Advertencia!: Este es el FINAL VERDADERO (EL TRÁGICO), si no quieres leer que Iggy muere no lo leas

Antes de partir

Cap. Final: Yo te salvaré

La luz comenzaba acolarse por la ventana, la cual tenía las cortinas abiertas de par en par desde la noche anterior. Un rayo de sol dio directo sobre los ojos de Alfred, la nación aun dormía en aquella mecedora en el cuarto de su pequeño hijo; y entre sus brazos aun tenía al otro rubio.

-...-parpadeó un par de veces a la par que se aclaro un poco la garganta, había dormido tan profundamente que no soñó nada-... Arthur... – llamó a su esposo

Por un momento pensó que simplemente el británico aun dormía apacible entre sus brazos, pero de un momento a otro meditó en las palabras que el mayor le dijera antes de dormirse la noche anterior: "...good night my beloved Alfred"

-..¿Arthur?...-esta vez lo movió ligeramente, estaba extraño el cuerpo de la nación europea-... Arthur, despierta...- sintió formarse un hueco en su pecho, como un agujero negro que le daba frío y pesadez- vamos...

Continuó sacudiendo a Inglaterra, lo separó un poco de sí y le alzó un poco el rostro sosteniéndolo firmemente con su mano derecha por debajo de la mandíbula, en ese momento notó dos cosas: estaba rígido y blanco, ya no era esa clara piel rosácea que tanto acarició, tampoco la pálida de aspecto enfermizo que tenía desde hace un tiempo, ahora era totalmente blanco, e incluso frio al tacto.

-... ¿Arthur?-no dejó de insistir, los héroes no se rinden. Tenía que poder despertarlo, Arthur tenía que despertar, él debía criar a Andrew a su lado, escuchar tantas cosas que Alfred aun no le decía, despertar a su lado cada mañana.

Las manos de Alfred comenzaron a temblar presas de la desesperación. Estados Unidos buscó su pulso, su respiración y terminó apoyando su cabeza sobre el pecho de Arthur intentando percibir el palpitar de su corazón, pero nada.

-¡Arthur! ¡No!-quebrantó su promesa, no podía dejar de llorar ahora, era imposible que sus azules ojos no derramaran toda esa tristeza que inundaba su interior- ¡NO!-soltó uno tras otro una serie de lastimeros gritos mientras estrechaba aquel frio cuerpo.

Parecía que todas las cosas hermosas de Arthur se habían esfumado. Ya no estaba su calidez, tampoco sus labios eran rosáceos ya, sus suaves manos ya no se movían, el delicado aroma a té desapareció de su aliento junto con éste... no mostraría más los verdes e intensos ojos.

-¡no puedes irte ahora!... no puedes... te amo, y aun te falta escucharlo millones de veces más... –se mecía de forma brusca sobre aquella silla, mientras las palabras salían sin reserva alguna-¿lo sabías, verdad...? y de nuevo no dijiste nada... sólo cerraste tus ojos, si lo hubiera sabido... no habría dejado que lo hicieras

El pequeño Andrew había despertado asustado por los gritos iniciales de su padre, a pesar de ser un bebe muy despierto no alcanzaba a comprender que sucedía, pero aun así sentía la atmosfera desesperanzadora en su habitación. En un primer instante no lloró, casi percibiendo que no era lo indicado aun cuando quería.

-Arthur...- las lágrimas de Alfred ya empapaban algunos mechones rubios de Inglaterra-... perdóname... prometí que te salvaría, que siempre estaríamos juntos... que no lloraría si no querías que lo hiciera... pero sobretodo... perdóname por todas esas veces que te lastimé... por no decirte... que ese día... quise regresar sobre mis pasos y levantarte del suelo donde llorabas, me arrepentí de ser libre apenas me di cuenta que... aquello te destrozaba... si no regresé, fue por mi gente, ellos no me lo permitieron...

Las cosas que siempre quiso decir, y que era tan difícil confesar, ahora salían libremente. Pidió disculpas por múltiples cosas, iban de lo más insignificantes hasta secretos que creyó jamás revelaría. Así mismo no dejaba de repetirle que lo amaba.

