Miradas diferentes, Emociones sin control
Shaoran
No se exactamente como sentirme estando en ese sitio, perdido o fuera de lugar podrían adaptarse, no sabia ni como me había dejado convencer, no debería estar en un lugar como este, no era apropiado, menos acompañando a una alumna del colegio, por mucho que dijera que quería reivindicarme, esto no estaba en mis planes, observe a mi alrededor cuando estuvimos dentro, la decoración era de muy buen gusto, se veía que era bastante exclusivo, por lo menos no era un lugar de… mal ambiente.
–y... ¿Qué es este lugar? – Dije al caer en cuenta en verdad de donde estábamos, definitivamente no había sido muy buena idea aceptar quedarme un rato, algo me decía que no estaba bien –
-una discoteca, ¿nunca había entrado a una? – pregunto con cierta diversión reflejada en su rostro, esto a ella la estaba haciendo disfrutar –
-no me refiero a eso – cambio su expresión y sonrió mas dulcemente –
-es un negocio de mi familia que yo administro –
-¿administra? – pregunte no dando crédito a lo que decía –
-si, bueno también es mío – se acerco un poco mas a mi para mirarme de frente – mi "papi" me la compro – dijo en un gesto infantil como si fuera una niña pequeña presumiendo un juguete nuevo, aunque sabia que estaba bromeando, sonaba muy real, pero la sonrisa de travesura que puso después la delato en su juego –
-ya entendí la indirecta – sabia que lo decía de esa forma para recordarme que ella estaba orgullosa de ser la niña de papi –
-se inauguró hace poco, los fines de semana yo me hago cargo de ella – esto lo dijo mas seriamente, por lo que supuse que en verdad el hecho de administrarlo era cierto, seguramente su padre la estaba preparando para ese mundo de negocios no era de extrañarse, alguna vez yo pase por lo mismo –
-interesante – me preguntaba si en verdad le gusta ese mundo o lo hacia solo por complacer a su familia –
-vamos venga con migo – me dijo mientras empezaba a caminar, me limite a seguirla hasta que llegamos a lo que parecían ser las oficina, entro con mucho mando sin siquiera llamar a la puerta, en verdad parecía estar acostumbrada a hacer eso –
-hola Yukito – la escuche decir mientras se acercaba aun joven que estaba sentado en el escritorio, al verla le sonrió y se puso de pie para saludarla –
-hola Sakura –
-¿se resolvió algo? –
-si, el sujeto estará aquí en una hora, no fue fácil pero... accedió solo por que se trataba de ti – lo dijo con cierto doble sentido que ella capto de inmediato y no pareció gustarle mucho –
-vaya que honor – se giro a verme – Yuki el es pad... – la mire con reproche por la forma en que iba a presentarme, sonrió como si no le importara, pero de inmediato se corrigió en lo que iba a decir – el señor Shaoran Li – aunque hablo sin quietar esa sonrisa un tanto burlona – el es Yukito Tsukishiro –
-mucho gusto – dije mientras estrechaba su mano –
-el señor Li es uno de mis maestros, le dábamos un aventón hasta la ciudad, pero con el problema que ocurrió tuvimos que desviarnos un poco, así que se quedara un rato con nosotros –
-que bueno, estoy seguro que le gustara el ambiente – ella hablaba como si yo estuviera aquí por mi propia voluntad, y se tratara de una invitación, pero estaba visto que no era así, e iba hacérselo saber –
-no pienso quedarme tanto... –
-claro que si – dijo ella no dándome tiempo a replicar mas – va a quedarse un rato a ver el ambiente –
-¡no! – no me había gustado como sonó su invitación si es que se podía llamar así, ya que tal parecía estaba dándome la orden de quedarme como si fuera uno de los empleados que trabajaba en el lugar, y eso no iba aceptarlo –
-vamos será divertido, solo un momento –
-no gracias – dije firmemente no iba a convencerme de nada –
-por favor, solo un rato, nadie va morir por eso – camino un poco mas hasta quedar de nuevo frente a mi, y ya no parecía esta dándome una orden, pero aun así no cedería –
-ya le dije que no –
-se va quedar ya esta dicho, le voy asignar una buena mesa – se dio la vuelta para dirigirse al sujeto que me había presentado –
-no, señorita Kinomoto espere... yo no... puedo quedarme –
-claro que si, nada va a pasar si lo hace – no se volvió a verme al decirme esto, la vi tomar la maleta que había traído el chofer para ella – podrías atenderlo un momento, voy a cambiarme – le dijo como si le pidiera que atendiera a un invitado –
-claro no te preocupes – camino hasta donde me encontraba y me miro sin dejar de sonreírme –
-ahora regreso, póngase cómodo y relajase nadie aquí muerde, no va a pasarle nada – de eso no podía estar seguro, y no me había gustado la forma en que lo dijo –
Pero no me dio tiempo a decir mas, ya que salió de la oficina y yo me quede ahí sin saber muy bien como había llegado a esto, se suponía que solo me hacia el favor de traerme a la cuidad, y ahora resultaba que estábamos en un discoteca, ¿en que momento sucedió eso?.
La espere por un rato, mientras tanto me entretuve conversando lo poco que pude con el joven que me había dejado, ya que el también se había dedicado gran parte del tiempo a realizar llamadas por teléfono, y por lo poco que me conto el problema radicaba en que el DJ que trabajaba ahí se había lastimado el brazo ese día y no podría trabajar, y era muy poco tiempo para conseguir uno nuevo, en eso estaban entretenidos todos, y habían conseguido uno pero ella quería saber que tan bueno era, el sujeto al parecer había aceptado al saber que era ella la que lo iba a contratar. Pero el joven Tsukishiro había tenido que salir de oficina y me dejo solo, sin nada en que entretenerme, la verdad estaba pensando en irme sin decir nada, no seria muy cortés pero no me sentía a gusto en el lugar, estaba pensando en eso cuando escuche que la puerta se abría y supuse que se trataba de Tsukishiro, pero al girarme me encontré con una persona totalmente diferente. Una joven entro por la puerta y me miro fijamente.
-relájese, esta muy tenso – escuche que me dijo y se acerco mas a mi, y no fue hasta ver esos ojos de un profundo verde que supe quien era la persona que tenia en frente, pero seria posible que se tratara de ella –
-¿señorita Kinomoto? – Sonó más a pregunta que afirmación, en verdad me parecía difícil creer que era ella –
-¿Qué? – me pregunto, pero me había quedado sin saber que decir –
-ah... no... – se veía totalmente diferente, no parecía ser la misma jovencita que había visto antes, no podía creer que todo eso se ocultara bajo el uniforme, sin querer mis ojos la recorrieron de pies a cabeza como si con eso me convenciera que en verdad era a Sakura Kinomoto a quien tenia frente a mi, vestía un top blanco con unas finas franjas negras, el cual tenia un considerable escote, trate de no reparar demasiado en ese hecho, y seguí con mi recorrido, y para mi consideración esa falda negra con brillos era demasiado corta, tal parecía que dejaba a la vista mas de lo que intentaba cubrir, demasiado de sus piernas para mi punto de vista, que denotaban que hacia bastante ejercicio, mis ojos siguieron bajando, la veía mas alta y no tarde mucho en descubrir que los tacones eran la causa de eso, además la hacia lucir mas elegante, cuando mis ojos llegaron al final, de nuevo subieron para verla a la cara, su rostro tenia maquillaje leve pero aun así era evidente, además su cabello estaba suelto con rizos en las puntas, cuando generalmente en el colegio la mayoría de las alumnas usa una coleta y ella no era la excepción –
-le pasa algo – escuche que me dijo, seguramente había notado mi forma de mirarla, que fue hasta ahí que repare que no era muy adecuada, y trate de fijar mi vista en su rostro, pero estaba seguro que con eso no repararía la ofensa que le hice por verla de esa forma –
-yo… no pienso quedarme –
-¿Por qué no? – me dijo con cierto desconcierto –
-no es correcto – a estas alturas ya no sabia si me refería a quedarme o la forma en que la había visto hace un momento –
-no le estoy pidiendo que haga algo malo – me sentí un poco sobresaltado cuando dijo esto – solo quédese un rato nada mas – la vi caminar hasta quedar de frente a mi, por los tacones ahora era poca la diferencia de tamaño entre nosotros, podía verla mejor, es decir… su rostro estaba mas… a mi estatura…, note que me veía como si tuviera algo malo, pero no podía evitar verla de esa forma, es solo que al verla tan diferente… – a... ¿Qué le tiene miedo? – escuche que me pregunto –
-no es miedo – dije no creyendo mucho en que eso fuera verdad –
-¿entonces? –
-no puedo – la vi sonreír de forma traviesa –
-mírele el lado bueno, de esta manera vera en que ocupamos el tiempo los jóvenes, podrá sacar un buen discurso de cómo nos dejamos llevar por nuestros instintos y el mundo se esta perdiendo por eso, tendrá una muestra de la realidad –
-no puedo –
-por favor si, venga – sin darme tiempo a replicar, me tomo del brazo y casi me obligo a salir de la oficina regresamos al área de las mesas, pero no se detuvo ahí siguió su camino hasta el segundo nivel del local, en todo el trayecto en la medida de lo posible trate de no verla, lo cual me resulto un tanto difícil – desde aquí podrá observarlo todo, sin que lo molesten mucho, es la zona exclusiva – se giro a verme cuando llegamos ahí y en su rostro estaba de nuevo esa sonrisa sincera, empezaba a comprender porque todos terminaban haciendo lo que ella quería era difícil decir que no cuando sonreía de esa manera –
-esta bien un rato nada más – dije dando un gran suspiro, al parecer no iba a poder librarme de esto – y en el lugar más alejado posible, contenta –
-si mucho – dijo ampliando más su sonrisa – y esta en el lugar más alejado posible – observe a mí alrededor y desde donde estábamos se apreciaba todo el lugar, en ese sitio la mayoría de las mesas tenia el letrero de reservado, seguramente había que ser alguien importante o un cliente regular para sentarse ahí, vi que uno de los empleados se acercaba a nosotros y se dirigió a ella –
-señorita Sakura, el DJ ya llego –
-ahora voy hablar con el – el sujeto se fue, y de nuevo centro su atención en mi, no había quitado en ningún momento esa forma de sonreír, se notaba que todo esto le resultaba divertido, se acerco hasta quedar de nuevo frente a mi – ahora vuelvo, tranquilo respire – me dijo al tiempo que inhalaba profundamente como si me diera un ejemplo de lo que debía hacer –
Luego de eso se marcho y no aparte mi vista de ella hasta que entro al lugar donde estaba la oficina, y como si debiera seguir su consejo respire profundamente, esperaba que con eso mis emociones se tranquilizaran un poco, aun no salía de mi asombro de verla vestida de esa forma, regularmente el uniforme no daba pie hacer eso, pero este día me parecía estar viendo a otra persona, y no solo me refería al hecho de la ropa y el maquillaje, si no a la forma de hablarle a los demás.
