Antes de comenzar decirles a todos lo que leen, mil gracias por continuar, y disculpen los horrores ortográficos.

De verdad mil gracias…

Pérdida

-nisán, cuánto tiempo más crees que estemos aquí?

-no lo sé, pero estoy seguro que papa vendrá a buscarnos… Él es muy poderoso, vendrá y nos rescatara- dijo el pequeño Yuuri, tomando la mano de su hermana, la cual en toda su vida mostraba un rostro de miedo.

-"señor Mahou, si es que mi padre no viniera por nosotros. ¿Usted podría rescatar a mi hermana?... Ella es lo que más quiero en la vida"

El pequeño yuuri recordaba la carta que dejo debajo de la cama antes de ser secuestrados.

Aquellos hombres que los escoltaban no eran humanos, pero tampoco eran demonios, por más que el uso su makioku para proteger a su hermano y a sí misma, no logro hacerles ni un rasguño, era evidente que su padre Kessler tenía que ver con esto.

"es imposible eludir lo inevitable, fui una tonta al creer que el cumpliría su promesa, Mahou, por favor ven, salva a mi hermano, ¡salva a tu hijo¡ salvalo!, ¡salvalo!"

Gritaba mental mente la pequeña que sabía que esas cosas con forma humana eran espectros, pero no cualquier tipo de espectro, eran espectros sin vida, cuerpos sin alma manipulados por su padre, Kessler.

"ya te hiciste con la piedra del clon, si quieres toma la mía, pero por favor a él no le lastimes"- dijo mental mente mientras sus ojos preocupados veían a su hermano con algo de tristeza, quizás hoy sería la última vez que lo vería.

Flash back

Eran casi las cinco de la madrugada cuando el palacio de los Von Bielefeld fue atacado, los soldados lucharon por mantener protegidos a los habitantes, pero fue imposible.

Su makioku no surgía efecto ante los extraños, es mas parecía que estos lo absorbían y devolvían el impacto, la fuerza bruta tampoco fue útil para detenerlos, eran mucho más fuertes, pero los mas desesperante era que no importaba cuantas veces los hiriese, ellos no se detenían, eran solo zombis que habían aparecido de la nada en pleno patio del castillo.

Lord Spitzberg hizo lo único que se encontró a su alcance, escondió a los niños, y envió un esqueleto volador a dar parte de este ataque al rey Mahou, Yuuri tenía que ayudarlos, si amo a su sobrino debía hacerlo, debía salvar a sus hijos.

-deben de quedarse aquí dentro, escucharon!!- Stoffel von Spitzberg, metió a los niños dentro de un cuarto secreto, cuya puerta se hallaba detrás de un inmenso cuadro.

-el rey Mahou pronto vendrá por ustedes!!

- y… mi papá?- pregunto el pequeño Yuuri que durante meses no hacía otra cosa que esperar la llegada de su "padre".

-el también vendrá- abrazo a Leo, y acaricio la cabeza del pequeño pelinegro con ternura

-Yuuri, cuida a tu hermana, es el deber de todo soldado proteger a las mujeres y niños

-pero aun soy un niño- replico al hombre de cabellera rubía y este contuvo sus lagrimas, sabía que posiblemente no los volvería a verlos nunca más, pero eso no le importaba, lo que lo estaba destrozando era el no saber qué ocurriría después si es que la ayuda no llegara, cuál sería el futuro de esos pequeños a los que juro proteger y que amaba como un abuelo ama a sus nietos.

-se que lo harás bien, creo en ti- dijo con voz seca y salió de la habitación seguido a él sus hombres de confianza, todos listo para enfrentar lo inevitable.

El ambiente era desagradable, el olor a sangre recorría todo el castillo, fue cuestión de horas para que todo el bullicio acabara y todo el castillo cayera, no sobrevivió nadie.

Los espectros lo habían destrozado todo sin dejar despojo de vida humana en movimiento y lo peor de todo era que mientras más caminaban sobre las tierras de los Von Bielefeld, estas se tornaban mas desérticas, casi finalizando el día mientras continuaban su búsqueda de los pequeños, toda planta o animal que almacenaba vida se fue apagando e incluso una extraña neblina cubrió todo el reino.

Al entrar se la luna los invasores dieron con los pequeños y comenzaron a escoltarlos a su destino final.

