CAPITULO 9. SENTIMIENTOS
Búscame, porque estoy perdida,
Sumida en el abismo inconsciente del amor,
Tratando de salir a flote absurdamente,
Cuídame, ven por mí, regálame un trozo de tu vida.
Porque estoy cayendo en agonía,
Esperando por ti.
Akane se encontraba sumida en sus pensamientos, lejana de la realidad, esperando un milagro que la despertara de aquel absurdo sueño, sin sentido, se encontraba sentada allí, brindando por la felicidad y bienaventuranza, ¿pero cuál?, y el amor, ¿de quién?, aferrada al brazo de un hombre que jamás la amaría, ni ella a él.
¿Por qué lo hacía?, mientras sonreía falsamente a su nuevo padre, a sus entusiasmadas hermanas, a él, pero todo lo veía como si fuera una espectadora, no era parte de esa escena, su cuerpo era el que se encontraba ahí, cumpliendo su deber, porque estaba más que claro que su corazón se encontraba en otro lado.
..
Ranma se encontraba sentado frente a una fogata, pero, a pesar del fuego no podía evitar sentir un frio interior que le recorría todo el cuerpo, podía ver a su padre y a sus guerreros brindar por su victoria, decidió marcharse a dormir a su tienda, o no podría contener su frustración, pensaba en Akane, ¿Por qué le había dicho que la amaba?, no sentía nada diferente, al contrario, cada que pensaba en ella se sentía peor, quizás había sido algo impulsivo al declarar sus sentimientos, quizás solo quería tener un motivo para no atacar.
Sin embargo, tampoco podía borrar de su memoria todas las tardes, que pasaron juntos, los paseos por el jardín, las charlas y pequeñas discusiones, su ímpetu por perfeccionar lo que hacía, su mirada apasionada, sus besos. Sobre todo eso, no podía olvidar esa noche, el calor que emanaba de su abrazo y la paz, que muy pocos guerreros encuentran y que ella le proporcionaba.
En eso estaba, cuando su padre se acercó a él.
-Hijo, acaba de llegar un informante de casa de los Tendo, hay noticias que favorecen nuestra causa, el Sr. Tendo yace tendido, gravemente herido, eso nos da una ligera ventaja sobre la batalla, pero, también me dijeron que esta noche se llevó a cabo la boda de su hija con Hibiki, vaya que no pierden tiempo, te dije, todo era parte de un plan para derrocarnos-
Ranma sintió una punzada de dolor al escuchar lo de la boda, se había casado, ya no podría ser de nadie más, había perdido antes de empezar a luchar, el frio lo invadió aún más, insaciable, se llevó las manos al rostro, temblaba, y le costaba un poco de trabajo respirar. ¿Pero, que era esa otra sensación?, algo que era intenso, dolía, y al mismo tiempo le hacía sentir más fuerte.
-Entonces, mañana atacaremos de nuevo, ¿verdad?- le pregunto a su padre con un tono de voz bastante serio.
-Creo que no, esta vez esperaremos a Kuonji, ya viene en camino, será una victoria rápida, sin Tendo al frente, Hibiki no será rival para nosotros, además, así dejaremos que los jóvenes esposos disfruten un poco- sonrió el Sr. Saotome al hacer su comentario.
-Como tú digas padre, pero a mí me parece que no deberíamos esperar, será más fácil si atacamos mañana, en dos días estaríamos de regreso en casa-
-No te desesperes hijo, todo lleva su tiempo-
Su padre soltó una ligera risa burlona y se alejó de él, dejándolo con una sensación de vacío y coraje que no podía entender, ¿Por qué le afectaba?, si eso ya estaba planeado hace mucho tiempo, no era novedad para él que la joven Tendo se casaría muy pronto, y que él, no estaría ni un centímetro cerca de poder evitarlo.
-Desearía poder irme ahora mismo-
..
-Akane, tu nueva habitación será la que se encuentra en la torre del lado derecho, tiene una vista hermosa, sé que te gustara mucho, espero que también a tu futuro esposo-
Kasumi le dio las últimas indicaciones antes de que todos comenzaran a levantarse de la mesa, había sido un día difícil y todos necesitaban descansar, pero las palabras de su hermana le habían hecho recordar que ahora tenía que cumplir con sus obligaciones de esposa, no sabía lo que le esperaba, Ryoga le había dicho que no le amaba, pero no había dicho nada sobre que no la tocaría. Sentía su corazón latir muy aprisa, y se acercó a Ryoga.
-¿quieres ir a dormir?- le pregunto tímidamente a su nuevo esposo.