Había esperado un rato y no regresaba, aun tenia en mi mente la firme idea de irme sin decirle nada, pero por alguna razón no podía hacerlo, tiempo después la vi salir de la oficina, y pude verla hablar con un sujeto, se dirigieron al segundo nivel del lugar por el lado contrario de donde yo estaba, ese era el sitio del DJ por lo que note, el sujeto era bastante joven, y ella no dejaba de sonreírle, ambos se colocaron los audífonos y el empezó a poner música, estuvieron un rato hablando, y se nota que el tenia cierto interés en ella de una forma que no era solo para entablar amistad, aunque sabia que ella era capaz de percibir este hecho de los hombres, aun me parecía que era un tanto confiada en algunos aspectos, y eso le podría traer problemas.
Desde donde estaba podía verlos perfectamente, ella ahora parecía darle indicaciones le hablaba muy cerca y suponía que era debido al volumen de la música, no era tan alta como para incomodar pero si sonaba muy fuerte. Los vi despedirse y al hacerlo se dieron un beso en la mejilla, ese gesto me molesto un poco sabia que era cortesía pero aun así, hubo algo por parte de él que no me agrado nada.
Ya era un poco tarde y pude ver como todos estaban ya dispuestos para abrir las puertas del lugar, al hacerlo la gente empezó a llenar de a poco las mesas, y la música ahora si era mas fuerte, el movimiento estaba a todo lo que daba, y yo me sentía fuera de lugar al estar ahí escuchando música que no conocía y viendo como varias de las personas que visitaban el sitio eran parejas o grupos de amigos que iban en ese mismo plan, incluso algunos al parecer creían que ese lugar era el adecuado para ponerse romántico.
-hola – la señorita Kinomoto se decidió de nuevo a llegar donde me había dejado, seguramente tendría cosas que atender considerando el hecho que tuvieron problemas esa noche, esperaba que me dijera que ya podía irme, no quería estar mas ahí, se sentó y me miro detenidamente y su gesto indicaba que estaba ahí para cualquier cosa menos para decirme que era hora de irnos – ¿Cómo se ha sentido fuera de su ambiente? – no pude evitar dar un largo suspiro, como si con eso lograra tranquilizarme, de nuevo no podía quitar mis ojos de ella, aun no me acostumbraba a verla vestida de esa forma, y eso debía ser lo que me hacia verla tanto –
-hace mucho que no estaba en un lugar como este – dije viendo a mi alrededor –
-ósea, que ya los había visitado – dijo un tanto sorprendida –
-no nací en le seminario sabe, alguna vez vi el mundo – le dije tratando de sonar como ella lo hacia cuando decía algo similar, y al notar en su rostro cierto reproche, supe que lo había percibido –
-le ofrezco algo de tomar señorita Kinomoto – dijo uno de los meseros llegando a nosotros –
-si... lo de siempre – el asintió sin ninguna duda, estaba visto que su visita al lugar era muy frecuente y que todos conocían sus gustos, el fijo su mirada en mi –
-y el caballero –
-no, yo nada... –
-lo mismo – dijo ella por mi – doble – no había sonado a petición, pero el que hubiera aceptado quedarme ahí, no significaba que fuera hacer algo que no debía y beber era una de esas cosas –
-en seguida – dijo el mesero y se fue sin darme tiempo a decir que no quería nada, pero le haría saber que no estaba dispuesto a aceptar beber –
-señorita Kinomoto yo no... –
-deje de replicar por todo si, no voy obligarlo hacer nada malo – sus palabras de nuevo me sonaban a que implicaban algo mas, pero estaba seguro que no había notado la forma en que la estaba viendo, y como por lo visto iba a quedarme ahí mas tiempo del esperado, lo mejor era buscar un tema de conversación para sacar esas imágenes de mi cabeza aunque resultara difícil teniéndola enfrente –
-y... ¿Cómo es que administra este lugar? ¿No duerme los fines de semana? –
-no, no duermo en las noches, llego a mi casa casi al amanecer, y duermo todo el día para reponerme y regresar la siguiente noche, apenas y me queda tiempo para las tareas – lo dijo de una forma tan seria que tuve que mirarla a los ojos para asegurarme que en verdad era así como lo planteaba, no fue hasta que sonrió en forma burlona que me di cuenta que lo decía jugando –
-casi me engaña – no pude evitar reír yo también –
-no me quedo toda la noche, superviso que todo este en orden y listo, luego me retiro a dormir temprano a mi casa –
-ya veo –
-aunque si me levanto el sábado hasta el medio día – sabía que esto último si lo decía en serio, no era de sorprender que así fuera –
-no debe ser fácil –
-no mucho, lo ve no debería dejar tantas tareas – me recrimino, tenia una forma bastante infantil de decirlo, a veces me parecía ver a una niña pequeña diciendo esas cosas, mire a mi alrededor y me note que no había nadie en las mesas –
-y ¿Dónde esta la gente que se sienta aquí? la mayoría de mesas están reservadas, pero no hay nadie –
-aun no han venido, es muy temprano –
-¿temprano? – Dije un tanto sorprendido por lo que decía, no era para nada temprano –
-claro, regularmente la diversión de verdad empieza en un par de horas, cuando menos – no quería pensar a que se refería con eso de la "diversión de verdad" –
-aquí tienen – dijo el mesero mientras dejaba las bebidas en la mesa y se retiraba –
-gracias – ella tomo la suya y le dio un gran sorbo, yo mire la mía con cierta desconfianza, esperando que no lo notara – beba tranquilo, no tiene alcohol – me dijo pero por el color no podía estar del todo seguro que eso fuera cierto – no tengo porque mentirle, no pienso embriagarlo, me expulsarían del colegio por corromper a un seminarista – dijo muy divertida, y fue hasta ahí que supe que mi actitud no era muy buena, aunque la bebida tuviera alcohol, no era como para embriagarme, y si ella lo planteaba de esa forma pues menos tenia razones para desconfiar –
-ya no se burle – me decidí y le di un sorbo a mi bebida y efectivamente no le sentí sabor a alcohol, al parecer en verdad estaba bastante fuera de ambiente y practica con todo este mundo – definitivamente este ya no es mi ambiente – dije con una sonrisa y ella me miro de una forma extraña –
-no se porque dice eso, hay gente aquí que es mayor que usted, o eso creo, ¿Qué edad tiene? – su pregunta me hizo reír, ya que eso no era precisamente lo que determinaba mi incomodo –
-eso no es lo importante –
-¿Qué? Teme decir su edad – ese tampoco era el punto, ya que mi edad era algo que no me importaba demasiado –
-no –
-¿entonces? – pero estaba visto que ella estaba muy interesada en saberlo, y porque no darle ese gusto –
-tengo 24 años – no supe como interpretar su cara al saber mi edad, era un gesto extraño el que tenía en su rostro –
-vaya, es mas joven de lo que imaginaba – de todo lo que paso por mi mente en ese momento, el que me creyera muy joven no había sido la idea principal, bueno al menos no le era un viejo amargado para agregar a mi colección de nombres – y lo ve, si hay gente mucho mayor que usted que visita el lugar –
-pero no estamos en la misma posición – la vi reflexionar sobre lo que dije como si no tuviera sentido –
-eso depende –
-¿de que? – pregunte con cierto temor, con ella nunca se sabia lo que iba a decir –
-bueno, supongo que es como tener una relación – un gesto travieso surco su cara – el estar con alguien no significa que no se pueda ver el menú – su comentario me hizo mucha gracia, la verdad no era así como funcionaba, pero supongo que para alguien como ella aun no debía parecer muy normal el tratar con un seminarista como yo, ya que según me había dicho creía que yo estaba en el seminario por otras razones que no fueran vocación –
-en mi caso no, lo mejor es alejar las tentaciones – no me gusto mucho la forma en que dije esas palabras, pero no pude evitarlo, era como si al verla de esa forma tan diferente me hiciera notar que no era del todo la niña malcriada que siempre pensé, esa noche se veía mas bien como…. Una mujer con un aire muy… sensual, me di cuenta que su coquetería era bastante natural, no era algo que hiciera a propósito, y eso era lo que hacia que los hombres la vieran de esa manera –
-creí que se trataba de resistirlas – me dijo mientras apoyaba sus codos en la mesa como si con eso pudiera prestar mas atención a nuestra conversación –
-así es, pero parte de ello es mantenerlas alejadas de nuestras vidas – y eso era lo que me convenía recordar, entre mas lejos estuvieran de mi las tentaciones era mejor, no quería que hubiera algo que me hiciera tropezar y perder mi camino –
-sabe algo –
-¿Qué? –
-quiero conocer más sobre lo que hace –
-no comprendo – que era lo que podía interesarle de mi vida, y porque de repente tenia tantas preguntas sobre mí –
-si, sobre todo lo que hace, y el significado que tiene, no es un secreto que no soy muy religiosa, y... Todo lo que tiene que ver con ello me es... desconocido, por eso quiero saber muchas cosas – esperaba que eso significara que lo que quería conocer era como funcionaba la vida religiosa, y por como lo decía no era único que quería saber –
-¿Cómo cuales? –
-como... – se alejo un poco y me miro de arriba abajo, como solía hacerlo, pero esta vez su mirada me resulto un tanto perturbable – ¿Qué hace que un hombre como usted, se vaya a meter de monje? – la vi morder su labio inferior por un instante cuando termino de hablar, y me preguntaba si hacia todo a propósito, luego de eso de nuevo se acerco a mi apoyo sus brazos en la mesa y se inclino hacia el frente, quedamos cara a cara, y en su rostro había una mirada diferente bastante incitadora como si estuviera expresando con sus ojos algo que no podía con palabras, pero eso no estaba bien, el hecho de verla totalmente diferente me había afectado –
-¿Qué quiere decir, con un hombre como yo? – mis palabras salieron lentamente, y con eso su sonrisa se amplio, me miraba con una nueva expresión y sin quererlo yo también me había acercado a ella, tenia el verde de sus ojos de frente a mi, mis ojos recorrieron su rostro, nunca había podido verla de esa forma, no podía dejar de mirarla –
