Cosa de Dos: Capítulo 9 - La fiesta

-¡Una fiesta! ¡La última vez fue bestial!

-¿Quien la monta?

-A saber, pero... ¿eso qué importa?

-En el mercado pone aquí... ¡Y esta noche, a las 22:00!

En el tablón de anuncios había practicamente todos los alumnos y, entre ellos, Malon, que ya se había integrado en el grupo de chicas. Zelda y Saria llegaron más tarde.

-¿Y ese alboroto? -preguntaba Saria.

-No sé. Vamos a ver, ¿no?

Las dos chicas se intentaron meter entre medio de la gente. Al conseguirlo vieron el poster. Salieron.

-¡Una fiestuki tia! -exclamó Saria.

-Bueno... -contestó Zelda

-Vas, ¿no?

-No estoy para fiestas yo, Saria.

-Te vendrá bien para...

-Sí, para distraerme, -Zelda se giró bruscamente para mirarle a la cara a su amiga- pero no quiero distraerme. Malon está a punto de agarrar a Link y yo de brazos cruzados distrayendome con fiestas, ¿no?, pues no me da la gana. Él está cabreado conmigo por una cosa que no he hecho.

-Pero Zel...

-No Saria. Me quedo.

-Te diré una cosa. Si a partir de ahora piensas adoptar el papel de amargada me decepcionarías mucho. Voy a ver que me pongo para esta noche. -Dijo Saria antes de dirigirse a las escaleras para irse a su habitación.

Link miraba a Zelda. Saria se alejó y Zelda giró la cabeza para mirar al chico, el cuál le mostró su desprecio apartando los ojos de ella. Decidió subir las escaleras para irse a su habitación como había hecho hacía unos instantes su amiga.

Pasaron las horas. eran las 20:00... las 20:30... 21:15... 21:45... Se escuchaba gente por los pasillos. Y Zelda encerrada en su habitación. Llamaron a la puerta y la chica se levantó de la cama de un salto con la esperanza de que fuése Link.

-¡Zel! ¿Aún no estás arreglada?

-Ah... Pasa Coocker... No me arreglo porqué no voy a ir.

Era Coocker bien vestido... a su manera. Llevaba una camiseta y unos tejanos con una chupa de cuero encima. Generalmente él iba así siempre.

-No vas por lo de Link, ¿cierto?

-Me duele pensar que no me quiera ver. Y se irá con Malon.

-Ese es el problema, ¿no?, Malon...

-Sí... Coocker, te lo explico todo en plan resumen a cambio que tú no dirás nada nunca.

-Dime.

-A mi me gusta Link. Me encanta. Me parece el chico perfecto, el hombre de mi vida, el padre de mis hijos, mi alma gemela y media naranja. Pero Malon lo está jodiendo todo. Ella y yo nunca hemos hablado directamente sobre esto pero ya ha empezado con esta nota. Malon se irá a la fiesta con Link y yo... yo me quedo. N-no puede verme... dijo con las lágrimas a punto de caer.

-Eh eh eh... tranquila... -dijo Coocker bajito mientras la abrazaba.- Zelda... Yo creo que en el fondo él no está enfadado. Esta dolido. Si lo habláis lo arreglaréis.

Coocker estuvo allí cerca de un cuarto de hora, ayudando a Zelda a desahogarse. Después de ese tiempo salió por la puerta.

-Bueno Zelda. Intenta animarte. Ya te digo yo que Link no va a caer en las garras de la pelirroja.

-D-de acuerdo Coocker. Gracias por escucharme. -dijo Zelda con la voz aún desgarrada por la angustia.

-Nada, mujer.

El chico se fue corriendo a la fiesta, que ya llegaba tarde. Link lo esperaba fuera de la carpa. Vestía con una camisa blanca y roja, unos pantalones tejanos y unas deportivas. También se cambió el pendiente rojo que llevaba cada día, pues éste era azul.

-¡Tío! ¿Dónde estabas? -Dijo Link cuando Coocker llegó.

-Estaba hablando con Zelda.

-Ah... ¿y eso?

-Nada, cosas.

Coocker se dispuso a entrar, pero el brazo de Link lo obligó a girarse para que se quedara mirandolo a la cara.

-¿Cómo está Zel? -dijo Link con un tono más preocupado.

-Bien, está bien. Venga entra...

Entraron y se añadieron a la masa formada por todos los habitantes de Altárea. Las tiendas estaban que no lo creían con la cantidad de clientes que tenían, sobretodo el bar, donde estaba sentado Malton.

-¡Venid! -Gritó Malton desde el local.

Los chicos se miraron y fueron. De mientras Zelda en la habitación. Pensando.

-*Si a partir de ahora piensas adoptar el papel de amargada me decepcionarías mucho.*.Joder... *Si lo habláis lo arreglaréis.*... -pensaba y pensaba.

De repente se levantó de la cama.

-A ver que me pongo.

Los chicos se lo pasaban genial en el bar, sobretodo por las dosis de poción azul que le añadía Malton a las cervezas. Link y Coocker se reían todo el rato, pues iban bastante pedetes y se notaba. Aparece Malon vestida con un vestido verde bien escotado, corto y apretado combinado con unas botas negras. Se sitúa frente la mesa de los muchachos que no estaban ya en pleno uso de su cuerpo.

-¡Chicos! -gritó la pelirroja.

Link se giró y se levantó rapidamente, quedando justo enfrente de Malon. Cara a cara. A centímetros el uno del otro.

Zelda ya tenía la ropa elegida y se planchó el pelo en un momento. Había optado por un vestido blanco, uno que a Link le gustaba mucho. Constaba de dos partes; la superior era como una camiseta que se sujetaba solamente de un tirante y seguía con un volante que pasaba por debajo del otro brazo. La otra parte era una sencilla falda blanca tambien terminada en volantes. Iba de conjunto y además llevaba una cinta con una joya en el cuello y unas sandálias de tacon. Salió de la academia sin descuidar su bolso de fiesta.

Malon le coge de las manos a Link. Se miraban a los ojos. Saria, que estaba por allí con su atentado al baile, colocó los ojos sobre la pareja en un acto reflejo. Malon se iba acercando a los labios de Link.

Zelda ya llegaba, sólo le faltaban unas escaleras que subió rapidamente. Entró a la carpa y empezó a buscar. Algo hizo que la chica se quedara parada, algo que no podía estar pasando. El bolsito de fiesta golpeó el suelo, junto con el corazón de Zelda.

-N...no... -Tartamudeaba Zelda.- ¡¿Se están... besando?!