Capítulo 9:
Tercer asalto

Sweetie Belle se despertó sobresaltada. Su primer impulso fue saltar de la cama, pero al saltar, un cordón la retuvo. Un cordón conectado a un tomacorriente. Maldiciendo para sus adentros, se desconectó, y corrió a despertar a Rarity, que seguía durmiendo a casco suelto.

—¡Rarity! ¡Rarity, despierta! ¡Despierta por favor! ¡Tenemos un problema! ¡Uno grande!

Ella seguía durmiendo. Gruñendo, Sweetie Borg creó un megáfono y se dispuso a gritar.

—¡DESPIERTA! ¡DESPIERTA POR FAVOR! ¡EL TAL DARKNESS ESTÁ A PUNTO DE ATACAR! ¡TENEMOS QUE ESTAR LISTOS!

Rarity tuvo la misma reacción de su hermana, pero con mucho más éxito. Sin tener ningún cordón que la atara a la pared, su salto fue mucho más grácil, y pudo saltar exitosamente por encima de Sweetie; y, siguiendo sus instintos de vigilante enmascarada, trató de propinarle una patada en el rostro a su hermanita.

Sweetie Borg soltó un gritito de susto, y creó un campo de energía, pero amplificada por sus partes electrónicas. Suficiente para repeler el ataque de su hermana mayor.

—Wow, recuérdame nunca volver a intentar despertarte — dijo Sweetie Borg. — Al menos no me gritaste, no creo que mis escudos hayan podido bloquear eso.

—Sweetie Belle, vaya susto que me diste. — Se quejó Rarity. — ¿Te das cuenta que pude lastimarte? ¡O peor! Tú misma lo dijiste, pude haberte gritado.

—¡¿Quisieras dejarte de quejar por un minuto?! ¡Estamos en peligro! ¡Uno grande!

Diamond Tiara abrió la puerta de golpe, en bata y con el cabello desarreglado. Seguida de la fiel y eficiente Service Perfection, que mantenía una expresión en blanco.

—Sí, te escuché la primera vez. Toda la casa te escuchó. ¿Cuál es el problema?

—La Princesa Luna nos juntó a todos dentro del sueño de Darkness, él nos dijo que mientras trabaja en no-sé-qué, nos va a mandar una distracción grande. ¡Créeme!

Diamond Tiara miró a Service, que sacó un aparato de su vestido.

—Pues, sus medidores nos indican una presencia muy poderosa dentro de su mente en la etapa MOR del sueño. Y sí, las lecturas corresponden a la de un alicornio.

Diamond Tiara gruñó de mala gana, y extendió su casco hacia Service, que se apresuró a darle una barra de proteína. Seguidamente le dio otra a Rarity, y otra a Sweetie Borg.

—Tenía la esperanza de poder desayunar como se debe antes del ataque, pero ni modo. Coman esto rápido, y prepárense. Está visto que Darkness no piensa dejarnos descansar.

Una vez comieron las barras, Diamond la guio hacia un viejo retrato familiar sobre la chimenea. Sin más, ella empujó un par de ladrillos. La chimenea se hizo para adelante, revelando una pequeña puerta. Service se adelantó para desempolvar el camino, y luego se puso a liderar el camino. Diamond Tiara miró de reojo a las dos hermanas Belle, y gruñó.

—Ya hablé con Sweetie Belle al respecto, y supongo que no habrá necesidad de repetírtelo a ti, pero la ubicación de mi guarida es secreto. Si se las muestro, es porque no tengo más remedio. Pero no quiero hacer una costumbre el tener que mostrarles esto a todos los vigilantes enmascarados y metaponis que andan por ahí.

—Entendemos, tranquila — dijo fríamente Rarity. — ¿Terminamos con esto, o qué?

Diamond Tiara las guio hacia un elevador, en donde todas se montaron, y bajaron por un minuto entero. Las puertas se abrieron, mostrando un túnel tenuemente iluminado, que desembocaba en una gran caverna; en donde cientos de murciélagos volaban de un lado a otro. Y éstos se agitaron aún más cuando Diamond Tiara prendió las luces, llenando el ambiente de los chillidos enloquecidos de las criaturas. Diamond sonrió, complacida.

