Mephisto fue directamente a su oficina, ahora tendría más tiempo para solucionar cualquier tipo de problema relacionado con su amada academia, Shiro caminaba detrás de el.
-Genial, tengo un grave, grave problema con una puerta a gehenna y mi estúpido hermano menor quien nos quiere enseñar alquimia.-Exclamó Mephisto rompiendo el silencio.
-Quiero oírte decir eso en unos meses.-Dijo Shiro con un tono de burla y preocupación al mismo tiempo.
-¿A qué te refieres?-Preguntó Mephisto quien sabia que lo que el otro decía no era nada bueno.
-Dentro de unos meses, la puerta a gehenna será el menor de tus problemas.-Ambos entraron a la oficina y se sentaron, pero antes Shiro, trazo unos círculos con varios símbolos en ciertas partes de la oficina, como en las ventanas y la puerta.-Se borraran, además de que no confío en los ojos y oídos de tu hermano.
-Continua.-Dijo Mephisto seriamente.
-Amaimon no se prestó a enseñarles alquimia a un montón de niños molestos y a un baquetón como tu… sin ofender… si no fuera algo verdaderamente importante.-Dijo mientras Mephisto hacia un puchero por el ultimo comentario.-Tú y Amaimon son los protagonistas de esta épica tragedia, aunque aun no me explico a quien le toca salvar a quien.
-¿Tragedia?-Preguntó Mephisto sin entender.
-Si Amaimon supiera que te estoy diciendo esto me mataría.-Exclamó.
-Ya estás muerto, además si intenta hacerte algo bien puedo matarlo yo a él.-Dijo sonriendo con su usual sonrisa de oreja a oreja.
-Eso es lo que me preocupa, por favor no vuelvas a decir eso.-Dijo un poco irritado.
-¿Por qué?-Preguntó Mephisto sin entender.
-Solo no lo hagas.-Contestó cortantemente.
-Bien.-Exclamó.
-Es que esto, no lo estoy haciendo por ti, si no por el.-Entonces Mephisto cruzó los brazos.
-¿Y qué es lo que querías decirme?-Preguntó un poco cortante.
-¿Has escuchado hablar de Shambhala?-Preguntó Shiro.
-¿Shambhala? ¿Hablas de la legendaria ciudad de Shambhala?-Preguntó aun un poco incrédulo ante lo que estaba oyendo, y Shiro, se limitó a asentir son la cabeza.
-Antes, mucho tiempo atrás inclusive de que se pensara crear el primer ángel, existió el caos, y después del caos, existió un mundo creado solamente para la felicidad, un mundo donde no se conocía el dolor, el sufrimiento, la locura, el mal o la crueldad y mucho menos el olvido o la muerte, era el más perfecto paraíso donde cualquiera ansiase vivir, y en medio de todo ese hermoso mundo existía un reino imposible, la ciudad de Shambhala.-Dijo mientras miraba sus manos.-Ese mundo, en su comienzo estaba vacío, a pesar de ser un mundo perfecto, no tenia morador alguno salvo el primer Dios existente, y este decidió crear a los primeros seres que tendrían el honor de vivir en tan magnífica ciudad, los llamó "Hijos de Shambhala", vivieron siendo felices durante milenios y sus hijos, y los hijos de sus hijos felices como lo fueron ellos…
-¿Ellos podían morir?-Preguntó Mephisto.
-Sí y no, su muerte no estaba sujeta al tiempo, puesto que el tiempo no existía, ni a las enfermedades, solo a ser muertos por las manos de sus iguales, jamás ambicionaron saber más, fueron las creaciones más perfectas hechas jamás tanto que Dios les permitió poseer su propio tiempo, eso los hacía inmortales, pero si eran asesinados su tiempo se convertía en parte del todo y morían.
-Creo que se como acaba esta historia, uno de ellos fue asesinado ¿Verdad?-Preguntó sin estar muy seguro.
