MENTAL
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AUTOR: Sara Holmes
TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Bellatrix_2009
BETA: Meliza Malfoy
DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Sara Holmes, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Harry piensa que ya ha pasado más que tiempo suficiente compartiendo su mente con otra persona, no muchas gracias. Pero un inesperado hechizo de Legilimency dirá lo contrario...
CAPITULO 9
Pareciendo estar bien, sintiéndose mal.
La vida continuó. Harry no había estado enteramente seguro de que lo haría; Seamus había estado, en parte, en lo correcto cuando había dicho que la situación entre Harry y Malfoy era un signo seguro del inicio del fin del mundo, y el moreno sabía bien que la tregua con Draco era precaria en el mejor de los casos.
Pero los jinetes no llegaron. Para sorpresa de todo el mundo y la súbita desilusión de los pocos que habían apostado que Harry y Malfoy terminarían en la enfermería antes de Halloween. Harry casi había olvidado lo que se sentía al tener a todos interesados en sus asuntos y observándolo todo el tiempo, hasta el festín de Halloween. Había entrado coincidentemente con Malfoy no muy atrás, y escuchó un par de gemidos de desilusión de los desafortunados apostadores, cuando vieron que ambos estaban perfectamente ilesos.
Malfoy le había dirigido una mirada divertida, rodando los ojos y se había sentado con Theo Nott sin decir más. Harry no le prestó atención; un Malfoy tranquilo era un Malfoy agradable. Ciertamente estaba resultando ser interesante cuando hablaban mediante el enlace, pero Harry no quería tentar su suerte.
Cierto, había bromas que eran un poco maliciosas, de parte de ambos claro, pero nada rudo o dañino. Por ejemplo, Draco se burlaba de su cabello, y Harry le bromeaba que se iba a perder entre la nieve, siendo tan pálido y todo eso. Habían superado las formalidades, ahora compartían bromas entre ellos. A Harry le gustaban las cosas de esta manera; sabía muy bien que podrían ser horriblemente agresivos el uno con el otro si quisieran, y siempre había algo de eso muy en el fondo de su mente. Una mención de Lucius, Sirius o Dumbledore y su tregua tan precaria caería como una torre de naipes.
No, eso no estaba en el orden del día de Harry. Las bromas con Malfoy eran casi divertidas, a falta de otra palabra mejor. Al parecer podía tomarle el pelo un poco, y el rubio no se enfurecía, probablemente porque nadie más podía escucharlos. Sabía que sería completamente diferente si dijera alguna de las cosas que le decía mediante el enlace en voz alta, especialmente si estuviese al alcance del oído de sus respectivos grupos de amigos.
Ahora que Ginny admitía ante todos que no lo odiaba, Ron y Hermione no estaban peleando (momentáneamente al menos), sus tareas eran lo mitad de horribles de lo que había temido y Malfoy molestaba sólo de vez en cuando, Harry había pensado que las cosas iban viento en popa.
Eso fue hasta que despertó preocupantemente temprano el primer domingo de Noviembre, una hora antes del tiempo en que debía sacar su culo de la cama, alistarse para encontrar a los otros e ir Hogsmeade.
Estaba medio dormido, revoloteando en un delicioso estupor tranquilo, con ganas de volver a caer en la somnolencia y continuar con cualquier sueño que había estado teniendo. No podía recordarlo, pero debió haber sido bueno porque su miembro estaba duro como una roca y desesperado por atención.
A pesar de que solía estresarse por casi todo lo que pasaba en su vida, la frustración sexual no había sido, por suerte, tan grave en lo que llevaba vinculado con Malfoy, al contrario de lo que había temido. Había tenido cuidado de no excitarse después del accidente en la ducha que aún lo hacía pasar verguenza. Pero no podía controlar sus sueños y al parecer estos le llevaban la contraria, ahora estaba despierto y con una erección extrema que no se desvanecería.
Parpadeó adormilado, se retorció bajo las sabanas, e inmediatamente deseó no haberlo hecho. Su pene hacía fricción dentro de su pijama y claramente no iba a escuchar los reclamos silenciosos de Harry de abandonarlo.
Moviéndose aletargado, buscó su varita bajo su almohada y convocó un hechizo silenciador en las cortinas. Entonces se maldijo a sí mismo. No podía tocarse con el maldito enlace ahí.
