Capítulo 8. 19 preguntas
Lean la parte de abajo por favor.
Jacob POV
Escuchaba a Nessie llorar y entonces empecé a tocar la puerta con desesperación. Yo quería abrazarla y decirle algo. Pedir perdón si era necesario. No sabía qué hacer, sólo quería que ella no llorara. Sólo eso. Después de un rato de que estuve tocando su puerta ella se asomó. Me dejó pasar con una mueca en su rostro y se fue a sentar en el sillón.
-Oye… -mí voz se había desvanecido.
Ella no decía nada. Yo no sabía que decir. Existía ese silencio entre nosotros, ese silencio incómodo. No sabía cómo romperlo. Ambos teníamos la mirada clavada en nuestros pies.
-Te invito al centro comercial –dije. Que original habías sido Jake.
-Claro –su voz era un susurro y ella no había levantado su vista.
-No vine aquí para invitarte a un centro comercial
-Lo sé.
-Quiero pedirte una disculpa.
-No tienes por qué, no hiciste nada.
-Pero, tú.
-No es tu culpa – acababa de levantar la vista y fingía una sonrisa.
-Tú saliste corriendo y yo no pude hacer que te quedaras, así que, sí, en parte es mi culpa.
-No.
-Sí
-No.
-Oye, dime qué hacer para compensarte. Estas roja de haber llorado y se nota que no te sientes muy bien. Sólo dime como te puedo animar. Disculpa, por no saber qué hacer.
-No hay nada que hacer, aún no hay manera de poder regresar el tiempo.
-Mírame y dime que es lo que te molesta
-Nada- su voz era un susurro y había vuelto a bajar la mirada.
-¿Me permites decirte algo y no te enojas?
-Claro – ella había volteado a verme y su voz reflejaba un notorio cambio de ánimo. Parecía emocionada.
-Bien, a veces, no me lo tomes a mal, pero a veces, te pareces mucho a Edward.
Ella enarcó una ceja y empezó a reír como histérica. Era una buena señal, no pude evitar sonreír.
-¿Y por eso yo igual te empezaré a caer mal? – las risas hacían parecer su voz calmada.
-No me caes mal Nessie –dije y sonreí. Había acortado la distancia entre nosotros y ahora estábamos frente a frente. Me daba miedo dar un paso en falso pero, la abracé ligeramente pasando mi brazo por detrás de su hombro. Era increíble la sensación de tenerla conmigo.
-Bueno, pero Edward no es tu persona favorita en este mundo.
-No, pero tú sí-dije y sonreí-. En realidad, lo que a veces me desespera de Edward es encantador viniendo de ti.
Ella rió.
-Entonces, ¿iremos a algún lado?
-Si, a la plaza
-¿Plaza?
-Al centro comercial, es lo mismo Ness –dije rodando los ojos. Ella sonrió.
-Está bien, pero tengo que bañarme – se estaba mordiendo el labio. Pensaba en algo con mucha intensidad.
-Yo también tengo que bañarme –dije viendo mi aspecto.
-Te ves bien
-Tenía miedo de que luciera desaliñado y estuvieras preguntándote cómo decírmelo.
-No, no era eso. Es sólo que no quiero que tú te vayas y estaba preguntándome como pedirte que te quedaras.
-¿Me dejarías bañarme aquí?
-Claro –dijo ella no tengo ropa tuya en mi casa.
-Hagamos un trato –le propuse.
-Está bien, dame tu mejor tiro.
Reí y negué con la cabeza. Nessie era muy divertida. Ella se rió conmigo.
-Bueno, tú te metes a bañar y yo voy de rápido a la mansión por mis cosas y…
-Yo quería que nos bañáramos…juntos –había vacilado en decir esa oración pero una sonrisa apareció en mi rostro. Tonto Jacob. Aunque ella no la había visto, había agachado su cabeza.
-Dijiste que sólo amigos.
-Sé lo que dije, pero… ¿qué importa?- ella había bajado la mirada. Había algo más oculto en su silencio. Lo que había pensado pero no había dicho.
Estás acostado con una cualquiera. Las palabras de Bella estaban resonando en mi cabeza y cuando volteé a ver a Nessie pude notar que también resonaban en su cabeza.
-No lo eres –susurré.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque no lo eres, sino no te hubiera importado que te lo dijeran.
-No, me refiero a ¿cómo sabes lo que pensaba?
-Tu cara, me es fácil leerte.
Ella sonrió.
-Y no es eso, sólo que quiero ser lo suficientemente buena para ti.
-Deja de pensar en eso, porque, lo eres. Eres todo lo que quise y más y ¿sabes? Nadie puede decirte que eres una cualquiera si no te conocen. Porque, hay mucho más dentro de ti que solo una chica que se vio obligada a hacer lo que hiciste.
Su sonrisa se había intensificado.
-Jacob.
-Tú misma lo dijiste, nunca hiciste eso con gusto. Es por eso que no lo eres y no dejes que se baje tu ánimo porque alguien te diga que si, ¿entendiste?
Rocé su barbilla con mi mano y la hice voltear a verme. Ella tenía que entenderlo. No era una cualquiera, era especial y sin importar lo que hiciera ella tenía dignidad y un gran corazón. Además era importante para mí.
-Eres especial para mí Nessie y nadie te puede juzgar por el lugar del que vienes porque, todos tenemos un pasado, una historia y no lo podemos cambiar. Lo que cuenta es como salimos adelante y lo que haremos.
