Hola a todos! Perdonar que suba tan tarde el capitulo pero las musas no han querido reunirse conmigo y están de huelga por lo visto. No espero que os guste el capi porque es horrible, a mi no me gusta, pero os aguantáis que es lo que hay, para el próximo prometo más. Como hoy no tengo mucho tiempo para dedicárselo a los agradecimientos lo haré de forma general MUCHAS GRACIAS A TODAS Y A CADA UNA POR LEER EL CAPÍTULO ANTERIOR, aunque dije que no espero que os guste el capi, una pequeña parte de mi dice 'qué si mujer que les gustará xD' así que espero que esa parte sea cierta :P Sois un encanto y vuestros comentarios son de lo más me animáis mucho enserio. Así que GRACIAS!


Capítulo nueve

Regina no podía creerse lo que había pasado unos minutos antes en su despacho. Kathryn Nolan, su amiga Kathryn Nolan, la había besado. Que precisamente su amiga la besara, era algo que la tomó por sorpresa. Conoció a la mujer, hace cosa de cinco años en cuanto ésta se mudo, a apenas dos manzanas de su casa. En aquel momento, Regina, recordó la cantidad de discusiones que había tenido con Emma, precisamente por eso tema, su mujer estaba obsesionada con que Kathryn estaba enamorada de ella… Seguía sin poder creer que lo hiciera, la besó… eso no se le hace a una amiga y mucho menos cuanto está pasando por un momento tan delicado como el de ahora.

- Toc, toc – la voz alegre de Ruby la sacó de sus pensamientos y vio que la morena con mechas pelirrojas abría la puerta con una mano y con la otra se tapaba los ojos – si estáis en bolas, será mejor que os cubráis – dijo la chica mientras se adentraba en el despacho de la alcaldesa con una bolsa en la que llevaba salsa para la ensalada y kétchup para las hamburguesas de Emma.

- ¿Qué haces aquí., Ruby? – preguntó Regina confusa.

- ¿Dónde está Emma? – Ruby examinó el despacho y ni rastro de su amiga.

- Supongo que seguirá escondida en el apartamento de Mary y David – suspiró Regina y se levantó del sofá dirigiéndose a su escritorio – Ruby no tengo tiempo para ti, estoy trabajando…

- Emma estuvo en el bar hace cosa de 10 minutos, la vi entrar al ayuntamiento desde la barra – comunicó Ruby ganándose toda la atención de Regina, haciendo que dejase de lado todos los papeles importantes que tenía entre manos.

- ¿Qué? – la alcaldesa estaba en shock si Emma ha estado en su despacho lo había visto…había visto lo que pasó con Kathryn - ¿Estás segura de que Emma llegó a entrar? – su cuerpo se paralizó.

- Sí… - afirmó la mujer joven sin percatarse de lo que había pasado.

- Maldita sea – Regina agarró su bolso y se precipitó hacia la salida.

- ¿Regina? – aquello pilló desprevenida a Ruby - ¿Qué pasa?

- Esto no debería estar pasando – dijo Regina dirigiéndose al aparcamiento en busca de su coche…

- ¡Regina, contéstame! – exigió Ruby.

- Kathryn estuvo aquí – dijo Regina antes de subirse al coche – y me besó… - comentó antes de cerrar la puerta y arrancar el coche, dejando la Ruby con la boca abierta.


5 años antes, Dos días después de que Kathryn se instalara en la ciudad.

- ¿Entonces, qué te parece la nueva vecina? – preguntó Emma intentando averiguar los pensamientos de su esposa.

- Parece muy maja – Regina sonrió, la verdad es que Kathryn Nolan le había parecido de lo más encantadora, se había mudado apenas unos dos días antes pero confiaba que se harían buenas amigas y además así se aseguraba un voto más para las próximas elecciones.

- Y es bastante atractiva… - añadió Emma, se había percatado de como la mujer miraba a su esposa y aquello no le gustaba. Regina era suya, era su mujer y no iba a permitir que una niñata de Boston se la quitase.

- ¿Qué? ¿Enserio? – preguntó Regina, en realidad no se había fijado mucho en la mujer, hablaron solo unos minutos cuanto le dieron la bienvenida a la ciudad – No me había fijado.

- ¿Seguro? – preguntó Emma intentando saber lo que en realidad pensaba su mujer de la nueva vecina.

