CAPÍTULO 9: NO HAGAS COSAS BUENAS QUE PAREZCAN MALAS

POV MORINAGA

- ¡Está besándome! ¿Pero por qué? No lo entiendo. Sus labios son suaves y su sabor… ¡Yo recuerdo este sabor!

Mientras nos manteníamos unidos tuve una pequeña visión, imágenes pasaban frente a mis ojos y evocaba el antiguo panorama. Era una memoria de hace varios años por lo poco que podía descifrar. Ambos estábamos en el laboratorio, él gritaba con insistencia y yo me puse nervioso, sentí tentación, deseo y cuando lo tomé de la barbilla y me apoderé de sus labios el mismo sabor regresaba a mi mente; tabaco. Ahora podía asegurar que no era la primera vez que teníamos un encuentro de este tipo, ya nos habíamos besado en el pasado y sospechaba que no en una, dos, o tres ocasiones; era una sensación que perduraba. Conocía su boca sin explorarla y tenía el presentimiento que sabría cómo actuar ¿Si ya habíamos cruzado la línea por qué me mintió? Sucedió mucho más entre nosotros de lo que me comentó y sospechaba que ésta era únicamente la punta del iceberg. Me dejé llevar por el momento, por los recuerdos y lo que provocaba en mí. Yo también lo abracé, cerré mis ojos y correspondía el beso con ternura. El calor también me atrapaba hasta que una alarma de alerta sacudió mi cerebro, abrió los ojos con impresión y noté que igualmente estaba llorando.

- ¿Por qué duele tanto? ¿Mi corazón se está rompiendo?

No lograba comprenderlo. Nos separamos y pude tomar un poco de aire mientras lo recosté.

- ¿Qué estoy haciendo?

Fui impulsivo, irracional en un momento donde mis bajas pasiones me dominaron, le mostré un cariño que hasta ahora desconocía que vivía dentro de mí ¿Por qué era tan natural? Al tenerlo entre mis brazos me desenvolví en un papel que jamás interpreté con tanto talento. Con nadie había sentido tal fuerza de atracción más poderosa que el magnetismo.

- ¿Senpai por qué lo hiciste? Yo no lo inicié y estaba confundido.

- Morinaga, por favor, por favor regresa Morinaga, vuelve…

- ¿Regresar? ¿A dónde quieres que regrese Senpai? Estoy a tu lado y no dejaré que te pase nada malo.

Sus palabras golpeaban en constancia mi cabeza. Giraba su cabeza de un lado a otro con angustia y repetía la misma frase una y otra vez. Abría sus ojos, los entrecerraba para enfocarme pero lo veía mareado, la fiebre estaba provocando estragos en él. Al escucharlo perdí la noción del tiempo por unos instantes. Me quedé atrapado en un enredo de ideas del cual no podía liberarme, sentía confusión, pero mi prioridad era Senpai y no podía dejar que interfirieran en ello. Verlo así, tan débil y agotado, me hacía sentir terrible. Durante el poco tiempo que llevaba conviviendo con él siempre se mostró como alguien fuerte, capaz de hacer todo lo que se propusiera y difícil de derrumbar. Admiraba el amor por su trabajo, el como siempre encontraba tiempo para todo aquello que le interesara e incluso para mi bienestar; era alguien generoso, una persona valiosa y en peligro de extinción dentro de la población. El mundo sería mejor con más personas como él.

Pasó una hora más sin cambios, yo tenía que actuar con rapidez, ya no podía seguir esperando a que la temperatura descendiera con algunos trapos y agua fría; la mejor forma era con un baño de agua fría. Volteé a verlo y se retorcía en dolor, él no iba a poder hacerlo por su cuenta.

- ¿E-entonces tengo que hacerlo yo?

No había tiempo que perder pero no sabía si era correcto que yo bañara a Senpai. Hace algunos minutos no me habría importado, no dudaría en hacerlo pues era el mismo trato que tendría si un buen amigo estuviera enfermo y sufriendo. Después del beso no estaba seguro que tan lejos se me permitía llegar, él iba a enojarse de todas maneras pero yo no me sentiría tan culpable como ahora me siento ¿Qué tipo de relación teníamos en realidad? ¿Está mal que lo lleve al baño aún si es para bajar su temperatura? ¿Es correcto o incorrecto? ¿Va a enojarse y pensar que violé su privacidad?

- ¿Senpai me escuchas? Necesitas tomar un baño para bajar la fiebre ¿Crees que puedas hacerlo por ti mismo? Sacudí con movimientos lentos su brazo para ver si respondía.

- M-morinaga, no, no… r-regresa, Morinaga…

No me escuchaba y estaba delirando. No lo resistí más y sin vacilar lo cargué con cuidado.

- Lo siento mucho Senpai pero es por tu propio bien. Si es necesario mañana me disculparé pero ahora tengo que controlar tu temperatura.

Fui directo a la bañera pero con pasos lentos, senté a Senpai a mi lado, giré la perilla de la tina y rápidamente comenzó a llenarse con agua fría. Estaba de rodillas frente a la bañera y cuando estuvo lo suficientemente fría me dispuse a desabotonar su camisa, entonces sujeto mi mano. La suya temblaba y su respiración era entrecortada.

- ¿P-puedo preguntarte algo?

- Claro Senpai ¿Qué pasa?

- ¿Fue fácil?... ¿Fue fácil olvidarte de mí? ¡Maldición! ¿Era tan insoportable para ti que decidiste borrarme de tu vida? Alzó su voz y continuó su sollozo. Apretó sus dientes con fuerza.

- ¿Olvidarme de él?

- No te entiendo Senpai. Sé que no recuerdo muchas cosas pero yo no lo decidí así.

- Sería estúpido borrar a alguien tan especial y único de mis memorias.

- Todo fue por ser tan impulsivo ¿Por qué no confiaste en mí? Si tenías problemas te hubiera ayudado en lo que me fuera posible, eres un idiota si pensaste que no lo haría.

