A la mañana siguiente Amy despertó destrozada. No solo por todo lo ocurrido referente al incendio, que eso deja destrozado a cualquiera, si no que aquel sofá cama era tremendamente incomodo.

¡Tenía la espalda destrozada!

Pero el plan no era quejarse, Sheldon había sido muy amable al ofrecerle su departamento hasta que las cosas le fuesen mejor. De manera que solo le quedaba rezar por que su espalda fuese lo suficientemente fuerte como para soportarlo.

Con la camisa y los calzoncillos que le había dejado la noche anterior fue a preparar el desayuno. Era cierto que su talento para la cocina no eran muy bueno, el arte del desayuno lo dominaba medianamente bien. Ya que hacer un par de bocadillos y un café, hasta un niño lo hacía.

El físico despertó al rato y bajó directo hacia la cocina. Cuando entró en ésta, se encontró a Amy preparando algo para comer.

Llevaba las ropas que le había dejado la noche anterior y tenía que reconocer que se veía endiabladamente sexy, se apoyó junto al marco de la puerta y se la quedó observando.

No pudo evitar fijarse en aquellas esbeltas piernas, ni en aquel hombro que se asomaba provocándolo, debido a que la camiseta era demasiado grande, y resbalaba traviesamente a traves de éste. La verdad era que despertarse y ver tan deliciosa imagen era una muy buena manera de empezar el día.

Sonrió para sí, al ver como ella se ponía de puntillas en un vano intento por alcanzar el azúcar que se hallaba en uno de los estantes de más arriba del armario. Entonces decidió jugar un poco.

Lentamente, sin hacer ningún ruido fue hacia ella, pegando su pecho a su espalda, le susurro al oído.

-Pensé que eras una mujer de recursos- Le dice cogiendo él el paquete de azúcar.

Amy se estremeció por partida doble. Primero cuando lo sintió como se pegaba tras de si, y luego cuando le habló al oído tan sensualmente.

-Y lo soy, iba a tomar una silla- Dice intentando parecer más calmada.

-Lo se, pero no creo que necesites usar esos recursos teniéndome a mi- Le dice tranquilamente sin dejar su posición.

-Te importa- Se queja un poco molesta de que se burle de ella y que pareciera que no le afectaba en lo más mínimo su cercanía. -Quiero terminar de servir el café.

-En absoluto- Sonríe sin moverse.

Harta de que le tomase el pelo se gira rápidamente, haciendo que su cara topase con aquel enorme muro que resultaba ser el pecho desnudo de Sheldon.

-¡Se puede saber que haces en calzoncillos!- Grita al ser consciente en el estado en el que se hallaba. -¡No te da vergüenza!

-¿Por que debería? Estoy en mi casa- Aclara encogiéndose de hombros.

-Si, pero ahora vivimos los dos juntos y te agradecería que cuidases las formas. ¡Y apártate! ¡Que me aplastas!

-¡Bueno, bueno! No te levantas muy simpatica por la mañana!- Se cachondeaba Sheldon sentándose a la mesa.

-¿Y bien?- Le insiste ella.

-¿Hm?- Dice haciéndose el que no se entera de nada.

-¡Vistete!

-Ya voy, ya voy- Decía riéndose a carcajada limpia, realmente le encantaba molestarla. Sus días de convivencia iban a ser de lo más divertido.

Un rato despues, Sheldon apareció completamente vestido.

Se puso una camiseta de flash con otra color gris de manga 3/4 y unos jeans azules tejanos, que desde el punto de vista de Amy le quedaban endiabladamente bien, sobretodo por que le marcaban a la perfección aquel trasero.

Ella intentó hacer como que no se fijaba, pero estaba segura que se los había puesto a propósito. Pero ahora era ella la que se sentía avergonzada, ya que no tenía ropa y llevaba la de él.

-Luego solucionamos eso- Comenta Sheldon como si le hubiese leído la mente.

-¿Como dices?

