Como siempre, cualquier cosa que reconozcáis es propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo intento escribir esta loca historia.

Podéis estar al día de mis historias en mi grupo de Facebook: www . facebook . groups / FANFIC . NOE /

y ver el trailer de esta historia aquí: www . youtube watch?v=X5RwYWHjUg4 Recordad quitar los espacios :)

Y si queréis dejar vuestra opinión en el recuadro que está al final de esta página, yo estaré más que feliz de leerla.

Capítulo beteado por Sarai GN Beta FFAD

Beta de Verano: Camilin Cullen

www facebook com / groups / betasffaddiction /


Me despierta el puto teléfono. Puedo escuchar la melodía de mi móvil sonando en algún lugar del salón. Me levanto de la cama de un salto, preocupada porque el sonido pueda despertar a Tony, que duerme apaciblemente a mi lado. ¡Dios! Está buenísimo… la sábana apenas le cubre hasta la cadera, lo que deja su pecho a la vista para que yo pueda recrearme. Durante unos segundos la visión de su cuerpo perfecto me distrae, hasta que vuelvo a oír el molesto sonido del móvil que me devuelve a la realidad. Teléfono… tengo que contestar el teléfono… trato de convencer a mis piernas para que se dirijan hacia la sala, hacia el puto aparatito que está provocando ese sonido tan molesto, pero parece que mis piernas –y el resto de mi cuerpo– prefieren quedarse allí, estáticas, viendo a la perfección hecha carne. Gime y se gira cubriéndose la cabeza con la almohada, no puedo reprimir la sonrisa y agito la cabeza, alucinada. Deja que el puto teléfono suene hasta que quién coño sea que te está llamando se harte… vuelve a la cama y por otro asalto nena…

Llevamos juntos diez días. Diez maravillosos días en los que no nos hemos separado el uno del otro. O duermo en su casa o, como hoy, duerme él en la mía. Nos vemos después del trabajo y siempre tiene algún lugar especial al que llevarme. Un paseo en carruaje por Central Park, una obra de teatro en Broadway, algún estreno de cine o una cena maravillosa en un pequeño y coqueto restaurante italiano. O simplemente pizza y peli en su casa. Ha llenado mi oficina de flores, tantas que mi secretaria –alérgica al polen– ha tenido que cogerse una baja por enfermedad. Ya veríamos si te haría tanta gracia si la alérgica fueses tú… no… tú ya lo habrías demandado por intento de asesinato…

—Contesta al teléfono, nena —dice medio dormido.

—Lo siento —me disculpo, aunque en realidad no lo lamento. Podría quedarme mirándolo todo el día. Salgo de la habitación –por fin– y contesto la llamada.

Miro la pantalla y veo el nombre de mi amiga. Alice. Hace ya una semana que hemos hecho las paces, no sin que ella antes se haya comprometido a no meterse en mi vida sexual. Algo que hice extensivo a todos mis amigos. Con quien me acuesto no es ya una noticia. Eso de que no es noticia… puede que ellos no te pregunten nada, pero estoy totalmente segura de que Tony es, en este momento, Trending Topic en las conversaciones de tus amigos. Todos ellos han comprendido que ya tengo veinticuatro años y que soy dueña de mi propio cuerpo. Bueno… al menos ya no tienes que escuchar a Emmett gritarle al mundo que te ha visto las almendritas y el gatito acostado… Al único al que sigo sin ver es a Ed, lo cual es bastante extraño ya que vivimos puerta con puerta y hasta hace apenas un mes éramos inseparables. Ha intentado varias veces hablar conmigo, me deja mensajes en mi contestador y también me envía SMS a mi móvil diciendo que tenemos que hablar en persona, pero yo sencillamente no le hago caso. Tengo que olvidarme de él, y ahora tengo una nueva oportunidad con Tony. Es bueno, dulce y cariñoso y no pienso ponerlo todo en peligro por una pataleta de Ed. Sé sincera al menos contigo misma. No tienes miedo de que a Ed le dé una pataleta, tienes miedo de que te dé a ti. Reconócelo… sigues loca por él y si lo evitas es sólo por evitar la tentación.