- ¿Me estás diciendo que te gusta la nueva vecina? – preguntó Regina algo preocupada, que le haya perdonado una infidelidad una vez no significaba que lo haría de nuevo… y aquel tema no le gustaba…

- No, a mi no….pero tú a ella sí…

- Emma, no digas tonterías…que hablamos solo cinco minutos…estaba intentando ser amable…

- Ya…claro, lo que ella quiere es bajarte el tanga, mi amor… - cuando Emma Swan quería soltar una burrada ni si quiera un camionero le podía ganar…

- Eres tan encantadora – ironizó Regina poniendo los ojos en blanco… - Estas aburrida y ya no sabes que inventarte para distraerte…

- No estoy aburrida, mi trabajo es muy entretenido y me tiene muy activa…

- Emms…amor…te pasas el día sentada en la comisaria, comiendo garras de oso o patrullando la ciudad con Lana del Rey de fondo… - dijo la alcaldesa.

- Me gustan sus canciones, son muy profundas…

- Ya…claro…

- Oye no cambies de tema – exigió Emma…

- No estoy cambiando de tema…

- Si lo estas…

- Que no… - a veces su atractiva mujer la ponía de los nervios – no me he fijado si es atractiva o no…pero la próxima vez que la vea, lo haré…

- Eh…eh…eh… - dijo la sheriff – no hace falta que la mires – le sonrió – ya te digo yo que es fea…no…es feísima… - le dio un beso costo en los labios.

- Estas como para encerrarte sheriff – sonrió Regina y mordió el labio de la rubia

- Si es en tu habitación, voy encantada – dijo entre risas y la atrapó por la cintura acercándola más a su cuerpo – espero que no lleves ropa interior – susurró Emma subiendo poco a poco la mano por la pierna de su esposa haciendo que el vestido subiera por encima del muslo – no sabes lo caliente que estoy… - le dijo con la voz ronca depositando pequeños besos en el cuello de Regina.

- MAMÁ – gritó Henry desde el piso de arriba – no encuentro mis zapatillas.

- Prueba debajo de la cama – logro decir Regina, al sentir que Emma acariciaba su sexo por encima de la tela del diminuto tanga – Emma…para…

- Es que me vuelves loca – le dijo la sheriff sin parar de acariciarla.

- MAMÁ, QUE NO LAS ENCUENTRO… - gritó Henry de nuevo.

- MIRA EN EL BAÑO, HENRY – gritó Emma intentando concentrarse más en lo que estaba haciendo, Regina quemaba y a ella le encantaría quemarse también…

- Emms… - susurró Regina notando como la rubia intentaba deshacerse del obstáculo llamado tanga – que nos puede ver…

- MAMÁ, NO LAS ENCUENTRO Y LLEGO TARDE – gritó el pequeño arruina-momentos.

- Maldita sea… - Regina se sentía frustrada, se deshizo del abrazo de Emma y colocó bien su vestido – ahora vengo – le dijo a Emma que ya estaba de los nervios y más frustrada que ella… con lo mono que era el pequeño granuja cuando no sabía hablar… Cuando Regina volvió a la cocina, Emma ya tenía puestos los cafés y el desayuno de Henry en la mesa de la cocina.

- ¿Dónde demonios estaban las malditas zapatillas?- preguntó Emma… era la cuarta vez esta semana que les interrumpían y aquello la tenía frustrada.

- En su armario – dijo la morena al sentarse al lado de Emma.

- ¿Te pasas más tarde por la comisaria? – sugirió Emma…

- Emma, no pienso follar contigo en una maldita celda… - Regina se indignó, es verdad, estaba frustrada, necesitaba tener sexo con su mujer, pero no pensaba hacerlo en una maldita celda en la comisaria…

- Tienes razón…Leroy pasa mucho tiempo ahí… no es cuestión de que se encuentre tu tanga por ahí – bromeó Emma.


Emma sentía que su cabeza estaba dando vueltas…había recuerdos que iban y venían como una especie de flashes…intentó respirar e expirar…pero esa maldita cosa del yoga no funcionaba…un momento… ¿desde cuándo sabía de yoga…? Oh… era verdad Regina practicaba yoga. Estaba parada en frente del escarabajo amarillo y no entendía nada...vale ya se había acordado de la noche del accidente, por lo que su vida, esta vida era real…muy real. Miró la pequeña abolladura que tenía su coche en el lado derecho. Eso quería decir que el accidente había ocurrido… ¿por eso no se acordaba? Recordó que el médico dijo que no tenía ninguna lesión…que no parecía que se hubiera dado ningún golpe…pero…no sacaba nada en claro.

