BUENO, ANTES QUE NADA DEBO PEDIR UNA DISCULPA ENORME, PUES PRIMERO FUERON LAS VACACIONES DE NO ESTAR INSPIRADA (CUAHU: AY TU Y TUS MUSAS; VT: CUAHUTEMOC DEJAME TERMINAR; CUAHU: TA BIEN). A PARTE DE ESO, CAMBIE DE COMPUTADORA A UNA Q NO ME HA DADO PARA NADA UN BUEN SERVICIO Y BUENO, ÚLTIMAMENTE LA ESCUELA, HASTA ESO NO ES EL TENER MUCHO TRABAJO SINO PROYECTOS DIFÍCILES, PERO PROMETO QUE PASADO MAÑANA TENDRAN EL SIGUIENTE CAPITULO.
REVIEWS:
MUCHAS GRACIAS POR LEERME Y ESPERO ME DISCULPEN POR TARDARME TANTO, PERO CREANME Q HASTA EL FIC DE MI HERMANO PAGO LOS PLATOS ROTOS, BUENO AHORA SI LOS REVIEWS:
HISHI: muchas gracias por tu comentario y que bueno q te guste y ojala y lo sigas leyendo.
MELA: de verdad una disculpa por tardarme tanto, me da gusto que leas mi fic y espero ver pronto otro review tuyo y ya ves q Len tenía razón, he tenido muchos contratiempos, bueno espero te siga gustando el fic.
BUENO DESPUÉS DE TODO ESTO CREO NECESARIO COMENZAR DE UNA BUENA VEZ:
CAP. 9 – LA MÁS MARAVILLOSA DE LAS FIESTAS.
Ya casi estaba todo listo, cada uno de los rincones de aquel salón estaban adornados, había llegado el día que Pilika había planeado con tanto ahinco, el día de la fiesta de Tamao, estaba bastante nerviosa y aún más cuando su hermano llego, pues sabía que sólo faltaba una hora para que todo comenzara y sentía que aún faltaban millones de detalles.
-Nunca voy a terminar– extenuo mirando unas sillas desacomodadas.
-Quieres calmarte– le dijo Horo- Horo.
-Calmarme, hermano faltan muchas cosas y todo debe estar perfecto para cuando lleguen los invitados, y luego Ana me hablo anoche para decirme que no tenía nada que ponerse y tal vez no vendría– para este momento ya todos los amigos de Yoh sabían del plan de Pilika –, y ahora debo ir con ella para evitar que no venga, creo que voy a volverme loca.
-¿Más?- preguntó sarcástico el peliazul, mientras su hermana lo miraba con cara de pocos amigos.
-Yo me encargare de lo que falta– dijo una voz tras ellos, los cuales al voltear se encontraron con el dueño del lugar, Len.
-Pero… - intento hablar la joven.
-Nada, yo me he encargado de muchos eventos además tu hermano me ayudara ¿verdad Horo- Horo?
-Claro– contestó el shaman del norte con una sonrisa.
-Esta bien, dejo todo en sus manos pero no vayan a arruinarlo– comentó dirigiéndose a la puerta.
-Oye por quien nos tomas hermana.
-Bueno, no importa, nos vemos luego– después se acercó a Len –gracias Len por eso te quiero– dijo guiñándole un ojo y en un leve susurro pues Horo aun no sabía nada de la relación de ellos.
E – e – E
Después de un buen rato, llegó al templo de Izumo, y vio como Ana barría la entrada del lugar, vio a la señora Kino acercarse a ella para después salir del templo y alejarse del sitio, entonces la ainu se decidió a acercarse.
-Hola Ana– dijo la alegre muchacha, mientras observaba como esta dejaba la escoba recargada en la puerta.
-¿Qué haces aquí Pilika?– preguntó la rubia mirando a su amiga con su rostro inexpresivo y serio.
-Vaya pregunta, eso es lo que yo debería preguntarte, ya deberías estar lista, en menos de una hora empieza la fiesta.
-Te dije que no iría, no tengo nada que ponerme para ir a una fiesta, además no esta bien mentirle a la señora Kino, ella se fue a su casa tranquila de que me quedare en el templo y yo le prometí que no saldría sin su permiso.
-Pero también le prometiste a Tamao que irías así que basta de tonterías, vamos a tu cuarto, traje algunas cosas para que te prepares– dijo la hermana de Horo- Horo señalando una mochila que traía cargando.
-No, yo no quiero desobedecer– contestó la itako mientras la peliazul la arrastraba a su habitación.
