A Wonderful Caricature of Intimacy

Disclaimer: todos los personajes, lugares y temas relacionados a Harry Potter le pertenecen a J. K. Rowling, Bloomsbury y Scholastic.


Capítulo 9: Further In and on We Go – (Iremos más profundo y más lejos)

El silencio fue la única respuesta a la pregunta del representante del Ministerio.

-Muy bien, muy bien – dijo el anciano con regocijo. Tomó su varita y con una floritura puso el rollo de pergamino dorado que era el certificado de matrimonio frente a Draco y Hermione.

-Draco Malfoy, si te encuentras en posesión de todas tus facultades mentales, por favor, en frente de todos estos testigos, firma con tu nombre en la primera línea.

¿En posesión de mis facultades mentales? Nop… lo lamento amigo. Está comprobado que estoy loco desde ese primer sorbo de whiskey de fuego en la fiesta del cumpleaños 19 de Blaise.

Draco firmó su nombre con la pluma de pavo real que su madre había insistido en usar. Era extravagante, llamativa y completamente Narcissa.

-Muy bien, muy bien – dijo el representante una vez que Draco hubiera terminado – Hermione Granger, si te encuentras en posesión de todas tus facultades mentales, por favor, en frente de todos estos testigos, firma con tu nombre en la segunda línea.

Hermione tomó la pluma de pavo real que Draco le tendía y firmó su nombre bajo el de él, escondiendo su sobresaltada reacción cuando el papel brilló y desapareció una vez que ella hubiera terminado.

-¡Muy bien! – repitió el representante.

Draco cerró los ojos para tratar de conservar esa pequeña pizca de salud mental que aún tenía. Si el jodido hombre decía una vez más 'muy bien', voy a apuñalarle el ojo con la pluma.

-Estoy honrado de ser el primero en anunciar al señor y la señora Malfoy como marido y mujer. Por favor, señor Malfoy, puede besar a su esposa.

Demonios… estaba esperando que se olvidara de eso.

Hermione y Draco… y la mitad de los invitados… voltearon ante el sonido de risitas que venían desde la primera fila. Zane y Wolf reían en sus manos, inconscientes de que estaban interrumpiendo la ceremonia.

-Van a besarse… ¡ewww! – le dijo Wolf a Zane.

-¡Eso es asquerosito! – le aseguró Zane a su amigo – Mi papi nunca haría algo tan asquerosito.

-Zane Malfoy – se escuchó la lenta y barítona voz de Lucius desde el asiento central. Zane levantó la mirada hacia su abuelo e inmediatamente borró la sonrisa de su cara. Wolf, como chico listo, hizo lo mismo. - ¿Ya terminaste de tontear?

Zane y Wolf asintieron, con ojos amplios.

Lucius asintió a su vez, y luego le gesticuló al representante para que continuara.

-Papi, no beses a Mami… ¡es asquerosito! – gritó Zane, dejando en claro su preocupación a todo el mundo.

Las mejillas de Hermione se volvieron completamente calientes, y ella sabía que debían verse de un rojo brillante. Draco se veía listo para decir algo, dado que sus mejillas estaban tornándose rosas también. Si Hermione no hubiera estado tan mortificada, habría pensado que incluso él se veía un tanto encantador.

Donny, sentada junto a los niños, se inclinó hacia ellos – Mamis y Papis se besan todo el tiempo, Zane. Es lo que ellos hacen. Cuando te cases, besarás a tu esposa.

Zane se veía horrorizado, al igual que Wolf – Nunca besaré a una niña. ¡Es asqueroso!

Donny rodó los ojos – Créeme, cambiarás de idea. Ahora, por favor quédense quietos y dejen de avergonzar a tus padres. No quiero oír ni un solo sonido de ustedes dos, ¿comprendido?

Zane y Wolf fruncieron los labios y rascaron su ropa, para luego asentir solemnemente.

El representante del ministerio rió jovial – Muy bien…

Draco tomó la pluma de pavo real en su mano con fuerza, accidentalmente partiéndola en dos.

-Ahora que los más jóvenes expresaron sus desagrados contra ese magnífico acto de amor, procedamos. ¿Dónde estaba? Oh, sí. Por favor, señor Malfoy, bese a su esposa.

