Chicas ya se que me quieren colgar por no haber publicado antes, he tenido algunos retrasos imprevistos pero espero que les guste, va con todo el cariño muchachos. Oh y les quiero recomendar a todos los que les gusten los creepy pastas el canal de una chica llamada chibi insanity que es genial en esto, búsquenla en youtube, bye y porfa comenten
Cacería del demonio
Pov Izayoi
Observe en alto la bella corona que tenia en mis manos. De oro macizo con rubíes incrustados y preciosos grabados en ámbar y plata.
-simplemente hermosa- suspire contenta, puede que aunque fuera solo una pieza de metal llevaba mucho tiempo encerrada en el tesoro real.
-pronto mi hijo se casara, y el reino volverá a tener rey- coloque la corona en su lugar.
-ja yo lo dudo, Inuyasha se niega a ser el rey a menos que encuentre a Kagome – afirmo Bankotsu que me acompañada debido a "que no aguantaba mas las tonterías de mi hijo." Mi pobre Inuyasha, se que tenia su carácter, y todo pero no era un mal chico.
Aunque yo misma reconociera que extrañaba a Kagome, era el momento de dejarla ir y rehacer nuestras vidas.
-se que aun la extraña pero no deja de ser un joven, seguro que todo esto se arreglar en mi baile de mañana- sonreí orgullosa, por fin había conseguido organizar todo para mi fiesta, que era la medicina mas adecuada para tratar la depresión de mi querido niño.
-¡su majestad!- me llamo una voz desde el pasillo y luego mi doncella Rin entro en la habitación.
-ya llegaron las respuestas, ¡todas las invitadas vendrán al baile!- grito emocionada, aunque no fuera mas que una niña de apenas 14 años ciertamente era bastante útil y, muy energética, además un amor de pequeña.
-esplendido, magnifico – no pude evitar sonreír, me había tomado dos semanas escribir las invitaciones a todas las princesas de los reinos vecinos y algunas de los mas lejanos para que asistieran.
-te lo aseguro Bankotsu, una de ellas deberá hacerlo cambiar de opinión- le asegure satisfecha.
-oh, estoy completamente seguro…de que no lo hará- murmuro con la sonrisa mas falsa y forzada que aya visto en mi vida.
-vaya ánimos transmites, Rin querida acompáñame ¿Dónde esta Inuyasha?- pero antes que ella o Bankotsu pudieran hablar los interrumpí.
-oh no digan nada, ya se donde se metió, a averiguar el misterio del decano- Salí poco a poco del cuarto, Rin intento seguirme pero se tropezó y una de las cartas se le escapo de las manos.
-es el demonio su majestad- me corrigió Bankotsu intentando tomar la carta, pero Rin se la quito le saco la lengua (nunca se habían llevado bien esos dos).
-decano o demonio ¿Qué mas da?-
Pov Inuyasha
Me encontrada sentado en el piso de la biblioteca leyendo uno de los tantos libros sobre demonios que teníamos, nunca había sido muy aficionado al estudio pero si quería recuperar a mi Kagome necesitaría toda la ventaja posible.
-¿no has encontrado nada?- pregunto Miroku desde lo alto de la escalera, hey les dije que nunca fui aficionado a la lectura, además dos cabezas piensan mejor ¿cierto?
-aun no, ¿y tú?- respondí sin apartar la mirada del libro en mis manos.
-¿a parte de descubrir que empiezo a sufrir de vértigo? No, tampoco he conseguido nada- sonreí ante la queja de mi querido amigo.
-Inuyasha insisto en que esto es una perdida de tiempo, por muy bien surtida que sea nuestra biblioteca, no vamos a encontrar nada- de reojo note que el monje se estaba preparando para bajarse de la escalera, algo que no podía permitir, primera porque aun faltaba media estantería por revisar, y segunda porque era divertido dejarlo ahí.
-tu te bajas de ahí y te dejare suspendido en ese mismo punto dos semanas con una soga- lo amenace. Escuche un suspiro y luego Miroku se volvió a acomodar sobre la escalera.
-mira aquí ay algo "demonológica y creaturología para principiantes"- grito después de unos minutos.
-bien, échamelo- pedí extendiendo la mano, pero antes de darme cuenta el pesado y duro libro se estrello en mi cabeza. Y por supuesto no tardo en hacerse audible la risa burlona del monje.
-tu me dijiste - se excuso cuando deje escapar un gruñido de rabia.
