Hola
Gracias a los que han dado fav, follow y han dejado review :D
Espero que a todos les guste el capitulo :D
Soldados de la noche
Capitulo 9: La guardia nocturna
-Discord.-murmuró Luna en voz baja al Draconequus.- será mejor que vuelvas a tu… dormitorio.-le recomendó la princesa.-
-¿Y eso por qué, querida?-cuestiono el señor del caos con aire desafiante.
La monarca de la noche estaba a punto de responde a la pregunta cuando un potente grito hizo retumbar los dos castillos reales desde sus cimientos. El espíritu se quedó mudo al escuchar semejante llamado, después de retirarse las orejeras se dirigió a la Princesa Luna con una respetuosa, pero burlona reverencia.
-Nos veremos luego, si no es que te han enviado a la luna para entonces.-dijo Discord justo antes de hacer su característica huida. Con un simple Chasquido el enorme ser desapareció de la habitación de la princesa. Luna se quedó pensativa un segundo, al siguiente soltó un gemido lastimero y después de ello mandó llamar a uno de sus guardias. El poni de ojos verdes y que por algún motivo tenía el nombre de Red Glass.
-¿Si, mi princesa?-dijo el solicitado al tiempo que hacia una rápida reverencia.
-Quiero que te asegures de que Dusk y mi invitada no sean molestados.-le encomendó la Alicornio con una mirada huidiza.- La misión que le he encargado a Shadow es de suma importancia.-
El corcel de ojos esmeraldas y pelaje gris asintió.
-Lo que usted desee, princesa.-entonces el corcel se retiró de la habitación mientras la Princesa de la noche se acercaba a la ventana con aire suicida.
Se arrojó desde las alturas y se decidió a no abrir las alas hasta casi haber tocado la tierra. Habría sido dramático de ver, pero los guardias que custodiaban las torres conocían bien a su princesa. A ninguno le alarmó la caída y la retardada reacción de la Gobernante de la luna, todos y cada uno de los guardias en servicio esa noche la vieron caer y decidieron dejar pasar aquel comportamiento. Ya todos en el castillo de la noche sabían que la Princesa tenía tendencias extrañas, incluso comportamientos y pensamientos incomprendidos, pero ¿Cómo culparla? Después de todo, había pasado mil años encerrada en la luna.
La yegua de pelaje azul marino pasó volando junto a un par de centinelas en la entrada de la cueva, no se despidió, solo siguió su camino planeando por las montañas. Su melena de estrellas bailaba al compás del viento nocturno con hermosa gracia mientras la Princesa alicornio descendía desde lo alto de la montaña hacia una iluminada y pacifica Canterlot. Los faroles alumbraban las calles de la activa ciudad diurna. Solo algunos ponis obreros trabajaban bajo la luz del fuego mágico, algunos barrenderos o reparadores fueron los únicos en percatarse de la presencia de la princesa de la noche. Quien sonrió complacida de que, al fin, había ponis que pudiesen apreciar su trabajo.
El castillo de Canterlot, a diferencia del resto de la lujosa ciudad, no estaba iluminado. Casi cada rincón estaba sumido en la oscuridad nocturna. Las torres apenas tenían un par de soldados con antorchas aquella noche. Lo que llamó la atención de Luna fue una de las ventanas de la torre principal, en donde se encontraba la "oficina" de su hermana, si se le podía llamar así a una cómoda estancia con alfombras y cojines, sin mencionar la chimenea. Un cálido fuego desprendía luz y calor desde aquella ventana, Celestia estaba despierta y esperándola. Luna sentía como si la orquesta real hubiera comenzado a tocar una marcha fúnebre mientras ella volaba en dirección del despacho de su hermana mayor.
Aleteaba con vacilación, recordando los tiempos en que ella, la más joven, iba con la cabeza gacha para enfrentar a su hermana por alguna travesura cometida. No tardó nada en llegar al alfeizar de la ventana, pero a ella le pareció una eternidad. La imponente sombra de Celestia obligó a la princesa de la noche a tragar grueso. La princesa Celestia se encontraba de espaldas al fuego, cosa que causaba sombras en su rostro enojado, parecía un fantasma aterrador, una aparición del tártaro. Luna se intentó serenar, pensar en que era lo que iba a decirle a Celestia. Dio un saltito desde la ventana hasta la suave alfombra importada del Valle Equino, una provincia pequeña ubicada al oriente de la Arabia Equina.
