Hola. Primero de todo lo siento. No quería actualizar tan tarde pero realmente no he tenido tiempo, he estado de exámenes y aún no he acabado, pero ya lo poco que me queda me permite tener tiempo libre y ser persona de nuevo. Puesto que hace mucho que no actualizo el fic, he pensado que mejor os dejo un resumen de lo anterior para que refresquéis un poco la memoria:

En capítulos anteriores Hagrid habla con los alumnos de último curso en una de sus clases de Cuidado de Criaturas Mágicas sobre los unicornios y les dice que necesitan el cuerno para vivir, ya que gracias a él poseen cualidades mágicas capaz de revivir cualquier cosa. Sin el cuerno, los unicornios se vuelven impuros, y todo lo que toquen se volverá impuro también. Por otra parte, los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons llegan a Hogwarts durante la cena y James ve a una chica de Beauxbatons que le hace sentir algo extraño...


Capítulo cinco: Algo extraño

No sé lo que siento, es extraño. He pasado tanto tiempo de mi vida enamorado de Anne que cuando esa chica de pelo castaño penetra mis ojos con su mirada siento que ya no existe nada más, porque todo lo que me rodea, todo lo conocido y lo desconocido del mundo ha dejado de existir. Quiero estar con ella y olvidar el motivo por el que estoy en el Gran Comedor esta noche, quiero conocerla, explorar sus secretos. Quiero saberlo todo de su vida, aunque siento que la conozco demasiado.

-Hey… ¿Estás bien, James? –Me pregunta Anne con la preocupación dibujada en su rostro-. Te has quedado blanco.

-Sí, sí… -le respondo intentando no parecer culpable. Pero me es imposible no sentirme mal. Al fin y al cabo no conozco de nada a esa muchacha, y Anne no tiene la culpa de lo que pasa por mi mente.

La profesora McGonagall, recuperando su posición habitual sobre la tarima en la que suele dar los discursos, ordena silencio. Comienza su discurso mientras todos le prestan atención, todos menos yo, que por más que quiera escucharla con tal de guardar más recuerdos de Hogwarts en mi memoria, soy incapaz de oír nada que no sea un murmullo. Tengo la mente fija en esos ojos verdes capaz de hechizar a cualquiera.

-Debéis saber también que los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons compartirán las clases con vosotros, y con tal de que podáis comunicaros más con ellos, hemos decidido que habrá un pequeño grupo de alumnos de cada una de las dos escuelas en cada mesa y que se incorporaran mañana mismo a las clases… ¡Señor Heyman, deje de jugar con los cromos de las ranas de chocolate!

-Lo siento –se disculpa Eirian escondiendo los cromos en los bolsillos de su túnica y sintiéndose avergonzado al notar las miradas de la gente clavadas sobre él.

-Bien, dejando de lado este incidente podéis comenzar a comer. Ya hablaremos más tarde de cómo participar en el torneo.

La profesora McGonagall chasca los dedos y frente a nuestros ojos aparecen cientos de platos llenos de deliciosa comida que empezamos a devorar como locos. Después de la comida de mamá, la que ofrecen en Hogwarts es la mejor del mundo. Casi escupo la comida cuando veo acercarse hacia mí a esos ojos verdes que habían conseguido paralizar mi mundo en un instante. La siguen unas chicas de su escuela, pero está claro que por la forma que tiene de caminar y de mirar a su alrededor, como si todo apestara y ella fuese alguien superior, es alguien muy popular en Beauxbatons. Sólo con ver como esas chicas babean sobre el suelo que pisa dice mucho de ella.

-¿Podemos sentarnos? –Pregunta con aire de inocencia a Anne, que asiente con la cabeza haciéndose a un lado para que las chicas puedan sentarse –Este castillo es un poco… Diferente.

-¿Qué quieres decir? –inquiere Anne.

-Bueno, tiene un fantasma como profesor. Has de reconocer que eso no es normal. ¡Y un calamar gigante! Por favor, alguien podría resultar herido. No quiero ni imaginarme como será la clase de pociones… Seguro que mugrienta y apestosa.

-Las puertas están abiertas para todo aquel que quiera marcharse –le digo evitando mirarla a los ojos, temiendo volver a sentir algo parecido a la que he sentido antes.