Él siguió hablando sin parar pero no entendía ninguna de sus palabras, entonces continúe retirando su camisa mientras lo escuchaba. Luego de eso proseguí con su cinturón, el pantalón y sentí un poco de vergüenza mientras retiraba su ropa interior. Estando completamente desnudo lo introduje lentamente al agua fría apoyándome en ambas rodillas. Mientras más lo veía no podía negar que tenía buen cuerpo. Ya adentro comenzó a temblar por lo helado del agua aunque no le tomó importancia o se quejó. Se abrazó como acto reflejo y no dejó de hablar en ningún momento. Inconscientemente lo ignoré al concentrarme en rociar su cuerpo con agua con la ayuda de un pequeño balde. Me sacó de mis pensamientos cuando mencionó un tema de interés.

- … el secreto que guardaste de ese tal Masaki a tu hermano…

- ¿¡Qué!? ¿¡Cómo es que Senpai sabe sobre eso!? ¿En qué momento se lo dije? Estoy seguro que recordaría una conversación que incluyera a Masaki-san y el secreto que prometí guardar y llevarme a la tumba ¿Por qué de todas las personas era Senpai quien lo sabía? Tenía que estar agradecido de que mi hermano no estuviera enterado o de lo contrario Masaki-san nunca me lo perdonaría.

Ahora estaba más confundido que antes; remoto de la verdad. En este momento me lamentaba de haber deseado olvidarlo todo, eso me traía problemas, no conocía al Morinaga que vivió en mi cabeza hasta antes del accidente y no era seguro lo que pudo salir de mi boca o lo que me atreví a hacer entonces. Quería que Senpai se recuperaba porque me preocupaba verlo en ese estado pero ahora también se había convertido en una necesidad pues despertó mi curiosidad. Tenía que conocer en que otras ocasiones estuve ausente e iba a decirme quisiera o no ya que ahora involucraba un tema delicado. Hubiera sido fácil aprovecharme de su actual delirio e interrogarlo pero eso no era lo correcto, terminaría más arrepentido si encontraba algo que no debía buscar desde el principio; un libro abierto era tentador pero había que respetar el candado y pedir prestada la llave.

Lavé su cuerpo con la ayuda de un trapo, seguí rociando agua sobre él de vez en cuando y cuando comprobé que su temperatura bajó supe que era suficiente.

- Es un alivio que esté mejor, creo que ya pasó por lo peor.

Incluso ya se había tranquilizado y ahora parecía estar dormido. Fui a su habitación y busqué una pijama para vestirlo. Al volver lo sequé con una toalla, lo vestí y lo llevé a su habitación. Aunque la fiebre había bajado al tocar su frente todavía se sentía un poco caliente por lo que puse un trapo húmedo para que su temperatura se normalizara por completo. Igualmente me preparé con agua por si despertaba con sed. Me mantuve las pocas horas que quedaban de madrugada a su lado velando sus sueños y esperando a que despertara. Sin darme cuenta me quedé dormido junto a él, recargando mi cabeza en su cama, sujetando su mano entre las mías, pensando y dando vueltas en el laberinto que era mi cabeza.

POV SOUICHI

Abrí mis ojos, me senté mientras bostezaba y estiraba mis brazos lo más que podía, luego noté que me sentía algo mareado.

- ¿Me quedé dormido?

Toqué mi cabeza y un bulto cayó de mi frente. Lo vi y analicé.

- ¿Un trapo húmedo?

Mareado y confundido giré mi vista para encontrar una pista de lo que ocurría pero di un brinco al verlo recargado contra mi cama dormido.

- ¡Morinaga! ¿Qué hace en mi habitación?

Traté de buscar una explicación basándome en lo que recordaba.

- Cálmate, cálmate Souichi. Ayer cuando regresé de la universidad íbamos a cenar, pasé y dejé mis cosas en la estancia, después, que raro… ¡No recuerdo nada! ¿Cómo llegué aquí?

No había memoria alguna de la noche anterior pero algo malo tuvo que pasar para tener a Morinaga dormido en mi regazo. Fue tan descuidado que no se cubrió con una cobija y estaba en una posición muy incómoda que no le beneficiaba en nada a su pierna. Él todavía no se recuperaba al cien por ciento y me preocupaba que con el tiempo le produjera otra dificultad.

- ¿Qué no sabe que puede pescar un resfriado? ¡Espera un minuto! ¡Éstas no son las mismas ropas que tenía ayer! Eso quiere decir que él… m-me cambió.

A pesar de habernos visto sin ropa tantas veces yo seguía manteniendo, a diferencia de Morinaga, el pudor y la decencia. Solía preguntarme si él nació sin eso, era un completo pervertido.

- ¡No me digas que también…! Me encontré con algo más espantoso y que me dejó boquiabierto. - M-mi ropa interior… ¡Tampoco es la misma!

Mis mejillas se pusieron rojas de la vergüenza, quería morir o que me tragara la tierra pero antes de eso golpearía a Morinaga hasta el cansancio. Tenía mi puño listo, volteé a verlo furioso pero me detuve. Lo vi plácidamente dormido, respiraba con calma y en su rostro apenas se dibujaba una sonrisa, me recordó a los buenos tiempos donde no tenía pesadillas y nuestros problemas eran otros. No podía golpearlo si se veía tan relajado.

- No sólo te fuiste sino que te llevaste todo contigo.

Pasó poco más de un mes desde entonces y él cambió mucho. Seguía siendo el mismo tonto de siempre, se esforzaba en lo que hacía, era alegre pero se distanció mucho de mí; Hablábamos y me ayudaba en el laboratorio pero dejó de estar sobre mí molestando constantemente. Ya no mencionaba o hacía esas cosas subidas de tono que me molestaban, no era como si quisiera hacerlas o escucharlas pero era extraño, no era él. Nuestra relación también cambió por completo y le pusimos un nombre. Éramos amigos con todo lo que conllevaba y a pesar de que era lo que siempre quise no se sentía como pensé que sería ¿Por qué me sentía tan solo y olvidado? ¿Por qué la inconformidad por ese algo que faltaba en nuestra convivencia?