—¿Por qué tienes a estas criaturas contigo? — Se quejó Rarity.

Diamond Tiara se encogió de hombres.

—Son buenos sobrevivientes.

Diamond Tiara entonces se acercó a un escritorio, justo en el medio de su cueva, frente a la cual había varias pantallas que mostraban diferentes puntos de Equestria.

—¿Y esta cosa qué es?

—Cámaras de vigilancia. El Doctor las hizo para mí — explicó Diamond. — Ahora… ¿en dónde estás, Darkness? ¿Dónde vas a mostrarnos tu cara?

Sweetie Belle se adelantó, y sacando un cable de su oreja artificial, se conectó a las pantallas de Diamond Tiara. Éstas de inmediato se pusieron a mostrar imágenes a gran velocidad, tanto que la potra de la noche no podía seguirle el ritmo, pero no dijo nada.

—¡Lo tengo! — Dijo Sweetie Borg. — Las alcantarillas de Canterlot.

Y al mismo tiempo que habló, las imágenes mostraron a los mismos monstruos de barro y algo de la última vez, marchando lentamente hacia las alcantarillas del Palacio de Canterlot.

—¿Otra vez? — Se quejó Rarity.

—Tampoco me muero por ir, pero es nuestra obligación. — Dijo Diamond Tiara. — Además, tengo entendido que Canterlot es tu territorio designado, ¿no?

—¿Llamo a los otros? — Preguntó Sweetie Belle.

—¿Hay más de esos? Me refiero a lejos de Canterlot. — Quiso saber Diamond Tiara.

—No que detecten tus 'cámaras de seguridad'. — Respondió Sweetie Belle.

—Infórmales de la situación, pero creo que sólo necesitamos a la Flecha. Si de verdad son sólo los que vemos ahí, nosotros cuatro bastaremos. Pero que Dash investigue si no hay más en los alrededores.

—¿Y desde cuándo eres tú la líder? — Preguntó de mala gana Rarity.

—Si tienes una mejor idea, soy toda oídos. ¿No? Entonces, Sweetie Borg, haz lo que te digo.

Sweetie Belle sonrió alegremente, y tras desconectarse de las pantallas de Tiara, se puso en contacto con los otros.

En cuanto a Diamond, apretó un botón sobre su escritorio, y del suelo emergió un poniquí con su traje. Comenzó a ponérselo.

—Tu traje es horrendo. Te ofrecería hacerte uno, pero no después de lo que le hiciste a mi hermanita.

—Sin ánimos de ofender, tus diseños no me agradan. Me parecen, o demasiado exagerados, o demasiado perezosos.

Rarity rechinó los dientes, pero no dijo nada. En lugar de eso, se concentró en Service, que le ofrecía su traje, perfectamente planchado; justo con su bastón bo plegable.

Luego, tras vestirse, las dos chicas avanzaron hacia la máquina voladora de Batmare; seguidas por Sweetie Borg.

—Esto será divertido. — Dijo Sweetie. — ¡Mi primera misión!

Batmare desvió la mirada ante este comentario, mientras que Canario rechinó los dientes, apretando su casco

Rápidamente volaron, y gracias a la máquina de Batmare; se encontraban sobrevolando Canterlot en menos de tres minutos. Se posicionaron sobre una de las alcantarillas, a las cuales Batmare apuntó las armas de su nave.

—Finalmente el doctor pudo adaptar esto para el combate — informó Batmare, y disparó hacia la tapa.

Ésta voló por los aires, y Batmare saltó ágilmente por el agujero, seguida por Canario. Sweetie Borg era mucho más pesada, gracias a sus nuevas partes mecánicas. Sin embargo, de sus costados ahora podían emerger dos propulsores, que le permitieron desacelerar su caída.

Los tres comenzaron a correr dentro de las alcantarillas, en donde la Flecha se encontraba arrinconado por los golems de Darkness.

—¡Flecha! — Gritó el Canario, y su grito híper-amplificado destrozó a un montón de esos monstruos.