-Por lo visto te gusta que te rueguen– comentó la chica del norte justo frente a la puerta de la habitación de Ana.
-No es eso pero… de verdad, prefiero no desobedecer– explicó la rubia inclinando su cabeza –Además, que mas da si voy o no.
-Pero que estas diciendo, tú eres nuestra amiga y tienes que estar ahí, sino no tendrá ningún chiste, si no vas haras a Tamao sentirse mal, ella te considera su amiga.
-Es que no lo sé, veras no quiero encontrarme con Yoh, me costó mucho trabajo decicir que no volvería a verlo para que así me fuera más fácil olvidarlo– murmuro ella dándole la espalada a Pilika.
-Sí Ana, comprendo eso perfectamente pero ¿acaso no te lo dijo Tamao? Yoh no va a venir– aseguró mientras pedía perdón por aquella mentira –piensalo, él no vendría si supiera que tu vas a estar en la fiesta.
-Tienes razón, él respeto esa decisión que tome, bueno… ire, dame la ropa que trajiste–aceptó mientras tomaba la mochila de la ainu y cerraba la puerta de su habitación tras sí.
-Ya sabes Ana– grito Pilika al otro lado de la puerta –si no llegas vendre por ti.
La muchacha comenzó a caminar para salir del templo mientras observaba las luces del atardecer "él jamás iría si supiera que en la fiesta vas a estar tú" pensó mientras cruzaba el umbral del templo, "lo que pasa es que el no lo sabe", pensó con una pícara sonrisa.
Hacia hora y media que la fiesta había comenzado cuando Yoh entró en el lugar, traía una camisa de vestir blanca, aunque medio desabotonada como acostumbraba y un pantalón negro, el ambiente estaba muy animado y varias parejas bailaban en la pista, lo cual lo hizo recordarla a ella, a la hermosa rubia que tanto amaba y a la cual no podía sacar de sus pensamientos, ella lo había cambiado por completo, él ya no podía sonreir con la misma facilidad con la cual siempre lo hacía, la mayor parte del día permanecía triste y no deseaba hablar con nadie, sus abuelos ya estaban muy preocupados por él, habían llegado a preguntarle si estaba enfermo, incluso Hao le había ofrecido llevarlo a l doctor, si su hermano supiera que su cura consistía en que el dejara en libertad a Ana.
También en la escuela se habían presentado sus cambios, sus notas habían comenzado a bajar, es verdad que jamás había sido un estudiante brillante pero tampoco acostumbraba reprobar materias. Era tal su depresión que ya ni la compañía de sus amigos lo entretenía, prefería pasar las tardes solo en el paraje donde acostumbraba encontrarse con Ana y ahí, derramaba lagrimas mientras miraba el cielo sintiéndose el ser mas infeliz sobre la tierra
Apenas entró vio a Pilika junto a Len los cuales platicaban amenamente mientras tomaban un refresco, no muy lejos de ellos, Horo- Horo devoraba todo a su paso sin ocuparse mucho de la fiesta, todos sus amigos estaban ahí y sintió un gran alivio al comprobar que tal como la hermana de su peliazul amigo se lo había dicho, la itako que lo tenía hechizado no estaba ahí. Pero este no era momento para continuar con esa forma de comportarse.
Se acercó a donde estaban sus amigos y al ver a Tamao la felicitó y le entregó un obsequio no muy grande de envoltura color rosa, después saludó a Pilika y Len, apenas había dicho Hola cuando Pilika observó su reloj y miró hacia la puerta, pero no vio a la persona que esperaba "ya se tardó" pensó la muchacha, "¿será que no va a venir, si Ana no llega en los próximos 5 minutos voy a…" pero no pudo continuar con su plan pues en ese momento una joven de cabello rubio entró en el salón dejando a más de un hombre con la boca abierta.
Len quien se encontraba mirando justo hacia la puerta no pudo ocultar la sorpresa de ver entrar a Ana, lo que causó que Pilika le diera un codazo pues como a todos los que la miraron les pareció que se veía muy bella, traía una blusa azul cielo, la cual mostraba sus hombros pero después se extendían unas vaporosas mangas, la corta falda del mismo color de la blusa llamaba mucho la atención y su cabello lo traía suelto pero lo adornaba un prendedor con brillantez de fantasía, Yoh noto la expresión en el rostro de su amigo y volteo para saber que era lo observado por el chino y quedo petrificado al ver a Ana.