—Hola Alice.

Buenos días, Bella. ¿Te he despertado?

—Sí —bufo, más por tener que levantarme de la cama dejando allí a Tony que por el hecho de que me haya despertado, pero como dije, mi vida sexual no es un tema de discusión para mis amigos, así que decido que es una información que Alice no necesita saber.

Lo siento. Sólo te llamaba para recordarte que hoy es Acción de Gracias. Últimamente estás muy despistada, —Alice está tratando de conseguir información, lo sé, pero no la conseguirá, no de mí—. Quería asegurarme que vendrás esta noche.

—Claro Alice… allí estaré. Llevaré a alguien más, ¿no hay problema?

¡No! Ya sabes cómo es mi madre. Cocina para un regimiento de caballería. Cuantos más seamos, mejor. Menos días tendremos que estar comiendo las sobras de la cena. ¿Por fin nos vas a presentar a quien te ha tenido tan entretenida estos últimos días?

—Sí, Alice —suspiro—. Os presentaré a Tony esta noche. A las seis, ¿verdad?

Sí. Te esperamos.

Cuelgo el teléfono y levanto la vista. Tony me observa apoyado en el marco de la puerta de mi dormitorio. Sólo lleva unos bóxer de color negro que se ajustan indecentemente a sus caderas. Me relamo internamente. Éste hermoso hombre está ahí para mí, sólo para mí. ¡Qué suerte tienes, jodida cabrona! Me gustaría tener manos para poder amasar esas carnes… Sonríe y creo que mis bragas van a desintegrarse por la impresión de ver su hermoso rostro iluminado por su sonrisa. Eso podría ocurrir si llevases las bragas puestas, pero estás en pelotas así que no te preocupes, no hay peligro… Miro hacia abajo y sí, tal y como JodeBella me ha hecho ver, estoy desnuda, total y completamente desnuda, tal cual mi madre me trajo al mundo. Él se acerca y se sienta a mi lado, me acerca a su cuerpo y me envuelve en sus brazos. Deja un suave beso en mi sien y se entretiene durante unos minutos acariciando mi piel.

—¿Estás segura? —pregunta tras unos minutos en silencio, en los que sólo se ha dedicado a acariciarme.

—Mmmhmmm —farfullo, tan completamente extasiada por su contacto que soy incapaz de pronunciar una sola sílaba. Oigo su risa suave.

—Espero que eso sea un sí. No tienes que presentarme a tus amigos aún si tú no quieres…

—¿No quieres conocerles? —pregunto un poco decepcionada, si soy totalmente sincera.

—Sí, quiero conocerles, pero no quiero que tú te sientas obligada a presentármelos si te parece que aún es demasiado pronto —me asegura.

—No —respondo rápidamente—. Está bien, quiero presentárselos. Ellos son mi familia…

—Supongo que hoy no es un día fácil para ti…

—No, no lo es. Echo de menos a mis padres y a mi abuela, y en días como hoy, que se supone que tienes que compartir con tu familia, los echo aún más de menos.

—Entiendo—deja un beso en mi mejilla y luego me acaricia con la punta de su nariz, bajando lentamente hacia mi cuello. ¡Oh, sí! Sé lo que viene ahora y lo estoy deseando. Sois como un par de conejos, siempre follando… ¡Oh, cállate ya, JodeBella! Lo que te pasa es que te jode no ser tú la que se lo lleva al catre.

.

.

.