-La gente, normalmente recuerda las grandes hazañas de las personas pero, con un pequeño traspié puedes caer en la ruina. La gente recuerda más tus errores, por pequeños que sean a tus grandes logros, por grandes que sean.
-Entonces pruébale al mundo que tú eres una excepción. Que te recuerden por lo bueno y no por lo malo que no hiciste a propósito. Pero, recuerda, sin importar que pase, yo te recordare por eso.
-¿Por lo malo?
-No-negué con la cabeza. Ambos reíamos disimuladamente, estábamos divertidos-. Me refiero a lo bueno.
-Más te vale
Los dos reímos. Yo me acerqué y cuidadosamente besé su frente.
-Entonces, ¿aún quieres que me bañe contigo? – mis ojos brillaban de placer. Esperaba que ella dijera que sí.
-Si- dijo apenada.
-Entonces, cambio de planes. Te metes a bañar y no salgas de ahí hasta que yo regrese con un poco de ropa y mis cosas. Me meteré contigo.
-Tengo suerte de tener un boiler automático.
Reí y rocé ligeramente sus labios. Era una sensación diferente a besarla. Era increíble.
Volteé y me dirigí a la puerta, cuando iba a abrirla ella me lanzó un pequeño llavero y yo lo atrapé. Le sonreí y salí. Ella estaba sentada sonriendo.
Regresé a mi casa corriendo de nuevo y cuando abrí la puerta estaba Alice adentro viendo la televisión con Emmet.
-Es raro que tú veas televisión Alice.
-Estaba esperándote. Me preocupaban. Bella se fue con Edward a comer, creo que él la quiere compensar o ella a él. Algo así. Emmet y yo discutíamos qué hacer y Emmet dijo que te desafiaría a un duelo de pesas. Yo quiero hacer una apuesta a que tú ganas. Quiero ver perder a Emmet, ¿aceptas?
Siempre quedaba aturdido después de oír a Alice hablar. Hablaba demasiado rápido y podía jurar que no tomaba aire hasta que terminaba de decir todo lo que quería. De alguna manera, para que no la interrumpieran. Las apuestas entre los Cullen eran excesivas, yo no perdería nada, y claro, ganaría el gusto de derrotar a Emmet. Sopese la oportunidad pero después negué con la cabeza. Había alguien esperándome.
Al recordar a Nessie no pude evitar que una imagen de ella en la bañera apareciera en mi mente. Su cuerpo mojado, lo recordaba levemente del día que nos habíamos conocido. Aún entonces, sin saber nada de ella me había parecido una diosa. Tuve que apartar esos pensamientos de mi mente cuando Emmet volvió a verme. Yo no quería que él viera lo que el simple recuerdo de Nessie había causado en mis pantaloncillos.
-No puedo Alice, quedé con Nessie.
-Oh –dijo ella desilusionada con la cabeza gacha, pero después sus ojos recuperaron su brillo habitual y me sonrió-. Entiendo, bien que se la pasen genial. Toma –dijo y me extendió la mano que había buscado en su bolsillo un fajo de billetes. ¿Esta era la suma que había apostado con Emmet? Wow, en realidad, era excesivo. Era un fajo de billetes muy gordo y todos eran de mil.
-No gracias.
-Vamos tómalo. He causado mucho daño por lo que he dicho anoche. Quiero compensarlo. No le digas si quieres, pero quiero que te gastes hasta el último centavo en ella.
Sonreía ampliamente. Tal vez no me llevaba muy bien con Alice, pero era razonable cuando quería. Supuse que por eso le agradaba a Bella.
Sonreí y tomé el fajo de billetes.
-Lo hago solo porque no quiero que Emmet se los quede.
Emmet sonrió y me veía fijamente, después regresó al sillón y siguió viendo lo que parecía un partido de fútbol americano.
-Lo haces por ella Jacob, no te engañes.
Intenté hacer caso omiso de sus palabras pero terminé negando con la cabeza, estaba divertido y murmuraba "ay, ay, ay".
Alice sonrió y luego de eso subió las escaleras mientras le gritaba a Emmet.
-La próxima vez tendrás que pagarme Emmet. Confío en Jacob – después de eso desapareció mientras seguía subiendo las escaleras.
Yo me dirigí a mi cuarto y empecé a buscar ropa en mis cajones, luego una mochila, mis sandalias, una toalla, mi shampoo, desodorante y un zacate. Eché todo a la mochila y también puse el dinero de Alice en una pequeña bolsa. Me miré en un espejo que tenía y vi que en el tocador resplandecía un collar plateado de la vez que había ido a un concierto "Bon Jovi" decía el pequeño colguije del collar. Lo tomé y lo eché a la mochila. Quería dárselo a Nessie. No sabía por qué exactamente. Después de eso fui corriendo al cuarto de Alice y cuando iba a entrar preferí tocar. No sabía dónde estaba Jasper, pero era mejor no correr el riesgo de encontrarlos juntos y tener un trauma emocional.
-Adelante-respondió la vocecita de Alice.
-Eh Alice – dije entreabriendo la puerta y asomándome a su cuarto. Era más lujoso de lo que recordaba y al parecer había redecorado con cientos de telas rosas en diferentes tonalidades. No sabía cómo podía Jasper vivir aquí. Aunque, supuse que si Nessie me lo pidiera, podría vivir en ese cuarto a su lado sin importarme la decoración.
Ella estaba sentada en el borde de su cama – con sábanas rosas-, haciendo no sé qué cosa en un enorme cuaderno de dibujo.
-¿Si?