Cuando la verborrea terminó, se levantó, caminó mecánicamente hasta el cuarto de los dos. Ahí, recostó a su amado británico, acomodando su rígido cuerpo. El de gafas se arrodillo junto a la cama, y envolvió la diestra de Arthur entre sus manos.

-sólo por hoy...-dijo recordando algunas palabras del inglés, unas del día en que se reconciliaron tras enterarse de la verdad sobre la salud de su esposo- lloraré todo lo que tenga que llorar... y luego... prometo no derramar una sola lágrima más... no por esto... ¿sí?

Lo siguiente que hiso, sin soltar del todo la mano del de ojos verdes, fue marcar a su hermano, necesitaba ayuda.

-Matty... Arthur... Arthur está-no podía decirlo, un enorme enfado se acumulaba en su interior, tantas veces, bromeando estúpidamente, había dicho lo feliz que sería cuando Inglaterra muriera, había sido un completo imbécil al siquiera pensarlo-... él murió, Matty

-oh no... Al... lo siento tanto- Canadá sabía que tarde o temprano recibiría esta llamada, y como tantas veces tendría que guardarse lo que sentía, porque no era momento para entregarse a su propia tristeza, tenía que apoyar a su hermano-iré cuanto antes...- escuchó un lastimero sí al otro lado de la línea, luego de un silencio muy incomodo se despidió y colgó.


-¿cómo lo escuchaste?- Francis conducía todo lo rápido que podía

-mal... ¿cómo esperabas que estuviera?... perdió a su esposo- Matthew claramente se molestó ante la pregunta

-lo siento... es sólo que, me preocupa lo que es capaz de hacer- dijo mirando de reojo su reloj, había pasado cerca de una hora de que los americanos hablaran

-también lo siento... no quise sonar molesto... quisiera no ir- Matty no sabía lidiar con la muerte, incluso cuando todas las naciones sabían que verían morir a los humanos con los que convivían alegremente, para el canadiense eso siempre fue tortuoso

-tampoco quisiera llegar...-Francia siempre tuvo claro el asunto de ver partir a tantos amigos y enemigos, pero en su lista jamás figuró vivir el duelo por la muerte de Inglaterra- pero le debó a Arthur ver por ese tonto que amaba y su hijo...

Luego de eso ninguno dijo nada. Al llegar a Londres se sorprendieron un poco de encontrarse con un nublado, pero iluminado día. Francis, por su parte, entendió que eso era debido a que ahora Inglaterra tenía un nuevo representante, era el reflejo de que Andrew ahora era Inglaterra.

-¿Al?-Canadá se encontró con su hermano sentado en la mecedora, cargando a su bebe mientras se mecía lentamente

-... hola Matty- para la otra nación americana era descorazonador ver así a Estados Unidos, con el semblante apagado y los ojos rojos de tanto llanto- me lo merecía...

-¿qué?

-yo no merecía tenerlo a mi lado... le he hecho más mal que bien desde que nos conocemos... es mi castigo por todo eso...

Como pocas veces en su vida, Matthew supo que hacer sin ninguna duda. Caminó a paso firme hasta quedar de frente con su hermano, tomó a su sobrino y luego le propinó un certero y fuerte golpe a Estados Unidos.

- ¡No digas eso! Arthur te amaba, él se esforzó por sobrevivir para estar contigo y con Andrew... y eso era porque logró olvidar el pasado, antes no lo había logrado... y ahora, tú debes comprender hasta donde era capaz de llegar por amarte... ¿hasta dónde llegaras tú por amarlo?

Alfred dibujó una media sonrisa en su rostro al tiempo que limpiaba el hilo desangre que brotó de su nariz- tienes razón... el que pasara esto no es culpa de nadie, ni es un castigo... así es la vida, es sólo que me duele tanto, por todas esas cosas que ya no pudimos hacer

-se fuerte como él te enseñó


Entre las naciones la noticia se regó como pólvora. Pronto cada rincón del mundo se había enterado que Arthur Kirkland había muerto, y sabían gran parte de la historia que comenzara con la confesión del inglés y que terminara con el nacimiento de Andrew Jones Kirkland.

