Cuando Rei abrió la puerta de su habitación, lo primero que vio fue los ojos de Mina, evaluándola. Enseguida, frunció el ceño. De segundo plano, vio a las demás Inners y a las Outers, sonriéndole.
-Habías perdido una apuesta, Serena. – le recordó la rubia de cinta roja.
-Claro que lo recuerdo. – gruñó ella. Serena se frotó las manos. – Pero sigo con frio, - tiritó ella. – y no me sacaré la chaqueta hasta entrar en calor. – y se sonrojó.
-Muy bien… - Mina la miraba entre desconfianza y diversión. – Ahora, Rei, ¿Qué ibas a decirnos antes de salir despavorida por sentir la presencia de Serena?
-Esto. – acto seguido, la pelinegra sacó los dos mitones de la rubia princesa sin miramientos, para tomar su mano izquierda, y ponerla a la vista de todas.
Lita y Mina lanzaron un grito agudo junto con Rei, que perforó los oídos de las demás, mientras miraban sin creer lo que Serena mostraba en su mano: el anillo de compromiso. El pandemónium se expandió entre las demás, preguntando cuando, como, de qué modo y un montón de preguntas más de la pedida de mano.
Eso provocó la pena y vergüenza máxima de nuestra protagonista, quien se puso roja como frutilla madura, mientras empezaba a tartamudear cuando fue y dónde. Eso le costó media hora entre el tartamudeo y las cosas locas a que Mina se le ocurría.
-Pero, Sere, ¿Cómo fue? – Le insistió Lita, casi con lágrimas en los ojos. – Por favor… - suplicó de rodillas. – Cuéntame más… - a ella, Mina y Rei se le habían sumado a su súplica.
-Ah… - miró a las Outers y Amy, quien se reían disimuladamente. – Bueno… etto… - solo se limitó a describir el lugar, pero no las palabras que Darien usó para llegar a pedirle matrimonio. Eso, se lo dejaba a ella y a él. Las tres, ante eso, la miraron con molestia.
-¡Pero Serena! – protestó Lita, con un puchero. - ¡No me refería a eso! – ella bufó. - ¿Con qué palabras? ¿Cuáles era sus gestos? ¡Por favor, Serenaaa! – lloriqueó la chica de los truenos.
Lita, sin otra cosa que hacer, paró su "lloriqueo", y abrazó a su rubia amiga, seguida de Amy, Mina, Rei y Hotaru, mientras reían y medio-lloraban.
-¡Se nos condena la princesa! – Gritó-lloró dramáticamente la rubia Mina. - ¡Oh, por la diosa de Venus! ¡¿Porquéee?!
-¡Mina! – gritaron todas, riendo, siendo así, Serena la que más lo hacía, en el medio de sus amigas, siendo observada por unas sonrientes y felices Setsuna, Haruka y Michiru.
Fuera del Templo, los demás, Darien, Richard, Andrew y los hermanos Kou, terminaban de subir los escalones que llevaban a los dominios de los Hino, siendo observados por unos recién salidos Nicholas y Sammy del entrenamiento del novio de la sacerdotisa. A ellos, detrás, les seguía el abuelo de Rei.
-¡Cuánta gente! – se impresionó el señor Hino. – No creo que entren todos en la habitación de Rei… - dijo, pensativo. - ¿Porqué no buscan a las demás y se pasan a la sala? – les sugirió con aire bonachón. – creí ver que la última que entró, trajo una bolsa que tenía un aroma muy riquísimo.
-Bueno. – dijo Sammy. – Siendo las galletitas de mamá y el pastel de chocolate que suele hacer Serena cada tres semanas… - el chico Tsukino se encogió de hombros, mientras que al mismo tiempo a Darien se le entrecerraban los ojos, deseando una rebanada de ese pastel.
-Mh… - Andrew y Sammy rieron, al escuchar la reacción de su amigo y cuñado respectivamente. Los demás, quedaron ligeramente sorprendidos.
-Busquen a las chicas que yo preparo la sala con un té de frutos rojos. – el señor Hino caminaba con los chicos detrás de él, siendo así, que los chicos se dirigiesen a la puerta de la habitación de Sailor Mars.
Del otro lado, se escuchaban risas y una voz azorada de una que muy bien conocían todos: Rei. Todos tenían, al abrir la puerta, una gran gota sobre sus cabezas. No cambia. Pensaron todos, mientras que Nicholas lo pensaba con dulzura.
-¡No, no, no! – Serena, de espaldas hacia ellos, negaba con rotundidad, haciendo que Rei gimiera en protesta. Se la veía con su pantalón y su remera holgada, dejado ver la mitad de su espalda. Darien parpadeó. ¿Qué es esto?
-¡Por favor! – pidió con un puchero, con las palmas unidas y llevándolas al tope de su cabeza. - ¿Puedes contar nos?