-Iré más tarde, tengo que hablar con mi padre sobre las nuevas estrategias para la batalla, no podemos permitirnos otra derrota, además, sé que tu padre confía en mí, y eso es muy importante- le dijo Ryoga.
-Te lo agradezco, en verdad, entonces me adelantare-
Akane salió deprisa del salón principal y se dirigió a su nueva habitación en la torre, su hermana no había mentido, tenía una hermosa vista desde la ventana, podía ver como la luna llena cubría con su tenue luz los prados, las casas, las colinas, el bosque, ese lugar que ahora se le hacía tan lejano, no podía evitar pensar en su padre herido, en la batalla, en cómo habían perdido, en Ranma, recordó la sensación de sus labios y no pudo evitar llevarse una mano a la boca, mientras una lagrima solitaria atravesaba su mejilla, fría por el aire nocturno, se alejó de la ventana y salió de la habitación rápidamente.
Llego al templo que se encontraba en el jardín de su madre, se dejó caer de rodillas en el suelo, no podía respirar, no sabía cómo sacar todo lo que sentía, llorar no sería suficiente, y hechó a correr por el bosque.
Corrió todo lo rápido que le permitía su kimono ceremonial, se adentró por caminos donde no había estado antes, y no podía parar de correr, mientras algunas lágrimas se escapaban de sus ojos, se detuvo en el preciso instante en que le hizo falta el aire, se vio sola en medio de la obscuridad, pérdida, esperando por un milagro que la sacara de esa ensoñación cruel, que le indicara el camino, se dejó caer nuevamente, pero esta vez sobre las hierbas del bosque, orando por encontrar una señal, un poco de luz y lanzo un grito de guerra hacia la nada.
Y de pronto lo vio, una extraña silueta se dirigía hacia ella en la oscuridad, y sintió temor, no se había percatado de lo lejos que había corrido, ni durante cuánto tiempo, quizás estaba muy cerca de la zona del enemigo, pudo ver que el recién llegado encendía una pequeña antorcha para poder vislumbrar entre los matorrales, casi se cae de espaldas cuando se dio cuenta que era Ranma, sin pensarlo dos veces salió corriendo nuevamente, se detuvo hasta llegar a la orilla de un rio y suspiro fuertemente.
-¿pensaste que no podría alcanzarte?, eres muy lenta- le dijo una voz sumamente conocida detrás de ella.
-Pensé que no me habías visto, eres tan antipático- le contesto recobrando un poco de su compostura.
-Por favor, todo Nihon te escucho gritar y pensaste que nadie saldría a averiguar-
Akane no supo que decir, debía parecerle extraño al joven haberla encontrado ahí, sola, gritando, vestida de novia aun, trato de esquivar su conversación, pero él le pregunto algo para lo que no estaba preparada.
-¿Por qué te casaste?-
-Eso ya lo sabes, no necesito recordártelo, tú estabas allí- respondió de forma mordaz.
-Pensé que lucharías, que nadie podría obligarte a hacer algo que no querías, ¿o si querías?-
-Es cuestión de honor, lo sabes, lo hice por mi padre, está muy grave-
Ranma se acercó lentamente hacia Akane, hasta colocarse detrás de su espalda, incluso podía sentir su respiración. Se estremeció ligeramente cuando volvió a hablar.
-Te ves hermosa- le dijo con voz melancólica.
-No digas nada por favor, lo que dijiste ayer es cosa del pasado, no hay lugar para más declaraciones de ese tipo, ya no hay nada que podamos hacer-
-Pero, ¿Qué se supone que haga ahora?, no puedo con lo que siento Akane, me consume, me hace sentir débil,… no podría vivir sin verte-
-Tendrás que hacerlo, y también yo, ya que no podremos volver a vernos-
-Pero hoy, estas aquí- le dijo Ranma al mismo tiempo que la estrechaba fuertemente entre sus brazos, se sentía tan bien, era como una energía renovadora, algo que le hacía ver las cosas con claridad. La alejo un poco para poder mirarla a los ojos, tenía la mirada triste y enrojecida, tan anhelante, tan llena de un sentimiento que él también tenía y que no podían sacar ni uno de los dos. Se acercó a sus labios lentamente, y la besó, con un beso dulce y lento, era como una caricia, la tomo por la barbilla para hacer más profundo el contacto, se alejó sin apenas despegarse para recobrar el aliento, y con los ojos aun cerrados siguió saboreando el dulce sabor de su boca. Se separaron. Parecía un remedio mágico, algo que le hacía olvidar su pena, Akane se puso de puntillas y le lanzo los brazos al cuello, -No quisiera irme nunca de tu lado- le susurró al oído, mientras volvía a besarle.