-no hombre, que obediente eres, pero a ver, ¡el día en que te pida que te tires de cabeza al pozo…!-
-seré obediente pero no entupido- rió de nuevo mientras se deslizaba hacia el suelo.
-ya ya, mejor déjame solo, andate afuera a preparar los caballos- le ordene aun molesto pero con una risa rebotando en i diafragma.
-¿saldremos hoy de nuevo?- negó con la cabeza casi con pesar.
-hermano, se que aun tienes las esperanzas por encontrarla, pero ya ha pasado demasiado tiempo, no crees que seria hora de…-
-¡NO ME VOY A RENDIR! – grite furioso.
-Inuyasha…- intento calarme pero no le serviría de nada.
-¡¿Por qué todos insisten en que la olvide?! ¡¿Cómo quieren que duerma tranquilo sabiendo que esta en las sucias garras de un demonio?!- mis nudillos comenzaron a dolerme y estaba seguro de que mis encías no tardarían en sangrar si continuaba apretando tanto mis dientes, pero era lo mejor que podía hacer para evitar lanzarme a romperle la cara a mi mejor amigo.
-amigo, yo te entiendo, pero no es muy probable que siga con vida…-
-¡tu no entiendes nada! ¡EL QUE AYAS ARROJADO LA TOALLA CON SANGO NO SIGNIFICA QUE YO RENUNCIARE A KAGOME!- vi el pesar llenar el semblante de Miroku.
-como quieras, estaré listo en 20 minutos- se esfumo de la biblioteca con un andar tan lento y penoso que cualquiera lo confundiría con un fantasma "seré idiota, yo no soy el único que sufre por la ausencia de su amada".
-¿Cuándo aprenderé a callarme la boca?-suspire con cansancio antes de recoger el libro que Miroku me había aventado. Más le vale a este conjunto de papeles que valgan la pena del chichón. No lo valió…
"escucha… muchacho… él…n-no… no es lo…lo que parece… no es lo que parece…" escuche las palabras del padre de Kagome resonar en mi cabeza.
-¿pero que quiso decir? No es lo que parece…- deje el libro en una de las muchas pilas de libros.
-no es lo que parece, no es lo que parece ¿pero que diablos significa?- busque en otro libro de la estantería, nada, y al siguiente nada, y al siguiente y al siguiente. Finalmente me trepe en una escalera y subí a una de las estanterías mas altas, donde mi padre había guardado los libros mas raros y exóticos de la colección.
-oh…- ojee interesado el libro en mis manos.
-No es lo que parece…- volvía a mover las hojas para cerciorarme de que no había mal interpretado las palabras.
-pero claro… ¡no es lo que parece!- por fin encontré la respuesta.
-ahora si te encontrare Kagome – Salí corriendo de la biblioteca, demasiado emocionado incluso para usar las escaleras por lo que me deslice en los barandales salte de los balcones bajos. Pero antes de poder salir de la biblioteca mi madre me intercepto.
-Inuyasha, que bueno que te encuentro, van a venir todas las…- sin dejarla continuar, y sinceramente sin oír sus palabras la hice a un lado, le di un beso en la mejilla y continué mi camino.
-¿A dónde vas?- me pregunto ella curiosa.
-¡a cazar demonios!- me frene un poco para sonreírle antes de seguir hacia la entrada del jardín.
-oh, claro. Solo no olvides regresar para mañana en la noche- me detuve en seco.
-¿m-mañana en la noche?- vi como su cara paso de dulce a enojo.
-mi baile- Uh oh había olvidado por completo la fiesta que había organizado mi mama.
-eh…madre…yo no creo poder…- intente disculparme pero mi madre sabia como hacerme cambiar de opinión comenzó a hacer pucheritos de dama inocente.
-madre por favor…- ahora incluso le salían lagrimitas, santo dios.
-si me voy ya puede que regrese antes de la fiesta-suspire derrotado.
-¡ay gracias cariño mío!- grito eufórica, sip, había caído otra vez en su trampa.
-pero por favor madre, no mas citas arregladas- le rogué, no pensaba comprometerme con nadie menos ahora que tenia una muy buena pista para recuperar a Kagome.
-¡oh! Claro que no cariño, solo he invitado a unos viejos amigos con sus hijas…-
-ya, ahí nos vemos- me despedí, mejor no discutir con mi madre.
-que te diviertas mi cielo- me dijo dulcemente.
Pov narrador
Una vez Inuyasha se perdió por el pasillo la reina se permitió embozar una enorme sonrisa cómplice.