-Tengo unos pantalones de Chándal y una sudadera, creo que eso te servirá. Después del desayuno vamos a comprarte ropa.

Amy asintió y continuó desayunando.

Si dos semanas atrás le decían que terminaría viviendo con un cientifico playboy y limpiando su departamento, se hubiese reído en la cara de quien se lo contase. Pero aquello había ocurrido realmente, y la verdad era, que no le desagradaba en absoluto.

El problema estaba en que era la primera vez que convivía con un hombre, y dudaba mucho que terminara bien.

De todas formas, lo mejor era no darle demasiadas vueltas al asunto. Tal vez lo mejor era vivir el momento, dejarse llevar por una vez en su vida, a ver que sucedía.

Cuando termino de comer, Sheldon le dio la ropa para que se cambiará. Mientras la esperaba, su hermana Missy junto a su inseparable amigo Billy, hicieron acto de presencia.

-¿Se puede saber que hacen a estas horas? ¿No deberían estar en la universidad?

-Si, lo que pasa que hoy es jornada de puertas abiertas. Y todo el día se dedica ha hacer actividades, de modo que no hay clases- Le explica Billy.

-Y claro, eso justifica que no vayan a la escuela.

-Vamos Sheldon, no seas así. Que para sermones ya tengo a mama- Se quejaba Missy.

-Bueno señorita ya eres lo suficiente mayor como para saber que es lo que haces.

-Veo que al fin lo ves.

-Sí, si. Lo que tu digas. ¿Pero diganme a que vinieron?

-Bueno, el otro día lo encontramos con Leonard y nos contó que te ligaste a una rubia de infarto- Le dice emocionado Billy.

-Y yo quería saber si tiene un hermano- Decía todavía más emocionada la chica.

-¿Y tu asistenta es guapa?- Preguntaba de nuevo Billy.

-¡Que la deidad en la que cree mi mamá me proteja de estos dos con las hormonas revolucionadas!- Exclama Sheldon. -¡A eso vinieron pervertidos!- Les grita molesto.

-No te pongas así. ¡Yo me alegro por ti! No te das cuenta que yo quiero hacer lo mismo que tu.

-¿Lo mismo que yo?- Dice irónicamente- Tengo 25 años y estoy solo.

-Bueno tenemos la misma edad y eres un gran científico, tienes éxito tanto en el trabajo como con las mujeres- Le dice Billy. - Ya tendrás tiempo de encontrar novia.

-Si tengo éxito en el trabajo es precisamente por que he estudiado mucho, cosa que no hacen ustedes. Y con lo de las mujeres, espero que no te pase igual que a mi. Porque puede que haya conocido a muchas, pero eso no llena a una persona.

-La verdad es que no te entiendo, hermano. Conozco muchos chicos que darían por estar en tu lugar- Comenta Missy.

-Y yo en el de otros.

-Bueno, pero como es- Insiste el amigo de Missy.

-¿Tu no aprendes, verdad?- Le dice Sheldon.

-¿Y la asistenta? ¿Que tal, es simpática?- Pregunta la chica.

En ese momento Sheldon se percató de una sombra. Comprendió que Amy debía estar escuchando, de nuevo una traviesa idea cruzó su mente.

-Vaya, lo que se dice simpática, no es. Mas bien tiene el carácter de una vieja.

-¿Vaya, tan malhumorada?

-Te digo- Dice Sheldon riéndose por dentro, pero fingiendo total seriedad. -Imagínate, que el otro día, entré al baño para darle una cosa y me echó de allí tirándome todo lo que tenía a mano.

-Vaya, que problema- Comenta Missy. -Me recuerda a mama.

-¡Y a mi!- Exclama fingiendo un gran pesar.

-¿Pero al menos cocina bien?- Comenta Billy.

-Eso es lo peor; imagínate que casi me quedo sin horno, la comida la hace súper salada y lo quema todo.

-¿Y por que la contrataste?

-Por que me dio pena, la pobre es jorobada y poco agraciada. ¡Quien iba a darle trabajo y además su vida es todo un dramón!- Exclamaba.

