Capítulo 9
Oh Shizuo! el monstruo, jamás había tocado a una mujer y si bien había estado profundamente enamorado de una, fue cuando apenas era un crío, pero ese amor no correspondido se arrastró hasta el día de hoy. Shizuo rechazaba las atenciones de las damas por temor, tal vez inconsciente, pero temor al fin y al cabo; temor de traicionar aquel amor que lo hacía temblar, que despertó su fuerza sobrehumana, que lo elevó hasta el techo y luego lo estrelló contra el suelo…
Este temor y el de lastimar a alguien, le había impedido conocer el sabor de los labios de otra persona, las mujeres eran seres hermosos y delicados a sus ojos, solo se sentiría más monstruoso y despreciable si les causara algún mal.
El día de hoy Shizuo por fin había besado a alguien, o mejor dicho alguien lo había besado, lamentablemente fue su peor enemigo, lamentablemente… ¿lamentablemente?, lo agradable que se había sentido estaba quitando ese lamentablemente de sus pensamientos.
Le había gustado, y le gustaría volverlo a hacer, aunque haya sido solo una broma de esa pulga asquerosa, anhelaba que siguiera bromeando con él… pero solo con él…
Vio como Izaya le daba la espalda y se alejaba de él, hacia el otro lado de la habitación… esperó a ver qué pasaba y si bien no lo hacía tan seguido, el ex bartender empezó a tomar lo que fuera que tuviera alcohol.
Aunque la noche había avanzado mucho y ya no había tanta gente, habían quedado los que querían seguir bebiendo. Shizuo lo vio todo, desde que Izaya se sentó hasta que el patán ese se acercó a hablarle, vio como lo miraba y como le ofreció alcohol, Shizuo no quiso intervenir, hubiera sido incómodo, confuso.
El patán ese cogió de la cintura a Izaya y acercó sus labios hacia los de él, y la pulga no lo estaba rechazando, la sangre se le subió la cabeza, se estaba acercando al otro imbécil y no lo estaba rechazando.
-No lo está rechazando, ¡No lo está rechazando!
…
…
-No creo que debas besar a la novia de mi hermano- dijo sin expresión Kasuka, poniendo una mano en el hombro del señor E y jalándolo hacia atrás, impidiendo el inminente beso.
-Él pierde el temperamento con facilidad.
-Me importa un comino lo que piense tu hermano, y Kanra-chan no es su novia, ¿Verdad Kanra-chan?
Izaya estaba algo adormilado hasta que le hicieron la pregunta, levantó la cabeza con una cara de confusión.
-¿ah?
-¿Que tú no eres la novia de… de… perdona, ¿Cuál es su nombre?
-Shizuo
-Ya, sí sí. Que tú no eres la novia de Shizuo, ¿verdad?
Izaya no contestó, no estaba seguro porqué le preguntaban, estaba distraído y algo ebrio.
-Está molesto- dijo Kasuka
-¿Quién está molesto?, preguntó el señor E levantando la cabeza, vio al rubio que lo había noqueado horas atrás cargando un parlante con las manos, como si fuera una caja de cartón, uno que parecía muy pesado, y si bien todavía tenía la máscara puesta, podía sentir el odio de sus ojos.
-Será mejor que me retire, fue un gusto conocerlos- salió corriendo para poder salvar su vida, había perdido y lo sabía; no se daría cuenta de su cobardía hasta el día siguiente cuando lo golpeara la sobriedad.
Kasuka no dijo una palabra más, Shizuo bajó el parlante, dejándolo al medio del camino.
-Tengo asuntos que arreglar con esta persona- y se llevó al informante al hombro una vez más. Izaya soltó un suspiro de indignación, pero no tuvo muchas fuerzas para argumentar.
…
…
…
Shizuo olvidó por completo que todavía no había devuelto la llave del cuarto a su hermano, pero se dirigió a ese mismo lugar en el segundo piso y sin pensarlo mucho rompió la manija dio una patada a la puerta y entró con su enemigo todavía al hombro.
Un escenario parecido al de horas atrás, aunque ligeramente diferente, Shizuo no supo como cerrar la habitación, así que simplemente tomó una de las cómodas y la puso detrás de la puerta.
Las sacudidas y la brusquedad del rubio habían hecho que Izaya se despertara lo suficiente para poder hablar, estaban parados frente a frente, Shizuo con los brazos cruzados, y no parecía que ninguno de los dos quisiera iniciar la conversación.
-Eres asqueroso
-Gracias- dijo el informante con una sonrisa sarcástica
-Querías llevarte a ese hombre a la cama ¿Verdad?
-Claro que no, y si así fuera no tendría porqué importarte
-¡Te vi intentando besarlo!
-No sé lo que viste, pero no es así
-¡Yo te vi!- dijo el guardaespaldas entre dientes, como intentando no gritar.
Ambos se quitaron las máscaras.
-¡No es tu problema a quién beso y a quién no!- dijo el informante con el tono de voz de un borracho
-Entonces, ¿Porqué me besaste a mí?- respondió Shizuo acercándose su cuerpo al del pelinegro, cogiéndolo del antebrazo.
…
-SILENCIO
Izaya no respondió y su rostro tomó un color más rojo que el rosado causado por el alcohol.
-Fue… fue…un… accidente, ¡hip! me empujaron ¡hip! , tú lo viste.
-Sí, y luego de eso no te moviste..
-¡Tú tampoco!
SILENCIO
Shizuo no supo como responder, era verdad, él tampoco había rechazado aquel contacto.
-Eso fue… fue… porque me tomó por sorpresa.
-Di lo que quieras, no significó nada, déjame salir de aquí- y soltando el brazo del agarre de su enemigo con una sacudida intentó ir hacia la puerta… pero Shizuo lo volvió a tomar del brazo.
-Dije que me soltaras Shizu-chan… ¡hip!.
-¿No significó nada?- preguntó Shizuo haciendo que Izaya volviera a mirarlo.
Izaya acercó a su rostro para no parecer intimidado y mirándolo directamente a los ojos dijo:
-NO
-Maldita pulga asquerosa- dijo Shizuo acercando sus rostros todavía más
-Estúpido troglodita- todavía más cerca.
-Me desagrada tu existencia- sus labios estaban muy juntos.
-A mí la tuya, protozoario sin cerebro-
Sus ojos pasaban de derecha a izquierda y luego bajaron a ver los labios del otro y nuevamente a los ojos… sus respiraciones se mezclaban…
Fue entonces que algo se rompió dentro de ellos, ese sentido común que lo detiene a uno, que te dice que lo que vas a hacer está mal… se esfumó por completo.
Su labios se fundieron con rabia, luego sus lenguas, muy apasionadamente y casi sin respirar, como si hubieran esperado milenios para tocarse, eso no lo hace el alcohol, aunque en ese momento ambos quisieran pensar que sí.
Izaya se subió sobre él abrazándo su cintura con las piernas, Shizuo lo empujó hacia la pared para seguir besándolo, luego la incómoda ropa de mujer que vestía la pulga se puso en el camino. El rubio bajó el cierre del lado mientras miraba a su enemigo directamente a los ojos, provocándolo, le quitó la falda y empezó a acariciar sus piernas, le besó el cuello y siguió bajando hacia el hombro, luego hacia el pecho…
-Qué demonios estamos haciend…
-Shhhh shhh, no lo hagas más complicado de lo que ya es- dijo el rubio poniendo su indice sobre los labios del moreno.
El informante asintió con la cabeza y besó el dedo que lo callaba, luego lo metió en su boca… con esto, Shizuo lo llevó hacia la cama, tirándolo encima y se acercó quitándose la corbata…
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-Sam