Desgraciadamente, comenzaron a unirse de nuevo, hasta que Sweetie Borg activó un cañón de gran poder, que redujo a los golems de Darkness a cenizas.

—Wow…

—¡¿Por qué las yeguas tardan tanto en arreglarse?! — Se quejó la Flecha, disparando contra otra oleada de criaturas de barro y algas.

—¿En serio vas a insultarnos, imbécil? — Le gruñó Canario, mientras que con su bastón bo aplastaba la cabeza de otros dos.

—Sí, ¿así agradeces que te hayamos salvado? — Dijo Batmare, colocando un par de batarangs sobre el techo.

Se alejó con agilidad, mientras más de las criaturas de barro y algas corrían hacia la vigilante. Sin más, ella apretó un botón sobre su guante; haciendo que las alcantarillas se desplomaran sobre las cabezas de las criaturas.

—Casi me matan, puedo quejarme lo que quiera — respondió la Flecha. — Aunque no debí adelantarme, lo siento.

Más de esas cosas corrieron al encuentro de los héroes.

—Cambiaron su patrón de ataque.

El grupo de las criaturas cargó con todo, y esta vez Sweetie Borg se preparó disparando varios rayos con su cuerno, amplificados por sus partes electrónicas. Las criaturas perdieron sus piernas, y cayeron. Sin embargo, al haber sido reducidos a cenizas, sus piernas no fueron capaces de regenerarse.

—¡Gran trabajo! — Reconoció el Canario.

Sweetie Borg le dio una amistosa palmada en el lomo, al tiempo en que la Flecha despachaba a las criaturas con sus flechas explosivas.

Batmare preparó sus boomerangs en forma de murciélago.

—¡Más de esas malditas cosas vienen por aquí! — Gritó mirando hacia otro túnel.

—Está visto que sólo buscan mantenernos ocupados — dijo la Flecha. — Sus nuevos objetivos somos nosotros.

—¿Ya podemos llamar a los otros? — Preguntó el Canario.

—Todavía no, ¿alguien sabe en quién se encarga de investigar qué quiere el tal Darkness?

—Tú te perdiste el sueño, ¿verdad Batfilly? — Se burló la Flecha. — Busca liberar a sus padres. Los padres de mis tías.

—Genial, los asesinos. ¿Alguien sabe cómo piensa hacerlo? — Preguntó Batmare.

—Mis tías están en eso. Cuando tengan algo en claro, nos lo comunicarán.

Las criaturas seguían viniendo. Cada vez que destruían a unos cuantos, venía una nueva oleada.

—¡Nuevo plan! ¡Vamos a ir hacia ellos, y destruir el fastidioso cristal que está haciendo esto! — Dijo la Flecha.

—¡Bien, vamos!

La nueva oleada corrió hacia ellos, y esta vez, Sweetie Borg se encargó de destrozar a las criaturas con sus cañones, y mientras intentaban de regenerar sus piernas, los demás avanzaban.

Palacio de Canterlot, biblioteca personal de las Princesas:

Había un montón de documentos viejos y demás, que las Princesas no habían revisado jamás. En especial aquellos relacionados con la oscura era de Death Ride, el Primer Emperador. Su abuelo.

Sin embargo, dadas las circunstancias, era necesario.

—Esto… es simplemente demasiado — dijo Celestia. — Tenemos archivos de masacres, detalles de interrogación de prisioneros…

—…a cascos de papá — terminó Luna. — Los leí. Cabezas arrancadas a casco, niños pequeños obligados a cavar tumbas para sus padres, y luego las propias…

—Sí, desde ese incidente, Chrysalis odia a los ponis. ¿Cómo logró salvarse?

—Discord la salvó — dijo Celestia. — Está todo detallado en este reporte. Desgraciadamente no pudo evitar que enterrara a su propia madre ante la mirada burlona de…

Luna terminó por hartarse.

—¿Y por qué estamos leyendo esto? ¡Acabo de caer en la cuenta! Busquemos un tipo de escritura diferente. Estos reportes son de ellos, tenemos que aprender a separar esto según tipos de letra, y así identificar algo con respecto a su captura.