-Quisiera ver si tú…
-¿Si yo?-dijo ella frustrada.
-No presiones duendecillo –dije divertido.
Ella sonrió y me enseñó la lengua. Típico de Alice –pensé rodando los ojos.
-¿Me prestarías tu carro?
-¿Quieres llevar a Nessie? Creí que tu motocicleta estaba en perfecto estado. Podrías pedirle a Rose que la reparara. Ella…
-Está bien mi motocicleta, y si algo le pasara, sé más de autos que la barbie de la casa. Y si, si quiero llevar a Nessie, pero preferiría llevarla en auto. Y ¿sabes? Quería robarle el auto al noviecito de Bella, pero no quiero que arme un escándalo.
-Ni siquiera está en casa.
-Eso haría más interesante el robo –murmuré.
Alice negó con la cabeza y sonrió levemente.
-Las llaves están abajo. Son las amarillas. Puedes usarlo y sé que te gusta la velocidad pero no quiero ni un rasguño en mi preciado auto.
-Claro –dije sonriendo -. Tu canario estará bien.
-No es un canario, es un auto amarillo fenomenal –me corrigió y me sacó la lengua mientras me iba y cerraba la puerta riéndome de la pequeña Alice.
Salí y bajé corriendo las escaleras hasta el sótano –garaje- donde guardaban todos los autos. Tomé unas pequeñas llaves amarillas y me dirigí al flamante Porsche 911 Turbo de Alice. Sonreí. El auto de la enana me gustaba. Por alguna razón toda la familia Cullen tenía un buen gusto en carros y aunque odiara admitirlo la rubia conocía de autos y como arreglarlos. No más que yo, pero para ser una barbie, lo hacía bien.
El pequeño auto tenía mucha potencia. Me gustaba la idea porque ya iba retrasado. Sólo esperaba que Nessie siguiera esperando en la regadera. Aparta esos pensamientos Jacob, andar conduciendo con una erección de semejante naturaleza. Puse la maleta en el asiento del copiloto y esperé a que mis pantalones se sintieran vacíos para poder manejar a gusto a toda velocidad hacia la casa de Nessie.
Saqué las llaves de su casa y mi mochila y aventé las llaves del auto de Alice a una pequeña bolsa de la mochila. Abrí la puerta de la casa de Nessie y subí corriendo las escaleras hacia su cuarto. Rogando porque no fuera demasiado tarde. Sin pensarlo empecé a desvestirme y cuánto quise que la que hubiera hecho ese trabajo hubiera sido Nessie, y yo él que le hubiera devuelto el favor. Oh, vamos Jake, no necesitas que Reneesme te vea tan urgido –una vocecita sonó en mi cabeza mientras bajaba mi mirada a mi entrepierna.
Corrí hacía la regadera y alcancé a ver que la regadera tenía una puerta corrediza y la abrí haciendo el menor ruido posible. Y por dios, me dio un paro… cardíaco y en otras zonas. Estaba Nessie medio enjabonada, de espaldas a mí con su cabello finamente mojado por el agua. Tenía que controlarme. Tenía que controlarme.
Fue imposible controlarme. Tan pronto pude le pase mis brazos por su cintura y los fui deslizando lentamente hacía su pecho. Esta vez no se había resistido. Moví mi creciente erección contra su hermoso trasero. ¡Demonios, tienes que controlarte! Sólo amigos, recuerda, Jacob, recuerda. ¡Al diablo! – mi mente se dividía en cientos de voces.
Reneesme me sorprendió, porque, por alguna razón desconocida para mí, presionó su cuerpo contra el mío mientras le besaba el cuello lentamente.
Entonces ella se volteó y me besó con demasiada pasión, sus brazos se enredaron, uno en mi cuello y el otro en mi cabello. Yo acariciaba con una mano, su espalda y la iba deslizando lentamente hacia abajo y con la otra su húmedo cabello. Cerré la puerta corrediza atrás de mí. Como si alguien nos fuera a descubrir, aunque sabía que estaba seguro ahí con Nessie a mi lado.
El beso creció en intensidad y apreté a Nessie contra mi cuerpo lo más que pude. Estaba desesperado por besarla. Estaba desesperado por tenerla conmigo, ¿pero qué era lo que me pasaba? No importaba. Ella me había respondido con la misma intensidad y en ese momento la solté y la aprisioné con ambos brazos a sus costados y su espalda recargada contra una pared del baño. Ella se arqueó ligeramente debido a la pared mojada y rozó mi erección. No pude evitar soltar un gemido y mientras la besaba noté que sus labios se retorcían en una sonrisa divertida. Ella era malvada.
En ese momento deslicé mis brazos lentamente acariciando todo su cuerpo y bajando por sus piernas, sus muslos. Era una verdadera delicia. Ya de nada servía contenerme. Por mucho que lo hubiera intentado, por mucho que Nessie se hubiera negado, a estas alturas ya estaba demasiado urgido como para poder detenerme. Seguí acariciando sus muslos y en ese momento separe sus piernas lo más que podía y lasa venté contra mi espalda, prácticamente cargando el peso de Nessie sobre mí. Ella por su parte se encargó de abrazarme el torso con las piernas.
Y en ese momento sentí como su mano bajaba lentamente hacia mi erección. Ella tomó al pequeño – gran- Jake y lo acarició. Su mano se movía frenéticamente arriba y abajo por mi longitud y yo apenas y respiraba. Ambos jadeábamos pero no rompimos el beso en ningún momento. Llegó un momento en el que ya no aguantaba más la desesperación y Nessie pareció entenderlo porque el movimiento cesó y lo único que sentí después de eso fue como estaba dentro de Nessie.