Quizá yo también estaba cambiando.

En este tiempo me di cuenta de que no sólo se olvidó de mí. Traté de hacer disimuladamente las preguntas correctas para obtener las respuestas que quería y me sorprendí al descubrir que olvidó su trabajo en la farmacéutica, probablemente al estar su decisión ligada de alguna manera emocionalmente a mí. Fue un consuelo ver que lo recordó a los pocos días pero yo no me confié en su pronta recuperación, de antemano tomé medidas preventivas. Conseguí el número de la dichosa farmacéutica con el profesor Fukushima y contacté al jefe inmediato de Morinaga. Lo enteré de la desgracia y le solicité un plazo para presentarse otra vez en Hamamatsu; pude convencerlo con algo de esfuerzo pero me impresionó que accediera, debían estar muy interesados en su trabajo y con justa razón. Nunca me imaginé rogando por un puesto de trabajo y menos por una causa ajena. Pensé en la posibilidad de darle a escoger el quedarse o no con el trabajo si no lograba recordarlo al finalizar los días del acuerdo pero recobró ese vació en su mente.

Daba gusto ver que el accidente no afectó ningún área de sus conocimientos y podía continuar normalmente con los estudios de la carrera pero era preocupante que de vez en cuando lo notaba despistado, siempre reflexionando algo que no me contaba y divagando en silencio. Innumerables veces quise enfrentarlo y preguntarle qué era lo que le sucedía pero tenía miedo de su respuesta.

- ¿Y si continúa con los terrores nocturnos? Es poco probable porque ya no ha gritado paranoico por las noches y tampoco lo he visto con ojos rojos ¿Y si oculta algo más?

En este último mes acaparó mis pensamientos ya que la mayor parte del día pensaba exclusivamente en su bienestar.

-¿Qué hará? ¿Se encontrará bien? ¿Cuánto tiempo pasará para que recupere la memoria y me recuerde? ¿Esto durara para siempre?

Y por si fuera poco, todavía encontraba tiempo para idear una solución para su situación familia; para angustiarme del mismo modo que lo haría con la mía. Su hermano se comunicaba con frecuencia para saber sobre su progreso y yo aprovechaba preguntando por su mamá pero jamás dio buenas noticias pues ya la habían desahuciado. La esperanza no servía de mucho en estos casos y lo único que se podía hacer era esperar mientras se acompañaba a la persona hasta el final del camino. Es cruel pero la verdad podía serlo.

Continúe mirándolo dormir por un rato. En mi nació un singular sentimiento que me impulsó a pasar mis dedos por su frente y luego sus cabellos con suavidad, acariciaba su cabeza para garantizar la seguridad en sus sueños. Del mismo modo mi madre lograba tranquilizarme cuando me lastimaba jugando y trataba de contener mis lágrimas; en ese entonces parecía magia.

- ¿Quién diría que yo ocuparía un día el papel de hechicero?

POV MORINAGA

Mientras estaba totalmente agotado una cálida y reconfortante sensación paseaba por mis cabellos. Abrí mis ojos con lentitud para que se acostumbraran a la brillante luz que se colaba por la ventana, al moverme la confortante sensación desapareció repentinamente.

- ¿Ya despertaste?

Bostecé estirando mis brazos, tallé mis ojos y observe a mí alrededor mientras seguía adormilado. - Buenos días. Saludé banal. - ¡Senpai! ¿Cómo te sientes? ¿Ya estás mejor? Quise atenderlo con velocidad pero el brusco movimiento provocó que me desequilibrara y casi cayera sobre Senpai de no ser porque me detuvo de las muñecas en el último momento.

- ¿Qué crees que haces tan temprano idiota? ¡Por poco me aplastas!

- Discúlpame pero necesito saber cómo sigues. Solté mi mano de su agarre y la puse en su frente para confirmar que la calentura se fue.

- No tengo nada, yo me siento muy bien y no sé de qué te preocupas. Retiro mi mano de su frente restándole importancia. Era terco a más no poder.

- ¿Qué no lo recuerdas? Ayer que llegaste te desmayaste en medio de la sala, ardías en fiebre y estuviste delirando. Me diste un buen susto.

- ¿Quién? ¿Yo? Estás loco ¿No será que fuiste tú quien tuvo una pesadilla y vino a mi habitación? Es cierto que no recuerdo lo que hice anoche pero… ¿Desmayarme, calentura, delirar? Está vez dejaste volar muy lejos tu imaginación o la comida te hizo daño.

- Senpai por favor ¡No juegues con tu salud! Pudo ser peligroso. Si te sientas fatigado lo normal era que tomaras un descanso, nadie va a reprochártelo. Has tenido toneladas de trabajo y no es bueno sobre esforzase. Todos tenemos un límite, no puedes cargar con tantas responsabilidades por tu cuenta porque vas a enfermarte.

- ¡Cállate! Yo sé exactamente lo que hago, además tú no… Dejó de discutir y llevó una de sus manos a su frente y la masajeó al igual que el puente de su nariz.

- Ves, todavía no te has recuperado. Piensa un poco más en ti y en tu salud, descansa por lo menos el día de hoy por favor.

- Sabes a la perfección que no puedo darme ese lujo, tengo que ir a la universidad y ahora que lo pienso también debe ser tarde para tus clases.

Se destapó con intenciones de levantarse, puse mis manos sobre sus hombros y lo detuve.

- ¡No dejaré que pongas un pie fuera de la cama mientras sigas en recuperación!

