punto de lanzarla contra ellos –Saga –susurró la Doncella Guerrera

Haciendo que la Marina se detuviera en el acto y comprendiera que aquella chica estaba confundiendo a su prometido con su hermano mayor, Kanon entre tanto mantenía sus manos alzadas evitando a toda costa tocar a Katya, si bien le causaba gracia que la Doncella no hubiera notado la diferencia.

–Divirtámonos un rato querido –susurró Katya a punto de besar al geminiano

La ojiceleste ardió en furia y sin pensarlo más se lanzó a ellos para separarlos.

–¿Qué demonios haces? –interrogó la rubia platinada

–No, ¡¿Qué crees que haces tú zorra?! –arremetió la rubia interponiéndose entre ellos

–¿Acaso no lo ves pescadita? –respondió al reconocer a la Marina –disfruto de la compañía de Saga –se cruzó de brazos

–¿Saga? –una sonrisa irónica se formó en los labios de Thetis –Para pertenecer supuestamente a la élite de la Señora Atenea, no eres realmente brillante, porque éste de aquí no es Saga –señaló al muchacho que ahora estaba recargado en la pared observando con interés al par de féminas

–¡¿Qué?! La única idiota aquí eres tu pescadita, él es Saga, después de tantos años ¿piensas que no podría distinguirlos? –arremetió Katya

–¡Es obvio que no! ¡Fíjate bien! –argumentó Thetis tomando del brazo al geminiano –los brazos de Kanon están más marcados, además de que es más delgado –agregó contorneando el abdomen del muchacho –su cabello es un tono ligeramente más claro y sobre todo… –acarició el cabello del varón –Kanon siempre tiene una sonrisa ladina –dijo dibujando los labios del Caballero con la yema de sus dedo índice

El chico atrapó la mano de la Promesa de Poseidón y luego la abrazó por la cintura antes de echarse a reír.

–Lo siento Katya, pero Thetis tiene razón –

–¡¿Qué?! ¡Imbécil ahora verás! –bramó la chica a punto de atacarlos

Sin embargo Kanon cargó en sus brazos a la Marina antes de salir corriendo del Templo, mientras tanto el mayor de los gemelos se ocultaba detrás de una de las columnas tratando de contener la risa ante la evidente humillación de la Doncella Guerrera, pues había contemplado la escena completa.

x0x

Kanon se detuvo justo cuando pensó que la portadora de la armadura de la Corona Boreal no les podría encontrar, en aquel acantilado desde donde se podía divisar el mar.

–Eso fue algo muy interesante –sonrió el geminiano dejando a la joven en el suelo

–¡Jum! –le respondió Thetis dándole la espalda

–¿Estás molesta mi hermosa nereida? –le preguntó sin dejar de lado aquel tono juguetón

La fémina no respondió, por unos instantes Kanon pensó que debía de aclararle lo sucedido, él no tenía la culpa de que Katya le arrinconara de esa manera confundiéndolo con su hermano, pero no pudo decir mucho cuando vio aquel vestido color crema caer a los pies de la rubia y cubriéndose con tan solo sus manos daba media vuelta para dedicarle una mirada provocadora.

–Si tanta es tu urgencia solo tenías que pedírmelo –dijo con una voz temblorosa mordiendo suavemente sus delicados labios.

El menor de los gemelos sintió su mandíbula caer hasta el suelo, porque Thetis realmente parecía una ninfa del mar provocándole de esa forma, tragó sonoramente antes de acercarse a ella y arrinconarla contra la roca.

–Thetis… –le susurró con una voz profunda que hizo que las rodillas de la doncella temblaran, le besó de una forma posesiva y comenzó a recorrer esa hermosa piel expuesta –eres una belleza –admitió acortando la distancia entre sus cuerpos

–¡Ah! Kanon –suspiró con timidez y tembló

El peliazul no dijo nada al separar las manos de la joven de su cuerpo y hacer que le rodearan el cuello, además de acortar aún más la distancia entre sus cuerpos, pudo percibir la suavidad del vientre de la joven en contraste con la dureza del suyo. Le besó una vez más pero en esta ocasión Thetis le permitió invadirla para profundizar esa caricia. El fuego ardía en su cuerpo, aquel deseo irracional de reclamarla como suya le dominaba, pero pronto recordó el juramento que le había hecho al Patriarca y a la Señora Atenea, no podía defraudarlos, así que se separó muy a su pesar.