Había olvidado que se sintiera tan bien, todos los recuerdos que había tenido, incluso, el sueño que tuve acerca de eso, la misma noche que había sucedido se quedaban cortos con la sensación. Adoraba estar dentro de ella, su humedad, la manera en que se movía incesantemente arriba y abajo me volvían loco. No pude aguantar más y cuidando de no soltarla la separé un poco de mí. Dolía demasiado el tener que romper el beso pero fui dejando pequeños besos lentamente por su cuerpo, desde su mandíbula hasta sus pechos, pasando por su cuello. Empecé a chupar a Nessie de una manera frenética. Supuse que a estas alturas ella ya sabría qué tan necesitado estaba por tenerla de nuevo en mis brazos. No importaba. La tenía conmigo y eso me encantaba.
No supe cuanto duré antes de venirme y regar una sarta de espermas dentro del cuerpo de Nessie. Había sentido un placer indescriptible. Yo no había podido dejar de jadear y dar pequeños gemidos pero unos 3 segundos después escuché que los gemidos de Nessie eran silenciados con un fuerte grito y lentamente ella apretaba un mechón de mi cabello con un poco de fuerza. Yo estaba besándole el cuello y me atreví a mirarla de reojo. Ambos sonreíamos con una mirada de complicidad, ese tipo de miradas que tienen los niños después de hacer una travesura y saber que todo ha salido bien.
Nessie quitó lentamente sus piernas de mi torso y me fue besando el pecho hasta llegar al lugar donde aparentemente todavía tenía una enorme erección. Estaba temblando como gelatina para ese momento pero los labios de Nessie se movieron mientras sentía como se deslizaban por mi longitud. Una de sus manos se enrolló y le siguió el ritmo.
¡Maldita sea! Nessie era una experta y yo jadeaba y jadeaba del placer incontenible e indescriptible que sentía en ese momento. Ella sonreía con malicia y me veía como si supiera que eso era lo que quería. Yo tomé su cabello mojado entre mis manos y se lo retiré de la cara. Hasta este momento no recordaba que nuestros cuerpos estaban mojados y estábamos en la regadera de la casa de Ness.
-Yo…-dije lentamente intentando poder respirar -, me voy a… venir…yo…-ella no dijo nada. Yo me había venido. Y Dios bendiga a Nessie que siguió hasta la última gota. Me desplomé en contra de la pared cuidando no aplastarla. –Nessie- solté en un suspiro. Ella había sonreído con la mención de su nombre.
Me recargué con una mano en contra de la pared. Mi cabeza también estaba apoyada ahí y mi otra mano, separó a Nessie del lugar donde estaba. Luego se la ofrecí para que ella se levantara.
Ella se me quedó mirando y me abrazó. Mientras me abrazaba recuperé mi entereza y la levanté en un abrazo, ella empezó a reír y me di cuenta de lo que en realidad habíamos hecho. Aún no podía respirar bien pero todo el entorno me encantaba.
-¿Quieres que te deje para que te talles? –dijo Nessie con una voz demasiado dulce.
-No-sonreí mientras la devolvía al piso y la besaba ligeramente. Ella sonrió y soltó una risa.
-¿Te das cuenta de que, esto es claramente pasar los límites de una amistad? –interrogué a Nessie que sonreía.
-Lo siento, no pude evitarlo. Si tú no hubieras llegado de esa manera…
La besé y sus palabras se perdieron en el aire.
-Entonces qué bueno que llegué de esa manera.
Ambos sonreímos y ella volvió a besarme. Mientras nos enjabonábamos intenté no mirarla así como ella también intentaba no mirarme. No me importaría empezar todo de nuevo pero teníamos una cita y me gustaba la expectativa.
Después de salir estuve jugueteando lentamente a su lado y enrollando mis dedos en sus lindos rizos. Ambos sonreíamos mientras intentábamos vestirnos y estar listos para salir. Aún sentía una sensación de placer recorriendo mi cuerpo y cada que Nessie volteaba y me sonreía se incrementaba. Tal vez no era deseo en este momento sino un cosquilleo, una corriente eléctrica que recorría mi cuerpo de pies a cabeza y era agradable. Demasiado agradable.
Cuando Nessie estuvo casi lista la dejé en su cuarto. Nunca antes había hecho todo esto con alguien y creía que necesitábamos unos momentos separados. No perdía mucho. Estaría con ella, probablemente, toda la tarde. Ella aún tenía una serie de 19 preguntas que hacerme y las contestaría con gusto, para que, una vez que yo hubiera terminado, lanzarle mis 20 preguntas en respuesta. Esperaba pacientemente. Quería tranquilizarme y evitar el pensar en qué era lo que Ness podría preguntarme. Me inquietaba y estaba ansioso por saberlo, a la vez que, intentaba parecer relajado.
Bajé por las escaleras y me deslicé al sofá. No quería ver tele. Quería recordar. Todo aparecía en mi mente con una claridad impresionante y a la vez todo parecía tan irreal. Recordaba también, la imagen de Nessie, lejana, increíble, con una gracia desgarradora, toda ella y entonces recordaba lo que había sucedido. Aún no comprendía cómo había sido posible. Todo había cambiado demasiado rápido en mi vida. Hace 5 días, probablemente hubiera creído imposible olvidar a Bella. Si de algo estaba seguro, era de que, ya no pensaba en ella. Lo que había hecho en la mañana me había puesto furioso y ahí se había quedado la última flama de lo que alguna vez había creído que era el amor que tenía por Bella.