-¡Ya les dije que no! – su grito, hizo da un paso atrás a los recién llegados. Setsuna y las Outers mayores, abrieron con desmesura sus ojos, y haciendo que las demás, se pusieran detrás de Amy, quién reía disimuladamente.
-Pero… - insistió Mina débilmente, con un puchero.
-¿Sucede algo, Serena? – preguntó Darien, con expresión cauta. Al instante, Serena dio media vuelta para lanzarse hacia él, mientras gritaba su nombre.
-¡Escóndeme! – pidió mientras se escondía detrás de él. - ¡O, mejor, ponle una cinta adhesiva a cada una de ella para que no hablen más! – gimió ella.
-Ahh… - suspiró Seiya, al lado de la pareja. – y eso que veníamos a decir que el abuelo de Rei estaba preparando la sala…
-Aquí… - siguió Taiki. – Si todos entramos…
-Nos quedaríamos sin aire en pequeños segundos. – Yaten sopesó, mientras hacía un centímetro con sus dedos índice y pulgar. – Y… digamos que estamos a punto de escuchar los estómagos gruñir. – añadió, para risa de Mina.
-Por nada del mundo me dejes sola, Darien, ¡Están locas! – le susurró la rubia a su prometido.
-¿Es que ya le contaste? – le dijo en el mismo tono, pero sorprendido.
-No, esa fue Rei, quién ya se había percatado del anillo ayer. – bufó, mientras se enderezaba y corría un mechón de cabello de su rostro.
-Ah… - Darien quedó sin habla, mientras se sonrojaba levemente. Serena, al percatarse, se sonrojó peor que él. Los dos apartaron la vista.
-¿Quieres matar a Mina antes de que se bese con Yaten o después? Ella es la culpable. – le dijo el voz baja, sin mirarlo.
-Quizá después. – le contestó su prometido con voz ligeramente ronca, mirándola de reojo. – Ah… Sammy nos dijo que trajiste…
-¡Ah! ¡Cierto! – Serena, saliéndose por la tangente, se volvió sobre sus pasos, para volver a entrar al cuarto de Rei, y volviendo a la sala con las galletas. – Rei, ¿Puedes ponerlo en tu heladera? – le tendió el pastel.
-Claro, claro… - se levantó del lado de Nicholas, y se fue, tarareando una de sus melodías. Serena y las chicas rieron. Era de los nuevos.
-Sere, Sere… - le llamaron Mina y Lita. - ¿Esta es la nueva? – le dijo Mina, con entusiasmo, señalando unos papeles, que ella reconoció al segundo.
-¿¡COMO, en el nombre de Merlín, CONSIGUIERON ESO?! – gritó aparentando estar molesta. No lo estaba, solo que, como no estaba terminada, no la quería mostrar. Sin poer evitarlo, todos sudaron frío.
-¡Perdón! – exclamaron las dos, tan arrepentidas como asustadas. Las dos, corrieron detrás de Andrew y Yaten, mientras se abrazaban entre ellas. – ¡No lo volveremos a hacer! – lloriquearon mientras se asomaban entre los hombros de los ya nombrados. - ¡Lo prometemos!
Darien rodó los ojos. Al mismo tiempo, los demás estaban a punto de largar tal carcajada, que llamaría la atención a las casas cercanas. Serena bufó con evidente exaspero, a la vez que posaba el gran tupper con galletitas en el centro. En seguida, le pegó un sonoro manotazo a la mano de Seiya, antes de que se dirigiera a las galletitas celosamente cerradas y vigiladas por la rubia.
-¡Ay! – Protestó el cantante. - ¿Por qué me pegaste? – hizo un puchero, para después dirigirse Darien. - ¡¿Ves lo que hace?! ¡Me maltrata por solo dos simples galletitas! – se hizo el melodramático.
-Ya verá… - susurró Serena, agarrando el almohadón que estaba al lado de su novio, y pegando a su cantante amigo en la cara con fuerza. - ¡Sigo con mal humor, Seiya Kou! – le advirtió, sentándose en el medio del sofá triple.
-¿Qué fue eso? – preguntó una desconcertada Rei, mientras volvía de la cocina con una gran bandeja con té de frutos rojos, preparado por su abuelo.
-Se metió con las galletitas. – informó Taiki, mientras leía un libro sacado de quién sabe dónde. – Aunque no entiendo el porqué de la reacción de Serena.
-Eso, - dijeron todos los que conocían a Serena, menos Sammy. – es un misterio.
-Para mí también lo es. – admitió Darien, mientras la miraba. Ella, al notarlo, se encogió de hombros.
-Es costumbre sacada de mi mamá. – admitió ella. – Ella nos daba un leve manotazo cuando merendábamos y éramos chicos. – explicó incluyendo a su hermano.
-¿Y tan fuerte daba manotazos? – se quejó Seiya, para risa de los demás.