Fin del flash back

En el reino de sin Makoku Yuuri envuelto en las labores reales casi nunca salía de su despacho, el trabajo, era una buena forma de olvidar el dolor de la perdida de aquella persona cuyo nombre había sido prohibido nombrar en el reino.

Inclusive los pequeños fueron sé marcharon con su tío por los tratos de indiferencia que les mostraba Yuuri, en especial a leo, Yuuri no soportaba verla, y saber que era el fruto de la persona que más amo y un completo extraño que ni siquiera daba muestras de vida pese a que su consorte había muerto.

Pese a la situación leo siempre intento acercársele y el pequeño Yuuri también, pero el dolor era más fuerte, que no le permitió aceptar el cariño de los hijos de Wolfram

Flash back

-odio al Mahou, por su culpa mamá está muerta- dijo el pequeño pelinegro, al mismo tiempo que golpeaba el troco de un árbol cerca de las caballerizas

-no tienes porque odiarlo, el no tuvo la culpa- dijo leo que se hallaba sentada en el extremo opuesto del árbol, miraba al cielo tratando de buscar las palabras exactas para calmar a su querido hermano

-tu como lo sabes, si él no hubiera estado con mama esa noche, y porque demonios no podemos ir a visitarla a su tumba- volvió a golpear el árbol

-tenemos derecho de visitarla, de recordarla… pero él ha prohibido siquiera nombrar su nombre, que se creé ese Mahou!!!- otro puño llego a la corteza del árbol, al mismo tiempo que Leo cerraba sus ojos, y se daba ánimos para hablar

- Yuuri, tu… me quieres?- dijo lentamente, al mismo tiempo que se incorporaba para sin quitar su vista del cielo.

La luz resplandeció sobre ella y por una fracción de segundos el pequeño Yuuri podía jurar que estaba frente a su madre, wólfram

Sus ojos se abrieron de par en par, si no fuera porque era su hermana juraría que era su madre que por misterios de la vida había reducido de tamaño, no pudo evitar que sus enormes ojos verdes soltaran unas lagrimas.

-¿me quieres?-volvió a preguntar la niña, esta vez dirigiendo su mirada hacia la de su hermano, para que ambas esmeraldas se enfrentase en una lucha entre el vacio de la pérdida de un ser querido y el gozo de haber encontrado la razón de la existencia, aquel ser por el cual fuese uno capaz de dar la vida.

-si- respondió después de unos breves segundos- más que a mi vida

-como te sentirías si yo desapareciera?- el pelinegro parpadeo rápidamente para dar paso a que su rostro dibujaba una mueca de dolor, el solo imaginarlo lo aterro, sin su hermana la vida… simplemente no existiría para él

-no lo soportaría- ante la respuesta, Leo sonrió tiernamente y se acerco a su hermano para abrazarlo

-el se siente igual, no puede soportarlo, por eso quiere olvidarlo- el mayor correspondió a su abrazo y buscando la paz, el también deseaba olvidar esa perdida, pero más que todo el tonto vacio formado por su imaginación de un mundo sin su hermana

-ayudemos al Mahou, el debe saber que no está solo- dijo Leo en voz neutra

-vallamos a visitarlo ahora- dijo el mayor emocionado

En el despacho del rey Mahou (Yuuri), este solo deseaba agotar todas sus energías, caer rendido sobre la cama y no soñar nada, pero eso le era imposible, cada noche era el mismo sueño, cada noche contemplaba el rostro de su único amor inerte, sin vida sobre sus brazos, y a él incapaz de hacer algo para evitar su muerte.

Seguía inmerso en sus ocupaciones reales cuando oyó el sonido de la puerta al abrirse, levanto la mirada y pudo observar a dos personitas mirándolo con sus ojos curiosos.

Planeaba darles una pequeña represaría, pero no tuvo palabras en la boca cuando vio a Leo, ya lo había olvidado, esa niña era su misma imagen, era su amado wólfram en versión femenina y chiby.

Sacudió la cabeza, para quitarse ese absurdo pensamiento, (Yuuri, es una niña, que demonios estas pensando), junto toda su fuerza de voluntad para no correr y abrazar a la pequeña y lo mismo a su pequeño hijo, y con todo el dolor de su corazón grito

-¡Cuantas veces debo decirles que se larguen de aquí, no son bien recibidos en mi despacho, fuera, no los quiero volver a ver!