No estaba furioso con ella. Aún teníamos que hablar de muchas cosas, sólo me sentía traicionado. Yo, jamás había hecho una escena así con Edward, había hecho muchas cosas, pero jamás como eso. Había insultado a Edward, de broma, en varias ocasiones, pero jamás de la manera que Bella había insultado a Nessie. Se había pasado. Tendríamos que ajustar cuentas. Pero conocía la relación que llevaba con Bella y sabía que sí hablábamos después de todo lo que todo se había enfriado era más fácil entendernos. Confiaba en eso.
Volteé y vi como Nessie bajaba lentamente. Traía puesto un lindo pantalón de tubo de mezclilla azul y unos pequeños botines de color morado con un botón de adorno. Combinaban con una playera que parecía un delgado suéter morado que llevaba puesto. Era de manga larga y prácticamente lisa. Tenía cuello en "v" pero para mi suerte –o desgracia- no dejaba ver mucho. Su cabello estaba suelto exceptuando dos mechones que había recogido en la parte de atrás con unos pasadores y su excepcional flequillo colgaba y caía con ella en cada escalón que bajaba. Ella estaba sonriendo y lucía fenomenal. Debo admitir que me sentí humillado usando unos vaqueros desgastados azules y una playera de manga corta de color verde olivo. No era mucho. Tenía puestos unos converse que combinaban con mi playera y sentí que esa era la única similitud entre la grandeza de Nessie y yo. Ella lucía bien fuera como fuera.
Sonreí al ver su sonrisa. Era increíble. Ella era única y de alguna manera tenía que dejar de pensar en eso. Aún no la conocía del todo pero parecía que teníamos un sentimiento de ser viejos amigos que se habían reencontrado.
Salimos y nos dirigimos al porsche turbo amarillo de Alice. Ella lo veía y lo veía no había otra cosa que ella hiciera.
-¿De dónde lo robaste? –dijo mientras caminábamos al carro. Le abrí la puerta y ella volteó a verme con los ojos bien abiertos-. Jacob es malo robarse los autos de los demás.
-Se lo pedí prestado a Alice-dije mientras rodaba los ojos y ella entraba. Cerré su puerta y crucé al asiento del conductor. Cuando entré Nessie cambiaba las estaciones de radio. En ese instante volteó y me vio con sus enormes ojos curiosos.
-¿Crees que Alice se molestaría si cambio de estación?
-No –susurré y luego volteé a verla y le sonreí-. Ella nunca pone atención a lo que escucha en la radio. Siempre carga algún disco. Si la conociera un poco mejor, podría decir que jamás ha visto la estación en la que tiene a su carro. Pero eso no es algo que yo te pueda contar. Pregúntaselo a Jasper o a Bella. Tal vez Edward lo sepa. Ellos son primos.
Ella me veía con más atención ahora que antes.
-¿Son primos?
-Sí. Emmet y Alice son hermanos de sangre. Pero son primos de Edward, por parte de su madre. Creo. No recuerdo bien.
En realidad, sabía muy poco de ellos y si había llegado a saber algo de su pasado era porque Bella me había contado vagamente de eso. Creía que así me llevaría mejor con ellos. Bueno, ahora, antes y después mi relación con Rosalie no había cambiado para nada y no mejoraría. Yo sabía que esa era la verdadera razón para que Bella hubiera decidido contarme las historias de todos. Había hecho hincapié en la de Rosalie. Pero a pesar de que me sentí mal por la rubia, la relación entre ella y yo no mejoró en nada. Bella no se sentía mal del todo. Después de todo ella no era la mejor amiga en todo el mundo de aquella chica. Se llevaban…bien. Pero sólo eso.
Nessie rió.
-¿Qué sucede?
-Que, no creí que los Cullen fueran hermanos en realidad. Es decir, Alice y Emmet, son parecidos. Pero el es gigante y ella es tan… pequeña y delicada. Y Edward, bueno la diferencia principal reside en el color de su cabello y sus ojos ah, y por cierto, aún no he tenido el placer de conocerlo.
-¿Placer? –Dije rodando los ojos – Yo diría, más bien, tortura.
Ella empezó a reír mientras yo sonreía y encendía el carro. Empezó a ir rápidamente, aunque intenté manejar a una velocidad prudente. No porque estuviera en la ciudad sino porque estaba con Nessie. Ella se estiró en el asiento y se acomodó con la espalda en el respaldo. Empezó a sonar una canción que reconocí con la entrada del bajo y luego de la guitarra. Me gustaba mucho.
Lay where you´re lying. Don´t make a sound. I know they´re watching…they´re watching…
Nessie y yo cantamos los primeros versos juntos a todo pulmón. Después de eso empezamos a reír como histéricos.
The dark of the alley, the break of the day, ahead while I´m driving… I´m driving… Feels like you´re dying, you´re dying…You… Your sex is on fire and so were the words to transpire. Hot as a fever, rattling bones. I could just taste it, taste it. Is not forever, but it´s just tonight. Oh we´re still the greatest, the greatest…the greatest.
Cantamos una línea más y luego de nuevo las risas.
Cuando entramos al estacionamiento del centro comercial seguíamos riendo mientras escuchábamos el final de la canción. En ese momento, con la ventana medio abierta de mi lado y del lado de Nessie sentía como el aire volaba nuestro cabello mientras cantábamos sin importarnos estar afinados o no. Aunque, por lo que escuchaba, Nessie no se perdía ni una sola nota.