Debiste protestar con más ganas, Zane…

Hermione se volvió hacia su 'gran amor' y le dirigió una débil sonrisa. No supo qué pasó, pero en un momento ella estaba preparándose para la que sería la acción más forzada que alguna vez había hecho… y al otro segundo, los labios de Draco estaban sobre los de ella.

Rápido y simple. Buena idea, Draco. Me habría gustado pensar en eso. Espera, esto no es rápido… Sus labios siguen en los míos. Y son cálidos… y suaves… y oh, ahora si se fueron.

Hermione parpadeó rápidamente y clavó su mirada en Draco, que había desviado la suya, para pararse rápidamente. Ella comprendió que sus invitados estaban aplaudiendo, y se levantó también.

Se sentía desorientada, aún pensando en el breve y sorpresivo beso. Sus labios se sentían picar… ahora entendía el sentimiento de los niños en sus trajes. Su piel parecía quemar por el toque de él, y tenía que luchar contra la urgencia de presionar sus dedos contra su boca.

Caras sonrientes y gritos de felicitaciones los siguieron mientras Draco los conducía entre los invitados hacia la mansión. La recepción se llevaría a cabo en la regia ala este, en el salón de baile.

-Por qué… ¿por qué caminas tan rápido? – jadeó Hermione mientras Draco la arrastraba a través de pasillos vacíos de la mansión, mientras los invitados lentamente iban entrando.

Él se detuvo de repente, y ella se estampó fuerte contra su cuerpo – Idiota, la próxima vez que vayas a detenerte, avísame – dijo ella frotando su nariz, que había hecho contacto violento contra uno de sus omóplatos.

-Olvidé que tus piernas no son tan largas como las mías – dijo él con calma.

-¿Cómo puedes olvidarlo? Soy al menos una cabeza más baja que tú – dijo ella con una mueca, notando que él aún sostenía su mano.

Él sonrió con disculpas y pasó una mano por su cabello – Lo siento; tenía que huir de ese jardín… todo el blanco y las flores, y la gente mirándonos. Era increíblemente incómodo.

Hermione lo miró, preguntándose por qué el rosa aún no se desvanecía de las mejillas de él – Eso fue un poco incómodo, las preocupaciones de Zane consiguieron elevar los espíritus, al menos. Está todo bien, nunca tendrás que volver a pasar por esa asquerosita experiencia tra vez.

Draco la miró y sonrió mientras ella lo molestaba, preguntándose como ella podía aparentar tanta seguridad y no volverse loca de los nervios. Su corazón aún no se había ralentizado… de correr, por supuesto, no por el suave y breve beso que ella le había devuelto lentamente… bueno, eso era lo que él mismo trataba de decirse.

-Gracias por recordar no retroceder de disgusto – dijo él, con una esquina de sus labios levantada en una media sonrisa.

Ella rió y quitó su mano de la de él, ignorando la repentina falta de calor. -¿Qué estamos esperando?

-Todos los invitados deben entrar al salón de baile y luego entramos nosotros cuando el representante nos anuncie. Es soso e innecesario, pero es como debe ser.

Ella tomó aire y volvió a tomar su mano, uniendo sus dedos con los de él. Él bajó la vista hacia sus manos unidas – Oh, cierto, recién casados. No podemos dejar de tocarnos…

Ella contuvo una risa y asintió - ¿Estás listo para esto?

-Solo pretendo que soy un actor… 'Todo el mundo es un escenario'…

-…'Y todos los hombres y mujeres son parte de la obra' – terminó Hermione por él, sin poder quitar una sonrisa de su rostro – Excepto que, solo tú y yo somos los actores.

-Exacto – asintió él.

Dos pares de pisadas resonaron detrás de ellos en el inmenso vestíbulo. Zane y Wolf corrieron hacia ellos, y cada uno tomó un par de piernas para abrazar.

-¿Por qué se besaron? – preguntó Zane, totalmente enfermo ante semejante acción a sus cuatro años – ¡Fue desagradable! – dijo, sin contener sus palabras.

-¡Sí, tío Draco! ¡Fue asquerosito! – coincidió Wolf.