-No. – admitió con más tranquilidad. – eso fue influenciado por dos niñas. – les lanzó una mirada a la otra rubia y a la castaña. Las dos, sonrieron con inocencia.
-¿Y que es todo lo que…? – Yaten empezó a farfullar, hablando después de mucho tiempo, mientras señalaba a Darien y a Serena.
-Ahh… - asustando a todos, Artemis se posó en el hombro de Mina, mientras Luna lo hacía en el de Serena. – Mina nos contó que había hablado de más… - suspiró. – Y todos estos años, enseñándole a no hacerlo con tanta ligereza…
-Cuando yo dejé de ser Sailor V a pasar con mi nombre original, ya me habías dicho que estaba bien, pero ellos también son Sailors… - se excusó la princesa de Venus.
-Menuda princesa de Venus, estas hecha. – rió Serena. Las demás, rieron con ganas.
-Y tú no pareces la heredera del Imperio lunar, Serena. – le restregó.
-Te sorprenderías, Mina. – le dijeron Luna, Artemis, Lita, Amy y Rei.
-¿De qué me perdí? – se confundieron los demás, excepto las Outers y Darien.
-Digamos… - sopesó una ruborizada Serena. – que el instinto de mi vida pasada como princesa lunar está influyendo en mi cada día. – y, entonces, todos, se dieron cuenta la postura que llevaba: espalda erguida, tobillos cruzados, rostro levemente elevado, y, además, recordaron su forma de ingerir los alimentos desde hace meses atrás. – es un hábito que tengo desde que recordé todo. – y se encogió de hombros, con sutileza.
-Derrotada. – cantaron los hombres, al ver el semblante de Mina. Eso ganó las carcajadas las demás.
-Es, por una parte, muy bueno. – acotó Setsuna con su voz y semblante serio, pero que transmitía paz. – Tienes, ahora, un porte muy parecido a lo que sería la Neo Reina Serenity, pero te falta ese toque… político. – terminó con expresión pensativa.
-Pero… yo odio la política. – Serena se mordió el labio inferior. Se cruzó de brazos, de manera que su remera quedase más "chica" para el pelinegro de pelo corto, quien sudó frío. Serena no lo notó. - ¿Cómo llegamos a hablar de mí como Neo Reina, cuando tenemos que despejar las dudas de estos? – protestó, mientras señalaba a los hombres que incluía a Sammy pero no a Darien.
-¡Hey! – protestó Seiya. - ¡Tenemos nombres, Serena!
-¡Aleluya! – festejaron todos. - ¡La llamaste por su nombre! – festejó Hotaru, quien estaba jugando cartas con Sammy. Obviamente, ella iba ganando, por la expresión en el rostro del hermano de Serena.
-¡Hm! – se ofendió el cantante, generando risa en Serena, Yaten y Taiki. - ¡No es gracioso!
-¡Paga, Sammy! – exclamó un divertido Darien. El chico bufó, mientras sacaba una bolsita misteriosa, a la mano de su cuñado.
-Se puede saber, ¿Qué apostaron ustedes dos? – Serena arqueó una ceja hacia los dos.
-Apostó que Seiya dejaba de llamarte por ese tonto mote, cuando pasase un tiempo de tu relación con él, y yo, como tonto, le seguí. – se reprochó Sammy volviendo al juego de cartas. En respuesta, su hermana le dio un suave codazo en las costillas a Darien.
-Son unos tontos los dos. – rió ella.
-¿Nos van a contar o no? – refunfuñó Yaten, mientras se cruzaba de brazos. – pero eso del Milenio de Plata, me suena de una parte…
-Igual yo. – coincidieron sus hermanos, casi del mismo modo.
-Me gustaría escucharla otra vez. – habló Andrew, pensativo.
-Yo no sé del todo la historia. – habló Richard.
-Yo, de directo, ni la sabía. – Nicholas se rascó la nuca. Su novia le sonrió, y él, se ruborizó.
-Bueno, algo deben haber leído del mito griego de Selene y Endimion, ¿No? – habló Amy, mirando a los que no sabían.
-¿Es que ella visitaba a él cuando dormía? – soltaron Seiya y Nicholas, totalmente confundidos.
-Eso es según el mito. – dijeron la pareja protagonista, con una gran gota sobre sus cabezas. – fue más que eso… fueron reinos. – aclararon. Serena continuó. – La Tierra, era uno, y los otros planetas, así como los que representan mis guardianas, - señaló a sus amigas. – también lo eran. Todos, aliados para defender el Milenio de Plata de Metallia… - y, por turno, fueron contando su historia en su vida pasada, para dar paso a sus andanzas en esta vida.
Todo, en una sola tarde, se contó lo que ellos no sabían, dejando a relucir lo importante que eran Serena y Darien, así como las demás, en este mundo.