Aunque… estaba bastante seguro de que Malfoy ya no escuchaba ninguno de sus pensamientos privados. Le había preguntado y el rubio lo había confirmado que no, pero Harry realmente no confiaba del todo en él, por lo cual había gastado diez minutos pensando las cosas más horribles que se le ocurrían sobre Malfoy, solo para asegurarse. Pero Malfoy no lo había maldecido, gritado, ni hecho una rabieta, así que Harry supuso que podía estar tranquilo. Sin embargo, en el momento culminación, con sus pensamientos decididamente en cualquier otra parte menos en Malfoy… ¿Los bloqueos aguantarían?
Si, pensó Harry desesperado, chequeando rápidamente sus bloqueos mentales antes de deslizar su mano dentro de su pijama. Se quedó sin aliento al primer contacto de la piel con piel, se encargó de sí mismo correctamente.
—Joder… —suspiró, acariciando la cabeza de su pene con sus dedos, empujando hacia atras su prepucio, jugando y retorciéndose ligeramente sobre el colchón. Se sentía tan jodidamente bien, y medio se preguntó cómo o por qué había aguantado sin tocarse durante tres malditas semanas.
Ni siquiera pudo tolerar la caricia de sus propios dedos por mucho tiempo; lo que sea que hubiera estado soñando debió haber sido fantástico porque sabía que estaba a punto de acabar, apenas cinco minutos después de comenzar a satisfacerse a sí mismo.
Rodeó su miembro y comenzó a bombear su mano arriba y abajo, mordiéndose los labios y entrecerrando los ojos. Merlín, él ni siquiera necesito conjurar imágenes, solamente lo que estaba haciendo lo hacía retorcerse y sentir escalofríos en su espina dorsal.
Jadeando, bajo su mano libre para acariciar sus testículos. A la mierda con salir hoy, se iba a quedar exactamente donde estaba y masturbarse todo el día, con el cuerpo tenso y saboreando los momentos previos al orgasmo…
Mordió sus labios fuertemente, para amortiguar su grito al venirse estremeciéndose, sintiendo el líquido caliente contra su mano. Su cuerpo entero se relajó y se recostó de nuevo en el colchón, tratando de controlar su respiración.
Wow, pensó, flexionando los dedos de los pies para comprobar que seguían ahí. Se rió sin aliento, antes de tomar su varita y convocar un hechizo limpiador.
No podía estar menos preocupado por el enlace; se sentía muy contento como para preocuparse por nada. No había oído ningún grito indignado así que asumió que Malfoy seguía dormido, y más considerando que era muy temprano y además domingo. Aunque no estaba seguro de si Malfoy era mañanero o dormilón. Por lo que Harry sabía, el cabrón podría haberse levantado a las siete para elaborar planes siniestros.
Riendo, tomó sus anteojos y se levantó. Se estiró y todas sus articulaciones crujieron con satisfacción. El dormitorio estaba silencioso, excepto por los ronquidos de Ron y la fuerte respiración de Neville. Excelente, Harry pensó y su sonrisa se ensanchó. Como era el primero en levantarse tendría el priemer lugar en el cuarto de baño y probablemente tendría una media hora antes de que alguien se levantara y exigiera que saliera de la ducha porque se estaba gastando el agua caliente.
Hoy iba a ser un buen día, anticipó mientras caminaba hacia el baño. Sus pasos retumbaron en la habitación.
— ¿Qué demonios haces despierto?
Harry se volteó en el sofá ante el sonido de la voz de Ron y sonrió. Ron, Neville, Dean y Seamus estaban allí, luciendo medio dormidos y cansados.
—Es un lindo día —dijo Harry mientras todos se arrojaban sin elegancia sobre los asientos a su alrededor. La casi discusión de la semana pareció quedar completamente olvidada cuando Dean se sentó junto a él luciendo perfectamente amigable. —No quisiera desperdiciar el tiempo durmiendo.
— ¿El enlace le dañó el cerebro? —Preguntó Seamus gruñón, cruzando los brazos fuertemente contra su pecho y escondiendo las manos. —No es un lindo día, es un maldito congelador.