Bajamos del coche y empezamos a hacer una carrera para ver quien entraba primero a la plaza. Nessie corría rápido, no sabía si debía ganarle o dejarla ganar. Por lo que decidí hacer que fuera empate. Nuestras risas sonaban, era lo más genial que había sucedido.
Subimos corriendo por las escaleras eléctricas hasta el tercer piso sin ser muy conscientes de los puestos a nuestro alrededor. Lo poco que había alcanzado a ver era que había luces colgando del techo y algunos adornos de estrellas y otros artilugios navideños. La temporada navideña aún no se iba.
Llegamos a un pasillo que llevaba a una sala más grande con un par de locales de tiendas pequeñas, cuyo nombre, ninguno me sonaba. Había un piso de cristales y vidrios gruesos que estaba iluminado por la parte de abajo por algunas cuantas linternas con luz azul claro fosforescente. Visto desde arriba parecía estar pisando un lago congelado con agua pasando por debajo de tus pies. Sólo que un poco más brillante. Había, también, unos cuantos sillones de cuero negro y café caqui repartidos en la estancia del centro. En medio de los comercios. Muy poca gente ocupaba lugar entre aquellos sillones. Sólo una señora grande y su nieto. Un par de parejas y un seño que ponía toda su vista en una laptop blanca. Había un sillón para tres personas libres y Nessie y yo decidimos irnos a sentar ahí. En el centro de los sillones, había un enorme oso de peluche que pertenecía a la decoración de Navidad. No me agradaba, pero al niño que estaba ahí le encantaba.
Fui por unas palomitas y un refresco antes de sentarme y dejando que Nessie se adelantara. Había un pequeño local que venía frituras, incluyendo nachos, palomitas y otras cuantas chucherías. Pedí solo la bolsa de palomas y el refresco de cola. Nessie aguardaba sentada. Se veía encantadora. Vi como un par de chicos de mi escuela pasaban frente a ella y se la quedaban viendo como si fuera una chica perfecta, lo era. Pero ellos, por alguna razón, no se atrevieron a hablarle y siguieron de largo. Bien pensando, me dije. Sabía que si se le acercaban los destrozaría. Pero ellos sólo la habían visto mientras que ella miraba el suelo y sonreía como si esperara algo.
Me acerqué a ella e inmediatamente volteó su vista hacia mí. Supuse que no había quitado la mirada de desprecio hacia esos chicos porque cuando me senté y pase mi brazo alrededor de sus hombros y le invité un poco de refresco y palomitas ella me volteó a ver con curiosidad.
-¿Los conoces? –dijo Ness señalando bajamente con la cabeza a los chicos que acababan de pasar. Sabía que mi expresión me delataba y entonces mientras ella empezó a tomar palomitas de la bolsa y se las empezaba a comer intenté contestar, pareciendo relajado.
-Es el hermano de un amigo mío y, un amigo del hermano de mi amigo –dije. Había omitido la parte en que decía que ellos dos no me caían bien y que si los soportaba era porque era amigo de su hermano. Pero el bufido que solté, bueno me había hecho el favor de informárselo a Nessie porque ella ya no había preguntado nada.
Comimos palomitas en silencio por un rato y luego Nessie rompió el silencio que había. Pero era un silencio cómodo, un silencio en el que ninguno de los dos había sentido la necesidad de tener que romperlo. Nessie lo había hecho porque había mucho que quería decir y esta era una buena oportunidad.
-Me debes 19 preguntas.
-Vamos –dije mientras agarraba más palomitas.
-Bueno, ¿cuál es tu color favorito?
-Me gusta mucho el verde y el azul. También el rojo.
18
-Comida favorita
-Cualquiera que Sue Clearwater haga, es una amiga de la familia, también Bella cocina bien. Pero me gusta mucho la comida de Esme. Supongo que bollos tostados con mantequilla, o algo así. Me gusta la comida casera.
17
Ella sonrió y yo la abracé un poco más fuerte.
-¿Carro de tus sueños?
-Me gustan muchos, solía tener un viejo escarabajo que había reconstruido desde cero, también me gusta mi motocicleta y me gustaría tener un BMW descapotable como el de Rosalie, pero en rojo.
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-¿Animal favorito?
-Los lobos.
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-¿Por qué?
-Son demasiado geniales, ¿no los has visto? –Sentía como mis ojos brillaban con la emoción de mis palabras-. Su pelaje y sus orejas y esa mirada profunda que tienen. Son criaturas fascinantes. No creo en las leyendas del pueblo, pero soy fan de los lobos –dije sonriendo de oreja a oreja. Ella también sonreía.
14
-¿Deporte favorito?
-Salto de acantilado.
Ella enarcó la ceja pero no preguntó nada. Supuse que no quería desperdiciar otra pregunta en algo tan vago. Por lo que decidí contestarle sin tener que cobrarle.
-Saltas, es como practicar clavados. Pero lo haces de un acantilado. Los chicos más grandes lo solíamos practicar en la reserva. A falta de centro comercial, tienes que entretenerte de otra manera –vi en su rostro el espanto-. No es peligroso.
Ella no discutió aunque aún se mostraba con dudas acerca de lo que le había dicho.
13
-¿Qué haces en tu tiempo libre? El salto de acantilado no cuenta
Reí ligeramente. Ella era inteligente.