- ¿Y quién te dio el derecho de decidir por mí? Tengo mucho por hacer y no puedo dejar abandonados los experimentos sólo porque quieras ponerte de mandón, se tiene que llevar un seguimiento, anotaciones y proseguir con las siguientes tareas asignadas. El reporte debo entregarlo la próxima semana no puedo faltar ni un día.

- Lo sé pero no permitiré que mi compañero de piso muera por razones tan estúpidas y necias. No eres un superhéroe Senpai, te cansas y lamentablemente como todos eres mortal.

Siempre acataba sus órdenes al pie de la letra pero ya tenía suficiente, si se comportaba así de irracional yo también podía ponerme serio para evitar que hiciera una tontería. Ayudó con mis problemas del accidente, le debía tanto que no podía pagarle y si dependía de mí no dejaría que terminara internado en un hospital por algo que podía prevenirse como el agotamiento.

- ¿¡Estúpido!? Eso que acabas de decir es un insulto ¿Lo sabes? Apuntó con su dedo para amenazarme.

- P-puede que lo sea pero no encuentro otra forma para que te quedes y entiendas que debes de tomar un D-E-S-C-A-N-S-O. Se lo deletreé para ver si con eso le quedaba más claro.

- ¿Y qué sugieres hacer con los experimentos? ¿Botarlos y empezar de nuevo? Habló sarcástico.

- Llamare a Mika-san y Tadokoro-kun. Les avisaré que no podrás ir hoy a la universidad, para que vigilen los experimentos por ti ¿Eso es suficiente?

- No es la idea más brillante pero ya no quiero seguirte escuchando, me duele la cabeza. Has lo que quieras, siempre lo haces. Volteó la mirada haciendo un puchero, cruzó los brazos y puso cara de niño regañado.

Después de convencer a Senpai me vestí con prisa para ir a la universidad, era cierto cuando dijo que iba retrasado. Ya no llegaría a las primeras clases pero tampoco era pretexto para ausentarme todo el día. Antes de salir del apartamento calenté un poco de comida, la dejé en la mesita de noche junto a su cama y le advertí que no saliera de su cama si no era necesario. Se enojó pero me dio las gracias por la comida. Por la tarde le envié un mensaje diciéndole que ayudaría en el laboratorio pero procuraría volver temprano.

- ¡Rayos! Ya es muy tarde.

El haber llegado tarde a la universidad atrasó todo mi día laboral. Me retrasé en proyectos, trabajos a entregar y experimentos. Para compensarlo decidí quedarme una hora más pero sin darme cuenta el tiempo se fue volando y la universidad se vació por completo.

- ¡Espero lograrlo a tiempo!

Corrí los más rápido que mi pierna me lo permitió porque tenía que llegar antes de media noche a la estación o perdería el último tren. Faltaban cinco minutos y estaba a un par de cuadras para llegar. Bajé las escaleras apoyándome en los barandales, mi peso mayormente en mi pie sano, vi las puertas del tren abiertas mientras subían los pasajeros y crucé justo en el último segundo. Recuperé el aliento durante mi viaje a casa.

Cuando llegué al departamento entré de manera silenciosa sin anunciarme porque pensé que Senpai estaría dormido, ya era bastante tarde y no tenía la obligación de esperarme despierto. El departamento permanecía en la penumbra a excepción del cuarto de Senpai en donde se veía un tenue rayo de luz, su puerta estaba entre abierta, me aproximé y lo vi recostado en su cama. Dejé mis cosas en algún sitio y me acerqué con la intención de apagar la lámpara pero antes de deslizar la puerta me detuve en seco.

- ¿Kunihiro? Sí ¿Cómo has estado? Sí, también….

- ¿Dijo Kunihiro? ¿Mi hermano? Ahora que lo pienso cuando estaba en el hospital ellos parecían conocerse. De ser así me preocupa aun más el hecho de que Senpai conozca el secreto de Masaki-san ¿Y si ya lo sabe? Masaki-san nunca me lo perdonaría.

- ¿Ahora? Es un poco tarde ¿No?... Ya veo, entonces que te parece en el parque… Sí el que está cerca… No, creo que tardará un poco más… Bien, en 15 minutos estaré ahí. Terminando de hablar colgó el teléfono.

- ¿Ellos se verán en el parque? ¿Qué es tan importante que no puede esperar para mañana y tiene que salir a estar horas? Es arriesgado. Además dijo Kunihiro, llamó a nii-san por su nombre de pila, suenan cercanos.

Era de muy mala educación estar escuchando conversaciones ajenas pero no fue intencional y en cierto modo me involucraba a mí porque hablaba con mi hermano. Tuve un mal presentimiento. Escuché pasos, volteé y Senpai estaba buscando un cambio entre sus cajones.

- Entonces piensa ir. Dios perdóname por lo que estoy a punto de hacer.

Era deshonesto y enfermizo pero tenía que seguir a Senpai para asegurarme de que no hablara sobre Masaki-san o en todo caso necesitaba saber que vínculo unía a estas personas. Tomé ventaja al estarse cambiando, escondí mi mochila y entré discretamente a mi habitación para que no notara mi presencia. Hubo un portazo en la entrada y supe que era momento de salir.

- ¿En dónde están?

Senpai caminó muy rápido para mi paso y aunque sabía a donde se dirigía no lo veía a él o mi hermano ningún lugar.

- ¿Y si éste era el punto de reunión pero iba a irse a otro lugar?

Fui en dirección al otro lado del parque y entonces los vi sentados en una banca bajo uno de los árboles más grandes y verdes. Rodeé el lugar y me acerqué lo más que pude para escuchar escondiéndome tras unos arbustos.

- Ya veo, ahora está viviendo contigo. Sobó su hombro en signo de incomodidad.

- Si, en el hospital dijeron que no tenía caso que estuviera ahí, era mejor que estuviera en un lugar que le fuera cómodo y donde pudiera estar tranquila.

- ¿Alguien está enfermo…?