—¡¿Cómo no lo vi antes?!

—Estrés.

Las dos hermanas se pusieron a buscar los tipos de letra diferentes.

—¡Lo tengo! Los detalles de la captura de nuestros padres… para abrir el portal hacia la Nada, se necesita la esencia del que los encerró. — Dijo Celestia examinando el documento.

Luna gruñó, pero en su fuero interno estaba aliviada.

—Así que Darkness pierde su tiempo. Lumbre, el Lord Dragón original, murió hace quién sabe cuánto…

Pero entonces, Luna palideció.

—¿Hermana? — Preguntó Celestia.

—Descendientes. Lumbre tiene que tener más de alguno.

Celestia frunció el entrecejo.

—Y mamá es una maga muy avanzada…

—Y le sobran paciencia y buena memoria. Sin mencionar tiempo. — Dijo Celestia, estremeciéndose ante la probabilidad. — ¡Es hora de llamar a los demás!

En las alcantarillas, las criaturas de barro y algas seguían apareciendo, una a una, siendo Sweetie Borg y el Canario las que hacían la mayor parte del trabajo haciéndolas retroceder, ya sea usando sus gritos supersónicos; o sus láseres.

La Flecha y Batmare hacían lo que podían al dar varios golpes directos a esas cosas, pero no podían hacer mucho más ya que se casi no tenían sus cuchillos arrojadizos (con forma de murciélago) o flechas. Dentro de nada, las cosas los superarían, y no podían hacer nada al respecto.

—Ahora sí estoy pensando en que deberíamos pedir un casco — dijo Canario.

—Tal vez… — admitió la Flecha, que era el más cansado de todos.

Batmare no dijo nada, pero se llevó un casco a su máscara, para activar su comunicador; y sus gafas de visión nocturna. Tenía que haber una solución.

¡Entonces lo vio!

—¡El cristal! ¡Está ahí delante!

Los demás héroes soltaron varias expresiones aliviadas, y corrieron hacia éste. Pero claro, apenas las criaturas sintieron que se aproximaban hacia su fuente de poder, se arremolinaron, creando una sólida pared frente al cristal.

—¡Oh, claro que no! — Gritó Sweetie Borg.

Levantó su casco delantero derecho, convirtiéndolo en un gigantesco pistón, y golpeó la pared de criaturas; increíblemente, haciéndolo retroceder ligeramente. Luego, junto sus dos cascos delanteros, transformándolos un enorme cañón de energía, del cual disparó una gran descarga.

La descarga creó una brecha entre el muro de criaturas, mostrando el cristal. Las criaturas de inmediato intentaron volver a formar el muro, cuando los misiles de Sweetie Borg los hicieron retroceder.

La Flecha preparó su arco, y disparó una de las explosivas. El cristal salió volando, y Batmare arrojó uno de sus boomerangs explosivos, destrozándolo.

Las criaturas se convirtieron en un charco de agua pantanosa.

—Perfecto — dijo la Flecha. — Se acabó el problema.

Un rugido resonó en las profundidades de la alcantarilla, y vieron diez pares de ojos acechándolos en la oscuridad.

—Este tipo realmente quiere mantenernos ocupados — se quejó Batmare.

Sonó el comunicador.

—¿Qué? — Dijo la Flecha.

Cuida el tono, sobrino. — Advirtió Luna.

—Ah, ¡UNA MALDITA HIDRA NOS ESTÁ ACECHANDO EN LA OSCURIDAD! ¿Te parece el mejor momento para darme una lección de modales? — Respiró para tranquilizarse. — ¿Averiguaron algo, o no?

Darkness busca al último descendiente del Lord Dragón original. Alguien tiene que ir a las Tierras Dragón a advertirles del peligro.

La Flecha frunció el entrecejo.

—Nos enfocamos tanto en proteger Equestria que…

—Olvidamos el potencial peligro en las otras naciones — terminó el Canario.

—Bueno, por suerte el más calificado para irles a advertir a los dragones está libre ahora — dijo Batmare, activando su comunicador. — ¿Linterna? ¿Escuchaste a la Princesa Luna?