-pues... – dijo mientras se acercaba aun más a mí, y yo no podía alejarme de ella, aunque mi mente me decía que lo hiciera – un hombre con tantas cosas que ofrecer, tan… –
-¡miren nada más lo que tenemos aquí! – una voz nos saco de esa conversación si se podía llamar así, ella se alejo de mi y se giro para ver a la persona que había hablado –
-¡no puede ser! – dijo un tanto sorprendida al ver al joven que estaba parado frente a ella
-Kinomoto Sakura – dijo el sujeto mientras la veía fijamente –
-Usami Ryota – dijo ella en el mismo tono –
-el mismo – se levanto de su lugar y al hacerlo se acerco a él se dieron un leve abrazo y un beso en la mejilla, la situación daba a entender que se conocían de antes, el la tomo por ambas manos y las beso, luego se alejo sin soltarla y la miro de pies a cabeza – amor, estas preciosa – dijo al tiempo que la hacia girar y miraba intensamente, ella no parecía muy afectada por este hecho, al contrario se dejaba llevar por la situación –
-gracias – dijo de forma coqueta, pero no como solía hacerlo, mas bien como si en verdad se sintiera alagada por el cumplido – tu te ves muy bien – dijo viéndolo también de arriba a bajo –
-se hace lo que se puede – no sonaba muy modesto, y esa sonrisa que tenia, me hacia desconfiar un poco, sin querer di un gesto de disgusto y fue hasta ahí que él pareció reparar en mi presencia – y... ¿Quién te acompaña? Espero no interrumpir nada – hablaba sin dejar de sonreír, y ahora era a mi a quien escrudiñaba con la mirada –
-no claro que no – dijo ella se giro a verme y note que aun no se soltaban las manos, seria a caso que tenían algún tipo de relación – el es el señor Shaoran Li – dijo viéndome, y esta vez no me había presentado como el padre, o como su maestro como lo hizo antes, así que por su forma de verme supuse que no quería que el tipo supiera quien era yo – el es Ryota Usami… un amigo – con sus palabras dejo entrever que no era simplemente un amigo, no pude evitar verlo con cierta desconfianza, había algo raro en el sujeto, vestía muy elegante, pero de una forma extraña-
-mucho gusto – dije estrechando su mano –
-igualmente, Sr. Li – me dijo, parecía que esa sonrisa estaba en su rostro permanentemente –
-y… ¿vienes solo? – pregunto ella regresando a la conversación con él –
-como lo ves – dijo como si aquello fuera de no creerse –
-en plan de... –
-soltero – se apresuro a responderle, como si quisiera dejar en claro su posición –
-¿en busca? – dijo ella con una mirada traviesa –
-no exactamente, pero si se presenta la ocasión… –
-no cambias para nada – le dijo mientras de nuevo lo abrazaba, parecía muy contenta de ver a ese sujeto, era seguro que tenían una relación muy cercana –
-y al señor Li, le importa si te robo un momento para bailar – lo pregunto sin mirarme directamente, pero al ver que ella no le respondía de nuevo reparo en mi, como si estuviera pidiendo en verdad mi autorización para que ella fuera a bailar, pero si de mi dependía…–
-no a el no le importa, pero a mi si – se apresuro a responder ella sin darme tiempo a decir más –
-me vas a despreciar – dijo él sujeto como si en verdad lo ofendiera su rechazo –
-aunque me duela tengo que hacerlo, estoy trabajando – dijo con voz trágica fingida –
-oye, una pieza, un baile – tenia tono de ruego, pero no parecía estar surtiendo efecto en ella, ya que hacia un gesto negativo con su cabeza, al menos era sensata como aceptar una petición de el – nadie baila como tú – esto ultimo la hizo dudar un poco, y la verdad ya no comprendía que era lo me molestaba, si el hecho de no salir de mi sorpresa por verla con ese atuendo, o el pensar en además de eso verla bailar – ¿alguna vez la ha visto bailar? – escuche que me pregunta el sujeto –
-no, no lo he hecho – afirme –
-no sabe lo que se pierde – fijo de nuevo su interés en ella, al parecer no se daría por vencido tan fácilmente, estaba decidido a que ella bailara con él – ¿aceptas? Por favor – ante su último ruego ella pareció ceder –
-OK, un baile – dijo aun no muy convencida o eso logre percibir – regreso en un momento – me dijo sin dejar de lado su sonrisa – de paso voy a ver si Dan ya regreso para que lo lleve – sin soltar la mano de Usami empezó a caminar en rumbo a la pista de baile –
-oiga espere – dije al tiempo que me ponía de pie para detenerla en su camino, ella se giro a verme, y al parecer algo en mi cara le causo gracia ya que su sonrisa se amplio –
-tranquilo, nadie va a molestarlo aquí, nadie lo va acosar – lo dijo de tal forma que parecía que en verdad a mi me daba miedo quedarme ahí solo, pero no era eso precisamente lo que me preocupaba –
-no me refiero a eso…. señorita Kinomoto – pero no me dio tiempo a decir más, ya que sin siquiera escuchar mis palabras se marcho de ahí con el tipo ese, no podía creer que de nuevo me dejara con la palabra en la boca ––
Los vi llegara hasta el primer nivel, y sin esperar más el la tomo de la cintura para empezar a bailar, y no de una forma muy decorosa que dijéramos, No me gustaba ese tipo, y menos la forma de bailar que tenia con el, se veía demasiado… sensual, no era una forma muy propia de bailar para una señorita como ella, además el agitarse de esa forma podía hacerle mal, no era muy prudente hacerlo.
Sakura
Jamás me había sentido tan aliviada que alguien interrumpiera un momento como el que estaba a punto de vivir con el Padre Shaoran, nos estábamos acercando demasiado, y de no haber sido por Ryota casi podía asegurar que hubiera terminado incitándolo para que me besara, ya que eso era lo que mi cuerpo traidor me pedía, cuando fije mis ojos en su rostro y vi esa encantadora sonrisa que tan mal le hacia a mi sentido común, me estaba preocupando en sobre manera la forma en que me había estado viendo toda la noche casi me atrevería a decir que le había… gustado, pero no podía pensar eso, lo mas probable era que pensara que mi atuendo no era muy adecuado, y lo que en verdad quería era darme un sermón sobre el recato.
Me había sorprendido que mientras me arreglaba estuviera pensando en él, y que me vería sin ese horrible uniforme, me esmere de mas en mi arreglo esa noche y aunque me regañe mentalmente diciéndome que no lo hacia por que él estaba ahí, sabia que esa era la razón, y sin esperarlo había logrado el efecto que deseaba, pero ahora me preguntaba si había hecho lo correcto, ya que estaba a punto de caer en mi propio juego cuando conversamos, su cercanía había puesto a mil todos mis sentidos, no pensé que alguien como él podría causar ese efecto en mi.
-parece que tu amigo no la esta pasando nada bien – escuche que me decía Ryota, y sin poder evitarlo, dirigí mi vista hasta el lugar donde se encontraba el Padre, y decir que su mirada reflejaba molestia era poco, estaba mas que furioso, y con eso solo logro que pensara en bailar de una forma mas… sugestiva con mi amigo, la verdad con él no corría ningún peligro por hacer eso –
-eso parece – le dije acercando mi rostro al suyo sin dejar de moverme al ritmo de la música, la verdad hacia mucho que no bailaba de esa forma, ni siquiera el día de la inauguración ya que por alguna razón ese tipo no me gusto mucho que dijéramos luego de conocerlo un poco, necesitaba centrarme en el baile para sacarme de la cabeza la mirada y sonrisa del padre –
-no nos ha quitado la vista de encima ni un momento – dijo él sin dejar de ver al Padre como lo hacia yo, la verdad hasta molesto se veía atractivo, cada vez que tenia ese pensamiento quería recordar la palabras de Tomoyo "el es un nombre prohibido" eso debía repetírmelo hasta que yo misma lo creyera, además tal vez no era que estuviera molesto si no mas bien a disgusto con el lugar donde se encontraba, él lo había mencionado, ya no visitaba esos territorios y eso debía ser lo que lo tenia con esa mirada que parecía acecinar por si sola –
-digamos que no esta acostumbrado a estar en este ambiente – Ryota aparto los ojos del Padre para fijarlos en mi como si estuviera buscando algo en mi –
-¿Qué te hizo? – me pregunto –
-nada, ¿Por qué crees que me hizo algo? –
-intuición – dijo como si fuera muy obvio y lo mejor era decirle parte de la verdad si no, no dejaría el tema en toda la noche hasta averiguarlo –
-es un profesor de mi nuevo colegio, y se la vivió fastidiándome hasta hace poco… –
-y es tu forma de hacerlo pagar –
-algo así – de nuevo regrese mis ojos a él y efectivamente no quitaba sus ojos de nosotros – será sacerdote dentro de poco – mi voz en ver de reflejar el fastidio que esperaba, mas bien parecía sonar desilusionada, y me sorprendí un poco por eso, tanto lamentaba que el estuviera decidido a ser sacerdote, que hasta me decepcionaba el decirlo –
-¡en serio! ¡Debes estar bromeando! –
-para nada – lo miro como si buscara en él la respuesta a lo que yo le decía –
-no lo parece – lo dijo como lo había hecho cuando me entere –
-lo se, desde que lo conocí he creído lo mismo –
-pues entonces debe estar muy molesto por la forma en que estamos bailando –
-eso parece – algo en mi forma de hablar lo hizo mirarme de nuevo como si buscara algo en mi rostro –
-deberías de tener cuidado puedes terminar mal – me sonó mas advertencia que a concejo, y no supe porque me lo decía –
-no te preocupes se hasta donde puedo llegar – de eso estaba segura, si de algo siempre había estado orgullosa era de saber controlar mis sentimientos y emociones, al menos en cuanto a relaciones se refería, y esto no seria la excepción, no dejaría que las cosas llegaran mas lejos de lo que podían no era muy conveniente para mi –
Seguirnos bailando por un rato más, la verdad me sentía muy a gusto con él, y me había servido para distraerme un poco del torbellino en que se estaba convirtiendo mi mente, y hubiéramos seguido de no ser porque Ryota vio algo que le interesaba y yo no iba a privarlo de eso, así que nos despedimos y él se fue en busca de lo que había llamado su atención.