-Luna.- dijo la Princesa Celestia con una voz tan calmada y serena que solo podía anunciar el final.
-¿Si, hermana?-respondió la Alicornio de menor estatura con aire de inocencia.-
-Luna, hace unos momentos me llegó una noticia muy importante.-dijo la yegua de brillante pelaje blanco.- una de las antiguas portadoras de la harmonía ha desaparecido.-
Luna no se hizo la sorprendida al escuchar aquello, ahora todo tenía sentido. No valía la pena seguir fingiendo.
-Fluttershy, elemento de la amabilidad, abandonó Ponyville ayer en la noche sin avisar a nadie, sin mencionar su paradero o su regreso.-continuó la princesa del sol.- y Twilight tiene motivos para pensar que fueron guardias nocturnos quienes se la llevaron.-
La princesa de la noche mantuvo un semblante inquebrantable durante toda la explicación, primero quería escuchar la versión de su hermana antes de revelarle la verdad.
-Su secuestro.- aunque Luna se ofendió al oír tal palabra, no lo demostró, respiró profundo y se puso atenta a las palabras de su pariente.- ha sido muy importante para Ponyville, sin ella los animales que solía cuidar han arrasado con media ciudad y algunas criaturas del Bosque Everfree han salido a merodear, un Gallo Dragón, una manticora y algunos más han sido vistos en los alrededores de las tierras de Fluttershy.-dijo Celestia impresionando a Luna con aquellas palabras, la princesa de ojos azules jamás hubiera imaginado que la ausencia de una poni tímida como Fluttershy fuera de tal importancia.- Sin mencionar la creciente preocupación de mi ex alumna la Princesa Twilight y el resto de las portadoras de la harmonía. Además del pánico que una desaparición podría generar en una pueblo como Ponyville, los habitantes podrían comenzar a sentirse inseguros y habría levantamientos y muchas consecuencias a esto…-La monarca tomo un respiro.- Luna ¿Qué sabes tú de esto? –preguntó finalmente.
-¿Yo? ¿Qué sabes tú?-cuestionó la princesa de la noche. Celestia alzó la ceja, incrédula al desafío de su hermana.- Lo siento, Celestia, pero quiero escuchar toda tu versión antes de dar más detalles.-
Ella lo dudó, ¿Qué estaría ocultándole Luna? ¿Realmente habían sido sus guardias quienes habían secuestrado a Fluttershy?
Celestia soltó un suspiro de resignación.
-Lo único que sé es lo que Twilight me ha dicho en su carta.-dijo la princesa diurna al tiempo que alzaba el pergamino con su magia.- que una tarde dos de tus soldados se aparecieron en el palacio demandando a las portadoras de la harmonía sin explicación alguna. Y después, durante la noche, se fueron, al día siguiente Fluttershy había desaparecido.- resumió la Alicornio de crin multicolor con un cierto enfado rozando su, usualmente, gentil voz.
-Bueno…- Luna pasó su vista rápidamente por las palabras de la carta, era cierto que la ex alumna de su hermana no había revelado gran cosa y eso significaba un punto a su favor, Celestia siempre daba el beneficio de la duda.-Esto no es mentira.- reconoció Luna ante la atónita mirada de su hermana.- Pero es una verdad a medias, lo que es casi lo mismo.-concluyó la princesa nocturna encogiéndose de hombros y alejándose de la carta, mirando al fuego que chisporroteaba en la chimenea de la estancia.
-¿Qué quieres decir, Luna?-preguntó Celestia acercándose a su hermana por detrás.-
-Mira, Celestia, hay cosas que yo aun no puedo descifrar de todo esto, es por eso que tuve que tomar esta decisión.- dijo Luna antes de explicar nada.- pero ahora las cuestiones nocturnas son mi responsabilidad otra vez y te agradecería que dejaras de interferir en mi reino.- la princesa del sol se quedó muda ante tal declaración, dicha con tanta frialdad y cordialidad… pareciera que no estuviera hablando con su hermana, sino con un embajador o gobernante.
