Mis queridas lectoras, espero que les guste este capítulo, lo iba a subir hace un par de días, pero me quede sin inspiración, hoy lo subí antes que me diera flojera escribir :P

Disclaimer: los personajes que aparecen en este fic pertenecen a Skip Beat de Yoshiki Nakamura y son de su completa autoría, más esta historia pertenece a mi extraña imaginación


En Japón

Las luces la enfocaban y en medio del escenario la naciente idol Kyoko cantaba su sensual pero estridente canción Taste my Skin
But my love was true
Maybe I just want to believe
Is every guy the same?
I'm sorry, I know you just wanted to taste my skin
To taste my skin

Kyoko por fin podía descansar en su camerino y mientras bebía un poco de agua para hidratarse sintió unos pasos dirigirse hacia ella, se volteó pensando en encontrarse con otra persona, pero para su sorpresa había un extraño frente a ella, no es que nunca lo hubiera visto en su vida, más bien, simplemente no lo conocía en persona hasta ese momento – Pero si es el famoso Fuwa Sho – dijo Kyoko mirándolo de forma felina. Sho se quedó congelado por un momento, la había visto en fotografías varias veces e incluso la había visto hacia unos minutos sobre el escenario, pero al tenerla frente a él comprendió que la mujer que tenía frente a sus ojos no se parecía, sino que era exactamente igual a su amiga de la infancia, a aquella alma pura que ya no estaba en este mundo, a aquella muchacha que él, silenciosamente, amó hasta el fin de sus días sabiendo que aquel amor nunca sería correspondido, ya que su corazón pertenecía a otro.

Kyoko le sonrió y le dijo – encantada de conocerte, he escuchado tus canciones y me encantaría que pudiéramos trabajar juntos más adelante – Sho salió de su ensimismamiento y le respondió – encantado de conocerte, espero poder trabajar contigo pronto también – justo cuando terminaba esta conversación apareció otro hombre en el camerino – Darling, por fin llegas, te estaba esperando – dijo Kyoko emocionada.

Al voltearse, Sho vio a su peor pesadilla hecha realidad, el hombre que se encontraba detrás de él era nada más ni nada menos que Tsuruga Ren, su amigo de la infancia, aquel que le robó a su primer amor, aquel que otra vez se interponía entre él y Kyoko.

– Perdón Kyoko pero tus fans cada vez se ponen más fieros, no podía pasar entre la multitud – le decía Ren con el ceño fruncido. Kyoko comenzó a reír de su expresión – no te preocupes, ya que estaba con Fuwa Sho-san conversando, ¿no sé si ustedes dos se conocen? – los dos hombres se quedaron mirando unos segundos, luego se saludaron cortésmente. Sho luego de unos segundos se retiró aduciendo a que tenía una reunión en unos minutos.

Ren se fue primero a casa, Kyoko aún debía cambiarse y finiquitar algunas cosas, además ellos nunca iban a casa juntos, para evitar habladurías y cotilleos, ya que, si bien ellos vivían en el mismo complejo de departamentos, no vivían juntos, pero sí, eran vecinos; la puerta del departamento de Ren estaba justo en frente de la puerta de Kyoko, lo cual era muy conveniente para guardar las apariencias y poder encontrarse todos los días si ellos así lo querían.

Un par de horas más tarde, Ren tocaba a la puerta de Kyoko; hoy ella cocinaría para él, hacía un año ya desde que estaban juntos.

– ¡Darling, por fin llegas!, te estoy esperando desde hace una eternidad – hizo un mohín con la boca mientras se acercaba a él para darle un tierno beso en los labios. – que exagerada eres Setsu, si me llamaste hace una hora para invitarme a cenar y yo sólo me di un baño y me vine.

– no me digas Setsu, sabes que ahora me llamo Kyoko, tú me regalaste ese nombre, no entiendo por qué siempre vuelves a llamarme por aquel nombre que tanto me desagrada, además, ¿te tardaste una hora en darte un baño? – le recriminaba a Ren – pero pequeña, es imposible que olvide tu nombre, con ese nombre te conocí y no quiero olvidar a la extraña chica triste que conocí hace un año, aunque la extraña chica feliz que veo ahora me gusta mucho más; en cuanto al baño, es que … yo… el baño estaba tan relajante … y me quede dormido en la tina – le decía con cara de cachorrito indefenso.

Setsu no entendía a veces a ese hombre, era tan extremadamente varonil, tan serio, y de repente inesperadamente aparecía su lado infantil, inocente, despistado, y aunque a Setsu le daban unas ganas locas de regañarlo por ser tan descuidado y quedarse dormido en la tina, cuando podría haberle pasado algo, esa cara de cachorrito derretía todas sus defensas y la dejaba a su merced.

– bueno, bueno, pero prométeme que no volverás a dormirte en la tina, es malo para tu salud y harás que me preocupe – ahora ella puso cara de cachorrito para convencerlo – de acuerdo pequeña, haré lo que tú me pidas – le dijo Ren, acercándose a Setsu y besándola apasionadamente; desde que la vio en el escenario había tenido unas ganas enormes de tomarla entre sus brazos y besarla, pero no había podido en todo el día ya que alguien podía verlos. En este momento estaban solos y ya nadie podría impedir lo que su cuerpo había estado anhelando.

Entre las sábanas sólo podía distinguirse un enredo de extremidades enredadas entre gemidos ahogados, la pasión se desbordaba, se besaban ansiosamente, como si hiciera mucho que no se sentían, como si no les quedara más vida para amarse.

Setsu se quedó unos segundos mirando fijamente a Ren, aquel hombre que ahora era su universo, quien la llenaba de felicidad y deseó poder seguir a su lado toda la vida, se perdió nuevamente en su labios, devorándolos sin piedad, mientras sus cuerpos se unían hasta llegar al clímax.

Setsu se levantó cuidadosamente de la cama, Ren aún dormía, se veía tan placido durmiendo, la luz de la luna entraba por la ventana e iluminaba su perfecto cuerpo desnudo, él se encontraba tumbado boca abajo en la cama abrazado a la almohada, sus músculos se marcaban por toda su espalda y su fibroso trasero se veía maravilloso a media luz; a Setsu le dieron ganas de volver a la cama y dar rienda a la pasión nuevamente, pero lo dejaría descansar unos minutos más; se dirigió al living y tomó el guion de la película en la que querían que participara y que aquel mismo día le había entregado su manager, que se encontraba en la mesita a un lado del sillón, y lo hojeó; el título de la película era Tragic Marker.


*Taste my Skin: canción interpretada por Anna Tsuchiya