-Ahora que me doy cuenta, - habló Taiki, terminando su taza de té. – Darien, aquí presente, puede decidir si dejarnos quedar en este planeta, o echarnos…
-Eso es irrelevante. – le paró Endimion. – Si, puedo, pero al hacerlo, los condeno a buscar otro lugar que no hay, y sin posibilidades de reconstruir su planeta originario, sin la princesa que ustedes buscan. – su tono era tal cual como un Rey, haciéndoles sentir que era su turno de hablar, sin objeciones. – uno, este es el último sistema solar que queda en el universo, por lo que necesitaremos la ayuda de todo para poder llevarlo hacia un futuro; dos, yo, como quién soy, mi deber es velar por el bien de todos los que habitan mi planeta y como portador del Cristal Dorado; y tres, tanto como Serena y yo, confiamos en ustedes, sin ver lo que opiné yo antes de recuperar parte de mi memoria. Sabemos que sus intensiones son buenas al hacer todo lo que hacen ustedes, - Darien miró a los ojos de cada uno, consciente de que todos lo miraban, expectantes. – y puedo decir que es mejor hacer una futura alianza cuando todo esto acabe.
La sala quedó en total silencio, mientras los del planeta extranjero asintieron con solemnidad, al mismo tiempo que Serena miraba con orgullo y una espléndida sonrisa a su futuro marido.
-…-
Dos semanas después…
-¿Listas, chicas? - la voz de Michiru sonó detrás de la puerta. – Ya acabaron las otras, y ustedes son las últimas.
-Lo estamos. – contestaron cinco voces, con un poco de temblor en ellas.
-Entonces, salgan. – les animó Haruka, quien la acompañaba Setsuna, Hotaru y Sammy. Darien prefirió verlas con Andrew, Richard y Nicholas en los palcos.
La puerta se abrió, dejando ver a las cinco de un estilo entre rock y pop, los jeans cortos grises gastados, unas cadenas en ellos, las remeras negras con una arriba en sus representativos colores, y como toque final, una gorra al estilo Scout y mitones en colores, también representativos. Un estilo muy original y propio.
-¡Se ven hermosas! – exclamó Hotaru, abalanzándose sobre Serena. - ¿Nos quedaremos aquí o vamos con Darien y los demás?
-Nosotros iremos con ellos. – habló Haruka. – Michí es la que se tiene que quedar. – ante eso, hizo una mueca.
-Entonces, sigue tu sugerencia. – le dijo la mencionada. – Chicas, - volteó a verlas. – a sus lugares.
Y todo se hizo lejano. Las cinco, solo tenían en mente en divertirse y tocar para ellas y para los demás.
De fondo, los aplausos y la voz que las presentaba retumbaron en todo el lugar, donde debajo de la tarima, se escondía una pista de hielo. Las cinco, trotaron hacia sus posiciones y sus instrumentos, siempre sonrientes.
Desde una mesa, en frente del escenario, más abajo que los palcos del público, nueve jueces se encontraban ahí. Tres de ellos, eran los hermanos Kou, otros tres, patinadores profesionales, y los demás eran artistas reconocidos en Japón, invitados especiales: Maaya Sakamoto, Gackt Kamui y Faylan. Y eso que era un concurso de muy poca popularidad, pero que hacía artistas en potencia tanto en hielo como en cantantes o grupos musicales.
Oh, dios, Gackt. Fue el pensamiento de Rei, Serena y Lita.
¡Maaya Sakamoto! ¡Oh, dios! ¡Oh, Venus! Mina casi hiperventilaba.
Amy, que apreciaba a todos los artistas, daba más a los artistas patinadores que a los músicos, pero apoyaba a todos los jueces.
Antes de empezar, las cinco contaron hasta diez, tratando de tranquilizarse. Luego de que lo lograran, suspiraron, y esperaron el aviso.
Todo el lugar quedó en silencio, a la espera. El silencio fue roto, cuando Gackt dio la señal en dos segundos al haber iniciado el silencio.
La que empezó fue Amy, seguida de Rei, dando una pausa acompasada por la batería, y, al instante, el aire desgarró con las demás, mientras Serena, con el pelo suelto, empezaba a cantar:
Rarara
Nebaagibuappu ganbaru wa
Kono shoubu ni kaketeru no
Ukiuki tokimeku no
Shishunki eiji
Kakikae OK
Koi suru purofiiru
Lita y Mina, hacían los coros con alegría, dando a entender que no querían ganar, solo disfrutar.
Kiite houkago no torikkusutaa
Hitomebore na no yo mae no kare to niteru
Kurukuru mawaru mata kizu tsuku ka na
Doushiyou demo kimeteru no
Wazato jirashitai
Seeraa fuku nabikasete "rashiku" ikimasho
Rarara
Nebaagibuappu ganbaru wa
Kondo koso watashi no ban
Dokidoki tokimeku no
Shishunki eiji kakikae OK
Koi suru purofiiru
La mayoría de las mujeres en el lugar, empezaron a animar, gritar y aplaudir, al ritmo de la canción.