Divertida con eso regrese a la mesa donde me aguardaba el Padre con una cara que denotaba que no estaba nada contento, pero yo ahora si lo estaba así que no iba a dejar que acabara con mi buen humor, la presencia de Ryota me había hecho muy bien.
-vaya, hace mucho que no bailaba así – dije mientras me sentaba y tomaba la bebida que me habían recién llevado de un solo sorbo, estaba un tanto agitada por el baile nada de que preocuparse por mi enfermedad era el simple agotamiento de un baile –
-no debería agitarse tanto, le puede hacer mal – escuche su voz que me reprochaba –
-espero que un baile no me provoque una crisis – hasta ese momento su mirada me había estado rehuyendo pero al parecer logre atraer su atención para que me viera de una forma que la verdad hubiera preferido evitar, era demasiado severo para un hecho tan pequeño, admitía que deliberadamente había bailado un tonto provocativa con Ryota, solo para hacerlo enfadar, pero tampoco me había excedido en eso –
-y... ¿siempre baila así? – Su pregunta me sonó un tanto acusadora y no entendía a que se refería –
-¿Cómo? –
-de esa manera que lo hizo – la forma que tenía para decirlo hizo que por mi cara cruzara una sonrisa, sonaba como la Tía Sonomi, como si el hecho fuera la peor falta del mundo –
-no, solo con... mis amigos de confianza – dije dejando entrever algo más que estaba segura el capto de inmediato –
-y el señor Usami lo es – de nuevo sentí recriminación en su forma de hablarme –
-mucho, es el único con el que atrevería hacerlo ahora – mi expresión no pareció gustarle mucho, ya que su mirada era suficiente para saber que me estaba recriminando todo, desde el hecho de haberlo casi obligado a entrar, luego mi atuendo poco conservador, y luego el haberme ido a bailar con Ryota y haberlo dejado solo –
-esta…. Saliendo con el – con este ultimo comentario solo logro que una carcajada saliera de mi garganta –
-claro que no, no podría – dije cuando logre calmarme un poco y note que no entendía el porque estaba tan divertida por su comentario – no en plan de conquista, no es mi tipo –
-ah, como le pregunto su estatus social – dijo como si fuera muy obvio, el hecho que me interesaba el saber si era soltero o no, pero la cosa no iba por ahí –
-pero no por eso, es cortesía nada más – dije aun riendo –
-por su forma de bailar diría otra cosa – pero al parecer el aun no estaba muy convencido que lo que decía era verdad, y el solo hecho de imaginarme a mi y a Ryota en ese plan, me hacia reír mucho – ¿Qué es tan gracioso? – Me pregunto un tanto molesto, ya que yo me limitaba a reír sin explicarle nada –
-usted –
-porque me preocupa la forma en que bailaba con ese sujeto –
-créame que no podría estar más segura que con Ryota – le asegure –
-yo no estaría tan seguro, tiene algo extraño –
-bueno creo que si –
-no cree que pueda llegar a propasarse… –
-no creo que lo haga – le interrumpí, tal vez lo mejor era aclararle las cosas, ya me sentía lo suficientemente satisfecha con lo que lo había hecho pasar, y eso me estaba sirviendo para sacar de mi cabeza ideas no muy sanas acerca de él – al menos no con migo, tampoco soy su tipo –
-y ¿Cómo esta segura? –
-porque Ryota es gay – dije sin más, y hubiera deseado tener a la mano una cámara o de paso mi celular para sacarle una foto, ya que su cara de asombro era digna de una fotografía –
-¿Qué? – dijo aun sorprendido –
-lo que oye – dije ya un poco mas seria para que creyera en mi – así que deje de armas películas en su cabeza, si se intentara propasar no seria con migo – lo mire de arriba abajo, y una broma más no me haría daño – es mas creo que estaba interesado en usted –
-no me hace gracia – dijo bastante ofendido por lo que dije, al parecer no le había gustado nada que yo insinuara algo así –
-bueno al menos eso quiere decir que usted no comparte ese pensamiento – me miro de una forma extraña –
-voy a ser sacerdote señorita Kinomoto, pero eso no quiere decir que tenga ciertas tendencias raras – al parecer en verdad mi comentario no le había gustado –
-bien, le creo – dije seriamente, ya que todo denotaba que no le gustaba nada el hablar de ese tema, al menos sabia que no era gay, eso ya era un avance, aunque en verdad nunca lo pensé, en ninguna de sus facetas había algo que indicara eso, pero cada vez estaba mas intrigada por saber que era lo que lo había hecho querer ser sacerdote, y no estaría tranquila hasta averiguarlo, pero suponía que por ahora ya había sido suficiente para los dos – ¿quiere bailar? – le pregunte mirándolo seriamente –
-no gracias – debió tomar mi pregunta muy enserio ya que su respuesta fue inmediata, y su rostro severo regreso –
-no ponga esa cara, no le estoy pidiendo algo indecente – soné como si en verdad quisiera hacerlo bailar, aunque no era así, ya que si no había logrado hacer que tomara sin desconfiar que la bebida tuviera alcohol, menos lo haría bailar, cuando era evidente que lo único que quería era salir del lugar, y ya estaba decidida a dejarlo irse –
-tal vez no, pero yo no bailo eso, además ya debo irme –
-esta bien ya puede irse, Dan ya regreso lo puede llevar donde vaya –
-gracias – dijo poniéndose de pie, gesto que yo imite – ¿usted también viene? –
-si ya es hora que me vaya a dormir, estoy un poco cansada luego de los exámenes – y en verdad era así, al parecer logro relajarse un poco mientras bajábamos al primer nivel, vi a lo lejos a Ryota hablado y bebiendo con el sujeto que le había interesado, al parecer había logrado su cometido, el también se fijo en mi a manera de despedida levanto su trago como si estuviera brindando, me limite a sonreír, y seguir mi camino, hasta que note la mirada otra vez molesta del Padre – vamos – le dije no dejando que dijera algo mas, y nos dirigimos nuevamente a mi oficina –
Estando ahí tome mis cosas y un chaqueta ya que afuera estaba haciendo mucho frio, Dan nos acompaño hasta el estacionamiento, y al salir note que el profesorcito no pudo evitar dar un suspiro de alivio, no dejaba de parecerme gracioso que algo como una discoteca lo cohibiera, pero estaba visto que no estaba habituado a esos lugares, pero el mismo dijo que ya antes los había visitado, lo cual demostraba que había tenido una vida antes del seminario y yo averiguaría cual era.
El viaje no había sido precisamente muy agradable, me sentía un tanto cansada y al parecer el padre no tenia ánimos de conversar, así que nos quedamos en silencio el resto del camino, diría que hasta trataba de rehuir mi mirada, seguramente aun no terminaba de asimilar todo lo que había vivido en las ultimas horas, y por alguna razón el ser la causante de su incomodidad me daba cierta satisfacción, era como si ahora sintiera que todo entre nosotros quedaba saldado, pero no pensaba decírselo, ya que si algo aparecía mas adelante, me serviría recordárselo.
-gracias por traerme – me dijo cuando llegamos hasta su destino –
-por su cara no parece muy agradecido, ¿no le gusto mucho el paseo? o ¿el ambiente estaba muy pesado para usted? – le dije mientras sonreía ya que su rostro aun no volvía a ser el que estaba acostumbrada a ver –
-no, diría que fue una experiencia… enriquecedora – dijo dando un sonoro suspiro, lo cual me pareció un gesto muy lindo, era como si en verdad estuviera muy aliviado de haber salido da ahí, me parecía estar viendo a otro hombre, alguien que podía ser vulnerable, y no solo el ogro amargado que hasta ahora me había empecinado en ver, esperaba que el también tuviera una opinión diferente de mi, ya que fue el primero en pensar que yo era alguien que no soy –
-lo tomare como algo bueno. Aunque aun no me convence que le haya gustado – abrió la puerta de la camioneta para salir y fue hasta ahí que repare en el lugar donde estábamos era una zona muy exclusiva de apartamentos, y el edificio era uno de los mejores, al parecer había mas cosas ocultas de él de lo que yo esperaba – lindo lugar donde vive – el siguió mis ojos hasta donde yo lo hacia –
-No vivo aquí – dijo con una sonrisa que por mas que trate de evitar ver, no pude, y termine de nuevo teniendo los pensamientos que había tratado de evitar en todo la noche –
-a no ¿entonces? ¿Que hacemos aquí? –
-antes vivía aquí, tengo un apartamento, ahora lo ocupa un amigo, que estará por un tiempo en la ciudad y vine a visitarlo –
-vaya entonces también tiene vida social, creo que yo también me equivoque con usted – su sonrisa se amplio cuando dije esto, y en verdad era capaz de atrapar a cualquiera en ella, era como si rostro se iluminara con ella –
-ambos nos equivocamos – asentí levemente a su comentario y ahora fui yo la que dio un suspiro de alivio al ver que empezaba a caminar unos pasos hacia atrás – gracias de nuevo, la veo el lunes –
-adiós… profesor – esta vez no pude decirle padre, hoy mas que nunca esa palabra me pesaba mucho, cerro la puerta y se encamino dentro del edificio, no podía creer que el solo hecho de haberlo visto sonreírme de esa forma me hiciera ponerme así, sacudí mi cabeza para apartar cualquier pensamiento que pudiera aparecer en cuanto a él, ya que no podía olvidar quien era, y lo que eso implicaba, si solo fuera mi maestro no me importaría, pero… había cosas contra las cuales no se puede luchar –
-nos vamos señorita – escuche la voz de Dan, eso sirvió para sacarme de mis pensamientos-
-si, vamos – puso el auto en marcha – espero que hayas disfrutado tu descanso Dan –
-claro que si señorita, gracias – me dijo mientras me veía por el retrovisor, sonriendo en complicidad con migo, esta visto que había descubierto mis intenciones cuando le dije que podía tomarse unas horas de descanso –
Aunque ahora tal parecía no había sido buena idea, quería averiguar cosas sobre la vida del… Padre, lo que no tome en cuenta era la forma en que esa información me afectaría, como el conocer por fin su edad, siempre supuse que era mayor de lo que me dijo, pero ahora me daba cuenta que no lo era, técnicamente era solo 5 años mayor que mi, considerando que en pocos meses seria mi cumpleaños, por lo que perfectamente podría… de nuevo me recordé que cualquier pensamiento que me llevara a pensar en una relación diferente a la amistad con él era imposible, tenia que aferrarme a la idea que no podía verlo con intensiones "afectivas" esto me podía costar muy caro, no quebrantaría mi promesa de no fijarme en alguien que no me correspondiera, en eso no fallaría jamás.