Estoy nerviosa, no tiene sentido negarlo. Hoy volveré a ver a Ed tras no verle en los últimos diez días. Me gusta Tony, me hace reír y sentirme bien, pero el pensamiento de volver a ver a Ed hace que las mariposas revoloteen en mi estómago. ¿Por qué será? Tony lo nota, sabe que estoy nerviosa, pero supongo que él lo achaca a que voy a presentárselo a mis amigos. Sí, bueno, me preocupa lo que puedan pensar ellos, aunque tampoco es algo que me vaya a hacer cambiar de opinión, pero lo que realmente me altera es la posible reacción de Edward.

Llegamos al apartamento de los Cullen. Supongo que debo llamarlo apartamento, pero en realidad debe ser un dúplex de casi doscientos cincuenta metros cuadrados ubicado en uno de los edificios más hermosos de Park Avenue. Decorado de forma exquisita por Esme, es, a pesar del lujo, un auténtico hogar. Un lugar cálido y agradable dónde sentirse en familia. Muchos de mis recuerdos tienen lugar aquí. Mi abuela confiaba en los Cullen y me permitía pasar con ellos muchas horas mientras ella trabajaba incansable en su pequeña pastelería. Tony sujeta mi mano con firmeza, tratando de inspirarme fortaleza, supongo, y en la otra mano sostengo una bandeja en la que llevo la tarta que mi abuela solía preparar para éste día. Es una tarta de nueces pecanas que solía ser deliciosa cuando la hacía ella, sólo espero estar a su altura. He seguido su receta a pies juntillas, pero en repostería los ingredientes por sí mismos no hacen una receta, también influye el amor que pones en ella. Y mi abuela ponía mucho amor en lo que hacía.

Cuadro los hombros y llamo al timbre. Esme abre la puerta y me abraza, con dulzura. Después de mi abuela, es la mujer más dulce que conozco. Algunas pensaréis ¿y qué pasa con tu madre? Pues mi madre era genial, estupenda, algo loca e inquieta. Tenía una personalidad arrolladora, divertida y alegre, no es que no fuera cariñosa, sí lo era, pero no era un rasgo esencial de su carácter. Esme está guapísima, lleva un vestido entallado de color crema, con un cinturón ancho de color burdeos que le queda de fábula. Viéndola no me arrepiento de haber escogido la ropa que finalmente me he puesto. Llevo un vestido corto, de encaje negro, con un solo tirante. Me he recogido el pelo en un moño bajo y me he maquillado algo más de lo normal, con una estética muy pin-up. Delineado ancho negro en los ojos con rabillo y labios en rojo fuego.

—Bienvenida, Bella, cariño. Me alegro de verte, hace mucho que no venías por casa. —Le tiendo la bandeja con la tarta y ella la sujeta—. ¿Es la tarta de nueces de tu abuela? —Asiento—. Seguro que está deliciosa. Pasad —dice abriendo la puerta de par en par e invitándonos a entrar.

—Esme… él es Tony —digo señalando a mi chico—. Ella es Esme, la madre de Alice, Emmett y Ed…

—Encantada de conocerte, los amigos de Bella son nuestros amigos… —sonríe—. Pasa… en el salón están los chicos viendo el partido. Alice y Rose están terminando de arreglarse, bajarán en un momento.

Tony enarca una ceja, extrañado. Mierda, no le he dicho que Alice y Ed son hermanos. Esme nos hace entrar al salón, en donde están Carlisle, Jasper y Emmett viendo un partido de fútbol en la tele. Les presento a Tony y cuando me descuido ya está sentado con ellos hablando de deportes. ¡Hombres! Aún no he visto a Ed y sinceramente me preocupa. Hoy no podré escaparme de él y estoy segura de que lo sabe y se va a aprovechar de eso. Emmett se está comportando, al menos con Tony, aunque estoy segura de que comenzará a tomarme el pelo a la menor oportunidad.

Escucho cómo se abre la puerta de la calle y sé que es Edward. Esme sale a recibirle y puedo escucharles en la entrada. Esme adora a Ed, y aunque estoy segura de que quiere a todos sus hijos, él es especial para ella. Por lo que sé, fue un niño enfermizo que pasó mucho tiempo en casa.

