TRINIDAD
CAPITULO IX: DESPEDIDA
Aúnque lo aclare en el cap. pasado les reitero que a mitad de este capitulo se toparan con un ligero lemmon.
Se había quedado dormido en la sala, la noche anterior se había cansado mas de lo que habría imaginado. Tan solo llego, tomo una ducha mientras en la cocina el agua hervía, se preparo una taza de café y calentó la comida que Riza le había dado, comió en la sala mientras ojeaba el diario. Después se acomodo en el y se quedo dormido.
Unos constantes golpes lo habían despertado, no estaba muy seguro de la hora pero la sala aun seguía a oscuras; y no comprendía la insistencia que tenia la persona que se encontraba detrás de su puerta, perezoso se levanto del sillón, se tallo los ojos para despertar; abrió la puerta sin imaginarse lo que le esperaba.
De pie frente a su puerta se encontraban dos militares, su porte y gesto totalmente serios, lograron confundir a Roy. Antes de que el pudiera preguntar el porque de su "grata" visita, le pidieron los acompañara hasta las oficinas de central. Aunque nada de ese asunto le agradaba a Roy accedió a acompañarlos, solo pidió algunos minutos para asearse y vestirse.
Desde que salió de su casa hasta que descendió del carro y el trayecto de la puerta central hasta una oficina; fue escoltado por los dos hombres, que aunque trataban de ser amables, se apreciaba cierto desprecio hacia él.
Cuando ambas puertas se abrieron invitándolo a pasar; inspecciono rápidamente a todos los presentes; le dio la impresión que se encontraba de nuevo en la sala de juicio, todo era idéntico; los mismo hombres que lo habían culpado, su juez y hasta Arthur se encontraban detrás de la mesa semicircular... todos los hombres excepto uno... Bradley... y su ausencia mas que extrañarle le incomodo.
La voz firme pero serena del juez; quedo perdida en algún lugar del pasado; ahora sonaba acusadora y furiosa. Ni siquiera le dio tiempo de saludar o presentarse, tan pronto las puertas se cerraron a espaldas de Roy, comenzó a hablarle de los hechos ocurridos la noche anterior... quedo aclarada para el alquimista la ausencia de Bradley... muerto... asesinado con tal saña y brutalidad...que cuando lo encontraron apenas pudieron reconocerlo... el culpable... para que indagar en su búsqueda, todo estaba claro... había testigos que desde temprano dejaron su testimonio donde aseguraban que habían visto a un hombre con ropa militar, y claro como pelear contra la palabra de Haruko y Trastkowsky, que sin dudarlo lo habían señalado como el asesino de Bradley. Así que sin llevar un juicio como lo estipulaba la ley Roy Mustang fue sentenciado culpable; por homicidio en primer grado premeditado.
Antes de que pudiera decir o terminar de comprender todos esos actos, Roy se vio envuelto en un hecho que no tenía ninguna salida favorable. Y antes siquiera de que escuchara su sentencia, su mente que trabajaba lo mas rápido posible, le había entregado la respuesta. "Pena capital o Pena de muerte" .Sin importar como la llamaran, era lo mismo y lo cierto es que para eso ya no había vuelta atrás... cualquier sentencia se podía apelar...cualquiera... excepto claro esta y sus posibilidades disminuían cuando se le acusaba por la muerte de un ex.fuhrer.
Pena Capital; revocado de sus funciones al instante. Fecha de ejecución mañana a primera hora del día, 6:00 am. Lugar en las afueras de Central, cerca del antiguo bosque. Persona encargada de su ejecución Teniente Goldaming Arthur (a petición). Testigos presénciales 0. Tipo de ejecución fusilamiento...
Fueron las últimas palabras que pronunció el hombre antes de salir, seguido por todos los demás... y fueron las únicas palabras que se quedaron retumbando una y otra vez en la cabeza de Roy. Demasiado confundido, absorto y temeroso de esas palabras y de su futuro, que no pudo realizar movimiento alguno.
Cuando todo parecía que iba regresar a la normalidad...cuando su vida nuevamente le pertenecía... y podría retomarla... ahora el destino le daba la espalda. Que se suponía que debía hacer... apelar para que ya todo estaba dicho... huir como un cobarde, no Roy Mustang no era ese tipo de personas... pero entonces se iba a resignar y aguardar a que mañana recibiera un tiro en la cien, por algo que nunca cometió.
-"Roy..." –una voz suave y familiar lo regreso a la realidad
-"Riza que haces aquí..."-interrogo preocupado Roy
-"Me acabo de enterar de la muerte de Bradley... y me dijeron que en esta sala se iban a tomar medidas para su caso... Pero tu Roy...porque... acaso ellos creen" –le basto con verlo ahí y razonar la situación, para comprender que hacia Roy en aquel lugar.