–¿Qué pasa? –suspiró Thetis –¿No te gusta lo que ves? –interrogó con un tono tan meloso que le provocaba aún más

–Ah… –balbuceó tratando de mantenerse firme cuando la rubia se acercó a él

–Kanon –gimió en sus labios besándole y guiando sus manos para llevarlas a sus caderas

–Alto preciosa –suspiró tratando de ignorar la tersa piel

–¿Por qué? –cuestionó Thetis acercando aún más sus cuerpos

–Debemos esperar… –se sorprendió al no morderse la lengua, porque el calor que le recorría por dentro era demasiado, realmente deseaba poseerla, reclamar cada rincón de ese precioso cuerpo

La Marina hizo un puchero cuando Kanon se separó de ella, sintió un escalofrío al verlo darle la espalda y quitarse la camisa, tal vez debía de disculparse, todo había sido una broma, aún no estaba lista, Doña Agasha no le había explicado del todo lo que sucedía cuando un hombre y una mujer se unían, solo le había advertido que estuviera relajada y cómoda, pero en aquel acantilado no se sentía así, todo su cuerpo ahora estaba tenso y estresado.

–Póntela –le ordenó Kanon con tono autoritario al entregarle la prenda sin mirarla

La ojiturquesa suspiró de alivio y sonrió al colocarse la prenda, observó la espalda desnuda de Kanon, ligeramente bronceada, los músculos cincelados por el entrenamiento y esa larga y hermosa cabellera azul.

Sus delicadas manos recorrieron su espalda provocándole escalofríos, apretó la mandíbula y se volteó a verla usar su ropa, con una expresión inocente en su rostro.

–Te quiero tanto –confesó dándole un beso tímido en la comisura de los labios

Su corazón se derritió en ese instante, era una niña pura, no podía tratarla como a una cualquiera, así que besó su mejilla

–Yo también te adoro mi nereida –afirmó

Se sentaron a la orilla del acantilado, Thetis recargada en su hombro y se permitieron contemplar el mar, disfrutando de la caída del atardecer, porque ese sería el último día que podrían pasar a solas, la fecha de la ceremonia se aproximaba y con ello la cantidad de arreglos que debían de hacer para ello.

0*0*0*0

La tenue luz de las estrellas iluminaba aquel apartado paraje del Santuario, entre la quietud de la noche se escuchaban unas rítmicas respiraciones.

–Mmm –gimió la fémina apoyando sus manos contra el tronco de un enorme árbol.

El muchacho por su parte apretaba la mandíbula para no permitirse gemir de placer, sus ojos admiraron las curvas de su pareja que se balanceaban rítmicamente al compás de sus embestidas, recorrió con sus labios despacio la espalda desnuda cubierta por la larga cabellera, observó los mechones oscuros en contraste con su blanquecina piel, besó su nuca y atrapó sus pechos en sus manos haciendo que arqueara la espalda para profundizar aún más en su cuerpo.

–Gei… –balbuceó

–¡Shura! –gritó de placer la fémina rompiendo el hechizo que se había formado en la mente del cabrito dorado

Molesto le embistió con fuerza y rapidez para terminar la faena fuera de ella.

–¡Ah! –suspiró la Amazona y se recargó en el tronco del árbol

Shura dio un par de pasos hacia atrás y trató de recuperar el aliento

–wow, Shura no pensé que me extrañaras tanto –dijo divertida Mayura

–Cree lo que quieras –respondió el muchacho pasándose la mano por la cabellera

–La abstinencia te afecta –se burló la Amazona vistiéndose

Entretanto el Dorado se acomodaba la ropa antes de recostarse en el pasto y observar las estrellas, en su cabeza reflexionaba lo que había estado a punto de suceder, su mente le había traicionado y mientras estaba intimando con Mayura había imaginado que se trataba de su aprendiz, pero no solo eso, había estado a punto de gemir su nombre de no haber sido porque la voz de Mayura le había regresado a la realidad.