-Lamento la rudeza.-se disculpó la hermana menor.- pero tienes que aprender cuando debes dejar de preocuparte.-y en ningún momento Luna se atrevió a siquiera voltear a ver a su hermana.- Lo que le pasó a Fluttershy es algo nuevo, algo sin precedentes y ahora que es una creatura nocturna es mi jurisdicción.-Celestia no entendía de lo que su hermana hablaba ¿Creatura nocturna? ¿Qué pajas significaba eso?
-Sé que debes estar confundida, hermana, pero si me dejas explicarte…-Ambas princesas se sentaron en la suave alfombra purpura, principalmente por Celestia, que se sentía caer de un momento a otro.-
-Hace meses sucedió… un… evento muy particular.-en ese momento la princesa nocturna procedió a explicar las desventuras que Fluttershy había vivido desde aquella noche en el huerto de Sweet Apple Acres hasta la noche en que la guardia nocturna la llevó al palacio de la noche en la cima de la montaña de la bella Canterlot.
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El silencio reinaba en el comedor de la guardia nocturna. Todos los soldados, guardias, centinelas y personal del palacio estaban atentos en un solo individuo. Aquel silencio sepulcral podía ser interpretado de muchas maneras, pero para Fluttershy siempre significó algo, observación, todos y cada uno de los ponis ahí presentes tenían sus fríos ojos multicolores clavados en ella. Juicio, era obvio que siendo soldados aquellos seres analizarían a la recién llegada, pero Fluttershy no tenía modo de saber qué era lo que aquellos soldados habían concluido ¿La considerarían amiga o enemiga? En esos momentos lo único que Fluttershy podía saber con certeza era que Shadow Dusk estaba a su lado, bebiendo una cidra nocturna mientras ella intentaba calmar sus nervios y silenciar aquellas voces en su cabeza que le gritaban que saliera corriendo, volando y que jamás regresara.
Su respiración se agitaba a ratos, cuando hacia contacto visual con algún poni murciélago. Sudaba por los nervios, el simple hecho de sentirse el centro de atención era la muerte para aquella tímida poni, pero ser juzgada en silencio, sin risas ni halagos o sin insultos, era tan… inusual… ella siempre tuvo miedo de lo que los demás pudieran pensar de ella, pero aquellos oscuros seres no hablaban no hacían el más mínimo gesto para indicar agrado o desagrado hacia ella, la expectativa causaba más ansiedad que las palabras dichas.
-Tranquila.-le susurró Dusk dando un último trago a su licor antes de pedir otro.- Mejor come algo, que tengo mucho que enseñarte aun.-le dijo el corcel de ojos cobalto con un guiño cómplice.
Fluttershy no se calmó, sus cascos aun se sacudían mientras intentaba comer algo de su pie de manzana. Se lo terminó, pero el hambre era feroz con su vacio estomago. La poni terminó ahogando sus nervios en algunos platos de frutas variadas y ensaladas, sin mencionar las galletas de avena y los dos pastelillos de frambuesa. Con una jarra de cidra, Fluttershy se ayudó para comer y calmarse un poco. Comer a veces le ayudaba a mejorar su humor, pero le extrañaba haber comido tanto y no sentirse llena o inflamada, había comido tanto como hacía su oso y ella no lo resentía, cosa que solo logró preocuparla más.
-No esperaba que tuvieras tanta hambre.-dijo Shadow con un silbido asombrado.-Espero que estés satisfecha, o si no vas a dejar a todo el ejercito sin reservas.-comentó el corcel en un penoso intento de bromear, pero aquella observación no hizo más que alterar a Fluttershy.-
-lo siento.- se disculpó ella con verdadero arrepentimiento, su cara estaba roja por la vergüenza.
-¡No! Era solo una broma.-se corrigió el general del ejército nocturno con una risilla apenada.-
-Está bien.-le respondió Flutterbat con su característica amabilidad.-
Un silencio un tanto incomodo se instaló en la apartada mesa. Todos los demás espectadores siguieron observando a los dos ponis en un juicio silencioso, preguntándose qué sucedería a continuación.