-No puedo creerlo… - murmuro Yoh incrédulo ante lo mostrado por sus ojos, no podía creer que el hermoso ángel que amaba estuviera ahí y en todo su esplendor, en verdad creyo estar soñando, después de unos momentos despertó de su momento de desconcierto –pero que… dijiste que ella no vendría– se giro para reclamarle a Pilika.
-Pues eso creía yo– dijo un poco nerviosa pues ya no se le ocurría cual era el paso que iba a dar.
Ana se sintió un poco incomoda al sentir todas las miradas sobre ella, sólo inclino su cabeza y se dirigió hacia donde había visto a Pilika, para saludarla y reclamarle por la ropa que le había llevado que aunque le parecía muy bonita era demasiado llamativa para ella. Llegó hasta donde la ainu pero se sorprendió al encontrarse frente a frente con Yoh, ¿qué hacia él en ese lugar, se suponía que no vendría o eso le había dicho Tamao, no podía creer que la niña del cabello rosa le hubiese mentido, miro por un instante al castaño y sus ojos se encontraron con los de él, mientras sentía a su corazón latir a gran velocidad, tan fuerte que pensó que se saldría, vaya era extraño escuchar a su corazón pues estaba segura de que hace mucho el muchacho se lo había robado, pero después del instante comenzó a mirar con dureza a Yoh.
-¿Qué haces aquí?– le preguntó con exigencia.
-¿Yo? Eso es lo que iba a preguntarte– contestó el castaño de mala gana lo cual dejo sin palabras a Len y Pilika, mientras sus otros amigos observaban la escena.
-Perdoneme señorita Ana– se acercó a decir Tamao –yo…
-No debi confiar en ti– reclamó la itako.
-No es culpa de ella, todo esto fue mi idea– explicó la peliazul con firmeza.
-No me importa de quien haya sido la idea, ustedes no tienen derecho a meterse en esto– reclamó Yoh –en este momento me largo– dijo enojado pero una cachetada de la rubia lo dejo en su mismo lugar.
-No te hagas el digno Yoh Asakura– lo regaño la rubia –quedate, la que se va soy yo– concluyó dándose la vuelta.
-Un momento– la detuvo Len –antes de que cualquiera de los dos quiera hirce, deben darle a Pilika una oportunidad para disculparse, así que vengan conmigo– les pidio el chico de ojos dorados mientras Yoh y Ana lo seguían hasta una oficina –despues de ustedes– dijo cediéndole el paso a la pareja, una vez adentro la chica de cabello azul se quedo en el umbral.
-Bueno– extenuó ella desde el umbral –perdón, pero… no por lo de la fiesta sino… por esto– grito cerrando la puerta de la oficina –y no saldran hasta que hayan hablado.
-No puedes hacer esto– le gritó Ana, la cual fue la primera en correr hacia la puerta pero reaccionó muy tarde.
-Pilika, tienes que dejarnos salir– le gritó Yoh mientras golpeaba en la puerta.
-Ya les dije cual es la condición– oyeron decir a la joven al otro lado de la puerta.
-Pero… no tenemos nada de que hablar– le extenuó la rubia.
-Pues es una lastima, pero para tener un tema de conversación cuentan con toda la noche– comentó la peliazul –nos vemos lueguito– fue lo último que la escucharon decir.
Alrededor de media hora pasaron gritando y golpeando la puerta, pero los dos se dieron cuenta que la ainu hablaba completamente en serio, así que cansados se sentaron en el suelo, con sus espaldas recargadas en la puerta, un buen rato estuvieron mirando al piso, hasta que cada uno miro hacia donde se hallaba el otro y fue cuando sus miradas se toparon, después de tantos días sin verse al fin se reencontraban, cada día que habian pasado sin saber del otro les había parecido una eternidad, después de mirarse a los ojos hasta provocar el sonrojo de sus mejillas, ambos volvieron a inclinar su vista.
-Y…¿ahora que?– preguntó el shaman rompiendo el incomodo silencio que habían creado.
-No sé– murmuró la joven.
-Ni siquiera pensé encontrarme contigo– comentó el castaño mirándola de nuevo.
-Yo tampoco me lo esperaba– contestó Ana –no…quería, no debería volver a verte– extenuó agachando la cabeza.
-¿No debías?– le preguntó él.
-No quiero hacerme la tonta, no debería porque… claro que quería volver a verte– concluyó mirándolo.
-Yo también necesitaba verte, me estaba volviendo loco sólo de pensar en no estar contigo– dijo tomando la mano de la chica, ella estrecho la mano del joven y colocó su otra mano en la mejilla de Yoh, después lo atrajo a ella para comenzar a besarlo, a lo cual Asakura no puso ninguna resistencia.