Tal y como se acostumbraba en estos casos, al funeral sólo asistieron los países y algunos mandatarios de los mismos. El británico fue enterrado en un antiguo y celebre cementerio en Londres. Siendo Víctor, vestido de uniforme militar de gala, quien recibía condolencias de todos, pero principalmente era Alfred al que miraban de forma lastimera, incluso con aquellos que no simpatizaban con él. Estados Unidos lucía un elegante traje negro y unos grandes lentes oscuros que ocultaban sus ojos azules, dejando su rostro sin ninguna emoción; el bebe entre sus brazos usaba una fina ropa blanca, parecido a las batas blancas de las jóvenes naciones.

-de verdad lamento tu perdida aru- China nunca fue amistoso con Arthur, tenían demasiados problemas en su pasado como para llevarse bien, pero le conmovía la situación

-...gracias, Yao-contestó lo mismo que a todos, sin inmutarse por las palabras o miradas

El asiático le hiso una reverencia y siguió su camino esperando que su pareja, el ruso, lo siguiera sin pronunciar palabra alguna, mas Iván se quedó en su sitió.

-nadie se merece tal sufrimiento, ¿da?- por un instante Yao se sintió hervir de ira, ¿acaso su Rusia no tenía corazón como para molestar al americano así?- ...ni siquiera tú, aun si me hiciste pasarla realmente mal... no te deseaba esta clase de dolor

-te creo... gracias, Iván- por loco que pareciera, podía saber que si alguien no le mentiría en todo el mundo, ese sería Rusia, y por lo tanto, era sincero lo que decía

El desfile de naciones terminó con Finlandia y Suecia, quienes amablemente le ofrecieron ayudarle en cualquier cosa que necesitara, después de todo, Andrew era el sobrinito de su pequeño Peter.

-¿lo cuidas un momento?-Alfred le pidió a Canadá se quedara con Andrew

-sí...- el de gafas ovaladas caminó a donde Francis lo esperaba, unos cuantos metros lejos del sepulcro, dejando sólo a Estados Unidos

-me haces falta...-habló frente a la última morada de su amado. Como era de esperarse, la tumba estaba rodeada de rosas, en su mayoría rojas como Arthur las prefería. Alfred dejó un ramo de rosas blancas- estas son de parte de Andrew... él te extraña mucho, no deja de buscarte-luego depositó una hermosa rosa roja elegantemente envuelta en celofán- te amo... ¿estaremos juntos algún día?... espero que sí


-montón de idiotas...-decía Alfred entrando en la casa, se le veía todo maltrecho, con la ropa sucia y mal acomodada, además, tenía varios golpes visibles en el rostro

Tras de él, entraron Francis, que también tenía signos de pela, y Matty, cargando al bebe que dormía tranquilo.

-...sabes que nunca fueron del tipo razonable-comentó Francia al sobarse la mandíbula

-¿pero y Víctor?, maldición... no esperaba que ese tonto fuera tan lejos... querer quedarse con mi hijo, y además buscar el apoyo de los hermanos de mi Arthur- Alfred se había peleado a puño limpio con Escocia y un tanto más con Irlanda del norte, todo porque Víctor les había metido la idea de que era su deber criar al nuevo Inglaterra. Luego de que Irlanda del norte se intentara aprovechar de que Estados Unidos estaba enfrascado a golpes con Escocia, Francia entró al conflicto. Al final Alfred salió victorioso y le dejó claro al monarca británico que Andrew sería criado por quien Arthur quería, y ese no era otro que el propio padre del pequeño.

-Andrew es todo lo que tengo... es todo lo que Arthur me dejó, y jamás dejaré que nadie nos separe, siempre cuidaré de él


Ya han pasado varios años de la muerte de Arthur, Alfred no ha dejado de pensar en él un solo día, y Andrew siempre pregunta cosas sobre su madre.

-entonces... ¿noqueaste al tío Escocia?