Y lo más importante Regina… ¿había tenido razón y se veía a escondidas con la tal Kathryn…? No recordaba nada más de esa zorra…pero sentía como una oleada de celos atravesaba todo su cuerpo. Regina era suya…


- Papá, si sabes algo avísame, estoy conduciendo sin rumbo, ya no sé dónde buscar… - acababa de llamar a su padre, necesitaba encontrar a Emma, explicarle lo que había pasado…

- No te preocupes cariño – se oyó decir desde el otro lado de la línea – voy a preguntar si alguien la ha visto.

- Gracias, papá, llama a Mary y David por si se ha puesto en contacto con ella, avísame con lo que sea… - pidió antes de colgar… Entonces lo vio claro…solo había un sitio donde no había mirado, un sitio que pensaba que la nueva Emma nunca iría, pero eso era la nueva Emma…la antigua estaría ahí.

Cuando aparcó el coche enfrente del puerto y se dirigió al banco de siempre. Y la encontró ahí sentada. Mirando el horizonte.

- Esperaba que estuvieras aquí - dijo Regina sentándose junto a ella.

- Este sitio es importante... ¿no es así?

- Sí, mucho – sonrió Regina

- No sabía que significaba, hasta que me vi a mi misma sentada aquí, los flashes viene y van…

- ¿Estás recordando? – el corazón de la morena dio un vuelco.

- Solo dime si es verdad… - suplicó la rubia.

- Emms…

- Solo dime si tienes una aventura con ella, yo lo entenderé… - dijo Emma.

- Escúchame bien, porque lo diré una sola vez más…NO tengo una aventura con Kathryn…ella me besó hoy en el despacho y yo me aparté, así que NO. Mi respuesta es NO.

- La noche que desaparecí tuvimos una pelea ¿verdad? – preguntó Emma y vio que Regina asentía – Había tormenta y las calles estaban resbaladizas…tuve un accidente con el escarabajo amarillo – explicó – lo único que recuerdo es eso.

- ¿Dónde pasó eso? – Regina no podía creerse lo que estaba pasando, Emma recordaba, puede que no todo, pero eso era una señal de que no todo estaba perdido. Podría traerla de vuelta, solo necesitaba tiempo.

- En la entrada del pueblo, donde está situado el cartel de 'Bienvenidos a Storybrooke'. No te molestes en ir…está limpio, he ido a la comisaria y he revisado todos los archivos no hay ni rastro, pero…el golpe fue muy fuerte, el coche solo tiene un rasguño, no entiendo nada Regina. ¿Cómo es posible que nadie haya avisado? Que no haya nada.

- Emma, averiguaremos lo que pasó, te lo prometo. – Regina estaba destrozada por ver a su mujer de esa manera.

- Lo sé. Tú siempre cumples tus promesas.

- Entonces, necesito que confíes en mí Emma. Porque si no, esto no va a funcionar.


- ¿Has visto a Emma? – Henry preguntó en cuanto Cora abrió la puerta de su piso.

- No… - contestó la mujer haciéndose a un lado ya que su ex entró sin siquiera pedir permiso – pero tú entra eh… como si estuvieses en tu casa.

- Si no recuerdo mal, compraste este piso con el dinero que me sacaste del divorcio – dijo Henry entrando en el salón y sentándose en el sofá.

- ¿A qué has venido, querido? – preguntó finalmente, se estaba enfriando por culpa de ese vejestorio, estaba dándose un baño de lo más relajante y el tenía que venir y joderlo todo… En eso era un experto.

- Regina me llamó, está preocupada por Emma… - empezó a explicar cuando su mujer le interrumpió.

- Está con Mary y David, no tiene de qué preocuparse…

- Te equivocas, ha pasado algo…Emma no está con ellos ahora…Regina la está buscando.

- ¿Qué te hace creer que yo la he visto? No me he movido de aquí en toda la mañana… además aunque lo hubiera hecho, la última vez no terminamos muy bien…

- Regina me contó lo que le dijiste… - Henry se levantó del sofá y se acercó a su ex. - ¿Cómo eres capaz de quitarle la poca esperanza que le queda a nuestra hija? ¿Dónde está tu corazón…?