Leo soltó una lágrima, no porque le doliera las palabras del Mahou, si no porque sabía todo el dolor que cargaba dentro su corazón, apretó la mano de su hermano, y dijo

-es hora de irnos, estoy segura de que el tío abuelo nos recibirá con gusto en su casa

-hi- fue lo único que dijo el pequeño Yuuri, pensando que era lo mejor para ambos, empezar de cero, y dejar que el tiempo curre las heridas

Fin del flash back

Finalmente llegaron a las puertas de un enorme catillo, las mismas que se abrieron apenas ambos niños se pusieron frente a ella, dejando al descubierto su interior cosa que ninguno hubiese querido presenciar, cadáveres por doquier, un olor putrefacto y lo peor era que dentro de él casi al fondo sobre un trono Kessler, el hombre al cual vieron como padre durante su corta vida

-pa…papá!-grito Yuuri al verlo sentado, estaba feliz y a la vez confuso, pero más que todo feliz de haber encontrado a su padre, sabía que el vendría a por ellos, el los salvaría

Leo quedo callada, apretando la mano de su hermano, evitando que este se le alejara, al ver como intentaba ir a reunirse con su supuesto padre

-no vallas, quédate con migo- dijo voz poco audible, que ni el menor logro a entender bien

Ambas manitos se separaron por la fuerza que el pequeño Yuuri desprendió en su carrera por reunirse con el hombre que según él era su padre, y que había venido a rescatarlos

Leo observo como su hermano se alejaba de ella y esta sin poder detenerlo, solo cerró los ojos, sabía lo inevitable, pero aun así, no estaba dispuesta a aceptarlo, aun que le costase la vida, ese niño, su querido hermano, el saldría ileso y salvo de este lugar

-kessler!!!!!!-grito a todo pulmón

- es a mí a quien buscas, no es cierto?- miro desafiante a quien había reconocido como creador y señor, mas ahora solo era una amenaza para lo que ella mas amaba en el mundo

Yuuri miro confundido a su hermana, sin entender su modo autoritario y lleno de rencor con el que dirigía a su padre

-hermana que ocurre, es oto…

Sin siquiera poder completar esa frase, algo estaba detrás suyo apuntándolo con una espada, el pequeño dio la vuelta y al ver que era su "padre" quedo paralizado por la impresión

Leo despendio una enorme cantidad de makioku, formando varias bolas de fuego y las aventó hacia kessler apartándolo de su hermano

-Yuuri ven aquí!!!- grito al mismo momento que los extraños soldado comenzaron a intentar capturarla, dando inicio a una pela

Yuuri al ver el peligro decidió ayudar a su hermana pero justo al intentar hacerlo una inmensa cantidad de luz emergente de du hermana lo detuvo

La energía le recorría todo su cuerpo demarcado en él una serie de líneas las cuales también se desprendía una luz pero con mayor intensidad esa energía

-no temas- una voz se escucho dentro de la cabeza del pequeño Yuuri

-todo saldrá bien, yo estoy aquí… te protegeré.

-la pregunta es quien te protegerá ti?- kessler nuevamente hizo su aparición nuevamente

La luz tomo forma circular dando origen a la formación de una esfera de la cual nació un ave fénix

-kessler, te has atrevido a romper nuestro trato, y ahora a atacarme

-lo lamento mi estimada señora, pero el poder que me diste no es suficiente, necesito mas, lo quiero todo…

El bullicio de la lucha inundo aquel viejo castillo, y con este la oscuridad e incertidumbre se apoderaron del corazón del pequeño Yuuri nuevamente


La sangre cubría su rostro, pero no sentía dolor alguno, solo un enorme vacío, sintió algo tibio bajar sobre sus mejillas, podía ser que estuviese llorando… eso era raro, no sentía nada más que aquel intenso vacio que intentaba empujarlo hacia la locura.

Estuvo a punto de gritar, porque ya no lo soportaba, todo carecía de sentido, pero algo lo detuvo, entre sus pequeñas manos una piedra hermosa de color blanco, y sujetándolo unas cálidos brazos que lo sujetaban, intento mirar de quien se trataba, pero se dejo vencer por el sueño, era mejor dejarlo así, estaba cansado, muy cansado, solo quería dormir, olvidarlo todo y dormir.