-sí, pero él se lo buscó... nadie habla mal de tu mamá sin recibir el puño de la justicia de Estados Unidos-dijo orgulloso el de ojos azules

-¡que increíble eres papá!-Andrew tenía unos aparentes diez años, pero en realidad rondaba los cuarenta de ser Inglaterra-... quiero ser valiente y fuerte como tú, porque luego me asustan mis tíos

-tú mamá también les tenía miedo...-cuando Alfred hablaba de Arthur solía poner una cara melancólica, pero que reflejaba cuanto aun amaba a su difunto esposo-bueno, luego seguiremos hablando, ahora debo irme

-no... Es muy pronto, casi no tienes tiempo de venir a verme y cuando me visitas te vas rápido- el pequeño de verdes ojos desvió su mirada inconforme

-entiende que es mi deber ver por el bienestar de tu país y del mío- en momentos así recordaba cuando Arthur se despedía de él en su niñez

-pero eres mi papá... y quiero que te quedes

-las hadas se quedarán contigo, y si me necesitas mucho, sabes que siempre hay una de ellas conmigo y me lo hará saber- Alfred había aprovechado esa ayuda que las pequeñas mujercitas le habían ofrecido para estar al tanto de su hijo

Para Alfred siempre era difícil dejar al pequeño. Recordaba la pelea que sostuvo con el rey del Reino Unido, cuando Arthur acababa de morir. Estados Unidos entendía que cuidar de un hijo y de dos naciones no sería nada fácil, y aun ahora que el pequeño inglés ya era un poco más grande las cosas seguían casi igual de pesadas para Alfred.

-te amo mi pequeño Andrew-se despedía su padre besando la frente de su hijo

-también te quiero papá... vuelve pronto por favor-los verdes ojos del menor se cristalizaban por las ganas de llorar que él tenía

-prometo regresar en cuanto pueda

Alfred subió a su auto y se alejó de la casa londinense. Andrew se quedaba solo, bueno, se quedaba con la dulce hada esmeralda y la traviesa hada cian.

-seguro que regresa pronto- le animó la mujercita de mirada azulada

-eso espero... pero papá tiene tanto trabajo... si pudiera hacerme cargo de mi nación...

-aun eres pequeño, Inglaterra...- habló la otra hada, ambas revoloteaban alrededor de la pequeña nación

-debo poder hacer más... después de todo, soy el hijo de Arthur y Alfred... ¡un héroe con poderes mágicos!-ahora tenía una grandiosa idea

-¿en qué estas pensando, Andrew?-la mujercita de vestido esmeralda lo conocía bien para saber que la sonrisa en su rostro era porque estaba a punto de hacer algo que consideraba "heroico"

-si yo creciera papá podría enseñarme a ser una nación, así podríamos estar juntos aun cuando tuviéramos trabajo... o tendría más tiempo libre para estar conmigo

-supongo que sí...-el hada cian no estaba muy convencida de aquella lógica

-entonces la solución es... ¡hacerme crecer con magia!

Aun cuando las hadas no estaban de acuerdo con el niño lo siguieron hasta al sótano, lugar donde Alfred había guardado bajo llave todas las cosas de magia que su difunto esposo tenía, pero que su hijo hábilmente podía alcanzar por un hueco oculto un rincón oscuro del lugar.

Andrew buscó en varios libros hasta que encontró algo útil, podría hacerse crecer con un ritual que debía ser ejecutado bajo la luz de la luna llena en medio del bosque justo a la media noche, igual que muchas otras cosas mágicas. Sin pensarlo dos veces, y sabiendo que esa noche había luna llena, empacó lo necesario en una mochila y se dio a la aventura de internarse en el bosque.

-no creo que a tu papá le guste que andes solo en el bosque a media noche-las dos hadas iban sentadas en la cabeza de Andrew

-eso no importa ahora, cuando vea que soy grande y fuerte como él me perdonará- el jovencito Inglaterra recorrió durante largo rato lo que parecía un extenso bosque a las afueras de Londres, ya casi oscurecía por completo y él se iluminaba el camino con las dos mujercitas de coloridos vestidos

Una de ellas, el hada esmeralda, que naciera junto con Andrew, sintió que aquello no estaba bien, así que mandó un pequeño mensaje a otra hada, a la linda hada carmesí que siempre acompañaba a Estados Unidos; no le dio muchos detalles pero indicó que Inglaterra estaba lejos de casa y posiblemente en peligro. Pronto la amenaza se hiso presente, el pequeño se encontró invadiendo el territorio de un gran trol, éste comenzó a perseguirlo. Por primera vez en su vida, Andrew tuvo miedo, mucho miedo, corrió lo más rápido que pudo, mas para su infortunio, no vio que se dirigía a un acantilado. El par de hadas trataron inútilmente de frenar la caída del niño. Andrew cerró sus verdes ojos, ahora sí creía que eso era mala idea, que no debió salir de casa de esa forma, pero ya era tarde para esa clase de arrepentimientos, la caída fácilmente, aun siendo una nación, podía matarlo.