-Porque cuando dos personas están enamoradas, se besan – explicó Hermione – Tendrán que esperar a ser adultos para poder besar.

Wolf y Zane intercambiaron miradas contrariadas - ¿Podemos comer pastel?

La extraña y veloz variedad de su conversación eran tan normal en ellos que Draco y Hermione suspiraron aliviados de que la discusión sobre los besos haya sido olvidada.

-Te dije que no fueras al salón de baile esta mañana – reprendió Draco, sabiendo que los niños habían notado la masiva torta blanca.

Ellos miraron hacia el suelo, con miradas culpables.

Hermione sintió que algo se le estaba escapando - ¿Acaso ustedes dos ya comieron pastel?

-¡No! – se defendieron rápidamente, evaporando cualquier posibilidad de convencer a Draco y Hermione de su inocencia.

-Sabes cuál es el castigo por mentir, Z. – dijo Draco, entrecerrando los ojos en parte por diversión, y en parte por exasperación.

Como siempre, Zane inconscientemente se agarró del trasero de sus pantalones rasposos y miró rápidamente a Wolf, diciéndole con la mirada que la broma ya había terminado. Una tunda en el trasero no valía la pena.

-Solo un poquito, papi. ¡Estaba muy deliciosa! – dijo esperanzado.

Hermione y Draco se miraron el uno al otro al sentir la voz de Narcissa llegar desde el otro lado del salón de baile - ¡Zane Malfoy y Wolf Lupin, quiero que vengan aquí en este instante!

Wolf y Zane miraron a los adultos con preocupación. Abela estaba furiosa.


-Nunca vi a dos personas más enamoradas – dijo Narcissa suspirando soñadoramente con dos mujeres que ella sabía que estaban casadas con trabajadores del ministerio. Había elaborado un plan para verdaderamente ayudar a su hijo: hacer correr la voz y divertirse mientras tanto. No solía tener muchas oportunidades para actuar.

La señora Cartwright miró hacia los recién casados sentados uno junto al otro en la cabecera de la mesa central del salón de baile, con las cabezas juntas, y Draco susurrando algo en la oreja de Hermione, con su brazo sobre los hombros de ella.

-Amor juvenil – suspiró ella – Debo felicitarte, Narcissa. Tu hijo se casó con una mujer hermosa y se nota que ella lo hace muy feliz.

Oh, simple mujer…

-Sí, y yo estoy muy dichosa ante el prospecto de tener a Hermione como un miembro permanente de nuestra familia. Es una madre increíble para para mi nieto, y hace a mi hijo mucho mas feliz de lo que nunca llego a ser antes.

Relájate un poco… no quieres sobreactuar.

-Míralos susurrándose cosas dulces el uno al otro como amantes de primavera. Ella incluso está sonrojándose. ¡Una novia sonrojada! Que amoroso – dijo la señora Sampson, la otra señora.

Narcissa levantó una ceja, preguntándose qué en la tierra podrían estar hablando esos dos.


-Buen intento, pero Austin es la capital de Texas. No Houston – le susurró Hermione en respuesta, tratando de ignorar la piel de gallina que luchaba por salir en su cuerpo dada la proximidad de Draco, y el calor que irradiaba de su brazo alrededor de sus hombros.

-Pero Houston es la ciudad más grande.

-Es cierto, pero la capital sigue siendo Austin – replicó ella – Ahora, es tu turno, y esta vez dame una buena.

-Bueno. Dime, ¿cuál es el número atómico del Radio? – preguntó Draco. Él esperaba que ella no pudiera notar su voz ronca. Pero, demonios, ella olía muy dulce. Dulce y fresca, floral… y su piel era tan suave. Tan malditamente suave. Rayos. Rayos. Triple rayos.

-Oh, esa es buena – dijo ella, frunciendo sus cejas y tratando de imaginarse la tabla periódica de elementos – Puede ser 88 o 89… um, bueno, me arriesgaré con 88.

-Demonios, es cierto – murmuró Draco – Bien, tu turno.

Hermione pensó por un momento – Nombra cuatro músicos barrocos.