- Ella no se acuerda de nuestra hija…es lo mejor para todos.

- Emma recordará – dijo el hombre convencido.

- No lo sabes…entonces tendremos que recoger los pedazos que dejó Emma Swan de nuevo… Ella no es buena para nuestra hija.

- Emma se equivocó una vez…si Regina le ha perdonado ¿por qué tú no puedes? – preguntó cogiéndola por los hombros - ¿Por qué?

- Porque Emma Swan nunca debió entrar en nuestra vida… - dijo Cora – y no te equivoques Henry…Regina jamás podrá perdonarle lo que le hizo. Simplemente vivirá con ese peso.


El camino de regreso a la casa desde el puerto, fue de lo más silencioso, ninguna de las dos dijo nada, tenían miedo a que la otra se enfadara o le sentaba mal lo que dijeran… así que optaron por no hablar. Cuando llegaron a la mansión, Emma dudó si entrar o quedarse fuera, no es que precisamente haya sido la mejor de las esposas, o amiga…ella ya no sabía lo que era.

- Llamaré a Mary para que sepa que estás conmigo – Regina le informó - ¿Quieres quedarte esta noche? – le preguntó cosa que Emma respondió simplemente asintiendo con la cabeza.

A los cinco minutos Regina regresó al salón con una botella de vino.

- Oye no me mires así – sonrió Regina – necesito tomar algo de vino. Aunque sean las seis de la tarde.

- Sé lo mucho que te amaba… - soltó de repente Emma – lo sé, lo sigo sintiendo…pero no me malinterpretes, es que necesito tiempo…

- Bueno al menos no has perdido tu capacidad de ser directa – dijo Regina sentándose en el sofá y abriendo la botella de vino.

- Cada vez que recuerdo nuestra historia, una corriente eléctrica me recorre todo el cuerpo de arriba abajo. Es como si me electrocutaran pero de una manera de lo más deliciosa…lo sé suena en plan sado-maso, pero…no puedo expresar con palabras todo lo que siento… Cuando te vi ahí con ella…besándola…mi cabeza iba a estallar y el corazón…el corazón me dolía como si me lo arrancaban del pecho…

- ¿Por qué? – preguntó - ¿Por qué me lo dices? ¿No ves que estoy sufriendo? – las lagrimas se acumulaban en sus ojos – ¿No ves que con eso lo único que haces es aumentar mis esperanzas? ¡Yo, ya no puedo estar en una habitación contigo, sin querer arrancarte la ropa y hacer el amor contigo…! Yo te necesito, no quiero que seamos solo amigas. Eso no me basta, yo te amo…siempre lo he hecho, aún cuando lo sabía, te quería…estuve esperando mucho tiempo para reunir el valor suficiente para dar el paso…

- No hagas eso – ahora la rubia también estaba llorando – no lo hagas, morena…porque no lo voy a aguantar…

- ¡Eres una egoísta! No piensas en mi…piensas solo en ti, pues NOTICIAS FRESCAS amor, tienes un hijo y una mujer…por mucho que te fastidie que sea una mujer…sé que preferirías que tuviese pene y no tetas, pero es lo que hay…te enamoras de la persona, no de su sexo y me amas, te amo…entonces ¿por qué necesitas tiempo?

- ¡PORQUE NO PUEDO VOLVER HACERTE DAÑO! Lo prometí hace 10 años cuando volví embarazada…juré que nunca te haría daño…y sé que nunca me perdonaste por lo que te hice, no lo niegues, lo escribiste en tu diario y sí también he leído tu diario… Sé que no puede pasar un día en el que mires a Henry y veas mi traición en él. Pero sé que lo amas y eso te mata por dentro…Así que perdón…perdón por todo el daño que te he causado y que te sigo causando…

- ¿Has leído mi diario? – preguntó Regina… aquello era el colmo de todo

- ¿Te has quedado solo con eso, después de todo lo que te dije? – preguntó Emma sorprendida, sabía que era mala idea leer el diario y sabía que era mala idea confesarlo, pero…si se enteraba de otra manera habría sido peor.