Los dos entran al salón y veo como Edward va saludando a todo el mundo, dejándome a mí para el final. Alice y Rose ya han bajado y estamos todos en el salón. Finalmente me mira, se acerca, y me abraza.

—Hola, Bella —dice, para después susurrarme al oído—. Tenemos que hablar, hoy sin falta.

Se aparta y mira a Tony fijamente, le tiende la mano y lo saluda con pretendida amabilidad.

—Edward Cullen —dice mientras le tiende la mano, y Tony la toma sin dudarlo.

—Anthony Thompson…

Puedo ver como sus manos se quedan completamente blancas, los dos están apretando la mano del otro con toda la fuerza de la que ambos son capaces. Se miran fijamente, midiéndose, como retándose sin palabras. Lo que estás presenciando, nena, es lo que vulgarmente se denomina "un concurso de meadas". Si estuviesen solos en éste momento, se estarían sacando la chorra para ver quién la tiene más grande. Esme –bendita sea– nos llama a todos para que pasemos al comedor.

.

.

.

La cena ha transcurrido con total tranquilidad, gracias a Dios. A Edward no le ha dado por soltar alguna burrada y Tony parece bastante más tranquilo, aunque al principio casi se podía cortar la tensión con un cuchillo. Yo no cantaría victoria todavía… Aun así, he podido sentir su mirada clavada en nosotros toda la noche, no ha dejado de fijarse en lo que Tony y yo hacíamos o decíamos. Mis amigos se han comportado y no han sometido a mí chico a un tercer grado, aunque de vez en cuando han colado alguna pregunta del tipo "¿a qué te dedicas?" o "¿dónde estudiaste?" en la conversación, estoy segura que sólo para saber algo más de él. Quizás a él no se lo hayan preguntado, pero puedo asegurarte que es el tema favorito para chismorrear ahora mismo. Afortunadamente a ninguno de ellos le dio por preguntarle cuánto gana o cuánto le mide el pene. No, no se lo han preguntado, pero estoy segura que Ed le ha echado más de un vistazo a su paquete para tratar de averiguar su envergadura, o más bien cuanto le mide la verga cuando está dura… Ésta última pregunta es la típica pregunta que Emmett haría sin ningún tipo de vergüenza.

Como veo que todo parece estar calmado y que mis amigos están intentando que Tony se sienta a gusto, me excuso y me levanto para ir al lavabo. Necesito estar cinco minutos a solas porque la tensión va a acabar conmigo. Estar cenando con Ed y Tony al mismo tiempo me tiene al borde del ataque de nervios. Me dirijo al baño de la planta baja, un lujoso espacio en tonos crema y dorado. Me miro al espejo y puedo ver como la preocupación y la tensión se ven reflejadas en mi rostro. Puede que aún no haya pasado nada entre ellos, pero la noche aún no ha terminado y yo no las tengo todas conmigo. Menos mal, ya comenzaba a creer que eras una crédula sin remedio… Abro el grifo y meto mis manos bajo el chorro de agua fresca, después mojo mi nuca en un vano intento de despejar mi mente. Tras unos minutos, sola, en silencio, salgo con las pilas algo recargadas para enfrentarme al resto de la noche. Cuando paso al lado del despacho de Carlisle, una mano surge de la nada y me arrastra al interior de la habitación. Jadeo por la sorpresa y cuando abro los ojos veo a Edward mirándome fijamente.

—Bella…

Intento darme la vuelta y salir pitando de ahí, pero su mano sujeta mi brazo, impidiéndomelo.

—Te dije que teníamos que hablar, hoy, sin falta… no voy a esperar más.

—Tony me está esperando…

—Tu Tony está hablando con Emmett de los New York Giants y de cómo les va ésta temporada… estará entretenido durante unos minutos.