–¿Por qué? –pensó Shura

–¿A qué se debe tanta pasión? –interrogó Mayura sentándose a su lado

El dorado no respondió, en su mente solo aparecía la imagen de Geist semidesnuda bañándose en la tina de su Templo.

–Vamos Shura, estás muy extraño –comentó la mujer tratando de acariciar su rostro

–No es tu problema –dijo poniéndose de pie en dirección a su Templo

–Estúpido –murmuró Mayura al verlo partir

Dejó que la brisa refrescara un poco su cuerpo, Shura era un muchacho de temple y seriedad, un Caballero que no se prestaba nunca a las habladurías ni a las indiscreciones; mientras que Mayura, la líder de las Doncellas Guerreras, era una Amazona de carácter y espíritu indomable, detestaba sentirse atada o sometida a algún hombre, y Shura odiaba las cursilerías de un noviazgo, por ello y a pesar de la mínima diferencia de edades entre ambos, se habían convertido en compañeros sexuales, sus encuentros casuales los llevaban con la mayor discreción, sin sentimientos o emociones, francamente era lo más adecuado, esa era la principal razón por la que Mayura jamás le había mostrado su rostro, aún si muchos rumoraban que la Amazona poseía la fuerza para derrotar a un dorado, Shura era consciente de que ella jamás viviría amándolo y a él no podía importarle menos, sabiendo que Mayura se había hecho mujer en brazos de otro hombre, Shura no sería capaz de amar a una mujer que no fuera solo suya.

Tal vez era por eso que la imagen de Geist no desaparecía de su mente, hacía un par de horas que había contemplado aquel atractivo y virginal cuerpo asearse en la tina de su Templo, después del incidente con Dócrates y sus amigos, había decidido llevar a su aprendiza hasta la Casa de Capricornio para curar aquella herida en su espalda. Personalmente el Caballero creía que cada Santo de Atenea debía de cuidarse por sí mismo y estar listo para enfrentarse a cualquiera bajo cualquier circunstancia, pero tampoco podía permitir que un grupo de aprendices atacara a traición a su discípula mientras se aseaba; especialmente porque habían tratado de despojarle de la máscara para luego obligarle a entregarse a ellos.

Apretó su puño y trató de tranquilizarse, había llegado a tiempo para evitarlo y Geist, tenía que admitirlo, se había defendido dignamente. Luego en su Templo la joven había acatado sus órdenes de bañarse y permitirle curarle, todo sin quitarse la máscara. Shura le había mirado accidentalmente desnudarse, descubriendo que debajo de las protecciones poseía unas hermosas curvas con piel blanquecina, recordó los hermosos botones rosados que coronaban las puntas de sus montes, podía apostar que cabrían perfectamente en sus manos, sus caderas se ensanchaban gráciles, sus muslos torneados y su trasero firme, digno de ser embestido por su dura hombría.

Tragó sonoramente y trató que la brisa apagara aquel fuego irracional en su cuerpo, el encuentro con Mayura no había ayudado demasiado, por ello se daría un buen baño con agua helada tan pronto como llegase a su Templo.

0*0*0*0

Las tres Amazonas observaron extrañadas a aquella pelinegra que acababa de llegar al Recinto cerrando la puerta a sus espaldas.

–Oye Geist, ¿no crees que ya es tarde? –comentó la pelirroja

–Marín tiene razón, te desapareciste antes del atardecer y llegas hasta la hora de la cena –se quejó la peliverde poniéndose de pie para servirle su ración

Sin embargo la joven no dijo nada y colocó un paquete sobre una de las camas

–Oye Geist, esa ropa que traes… ¿no es como la que llevaba tu maestro? –interrogó June

Las mayores centraron su mirada en la pelinegra y se apresuraron a revisarla

–¡Hey! ¡¿Qué hacen?! –se quejó Geist al sentir que olían y tocaban aquella prenda

–Sí, es de Shura –confirmó Shaina cruzándose de brazos

–Geist no me digas que… –murmuró Marín

–¡No! No es lo que creen –balbuceó la pelinegra

–¡Quítate la máscara! –exigió Shaina enfadada

–¿Qué? No, aguarden –trató de protestar Geist cuando la peliverde le arrebató la pieza de plata

Las tres chicas notaron que el rostro de la joven tenía un leve sonrojo y llevaba en su mejilla un parche