-¿Qué era lo que me querías mostrar?-murmuró la poni amarillenta con un sonrisa.-
-Oh, sí.-suspiró aliviado el semental de ojos azules y melena en tonos marinos.- Vamos, por aquí.-
Y dicho esto el corcel en armadura se levantó de su asiento y escoltó a la poni vampira hacia los pasillos del castillo. En el camino algunos centinelas se le quedaban viendo a Fluttershy con distintas expresiones, algunos parecían cuestionarse su apariencia, mientras que otros envidiaban aquellas alas de vampiro, otros solo le brindaban un rápido vistazo para comprobar que no fuera una amenaza.
Los dos ponis murciélago, el general y la vampiresa, atravesaron por docenas de pasillos decorados y estancias cómodas y espaciosas salas. Dusk procuraba no aburrir a Fluttershy con sus explicaciones sobre la historia de cada objeto. Fue un camino largo para ambos, pues Shadow no tenía idea de cómo mantener la atención de la poni, mientras que la pegaso de crin rosada solo pensaba en la extraña actitud de su anfitrión.
Los ruidos amortiguados de sus cascos al caminar sobre la alfombra fueron audibles al momento en que dejaron el pasillo principal del palacio. Dusk se aseguró de guiar a su invitada por el camino más rápido posible. Estaba ansioso de mostrarle a Fluttershy el orgullo de la guardia nocturna. Estaba ansioso de llevarla y mostrarle las ventajas de ser un soldado de la noche.
-¿A dónde vamos, Señor Dusk?-preguntó finalmente la poni un poco cansada de haber dado tantas vueltas por el laberinto que era el castillo de Luna.-
-Solo llámame, Dusk.- solicitó el general.-
-Lo siento.-se disculpó Fluttershy como estaba acostumbrada a hacerlo.
-No importa.-le sonrió el soldado con gentileza.-respondiendo a tu pregunta, aquí es a donde quería traerte.- Dijo el orgulloso corcel mientras alzaba la barbilla señalando con esta una puerta. Un portón de enormes proporciones, hecho con metales y coloreado de un delicado azul cielo, brillante y animado a diferencia de lo demás en aquel lugar. En el centro de la puerta gótica se apreciaba el sello de una luna creciente color blanca inclinada y sobre ella una silueta negra, el lado oscuro de la luna.
-¿Qué es este lugar?-preguntó Flutterbat sin poder evitar que la curiosidad le ganase.-
-Este, pequeña, es el orgullo de la guardia nocturna. Es la razón por la que nos enorgullecemos de ser soldados de la noche.-recitó Shadow Dusk con un sentimiento aleteándole en el pecho hinchado por el orgullo.
La yegua no respondió, lo que su guía le acababa de decir había sido muy profundo y no quería arruinar el momento con palabras o preguntas tontas.
-Antes éramos simples vagabundos, criminales, desterrados.-explicó Shadow sin necesidad de que Fluttershy lo preguntara.- Éramos escoria que no podía ver la luz del día, ladrones, mendigos, estafadores e incluso asesinos.-
Por mucho que aquellas palabras le impactaran, Shy no se dejó intimidar por ello. Se quedó callada como era su costumbre y escuchó con atención.
-Las pesadillas eran lo único que veíamos en las noches, los recuerdos de nuestros actos. Siempre lo veíamos, bueno, al menos yo siempre veía mis pecados en mis sueños. No eran más que malditas pesadillas que me atormentaban amenazando mi salud mental.-por un segundo Dusk calló, sus ojos azules perdieron el brillo por ese eterno segundo de memorias repentinas.- Me veía a mí mismo y a mis compañeros merodear por las calles y ser señalados por los ponis, ser excluidos sin la posibilidad de redención.- la mirada de Shadow se perdió, no miraba a Fluttershy, miraba al pasado, al lejano pasado. Se veía a sí mismo y a los otros desterrados en medio de las montañas al borde mismo de Equestria, entre nieve y soledad.