-"Que mate a Bradley... si así es... fui su única salida para explicar y acallar su muerte... Pero tu sabes que yo..." – antes de que pronunciara otra cosa, vio como Riza negaba con la cabeza, impidiéndole pronunciar aquellas palabras.
-"Lo se Roy... tu no lo hiciste... una vez lo juraste y te creo no tienes que decirlo. Pero que haremos ahora"
-"No se, aún hay tiempo para presentar pruebas, así que por eso no te preocupes" –trato de sonar calmado, mientras estrechaba a la preocupada joven. No se atrevió a decirle la verdad... el solo pensar en alegarse de ella bastaba para hacerlo flaquear.
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Toda aquélla tarde Roy evito permanecer cerca de Riza lo mas que podía; le resulto increíblemente fácil; le había pedido se ocupara de algunos asuntos, mismos que la obligaron a salir por algunas horas del cuartel.
Permanecía de espaladas a la puerta, de la que aún era su oficina; escucho cuando esta se abrió pero no le presto importancia, solo se giro cuando escucho una voz a sus espaldas.
-"Coronel Mustang lo lamento...sinceramente"
-"Que es lo que lamenta Teniente Goldaming... que esta farsa se allá terminado o que sea usted el que jale el gatillo sobré mi cabeza" –Parecía que tomaba las cosas con demasiada parsimonia.
-"Todo esto Coronel. En realidad fue un movimiento que debí haber previsto, así usted ahora no estaría en esta situación"
-"Tu debiste haberlo anticipado y yo nunca debí haber creído en tu palabra, ni en la de nadie. Pero alégrate, el único que me llevara a la tumba serás tu y no esos imbeciles"
-"Fue lo único que pude arreglar, apenas me dieron la noticia salí de mi casa e hice hasta lo imposible por hablar con el juez, pero no conseguí mucho" –todo su discurso trataba de sonar mas como una disculpa que como una conversación.
-"Y ahora que se supone que debo hacer... aceptar los caprichos del destino sin siquiera cuestionarlos; puedo hacerlo; muchas veces lo he hecho... pero entonces que pasara con las personas que trate de proteger, estaba dispuesto a sacrificarlo todo por ellos, a morir por ellos... por mis hombres, por fullmetal y su hermano y por ella... por ella soy capaz de morir mil veces, con tal de protegerla, pero ahora lo único que les puedo ofrecer es un mísera protección monetaria..."
-"No se lo haz dicho aún cierto, Coronel" –lo interrumpió
-"Y como hacerlo... que decirle. Es mejor que no lo sepa, por lo menos podrá dormir tranquila esta noche...ahorrarle una noche de sufrimiento" –esbozo una ceniza sonrisa, y antes de que continuaran con su platica, Riza irrumpió en la oficina.
-"Coronel, todo esta arreglado, de acuerdo con el banco, se puede disponer del dinero en el momento que usted lo decida. Necesita otra cosa"
-"No es todo lo agradezco teniente, ahora puede retirarse a su casa, hoy no hay mucho que hacer en el cuartel" –Le resultaba fácil escudarse tras esa mascara de acero e indiferencia que lo caracterizaba.
-"De acuerdo... pero te estaré esperando en mi apartamento, necesitamos aclarar unas cosas" –exclamo en un ligero susurro, cuando estaba frente a el dándole la espalda al militar.
Sobre Riza que lo conocía mejor que nadie, no surtía ningún efecto ese tipo de poses, conocía cada uno de sus estados anímicos y sabía el método que utilizaba para ocultarlos. Pero con todo prefirió guardar silencio... ya tendría tiempo de resolverlo en su casa.
Roy continuo hablando un tiempo mas con Arthur; aunque sabía que debía salir cuanto antes del cuartel y que todo trabajo que le correspondía realizar había pasado desde hace mucho a otro Oficial, Roy precedía abarcar el mayor tiempo posible en ese sitió... Arthur tuvo la sensación que trata de evadir algún compromiso... Efectivamente evadía la visita a la casa de Riza. Durante todo ese tiempo, y el mayor espació de sus conversaciones había sido la forma en que debía hablar con ella. Finalmente arto el hombre de no lograr hacer entrar en razón al alquimista, y confiando en que lo mejor sería que fuera a verla, se puso de pie y despidió de el.