–¿Qué te pasó? Cuando te dejé en las fuentes no tenías ese rasguño –inquirió June preocupada

–Dócrates y sus amigos me atacaron a traición –Geist se cruzó de brazos –no lograron ver mi rostro, pero con la premura me rasguñé –

–¡Ese imbécil! Deja que lo vea por la mañana y le mostraré lo que le pasa cuando se mete con las Amazonas –amenazó Shaina

–Dudo que pueda caminar en par de días –sonrió la pelinegra

–Eres fuerte pero no creo que tú sola… –

–Fue tu maestro ¿verdad? –afirmó June con un brillo en sus ojos

–Sí –Geist torció los labios

–¡Vaya! Con que el Cabrito Dorado te defendió, pero ¿Por qué traes su ropa? –

–El maestro Shura me llevó a la Casa de Capricornio para asearme y curarme –explicó Geist ruborizada

–¿Vio tu rostro? –preguntó Marín

–¡No! El parche me lo puse yo cuando me dejó sola –explicó –él solo me curó la espalda –

La pelirroja se apresuró a revisarla alzando la camisa y descubrió una tenue línea rojiza, como la de un rasguño que desaparecería en un par de días sin dejar cicatriz alguna

–Hasta usó su cosmos contigo –murmuró sorprendida

June rió dando un par de aplausos, Marín se llevó la mano a los labios y Shaina negó

–Te vio desnuda ¿cierto? –inquirió la peliverde

–Solo la espalda, además es mi maestro, no habría forma en que yo le gustase, ese hombre es frío como su espada –repuso Geist sentándose a la mesa

–Pero apuesto a que tiene los músculos tan duros como el mármol –sonrió la rubia sentándose a su lado

–¡June! –le llamó la atención Shaina a punto de darle un manazo

–Recuerda que la maestra Serinsa les dijo a los chicos que a menos que tuvieran un cuerpo tan duro como el mármol no podrían dejar de entrenar –comentó la pelirroja interponiéndose

Shaina dio un suspiro y asintió

–Como sea, ya es hora de cenar y luego a dormir –dictaminó

Geist jugueteó un poco con su comida y luego tomó el primer bocado, pero su mente estaba realmente en otro lugar y momento…

Flash Back

En las fuentes, en los terrenos aledaños del Coliseo. No supo cómo pero Shura le cargó en sus brazos

–¡¿Maestro?! –exclamó sorprendida por la repentina amabilidad

–Silencio –respondió fríamente cuidando de no tocar la herida de su espalda

–¿A dónde vamos? –interrogó asustada cuando el Santo empezó a correr a gran velocidad por las escalinatas que llevaban a las 12 Casas

Pero Shura no respondió hasta llegar a su Templo, sin previo aviso la llevó hasta la parte privada, donde se internaron en un enorme y lujoso baño

–Desvístete –le ordenó al dejarla en el suelo

Geist dio un brinquito, estuvo a punto de salir corriendo al ver cómo era que el Caballero se despojaba de la camisa y comenzaba a llenar la tina.

–Maestro –la pelinegra tragó saliva dándole la espalda

Shura se acercó a ella y le tomó por los hombros

–Es algo profunda y abarca gran parte de tu espalda, hay que limpiarla antes de curarla –le explicó pasando la yema de sus dedos por la herida

–¡Argh! –se quejó

–Iré por vendas y un poco de alcohol, límpiate todo el sudor y el lodo –dijo Shura dejándola sola

Geist exhaló con cierto alivio, no sabía cómo era que Shura lograba intimidarla, su toque le había hecho temblar las rodillas y creer por un momento que sucedería lo que la Maestra Serinsa y Doña Agasha siempre le habían advertido, que el cabrito dorado iba a poseerla.

–Pero jamás se fijaría en mí –afirmó aliviada pues la diferencia de rango, edad y carácter eran factores determinantes –en todo caso es más amable Saga –rió quitándose el peto y la ropa de entrenamiento

Tocó el agua con los dedos de los pies antes de sumergirse en la tina, no supo por qué pero un escalofrío le recorrió el cuerpo por completo, se sentó en la bañera de mármol y se aseo rápidamente.