Andrew estaba listo para el golpe seco que se llevaría al fondo de aquel lugar en lo profundo del bosque, sin embargo, la sensación de caída desapareció y muy al contrario se sintió flotar. Abrió lentamente sus ojos, era verdad, flotaba de vuelta a la cima del acantilado. Observando bien, un par de brazos lo habían atrapado, quedó atónito ante lo que veía.

-... mamá-fue todo lo que pudo decir al ver, al que reconocía como su madre, con un par de blancas alas en su espalda y una luminosa aureola sobre su cabeza

-mi pequeño Andrew- dijo, sin duda alguna, Arthur

-¡mamá!-el niño se abrazó fuertemente del ángel, con los ojos llorosos de felicidad, tantas veces había soñado con estar así con Arthur

Pronto el niño ya estaba a salvo. Arthur sacudía sus ropas y acomodaba sus rebeldes cabellos, tal y como toda madre hacía con su hijo.

-sabes que tu padre está muy preocupado... hiciste mal en venir aquí- le regañó de forma cariñosa

-lo siento, no lo volveré a hacer... pero... ¿te quedaras con nosotros?

-no puedo... yo ya no pertenezco a este mundo hijito...-Arthur era una especie de ente mágico ahora

-papi te extraña tanto como yo... al menos quédate para verlo-pidió mirando a sus hadas las cuales asintieron

-está bien, pero después debo irme, sólo me escape para ayudar a mi niño- dicho eso besó la frente de Andrew como Alfred lo solía hacer

A mitad de camino fueron intersecados por Estados Unidos-¡Andrew!- corrió a estrechar al pequeño y luego cayó en la cuenta de la otra presencia-...-

-mira papi, es mamá- le dijo felizmente su hijo

-hola Al...-Arthur no sabía que decir, años sin ver al otro frente a frente

-Iggy...-el de ojos azules dejó por un momento al niño y se aproximó a su esposo-¿de verdad eres tú?

-sí... vine para salvar a Andrew- luego de eso, Alfred lo tomó y besó, era tan distinto e igual, pero no dejaba de ser Arthur

-te iras de nuevo...

-sabes que sí... pero antes... la respuesta es "sí"

-¿eh?

-me preguntaste... frente a mi tumba "¿estaremos juntos algún día?", y ahora te respondo que "sí"- miró los azules ojos de forma intensa, con todo el amor que siempre sentiría por Alfred- aun falta algún tiempo para eso... pero al final, estaremos juntos

Con un último beso, Arthur desapareció como si nunca hubiera estado ahí- bye my beloved husband

- bye mom...

FIN


N/A: Hola! ...jojojojo este fue el final que había pensado inicialmente para este fic, tal cual...

no hay mucho que decir, para poder escribir el principio de este cap me puse a escuchar varias canciones muy buenas, entre ellas destacan: Proof of life y Soundless voice de los gemelos Kagamine

al final simplemente me explayé XD

gracias a quienes han seguido este fic, ahora seguire con "The Last Week" que les aseguro será angst, pero les adelanto que esta vez no mataré a Arthur... pero sí XD

También espero publicar un fic con tematica estudiantil, que una niña linda me pidió apenas le comenté mi idea, espero lo lean :D se titulará "Bien o Mal" (sí, de la canción de Julieta Venegas, pero no es song fic) Y para los amantes del angst y el gore (o sí, sangre!), pronto publicaré un fic corto un tanto traumante de nombre "Un cuento del bosque"... sí es como un verdadero cuento, pero tiene las dos cosas más geniales del mundo en un fic agst: sexo y muerte XD

Ya estuvo bueno de comerciales XD... espero de verdad fuera de su agrado este fic, dejen review porfa! :3