- ¿Has leído mis pensamientos más íntimos…? Todos aquellos que no te he querido contar, porque son míos…

- Regina, no quiero que pienses que lo hice con mala intensión… yo necesitaba respuestas…

- Podrías haberme preguntado… pero tú decidiste que era mejor traicionar mi confianza ¿verdad? Qué más da…

- Necesitaba saber si todo esto era verdad, tiene que entenderme.

- ¿Qué todo esto era verdad? ¿Pero de qué hablas? ¿Crees que te he mentido sobre quién eres…?

- Yo, ya sé que no es así…pero antes…

- Da lo mismo…enserio…- dijo con calma – si quieres ser la chica de Boston, huérfana que corretea por las calles en plan caza-recompensas, puedes serlo…puedes recoger tus cosas y salir de nuestra vida. Pero si te quedas…vivirás aquí, volverá a trabajar, arroparás a tu hijo por las noches y le recogerás del colegio…le ayudarás con las tareas como hacías antes y serás una esposa ejemplar. ELIGE.

- Antes de venir a tu despacho…ya había hecho mi elección. Hice lo que dijiste en tus votos matrimoniales…lancé una moneda al aíre y supe lo que quería salir…

Entonces se acercó a ella a toda prisa y selló sus labios con los suyos. No era un beso tímido, no era un beso de 'hola, he vuelto' era un beso hambriento, en el cual se volcaban todas aquellas emociones y acciones reprimidas durante las últimas semanas. Entonces dejaron de besarse, simplemente necesitaban aire para recomponerse, para pensar en aquella situación…pero no había nada de que pensar… solo eran ellas dos. Y nadie más.

Regina desabrochó los primeros botones de la camisa de Emma y vio su piel desnuda, pudo observar que debajo de la camiseta azul marino ésta llevaba un increíble conjunto negro de encaje, que la dejó sin respiración. Entonces la agarró por la cintura y de un tirón se deshizo de la bonita camisa que en aquellos momentos estorbaba demasiado y la acercó a ella, en entonces la besó con lentitud, de manera deliberada.

- Acaríciame – susurró Emma de manera sensual

Regina obedeció de inmediato, no es que necesitara que ella se lo pidiera pero el sonido de su voz, echaba tanto de menos esa voz. Llevó su mano por el costado subiendo desde la tripa hasta sus pechos, notó debajo de su palma sus pezones y después subió hasta su corazón, éste latía con tanta fuerza que tenía la sensación que se le saldría del pecho. Cuando arañó con las su abdomen al volver a bajar la mano Emma soltó un gruñido y éste se clavo directamente entre las piernas de la alcaldesa.

- Regina – dijo la rubia

Entonces Emma acortó la distancia que había entre las dos y volvió a besar a su mujer. Cuando rompió el beso sonrió con picardía.

- He querido hacer esto desde que abrí los ojos en el hospital. – confeso Emma.

Y entonces deslizó una mano por debajo del vestido morado oscuro que llevaba su mujer ese día y acarició su trasero.

Sigues teniendo fijación por mi trasero – Regina rió y atacó el cuello de Emma.

- Necesito que te quites esto… - suspiró la sheriff intentando deshacerse del ceñido vestido de su mujer.

Con un movimiento majestuoso Regina se quitó el vestido dejando a Emma con los ojos a punto de salírseles de las orbitas. Aquella mujer esa su tortura, era tan condenadamente sexy además de dulce y apasionada, su cerebro no podía procesar lo que estaba pasando.

- Tan sexy… - logró decir Emma mirándola de arriba abajo.

Sheriff sigue llevando demasiada ropa – dijo Regina - ¡Bájate la cremallera! – exigió

Y Emma obedeció, ella siempre tan complaciente, se bajó los vaqueros tan lentamente que a Regina le pareció una eternidad… El espectáculo que le proporcionaba la rubia hacia que la ésta se derritiera.

- ¿Así está mejor? – preguntó Emma con voz de lo más sugerente.

Cuando Regina asintió, Emma sonrió cogió la mano de su mujer y la guió hasta el sofá. Regina hizo que la rubia se sentase en el sofá y empezó a depositar pequeños besos por el cuello y siguió bajando hasta el vientre. Sus manos recorrieron la longitud de las piernas de su chica haciendo movimientos circulares, tal y como a la antigua Emma le gustaba. Los gemidos que escuchaba salir de entre los labios de su mujer la volvían loca. Llevaba mucho tiempo queriendo hacer eso.

Continuará….