–Deberías de usar una de las esencias –comentó Shura dejando todo lo que llevaba en una de las mesas cercanas

–¿Maestro? –interrogó la pelinegra e instintivamente se sumergió un poco más en el líquido

El muchacho tomó un frasco de cristal transparente y derramó aquel líquido verdoso en la palma de su mano, Geist tragó al contemplar al Dorado en todo su esplendor, sus ojos se fijaron en esos músculos marcados de su abdomen, sus finas facciones, la cabellera corta con un par de mechones alargados de un lado, sus serenos ojos verdes, la piel ligeramente bronceada como testigo del entrenamiento de sol a sol; la pelinegra sintió su rostro arder y agradeció portar la máscara porque era seguro que Shura se molestaría por aquella mirada indiscreta que le estaba dedicando.

–Date vuelta –le pidió arrodillándose fuera de la bañera

La doncella obedeció y se inclinó un poco permitiendo que las firmes manos del Santo de Capricornio le tallaran la espalda, se mordió los labios a causa de aquellas leves descargas eléctricas que le recorrían de punta a punta, haciendo que su cuerpo se erizara. Al cabo de un tiempo el ritual de limpieza terminó dando paso a la curación; Shura vertió el alcohol sobre la herida pero esta vez Geist no pudo evitar dar un respingo y quejarse.

–¡Ah! –

–No te muevas o tendré que someterte –amenazó sosteniéndole por los hombros con el brazo

–Pero me duele –gimió la pelinegra

–No tardaré mucho –afirmó el Caballero

Poco a poco el dolor fue desapareciendo, sintió finalmente uno de los dedos recorrer por completo su espalda indicándole que había acabado.

–Termina de asearte y cura tus demás heridas –ordenó poniéndose de pie y tomando una cubeta de agua tibia –te traje algo de mi ropa, porque es evidente que no podrás usar la tuya –agregó guardando la esencia en su pantalón

–pero… ¿no se aseará usted? –preguntó Geist

–Lo haré en el patio –llevándose además una manta –tengo que salir, así que tómate tu tiempo aprendiza –se despidió

–Gracias –balbuceó tímidamente la Amazona desde la tina

Fin del Flash Back

La pelinegra fijó sus ojos en el plato y continuó comiendo, tratando de despejar su mente de todo el incidente.

0*0*0*0

El Patriarca daba vueltas en su despacho con el pergamino que recién había llegado…–

–Por todos los dioses, si no fuera suficiente organizar una ceremonia, ¿ahora me avisan que todos ellos van a venir? Deben de bromear, cuando a la Señora Atenea se le ocurrió este tipo de alianza todos pensamos que sería lo correcto, el mejor método para mantener la paz en la Tierra –murmuró el lemuriano caminando de un lado a otro bajo el escrudiño del joven Caballero de Aries –estoy de acuerdo que venga el señor Poseidón y sus Generales Marinos, porque son la familia de la novia –hizo una pausa –también que nos acompañe Hades y sus espectros, porque con ellos tenemos una alianza pendiente, pero esto… esto… –anunció blandiendo el pergamino

Mu solo enarcó una ceja, esta era la primera vez que veía al Patriarca teniendo prácticamente un ataque de nervios.

–Con todo respeto señor Patriarca, ¿podría ser más claro? –interrogó el pelilila sin comprenderlo

–¡Que estamos en la víspera de una Guerra Santa! ¡No! Es casi como la Gigantomaquia –dijo lanzándole la misiva al muchacho

El ariano se tomó la libertad de leer aquella carta, que estaba dirigida a la Señora Atenea y al Patriarca, informándole que la mayoría de los dioses Olímpicos asistirían a la ceremonia de enlace y alianza entre uno de los Caballeros de Atenea y una Marina de Poseidón.

–Y yo que pensaba que por fin me libraría de los dolores de cabeza que involucraban a los gemelos, pero no, Kanon siempre encontrará la forma de matarme de la preocupación ya sea ¡consciente o inconscientemente! –se quejó Shion

–Maestro, no creo que sea tan grave –murmuró Mu releyendo los nombres de aquellas deidades

La lista estaba encabezada por Zeus, dios de los cielos; su esposa Hera, la diosa del matrimonio; Afrodita, diosa del amor; Hefesto, dios del fuego; Hermes, mensajero de los dioses y el más problemático de esa lista Ares, dios de la Guerra y evidente enemigo de la Señora Atenea.