-escucha Rin, quiero que esta fiesta sea de lo mas grande, cada una de las princesas debe tener su propia presentación individual.- le indico a su pequeña doncella.
-pero señora si usted acaba de decir que…-
-¡olvídate de lo que dije!- para su mala suerte Bankotsu andaba cerca en ese momento.
-¡oh Bankotsu querido!, ve por los cocineros y que la orquesta ensaye seis horas, Rin cariño ven conmigo- la niña corrió entre saltitos tras su señora.
-ya oíste a por los cocineros y la orquesta…- le sonrió mandonamente al general antes de sacarle a lengua.
-¡y rapidito!- e chasco los dedos antes de correr con una sonrisa de oreja a oreja.
-típico siempre todo yo, ¡todo yo! ¡MOCOSA DEL DEMONIO!- refunfuño el general, a el siempre le cargaban todo, y para colmo la pequeña Rin se lo traía de su tarugo.
Unas horas antes y en un lugar bien lejos de ahí…
-creo que ya hemos previsto todo- sonrió Sango. Estaban los 4 sentados en una de las orillas del lago.
-pues a mi sigue sin agradarme en lo mas mínimo todo esto- comento Koga con ambos brazos cruzados.
-berrinchudo, solo andas molesto porque quien va a acompañar a Kagome es Shippo y no tu- lo regaño la hadita, pero se alegraba de que Shippo fuera quien acompañara a su querida princesa, porque de otra manera al pobre Inuyasha le rompería la cara nada mas verlo.
-yo soy más fuerte y rápido que ese zorro ¿Por qué no me dejan acompañarla?- refunfuño el haciéndose mas bola de cómo estaba.
-uno, porque el conoce de magia, y dos tu NO puedes volar-
-si ese es el caso, ¿Por qué no vas tu? Eres un hada, tienes magia y un par de alas-
-vaya lobo, mis alas son pequeñas, las alas de cisne de Kagome las superan 120 veces en tamaño jamás podría seguirle el paso- "y si no te digo que la razón principal es que Kagome no quiere que te metas cuando bese a Inuyasha de seguro me matas en el acto" pensó para si misma.
-a parte si desapareces tu Naraku sospechara, ya que jamás te separas de Kagome- Koga se revolvió en su lugar murmurando maldiciones entre dientes.
-ya estamos listos- anuncio Kagome con su sonrisa mas radiante. Cosa que hizo enfurruñar más a Koga.
-no te puedes ir aun mi bella Kagome- le sonrió el lobo.
-¿Por qué?- pregunto la princesa sin entender.
-te falta…- se acerco a ella con suavidad.
-tu beso de la suerte- murmuro acercándose muy peligrosamente.
-¡KOGA!- gritaron ambas mujeres.
-¡¿y ahora que hice?!- pregunto malhumorado. Pero antes de que se estallara la discusión apareció Shippo.
-bien Kagome ¿lista para despegar?-
-¡claro!-
-bien, ya nos vamos, y ustedes por favor traten de mantener entretenidos a la bruja y al cara de araña.- les indico y se disponía a bajarse de la piedra donde andaba trepado cuando la garra de Koga lo tomo del cuello de la camisa.
-mas te vale que la cuides bien enano, porque como le encuentre un solo rasguño esta noche comeré zorro a la veracruzana- lo amenazo el pelinegro. Shippo trago fuerte pero reunió su valor y se convirtió en una gaviota.
-¡que tengan un buen vuelo y mucha suerte!- se despidió Sango con una radiante sonrisa. Pero al voltear se percato de que Koga se alejaba con dirección al bosque.
-¿a dónde vas?- pregunto curiosa.
-por unos ingredientes para la salsa veracruzana- la hadita negó con la cabeza, sabía bien que Koga nunca le haría daño a Shippo, por el simple hecho de que eso haría enfadar a Kagome.
En otra parte a las afueras de un denso y espeso bosque
Miroku observo la imagen del libro que le había señalado Inuyasha.
-eso es un ratón- concluyo sin verle la mas mínima importancia.
-el demonio- le corrigió el príncipe. Pero el monje solo ahogo una carcajada.
-un poco…no se… ¿pequeño no?- Inuyasha tambien sonrió, pero con mas burla.
-exactamente, eso es, hasta que se transforma en esto.- le señalo otra imagen, un monstruo de varias cabezas y forma de dragón. Miroku se puso serio al instante.
-un animal capas de alterar su forma, utiliza el factor sorpresa, acercándose como un ser pequeño e inofensivo, y cuando te das cuenta ya estas siendo digerido.- Miroku trago grueso ante la expresión de su amigo, no se puede decir que se una imagen mental muy agradable.
