Disclaimer: Todo personaje/nombre escrito no me pertenece. Todo a su respectivo creador(Yana Toboso).
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Pareja: AshxSebastian
A/N: Secuela de Ese Joven, Psiquiatra. Enfocado específicamente en la relación de ambos personajes mencionados.
IX. Nervios
No importa la situación, hay que tener nervios de acero.
No importa qué persona uno tiene que enfrentar.
Para Michaelis sí le importaba.
Había tenido una semana bastante larga, pesada y estresante. No solo era semana de exámenes, sino que también tuvo que lidiar con otros asuntos que él no podía dejar pasar por más tiempo. Justamente ese día había decidido empezar un trámite de transferencia de dormitorio; simplemente no creía poder aguantar más.
Desde aquel incidente Michaelis se abstuvo de acercarse al mayor a toda costa. Sin excepciones. Salía de cualquier habitación donde estaba él, no importaba si habían otros también, tampoco se dignaba de escuchar su nombre por los aires, por lo que el pelinegro siempre tenía los audífonos puestos. Quería bloquear todo recuerdo de aquel día.
Precisamente ese mismo día Sebastian pensaba dejar su carta de solicitud en la oficina, pero antes tenía que ir por ella a su habitación. No estaba tan nervioso, puesto que sabía que el mayor estaría fuera a esas horas; eso le causaba un poco de tranquilidad a su corazón.
Se apresuró entonces, caminando a doble paso hacia los dormitorios, directamente a su habitación.
Al abrir la puerta sintió su alma salir de su cuerpo, sus ojos agrandándose al encontrarse con su compañero dentro de la habitación; estaba leyendo una hoja en mano, al parecer muy importante, antes de que llegara Sebastian, puesto que alzó la mirada y arqueó la ceja un tanto molesto.
-"Quisieras explicarme, ¿qué significa esto?"-
-…-
-"Una carta de solicitud de intercambio. ¿En serio?"-
Sebastian tragó con pesadez.
La había encontrado; había encontrado su carta.
-"¿Y bien?"-
El menor inhaló profundo y tomó unos pasos hacia delante, su mano alzada para tomar el papel de las manos del mayor mientras le devolvía la mirada.
-Es de mala educación el husmear entre las cosas de otras personas.-
Logró mantener su voz tranquila que hasta él mismo se sorprendió.
-"No cuando esa persona lo deja a la vista de todos."-
-¡Eso es mentira! ¡Me aseguré muy bien de guardarla precisamente para que no la encontraras!-
Sus nervios le habían traicionado.
Ya había alzado la voz.