Draco sonrió – Ya ni siquiera estas esforzándote, pero te responderé de todos modos. Está Corelli, Purcell, Vivaldi y Telemann.

-Pensé que te atraparía con esa – suspiró ella – Tu turno.

-Nombra una posición del Kama Sutra – dijo él, con sus labios elevándose en una sonrisa.

-¡Draco! – susurró ella ácidamente – Dios, esto es 'Trivia de Hechos Aburridos' no 'Indicaciones Pervertidas'.

Ella podía sentir sus mejillas calentarse bajo el toque de los dedos de Draco.

Por qué, oh, ¡por qué está actuando tan bien su papel de recién casado! ¡Odio sus caricias! ¡Las amo! ¡NO! ¡Las odio!

-Estás sonrojándote – rió él con calma – Esto es divertido.

-Eres un estúpido bastardo – murmuró ella – Un gilipollas de proporciones masivas.

-Y tú eres una mojigata tensa – respondió él en su oído, provocándole que ella contuviera un estremecimiento que ella no quería que él notara.

-No lo soy – le susurró en respuesta ella, forzando a sus labios a no formar una mueca. La gente aún los estaba mirando.

-Entonces responde la pregunta – se encogió de hombros él; susurró él de forma caliente contra el cuello y oído de ella – A menos… que no sepas la respuesta, y por ende yo ganaría.

Ella suspiró enojada, con una sonrisa forzada que hacía a sus mejillas y labios torcerse – Bien. El par de pinzas.

Draco rompió en carcajadas e ignoró el codazo que su nueva esposa le estaba dando en las costillas – Bien, bien. Obtienes dos puntos por esa. Respuesta genial.

-Me alegra hacerte reír, ahora estamos a mano. – dijo ella – Ahora round veloz.

-¿Qué, en la tierra, están haciendo ustedes dos aquí sentados? – dijo Annabel Granger detrás de ellos – ¡Es su boda y deberían ir a bailar!

Hermione y Draco se alejaron un poco y miraron hacia la pista de baile de caoba donde unas cuantas personas estaban socializando, bailando y divirtiendose muchísimo más que los recién casados.

-Está todo bien, mamá – dijo Hermione con un gesto de su mano - Disfrutamos ver.

-¿Cómo no van a bailar en su propia boda?

-Es fácil; solo nos quedamos sentados y no bailamos – dijo Draco, ganándose una mirada mordaz de su suegra.

-Querido, es imperativo que ustedes dos bailen al menos el primer baile de pareja – dijo Narcissa, acercándose a ellos con una mirada que indicaba claramente que no tendrían otra opción.

Draco y Hermione gimieron internamente, sabiendo que bailar el primer baile lento de parejas ayudaría a mantener la idea de un matrimonio lleno de amor.

-Ahora, apresúrense y yo le avisaré a la orquesta que toque algo para ustedes. ¿Alguna preferencia? – sonrió suavemente Narcissa, sabiendo que los recién casados estaban enviándole miradas llenas de maldiciones en la mente.

-Lo que sea que te guste, Narcissa – dijo Hermione.

Draco sostuvo en alto su mano para Hermione, mientras caminaban hacia la pista de baile con todos los ojos sobre ella.

Zane se sentó en el regazo de su abuelo, Wolf sentado en la silla junto a ellos y mirando el bastón de Lucius con la emoción oculta de un niño ansioso por jugar con el palito brillante.

-¿Van a besarse de nuevo, Abelo? – preguntó Zane.

-Sí – replicó Lucius, sabiendo que Narcissa le causaría daños físicos si él arruinaba la ilusión del matrimonio entre Draco y Hermione – Están casados ahora, Zane. Cuando la gente se casa, se besan.

-Tú y Abela no se besan – replicó Zane.

Cómo se atreve a cuestionar mi poder amatorio…

-Sí lo hacemos – respondió Lucius.

-No lo hacen – sacudió su cabeza Zane.

-Sí lo hacemos.

-Noh-oh.

-Sí lo hacemos.

-Noh-oh – insistió él.

-Zane, nos besamos todo el tiempo. Es solo que no nos ves hacerlo – contraatacó Lucius, preguntándose cómo consiguió meterse en esa discusión – Ahora, quédate quieto porque tus padres empezaran a bailar.