-¿quieres decir que puede ser cualquier criatura?-
-exactamente- sin esperar respuesta alguna de su amigo Inuyasha se trepo a su blanco caballo y comenzó la marcha al bosque. El pobre monje a base de suspiros cansados se trepo a su propio caballo y le siguió lo más pronto que pudo. Y no fue a base de pocos esfuerzos consiguió alcanzarlo ya casi en el corazón de la densa arboleda, donde ambos dejaron atados a sus corceles.
-es por aquí Miroku, puedo sentirlo- mientras preparaba su arco y flechas.
-serás terco Yasha si no sabes ni como luce ¿Cómo lo reconocerás?- le recalco Miroku preparando fieramente su báculo, y con el arco y flechas atados a la espalda.
-¡feh! eso no será problema, ponte bien atento y no te alejes- ordeno el joven de plateado cabello sosteniendo su flecha en riste, lista para ser usada.
-ya se, ya se, puede que no sea muy buen arquero hermano, pero que no por eso estoy indefenso- se quejo el monje.
-¡feh! Como tú digas- entre los dos anduvieron a pasos lentos por el oscuro bosque, buscando en cada uno de los lugares y rincones. Bien pegados uno a la espalda del otro para evitar ataques traperos, cosa que no fue muy buena idea pues no tardaron ni cinco minutos antes de que uno de ellos se tropezara con una raíz yendo con el otro de corbata al suelo.
-¡serás torpe!- se criticaron mutuamente antes de levantarse.
Pov Inuyasha
Sabia que ese demonio andaba por aquí cerca, podía sentir su horrible presencia tanto que me calaba las vértebras. Ahora si estaba seguro, esta vez encontraría a mi Kagome, y que me asen al carbón si llego a perderla de nuevo. ¡Je! A ver a quien le dicen estupido cuando me vean regresar con ella (hace falta más que eso para cambiar un hábito tan arraigado ¿no crees?).
En fin después de la caída provocada por Miroku decidí alejarme un par de metros de el. Ese monje solo servia para estorbar, a veces ni se porque lo dejo pegarse tanto a mi, bueno si sabia un poco, posiblemente el demonio seria, quizás algo fuerte, y puede que necesite talvez su ayuda para derrotarlo.
Avance cuidadoso por uno de los senderos menos iluminados, quien sabe por donde podría salir ese mal nacido demonio…
-¡Inuyasha! ¡¿DÓNDE TE HAS METIDO?!- grito de pronto Miroku.
-¡SSSHHH! ¡CALLATE! ¡¿QUIERES QUE TODOS SEPAN QUE ESTAMOS AQUI?!- le grite para que guardara silencio, vaya monje escandaloso.
-entonces no te desaparezcas, casi me da algo- me reclamo desde donde fuera que andará, ya que por la penumbra no lo podía ver.
-gallina- bufe antes de continuar con mi casería.
-¡botellita de jerez! (todo lo que digas será al revés)- le saque la lengua a la nada y continué, bien que el miedoso monje podía perderse por ahí si quería, que ya bien grandecito estaba para cuidarse solo.
Pero parecía que la suerte no andaba de mi lado pues exactamente me estaba agachando para bajar por una alta peña resbale y en un acto reflejo mi flecha salio disparada a los árboles.
-¡¿Y EL TORPE SOY YO EH INUYASHA?!- se rió Miroku desde otro lado.
-¡KEH!-
Pov narrador
Por ahí mismo volando pasaban un bello cisne acompañado, de una pequeña y regordeta gaviota pelirroja.
-hay que tener cuidado con los cazadores- le aviso Kagome a su pequeño acompañante, sin dejar de vigilar.
-jejeje, tranquila princesa, mi súper olfato es capas de detectar a un ser humano desde… ¡hey!- grito del susto pues justo en ese momento una flecha le paso demasiado cerca del cuello.
-¡¿pero de donde salio esa cosa?!- pregunto mega asustado. A pesar de que trataba de hacerse el valiente.
-¿y el torpe soy eh Inuyasha…?- se escucho en la lejanía la débil carcajada. Kagome parpadeo aleteando para permanecer en un solo lugar ¿acaso escucho bien?
-¡feh!- casi se le paralizo el corazón y perladas lágrimas de alegría corrieron por sus achocolatados ojos.
-Inuyasha… ¡Inuyasha esta aquí!- grito presa de la emocion.
Continuara…