-Cuando mama se entere vas a alucinar.

-Asegúrate que no se entere y yo me aseguraré de que no sepa que se escaparon de las clases de hoy. ¿Entendido?

-¡Mensaje captado!- Dice Missy.

-Y ahora largo, tengo cosas que hacer.

-¡Pero queremos quedarnos!- Le pide su hermano.

-¡Claro que no! En menos de diez minutos vendrá la asistenta y no la quieren encontrar. ¿O si?

-Creo que lo mejor será que nos larguemos Billy- Le dice Missy a su amigo. -Por cierto Sheldon, el fin de semana que viene mama quiere que vayas a comer a casa, no lo olvides.

-De acuerdo, allí estaré y ustedes tengan cuidado.

Los chicos finalmente se fueron. Sheldon los quería mucho, incluido Billy, puesto que para él era como otro hermano. Pero ahora estaban en una edad que resultaba muy difícil de soportar. Lo sentía por sus madres, puesto que tenían que batallar a diario con ese par.

Y hablando de batallas, ahora tenía que preparase para librar una, que muy gustosamente perdería, a no ser que eso no sería tan divertido.

-¿Se puede saber que demonios estás haciendo?- Dice una Amy súper enojada.

-¡Ey! Pero si estas ahí. ¿No te estabas cambiando? Hubieses bajado un rato antes, te hubiese presentado a mi hermana y a su amigo.

-¿A si? ¿Y como me hubieses presentado? ¿Como la chica de la limpieza jorobada y estúpida?

-Vamos mujer, no seas así. Hay que reconocer que un poco de joroba si tienes- Le dice en tono inocente.

-Pero tu eres idiota o te haces!- Dice furiosa. -No espera, es verdad. Ahora que lo recuerdo, tu fuiste el primero en la clase de inútiles. ¡Mas concretamente en la universidad de los anormales! ¡No te haces nada! ¡Lo eres!

-¿Sabes que quien se pica ajos come?- Le dice burlonamente Sheldon.

-¡Dios! ¿¡Como puedes ser tan odioso!? ¡Se puede saber por que les contaste esa sarta de mentiras!

-Bueno, no todo eran mentiras.

-¿¡Que!?

-Mírate, tienes mal genio. En eso no he mentido- Dice cachondeándose abiertamente de ella.

-¡Te mato! ¡Yo te mato!- Le grita, y en un impulso, para nada pensado, coge un cojín y se lo lanza, pero Sheldon es más rápido y lo coge tirando de él, haciendo que Amy quede en sus brazos.

-Tienes razón- Le dice muy serio mirándola fijamente a los ojos. -Soy un sucio mentiroso, no tienes joroba, tienes la espalda mas sensual que he acariciado nunca. Que se abran las puertas del infierno y se me engullan por soltar semejante mentira- Termina diciendo en un tono demasiado dramático.

-¿Porque siempre terminas haciéndome enojar?- Pregunta ella demasiado nerviosa de tenerlo tan cerca.

-Porque adoro tus reacciones, son tan espontáneas y sinceras a la vez. Que las encuentro refrescantes- Le dice acercando peligrosamente su rostro al de ella.

-¿Y por que les contaste esas cosas tan horribles sobre mi?

-Por que si le cuento la verdad al amigo de mi hermana, lo tengo todos los días aquí metido para conocerte.

-¿Y cual es esa verdad, según tu?- Comenta con las mejillas al rojo vivo y algo aturdida al poder sentir su aroma a talco tan de cerca.

-¿Quieres saberlo?- Le pregunta con un tono ronco mientras acerca un poco mas su rostro al de ella.

Amy solo se encuentra con fuerzas de asentir con la cabeza levemente.

-Entonces tendrás que ganártelo- Le dice al oído, para luego separarse de ella y dejara completamente aturdida. -¡Y ahora en vamonos! Las tiendas no esperaran por ti- Dice desde la puerta principal guiñándole un ojo.

Continuará...