Kiite shuumatsu ni aruiteita no
Toshiue no hito to futamata kaketeru
Pin to kita no rikei kankaku
Doushitara kono kurushisa wo
Nukedaseru no ka na
Seeraa fuku nabikasete
Shoubu kakemasho
Rarara
Nakitai toki ni wa pokeberu narashite
Yonde senshi no kyuusoku
Shishunki eiji
Kakikae OK
Tatakau purofiiru
Amy y Serena, en un solo que divirtió a los Kou, compartieron el sonido del teclado y el bajo, jugando con sus instrumentos. Se divertían de lo lindo.
Rarara
Nebaagibuappu ganbaru wa
Kono shoubu ni kaketeru no
Ukiuki tokimeku no
Shishunki eiji
Kakikae OK
Koi suru purofiiru
Mina, Lita, Amy, Rei y Serena, terminaron haciendo un coro, para sorpresa del jurado, quienes estaban sonriendo.
En el último tramo, riéndose, lo terminaron con Lita, Mina y Serena, pegadas a Amy, mientras Rei se paraba ligeramente en su batería, quedando en orden en como cuando ellas se presentaban como Sailor Senshis: De izquierda a derecha: Lita, Amy, Serena, Rei y Mina. Al final, las cinco largaron una carcajada para nada sutil.
Como había terminado todo para ellas, Rei saltó de su batería hasta al lado de Serena, a quién abrazó junto con las demás.
La ovación del público, las sobresaltó, haciéndolas dar media vuelta, para ver que todos, incluido el jurado, se paraban y las aplaudían con fervor.
Pasase lo que pasase esa noche, no importaban si ganaban o no, estaban juntas y lo demás no le importaba.
A lo lejos, en la primera fila, las cinco pudieron ver a Nicholas, Andrew y Richard aplaudirlas. En cambio, Darien solo miraba a Serena, maravillado, como si estuviese hechizado, sabiéndose perdido por aquella belleza de mujer, en todos los sentidos.
Yaten, al contrario que todos e igual que Darien, tampoco aplaudía, solo había quedado de pie, mirando a Mina, y ella a él.
Al mismo tiempo, los dos, se sonrieron.
-…-
-Bueno, no ganamos el primer ni el segundo lugar, pero tenemos un empleo de medio tiempo, ¿No, chicas? – resolló Mina, más contenta de lo que uno esperaba. – Además, ¡Propongo ir de compras este fin de semana! – animó con saltos.
-¡Hala! – festejaron y rieron las demás. - ¡Dalo por hecho! – continuó Serena, más feliz que una lombriz.
De inmediato, algo alguien, le tapó los ojos, haciéndola quedarse quieta.
-¿Me pueden dejar a mi prometida el domingo? – la voz de Darien resonó peligrosamente cerca de ella.
-Como guste, príncipe Endimion. – bromeó Mina. – Ese día, toda suya.
-¿Ya pronto quieres dejar la soltería, Chiba? – La voz de Seiya, bromeándole a Darien, sonó a unos metros. - ¡Es un trágico momento para nuestra especie!
-¡Cállate, Seiya! – le calló la voz de Yaten. - ¡Así nunca conseguirás una novia, idiota!
-Cuando sientas lo que te describí aquella vez, - le dijo un divertido Darien, tomando la mano de Serena. – sabrás del porqué decidí lo que decidí.
-¡Así se habla! – dijeron Nicholas y Andrew, mientras abrazaban a sus novias.
-¿Qué hacen aquí, chicos? – preguntó Serena. – se supone que tienen que hablar con los demás para decidir quién cierra el concurso. – su tono se volvió inocente.
-A eso venimos. – seis voces más, contestaron a la rubia. Instintivamente, Darien ocultó a Serena detrás de él. – Ni que fuéramos terroristas. – bromeó una voz de hombre. Los seis salieron de las sombras, revelando a las tres patinadoras profesionales y a los cantantes: el resto del jurado. Quien había bromeado, fue Gackt Kamui.
-¿Darien? – le llamó Serena. - ¿Puedes dejar de alterarte cada dos segundos? – rió ella.
-¿Quieres que cambie? – Preguntó Taiki, atónito. – Sino, no sería tu prometido. – eso causó risas entre los demás.
-Pero por eso mismo, -le contestó ella, abrazando a su prometido por la espalda. – Aunque cambie, seguiré amándolo, y tú también lo harás, ¿Verdad, Darien? – le dijo mientras miraba sus ojos.
-No lo dudes, Usako. – le acarició la cabeza.
-Aquí, lo único que falta, es que a Gackt se le ocurra cantar una de sus canciones de amor. – bromeó Seiya.
-¿Y por qué yo? – saltó el cantante, sorprendido. Parecía uno más del grupo de amigos.
-Ahh, - rió Yaten, tornando su mirada entre Serena y Darien a e cantante. - Digamos que la canción Flower, le va bien a esta pareja.