La chica, de la que sigo desconociendo su nombre, sonríe con aire de suficiencia, como si lo supiera todo del mundo y fuera la mejor que hay sobre él. Mira a sus amigas, que reaccionan ante su mirada severa actuando de la misma forma que ella.

-Hola. Empezaba a preocuparme que no me dirigieras la palabra. No has de tener miedo de las miradas… Soy Colette Dupré –me dice en tono amable, tendiéndome la mano. No correspondo al saludo.

Su cambio de humor repentino me desconcierta. Anne me mira extrañada, mira a Colette y vuelve a mirarme a mí.

-Sólo venía a advertirte… Eres famoso, ¿sabes? Hay muchos equipos interesados en tenerte como golpeador.

-No me interesa jugar a quidditch profesionalmente –le digo.

-Puede que no, pero te interesa ganar el torneo, ¿me equivoco? –Susurra esas dos últimas palabras pegando sus labios a mi oído, casi rozándome el lóbulo con sus labios –No te esfuerces en conseguirlo, yo seré la ganadora –se aleja de mi oído y se retira de la mesa, dejándonos a todos desconcertados.

Justo cuando Colette desaparece junto a sus amigas entre la multitud, la profesora McGonagall vuelve a reclamar silencio. Es el momento de saber cómo participar en el torneo.

-Llegado este punto de la velada, es la hora de sepáis todo lo necesario para participar en el torneo. Para empezar, aunque esto es algo que ya dije a principio de curso, ningún alumno que no esté cursando el último curso podrá participar. Sé que a muchos de vosotros os hace ilusión participar, pero tenéis que comprender: se trata de vuestra seguridad –hace una pausa y observa a los alumnos de primer curso de Gryffindor que la miran suplicantes, como si creyeran que al ser ella la jefa de la casa y además la directora, fuese a poder hacer una excepción para que participaran. McGonagall sonríe-. En cuanto el Gran Comedor quede vacío, dará comienzo el concurso. Los que quieran presentarse pueden hacerlo a partir de esta misma noche y tienen tiempo hasta dentro de una semana a esta misma hora, que será cuando el cáliz de fuego –hace un movimiento con su varita y el brillante cáliz queda al descubierto, provocando gritos ahogados y suspiros de sorpresa entre los alumnos y profesores –decida quienes son los tres campeones de este año. Una última cosa: pensad bien si de verdad queréis participar. Una vez salgáis escogidos no habrá marcha atrás.

Dicho esto, los platos con los restos de comida vuelven a estar limpios y todos los alumnos regresamos a nuestras respectivas salas comunes, excepto nuestros huéspedes, que salen del castillo y desaparecen de mi campo de visión.

Una vez en la sala común, Anne tiene por fin la oportunidad de decir todo lo que no le ha dicho antes a Colette.

-Esa tía está loca, no sé quien se cree que es. Tal vez allí en Francia sea una buscona que al final todo lo consigue, pero si aquí va en ese plan va a acabar teniendo problemas…

-Cálmate, Anne –intenta tranquilizarla su hermano David cuando nos sentamos frente a la chimenea de la sala común de Gryffindor.

-¿Pero quién se cree que es? –repite de nuevo, ignorando a todo aquel que está a su alrededor.

-No pienso hacerle caso. No me conoce de nada y me ha venido con advertencias… -le digo.

Algo dentro de mí me dice que realmente no quiero hacerle caso a Colette, cuando veo los ojos rabiosos de Anne sé que hago bien en no querer conocerla, en olvidar esa penetrante mirada. Pero hay una parte dentro de mí que ignora todo lo desconocido y está deseosa de saber más de ella. Decido no darle más vueltas, al fin y al cabo sólo han sido unas palabras que no tengo por qué tomarme en serio. Me excuso de mis amigos diciendo que estoy cansado y subo a mi habitación. Cuando por fin me tumbo en mi cama olvido todo lo sucedido y caigo rendido a los brazos de Morfeo.


Ya no prometo nada de fechas de futuras actualizaciones porque realmente no tengo ni idea de cuando volveré a actualizar. Si os gusta podéis suscribiros y que os lleguen alertas por e-mail cada vez que actualices. Podéis dejar reviews para decirme que os parece, suelo contestar. Pasad un buen día.