—Es que no sé de qué tenemos que hablar tú y yo, sinceramente. Lo que pasó, pasó… punto. Ya no podemos cambiarlo. —Mierda… le he mirado de arriba abajo. ¡Está guapísimo ésta noche! El traje y la corbata le sientan como un guante… Nena… recuerda que en el comedor está esperándote el hombre con el que has pasado las diez últimas noches, que está buenísimo vestido o en pelotas y que hace lo indecible por hacerte feliz, incluso arriesgarse a un arresto por homicidio involuntario. ¿Homicidio involuntario? Tu pobre secretaria que se pasa la vida estornudando, con la nariz como un pimiento y los ojos llorosos…

—Tienes razón, ya no podemos cambiarlo, pero lo que ninguno de los dos quiere es que lo que "pasó" tenga consecuencias —dice marcando unas comillas en el aire.

—No te entiendo —murmuro, casi como si estuviese hablando para mí misma, más que manteniendo una conversación con él. No. Me. Jodas.

—Odio tener que decirte esto aquí, ahora, de ésta manera…

—Te estás yendo por las ramas —protesto.

—Uno de los condones que usamos… —dice, y después se queda callado.

—¿Sí?

—Se rompió… —ahora mismo me he quedado en blanco, casi como si me hubiesen tirado un cubo de agua helada por la cabeza, estoy estática, patidifusa, flipada… Lo sé, creo que mi corazón ha pegado un salto y algo en mi cerebro no funciona en condiciones.

—¿Qué quieres decir con que "se rompió"? —pregunto como si fuese idiota. Creo que ahora mismo él no tiene ninguna duda al respecto. Eres idiota.

—Pues eso Bella… que se rompió, se rasgó, se escacharró… como quieras decirlo…

—¡Y se puede saber por qué no me lo has dicho antes! —protesto. ¿En serio? Te recuerdo que has llegado a salir de tu apartamento por las escaleras de incendio a pesar de tu vértigo, y sólo por evitarle.

—Si no hemos hablado antes, como tú dices, no es por mi culpa, Bells. Llevo persiguiéndote desde ese día para hablar contigo… ¡pero tú no eres capaz ni de contestar una llamada, ni de acercarte a mí casa un minuto! No me abres la puerta cuando yo voy a la tuya y pones todas las excusas que puedes cuando trato de hablar contigo las pocas veces que nos hemos cruzado… ¿y ahora la culpa es mía?

—Podías haberme dejado un mensaje en el contestador, o enviarme un SMS…

—Oh, sí, claro… algo del tipo "Bella, cielo, petamos el condón de tanto usarlo… me temo que mis soldaditos están acampando en tu útero… ¿Estás segura de que no hay ahí un invasor?" ¿No te parece que es algo que teníamos que hablar en persona?

Visto así… ¡Ah, no! No empieces a excusarlo. Vale que tú no se lo hayas puesto fácil. ¡Pero tenía que habértelo dicho antes! No jodas… ahora no puedes tomarte la píldora del día después… ¿No puedo? No. Es la píldora del día después… no la de "los veinte días más tarde"…

Me giro, porque noto los ojos de alguien en mi nuca. Dios, por favor, que no sea Tony…

—¿Qué demonios pasa aquí? —Mierda. Doble mierda. Sí es Tony.

—Lo que pase no es asunto tuyo… —La voz de Ed suena amenazante.

—Claro que lo es. Bella es mi novia —dice señalándome. ¿Novia? ¿Soy su novia? Joder… esto se está poniendo interesante. Mierda… me apetecen unas palomitas…

Ed señala a mi abdomen.

—Pues lo que lleva ahí dentro es mi hijo… —¡Whoa! ¿Acaso ya sabe que estás preñada? ¿Cómo va a saberlo? Si ni siquiera tengo un retraso… pues debe estar muy seguro de la capacidad embarazante de sus soldaditos…

Tony me mira, y puedo ver en sus ojos que se siente herido.