-Ohh, claro que sí. – canturreó Mina, entonando. – Eh, de decir, que me encanta la versión de Serena de ese tema, ¿Recuerdan, chicas, que la cantaba a pleno pulmón antes de que… bueno… - se puso colorada. – metiera la pata de meternos aquí sin avisar? ¡La cantaba a todo pulmón y con tanta alegría
-¡No hagas eso, Venus! – Serena se avergonzó, por la divertida mirada que le mandaba su cantante japonés favorito. – Sigo diciendo, ¡Canto horrible! – de inmediato, todo, absolutamente todos, largaron tal carcajada, que avergonzó más a la rubia. - ¿Y por qué esa canción nos vendría bien, Mina? – se extrañó con su natural inocencia.
-los estribillos y el final de la canción. – le recordó la pelinegra, con burla. - ¿Te suena? – pero, quien lo dijo, extrañado, fue el autor de esa canción:
-Tus lagrimas que has transformado en polvo de nieve
Quiero tocar esa sonrisa caprichosaIncluso si repito este pecado imperdonable
y caigo al infierno y mi cuerpo arde
Esta bien si tu me das una sonrisaSi renazco como una flor cercana a ti…
Al final de mi tristeza, lo encontre al fin
Abrazo la flor llamandote
Hasta que me sea de ayuda, me desbordare de amorSi renaznco, estare a tu lado
Tu eres la flor irremplazable…
-Exacto. – Afirmó Lita, sonriendo tiernamente. Los que sabían del porqué, sonrieron.
-Punto para las senshis. – le dijo Darien, mirándola.
- Sigo sin entender, pero bueno. – El cantante hizo el gesto "espanta moscas". - ¿La cantarías para mí? – le dijo a la chica rubia.
-¡No! – y, mucho más avergonzada que antes, y muy roja, se refugió en el pecho de su prometido. Eso hizo reír a las guardianas de ella, a su hermano y al cantante.
-Vergonzosa. – le susurró Darien, abrazándola.
-Siento interrumpir, - Habló Maaya Sakamoto, sonriendo ligeramente. – pero la compañía que organizó este concurso, quiere que el cierre sea sorpresa y a nuestra elección.
-¿Hoe? – había vuelto la Serena despistada. - ¿Qué hay con eso?
-Cabeza de bombón, -rió Haruka detrás de ella. - ¿No entendes?
-Eso es obvio. – se burló Rei. Serena se soltó de Darien, para ir hacia atrás de él, donde podía ver a Rei de otro lado del pelinegro.
-¡No molestes, Rei! – Serena hizo un puchero, saltó hacia la espalda de Darien, y sobre uno de sus hombros, le sacó la lengua a la princesa de Marte. –Pero sigo sin entender. – cantó ella, moviendo la cabeza en gesto gracioso.
-Serena… - suspiraron los hermanos Kou. – Ustedes cerraran el concurso. – continuó Seiya.
-¿Queee? – gritó ella, casi cayéndose de la espalda de su prometido.
-¡Cuidado! – dijeron todos, instintivamente. – él es muy alto, ¿Cómo es que te caerías? – bromeó Gackt, para desconcertó de la rubia.
-Snif, snif… - lloriqueó ella. – un desconocido muy famoso se burla a mis costillas. – "lloriqueó" ella. - ¿Me compras un helado doble, Mamo-chan? – hizo un puchero.
-Teniendo un nombre nuevo, la princesa no cambia. – habló Hotaru con alegría. Quien lo entendió, rió con ganas.
-¿De dónde se conocen? – preguntó la cantante de sobrenombre "Faylan", a los hermanos Kou, muy curiosa.
-De la preparatoria. – dijeron todos al unísono, sin titubeos.
-¿Están listas? – dijo una de las patinadoras profesionales. – no solo cantarán, sino que patinarán al mismo tiempo. – advirtió otra.
-Ah… - suspiró Serena. – Interesante. – su mirada se tornó misteriosa y divertida.
-Tenemos mucha suerte, - apuntó Lita. – ya, en casa de Michiru habíamos gravado la pista, si no… - luego, chifló.
-Bueno… - Amy habló con tranquilidad. - ¿Qué parece si nos cambiamos? – sugirió dándose un poco de prisa. – tenemos que empezar en diez minutos.
-¡Oh, no! – exclamaron Lita, Mina y Serena. - ¡Ya casi no hay tiempo!
- ¿Quieres apostar? – le dijo Darien a su cuñado, sonriéndole.
-La última vez que aposté con vos, perdí una bolsa de galletitas caceras. – se negó Sammy. – Además, si apuestas que mi hermana está lista en menos de diez minutos, no lo haré tampoco, porque una vez se supero a ella misma al cambiarse en menos de un minuto. – eso causó carcajada de las Outers y los hermanos Kou, junto a un sonrisa de los demás jueces. Serena, como en todo el mundo, se había ganado el cariño de ellos.