–¿No es tan grave? Mu eres tan inocente como tu madre –replicó el mayor dejándose caer en la silla –tendremos reunidos a 10 dioses en el Santuario, como mínimo porque no sé si Hades traerá a Thanatos e Hypnos –recordó –de los cuales la mitad por lo menos se ha enfrentado a nuestra Señora –recargó los codos en el escritorio

Mu enarcó una ceja y sus ojos verdes brillaron desafiantes al Patriarca que ahora descansaba su cabeza sobre sus manos, negando una y otra vez.

–Si sigues haciendo eso con tu cabello es posible que te quedes calvo –dijo con un toque de diversión al notar que pasaba sus dedos por su larga cabellera

Casi al instante el antiguo Dorado de Aries se detuvo, para descubrir al más joven tratando en vano de aguantar la risa.

–Mocoso, parece que no entiendes la gravedad del asunto –repuso Shion cruzando los brazos

–Padre, a veces exageras –afirmó Mu encogiéndose de hombros

–Mu, ¿no crees que ya es muy tarde? ¿No deberías de estar en la Casa de Aries? –interrogó el Patriarca

Ahora fue el turno de Mu para incomodarse, Shion pudo jurar que un ligero rubor cruzó las mejillas del joven, el mayor de los lemurianos negó con una sonrisa cruzando su rostro.

–Siéntate y cuéntame cómo se llama –dijo el Patriarca

–¿De qué hablas? –masculló Mu

–Hijo mío, ¿de qué otro tema querrías hablar conmigo? Aún no tienes un discípulo, además de que no tuviste problema alguno durante el Torneo, eres uno de los Caballeros más autodisciplinados –respondió el peliverde –por lo tanto concluyo que lo que te trae a mi recinto a esta hora es una joven o ¿jovencito? –

–¡Papá! –exclamó escandalizado el pelilila

–Es una broma Mu, vamos dime lo que te sucede –solicitó el progenitor

El joven Caballero de Atenea suspiró

–Sí se trata de una chica –admitió

Shion solo esbozó una sonrisa

–pero… bueno ella y yo apenas hemos cruzado una palabra –

–ajá… –murmuró el mayor asintiendo

–Ah… ella es una joven fuerte, orgullosa y decidida, yo quisiera ayudarla, acercarme a ella para conocerla, saber más…–explicó algo inseguro el pelilila

–¿Y por qué no lo haces? –interrogó Shion

–Hay alguien más –respondió Mu

–¿Otro pretendiente? –dijo el lemuriano con interés

–Eso es algo que no sé, él la trata con frialdad e indiferencia, a veces hasta es violento y dominante –contestó el menor

–¿Y ella lo quiere? ¿Es por eso que no se aleja de él? –inquirió el Patriarca

–No, me parece que lo desprecia, sin embargo están obligados a convivir y dudo que la deje ir por un rato –comentó el dorado

–Eso es algo complicado –dijo Shion recargando su mentón en su mano

–Sí, pero el día de hoy ocurrió algo extraño –explicó Mu

Flash Back

Caminó en dirección a las fuentes, deseaba refrescarse después de tanta actividad, el día de hoy se había enfrentado a Aldebarán y a Afrodita, al primero le había derrotado fácilmente a causa de que su amigo se había distraído con la presencia de las Doncellas Guerreras y pues tenía que admitirlo, las jóvenes eran realmente hermosas y poseían buenas técnicas.

–Son una hermosa trampa –susurró y notó que la rubia Amazona regresaba de las fuentes a toda velocidad, aparentemente a reunirse con la Maestra Serinsa –es raro verla sin Geist –pensó

En cuanto a su combate contra Afrodita de Piscis, muchos afirmarían que el Doceavo Santo era débil por su hermosa apariencia, pero era todo lo contrario, el Caballero poseía también fuerza física además de sus rosas, por ello su enfrentamiento había terminado en un empate antes de que los ánimos se calentaran demás.