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El tiempo transcurría de forma extraña, demasiado lenta... las mas agonizantes y frustrantes horas del alquimista, pero al mismo tiempo se extinguía con cada giro de las manecillas del reloj. Llego al departamento de la mujer, sin saber aún que decirle y sin terminar de convencerse si estaba haciendo bien con estar en su casa. Con esta idea dando vueltas en su mente toco casi distraídamente el timbre; una grata sonrisa que era capaz de ocultar y borrar toda duda, lo recibió. Sin decirle aun nada lo hizo pasar.
Espero a que fuera el que pronunciara la primera palabra, pero lo único que encontraba en su rostro y actos, eran a un hombre inanimado guiado solo por unos cuantos impulsos eléctricos que su cerebro aun atinaba a enviar a todo su cuerpo.
-"Roy creo que deberías tomar un baño, antes de que hablemos de algunas cosas" –El solo asintió con el gesto, y la vio perderse en la puerta del baño, escuchando caer el agua caliente sobre la tina, mientras ella le tendía una toalla.
Verdaderamente el vapor del agua caliente que inundaba el baño logro despertar un poco a Roy, se desnudo e introdujo lentamente su cuerpo en el agua, se sumergió durante algunos minutos completamente... realmente demasiado tiempo; pero esa sensación logro reconfortarlo totalmente y olvidar finalmente todos sus problemas, emergió su cara y recargo en la tina; sonrió al escuchar como Riza se desplazaba de un lugar a otro y algunas frases que le dedicaba a Hayate.
Después de que termino de asearse, envolvió la toalla en su cintura y la apretó con un ligero ajuste; en el pasillo se cruzo con Riza; pero ella solo le dirigió unas palabras.
-"Te deje la ropa en la cama, y voy a servir la cena"
-"De acuerdo, te agradezco"
El tono de su voz la desubico; un momento esta con cara de niño regañado y ahora le respondía como siempre, con esa voz firme y al mismo tiempo seductora. En definitiva o ella o el se estaban volviendo locos; decidida regreso sobre sus pasos, y entro sin avisar a la recamara. Lo encontró de espaldas a ella. Y de ponto los papeles se intercambiaron.
-"Roy... que es lo que te ocurres... puedes decirme lo que quieras... lo que sea"
Se había acercado a él, y tomado por la espalda, rodeándolo con sus brazos su pecho, recargo su cabeza sobre su espalda... algunas gotas aún corrían por su ésta, su cabello mojado se remolinaba en todas direcciones y su cuerpo aún se sentía caliente... desde esa cercanía podía sentir como el vapor de agua se desprendía de su cuerpo.
-"Voy camino a la cima vendrás conmigo. Hace algunos meses, cuando Haruko promovió mi asenso a Coronel, te hice esa misma pregunta, lo recuerdas"
-"Conoce la respuesta. Fue lo que respondí aquella vez. Y ahora porque no quieres hacerme una pregunta similar."
-"Porque no puedo... se lo que me vas a responder y esta vez no puedo permitirla... Riza ahora toda mi carrera... mi futuro y mi vida se están yendo a pique, como esperas que yo te involucre en esto" –Finalmente le había hablado con la verdad... o parte de esta.
-"Y porque no dejas que yo tome esa decisión..."
Al escuchar su respuesta sincera y segura, como solo ella era capaz de expresar. Se giro hasta encararla. Al verla de frente, Riza clavo en él una larga mirada y sonrió con amable tristeza. Roy la contemplo por algún tiempo para inclinarse y besarla.
Riza se dejo llevar; llevaba varios días viviendo solo en la zozobra de lo que pudiera pasarle a Roy; que se llego a olvidar de ella, de lo que sentía y de lo que significaba ella para él. Roy había decidió que nada que no fuera el deseo de permanecer al lado de Riza, iba a ocupar su mente por esa noche.
Le tomó su cara entre sus manos, haciendo mas profundo el beso que rápidamente se iba convirtiendo en uno mas atrevido y pasional, en donde uno pedía algo mas del otro que ese simple contacto de bocas.
Ella se pego mas al cuerpo de el, en tanto que dirigía una mano sobre su pecho, recorriendo con sus dedos cada uno de sus músculos. Él abandono sus labios, para besarla alrededor de su cuello, en tanto que manos expertas desabrochaban los botones de su blusa, para después retirarlas, luego regreso sus besos hacia sus labios.
La tomo delicadamente de sus brazos, mientras se acomodaban en la cama.
-"Creo que no necesitare la pijama" –digo antes de volver a besarla, ella solo le sonrió
Descendió sus manos hasta encontrarse con el cierre de su falda, lo bajo y la retiro sin que ella se percatara de aquella acción. Cambiaron de posición, ahora era ella la que permanecía recostaba sobre la cama, con Roy a su lado; se detuvo un instante a observar con celo y detenimiento el cuerpo semidesnudo de la joven mujer... verdaderamente magnifico, no existía nada en el que no concordara con las demás partes de su cuerpo... su piel blanca y tersa, su cuerpo delgado, delineado con suma perfección; quería que todos sus sentidos captaran aquel momento; quería recordar su esencia, su tacto, su sabor, su pasión y deseo.