—A mí me gustan los días fríos como este —comentó Neville, mirando fijamente hacia el cielo raso encantado. Era casi blanco, las nubes sobre ellos prometían una nevada cercana.
—George me enseñó el hechizo para que las bolas de nieve persigan a la gente —dijo Ron, agarrando feliz un par de tostadas. —Voy a tener que encantar a un par de tercer año con él hoy.
—Apuesto a que no puedes darle en la cara a diez chicos de tercero —incitó Seamus.
—Apuesto a que no puedes estar un día sin apostar con nadie sobre nada —se metió Dean bromeando y todos rieron.
— ¿Cómo está Malfoy hoy? —preguntó Ron y todos empezaron a tomar el desayuno, charlando sobre a donde irían mientras estaban en Hogsmeade. Ir a Cabeza de Puerco y tomar un montón de cerveza de mantequilla parecía ser el consenso general.
—Ni idea —dijo Harry en respuesta a la ahora pregunta diaria de Ron. —No escuché nada todavía.
— ¿Eso es bueno o malo? —Preguntó Ron por encima de su montón de tocino.
—Eh... —Harry se encogió de hombros. —Ni lo uno ni lo otro. No es tan malo cuando hace algún comentario, pero está mejor tener mi cabeza para mí mismo por un rato, ¿sabes?
Ron asintió comprensivamente, tragando su comida. —Estoy sorprendido de lo bien que los estás llevando; después de los primeros días pensé que iban a terminar en un charco de sangre.
—Es difícil cuando no puedes controlarlo, escuchar palabras aleatorias y cosas así, y no saber qué es lo que él escucha —dijo Harry —Pero ahora lo peor que ocurre es que él me habla justo cuando intento estudiar para decirme que mis anteojos me hacen ver estúpido.
Ron hizo una mueca. —Yo lo mataría, suena bastante molesto.
—A veces —coincidió Harry—, pero está funcionando bastante bien. Yo esperaba que pudiéramos dejar todas esas estupideces atrás y ser corteses durante este año, y es más fácil cuando puedo hablar con él a solas sin nadie más entrometiéndose.
— ¿Cómo yo? —preguntó Ron con una sonrisa.
Harry rió. —Sí, es verdad. Y Pansy Maldita Parkinson.
Ron soltó una carcajada. —Si hay una vaca tonta en esta escuela, es ella.
—Lo sé —dijo Harry, mordiendo su tostada mientras Ron tragaba entusiasmado su tocino. —A veces me pregunto cómo logró entrar a Slytherin; tiene tanto tacto como un troll de las montañas.
—Supongo que quiso estar con Malfoy, ¿No? —dijo el pelirrojo pensativo. —Quería estar cerca para vigilarlo, así ninguna podría saltar sobre él y tener sus bebés rubios y puntiagudos.
—Eww —Harry arrugó la nariz y le dio un codazo a Ron. —No es la imagen visual que quiero tener tan temprano en la mañana, gracias. Es asqueroso.
— ¿Qué cosa es asquerosa?
Ambos se giraron al mismo tiempo para ver a Hermione, Ginny y Lavender paradas detrás de ellos, mirando curiosamente a Harry.
—Pansy Parkinson teniendo bebés de Malfoy —dijo Ron rápidamente, y las tres pusieron la misma cara de aversión, rodando los ojos.
—Que apropiada conversación de sobremesa —suspiró Hermione irónica, sentándose junto a Ron.
—Ron la empezó. —Dijo Harry, mirando a su lado para ver si había espacio. —Gin ¿Quieres sentarte…?
—No, está bien —dijo ella rápidamente, sentándose junto a Dean y empezando una conversación con él sobre las estadísticas de Quidditch del Profeta.
Harry se tensó por un momento, sintiéndose apartado, y luego se reprendió a si mismo por molestarse. Todos eran amigos, no había razón para empezar a ponerse posesivo y tonto ahora, solo porque habían tenido una corta relación. Sabía que a Ginny no le gustaría para nada, y francamente, no podría reunir la energía suficiente para siquiera imaginarse a sí mismo así de pegajoso.
— ¿Y por qué están discutiendo la vida amorosa de Malfoy? —preguntó Hermione, llamando su atención de vuelta a la conversación previa. — ¿Pasó algo con el enlace?