-Yo ya no podía estar más tiempo sin ti– murmuró ella separándose un poco del enamorado muchacho, el cual de inmediato la abrazó para continuar besándola, Ana rodeo con sus brazos el cuello de él y así continuaron besándose por un buen rato hasta quedarse sin aliento.
-Te amo demasiado como para dejarte ir– hablo él una vez que se separaron para respirar un poco.
-Pero…debemos entender que lo que estamos haciendo no está bien– le confirmó ella colocando su cabeza en el hombro de Yoh.
-No, esta bien porque nuestro amor es verdadero, es puro y lo que es así…no puede estar mal– confirmo Yoh mientras acariciaba los cabellos de la sacerdotisa.
-Pero yo tengo un deber con tu familia, el deber es antes que el amor, antes que lo que siento, antes que… todo.
-No es justo, no puedo vivir sin ti, te necesito Ana– le comentó abrazandola con fuerza –si nos amamos no debemos separarnos, hay que luchar por lo que sentimos.
-Pero tengo miedo– reclamó ella con sus ojos llenos de lagrimas –no queiro oponerme a la señora Kino.
-Ana, yo también siento un poco de miedo, pero cuando estoy contigo me siento el más valiente de los hombres, el mejor de los shamanes, pero solo contigo a mi lado, si no estás junto a mí no podre lograr nada, por favor vamos a luchar por nosotros.
-¿Y Hao? es capaz de matarte si lo sabe… - pero un beso del shaman cayo sus palabras y ella se abrazó al joven y se quedo un rato en silencio.
-Te amo Ana quisiera estar a tu lado para siempre y para eso debemos ser fuertes.
-Tienes razón, yo me opondre a él, a todos los que no me dejen estar a tu lado, quiero estar contigo Yoh… te amo– dijo para después besarlo apasionadamente.
Después de dos horas Pilika apareció en la oficina y encotró a sus amigos besándose, lo cual la hizo sonreir, cuando ellos se separaron y la vieron observarlos se molestaron un poco pero apenas se acercaron a ella ambos le dieron las gracias y en cuanto salieron se decidieron a disfrutar un poco de aquella fiesta, después de todo aún tenían muchos obstáculos por enfrentar.
Los dos jóvenes se encaminaron hasta la pista de baile y comenzaron a bailar una suave melodía que en realidad no escuchaban pues en sus oídos soló sonaba una hermosa melodía creada por el amor que sentían, en ese momento el mundo desapareció para ellos, sus ojos únicamente contemplaban a su compañero.
Why do birds suddenly appear
Every
time you are near?
Just like me, they long to be
Close to
you.
La sacerdotisa no podía dejar de mirarlo, sus ojos la tenían hipnotizada, lo amaba y eso no podía negarlo, se sentía en un sueño y mientras pensaba aquello decidió dejar de mirarlo un momento y recargar su cabeza en el pecho del muchacho donde se sentía tan segura.
Why do stars fall down from the sky
Every time you walk by?
Just like me, they long to be
Close
to you.
El shaman no podía creer lo que estaba sucediendo, al fin estaba a lado de la mujer a quien amaba y no se separaría de ella, lucharía pues al sentirla junto a él se llenaba, se sentía completo.
On the day that you were born
The
angels got together
And decided to create a dream come true
So
they sprinkled moon dust in your hair of gold
And starlight in
your eyes of blue.
Ella se aparto un poco del joven para volver a mirarlo, sentía como se movían suavemente, al ritmo de la música de sus almas y entonces regresó su miedo a ser separados, no podría vivir sin él, recordó los duros tiempos de su entrenamiento en la montaña Osore, cuando sólo podía suplicar estar junto a Yoh, todos esos pensamientos provocaron un poco de llanto en sus ojos.
That is why all the girls in town
Follow you all around.
Just like me, they long to be
Close
to you.
Él se percató de las lagrimas en los ojos de la joven y de inmediato secó sus lagrimas para después darle un beso en su frente, veía el miedo en la expresión de ella pero le devolvió el valor con una sincera sonrisa, rememoró lo mucho que la necesito cuando perdió a sus padres y en otros duros momentos, no deseaba volver a estar sólo, a partir de hoy lucharía por hacer feliz a Ana y serlo a lado de ella.
E – e – E
-Lo bueno fue que no me equivoque– dijo Pilika a Len –por un momento creí que había cometido un gran error.
-Pues yo jamás pensé que se te ocurriera encerrarlos– contestó el muchacho –yo pensé en llevarte ahí con ellos, que te disculparas y les hablaras pero lo que hiciste jamás me hubiera pasado por la cabeza, ay Pilika se te ocurre cada cosa.