–Sabe golpear –rió

Sin embargo aquella sonrisa se borró de su rostro al descubrir a un par de aspirantes de Plata atacando a la Amazona pelinegra en las Fuentes. La vio dar un salto hacia atrás evitando el golpe, pero el más alto, cuyo nombre debía de ser Dócrates atinó un ataque en su espalda, la joven ni se quejó del dolor y se enfrentó a todos ellos noqueando a un par.

–¡Te tengo! –anunció el aprendiz de plata atrapándola por la espalda –vamos a ver ese rostro y no tendrás más opción que entregarte a nosotros –

Mu apretó la mandíbula justo cuando estaba a punto de teletransportarse cerca de la Amazona, ella le atinó una patada en la rodilla que podría jurar le había roto el hueso

–¡Jamás! –replicó la morena preparándose a luchar nuevamente

De repente una afilada ráfaga de viento atacó a los agresores y un cosmos Dorado se hizo presente detrás de Geist

–¿Algún problema con MI aprendiza? –anunció Shura colocándose frente a la pelinegra

–Shura de Capricornio –susurraron al reconocerle

–no es asunto suyo dorado, solo le compete a la Amazona y a nosotros –respondió Dócrates

La mirada afilada de Shura se clavó en aquel muchacho alto, una sonrisa ladina se formó en su rostro y a la velocidad de la luz se encargó de dejarlos tirados en el suelo, pronto los quejidos de dolor inundaron el lugar, parecía que el cabrito dorado les había roto un par de huesos. Sin decir mayor palabra Shura tomó en sus brazos a la pelinegra y se alejó del lugar. Dejando a un Mu detrás llenó de dudas.

Fin del Flash Back

–Esa amabilidad no parece natural –concluyó Mu

–Entiendo –Shion cerró los ojos –Shura es algo reservado en cuanto a sus relaciones con sus camaradas y Geist es muy impulsiva, pero es una buena chica, creo que tienes un buen ojo hijo –

–¡Yo nunca dije que fuera Geist! –exclamó Mu con la cara roja

Shion ahogó una risilla colocó su mano sobre el hombro del pelilila

–No lo dijiste, pero el incidente me fue informado por los soldados, así que puedo concluir que la joven que te interesa es la aprendiza de Shura, Geist –

Mu guardó silencio desviando la mirada

–Tu percepción de Geist no está errada, por ello hijo mío, mi mejor consejo es que seas tú mismo –

–¿eh? –interrogó el menor

–Sí, tú solo sigue siendo amable con ella, si el destino les depara algo más, se dará poco a poco, sin prisas –sonrió –en cuanto a Shura, no puedes culparlo, él posee un carácter similar al de su antecesor, es por ello que Serinsa y yo decidimos darle la responsabilidad de instruir a Geist, para que de cierta forma aprenda a convivir con alguien diferente a él –agregó

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Shion se encontraba tan sumido en sus preocupaciones que no notó la presencia del invitado inesperado hasta que éste se colgó en su cuello, unas delgadas manos se aferraron a su rostro y le guiaron a su blanquecina cara

–¿Eh? –balbuceó el lemuriano antes de verse atrapado en un apasionante beso de parte de su captor

Reconoció de inmediato esos delicados y suaves labios, las pequeñas manos descendieron por su cuello y fueron desabrochando su túnica.

–Ari –masculló cuando su beso se deshizo, miró a la fémina de larga y lila cabellera

–Shion –gimió quitándole el casco del Patriarca que terminó ruidosamente en el suelo y lo llevó hasta el escritorio

El ex Santo de Aries se sentó en el mueble, mientras la mujer ojiverde le arrancaba prácticamente toda la indumentaria característica del Pontífice de Atenea que terminaba pronto en el suelo junto al casco. Shion por su parte alzó el ligero cuerpo de la fémina y la hizo sentarse a horcajadas sobre él.