Voy en camino — respondió la voz del Guardián Esmeralda.

Imperio Cristal:

Spike se había levantado temprano, o más bien, lo habían levantado desde la madrugada. Shining Armor había planeado que pasara mucho tiempo con la Guardia, ya que lo admiraban, además un buen ejercicio le vendría bien al chico.

Por suerte, estaba mucho más en forma de lo que él hubiera pensado. No lo suficiente para sus estándares, pero al menos probaba que Spike no se la pasaba sentado todo el día.

Y era cierto, desde sus dos semanas de entrenamiento con Hal Jordan, Spike se había decidido a entrenarse al menos dos horas diarias. Tenía que ponerse en forma ahora que era un 'guardián del universo'. Y, por consejo de Hal, no tenía que depender sólo de su Anillo. 'Nunca sabes cuándo te quedarás sin carga' solía decir él.

Se encontraba haciendo pesas, bajo el ojo vigilante de los soldados, siempre de buen humor.

—¡Lo estás haciendo muy bien, Linterna el Valiente y Glorioso! — Lo felicitó un comandante.

—Gracias — respondió el joven dragón. — Hago lo que puedo.

—Tal vez puedas convencer a su Alteza Twilight de conseguirte un equipo de pesas.

—Lo estoy considerando — dijo Spike, terminando su rutina. —¿Qué hago ahora?

—Bueno, sería un honor luchar un combate casco a casco, es decir, garra, con usted. Con ventaja por supuesto, a menos que quiera usar su Anillo.

Spike sonrió, cuando su comunicador comenzó a pitar. Contestó, y tras escuchar el informe de la Princesa Luna, gruñó.

—Genial.

—¿Linterna, el Valiente y Glorioso? — Preguntó el soldado.

Spike levantó un dedo para que se callara, justo cuando escuchó a Batmare dirigirse específicamente a él:

Bueno, por suerte el más calificado para irles a advertir a los dragones está libre ahora ¿Linterna? ¿Escuchaste a la Princesa Luna?

—Voy en camino. — Respondió Spike, cortando la comunicación. Se volvió hacia el soldado. — Lo siento, nuestro encuentro tendrá que esperar. Necesito mi…

—¿Esto, Linterna el Valiente y Glorioso? — Preguntó otro soldado, acercándole a Spike su linterna.

Spike asintió, y colocó su anillo sobre la linterna. Lo retiró, al tiempo que su traje emergía de su anillo.

—¡Totalmente cargado!

Entonces se elevó por los aires.

—Díganle a Shining y a Cadence que llegaré a tiempo para la cena. ¡Y para nuestro encuentro!

El soldado sonrió entusiasmado, y Spike partió a las Tierras Dragón a máxima velocidad.

Todos los dragones de los alrededores se habían reunido alrededor de un gran cráter, en donde dos dragones luchaban ferozmente entre sí. Uno de ellos, uno de color verde oscuro, con barriga amarilla y espinas azul cobalto. La otra, la mismísima Lord Dragón, Ember. El dragón más grande, el verde, intentaba librarse de la poderosa llave de su oponente, pero ella sabía lo que hacía, y le retorcía la pierna con experticia.

El otro gritó de dolor, y golpeó el suelo como pidiendo piedad.

Ember gruñó, y lo liberó de golpe, cuando de pronto voló, tomando una enorme roca del suelo, y la levantó sobre su cabeza.

—Ahora, para el acto final… — dijo Ember, con una gran sonrisa.

Todos los dragones gritaron de emoción.

—¡ESO! ¡ARRIBA LORD EMBER!

—¡MÁTALO! ¡DESTRÚYELO!

—¡EMBER, EMBER, EMBER!

Los gritos continuaban, y Ember soltó la roca sobre el indefenso dragón.

Todos vitorearon, cuando una cúpula de energía color verde se apareció de la nada, y la roca se rompió en mil pedazos antes de poder tocar al dragón.

—¡¿Se puede saber qué diablos pasa contigo?! — Le reclamó un dragón en un uniforme color verde.

Ember levantó una ceja.

—¿Quién eres?

El dragón del traje verde aterrizó, desvaneciendo su antifaz.