Shaoran
Tenia un cumulo de pensamientos extraños esa noche, no comprendía mucho de lo que había pasado, y la verdad, ya no tenia ganas de entenderlo, lo único que pensaba hacer el resto del fin de semana, era apartar de mi mente cualquier tipo de pensamiento en cuanto a la señorita Kinomoto había sido suficiente de ella por una noche, aunque lo que si me hizo entender ese encuentro es que lo mejor que podía hacer era acercarme a ella y tratar de ayudarla a llevar mejor su vida ya que estaba visto que era demasiado confiada con las personas, sobre todo con los muchachos, desde que la conocí había intentado hacerla cambiar y al parecer había encontrado la forma de hacerlo, incluso seria bueno hacer que sintiera un poco de interés por la religión, ella misma había admitido que no era muy conocedora del tema, así que la ayudaría a que supiera de ello, pero eso seria cuando regresara al colegio, por ahora debía centrarme en lo importante para mi de momento, la verdadera razón de mi visita a la ciudad. Di un gran suspiro mientras el ascensor iba rumbo al Apartamento, el pequeño recorrido me serviría para despejar un poco mis pensamientos.
No me gustaba en lo absoluto el tener que salir del seminario, y ahora que lo había hecho y estaba en el colegio, este se había convertido en mi resguardo, pero esa noche me había traído de nuevo a la realidad en varios aspectos, y mañana enfrentaría uno de los más difíciles, mis padres. Habían vuelto a la ciudad luego de 4 años, mas bien luego de mi decisión de entrar al seminario, no era que estuvieran molestos por este hecho, al menos mi madre parecía muy contenta por mi decisión, me había apoyado y motivado, a diferencia de mi padre que no estaba nada conforme con este hecho, soy su único hijo, después de mi nacimiento, mi madre jamás logro el termino de ningún embarazo, y jamás supe de hijos fuera del matrimonio por parte de él, amaba mucho a mi madre como para traicionarla en ese aspecto, lo que me convertía en su única posibilidad de dar continuidad a su apellido.
Y diría que esta es la verdadera razón por la cual no apoyo mi decisión, con esto su descendencia moría en mi, lamentaba este hecho, pero no me sacrificaría por darle gusto, no es que estuviera molesto con migo por la profesión que elegí, mas bien, estaba mortificado por la inminente realidad que jamás seria abuelo, esas fueron sus palabras cuando por fin se decidió hablarme después de darles a conocer mi disposición de entrar al seminario. Siempre había estado orgulloso de todos mis logros pero al parecer este no era uno de ellos. Tan perdido estaba en mis pensamiento que no me di cuenta cuando estuve frente a la puerta de mi apartamento, bueno ya no sabia si considerarlo mío, las llaves en mi mano decían que lo era, pero estaba visto que no volvería a vivir en el, abrí la puerta y al hacerlo me encontré con la persona que por el momento lo estaba ocupando.
-vaya hasta que apareces, pensé que habías cambiado de idea y no vendrías – me dijo mi amigo, quien tenia ya un tiempo de estar hospedado aquí, se lo había ofrecido luego que se decidiera a estudiar en la cuidad, y por lo visto lo había puesto bastante de él en el lugar - ¿Dónde estuviste metido hasta ahora? – me pregunto y no pude evitar sonreír al recordar la razón de mi retraso, al escuchar a mi amigo reprocharme por mi tardanza –
-ni te imaginas donde he estado Eriol – le dije mientras me dejaba caer al sillón, por alguna razón me sentía bastante cansado, Eriol Hiragizawa y yo habíamos sido amigos desde hace mucho tiempo, mas bien desde que estábamos en el colegio, prácticamente habíamos crecido juntos, pero desde que yo me decidí por entrar al seminario pues nuestra comunicación se volvió mas esporádica, aunque nuestra amistad no se ha visto afectada por este hecho, la prueba esta en que lo deje vivir en mi apartamento mientras terminaba sus estudios y el como buen amigo, se había aprovechado de mi buena obra y convirtió mi casa en su propia vivienda, y estaba seguro que traía a mas de una de sus "amigas" a quedarse a dormir –
-no me lo digas, en alguna iglesia rezando – se burlo como siempre solía hacerlo, mientras se sentaba en el sofá frente a mi, y me miraba con expresión divertida, él era otro que no aceptaba que mi vocación era real, y no terminaba de convencerlo que este era mi camino –
-pues no, de hecho, era un lugar nada santo –
-¿enserio? Pues ahora si ya me intrigaste, ¿Dónde estabas? – Lo dijo como si no creyera que en verdad estuviera en un sitio así –
-en una discoteca – se quedo un momento en silencio como si aun estuviera analizando lo que le había dicho, y luego de un rato una sonora carcajada salió de él –
-podrías haber inventado algo mejor –
-te digo la verdad – lo dije tan convencido que su sonrisa de a poco fue disminuyendo, y me miraba aun incrédulo a mis palabras –
-no puedo creértelo, no me digas te diste cuenta que lo que te dije acerca de tu "vocación" era cierto y decidiste darle la oportunidad de cambiar de idea en una discoteca, ¿encontraste alguna mujer que te interesara? – al parecer tendría que explicarle todo, de lo contrario seguiría pesando que mi decisión estaba forzada por otra razón que no fuera vocación –
-no fui por gusto propio, de hecho casi fui obligado – pero al parecer no era tan fácil de explicar como lo había supuesto –
-y quien fue capaz de lograrlo – dijo como el hecho fuera una proeza –
-una de mis alumnas – lo dicho no era nada fácil de explicar, de hecho no sonaría nada bien, estaba visto que esta niña no dejaría de causarme problemas, incluso cuando no estaba presente –
Trate de explicar las cosas lo mejor que puede, y trate de aclararle los puntos en los que intentaba hacerme ver que esto era una señal que no debía convertirme en sacerdote, pero por mas cosas que todos me dijeran yo sabia que estaba en el camino correcto, y nada me haría cambiar de opinión, ni siquiera la decepción de mi padre, mucho menos una niña caprichosa y mimada, no, yo me convertiría en sacerdote, y eso no tenia vuelta atrás.
-no puedo creer lo que cuentas, así que te encontraste con la horma de tu zapato – me dijo cuando termine de contarle lo sucedido desde la llegada de la señorita Kinomoto al colegio, tuve que llegar hasta ahí para que comprendiera las cosas –
-no lo diría tanto así, pero créeme que esta niña es capaz de desquiciar a cualquiera cuando esta enojada, pasa por alto cualquier tipo de autoridad, a mi no me bajaba de ogro amargado, incluso una vez me llamo jactancioso –
-bueno eso es cierto, a veces lo eres – lo mire con reproche, que acaso pretendía ponerse del lado de ella, menos mal que decía ser mi amigo, y yo nunca he sido una persona jactanciosa –
-bueno ya, no quiero hablar más de eso – dije esperando dejar por zanjado el tema –
-supongo que lo ahora mas te preocupa es la razón por la que tuviste que venir – al parecer estaba mejor el tema de la señorita Kinomoto, no tenia muchos ánimos de hablar sobre la razón mi visita a la ciudad –
-la verdad tampoco ese tema me gusta mucho – esperaba que dejara las cosas así, pero a juzgar por su rostro no seria así –
-pues me temo que vas a tener que afrontarlo amigo, tus padres llegaron esta tarde y lo primero que hizo tu mamá fue llamar para preguntar por ti –
-debo suponer que mi padre no estaba tan emocionado como ella – me vi tentado a preguntar aunque ya sabia la respuesta a eso –
-pues no hable con el, pero creo que deberías quitarte de la cabeza que ya no se preocupa por ti como antes –
-bueno no es que no crea que no me quiere, es solo que… no puedo evitar que cada vez que lo veo, esta ahí esa expresión de decepción – me puse de pie al recordar este hecho, eso era por lo que no quería ver a mi padre, me sentía muy mal cada vez que me sonreía de una forma tan leve, y con el desencanto reflejado en todos sus gestos y palabras cuando me veía –
-yo no lo vería tan grave es solo que el esperaba que tu… -
-le diera un nieto lo se, pero no será posible, y me duele que él no acepte del todo mi decisión –
-debes admitir que tiene cierta razón, pero debes tener paciencia Shaoran, tarde o temprano él se hará a la idea –
-he tenido 4 años de paciencia – era de esperar que para mi padre no habría tiempo suficiente para que esto quedara aclarado, lo único que a él le importaba era el hecho que no tendría mas descendencia – bueno espero que salga bien nuestro encuentro – dije bastante desanimado –
-ya veras que si –
-me voy a dormir, te veo mañana – le dije tomando mis cosas para disponerme ir a mi habitación, definitivamente este no había sido mi día, y lo peor de todo es que estaba seguro que el fin de semana aun tenia demasiadas cosas que traer para mi, y no eran nada buenas por lo que presentía –
Sakura
No había podido quitar de mi cara la sonrisa en todo el fin de semana, cada vez que recordaba la cara del padre cuando me reprendió durante nuestra breve estancia en la discoteca, cuando llegue lo vi de lejos mientras hacia sus labores del día, nuestras miradas se cruzaron un momento y no pude evitar sonreírle, aunque no obtuve lo mismo de él, su leve asentimiento de cabeza me respondió que no estaba molesto por lo sucedido. No sabía si era mi impresión o parecía un tanto turbado, como si alguna cosa agobiara su mente, pero… que problemas puede tener alguien como él, es decir en su vida no parece haber más dificultades que no sea pensar en castigos para nosotras.