- Debe ser muy difícil, también me gustaría que ella mejorara. Cabizbajo hizo una muestra de tristeza.

- Sólo lo es un poco pero es lo menos que puedo hacer, ahora que vive conmigo estoy más tranquilo y ella más animada. Perdona si pregunto pero ¿No estás un poco pálido?

- Puede que sí, al parecer estuve un poco enfermo anoche pero realmente no lo recuerdo, únicamente lo que Morinaga me contó.

- Estos días has estado muy ocupado a causa de Tetsuhiro ¿No crees qué es demasiado y lo malacostumbras? Él puede cuidarse solo y comentaste que ya estaba mejor.

- Es verdad pero, pero… Se encorvaba como si quisiera esconderse entre sus hombros.

- No puedes dejar de preocuparte… ¿Verdad? Senpai se sonrojó de golpe y se levantó bastante molesto.

- ¡No creas que puedes aprovecharte de las circunstancias para hablarme como se te venga en gana!

La conversación era un tanto extraña ¿Quién era esa persona enferma? ¿Por qué Senpai y mi hermano se tenían con tanta confianza y desde cuándo se conocían? No sólo eso, por alguna razón notaba diferente a Kunihiro, no sabría cómo decirlo pero ya no parecía ser el don perfecto y cuadrado de antes; sus palabras y gestos eran más gentiles y empáticos. No parecía ser mi hermano. Casi juraba ver que de la cabeza de Senpai salía humo por lo furioso que estaba, lo regañaba a gritos y me parecía impresionante que pudiera enfrentarlo así sin tenerle miedo; también era impresionante la paciencia que le tenía nii-san. Él también se puso de pie y se aproximó con una mirada que nunca le vi hacer antes.

- ¿L-lo está besando? ¿¡Nii-san está besando a Senpai!? ¿Otro hombre?

No había buena iluminación porque estaban retirados del alumbrado así que no podía ver nítidamente pero no tenía duda de que sus labios se sellaron ¿Por qué una conversación tenía que tornarse de esta manera? Dentro de mí algo se rompió. El aire empezó a escasear en mis pulmones y mis ojos se mantenían abiertos sin poder parpadear.

- ¿Por qué tiene que ser siempre mi hermano? ¿Qué es lo que tiene él que me falta? ¿Por qué osa hacerme sentir como poca cosa cada que tiene oportunidad?

Todos lo preferían a pesar de su podrido corazón: Mis padres, Masaki-san y ¿Ahora también Senpai? Aprendí a tolerarlo y logramos acoplarnos en esta relación de amistad ¿Eso era lo que teníamos, verdad? ¿Si se trataba de eso porque dolía tanto mi pecho? Lo estaba haciendo otra vez, nuevamente sentí la punzada de aquel día cuando entró a mi habitación mientras realizaba actos prohibidos.

- ¿Entonces por qué me besó ayer? ¿Buscaba seducirme, mentirme? ¿Con que propósito lo hizo? ¿Por qué dejaba que Kunihiro rozara sus labios ahora?

Recientemente estaba olvidando todo respecto a Masaki-san, casi lo superaba por completo, justo ayer que mis emociones eran inestables Senpai me besa y evoca una chispa que enciende mi cuerpo y emociona mi corazón. Sumergió mis cinco sentidos en el pasado y renegué de mi presente; dudé. Esperaba por el momento perfecto para aclarar mis dudas con él pero ya que lo veía no sabía qué hacer, que pensar o que decirle a mi corazón que debía sentir.

- Es suficiente. Cometí un error al haber venido, sospechaba que no terminaría bien.

Estaba detrás de un arbusto y sin importarme nada salí corriendo olvidándome por completo del mi bastón. Me importaba poco si lastimaba mi pierna, alejándome mitigaba la punzaba en mi corazón, deseaba salir de ahí pues no me causaba gracia quedarme a su espectáculo.

POV SOUICHI

- ¡Ahhh Que humillante! Se supone que yo iba a cuidar de él, no al revés.

Cuestiones como éstas eran por las que pensaba que seguía siendo el mismo, era parte de lo que me gustaba de su persona pero que nunca se lo diría por mi orgullo.

- Me frustra tanto no ser tan fuerte o resistente ¡Maldita enfermedad, había dicho que no era buen momento para que te aparecieras!

Luego de que Morinaga partió desayuné lo que calentó para mí, estaba delicioso y aunque Matsuda-san también cocinaba esquicito extrañaba su sazón. En seguida fui por mi mochila y revisé informes de la universidad porque aunque no asistiera no podía quedarme tranquilo sin hacer nada; tenía que ser productivo o moriría succionado por mi cama. Procuré no esforzarme demás porque no quería recaer o empeorar. El día transcurrió más rápido de lo que esperaba y pasando las nueve de la noche comencé a inquietarme porqué Morinaga no regresaba. Él me envió un mensaje pero ya tendría que estar de regreso. Cabeceaba un par de veces y luego sacudía mi cabeza para no quedarme dormido, lo llamé pero no contestó. El sueño me venció por algunos segundos y cuando vi el reloj espabilé el sueño del susto.

- ¡Ya es media noche! ¿Quién se cree Morinaga para preocuparme así? Abrí mi celular y noté un mensaje en la bandeja de entrada sin leer.

De: [Morinaga]

Asunto: [Voy en camino]

Mensaje: [Lo siento Senpai, me quedé hasta muy tarde en la biblioteca trabajando en unos pendientes y sin darme cuenta anocheció. Ahora estoy saliendo de la universidad.]

- Es de hace 15 minutos. Usando su bastón dudo que alcanzara el último tren así que tendrá que regresar a pie.

Las calles solían ser seguras inclusive de noche pero nunca se sabe cuándo un loco podía estar afuera y hacer de las suyas. Mi celular sonó con insistencia y tuve que contestarlo.

- ¿Morinaga?