-descansa, Pequeño… pronto estarás en casa

El joven que lo llevaba en brazos simplemente acaricio su mejilla para limpiar esas lágrimas furtivas, y comenzó su recorrido, mientras detrás de él todo el castillo se desplomaba

-gracias Fénix, lo protegeré, tu sacrificio no será en vano


De entre los escombros del castillo algo comenzó a moverse, una mano emergió y de esta un cuerpo la siguió, kessler había sobrevivido a la lucha contra el fénix (Leo) y le había arrebatado el fragmento de piedra que llevaba consigo (corazón de wolfram).

Se incorporo y estabilizo, miro a su alrededor, sintió como la sangre comenzó a hervirle, en especial al recordar que el pequeño mocoso le había arrebatado la piedra segundos después que el extraño encapuchado apareciera y apuñalara a kessler

- Gran !!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Cerca a la gran puerta, el gran sabio del mundo espectral, se detuvo en seco y miro a tras

-gomenne, mi señor- diciendo estas últimas palabras atravesó la puerta y se dirigió en busca le rey Mahou


Aclaraciones

Wólfram: murió al intentar abrir las puertas para así poder volver a ver a Yuuri (murió hace 10 años)

Wolfram (el clon 1): fue creado con un fragmento del corazón del verdadero wólfram, sus funciones era: ser el vínculo que le permitiera a kessler tener un mayor dominio de la llave y ser el cuerpo que le permitiera al pequeño leo completar su desarrollo (vientre de alquiler); otras funciones que tenia eran cubrir toda las acciones de kessler. Al tener en su memoria los recuerdos del verdadero, no pudo evitar enamorarse de Yuuri desde el preciso momento que lo vio, ni pudo evitar querer a los niños como si fuesen suyos.

Murió cuando keesler uso todo su poder para abrir las puertas

Leo: prácticamente otro clon de wólfram, pero esta es una combinación entre un fragmento de corazón de wólfram y una entidad sagrada, fue la culpable al igual que kessler de cerrar todas las puertas e impedir que Yuuri volviera a Sin Makoku (el capítulo de explicación sobre su historia saldrá a la luz pronto)

Yuuri (hijo): es el hijo de wólfram y Yuuri, el bebe que murió en el vientre de wólfram, Leo se sintió tan culpable por haber acabado con la vida de un ser inocente que decidió hacer un pacto con kessler, sedio parte de su poder para amplificar el poder de la llave y combinado con el poder de la puerta (kessler), lograron regenerar el cuerpo del pequeño feto y lo pusieron dentro del clon.

Decidió seguir al clon por curiosidad, pero termino enamorándose del bebe apenas lo vio nacer, decido protegerlo a él y a su padre, convirtiendo ese sentimiento en un amor enfermizo hasta el punto que decidido destruir su propia forma y acepto fusionar su alma al corazón de piedra de un clon inerte solo para estar al lado del pequeño y cuidarlo.

Kessler: príncipe del mundo espectral y la puerta, al igual que wólfram es una entidad en cierto aspecto sagrada.

Al principio solo le interesaba escapar de la desgracia que azotaba su mundo, pero con el tiempo y según adquirió más poder decidió que el debía ser el único con poder sobre todos los mundos inclusive sobre la muerte.

Yurri: bueno, el es Yuuri, y solo Yuuri

Sabio (del mundo de los espectros): amigo de la infacnia de Kessler, al igual que si hermana gemela se enamora de el, pero jamás lo revela, le jura lealtad y promete protegerlo aunque sea de si mismo.

De todos los habitantes del mundo espectral kessler y el son los únicos que aun continúan con vida, decide escapar de su pricion mágica para detener a kessler, es quien salva al pequeño yuuri.

Increíblemente tiene la misma apariencia que Wolfran con la única diferencia de color de ojos ya que los suyos eran de color rojo sangre, pierde la vista a manos de kessler en un ataque de ira.

Une su vida a la de kessler por medio de un conjuro para sí asegurar su supervivencia, después de eso este es sellado en una cárcel mágica.

Hermana del sabio: la única mujer que kessler quiso, se quito la vida tras la muerte de su hijo.

Kessler jamás supero el trauma, he innumerables veces confundió a su sabio con su mujer teniendo relaciones sexuales con él, pero al recuperar la cordura lo torturaba, en un ataque de cólera le arranca los ojos.