Me sorprendí al descubrir que el resto del día pase tratando de verlo, si, efectivamente quería verlo y aunque sabia que con eso no lograría nada bueno, quería hacerlo, después de ver sus ojos de esa manera, y la forma en que me hizo sentir, lo mas adecuado era alejarme de él, pero contrario a la lógica, yo quería hablarle, definitivamente algo estaba mal con migo, desde cuando me gustaba torturarme de esa manera, así que hice caso a mi conciencia y me dedique a prestar atención al resto de mis clases, no con mucho logro he de decir, pero iba a lograrlo, sobre todo porque aun tenia esa impresión que no se encontraba muy bien, su estado de animo no era el mejor, estaba visto que por mas que lo intentara no lograría sacarlo de mi cabeza tan fácilmente.
Y la clase de literatura y el escuchar hablar de poesía y amor, no ayudaba mucho a lograr apartar de mi mente cualquier tipo de pensamiento que no me era conveniente en cuanto al Padre.
-bien señoritas para el festival de literatura tendremos mucho que leer – Dijo la maestra y nuestras caras no fueron precisamente de alegría al escucharla –
-acaso creen que el hecho de llamarlo "festival" lo hará mas divertido – le susurre a Tomoyo en forma irónica a lo que ella sonrió levemente, pero era cierto, por mas que trataran de ponerle palabras bonitas a los trabajos no dejaban de ser eso, y por mas que lo hicieran sonar como algo divertido un festival de literatura donde lo único que haríamos es leer, tampoco ayudaba mucho a lograr el objetivo de entusiasmarnos –
-bien, tenemos aquí a los diversos autores así que para hacerlo democrático, cada una tomara un papel con el nombre del autor y luego uno con la obra que leerán lo haremos por columnas, así que comencemos – no me parecía muy democrático, pero que podía hacer, quejarme no solucionaría nada, y este día todo me daba igual, al menos todo lo que no tuviera que ver con el Padre Shaoran ¿Qué podría ser lo que lo tenia así? –
-Señorita Kinomoto – escuche a la maestra decir mi nombre cuando llego mi turno, la verdad ya no había mucho que elegir, así que no me quedaba mas que resignarme a lo que me tocara, y no se porque presentía no me iría muy bien, sin mas tome el papel donde estaba el nombre del autor y se lo entregue a la maestra – muy bien el señor Shakespeare – dijo entusiasmada, acto que yo no compartía – ahora elija la obra –
-no Romeo y Julieta – dije levemente para mi misma esperando que esto se cumpliera, seria lo ultimo que me faltaba, de todo lo que podía elegir que me tocara lo mas cursi y trillado – ¡Rayos! – pero al parecer esta vez la suerte no estaba de mi lado, y debí llamar a lo que no quería ya que efectivamente esa obra fue la que me toco, y mi cara de decepción fue mas que evidente, sobre todo para mi prima que no disimulo para nada su sonrisa al ver mi expresión, ella tuvo mejor suerte que yo en la repartición de las obras –
-pueden retirar los ejemplares de sus obra en la biblioteca, todos están disponibles, así que quiero que para el final de la semana tengan buena parte leído – dijo la maestra para dejar por finalizada la clase –
Salimos del salón y aun no había quitado mi cara de tragedia, aunque sabia que no se debía al simple hecho de tener que leer esa obra, mas bien era por lo que había estado sintiendo en estos días, y no hablaba solo por lo que el Padre me hacia sentir, eso solo era una parte de lo que me pasaba, a esto había que agregarle el cumulo de imágenes que se estaban formando todas las noches en mi mente mientras dormía, cada vez dudaba mas que fueran sueños, mas bien era esa parte de mi vida que esperaba no recordar nunca, pero tal parecía que seria inevitable.
-no entiendo porque te molesta tanto, será menos trabajo – escuche a Tomoyo, y su comentario me saco de mis pensamientos, al parecer para ella solo estaba molesta por la obra, y no me molestaría en desmentirla, que caso tenia –
-que cuestión tiene leerla, ya se como empieza y como termina – le dije con cierta molestia, al menos eso no era mentira –
-ya no reniegues y mejor vamos de una vez a la biblioteca – al ver que no quería ir, me tomo por un brazo y me halo un poco para que empezara a caminar –
-no me gustan las obras de tragedias románticas – le dije mientras la veía sonreír, y decidí que lo mejor era ya no pensar en lo que me estaba atormentando, y sentarme en la tarea aunque no me gustara mucho –
Me entretuve un poco entre los pasillos de la biblioteca antes de llegar al área en la que debía buscar, durante mi castigo me había aprendido perfectamente como estaba distribuida la biblioteca, y no tenia ninguna prisa por buscar mi ejemplar de Romeo y Julieta, como si no tuviera ya bastantes tragedias en mi vida para agregarle una obra romántica fatídica, pude ver la mirada de reproche por parte de Tomoyo cuando se dio cuenta que estaba perdiendo el tiempo, por lo que me decidí a encaminarme hasta el área de literatura y buscar lo que nos interesaba, Tomoyo encontró rápidamente la suya y empezó a ojearla, no tardaría mucho en empezar a leerla y sumirse en el libro, suspire y me dispuse a buscar el mío, se encontraba en el estante mas alto y no estaba de ánimos para buscar una escalera así que me dispuse alcanzarla poniéndome en puntillas y extendiendo mi brazo lo mas que podía, pero no era suficiente, no lograba alcanzarla, así que me extendí un poco mas haciendo esfuerzo con lo que solo logre tocarlo un poco pero sin ninguna posibilidad de alcanzarla.
-déjeme ayudarla – escuche una voz a mis espaldas, que no tarde en reconocer y solo logre percibir su mano acercándose con mucha facilidad hasta el libro que yo con tanto esfuerzo trataba de alcanzar, pude sentir el leve roce de su mano con la mía al tomar el libro, me gire a verlo, y veía la portada atentamente, y no pude evitar sonreír cuando me entrego en mis manos la obra –
-gracias – le dije sin quitar mi sonrisa, y no pude evitar sentirme un tanto nerviosa por su cercanía, su expresión no había cambiado mucho desde que lo vi, seguía pareciéndome que estaba agobiado, su rostro estaba serio, no como antes cuando tenia algo contra mi, pero una expresión muy severa –
-no sabía que fuera amante de este tipo de literatura – me dijo viendo el libro que tenia en mis manos, y yo no pude evitar dar un suspiro de resignación ante este hecho, al menos eso serviría para pensar en otra cosa y aliviar los nervios que me hacia sentir –
-no es a mi gusto que voy a leerla – dije con cierto disgusto, y vi que Tomoyo se acercaba a nosotros al escuchar la forma en que me había expresado, a ella aun le parecía divertida mi actitud y no era para menos, me estaba comportando de una manera muy infantil por algo que no valía la pena –
-es para el festival – dijo ella aclarándole el porque teníamos que leer –
-ya comprendo – dijo él Padre como si ahora el que fuera a leer eso tuviera sentido, no era mucho de ese tipo de literatura y era algo que no me molestaba admitir, pero al parecer este hecho sirvió para que su expresión cambiara un poco, una leve sonrisa se formo en sus labios, se veía mucho mejor así – y por lo que veo no le agrada nada – dijo un poco mas divertido –
-en lo absoluto, hubiera preferido cualquier otra – dije mostrando mi disgusto por el hecho –
-¿y usted que tiene, señorita Daidoji? – le pregunto a mi prima –
-Otelo – dijo al tiempo que le mostraba el libro sin dejar de sonreír – nos tocaron las tragedias – note que la actitud de ella para con el Padre no era la misma de antes, al parecer el haber hecho una simple salida le había aclarado los pensamientos, me alegraba mucho eso, la verdad el pensar estar enamorada de un seminarista era algo que la atormentaba mucho y era bueno ver que sus sentimientos se estaban aclarando, lo cual me recordaba que los míos solo se estaban confundiendo, y lo que menos quería era tener un conflicto como ese –
-por lo que veo usted esta más de acuerdo con lo que le toco – dijo él mostrando una sonrisa que cada vez me parecía más encantadora y cautivante, pero lo que menos quería era demostrar lo que sentía, o mas bien dicho lo que me hacia sentir –
-es mejor que esto – dije tratando de seguir molesta solo por el hecho de tener que leer ese libro –
-bueno yo las dejo trabajar – dijo mientras se disponía a marcharse – disfruten la lectura – por la forma en que lo había dicho sonaba un tanto sarcástico, lo cual me hizo ver que también podía bromear, al parecer aun tenia muchas cosas por descubrir del Padre Shaoran, pero ahora me preguntaba que tanto me convenía seguir descubriendo –
Ya no sabia como sentirme con respecto a él, la verdad de un tiempo a la fecha su cercanía empezaba a producirme cosas que no me estaban gustando. Ahora entendía a Tomoyo, cuando se decía enamorada de él, ya que no era muy difícil sentirse confundida, porque eso era lo que me pasaba, estaba confundida, no podía haber otra razón para sentirme así, seguramente era que ahora su cercanía me resultaba agradable y sumado a su atractivo físico era una combinación peligrosa, pero era seguro que eso no pasaría de ahí, no lo permitiría.