-¿Bailar? ¿Por qué van a bailar?

Lucius suspiró y le hizo señas a uno de los camareros para que le alcanzaran una bebida fuerte – Porque eso es lo que hace la gente en las bodas.

-¿Podemos bailar Wolf y yo?

-Juntos no – se apresuró a responder Lucius.

-¿Por qué no?

¡Ya termina con las malditas preguntas!

-Porque los muchachos no deben bailar juntos.

-¿Por qué?

Cuenta hasta diez, Lucius. Cuenta hasta diez… debes contenerte. Lo amas, ¿recuerdas?

-Porque en la mayoría de las culturas, solo las niñas y los niños bailan juntos.

-Oh – replicó Zane, con las cejas fruncidas en concentración. No tenía idea de lo que significaba cultura… pero tenía la impresión que había alcanzado el límites de preguntas hacia su abuelo - ¿Estás enojado conmigo, Abelo?

El hielo que usualmente rodeaba al exterior de Lucius pareció derretirse cuando bajó la mirada a su nieto, el único niño por el que movería el cielo y la tierra – No, Zane no estoy enojado contigo.

-¿Podemos Wolf y yo bailar, no juntos, cuando comience de nuevo la música divertida?

-Sí. ¿Por qué no le preguntas a Abela si ella quiere bailar contigo?

El rostro de Zane se encendió y saltó del regazo de su abuelo justo cuando la canción de Hermione y Draco comenzaba.


-Si bajas tu mano solo un poco más, voy a darte un rodillazo en la entrepierna – siseó Hermione, esperando a que la música comenzara cuando tomaron su posición.

Draco trató de esconder su sonrisa maliciosa, pero aun así brilló. Obedientemente levantó su mano más arriba de su cintura y apretó la mano de ella que estaba sosteniendo – Recién casados, ¿recuerdas?

-Me haré a mí misma una viuda si no te comportas – dijo ella, mirándolo fijamente con los ojos entrecerrados – Dios, desearía que todo el mundo dejara de mirarnos. Me siento increíblemente incómoda

-Dímelo a mí – murmuró él - ¿Cuándo comenzará a sonar la estúpida música?

Como si hubiera estado sincronizada, la primera nota sonó.

Hermione sonrió suavemente al reconocer la pieza, y se dejó llevar flotando con Draco por el suave piso.

-¿Por qué sonríes? – susurró el, bajando su cabeza.

-Es la sonata de Beethoven, 'Claro de Luna'. Es mi favorita – dijo ella – Tu madre es muy intuitiva.

-Oh – asintió él.

-¿Qué canción bailaron tú y Pansy? – preguntó ella, con la curiosidad aflorando en ella.

-No bailamos – replicó él – Ella estaba aún con las náuseas matutinas cuando nos casamos… así que se pasó la mayor parte de la boda haciendo amigos con el inodoro, maldiciéndome a mí y a mi potente esperma.

Hermione rió calladamente y recostó su cabeza contra su hombro, sorprendida de sentirse tan cómoda allí. Solo estoy actuando mi papel de novia feliz. Eso es todo.

Draco se envaró al sentir un atisbo de la esencia suave de gardenias y jazmines que veía de su pelo, tan cercano a su rostro. Si la canción duraba un poco más, tendría que alejarse un poco de ella y encontrar un pozo de agua helada en el que sumergirse.

Bueno, Draco, trata de concentrarte en cosas que no te calienten: fracciones y diferenciaciones; Pansy gritándome como perra; encontrarme a mis padres haciéndolo, a la tierna edad de siete; el día que Zane me vomitó encima; la profesora McGonagall en un bikini… ah, eso lo logró. Podemos seguir.

El baile finalizó unos minutos después y Hermione ni siquiera había notado que se había perdido en sus pensamientos, con sus pies moviéndose a su propio ritmo, en perfecta coordinación con su compañero. El suave aplauso de sus invitados y las fuertes ovaciones de Wolf y Zane concluyeron su tiempo en la pista de baile.

Draco se alejó unos pasos y le extendió una mano, besando sus nudillos suavemente.

Los invitados se lo estaba creyendo completamente.