-ThreeLights, vamos. – habló otra de las patinadoras profesionales. – Ya están todas listas. – y señaló al quinteto que venía a trote.
Las cinco, tenían un traje de una pieza, parecidos a los trajes de sus transformaciones, pero sin falda y su parte delantera en el pecho, y que terminaban en las rodillas. En reemplazo en su pecho, cada una tenía un símbolo en él: Mina, un corazón naranja, Amy, una burbuja azul, Rei, una llamarada roja en forma circular, Lita, verdes rayos con aura plateada y Serena, una luna creciente, como la que llevaba en su frente. Por muy extraño que parezca, su marca como heredera de la luna se había manifestado permanentemente después del primer recuerdo como Serenity Potter, pero la ocultaba con su flequillo. Para terminar, todas habían dejado dos cintas de sus colores representativos en sus ataduras, en la parte de atrás de la vestimenta, a la derecha.
-¡Ya es hora! – se entusiasmó Serena, junto a Mina. – Espero que les guste como quedó. – continuó ella, mirando a los jueces y a sus amigos.
-Creemos que así será. – dijo Maaya, con amabilidad.
-Suerte, cabeza de chorlito. – le susurró Darien, dejándose besar por ella castamente. - ¡Auch! – eso confundió a seis de los jueces.
-Le dijo Cabeza de Chorlito. – se divirtió Sammy, quien estaba más cerca de los famosos. – Serena, todavía faltan muchas fotos para mamá. – y le mostró la cámara.
-Hubiese preferido que venga personalmente, en vez de quedarse en casa, haciendo de cotorra con la mamá de Mina. – suspiró, mientras caminaba con los patines para el hielo. Ese comentario sacó risas de los demás. Atrás de ella, le seguían las demás.
-Vamos. – Dijo Haruka. Los demás, se pusieron en sus lugares, observando por donde las chicas tenían que ingresar, mientras eran acompañados por los nueves jueces. Las luces se atenuaron, mientras Sammy preparaba la cámara de fotos.
Se vio que las chicas tomaban impulso, mientras que esperaban el play de la pista.
Y de pronto, Serena inició con un pequeño solo de voz:
Kanashimi ga ima seera sum airu
Kiseki wo okosu no seeraa uin
Dare datte kagayaku hoshi wo motsu
Y con un sonoro retumbar de la batería, las cinco entonaron al unísono:
Makenai!
Ashita e seeraa ee ru
Zettai!
Tsukamaeru!
Seeraa sutaa
Kono chikai todoke ginga made
En un pequeño entretiempo, las cinco tomaron diferentes poses e hicieron diferentes movimientos, como giros, saltos y cambio de lugares, todo, coordinadamente, mientras no se detenían durante el cantío.
Anata ga kieta sono toki kara
Sagashi tsuzukeru tabi ga hajimatta
Kiban da chizu ni wa sutenshiru no tenshi no e
Yubisasu saki wa daaku na koroseumu ga matteru
Furueru mune ni wa ano hi no himitsu kisu
Donna ni tsurai sadame de mo
O itsuzukeru kara
Koukai wa shinai seeraa as
Anata ni tsuiteku seeraa uin gu
Kono uta wa hoshi no michishirube Makenai!
Ashita e seeraa ee ru
Zettai! Mitsukeru yo!
Seera as utaa
Tenshi no hane de tobitatsu no
Con diferente estilo, y con más rapidez, repitieron lo que en un principio patinaron, siguiendo patinando y cantando en toda la canción, siempre cruzándose y expandiéndose en todo el hielo.
Hitori de hashiru mishiranu michi
Yatto tadoritsuita kono torideni
Furasuko no soko anata ga nokoshite itta
Shiren no hoshi no hitokakera saa jumon wo tonaeyou
Kore wa futari no mirakuru na sadame
Kako mo mirai mo tobikoete oitsuite miseru
Kurushisa ga ima seeraa as izu
Kiseki wo okosu no seeraa uin gu
Dare datte unmei no hoshi wo motsu
Makenai!
Ashita e seeraa ee ru
Zettai! Tsukamaeru!
Seeraa suta a
Kono chikai todoke ginga made
Y Serena volvió hacer un solo, coreada por sus amigas:
Koukai wa shinai seeraa as
Anata ni tsuiteku seeraa uin gu
Kono uta wa hoshi no michishirube
Makenai!
Ashita e seeraa ee ru
Zettai! Mitsukeru yo!
Seera as utaa
Tenshi no hane de tobitatsu no
En la última entonación, giraron en su propio eje hasta que Serena apagó poco a poco su voz, volviendo a patinar alrededor del hielo, siendo aplaudidas con ovación, mientras ellas extendían sus brazos al frente y hacia atrás, dando un giro cada tres metros.