La semana había sido bastante trabajosa, y la verdad esperaba con ansias el fin de semana. Ese había sido uno de los días en que tal parecía que lo único que tenia que hacer era tareas, no habíamos dejado de realizar trabajos en todo el día, y me sentía muy cansada cuando la jornada termino, entre los exámenes y los trabajos la verdad me sentía impaciente porque terminara y poder tomarme unos días de descanso en el rancho, era lo único que quería que ocupara mi mente en el resto de la semana, cuando llegue a mi cuarto me deje caer en la cama, y ya no tenia ánimos de moverme más, y sin darme cuenta me quede dormida.
-¡Sakura! Sal de ahí rápido – escuchaba esa vos un tanto lejana, y trate de reconocer el lugar donde me encontraba, pero no podía ubicarlo, lo que podía sentir era mucha angustia, como si todo mi mundo girara, estaba mareada y había una extraña sensación en mi pecho – ¡Sakura! – escuche de nuevo mi nombre –
-Sakura date prisa – esta vez era una voz diferente, quería distinguir a mi alrededor así que hice un esfuerzo para lógralo, pude ver que me encontraba en el interior de un auto, eso fue lo poco que pude distinguir, pero no parecía estar en la carretera, de hecho hacia un movimiento extraño, sentí como el auto se movía mas, y al observar mejor me di cuenta que estaba muy cerca de la orilla de un gran barranco – ¡Sakura! – Escuche el grito de alguien que no podía distinguir, pero estaba segura de reconocer la voz – ¡Sakura! – escuche nuevamente pero al girarme a ver a la persona que me hablaba sentí como el auto empezaba a rodar, y no parecía detenerse, sentía los golpes en mi cuerpo mientras el auto seguía rodando y no podía hacer nada por detenerlo, solo podía sentir los golpes, sobre todo uno muy fuerte en la cabeza, hasta que todo se detuvo, y ya no sentí nada –
Abrí los ojos sobresaltada, y me senté sobre la cama, mi respiración era muy agitada, y una leve capa de sudor recorría mi cara, busque en mi mesa el inhalador, ya que este hecho había echo que me cansara, pero aun al aplicarlo el alivio tardo un poco en llegar, recordar esa imágenes me hacia sentir muy mal, una sensación de agobio llegaba a mi cada vez que soñaba con ese día, esa era la escena que había estado reviviendo desde hace unos días, y no lograba sacar de mi cabeza que eso era lo que había sucedido aquel fatídico día, pero yo no quería recordar, no quería hacerlo, no quería enterarme de lo sucedido, me deje caer en la cama, y sentí las lagrimas recorrer mi rostro.
¿Por qué ahora venia todo eso a mi cabeza? Ahora que no quería saber que era lo que había pasado, no quería saber lo sucedido, no quería reconocer que por mi culpa casi mueren mis amigos, porque todo había sido mi culpa, el informe policiaco lo decía, mi grado de alcohol era muy alto, tanto que ni siquiera debí haber sido capaz de manejar ni un metro, pero lo hice, y el desenlace no pudo tener peores consecuencias. No se cuanto tiempo estuve llorando, ni cuando me quede dormida nuevamente, lo que si sabia era por mas que tratara de negármelo, lo sucedido esa noche pronto estaría de regreso en mi memoria, y esto solo reanimaría el sentimiento de culpa que desde hace mas de un año tenia guardado en mi ser.
No me había sentido muy bien de animo al día siguiente, y no fue de sorprenderse que Tomoyo tratara de averiguar lo que me sucedía, pero unas pocas palabras bastaron para que comprendiera que el hecho se debía a mi accidente y le dije que no quería hablar sobre el tema para que dejara de presionarme, ella había dicho que no me obligaría hablar sobre eso si no quería, y lo había cumplido, por alguna razón no quería hablar de eso con nadie, aunque todos sabían que yo había sido la causante del hecho, por alguna razón trataban de hacerme sentir como si hubiera sido una victima, pero yo sabia que no era así, las consecuencias que ese accidente trajo a mi vida, a penas y era lo que me merecía, lo único malo es que mis padres fueron los que tuvieron que sufrir por esto, y eso me hacia sentir aun mas culpable, los hice pasar 8 meses de angustia, y unos cuantos mas soportando mi mal humor, pero jamás me dejaron sola, aunque no mereciera toda su preocupación por haberlos desobedecido, todo crimen tiene un castigo, y yo había pagado muy caro el mío.
Sin darme cuenta había caminado bastante y me había alejado de todas, me encontraba en uno de los jardines mas apartados, y me acerque hasta uno de los arboles, me recosté en el, y mire el cielo, el día era muy hermoso para estarme lamentando del pasado, suspire y trate de pensar en otra cosa, ya tenia bastante con mis sueños durante la noche como para estar pensando en eso todo el día, mire el libro que tenia en mis manos, no había terminado con la lectura de la obra que me correspondía y por lo visto era un buen momento para hacerlo, leer sobre las tragedias de otros me ayudaría a distraerme un poco de la mía.
-¡Ay de mí! ¡Ah, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rechaza tu nombre, o, si no, júrame tu amor y ya nunca seré una Capuleto – me detuve un momento en mi lectura, porque nos obligan a leer algo así, suspire de nuevo, sabia que por mucho que no me gustara tenia que terminar con eso y mientras mas pronto mejor, no le veía el caso seguir leyendo si ya sabia como terminaba incluso me sabia muchos de los diálogos, quien no, pero me resigne y me decidí a seguir, esta vez leyendo en voz alta, nadie iba a escucharme y tal vez así me resultaba mas divertido.
-Mi único enemigo es tu nombre. Tú eres tú, aunque seas un Montesco. ¿Qué es "Montesco"? Ni mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni parte del cuerpo. ¡Ah, ponte otro nombre! ¿Qué tiene un nombre? Lo que llamamos rosa sería tan fragante con cualquier otro nombre. Si Romeo no se llamase Romeo, conservaría su propia perfección sin ese nombre. Romeo, quítate el nombre y, a cambio de él, que es parte de ti, ¡tómame entera! –
-Te tomo la palabra – me sobresalte mucho al escuchar esa voz grave, sobre todo cuando reconocí de quien se trataba, y el tono tan sensual que me pareció que había usado, él no podía estar ahí escuchando todo lo que decía en voz alta, pero mis sospechas fueron confirmadas, cuando se coloco frente a mi, viéndome fijamente, mi corazón empezó a palpitar aceleradamente, tenia una expresión diferente en su rostro, algo que no había visto y fue ahí cuando repare en la frase que había dicho, como debía interpretar eso, no estaba muy segura, lo comprendí hasta que el siguió hablando – Llámame "amor" y volveré a bautizarme: desde hoy nunca más seré Romeo – me quede ahí como una tonta solo viendo su rostro y la sonrisa que tenia, mi mente parecía estar en blanco, o eso creí –
-¿Quién te dijo dónde podías encontrarme? – ante su expresión me vi tentada a seguir con eso, y de alguna manera me sabia por completo ese dialogo, no pude resistirme después de escucharlo decir las palabras con tanta… pasión –
-El amor, que me indujo a preguntar. Él me dio consejo; yo mis ojos le presté. No soy piloto, pero, aunque tú estuvieras lejos, en la orilla más distante de los mares más remotos, zarparía tras un tesoro como tú – pude sentir como se acercaba mas a mi lentamente, como si temiera que yo saliera corriendo en algún momento, pero era algo que no haría nunca, la verdad no estaba coordinando bien al tenerlo tan cerca, nunca habíamos estado así, pude percibir su perfume, y ver en la profundidad de sus ojos, justo como lo hice en la discoteca, pero esta vez había algo mas en su mirada, y no sabia si se debía al hecho de estar personificando a Romeo, y yo solo podía verlo y quedar hipnotizada por su mirada, así que tuve que hacer un esfuerzo por recordar la siguiente parte del diálogo que llevamos a cabo –
-¿Me quieres? Sé que dirás que sí y te creeré. Si jurases, podría ser perjuro. Dicen que Júpiter se ríe de los perjurios de amantes. ¡Ah, gentil Romeo! Si me quieres, dímelo de buena fe – esta vez fui yo la que acerco a el, mis ojos recorrían su rostro varonil, en especial sus labios, que esta vez estaban frente a mi como si estuvieran a mi disposición y yo pudiera tomarlos –
-Juro por esa luna santa que platea las copas de estos árboles... –
-Ah, no jures por la luna, esa inconstante que cada mes cambia en su esfera, no sea que tu amor resulte tan variable – no supe ni en que momento nos habíamos acercado tanto, pero seguía perdida en su mirada mientras realizábamos ese dialogo, tanto que podía sentir como si las palabras que decía fueran reales y dirigidas a mi, mi corazón estaba muy acelerado, y esa sensación de mariposas en mi estomago se hizo presente, sin que pudiera evitarlo mis ojos permanecía enfocados en sus labios y sin darme cuenta me sentí tentada a besarlos –
-¿Por quién voy a jurar? – el se había inclinado un poco para quedar a mi altura, tanto que pude sentir su respiración sobre mi rostro, y eso me hizo estremecer de una manera inimaginable, me asuste un tanto ante esta sensación, era algo que no había sentido antes, retrocedí un poco ante el temor que me invadía, no hacer algo que no debía, si no a todo lo que su presencia me hacia sentir, pero me encontré con que al estar recostada en el árbol, no tenia mucho lugar para seguir retrocediendo, pero él si pudo avanzar los pasos yo había dado para alejarme –
-No jures – dije colocando mis manos en su pecho como si con eso pudiera evitar que se acercara más a mi, pero al hacerlo mi corazón se acelero a un mas con este leve contacto, y nuevamente acerco su rostro al mío – o, si lo haces, jura por tu ser adorable, que es el dios de mi idolatría, y te creeré – no iba a poder resistirme mas a juntar sus labios con los míos, era algo que me parecía inevitable, así que lentamente hice lo que instintos me decían, me incline un poco para llegar a su altura –