Hermione, por otra parte, bueno, súbitamente se dio cuenta que todo esto no era real. No es que le gustaría casarse con Draco Malfoy… por Dios, no. Pero, jamás había estado dentro de una relación totalmente comprometida, una donde alguien realmente la amara como ella lo amara a él.

Una vez que los seis meses terminaran, ella finalmente se pondría de cabezas a buscar el hombre perfecto para ella. Era tiempo que Hermione Granger… em… Hermione Malfoy, antes Granger, encontrara el hombre de sus sueños y pudiera establecerse.

Podría permanecer seis meses sin suicidarse o matar a su nuevo esposo, ¿verdad?


Draco trató de no maldecir cuando notó que el dúo de idiotas, Potter y Weasley, se acercaban a la mesa en la que Hermione y él estaban sentados. Ellos le fruncían el ceño, naturalmente, y ni siquiera se molestaron en poner una falsa sonrisa en sus rostros, hasta que Hermione levantó la mirada hacia ellos.

Solo para fastidiarlos, el hábito favorito de Draco, él pasó su brazo por los hombros de Hermione y besó su mejilla, dejando sus labios allí por un instante antes de volverse hacia Harry y Ron - ¿Vienen a felicitarnos?

A través de los dientes, Ron dijo – Felicidades, Hermione.

Ella sonrió ampliamente – Gracias, Ron. Estoy muy, muy feliz de que hayan decidido venir hoy. Sé que no les agrada mucho la decisión que tomé, pero el hecho de que hayan aparecido aquí significa un montón para mi.

La mueca de Ron se suavizó y le dedicó una pequeña sonrisa – Te ves hermosa hoy, por cierto. Mamá y Tonks no dejan de hablar de ello.

-Por supuesto que se ve hermosa – dijo Draco, divirtiéndose con las miradas perturbadas que ellos estaban dándole – Pero, siendo parcial, pienso que ella se ve hermosa todos los días.

Hermione tuvo que disimular una risa y sutilmente empujó el tacón de su zapato sobre el pie de Draco, advirtiéndole que se dejara de jueguitos.

Harry y Ron fruncieron el entrecejo y se veían como si el pastel que acababan de comer estuviera amenazándolos con volver a salir. –Bueno, estamos felices de que tú seas feliz, Hermione – dijo Harry, ignorando la miradita de amor y los ojitos que le ponía Draco a su amiga.

-Gracias, Harry. De verdad no quiero que esto afecte nuestra amistad. Ron y tú son mis mejores amigos y no podría vivir conmigo misma si ustedes dos estuvieran enojados conmigo – dijo ella, diciéndolo de corazón.

-No estamos enojados, Hermione – suspiró Ron - ¿Pero de verdad tenías que casarte con él?

-Estoy justo aquí – replicó Draco con una mueca – Al menos espera a que yo no esté presente para hablar sobre mí.

-Oh, ¿acaso herí tus sentimientos? – preguntó Ron, rodando sus ojos.

-Por favor, no comiencen – advirtió Hermione – Pueden pelearse todo lo que quieran luego, pero justo ahora hay gente alrededor. Hablando de eso, pareciera como que Remus y los gemelos quieren acercarse a darnos la enhorabuena.

Los cuatro se voltearon para ver a los antes mencionados acercarse hacia ellos. George había regresado a Inglaterra de su luna de miel justo a tiempo para la boda.

-¡Felicitaciones! – dijeron simultáneamente, cada uno de ellos inclinándose hacia Hermione para darle un beso en cada mejilla, y estrechar manos con Draco.

-Es una boda hermosa – dijo Remus.

-Gracias, Remus. Me alegra que hayas podido venir – dijo Hermione, repitiendo la misma oración que ya había dicho al menos a otras cien personas – Sé que Wolf lo está disfrutando un montón.

-Sí, me pareció verlo correr por ahí con Zane tratando de conseguir un adulto que les desabrochara los cinturones para poder deshacerse de esos pantalones que pican. Atrapé a Fred casi cediendo a ayudarlos y crear una escena de dos niños de cuatro años correteando en sus calzones.