Esta vez, el joven Saotome se atrevió a tomarla por la cintura, acaricio su cuello con la punta de los dedos, y después deslizo las manos por sus brazos, quería tomarla y llevársela lejos, donde nadie la buscara y nadie la encontrara jamás. Comenzó a desatar cada una de las cintas que sostenían sus ropas, pudo sentir el contacto con la seda pegada a su piel, su calidez, no podía parar de acariciarla.
-Detente por favor- le dijo Akane apartándose ligeramente de él, -Esto no está bien, además, yo no estoy lista-
Ranma asintió, y la ayudo torpemente a acomodar sus ropas.
-Quédate conmigo- le dijo con voz suave, como una súplica ligera.
-No puedo, tengo que volver antes de que Ryoga se dé cuenta-
-Solo por esta noche-
Akane sonrió, y asintió con la cabeza.
El cielo comenzaba a teñirse de un gris pálido, aunque a lo lejos cobraba ya algunos tonos naranjas muy característicos del amanecer, hacia un poco de frio, y una ligera neblina cubría los senderos del bosque, mientras el joven caminaba apresuradamente, buscando.
-Akaneeeee, contesta, ¿Dónde estás?-
El grito sobresalto un poco a la joven, que yacía tumbada en el suelo abrazada de aquel hombre que la hacía sentir tan protegida, lentamente y mientras estiraba un poco los brazos fue abriendo los ojos, el joven también comenzó a moverse a su lado.
-Akane, ¿pero qué hiciste?- le pregunto Ryoga al mismo tiempo que recorría la escena que tenía frente a él, su esposa recostada en el pasto, abrazada de otro hombre y con la ropa desacomodada.
-¿pero qué haces?, se supone que yo soy tu esposo, y además, este sujeto es un traidor, enemigo, ¿Qué estás haciendo con él?, ¿acaso eres una cualquiera?-
-No te atrevas a hablarle así- Ranma se levantó rápidamente y enfrento al recién llegado.
-Yo le hablo como me plazca, ella es mi esposa y me debe respeto- Ryoga se giró hacia Akane, -y tú, te he buscado durante horas, tu padre quiere verte, se está muriendo, mientras tu estas aquí como una…- Ryoga se contuvo, pero la tomo de la mano fuertemente.
-Llévame con mi padre, por favor- Akane se dirigió a Ryoga suplicante.
Ryoga se puso cara a cara con Ranma, -Por esta vez, lo dejaremos así, pero la próxima vez que te vea, te matare Saotome-
Akane se alejó junto a Ryoga, estaba muy preocupada por su padre, después vería la forma de arreglar las cosas con él, tendría que explicarle muchas cosas.
Llegaron a la casa de los Tendo cuando el sol había salido completamente, Akane se dirigió hacia la habitación de su padre rápidamente, al entrar, encontró a sus hermanas sentadas junto a él, Kasumi sostenía su mano.
-Akane acércate por favor, papá quiere hablar contigo- le dijo Kasumi
Akane se colocó junto a su padre y no pudo evitar que una lágrima se le escapara al verlo, estaba muy pálido, se veía tan débil, su apariencia siempre tan imponente ahora se resumía a la visión de un pobre hombre moribundo, le dolía verlo así. El Sr. Tendo sonrió al verla.
-Hija mía, sé que mi legado estará a salvo, porque lo he puesto en tus manos- hablaba con dificultad pero prosiguió, -sé que puedo confiar en ti y en tu esposo, se… que derrotaras a esos traidores, y sé que honraras mi memoria con eso-
-Papá, no digas eso, tu iras conmigo, y lucharas a mi lado, aun no te puedes ir- Akane tenía los ojos llenos de lágrimas mientras hablaba con su padre.
-Es mi hora…. Solo ve…. Por quien me hizo esto- le dijo su padre
-Dime quien y yo lo hare, te vengare padre, y no me detendré-
-Saotome...- alcanzo a decir su padre con su último aliento.
Kasumi y Nabiki se abrazaron sin poder evitar el llanto, Ryoga que se encontraba más atrás, salió rápidamente de la estancia, y Akane, solo podía pensar en el dolor, y en su promesa, su padre había muerto, sin poder evitar esta vez el llanto, se levantó hacia sus hermanas.
-No descansare hasta acabar con los culpables, lo prometo- y salió con paso decidido de la habitación.
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Hola, gracias por leer mi historia, espero que te haya gustado el capitulo, y que en un momento no hayas esperado un avance entre Ranma y Akane, (jeje), no aun no es tiempo, son muy jovenes, y la verdad que si me senti triste por lo del Sr. Tendo, pero era necesario.
En verdad nuevamente Gracias por tu tiempo.
Saludos!
Abril 2017.