-¡Ah, santa, santa noche! Temo que, siendo de noche, todo sea un sueño, harto halagador y sin realidad. – prácticamente dijo estar palabras sobre mis labios y no pude seguirme resistiendo, no puedo decir que fue un beso lo que siguió, pero si sentí el roce de sus labios con los míos – Sigue usted – escuche su voz hablar casi contra mis labios, fue hasta ese momento que reaccione y caí en cuenta de lo que estaba pasando, aleje mi rostro de él, esperando que no hubiera notado nada de lo que sucedió, y lo que a juzgar por el calor en mi cara significaba que estaba… sonrojada, desde cuando yo podía sonrojarme, no era algo que me sucediera, eso no me pasaba a mi, pero sentirlo de esa forma, aunque había sido una caricia tan imperceptible que dudaba que hubiera reparado mucho en el hecho, al menos no parecía estar muy afectado, estaba visto que no sentía el corazón latirle en la orejas como yo en ese instante, ¿Cómo había sido capaz de pensar siquiera en besarlo? Era algo que no debía volver a intentar nunca más –
-no recuerdo más – y era cierto, había olvidado por completo lo que seguía con el solo hecho de sentirlo tan cerca, fue él quien ahora se alejo unos pasos de mi, tenia en su rostro una sonrisa que en verdad me hacia pensar que no había sentido nada parecido a lo que mi cuerpo experimentaba con su presencia, no era que algún otro chico no me hubiera hecho sentir cosas, era solo que… esto iba mas allá de lo que había experimentado hasta el momento, nadie me había hecho sentir eso con algo tan leve como un roce de labios, y se podía llamar así siquiera, no había llegado a nada, y yo estaba ahí casi temblando como una hoja, esto no podía pasarme a mi, no era normal en mi persona que las sensaciones me afectaran hasta el punto de no poder responder con algo coherente, o detenerlas antes que lleguen a mas, que estaba pasando con migo –
-tiene el libro en sus manos – me dijo viendo el libro que sostenía con mucha fuerza, dirigí mi mirada también al objeto –
-ya perdí la página – alegue, a lo que lo vi sonreír, y por algún motivo no quería verlo a la cara, temía que lo que me estaba haciendo sentir se reflejara en mis ojos y lo notara –
-parece que se dejo llevar – regrese mi vista hacia el cuando lo escuche decir eso, parecía que después de todo si noto mis nervios –
-¿Qué? – dije un tanto temerosa de lo que pudiera estar pensando de mi en ese momento –
-que se dejo llevar por el personaje, ¿ya lo había representado antes? – me sentí aliviada al notar que se refería a eso y estaba visto que todo lo sucedido para el, había sido solo por la pequeña representación que había hecho de la obra –
-Eh... pues si, una vez hace ya algunos años, supongo que por eso aun recuerdo algunos diálogos – necesitaba que nuestra conversación se desviara a cualquier otro tema y alejar de mi mente los pensamientos que tenia, y tal vez esto podía ser un inicio –
-si, pude notarlo, parece que tiene buena memoria – trate de alejarme un poco de él, necesitaba espacio y respirar profundo –
-pues si – ya estando a cierta distancia de nuevo me gire a verlo – pero usted también conoce la obra, que ¿también la represento? –
-claro, también hace varios años – lo dijo sin quitar la sonrisa de su cara, cosa que no hacia que alejara de mi mente los pensamientos que tenía –
-y ¿Qué papel tenia? El de Julieta – lo vi reír mas con mi comentario, por un momento logre que la tensión en mi se bajara un poco –
-no, aunque me hubiera gustado, fui Romeo –
-¿y fue un buen Romeo? – por como había dicho los diálogos la pregunta estaba de más, claro que había sido un buen Romeo, no había que dudarlo –
-no lo se, mis amigos decían que si, que incluso… - se quedo un momento pensando como si recordara algo que le causa gracia y luego negó con la cabeza – nada olvídelo –
-¿Qué? –
-nada es una tontería –
-pero quiero escucharla – esto tenia que ayudarme a calmar mis emociones –
-bueno ellos decían que era tan bueno que muchas se peleaban por ser Julieta solo por escucharme decir los diálogos – eso no lo dudaba, lo hacia de una forma que cualquiera se… ¿pelearía?
-¿se peleaban? – pregunte reparando hasta entonces en lo que había dicho –
-literalmente, pero siempre creí que era broma, lo que me parecía extraño era que hubieran tantas suplentes de Julieta, todas las que lograban el papel sufrían algún percance que no les permitía salir en la obra, la verdad la presentación fue un desastre – al parecer el recuerdo le resultaba gracioso, y ahora me sentía capaz de mantener una conversación con él sin temer que mis piernas flaquearan y me dejaran caer al piso, o que mi corazón saltara de mi pecho –
-vaya, me es difícil imaginarlo a usted, en la escuela, o… participando en una obra de teatro, menos, siendo perseguido por mujeres queriendo ser Julieta –
-no veo porque, ya le dije que no naci en seminario, no veo que le resulta tan difícil de imaginar –
-es que es tan…. Estricto y… serio que cuesta creer que fue diferente antes –
-tampoco es que fuera tan diferente entonces, es solo que vivía como cualquier joven de mi edad –
-eso es lo que me resulta difícil de creer –
-¿Qué alguna vez fui joven? – no pude evitar reír por la forma en que lo dijo, como si creyera que es un viejo, pero era de todo menos eso, y yo podía afirmarlo con certeza después de verlo nadar tan diestramente –
-no, el que haya tenido una vida como un joven normal, para mi es difícil imaginarlo diferente a lo que veo ahora – su gesto me hizo ver que no le gustaba mucho lo que decía – bueno… es que ni siquiera lo he visto con ropa diferente, o de otro color que no sea negro – y la única vez que lo había visto con otro atuendo o casi sin el fue impresionante –
-bueno, viéndolo así supongo que es comprensible – me miro de una manera extraña, no sabia exactamente como interpretar su expresión – parece que lo que sea que la preocupaba se esta disipando – me quede sorprendida cuando dijo eso, ¿Cómo era que había notado que me sucedía algo? –
-¿Qué le hace pensar que algo me preocupa? – sonrió como si preguntara algo que es evidente, pero para mi no había nada que le indicara a él que tenia algo que me estaba preocupando –
-su comportamiento no ha sido el mismo esta semana, la he notado un tanto distante – al parecer no era la única que había estado pendiente de él, también parecía haber estado pendiente de mi – ¿y que es lo que la preocupa? – su pregunta me tomo un tanto por sorpresa –
-no tengo nada que me preocupe, es solo… - por un instante me sentí tentada a contarle lo que me sucedía, pero seguramente si lo sabia solo tendría reproches de su parte, y quien sabe como lo tomaría, de por si me había costado mucho trabajo que tuviera un opinión distinta de mi, como para ahora darle un motivo que lo que siempre pensó de mi se convirtiera en algo real, no iba arriesgarme a ello – es algo que ya no tiene importancia –
-parece que aun oculta algunas cosas Señorita Kinomoto, no se que mas pueda descubrir de usted y que tan bueno sea – sonreí cuando me dijo esto –
-yo podría decir lo mismo de usted, lo he visto un tanto desanimado en la semana –
-bueno, lo mío es solo…. – trato de imitar mi tono al hablar, y sonrió cuando vi mi gesto de desaprobación por ello – nada de importancia supongo simplemente que a veces nos tomamos las cosas muy a pecho –
-y que es lo que se toma tan a pecho – lo vi dirigir su mirada al cielo, como si ahí estuviera la respuesta a su preocupación, luego de nuevo fijo sus ojos en mi –
-mi vida – dijo simplemente, y la verdad no supe a que punto en particular se refería, a su vida en general, o su vida futura como sacerdote, era muy amplio el termino y no había explicado mucho, iba a pedirle que lo hiciera cuando escuche a lo lejos sonar la campana, tal parecía que no podía encontrar el momento propicio para indagar sobre lo que me interesaba de él – será mejor que se de prisa o llegara tarde a clase –
-si, nos vemos luego Padre – le dije mientras me disponía a tomar mi camino, lo vi sonreír con resignación, al menos ya no le resultaba insultante esa palabra de mi parte –
Me aleje de ahí casi corriendo, no sabia bien si era por no llegar tarde, o alejarme del Padre lo mas rápido posible, aunque mis emociones se hubieran calmado durante nuestra conversación, no dejaba de preocuparme todo lo que me había hecho sentir con su cercanía, y con es casi beso de mi parte, ya no entendía que pasaba con migo, y con todo el control que siempre me sentí orgullosa de tener sobre mis emociones, como era que ese hombre con un simple dialogo que ni siquiera iba dirigido a mi, pudiera poner a mil mis sentidos, tenia que encontrar la forma de lograr controlar todo lo que sentía cuando lo tenia cerca, porque evitar verlo era algo que no estaba en mis planes hacer, al parecer después de todo, si necesitaba con urgencia un viaje al rancho para tomar un poco de aire… y no me refería precisamente a mi problema de salud.
Continuara….
Holas
Parece que hoy si me tarde mucho, mis mas sinceras disculpas, pero no había podido terminar el capitulo, me costo mucho encontrar tiempo para hacerlo, y sobre todo para llevar las cosas a este punto sin acelerarlas mucho, si lo hago no voy a logar lo que quiero, se que tal vez para este capitulo ya tendría que estar mas adelantada la relación entre S&S, pero no me parecer que ayude mucho a la historia si apresuro las cosas, cuando se den será lo adecuado.
Para los que tenían dudas no pienso dejar la historia, si logre terminar la anterior también voy hacerlo con esta, no importa que me resulte también larga, tal parece que no puedo escribir historias cortas, y que todo pase rápido, así que van a tener que esperar un poco mas para ver acción.
Gracias a los que siempre dejan sus comentarios, incluidos los que me decían que actualizara pronto, espero su opinión sobre el cap. Y nos leemos en la próxima.
PD. También pueden encontrarme en el facebook