En los últimos segundos de la pista, se reunieron las cinco en el medio del hielo, volteándose de espaldas, y haciendo un círculo, mirando hacia el público, y girando de un lado hacia el otro en sus ejes, hasta parar junto con la pista. Con la respiración agitada, las Sailors Inners y la princesa de la luna, se volvieron para mirarse, sonreírse, y, finalmente, abrazarse con fuerza, mientras todos en el lugar, las aplaudía, y miraban los fuegos artificiales.
-…-
Seis meses después…
-… no hay otra, - habló Serena, determinación, mientras sus amigas, Lita, Rei, Amy y Mina caminaban detrás y al lado de ella, poniéndola en el medio, camino a casa de la chica Potter. – le diremos que no lo haga, total, es mi cumpleaños, y no acepto un no como respuesta.
-¿Recuerdas cuando tu madre se enoja? – le dijo una temerosa Mina. Serena asintió, indiferente.
-No me importa, es mi cumpleaños y falta solo un mes y medio. – la rubia frunció el ceño. – Y tengo todo listo para irme en un mes con Darien, Sammy y ella para Inglaterra.
-No dudes que las demás te alcanzaremos tres semanas después, ¿Eh? – le dijeron Rei y Lita. – y antes de tu cumpleaños, los demás vendrán. – completó Mina, con firmeza.
-Recuerda que los chicos prometieron volver de su planeta para festejarlo. – agregó Amy. Eso puso melancólica a Mina. – a tiempo o tarde.
-Lo sé. – suspiró la princesa. – pero se les extraña a esos revoltosos. – sonrió.
Sí, después de tanto luchar, lograron vencer a Galaxia. O, mejor dicho, a Caos, quién se había apoderad de su ser, controlándola con sus oscuros poderes encerrados en ella misma hacía ya mucho tiempo. Ella volvió a ser la valerosa Sailor legendaria, agradeciendo a Serna por ayudarla, y devolviendo a todas las semillas a sus dueños en toda la Galaxia, y venciendo a Caos para siempre. Al hacerlo, los hermanos Kou retornaron con su princesa a restaurar su planeta con sus habitantes en ellos, prometiendo volver para el cumpleaños de Serena, y cuando la reconstrucción se finalice. Después de todo, ni Taiki se salvó del amor.
Seiya había conocido a una chica tan loca como él, pero en menor medida, manteniéndolo cortito y cautivado. En tanto, Taiki, quedó prendado de Saori, amiga de Darien, quien había conocido en una reunión en lo de Lita.
Después de tanto esfuerzo, la paz se sentía en todo Japón nuevamente.
-Bueno, ahora toca un té con galletitas de mamá Ikkuko, no tenemos porqué quejarnos, ¿No? – Animó Mina, encantada.
-Je, cualquiera diría que vas a mi casa solo por… - Serena se paró en seco, mirando hacia la puerta de su casa, que estaba abierta. - ¿Qué…?
Las cinco, inmediatamente, sacaron sus juegos de Sais, con el emblema de sus planetas en sus colores representativos.
-Tengan cuidado. – advirtieron Serena y Rei. – Detecto magia desconocida. – anunció Rei, a la par de Serena.
Con cautela, y de a una, fue entrando a la casa con sigilo. Los murmullos subieron de tono en forma de discusión. Con alteración, Serena escuchó como su madre sollozaba con tono de súplica.
-Dios… - susurró la rubia solo para sus amigas.- Mamá. – la puerta del living estaba cerrada, por lo que no tuvo otro remedio que levantar una pierna, y patearla, soltándola de las bisagras, y haciendo que cayera el otro lado.
-¡Buen trabajo, Serena! – le felicitó Lita.
-Aprendí de la mejor. – y le guiñó el ojo, sonriéndose mutuamente. Miró a los que estaban en el living. Tres personas y su madre, miraban a las cinco con sorpresa.
Uno de ellos, apuntaba a su madre con un palo de madera.
-¿Qué le hace a mi madre? – el tono de la rubia fue de ultratumba. Dos hombres y una mujer, la miraban atentamente.
La mujer, era de unos veinte o veintiún años, de cabello violáceo. Uno de los hombres, llevaba ropa raída, de cabellos color castaños y ojos miel. El último, tenía el pelo coba, parecido a la melena de un león. Éste, la miraba con desconfianza.
-¿Tengo que repetirlo? – Serena balanceó sus armas. - ¿Qué demonios le hacen a mi madre?
-¿Serenity? – el hombre de cabello castaño, la miraba con esperanza. Instintivamente, las cuatro que estaban detrás de ella, se posicionaron delante de Serena.
-¿Cómo sabes el nombre de nuestra Princesa? – al instante, las cuatro Inners se transformaron en Sailors Senshis. – En el nombre de la utopía Tokio de Cristal, ¡Responda! – demandó Sailor Mars, la más temperamental, y la que más protegía a Serena junto con Júpiter.