-Habíamos llegado muy lejos y Celestia no podía arriesgarse a lidiar con nosotros, ella solo hizo lo que sabe hacer mejor.-continuó el semental con mirada ausente.- desterrar a los monstruos. Nos forzó a dejar Equestria. Obedecimos, pues si bien hemos cometido crimines, jamás faltaríamos a la corona…
-Pero una noche… una hermosa noche de otoño, lo recuerdo bien.-los ojos cobalto de Dusk parecían recuperar algo de vitalidad.- esa noche no parecía diferente de las demás, nos fuimos a dormir con el estomago lleno de nieve derretida y el viento amenazando con desollarnos vivos. Dormíamos juntos para compartir el calor y sobrevivir en las tundras. Digo, éramos lo más simple de las creaturas simples y mortales, éramos sumamente propensos a la muerte. Debíamos cuidarnos, por lo que esa noche, todos nos apretujamos dentro de un agujero en la nieve.- Un segundo de silencio.- dormí como un bebe esa noche. Estoy seguro que los demás igual. Una voz, una hermosa voz femenina nos cantaba, nos arrullaba. En mis sueños recuerdo haber visto una sombra, una silueta que espantaba a mis demonios, los alejaba de mí. Me recuerdo acostado bajo una noche estrellada, contemplando las constelaciones más hermosas mientras aquella dulce voz me arrullaba contándome historias del pasado, cuentos de tiempos más felices.-
Recordarlo hacía que sus ojos ardieran, la comezón le iniciaba en el puente de la nariz y seguía hasta su garganta. Recordar la noche en que decidió consagrarse a la verdadera Princesa de Equestria le ponía sentimental. La memoria de aquella aparición angelical, hacia revolotear su corazón y el recuerdo de como aquella piadosa reina nocturna le había perdonado lo que le impedía volver a ver el sol, era simplemente hermoso.
-Mira, Fluttershy.-dijo él dirigiéndose a la poni por primera vez desde que inicio su relato.- No soy un buen corcel, he cometido errores, como todo aquí, incluso la princesa de la noche ha tenido sus tropiezos, pero siempre podemos intentar redimirnos y es por eso que te traje a que vieras esto.-
El semental dio unos pasos y con su fuerte pata abrió el portón con un solo toque. Un chirrido acompañó a la apertura de la puerta. Al abrirse completamente Fluttershy observó, verdaderamente asombrada, la escena que se desarrollaba ante sus ojos: Un batallón de ponis murciélagos se alistaba, se movían al unísono, como si realmente fueran un solo poni. Con movimientos coordinados al punto de parecer ensayados los soldados de la noche se movían de un lado a otro. Todos usando la armadura oscura y colocándose los yelmos en la cabeza para ocultar sus crines oscuras y dejar relucir sus ojos como antorchas mortales.
Ningún guardia les prestó atención a los recién llegados, cosa que alivió a Shy. No, esos ponis, caballos y yeguas, tenían cosas más importantes que hacer esa noche. Todos los presentes se dividieron en escuadrones que adoptaban formaciones específicas, uno a uno, cada escuadrón se formó frente a la entrada de una cueva, que más bien era la salida. Primero salieron seis ponis de oscuros pelajes y ojos amarillos como el sol, todos de complexión robusta y mirada determinada. Luego se les unieron un grupo de murciélagos de ojos verdes y aspecto delgado, los más veloces. Y así, de esa forma estaban clasificados los ponis del ejército nocturno. Cada vez que un equipo abandonaba la montaña, otro le seguía antes de un parpadeo.
La mayoría de los guardias nocturnos tenían destinos muy claros. Para ningún poni era secreto que las creaturas más peligrosas atacan durante las noches, razón por lo cual algunos miembros de la guardia nocturna salían por toda Equestria a proteger a los súbitos de las princesas. Pero aquel grupo tan disciplinado que Fluttershy observaba no tenía nada que ver con los peligros mundanos. No, aquel era un batallón de elite formado específicamente para la protección de los ponis en su aspecto más importante.
Luna, la princesa de la noche, sabía por experiencia que las pesadillas, las inseguridades y los miedos son capaces de nublar el juicio, manipular la mente e incluso controlar a un Poni. Los soldados de la noche también sabia de aquella influencia maléfica que las pesadillas podían tener en los ponis. Y tanto la princesa como sus soldados estaban dispuestos a evitar que esas malditas pesadillas volvieran a nublar la vista de algún poni en Equestria. Aquel maravilloso equipo era el encargado de acabar con los parásitos que se esconden en las mentes de los ponis cuando están inconsciente o dormidos, ellos eran el batallón predilecto del ejército, la joya de la corona, la, como diría Rarity, la crema y nata. Simplemente lo mejor que tenia la guardia nocturna.