–Pensé que te quedarías en Jamir –confesó alzando el vestido de su compañera y recorriendo con las yemas de sus dedos sus níveas piernas

–¡Mmm! La Señora Atenea me mandó llamar –gimió al mordisquear el cuello del peliverde

–¡Ah! Entonces deberíamos de ir a un lugar más cómodo –suspiró Shion al sentir como Ari trazaba los músculos y cicatrices de su tórax

Se alzó del escritorio con la lemuriana en sus brazos, ella le rodeó la cintura con sus piernas, a traspiés entre besos y caricias salieron del estudio hasta llegar a sus aposentos deshaciéndose de los zapatos, Shion agradeció que esa noche no hubiera otra persona en la Cámara o de lo contrario vería al respetable Patriarca convertido en un jovencito impúdico. Se sentó a la orilla de la cama con su amante en sus brazos, la mujer le obligó a recostarse sobre el lecho y le recorrió desde el cuello hasta el abdomen a base de besos húmedos, hasta que le despojó del pantalón. Shion ahogó un gemido ante aquella deliciosa tortura, no pasó mucho cuando se detuvo y la observó colocarse encima de él y unirse finalmente.

–¡Shion! –gimió Ari balanceándose lentamente al tiempo que el lemuriano acariciaba el símbolo de Aries que llevaba tatuado justo sobre su corazón y que la identificaba como su compañera y esposa.

Se dejaron llevar por la pasión de no haberse visto en un largo tiempo; así como sus compañeros de generación, Shion se había casado con una joven lemuriana que su maestro Hakurei le había presentado, por decirlo de algún modo, la doncella se llamaba Ari y era la hermana de Atla, aunque de corta estatura poseía unas curvas envidiables, rostro de finas facciones con unos orbes esmeraldas que atestiguaban su dulce inocencia. Al inicio Shion se había mostrado renuente a tener algo con la doncella, pero después de una ocasión donde había bebido un par de copas con su maestro, había terminado compartiendo el lecho con Ari. El ariano casi podía jurar que el ex Santo de Altar le había tendido una trampa, pero nunca pudo comprobarlo. Como Caballero de Atenea decidió responder por su acción casándose con la lemuriana, siendo jóvenes y apasionados no pasó mucho cuando la noticia llegó y Mu nació, su hijo era idéntico a Ari, salvo algunos ademanes propios de él. El actual Patriarca no podía negar que se había convertido en un padre orgulloso y que en esos años donde pudo convivir con su pequeña familia en el Santuario fueron de los mejores en su vida. Pero la Guerra Santa lo cambió todo, él habría muerto de no ser por la intervención de la Señora Atenea y aquella victoria que llevó a un pacto de Paz que se respiraba hasta la actualidad.

Al regreso al Santuario, Shion, Dohko y Deuteros eran los únicos Dorados con vida, por lo cual la Señora Atenea decidió nombrarlo Patriarca, convirtiéndose en la figura paterna de todos los Caballeros, por lo cual había perdido su derecho a poseer una compañera a su lado, por lo menos frente a los demás, porque Shion y Ari no habían dejado de amarse, sin embargo la lemuriana tuvo que vivir a partir de ese momento en Jamir con Yuzuriha y Yato, aunque de vez en cuando visitaba el Santuario.


¿Todo bien? ¿Transfusiones de sangre? ¿Turbas iracundas? ¿amm debería de ocultarme? xD ahora las notas:

xD Kanon... pobrecito casi lo golpean y lo peor es que ni fue por su culpa, y Thetis, al borde de un ataque de celos, yo también lo hubiera tenido... jajaj xD Kanon está siendo un Caballero... ya pronto se le hará(?)

Jajaja al cabrito dorado le tocó(?) amm, sip como nota Mayura tiene 19 años como Saga, Kanon y Aioros... y Shura 16, va a cumplir 17 (nop, no es una idea retrógrada la de Shura, lo que el llama "ser suya" se refiere a que su pareja deberá de entregarse a él, en cuerpo, mente y alma)

Geist ammm, ¡que niña tan inocente! xD no se imagina que el cabrito se la quiere cenar... jajaja... esa June es muy observadora, parece que ve muchas cosas

Nuestro borreguito menor pidiendo consejo al borrego mayor xD, sip ya quería que ambos tuvieran esta interacción, pero no había podido incluirlos, y sip ya llegó mami borreguita, que es tributo a Marde ;P . xD esta mujer es amm algo "dominante" porque está sumamente enamorada de Shion y como son esposos pues tienen derecho a compartirse(?)

Y bueno este fue nuestro "ovino" capi xD, estamos a nada de la boda... prepárense que va a ser el evento del siglo (?) especialmente porque el Olimpo viene de visita...

¡Chan chan chan!

¡Nos leemos!

MCR77 off~