—Soy yo, Ember.

La Lord Dragón se veía genuinamente sorprendida.

—¿Spike? ¿Qué haces aquí? ¿Y ese traje?

—¡No hay tiempo para eso! Ember, estás en peligro.

—¿Qué?

Spike asintió.

—Hay un enorme peligro, se llama Eclipse Darkness. Un alicornio medio loco que busca capturarte. Su poder es grande, no tienes idea y…

Un dragón, de los que estaban alrededor del cráter, tomó una pequeña roca y se la arrojó a la cabeza a Spike.

—Oye, oye, ¿crees que tenemos miedo de los pequeños ponis? ¡Por favor!

Spike se sobó la cabeza, al tiempo que gruñía.

—Cállate Garble.

—Oh, claro que no. ¡Nadie interrumpe nuestro torneo anual así como si nada!

Spike miró hacia Ember.

—¿Eso era? ¿Un torneo de luchas?

—Sí, es de lo más divertido. ¿Te gustaría probar? — Preguntó la dragona.

—Gracias pero no. ¿Qué no ves que esta es una emergencia? ¡Tienen que cancelarlo!

—Spike, tranquilo — dijo Ember. — No sé qué mosca te haya picado pero estamos bien. ¿Por qué mejor no te unes al torneo? Es divertido, y así arreglamos cuentas pendientes entre nosotros.

—¡Y estás interrumpiendo! ¡Lárgate, amante de los ponis! — Gritó Garble.

Spike apuntó su anillo hacia Garble, y lo rodeó de un aura verde. Antes que el dragón pudiera decir algo, se vio halado violentamente hacia el suelo.

—Creía haberte dicho que te calles, Garble. — Dijo Spike. Luego se volvió hacia Ember. — ¡Esto es serio, Ember! Por favor, no quiero que ese loco te ponga los cascos encima.

—Eres una ternurita Spike, pero de veras no necesito ayuda. Además, yo también quiero seguir con el torneo.

Garble se levantó, y estaba que echaba chispas.

—¿Conque sí, no? Me empujaste a la arena, ¿sabes qué significa? ¡Que me retaste a duelo, amante de ponis!

Spike suspiró, y creó un gigantesco martillo con el Anillo, y golpeó a Garble, que terminó inconsciente al otro lado del cráter.

—Gané. — Sonriendo, Linterna besó su Anillo. — ¿Sabes? Siempre quise cerrarle la boca.

—Para eso instauré este torneo. ¡Despreocúpate, y participa!

—Pero Ember…

El cráter comenzó a temblar, y cientos de árboles comenzaron a crecer de la nada, y arrojaron lejos a los dragones. Linterna gritó de ira, y creó enormes sierras eléctricas, con las que comenzó a hacer leña los árboles.

—¡Darkness! — Gritó el héroe.

El alicornio del bosque se asomó entre sus árboles.

—Tú estás trabajando duro para convertirte en mi estorbo personal, ¿no, niño?

—¡Jamás tocarás a mi amiga! — Gritó Linterna, creando una ametralladora.

Y comenzó a disparar contra Eclipse Darkness, que creó una barrera del bosque, pero los ataques de Spike atravesaban la madera sin problemas, y eventualmente, Darkness cayó de espaldas sobre el suelo.

Los árboles vivientes corrieron a liberar a su señor, cuando Ember gritó:

—¡FUEGO!

Los dragones se unieron, y lanzaron una sola y poderosa llamarada que redujo a cenizas el bosque de Darkness.

—Te dije que no te preocuparas, Spike — dijo Ember. — Somos fuertes, somos dragones.

Pero Spike no pudo terminar de decir nada, porque Darkness se levantó, rodeándose de gran poder.

—Ni lo creas, Darkness, — le advirtió Spike, creando un muro de ladrillos frente a Ember (muy para el fastidio de ésta).

—Tranquilo. No tengo intención de tocar a tu amiga. Y, a decir verdad, estoy un poco decepcionado. Ella le haría honor a Lumbre, mucho más que su verdadero descendiente.

Linterna abrió la boca a máxima capacidad.