-Esto es Fluttershy.-dijo Dusk sacando a la poni de su fascinación.- esto es por lo que Equestria puede dormir bien cada noche.-
-¿Eh?-balbuceo la confundida Pegaso.-
-¿Jamás has visto una sombra en tus sueños? ¿Una silueta que espanta a tus demonios? ¿Nunca has escuchado aquella voz que te susurra al oído "todo está bien, solo es un sueño"?-cuestionó Shadow en respuesta.-
-Ahora que lo pienso….-y recordó, reconoció, que era verdad. Meses después de su experiencia con las pesadillas de Rarity, Fluttershy no había vuelto a tener pesadillas. Desde aquella noche en la luna las pesadillas y los miedos jamás la volvieron a molestar y ahora sabía a quién agradecer aquellas noches de descanso.
-Es verdad.- dijo Fluttershy y con gentileza agregó.- gracias, por cierto.-
-¿Por qué?-exclamó Shadow, un tanto desorientado por el inocente agradecimiento.
-Por no dejar que las pesadillas me dominaran.-sonrió la joven yegua. Dusk le correspondió y asi se quedaron, mirándose un rato breve, solo mirándose. En la oscuridad sus ojos eran como antorchas, o brillantes faros en medio de la neblina. Rubíes y Zafiros se encontraron contemplándose sin querer….
-¡HOLA!-ambos ponis se sobresaltaron al escuchar el repentino saludo, frente a ellos se encontraba un joven corcel de ojos dorados como la miel.
-Oh, Glint.-suspiró el general molesto por el susto que su compañero de menor rango le había hecho pasar.- me alegró de que estés aquí, vas a acompañar a Fluttershy en una misión de reconocimiento.-dijo el corcel con un tono que no ofrecía lugar a replicas.
-Sí, señor.- entonces Dark se irguió y saludó con aire de burla. Su superior solo rodó los ojos y se despidió. Segundos después regresó acompañado de una yegua de pelaje gris claro y melena rubia, Fluttershy le encontró cierto parecido con su amiga Derpy Hooves, pero era obvio que eran diferentes. Aquella recién llegada tenia ojos verdes, con Red Glass, y alas de murciélago.
-Hola.-dijo ella con intención de relajar el ambiente.- ¿Con que tu eres la nueva, eh?-dijo la chica con un silbido de aprobación al darle un rápido vistazo a las alas de Flutterbat.
-Sí, supongo.-respondió la amable poni no muy convencida.
-Bueno, bienvenida.-le saludó con un enérgico choque de cascos.- Mi nombre es Steam, ¿y tú eres?-
-Fluttershy.- contesto en voz baja, como siempre.-
-Un gusto, Fluttershy.- la poni tímida se impresionó de que alguien había entendido su nombre la primera vez que lo escuchaba, eso nunca había sucedido, generalmente debía repetirlo al menos tres veces para darse a entender.
-Ahora, nosotros cuatro vamos a dar un vuelo de reconocimiento.-le anunció Steam.- ¿Ya tu ala está bien? Tengo entendido que estabas en recuperación.
Shy desplegó sus enormes alas y aleteo un poco, las volvió a plegar, descubriendo con una sonrisa que ya no le dolía nada. Asintió con rapidez. Steam, Dusk y Glint le devolvieron la sonrisa y se formaron en la salida de la cueva. Ya eran los últimos en salir. Despegaron con velocidad y calma, solo por consideración a la nueva poni. Salieron de ahí justo en el momento en que un soldado rezagado llegaba a la cueva de salida.
-¡Esperen!-gritó Dark Glint desde la entrada.- ¡Esperen!- pero no le esperaron y él sabía que era en contra de las reglas salir solo.
Continuará…
Bueno eso es todo :D
Ya saben que cualquier duda, comentario, o lo que sea es bienvenido :D
Hasta luego :)