- No, soy Kunihiro. Ha pasado tiempo desde la última vez que me puse en contacto ¿Las cosas han estado bien por allá?

No tenía mucho que reportarle ya que Morinaga no tenía ningún cambio importante; sus heridas físicas sanaban perfectamente pero las de su mente no.

- Sé que es repentino pero ¿Te importaría si nos vemos? Estoy en Nagoya por asuntos de negocios pero mañana regreso a Fukuoka. Necesito hablarte de algo y me gustaría que fuera en persona.

Lo cité en el parque cerca de nuestro departamento, no me parecía apropiado ir a un lugar más lejano si anoche sufrí un desmayo además de que Morinaga no tardarían tanto en llegar. Tendría que ser una pequeña charla así que sería mejor si fuera al grano. Me preocupaba la tardanza de Morinaga pero también era conveniente porque no encontraría una excusa para salir tan tarde del departamento y seguramente de ir él me acompañaría. Morinaga es de las personas que dejan volar fácilmente su imaginación y no quería que fuera a malinterpretar la situación o empezara suponer cosas extrañas.

En el parque espere en una de las bancas hasta que apareció.

- Buenas noches, lamento la espera.

- No hay problema también acabo de llegar ¿De que querías hablar con tanta urgencia? No tengo mucho tiempo así que por favor se directo.

- Es sobre nuestra madre, recientemente ha estado deprimida. A pesar de que dice que comprende la situación sé que tiene muchos deseos de ver a Tetsuhiro.

- Lamento escuchar eso.

- Sé que todavía no es momento para hablar de esto con él, todavía hay muchas cosas que no recuerda y parece que su odio por mí ha regresado. No puedo enojarme por eso, le hice mucho daño a él y a mi amigo. Pero nuestra madre es la que está sufriendo.

Apoyé mi mano sobre su hombro para mostrar un poco de apoyo, quizá lo que quería de mí era un consejo pero yo no era bueno con las palabras y terminaba empeorando la situación. En este último mes nos volvimos extrañamente más cercanos, las circunstancias nos habían obligado a eso y bien dicen que el fin justifica los medios. Yo lo mantenía al tanto de Morinaga y él a mí de su madre. Era una ayuda extra en algunos aspectos con Morinaga y se lo agradecía. Me explicó por lo que pasaba su mamá y que los médicos la desahuciaron dejando a Kunihiro a cargo de ella en todo sentido. Viviendo juntos el peso era menos y la vida menos agitada.

Estábamos platicando como de costumbre hasta que hizo un comentario desagradable y provocó que me sonrojara. Antes me había dado cuenta que al parecer Morinaga le contó cosas extrañas sobre nosotros y él sacó sus propias conclusiones.

- ¡En donde quiera que estés te maldigo Morinaga!

- No puedes dejar de preocuparte… ¿Verdad?

Me levanté y comencé a gritarle furioso para ponerlo en su lugar, no iba a quedarme tan tranquilo viendo como me faltan al respeto. Fuera como fueran las cosas no tenía por qué meterse en asuntos que no eran de su incumbencia. Eso era parte de mi vida privada y privada se debía quedar.

- ¡No creas que te puedes aprovechar de las circunstancias para hablarme de esa forma tan vulgar!

De repente se acercó a mí y susurró algo en mi oído.

- ¿Pero lo amas, no es así?

Comencé a tartamudear y me sonroje aún más paralizándome. No podía creer lo que me decía, los Morinagas no tenían sentido de la vergüenza. De la nada escuchamos sonidos detrás de unos arbustos que estaban cerca y vi de reojo.

- ¿Morinaga? ¿Qué hace él aquí?

Estaba llorando, con el rostro crispado y claramente sufriendo ¿Pero por qué? No comprendía lo que sucedía y mucho menos lo que pasaba por su mente ¿Nos habrá escuchado? ¿Descubrió la verdad o el impacto es el que causa algo en su cabeza que no puedo imaginar?

Corrió con desesperación en dirección al departamento, su llanto era audible y noté que no llevaba su bastón. Un profundo dolor se presentó en mi pecho y era similar al que sentí previo al accidente. Aquella vez también salió corriendo dejando atrás su raciocinio e impulsándose únicamente por un mar de ideas negativos. No quería presenciar una nueva tragedia así que lo reseguí hasta el departamento y pude respirar cuando entró a salvo.

POV MORINAGA

- ¿Por qué? ¿Por qué todos me dejan? ¿Por qué todos prefieren a mi hermano? ¡Debo irme, no puedo continuar viviendo con él! ¿Cómo puedo volver a confiar en Senpai luego de lo que vi? ¿Si no somos nada por qué me duele tanto? No puede ser considerada como traición pero se siente justo como una estaca al corazón.

Mientras meditaba y todas las preguntas me torturaban dando vueltas en mi cabeza se escuchó el fuerte azote de la puerta principal. Escalofríos recorrieron mi espina dorsal y las lágrimas se detuvieron por el terror que me provocó.

- ¡Morinaga! ¿¡En dónde te escondes!? Pude escuchar como movía el sillón de un empujón y por reflejo tapé mi boca para que mi sollozo no me delatara.

- ¡Está aquí! No pensé que fuera a seguirme. No quiero hablar con él es este momento.

Me apresuré a cerrar la puerta pero la velocidad hizo mis pasos audibles y fue demasiado tarde, con su brazo detuvo la puerta del otro lado. Se río de una manera atemorizante presumiendo su pronta victoria pero no me rendía tan fácil.

- ¡Hazte a un lado Senpai, déjame solo! Hablé trabajosamente por la falta de aire.

- ¿Qué es lo que te sucede? ¿Por qué te comportas de esa manera?

- Y cómo quieres que este… ¿Sonriendo mientras les ofrezco té? Aunque lo dudes no soy de piedra.

Senpai ponía mucha resistencia y a mí ya no me quedaban fuerzas por la fatiga de todo el día. Caí hacia atrás dejando que Senpai entrará. Viéndolo desde abajo era mil veces más aterrador.