-Bueno, suelo pasar tiempo viendo partidos, entrenando, arreglando carros, estudiando, haciendo apuestas de quién vence a Emmet, a veces tonteo con Bella, Quil, Embry o Emmet, aunque sea por teléfono. Últimamente suelo pasar el día pensando en ti, oyendo música y saliendo a pasear contigo.
Ella sonrió ampliamente. Luego se rió tontamente y me dio un beso en la mejilla.
12
-Banda o cantante favorito
-Me gustan muchas, ¿qué puedo decir? Bon Jovi, U2, The Cranberries. Bandas de rock. Muchas bandas clásicas, incluyendo a los Beatles.
-Eres un rockero en potencia.
Reí.
-No. No sé tocar ningún instrumento, para empezar. Además no canto bien. Sólo me gusta el sonido.
-Bueno, sigo diciendo lo mismo-dijo y me sacó la lengua, no tuve más opción que reír.
11
-¿Por qué veniste aquí y no te quedaste allá? Me refiero a que, ¿por qué no rechazaste la oferta de Charlie de venir?
-Porque –dije y luego me detuve. No sabía bien que decir. Era difícil. Había evitado darle una respuesta a esa pregunta incluso para mí mismo-, porque quería seguir viendo a Bella. Jamás había intentado darme un motivo a mí mismo. Pero sé que no quería perder a una de mis mejores amigas, y sabía que todavía podría tener una oportunidad, sin tener que destruir todo lo que ella había creado, estando a su lado. Sólo quería seguirla, estar con ella hasta el final, ese era el trato. La escuela, la casa, todo lo demás fue sólo un bono para mí. Yo la quería a ella.
Nessie volteó a verme, su cara estaba tranquila. No había sobre-reaccionado a todo lo que acababa de decir. Tal vez, porque ella ya lo esperaba. Tal vez, porque Nessie era diferente y me esperaría, de alguna manera.
10
-Sabor de helado preferido
-Esa es buena –ambos sonreímos-. Bueno, ¿limón? ¿Chocolate? ¿Chicle?
-No sé, no me mires como si yo supiera la respuesta. Tú eres el interrogado.
Reí.
-Me gustan esos tres.
9
-¿Nachos o palomitas?
-Ambos. Son comida, para mi es bueno.
8
-¿Cuál es la historia de Rosalie? –dijo ella. Al parecer ya había sabido como sacármelo, era una pregunta no una petición.
-Yo
-Si puedes –insistió ella sonriendo.
-Bueno –dije nervioso-, ella era una chica rica. Vivía en una familia acomodada. Su hermano, Jasper, había ido a México y servía como militar. Tuvo muchas peleas y pequeñas guerrillas y es un buen combatiente. Él tuvo que salir porque el padre de Rosalie había muerto y tenía que encargarse de ser el hombre de la familia. Rose se quedó a cuidar a su madre y esta murió en una epidemia de gripe.
Ella me veía como si fuera muy trágico. Sabía que lo era. Lo sabía, no se lo deseaba a nadie, ni siquiera a la rubia.
-Un día Rosalie conoció a un chico de una familia tan acomodada como la suya. Se comprometieron. Según lo que Bella me dijo, ellos no estaban enamorados, sólo estaban juntos por atracción o algo así. Él un día la encontró en la calle mientras ella regresaba de visitar a una amiga y se preguntaba si faltaba amor en su relación. Vio a su prometido en una calle oscura y este estaba ebrio con unos amigos. La violaron y empezaron a decirle cosas insultantes y lo último que recuerda fue el dolor de los alfileres encajándose en su cabello. Después apareció con Carlisle y él intentó emparejarla con Edward, pero jamás tuvieron una relación. Tiempo después su hermano se unió a los Cullen, argumentando que la vida militar había cambiado y lo usaban como medio para la destrucción y él no quería ser un arma.
Ella tenía la boca abierta, sabía que en el fondo memorizaba cada palabra que le había dicho.
-Rosalie conoció a Emmet un día que fueron a visitar a una tía de Edward. Se acababan de quedar huérfanos Alice y Emmet y sólo conocían a Edward como su pariente aunque no lo habían visto en mucho tiempo. Carlisle y Esme aceptaron cuidarlos, pero como vivían en el bosque, Emmet había salido y se había encontrado a un lobo. Rose y él tenían 15 años por ese entonces y cuando Rose salió a dar un paseo lo encontró, apenas y había sobrevivido al ataque del oso. La rubia lo cargó todo el regreso a la cabaña, y vaya que fue mucho. Tomando en cuenta que Emmet es enorme, debió haber sido una gran hazaña enorme por parte de la rubia. Desde entonces empezaron a salir. Y se comprometieron hace poco.
-Eso es…maravilloso Jacob. Parece sacado de una novela.
-Bueno, es la vida real. Algo así tenía que pasar.
Ambos reímos.
7
-¿Cuándo llegó Rosalie con los Cullen?
Sabía que ella quería saber la edad que todos habían tenido al llegar con los Cullen. Y no la dejaría desperdiciar todas sus preguntas.
-Edward tenía 14, ella tenía 15. Jasper se les unió al tener 17. Emmet y Alice tenían 14 y 14 respectivamente. Los Cullen eran muy jóvenes y apenas iniciaban su matrimonio. Son unas personas de un corazón enorme.
Ella sonreía.
-No tienen un corazón más grande que el tuyo.
Yo imité su sonrisa.
6
-¿Cómo empezaron a andar Jasper y Alice?