-Estoy medio convencido de que él fue quien les puso la idea en sus mentes en primer lugar – agregó George con una sonrisa amplia.

-Bueno, ¡jamás lo haría! - dijo Fred con un gesto de la mano, antes de mostrar una sonrisa incluso más amplia – Pero sí me gusta el modo en el que esos dos niños piensan. Tengo el presentimiento de que nos dejarán en quiebra a George y a mí en muy poco tiempo.

Si mi hijo resulta ser parecido a un Weasley, voy a cortar mi jodida garganta…

Draco sonrió educadamente ante el par de idiotas pelirrojo y volteó hacia Remus quien estaba haciéndole una pregunta.

-Entonces, ¿hacia dónde tienen planeado ir en su luna de miel?

Hermione sonó como si se hubiera ahogado en su propia saliva, y Draco posó una de sus manos en su pequeña espalda para confortarla – En realidad decidimos no tener una luna de miel.

Ella se mostró sorprendida por su rápida respuesta, y luego aliviada de que fuera tan satisfactoria.

-¿Quién diablos no se va de luna de miel? – preguntaron Fred y George simultáneamente, desconcertados.

-Pensamos que sería mejor pasar de la nuestra. Además, lo que haríamos en nuestra luna de miel podríamos hacerlo en cualquier parte… ¿no es cierto, mi amor?

Voy a matarte, Draco Malfoy, queridísimo esposito. Voy a matarte lenta y dolorosamente.

-¿Acaso no tiene tacto? – dijo Hermione, en un comentario que era mitad broma y mitad serio. Ella esperaba que los hombres que la rodeaban captaran solo la parte de broma en su voz, y rogó que su nuevo esposo captara el sentimiento asesino en su tono. Era difícil jugar en dos partes.

-Apuesto a que ustedes dos no pueden esperar para esta noche – bromeó George.

-Bien, nos vamos – dijo con una mueca Harry, tirando a ron fuera del grupo y alejándose – Felicidades y toda esa mierda; ¡adiós!

Ahora si solo podemos deshacernos del lobito y de los cabeza de zanahorias, estaré mucho más feliz. Oh, genial, aquí viene mi pequeño retoño y la cría de la bestia.

-¡Papi! – gritaron ambos niños al ver a sus padres.

-¡El pastel es muy sabroso, papi! – le explicó Wolf a su padre, quien lo había levantado apenas se había materializado – ¡Zane y yo comimos diez porciones!

-¿Lo hicieron? ¿De dónde sacaron diez porciones?

Zane respondió esta vez – Muchas personas solo comían un pedacito de las suyas, ¡así que nosotros las terminamos!

-¿Ustedes se comieron las porciones de pastel que otros dejaban? – preguntó Draco, plenamente consciente de que su hijo y su amigo acababan de actuar como depósitos de basura.

-¡Sí! ¡Algunos de ellos tenían solo un poco de pastel, y otros tenían un montón! – explicó Wolf . comimos tanto que luego la abuela de Zane nos dijo que no podríamos comer más pastel… mi barriga me duele.

-¡La mía también! – dijo Zane, con la frente fruncida con confusión – Pero no tengo ganas de hacer popó. Solo me duele la barriga.

-Gracias por compartir eso, Z – replicó Draco – Vayan a buscar a Poodle y díganle que sus barriguitas les duelen, y él les dará la poción correcta.

Los dos niños se alejaron lentamente del grupo, rascándose sus traseros y espaldas. Trataron de conseguir una porción más de pastel, pero Draco los detuvo con su varita. Buena suerte la próxima, chicos.


Draco apagó las luces del cuarto de su hijo y cerró la puerta lentamente, para no despertarlo. Era casi medianoche y toda el azúcar del pastel que Zane había comido finalmente se había agotado.

El sonido de Hermione revoloteando en el cuarto de él… ellos… le obligó a detenerse y pensar un poco sobre ese día.

Estaba casado por segunda vez, y su actual esposa no lo quería mucho más de lo que la primera lo había hecho. Aquí es donde Draco creía que el Karma aparecía. Él había sido un pendejo insoportable cuando niño, y ahora los seres superiores (quien sea que fueran) decidían que él nunca podría casarse por amor.