—No, nada de eso —dijo Harry. —Sólo comentábamos que Pansy Parkinson debe ser la Slytherin más estúpida de la historia…
—Sutil como un troll de montaña —lo ayudó Ron.
—…y Ron dijo que ella entró en Slytherin siguiendo a Malfoy porque quería tener sus bebés.
—No me sorprende mucho —dijo Hermione frunciendo el ceño. — ¿Son pareja, no?
—No —dijo Lavender desde el otro lado de la mesa junto a Seamus. Todos la miraron inquisitivamente y ella negó con la cabeza. —Para nada. Ella quiere, pero él no.
—Oh —dijo Hermione sorprendida. —Fueron juntos al baile Navidad.
Lavender la miró como si no pudiera creer lo que estaba escuchando. —Eso fue hace años —dijo. —Estás un poco atrasada.
Hermione lució ofendida. —Sólo porque no me interesa la vida social de cada estudiante en este colegio…
— ¿Por qué él no quiere estar con ella? —intervino Harry rápidamente antes de que Lavender y Hermione empezaran a discutir.
Lavender puso su atención en él. —No lo sé —dijo con tristeza. —Intenté averiguarlo…
—Yo podría preguntarle. —Sugirió Harry tocando su sien, pero la idea se escurrió rápidamente ante la mirada incrédula de Hermione.
— ¿Cómo crees que terminará esa conversación? ¿Qué si el pregunta sobre Ginny?
—Ok, sólo fue una idea —murmuró Harry, bajando la vista a la madera cuando los ojos de Ginny se posaron en él. Genial, pensó. Ella aún estaba sentada junto a su ex novio y ellos aún estaban hablando de Malfoy.
—La chica Greengrass quiere salir con él —continuó Lavender. —La menor.
— ¿La que luce constantemente aterrorizada? —preguntó Ron y ella asintió.
—Eso es absurdo —dijo Hermione riendo. —No puedo imaginarla lidiando con él cuando está de mal humor.
—Uno nunca sabe —dijo Harry incapaz de abandonar la conversación, aun cuando sabía que a Ginny le molestaría. ¿Qué estaba mal con él? —Él podría apreciar una influencia tranquilizadora.
—Yo pienso que estaría terriblemente aburrido con alguien que no lo estimulara intelectualmente —dijo Hermione, mirando a Ron exasperada cuando éste escupió su jugo, probablemente debido a la palabra estimular. —Madura, Ron.
— ¿Qué quieres decir? —preguntó Lavender curiosa.
—Bueno, entre todas las cosas que es Malfoy, también es muy listo —dijo Hermione.
— ¿Lo es? —preguntó Ron, tosiendo y llevándose el puño a la boca, intentando aclararse la garganta.
—Sí, cuando le interesa —dijo Hermione. —Ese es su problema. No pone ningún esfuerzo cuando no ve la necesidad de ella o alguna recompensa que pueda obtener.
— ¿Desde cuando eres una experta en Malfoy? —preguntó Ron perplejo, compartiendo una mirada con Harry quien también se sentía un poco desconcertado por el conocimiento que Hermione tenía del rubio. Tal vez había un libro en la biblioteca llamado 'Por qué Draco Malfoy es un individuo complejo' o 'Diez maneras fáciles de detectar cuando Malfoy está siendo un cretino'.
—No lo soy —dijo Hermione, sacando a Harry de su ensoñación sobre libros sobre Malfoy . —Es obvio. McGonagall también piensa así.
—Volvamos a lo de la estimulación intelectual —dijo Harry y Ron se tragó otra risa, intentando mantenerse serio. — ¿Qué se supone que significa eso?
—Quiero decir que Malfoy es muy astuto cuando quiere serlo, pero tiene la capacidad de atención tan corta como la de un Bowtruckle, así que no creo que pueda estar con alguien que no lo mantenga sobre sus pies. Me hace acordar un poco a ti, Harry, pienso que ambos necesitan las mismas cosas en sus relaciones.
Las cejas de Harry subieron casi hasta su cabello. —¿Disculpa?
—Cálmate —dijo Hermione con una sonrisa. —No quiero decir que deban ser mejores amigos o que estén destinados a vivir una maravillosa vida juntos o algo por el estilo.