—¿Bella? —pregunta, y sé que aunque no lo diga, quiere saber si Ed está diciendo la verdad. ¿Y qué voy a hacer yo ahora? Puedo decirle que cabe la posibilidad de que Ed haya dado en el blanco en un único intento… Bueno… yo no diría un único intento… había tres condones en el suelo cuando te despertaste esa mañana… y la pregunta del millón es si follasteis alguna vez a pelo… O mentirle y decirle que no tengo ni puñetera idea de lo que me está hablando. No creo que eso sea muy justo para él ¿no te parece? Si finalmente el garrulo éste te ha dejado embarazada ¿qué le vas a decir a Tony? ¿Le atribuirás la paternidad del hijo de otro hombre? Y cuando vea que es pelirrojo como aquí el Follador Enmascarado… ¿cómo se lo explicarás? ¿Le dirás que es un gen recesivo en tu familia?—. Bella… estoy esperando.

He debido quedarme callada durante demasiado tiempo.

—Escucha… —comienzo a hablar y veo que el gesto de Tony cambia, ya no parece enfadado, sino decepcionado y algo en mi corazón se encoge—. Unos días antes de que nos conociésemos, Edward y yo…

—Follasteis… —dice, su rostro ahora es de un rojo furioso, creo que tiene ganas de matar a alguien.

—En realidad, fui el primer hombre con el que se acostó —acota Edward con muy poco tino para ser sinceros—. Y no follamos… hicimos el amor… mucho.

Estoy con la boca abierta… ¿Ed ha dicho "hicimos el amor"? ¿Ed? Si siempre ha dicho que eso es un eufemismo… que los hombres follan y punto. ¿¡Y como que mucho!? Tony tiene las manos en sus caderas, los anchos hombros tensos y su boca parece una línea recta. Uff… nena… aquí va a arder Troya…

—Y tú estás embarazada —afirma Tony mirándome fijamente, casi como si no quisiese ver nada más de lo que nos rodea, en especial a Ed.

—¡No! —niego con vehemencia.

—¿No? —pregunta Ed curioso—. ¿Tienes la regla ahora mismo, Bella? Porque ya han pasado más de dieciocho días desde que nos acostamos juntos. ¿Cuándo tienes que tener tu período?

Ahora soy yo la que está sonrojada, pero de la vergüenza. ¿Por qué tengo que hablar de mi menstruación con dos hombres? Me quedo callada, no es algo que quiera discutir con ninguno de ellos.

—A ver Bella… ¿hay posibilidad o no de que estés embarazada? —Es Tony quien me lo pregunta y me siento fatal. Todo iba muy bien entre nosotros, ¿por qué tiene que pasarnos esto ahora?

—No estoy segura… —Veo como baja el rostro y suspira. Agita la cabeza y se pasa la mano por el pelo en un gesto nervioso. Muerde su labio inferior y cierra sus ojos—. Tony… lo siento… yo no…

—No tienes que disculparte, Bella… estas cosas pasan. —Tony me mira y acaricia mi mejilla con dulzura—. Creo que será mejor que me vaya…

Sujeto su mano con firmeza, me acerco a él y le abrazo.

—No —gimo, casi al punto del llanto—. No te vayas…

—Bella, no puedo lidiar con esto, entiéndeme, por favor. Esto es algo que vosotros dos tenéis que hablar y no creo que sea bueno que yo esté en el medio. —Sujeta mi rostro entre sus cálidas y suaves manos y me obliga a mirarle a los ojos—. Lo que hay entre nosotros —dice susurrando—, es especial, Bella, muy especial. Pero no quiero que tomes una decisión equivocada por lo que está empezando entre nosotros. Tuviste una historia con él, que puede tener consecuencias que van más allá de repartir unos cuantos objetos… puedes estar embarazada de él, y eso es algo que os atará el uno al otro de por vida… quiero que tomes las decisiones que tengas que tomar sin sentirte presionada, al menos no por mí.

—¿Y si estoy embarazada? ¿Qué pasará entre nosotros? —pregunto preocupada.