-Exacto, en uno de sus juegos, uno de ellos murió por accidente de alguien más, los hijos de Shambhala prometieron nunca hablar de lo ocurrido y mucho menos odiar a quien había asesinado involuntariamente a uno de sus amigos, pero a la larga rompieron su promesa y después de odiarle permitieron que el olvido se llevara el recuerdo de alguien que hizo algo que realmente no era su culpa, entonces ese alguien tomó parte de su tiempo y volvió al forjar un cuerpo, intentó con lo que saco de su tiempo juntar el tiempo de quien fue asesinado el cual estaba distribuido en el todo, esa fue la primera transmutación y de ahí nació la alquimia, pero no todo salió como lo esperaba, logró regresarlo a la vida, pero todos lo demás le acusaron de retar a Dios, hicieron un juicio pero Dios al darse cuenta de que no preparó a sus creaciones para lo desconocido, para la muerte, la tristeza y el odio, decidió comenzar de nuevo, creo a los ángeles, y al hijo de Shambhala que fue asesinado, le permitió reencarnar en un nuevo ser, pero no contó con que este se pusiera en su contra.-Ante esto Mephisto se dio cuenta de un "pequeño" pero importante detalle.
-¿Mi padre es un Hijo de Shambhala?-Shiro volvió a asentir con la cabeza.
-Gracias a su sangre todos sus hijos tienen poderes y mentes excepcionales, de hecho tú no eres un demonio común, pero lo que no tienen son las virtudes de un ser de Shambhala. Los demás hijos de Shambhala, al darse cuenta de que tu padre se había vuelto un demonio se volvieron guardianes de los humanos, y se convirtieron el lo que se conoce como Dioses, pero no todos podían ser bueno ya que el equilibrio de bien y mal que no tuvieron ellos se perdería para con los humanos, así que unos se dejaron consumir por la maldad con el conocimiento de que jamás podrían volver a ser lo que fueron, y otros tantos se mantuvieron neutrales, los últimos son los Dioses benignos.
-¿Y eso que tiene que ver con Amaimon, ya sé que yo desciendo de uno de los moradores de Shambhala pero y él?-Preguntó.
-Selene es el nombre que ahora se da la mujer que asesino a tu padre antes de ser quien es ahora, Selene es la Diosa de la luna, la luna y la tierra tienen relaciones estrechas, pero ese no es el caso de tu hermano, Selene, a raíz de ser la primera alquimista decidió perfeccionar sus creaciones para así algún día regresarle a tu padre un poco de lo que le quito, según lo que se tu padre quería otro hijo y entonces nació el, lo que tú no sabes es que Selene tuvo que ver en su nacimiento, Selene creo a tu hermano, y lo puso dentro del vientre de tu madre para que pudiera nacer, le dio la sangre de tu padre lo que lo convierte en su hijo y en tu hermano, Amaimon heredo muchas características de tu padre, de tu madre y de Selene, como las llamas azules y su gusto por la alquimia, aunque él lo quisiera o no, terminaría aprendiendo alquimia…
-¿Amaimon es realmente ni hermano?...
-Sí, solo que tiene dos madres… sin contar las adoptivas y un padre, su padre, ustedes comparten sangre, lo que he oído es que Amaimon hizo algo que no se debe de hacer, pero lo que hizo, lo hizo bien, y su creación es la única completa, lo que no se es que fue lo que hizo o a quien, el si heredo las suficientes características como para poder vivir en Shambhala, el podría decirse que es un demonio de Shambhala, pero lo que hizo le impide hacer muchas cosas y es la razón del sello de su espalda Amaimon no les está enseñando la alquimia convencional sino a defenderse, date una idea de por qué, solo sé que el final que le tocaba cambio, su destino cambio y para serte sincero estoy diciendo mucho, le prometí a tu hermano que jamás te diría nada del tema pero es injusto para él, es todo lo que se.- Después de un rato de charla, Shiro fue a donde Rin y Yukio y ya muy entrada la noche tanto Yuri como Shiro se despidieron y se fueron de regreso al Omeyocan.
-¿Qué haces y que rayos es eso?-Le preguntó Mephisto a Amaimon.
-¿Esto? Es un patín del diablo y estoy jugando con el.-Entonces Amaimon dejo el patín por la paz después de estar tres horas seguidas haciendo lo mismo y se fue a dormir.
-¡Espera!-Exclamó Mephisto al ver pasar a Catrina.
-¿Qué quieres?-Preguntó cortante.
-Es acerca de Amaimon.-Entonces los ojos de Catrina cambiaron de naranja a rojo.
-Shiro, hijo de… maldito hijo de…, lo prometiste cabrón-Se detuvo antes de terminar la frase.
-¿Por qué nadie me dice nada?-Rezongó.
-Porque no, porque lo prometimos y no lo entenderías, y respecto a lo que me ibas a preguntar, si, te leí la mente, respecto a tu pregunta, te lo diré cuando llegue el momento.- Entonces Catrina se esfumó con el viento nocturno.