Cuando todo esto terminara, ¿quién querría casarse con un doblemente divorciado padre soltero? Seguro que era guapo hasta el pecado, eso no hacía falta aclarar, pero eso no sería suficiente para encontrar una verdadera madre para Zane. Y una verdadera esposa para él. Alguien que no lo odiara. Alguien quien posiblemente lo amara. ¿No sería eso lindo?

Dejando de lado todo ese sentimentalismo y pensamientos que jamás serían dichos a otro hombre, Draco llamó levemente a su puerta, irritado ante el hecho de tener que llamar a la puerta de su propia habitación, pero tampoco deseoso de entrar y encontrarse con una Hermione que no estuviera completamente vestida.

Se le permitió entrar y se encontró con una Hermione sentada en su cama con las piernas cruzadas, hojeando un libro. Draco trató de evitar mirar sus piernas suaves y claras, que se dejaban entrever entre los shorts de basquetbol que usaba como pijama, pero falló completamente. Otra noche de bodas que pasaría en una cama solitaria. ¡Yupi!

No es que él quisiera dormir con Hermione… por Dios, no; pero seguía siendo un hombre viril con jodidas necesidades… y había una atractiva (finalmente lo había admitido) mujer en su dormitorio, durmiendo a solo dos mesitas de noche de distancia.

¡No! ¡Sin pensamientos de ese tipo! Ella es una empleada y nada más. Las duchas frías y tu amiga de cinco dedos te trataron bien por los pasados cuatro años. Seis meses más no van a matarte.

-¿Vas a entrar o te vas a quedar parado allí toda la noche? – preguntó Hermione, levantando la mirada del texto entre sus manos - ¿Zane ya se durmió?

-Sí, finalmente colapsó luego de ese inmenso subidón de azúcar. Solo espero que mi prima no esté pasándola tan mal con Wolf – replicó Draco, quitándose su camisa y caminando hacia su propia cama de dos plazas.

Hermione pasó saliva y observó a su nuevo esposo revelar la expansión de suave y amplio pecho que nunca había visto antes. ¿Por qué demonios se estaba quitando la camisa?

-Puedes decirme si quieres que salga para que puedas cambiarte – dijo ella con la voz rota.

Él la miró levantando una ceja – No voy a cambiarme de ropa. Me voy a dormir.

-Oh – dijo ella, mordiendo su pulgar. ¿Duerme con el pecho desnudo? Por favor, por favor, por favor, oh Dios, que no duerma completamente desnudo.

-No te preocupes, duermo con el pantalón de mi pijama – dijo él con una sonrisa socarrona, recostándose sobre la cama, por encima de las mantas - ¿Qué estás leyendo?

-El suplemento de primavera del Diario Británico de Psicología Educacional – dijo ella – tienen este gran estudio este mes sobre los hábitos de aprendizaje de los adolescentes diagnosticados con depresión…

Draco roncó y rogó que ella captara el mensaje.

-Eres un idiota – murmuró ella, volviendo su atención a su artículo – Cara de culo.

-También te amo, esposa – rió él.

-No vuelvas a decir eso – dijo ella con una mueca, para luego sonreírle – Dios, no puedo creer que realmente estoy casada… ¡y contigo!

-Seh, bueno, estoy hecho polvo. Me rindo. Puedes dejar la luz prendida para leer, no me molesta.

Hermione lo miró levantarse para luego abrir la cama, permitiéndose un vistazo de su fuerte espalda y sus músculos moviéndose bajo la piel mientras él se metía dentro de la cama.

Antes de que él pudiera atraparla mirándolo, ella desvió su mirada al artículo en su regazo.

-Buenas noches – susurró ella una vez que él estuvo dentro de las mantas.

Él murmuró algo más en respuesta, ya medio dormido.

Ella sonrió suavemente mientras oía sus débiles ronquidos y pronto se encontró cabeceando en sus propias mantas.

Bueno, señora Malfoy, bienvenida a los próximos seis meses de tu vida.


Nota de la Autora: el título del capítulo viene de la canción 'Rangers' de Fine Frenzy. Nuevamente gracias por sus reviews!

Facebook: Fletcher Fletcher (FF)