- ¡Auch! Caí y golpeando mi pierna pero no se sentía grave. Estaba más asustado esperando por el golpe que seguramente guardaba para el final.

- Lo siento ¿No te lastimaste?

Me agachó y me ofreció su mano como apoyo para ponerme de pies pero yo la alejé con un golpe y giré mi rostro. No quería que siguiera me tocara. Pensé que se molestaría por faltarle al respeto o no valorar sus atenciones pero no fue así, él retrocedió para darme mi espacio.

- Y-yo ya no quiero estar cerca de ti. No entiendo por qué pero duele demasiado, no quiero seguir sintiendo esto que no entiendo, me asusta. Las lágrimas se deslizaron sin perdonar y en silencio. - Además, después de lo que acabo de ver…

- ¿Y qué es lo que acabas de ver si se puede saber? ¿Nos escuchaste hablar? Estaba preocupado.

- Claro que los escuché, se trataban con tanta confianza y tú lo llamabas por su nombre. Lo que más me dolió y no me esperé fue… el beso. Sé que no tengo derecho a interferir porque eres soltero y puedes hacer lo que quieras pero por extraño que parezca me siento traicionado. Tú me mentiste diciendo que eras heterosexual pero evidentemente era una vil mentira. No entiendo cual fue tu propósito pero…

- ¡Idiota! Yo no mentí en nada, todo lo que te dije desde que abriste los ojos lo decía en serio. No sé qué conversación escuchaste o que novela te inventaste pero claramente no era la nuestra. Me ofende que duden de mi sexualidad. Defendió con molestia su punto de vista.

- Entonces lo que vi…

- Fue producto de tus estúpidas alucinaciones. Él sólo se acercó a decirme algo, estaba jugando conmigo el muy infeliz. P-probablemente lo confundiste por la oscuridad, no sabes cuánto me irrita esa maldita imaginación que tienes.

- ¿Quiere decir que era yo estaba equivocado?

- Está bien, lo entiendo, pero eso no explica lo de ayer en la noche. Lo enfrenté.

- ¿Q-qué fue lo que pasó ayer en la noche?

- Mientras delirabas a causa de la fiebre, me llamaste varias veces y tú… me besaste. Los nervios se podían sentir circulando por mis venas y llegando a mis manos. Asimismo el miedo.

Bajó la mirada con rigidez y se puso todo colorado desde sus mejillas hasta las orejas. Por mi mente pasó la idea de que se veía tierno cuando su cara tomaba color por una razón tan inocente. Hubo silencio y luego balbuceó palabras sin sentido.

- ¿Cómo te vas a excusar ahora Senpai?

- No voy a hacerlo, si eso dices que paso pues paso ¿No? No tiene mucha ciencia. No es propio de mi comportamiento pero te creo porque sé que no mientes.

- Pensé que seguiría evadiéndome.

Nuevamente dio unos pasos para cercarse, me vio unos segundos y con delicadeza me tomó entre sus brazos. Mi corazón saltaba de alegría a pocos segundos de haberse marchitado. Recargaba su cabeza en mi hombro y sus dedos jalaron parte de mi camisa. No me resistí y lentamente cedí a sus encantos.

- ¿Te lo dije antes, no? Tú eres… e-especial.

Con temor en sus actos me sujetó con ambas manos y me besó tiernamente. Sus gestos eran castos y puros, casi como los de un ángel. Al separarnos vi sus ojos llorosos antes de agachar la mirada y su mandíbula temblaba conteniendo su sollozo.

- Tú no eres el único confundido… Declaró susurrando para atraerme y besarme.

Era como estar en un sueño o en una fantasía ¿Qué era lo que pasaba? ¿Estaba declarándome su amor o lo estaba malinterpretando? Senpai era tierno pero irracional, sus palabras no eran congruentes a sus acciones y me mostraba un lado de él que no había visto. Estaba dispuesto a conocer su lado apasionante y ver cuánto podía dominarme. Todo pasaba tan rápido que sólo me dejé llevar. Mi cabeza no controlaba mi cuerpo, era mi corazón quien dejaba engañarse y guiar por alguien mayor.

Nos dirigimos torpemente a mi habitación mientras nos besábamos, chocamos con la pared pero eso no nos detuvo. Mi mente se puso en blanc3o y dejé de pensar en cualquier otra cosa. Empujé la puerta con mi espalda para abrirla pues no quería separarme ni un milímetro de sus brazos. Lo sujeté de la cintura para cargarlo un poco e intensificar el beso, escuché su gemido y noté su creciente erección rozar contra mi pierna. Se contrajo un poco y enterró sus uñas en mis hombros que era de donde se apoyaba. Su aliento chocaba contra el mío y podía ver el deseo en sus ojos. Eran intensos y ardían por la locura.

Nos acostamos en la cama y mis manos empezaron a explorar debajo de su camisa. Dejé que él se quedara sobre mí para tener una buena vista y mayor movilidad en otro sentido. Desabotoné la camiseta mientras lo acariciaba y cuando él se mostró cooperativo quitándome mi camisa yo acaricié sus glúteos y rocé su entrada con el pantalón aun puesto. Sus gemidos eran excitantes, se esforzaba por contenerlos pero al final el placer era mayor. La sensación que le provocaba lo obligó a apoyarse de sus ante brazos, dejándolo más cerca de mi rostro y por consecuencia de mis oídos. Su ahogo retumbaba en mis oídos y me incitaba a provocarlo más, a torturarlo de otras maneras. Sentí el calor en el ambiente. Besé su cuello sin darle descanso a su entre pierna, rozándola con mi rodilla, y luego sujetando también sus pezones. Senpai se estremeció mientras enterraba sus uñas en mis brazos pues quería detenerme pero era demasiado tarde, se había corrido. Su respiración era agitada y sus ojos se entrecerraban tratando de recobrarse, su expresión era de disfrute y parecía inmerso en otro mundo. Al ver que lo complacía no quería darle descanso.