Comenzó a recorrer con su mano su cuerpo, empezando por su pierna, lenta y delicadamente la fue subiendo, deteniéndose algunos instantes en ciertas partes que quería preservar, y donde ella era mas sensible.
Lo único que podía hacer Riza era cerrar los ojos, apretar sus manos en las sábanas, y disfrutar de las caricias que le brindaba en ese momento Roy. Entreabrió los ojos, y con cierto rubor en sus mejillas observo como Roy, llevaba sus manos hacia sus senos, desabrochando el sujetador y desprenderla de la prenda. Dirigió sus dedos a éstos, al igual que sus labios, podía sentir como la mujer se arqueaba, cada que besaba cada seno y embriagada del goce que dicho acto le proporcionaba, tenues quejidos de placer venidos de sus finos labios, le hacían comprender al alquimista que todo marchaba a la perfección.
El juego de las manos se había prolongado bastante, y los cuerpos excitados de ambos les indicaron el momento de consumar el acto. Riza dejo escapar un débil quejido, Roy sintió las primeras olas de calor invadir el vientre de ella hasta difundirse en todo su cuerpo, contagiándole la misma sensación. De un minuto a otro iban a llegar al clímax; cuando éste llego, Riza encajo sus uñas en la espalda de su amante, y él solo beso sus labios, para ahogar su último gemido.
Roy dejo caer su cabeza sobre el pecho de ella, hubiera podido permanecer el resto de la noche en esa posición, pero su peso pronto sofocaría a Riza; se tendió al lado de ella, totalmente complacido.
-"Roy me amas" –soltó de pronto aquella extraña pregunta.
-"Aún lo dudas" –fue su respuesta gallarda –"Claro que te amo mas de lo que puedes imaginarte"
La asió con su mano tomándola de la cintura, atrayéndola mas hacia su cuerpo, le planto un beso en su frente, sonriéndole amablemente ante su gesto de confusión; para después taparla con las sábanas y hacerla dormir.
Permaneció velando su apacible sueño, su respiración se había normalizado hace rato, y el calor que sintiese hace unas horas había desaparecido, ahora se apegaba inconscientemente mas al cuerpo del hombre, mientras dormía sin preocupación alguna.
No se atrevía a moverse por temor a despertarla, pero cuando habían transcurridos algunas horas y faltaba poco para el amanecer, la arropo bien y se levanto. Se vistió haciendo el menor ruido posible, dejo sobre la mesa dos cartas, y despues de una larga mirada hacia la cama y la persona que ahora permanecía sola; en su garganta se formo un mudo, antes de que permitiera que sus emociones afloraran, salió del cuarto. En la sala se topo con Hayate que al verlo se supo de pie, antes de que comenzara a ladrar, se agacho y puso una mano en su cabeza.
-" Eyyy, ahora debes cuidar de ella por ti solo, te la encargo y no permitas que ningún cretino se acerque a ella" Antes de que cualquier imagen asaltara su mente, se puso y abandono su departamento.
En medio de la noche, se encamino hacía el lugar de su última y funesta cita.
CONTINUARA...
Motoko cumplí con mi promesa¡cierto!. Debo ser sincera despues de todo me atrevoa decir que me gusto como me salío, es decir para ser la primera vez. Ustedes que opinan; haganmelo saber, para ver si me animo a hacer otro mas adelante en "Redención".
beautifly92: ok o dejas el bisturí o continuas afilandolo; tu decides.Xris: si que bienque mis traumas se fueron, y tratare de continuarla mas rápido;
Hime-Cagalli-Alchemist: Ahh, amiga no me mates por piedad, si lo llegas a leer se sincera conmigo; Kimera Kuiroaki..: Creo que tengo cierto problema con eso de matar a Roy, no es que lo odie lo amo, pero por esa idea se fusilarlo fue que hize esta historía;
Lady2scorpio: Bien actualice uno y espero no tardar con los demas;Soi Fong: si lo escribiste bien, pero no me preguntes de donde salió el nombre que no tengo la mas minima idea, y sabes amiga creo que el trauma del tatoo comienza a disiparse, pero no mis ganas de escribir algo de eso;
the princess of the dark: si Bradley es humano, es que si fuera homunculo, costaría mas trabajo matarlo... piedad jeje; Maggi: amiga hablame dime algo jaja, lo que sea...pero cosas buenas sip.
HATSHEPSUTH