-Pero a poco no vale la pena hacer locuras como esta fiesta.
-Creo que sí– comentó para después besarla, pero se alejaron rapidamente pues Horo- Horo se acercaba a ellos.
-¿Cómo le hiciste para que se reconciliaran?– preguntó el ainu a su hermana.
-Ya vez soy maga hermanito– respondió ella sonriendo.
-Pues la verdad si pareces una maga– le dijo Lizerg.
-Sí, llegue a pensar que este problema no tendría solución– comentó Manta quien se acercaba al grupo junto con Ryu –pero aún les quedan tantas cosas por enfrentar.
-No te preocupes, el amor lo puede todo– dijo Ryu mirando a la pareja que bailaba abrazada en la pista –sino nada mas hay que preguntárselos a Pilika y Len ¿verdad?– ante aquella aclaración, Horo miro a su hermana y se dio cuenta de todo lo que estaba ocurriendo en cuanto a su amigo y la peliazul.
-Pilika– exclamo el shaman –tu no puedes andar con él, dime que no es eso.
-Pues… yo– intentaba decir la nerviosa chica.
-Así es– le respondió firmemente Len –hace dos semanas que somos novios– le contestó el shaman de China.
-¡¿QUEEEEEEEE!– grito fúrico el joven de cabellos azules –SE VOLVIERON LOCOS– volvió a gritar provocando que algunos voltearan a verlo –ERES UN TRAIDOR LEN, ¿CÓMO PUDISTE APROVECHARTE DE QUE ERAS MI AMIGO PARA PESCAR A MI HERMANA? DEBERÍA MATARTE.
-¿QUIERES CALMARTE HERMANO?– le grito Pilika –en primera, Len no se aprovechó de nada– explicó bajando un poco su tono de voz –los dos estamos enamorados, es increíble que te comportes así, por eso no te lo había dicho sabía que tu reacción no sería precisamente la más madura– terminó de decir molesta mientras tomaba la mano del shaman de ojos dorados.
-Pues yo no estoy de acuerdo– dijo Horo – Horo alejándose del lugar.
-Hermano– le llamo la muchacha pero este no volteo.
-Dejalo– la calmo Len –ya se le pasara y entonces volvere a hablar con él cuando lo haya pensado todo.
Fuera de aquel percance, la noche continuo sin sobresaltos, también la ainu y Len bailaron un rato y Horo- Horo continuó comiendo con mucho coraje, después de bailar por bastante tiempo Yoh y Ana se sentaron y comenzarón a platicar de cosas sin importancia, después se les acercaron sus amigos para platicar con la pareja, la fiesta en verdad estaba muy entretenida y ellos aprovecharon la platica para agradecerle a Tamao por prestar su cumpleaños para que ellos se reencontraran, pero no importa que tan feliz te sientas el tiempo no se detiene… sigue su paso aunque desees que se detenga en algún instante especial así que dio la una de la madrugada y la mayoría de los asistentes comenzaron a irse, en especial Ana quien había estado en aquel lugar más tiempo del planeado, por lo cual decidió regresar al templo y el shaman de cabello castaño la acompañó.
Yoh llegó con ella hasta la entrada del templo y justo en ese lugar se quedó mirando a la rubia.
-Bueno, gracias por acompañarme– le dijo ella dándole un corto beso en los labios.
-De nada Ana– contestó el muchacho hechizado por los ojos de la itako –te amo– exclamo tomándola en sus brazos para besarla y no la habría soltando a no ser porque es necesario respirar, en ese momento la chica se alejo un poco de él.
-Ya es tarde, tengo que irme, te amo– murmuró para después entrar al templo y dirigirse a su habitación, entonces él la miro hasta que las tinieblas la ocultaron de su vista y él se alejó del lugar caminando con pasos muy lentos como si no quisiera alejarse de ella y en verdad… no lo quería. Pero en la mente de ambos se habían quedado los momentos de LA MÁS MARAVILLOSA DE LAS FIESTAS.
CONTINUARA…
ESOS ES TODO POR ESTE CAPITULO, PARA EL PROXIMO VIENE EL LEMON, PUES SI LEYERON LOS REVIEWS SE HABRAN DADO CUENTA QUE LA MAYORÍA QUIZO EL LEMON, SE LOS RUEGO PERDÓNENME POR LA TARDANZA Y LES PROMETO QUE PASADO MAÑANA TENDRAN EL CAP. 10