- Que lindo Senpai, no pensaba que pudieras hacerlo tan rápido ¿Cómo se sintió?

- Ah, i-imbécil, es tu culpa…

Quería escuchar de sus palabras que se sentía bien que describiera lo que pensaba de qué estuviera tocando su cuerpo. Su contestación fue justo lo que esperaba, ignoraba el hecho de ser controlado por mis caricias pero se sumergía en ese encanto. Mientras más recorría su cuerpo y lo desnudaba recordaba esta sensación, no me era desconocido y me encantaba tal y como era. Me volví a enamorar de él tal y como vino al mundo. Lo cambié de lugar y ahora lo miraba desde arriba. Su sonrojo, gemidos y falta de control sobre sus acciones me confirmaban que lo disfrutaba. Retiré por último su ropa interior, toqué directamente su entrepierna y di pequeños mordiscos en sus tetillas. Se me hacía agua la boca por volver a unir nuestros labios, era una sensación electrizante y vibrante en mi interior.

Cuando el estímulo fue suficiente para que volviera a endurecer proseguí mi recorrido a otro sitio más íntimo.

- Senpai voy a ser cuidadoso, relájate por favor. Susurré es su oído y me giré para darle un beso en la mejilla.

Él únicamente cerró sus ojos, no me detuvo o se resistió. Elevé sus piernas y empecé dando un masaje en círculos cerca de la zona para que se relajara. Metí el primer dedo y no tomó tanto tiempo para que dilatara y pudiera meter los demás; pensé que al ser tan terco se alteraría y no lograría relajarse. Era como si no fuera su primera vez pero yo era el menos indicado para reclamar, quería disfrutar el momento pensando que ahora él era sólo para mí. Busqué en su interior el punto correcto y él movía ligeramente sus caderas, probablemente era algo inconsciente.

- Ahh, ahh Mo- mori-naga…

Sus gemidos fueron en aumento y noté lo mucho que me gustaba escucharlo llamándome; al hacerlo era consciente de mi presencia, de que estaba haciendo esto conmigo y no sólo era un impulso. Quería creer que iba más allá del sexo, que estábamos haciendo el amor, entregando una parte de nuestro ser y las cuatro paredes eran nuestros únicos testigos. Al apartarme vi gotas brotando de sus ojos y me alarmé.

- ¿Qué sucede Senpai, no se siente bien?

- N-no es eso, es muy… ¡Ahhh!

Me apartó de él con molestia y pude ver que su cuerpo temblaba.

- ¿Está tratando de contenerse?

Creí que había alcanzado nuevamente el orgasmo pero un poco antes reaccionó y me obligó a detenerme. Sostenía mi mano apoyándose para poder recobrar algo de aire.

- N-no, no quiero que sea de esta manera.

Sus ojos se escondían tras sus mechones y sus palabras como siempre eran ambiguas. Apretó un poco más mi brazo y por instinto supe a qué se refería. Mis labios volvieron a irrumpir en su boca y mi lengua evocaba en mi memoria sensaciones parecidas de un pasado oculto.

- V-voy a entrar Senpai.

Esa sonaba a una frase dicha con frecuencia pero era la primera vez que la pronunciaba a consciencia. Me convencí que los secretos de mi pasado estaban junto al hombre que se unía a mí. Apretó sus dientes mientras entraba, pero como antes, no podía evitar expresar su lujuria por medio de su cantar. Mis movimientos eran lentos, delicados, exactos y luego tomando un ritmo adecuado para los dos. Podía sentir como Senpai me aceptaba sin replicas y al menos en ese instante me sentía como la persona más feliz sobre la tierra.

- Te amo Senpai.

Fueron palabras que se me escaparon sin pensarlo pero a fin de cuentas sinceras. No era lo que pensaba sino lo que me hacía sentir. Prometí no enamorarme pero caí una vez más ¿Cómo pretendía no enamorarme de él?

POV SOUICHI

Estaba muy avergonzado de lo que estaba haciendo.

- ¡Ese maldito Morinaga! Siempre haciéndome decir cosas demás, debe estar muy mal de la cabeza porque solo él tiene el mal gusto de fijarse en mí una segunda vez ¿Acaso no aprendió la lección en la primera ocasión? Va a lamentar su estúpida decisión.

No lograba ser sincero conmigo mismo, era increíble para mí que alguien me amara tan intensa y desinteresadamente. Era ilógico que teniendo la personalidad tan torcida como la tenía alguien tan amable como él se fijara en alguien como yo pero el milagro volvió a repetirse. A pesar de mi inseguridad sus acciones se repitieron y regresó al mal camino; el camino de un amor que se sufre, que ambos sufrimos. Sabía que por la mañana nada sería igual, tendría que enfrentarlo y aceptar la responsabilidad de mi descuidado actuar.

Me preparé mentalmente para el encuentro pero él no se presentó.

- ¡Morinaga no está!

Mi corazón se agitó y horribles ideas pasaron por mi cabeza atormentándome. Al despertar esperaba tenerlo sobre mí abrazándome tan posesivamente como acostumbraba, yo iba a quejarme por su anormal fuerza incluso dormido pero no estaba ahí. No escucharía mis reclamos.

POV MORINAGA

Estaba asustado y muy confundido. Por la noche mi mente se nubló y mis impulsos me guiaron por su cuerpo sólo por mero instinto ¿Qué era lo que sentía en mi corazón? ¿Por qué mi cabeza no dejaba de pensar en él? Tenía que aclarar mis pensamientos antes de continuar y lastimar a alguien. Tal vez era muy tarde para eso.

- Hamatatsu, Hamatatsu… Las personas con destino a Hamatatsu favor de abordar de inmediato.

- Será lo mejor, nos vemos Senpai.

= Continuará =