—Ay no…

—Sí, ese tal descendiente es un imbécil. Tú lo sabrás mejor que yo, por lo que pude juzgar de su pequeño encuentro, no se llevan bien. ¿O sí?

La tierra se agitó por segunda vez, y un nuevo grupo de árboles levantó al inconsciente Garble.

—Gracias por noquearlo por mí. No es que me ahorraras un gran trabajo, pero, siempre se agradece.

Entonces una nueva oleada de plantas, arbustos, y árboles atacó a todos los dragones.

Esta vez Ember no tuvo que repetir su orden, todos lo hicieron por pudo sentido común.

Spike no podía crear una torre de llamas tan poderosas, pero sí podía fabricar un lanzallamas con su Anillo, y cooperar.

Sin embargo, cuando todas las plantas fueron reducidas a nada, ni Garble ni Darkness estaban a la vista.

—¿Qué hice? — Preguntó Linterna.

Nadie supo qué responderle. Y él se quedaría ahí, a recibir todos los reclamos de sus congéneres, pero había algo más importante de qué preocuparse. Tocó su oído, activando su comunicador.

—Aquí Linterna. Cometí un error muy grave, no pude evitar que atraparan al último descendiente de Lumbre.

—¿No pudiste salvar a Ember? — Preguntó la voz de Batmare.

—Protegerla a ella fue mi gran error. El verdadero blanco… era Garble, otro conocido. ¿Qué hacemos ahora?

Se oyó un gruñido del otro lado.

—¿Qué más se puede hacer? Esperar. Pero, ten por seguro que esto no se va a quedar así. Tenemos que regresar y reagruparnos.

Spike asintió, y tras dirigirle una mirada de disculpa a Ember, voló con sus amigos.

Ubicación desconocida:

Garble gritaba y se retorcía, mientras que el aura mágica color verde que lo rodeaba mandaba descarga tras descarga de energía. Él quiso soltarse, luchar, pero el poder de Darkness era demasiado para un dragón adolescente.

Finalmente, cuando perdió la conciencia, la esencia de Garble fue absorbida, y concentrada toda sobre un cristal, mezclado con el poder de Eclipse Darkness.

El cristal brilló con gran intensidad, creando un agujero en la fábrica misma de la realidad.

Un casco blanco salió del agujero, seguido de uno de color azul marino. A los cascos le siguieron el resto de los ponis: él, un pegaso del tamaño de Luna, de complexión musculosa, vestido con una armadura negra. Su Cutie Mark era una nube negra de la cual salía un relámpago color rojo sangre. Ella, una unicornio del tamaño de Celestia, con la misma complexión musculosa, una armadura dorada. Y su Cutie Mark, era un hacha envuelta en llamas. De hecho, era igual a la Princesa en todo sentido, a excepción que ella mantenía una expresión fría y calculadora… por no decir siniestra.

Los Antiguos Generales White Nightmare y Dark Moon, habían regresado.

—Finalmente — dijo Nightmare, disfrutando de la brisa. — Después de tantos años, libres al fin.

—Tenemos que agradecerle a nuestro pequeño — dijo Moon, tomando un puñado de tierra, y sonriendo. — ¿Dónde se metió, por cierto?

Buscaron a los alrededores, hasta que hallaron un pedazo de corteza olvidado frente a ellos. White Nightmare lo tomó, y leyó:

—'Ahora son problema de Celestia y Luna. Yo me largo.' ¿Es en serio? — Preguntó ella.

—Ya, tranquila. Lo pondremos en cintura en cuanto lo hagamos con las mayores. Al menos él no tratará de oponerse a nosotros.

—Tienes razón, regresaremos su antigua gloria al Imperio Poni; y eso es todo lo que importa.


Un final que se veía venir, el regreso de esos dos. Pero bueno, era lo que quería desde el principio: una historia de súper héroes para disfrutar, no una aventura llena de vueltas de tuerca que vienen de la nada. Ahora es tiempo de la última batalla entre mis OCs, y la Liga. Espero que les agrade, será divertido hacerlo. Eso es todo por ahora, y me despido con el:

Chao; nos leemos!