-Bueno, la rubia fue como una hermana mayor de la enana y ella le contó acerca de su hermano. Alice se enamoró inmediatamente. Esperaba a conocerlo y el día que llegó ella estaba en un restaurante, volteó y lo reconoció. Ella le dijo que lo había estado esperando y él, como todo un caballero de antaño, se disculpó por la tardanza. Cuando llegaron juntos a la casa de los Cullen, todos se impresionaron. Creían que ellos no se conocían. Fue cosa del destino, de ahí todo surgió de manera natural.
Nessie sonrió.
-Gracias, Jacob.
-No hay de qué.
Ella se acercó y me besó lentamente. El beso sabía demasiado dulce y a la vez sus labios sabían a la mantequilla de las palomitas que habíamos estado comiendo. Era un momento muy especial. La tenía conmigo, era todo lo que había querido. Todo.
-Siguiente pregunta.
-Me quedan 5, quiero guardarlas para otro momento.
Sonreímos y rodé los ojos. Entonces me acerqué y la besé con toda la pasión que tenía dentro.
Era mi turno.
Lo siento por la tardanza. Pero me fue muy difícil acabar de escribir este capítulo. No tengo el ánimo como para escribir algo tan cursi. Por lo que, decidí, que para desestresarme y sacar todos mis sentimientos escribiré otro fic donde pueda sacar todo lo que llevo dentro (eso sonó a publicidad de telenovela).
Dios, estos han sido días horribles y muy pesados para mí. Sin mencionar el regresó a la escuela. Y el corazón roto. Pero bueno. Espero que comprendan. Les dejo un avance de lo que sería el otro fic, si les gusta, lo subiré. Ustedes deciden. Muchas gracias por todos los comentarios que me han dejado, porque si decidí terminar el capítulo fue por eso. Realmente no tengo ganas de escribir algo tan… dulce. Pero muchas gracias, me subieron el ánimo. Bueno, les dejo el avance:
"-Hablamos el lunes –dijo con voz distante, indiferente, fría.
-No, di lo que quieras decir de una vez.
-Hablamos el lunes- repuso con voz indiferente.
Hubo un silencio prolongado, no quería romperlo. Se oía la voz de la televisión y el ruido de los anuncios. No quería romper el silencio, por incómodo que fuera. No sabía si realmente quería escuchar lo que tenía que decir. Pero era viernes, la llegada del lunes me parecía tan lejana. Y las ansias, el dolor, todo eso me iba a matar sin llegar a saber lo que pasaría. Pero, si lo supiera, ¿iba a poder sobrevivir después de eso?
-¿Me quieres cortar? –fue un reflejo de mi pensamiento. No debí haberlo preguntado.
-¿Por qué preguntas? –su voz sonaba igual de distante que antes
-Yo pregunté primero.
Hubo otro largo silencio. Igual de incómodo, o más. Pero sabía que, esta vez, lo que rompería el silencio sería su respuesta. Llevaba demasiado tiempo con él y lo conocía muy bien y sabía la respuesta, su silencio me lo había dicho todo. Sabía que iba a responder y su respuesta sólo confirmaría mis temores.
-No sé, aún no me he decidido
-¿Por qué? –dije con un hilo de voz. Quería saber todo. Todo. De una vez.
-¿Por qué, qué? –su voz sonaba acartonada. Lejana.
-¿Por qué quieres cortarme?
-Aún no sé, es que, en parte sí, pero en parte no.
-¿Por qué si, y por qué no?
-¿Por qué sí? Porque peleamos mucho, te bloqueas, no escuchas –su voz no se había alterado pero sonaba rota-. Últimamente, peleamos por todo y no sé ni por qué y te enojas, y malinterpretas lo que te digo y dices que yo me enojo por todo. Y te he quitado el tiempo. Quiero que disfrutes a tus amigos, tu familia, todo. Porque solo vivirás una vez. Y todo a su tiempo. Nuestra relación aún no puede ser.
Me quedé callada. Podía debatir y decirle que no había malgastado mi tiempo en él, sino todo lo contrario, pero… ¿cómo negar todo lo demás? Yo igual había contemplado la posibilidad de terminar con todo esta mañana. Y, ahora, de noche, sola en mi habitación, con él al teléfono, sabía que eso se había quedado muy lejos. No lo soportaría. Y era muy egoísta como para dejarme perderlo.
-Y ¿por qué no? Bueno, porque te quiero muchísimo, me gustas demasiado. Y tú sabes, te amo. Por eso aún no me he decidido.
Me sumí en un silencio profundo. No tenía forma de contrarrestar eso. Si él ya se había hartado de mi actuación infantil ¿Qué podía hacer yo? Como quise regresar el tiempo al momento en el que todo iba bien.
Pero no había nada más, sólo silencio, silencio. Su respiración del otro lado de la línea y el hueco en la conversación esperando una respuesta. Y fue entonces, en el más profundo silencio, con mi corazón caminando al borde de una navaja que, una lágrima silenciosa corrió por mi mejilla. ¿Y ahora qué?"
Denme su opinión. Si les gusta, les prometo hacer el fic.
Espero pueda actualizar pronto. De nuevo, gracias por todos sus comentarios. Me alzaron el ánimo.
"Es triste pero es verdad, como la sociedad dice que su vida se ha acabado. No hay nada que hacer y no hay nada que decir, hasta que el hombre de sus sueños venga por ahí, la cargué y la ponga sobre sus hombros. Parece tan lejano en este tiempo y a su edad" – 22/Lilly Allen. Chequen esa canción. Es muy buena.
Fer.