—Lo que tú quieras que pase, Bella. Yo estaré ahí para ti, de la forma que tú quieras que esté.

Me da un tierno beso en la mejilla, y sé que cuando salga de éste despacho y vuelva al comedor, él ya no estará ahí. Estoy a punto de ir detrás de él cuando se va, pero Edward me retiene sujetando mi muñeca. Me duele el pecho cuando oigo el ruido de la puerta y sé que me espera mucho más. Éste fin de semana será difícil para mí. Para ti y para "papi" Edno me jodas… no me imagino aquí a Casanova siendo papá… menos cuando se trata de un juego sexual, ahí sí que me lo imagino, mientras le da unos azotes en el culo a la rubia siliconada de turno.

—¿Cuándo tienes que tener tu período? —pregunta serio. Yo trato de hacer memoria, de acordarme cuando lo tuve por última vez. Debería haberme llegado ya, es posible que tenga un día de retraso.

—Ayer… —musito.

—Ayer ¿qué?

—Tenía que haberme venido ayer… pero no lo ha hecho.

—¿Sueles ser irregular?

¡Oh, mierda! ¿Puede haber conversación más incómoda? Sí, puede haberla… podríais estar hablando de si prefieres parir con epidural o por parto natural… Vale… muy graciosa…

—No —digo colorada hasta la raíz del cabello—. No lo sé… hasta el mes pasado no me preocupaba demasiado ¿sabes? —Ed arquea una ceja, en un gesto de incomprensión—. ¡Era virgen! Total y absolutamente imposible que me quedase embarazada… ¡sería un milagro! ¿Entiendes? No tenía necesidad de controlar si llegaba puntual o no… ¡Venía y punto!

—Escucha —dice sujetándome por los antebrazos, rozándolos con dulzura, como queriendo confortarme—. Tomaremos el postre, hablaremos un ratito y nos iremos a casa. Por el camino, paramos a comprar una prueba de embarazo y salimos de dudas. —Me acerca a su pecho y me abraza—. Te prometo que estaré contigo pase lo que pase —promete mientras deja un suave beso en mi sien, sin soltarme.

Nena… ahora sí que la has liado parda… reza cuanto sepas para que esa puñetera prueba salga negativa. ¿Prueba? ¡Pruebas! Voy a hacerme unas cuantas, no sea que sea defectuosa y el resultado sea erróneo. Mira que eres exagerada… Ni exagerada ni leches, estoy yo como para pensar que no y luego sí, o para pensar que sí y luego no…, quiero estar segura de sí nos ha tocado el premio gordo o no… no quiero sorpresas.


Muchas gracias a Sarai, mi beta, que siempre sabe qué decirme.

Muchas gracias también a todas las que habéis agregado esta historia a vuestra lista de seguimiento o a favoritos, a las que leéis en la sombra.

Y un enorme GRACIAS a todas aquellas que me dedicáis un minuto tras leer y me dejáis vuestros comentarios: marieisahale, abys, Loonydraconian, MONIELITA CULLEN, Angie Masen, Iku cSwan, Karen's Lullaby Cullen Swan, Gretchen CullenMasen, Gema'Arellano, freedom 2604, Lizzie Swan Cullen, bitha-granger, Eve Runner, viivii alice, SalyLuna, DiAnA FeR, aleshita-luvs-paramore, zujeyane, Nadiia16, Paz, LicetSalvatore, Gatita Cullen, lokaxtv, Maribel hernandez cullen, pamela, yolita, camela, Grace, Eddie Ilove, gax26, Uvas con queso, Jade HSos, loree17, Tanya Masen Cullen, lizzy90, Mary de Cullen, Iratxe, pera l.t., caritofornasier, Gatita Swan, analang, aliceforever85m –Emmabella E. Castro, Nyx-88, Zorangel y BarbyBells. También a todos aquellos comentarios anónimos.

Bicos y hasta el próximo capítulo.

Noe