Harry se relajó. —Tengo la maldita esperanza que no.
Ron rió junto a él y Harry lo codeó bruscamente. Ron lo miró indignado, masajeándose la zona.
— ¡Auch! Ella fue la que dijo que debías salir con Malfoy, no yo.
— ¡Yo no dije eso! —La boca de Hermione se abrió indignada y golpeó a Ron en el hombro, y Seamus y Lavender voltearon a verlo, perplejos. —Ron ¡Eso no fue lo que yo dije!
— ¿Qué? Harry y… —empezó Lavender, su expresión transformándose lentamente de confundida a excitada.
— ¡No! —dijo Harry casi gritando, sintiendo que un rubor avergonzado estaba subiendo por su cuello. —Ron está portándose como idiota.
Lo pateó por debajo de la mesa y sintió satisfacción cuando Ron se quejó, adolorido.
—De acuerdo, ¡Me retracto! —dijo mirando a Harry incrédulo y frotándose la espinilla por debajo de la mesa. —Merlín, solías ser capaz de aceptar una broma.
—Sí, bromear no incluye insinuar algo así —dijo Harry, cruzando los brazos y mirando a Ron fijamente. —Las personas ya están diciendo teorías alocadas sobre el enlace, no es necesario que agreguen eso.
Seamus sacó su anotador, y lo movió frente a Harry con una sonrisa. — ¿Mil a uno a que terminas saliendo con Malfoy?
— ¡Jodete!
Todos rieron y Seamus guardó el anotador en su bolsillo. —Sólo bromeaba —dijo mirando hacia la puerta. — ¿Podemos ir pronto? No me gusta caminar en la nieve cuando está muy profunda.
Harry asintió, echando un vistazo rápido al cielo, donde ciertamente pequeños copos blancos habían empezado a caer. —De acuerdo —dijo. —Sólo si juras que no habrá más bromas sobre Malfoy y yo.
Seamus suspiró dramáticamente. — ¿Debo hacerlo?
Ron asintió. —Patea muy fuerte.
Seamus rió. —De acuerdo, no más bromas sobre Malfoy. Vamos, el pub espera. ¿Nos encontramos en la entrada? —le preguntó a los demás que aún comían. Lavender asintió y Seamus y Harry empujaron los platos, abandonando el comedor rumbo a la torre a buscar los abrigos, bufandas y guantes, para protegerse del frío.
—Una pregunta final —dijo Seamus mientras ascendían la última escalera. Su tono inocente no engañó a Harry en lo más mínimo.
— ¿Qué? —suspiró resignado.
— ¿De verdad no es tan malo estar enlazado a Malfoy?
Harry se sorprendió; había esperado un comentario sobre la vida sexual del rubio o una broma sobre él siendo finalmente gay. Pero Seamus lo miraba genuinamente interesado, todos los chistes se habían ido por ahora.
—No —contestó pensativo. —Es complicado… —dijo, pensando en la división de casas y la animosidad que aún se sostenía entre algunas personas de Gryffindor y Slytherin. —Pero él no es tan malo. Malfoy como persona es llevadero.
— ¿Van a terminar siendo amigos cercanos? – preguntó Seamus.
Harry se encogió de hombros. —No lo veo teniendo amigos cercanos, más bien servidores —dijo y Seamus rió. —Seremos corteses al menos. Solo hay que esperar y ver.
—No te atrevas… ¡No te atrevas! —gritó Hermione cuando la bola de nieve que Ron le arrojó le dio en el hombro.
— ¡Eres un bobo!
Harry rió mientras Hermione se inclinaba para agarrar un gran montón de nieve, y lo arrojaba en dirección a Ron. Habían caminado unos veinte minutos hacia Hogsmeade antes de que empezara la nevada; y Ron comenzó a hechizar bolas para pegarle a Seamus, dándole detrás de la cabeza. Después dejaron la magia y comenzaron a arrojarse unos a otros, hasta armar un pequeño caos.
—Ron… ¡Ron!
Harry intentó obtener la atención de su amigo, pero antes de lograrlo fue golpeado en la cara por una bola de nieve. Lo agarró con la guardia baja. Jadeó, tambaleándose.
— ¡Mierda! —enderezó sus anteojos e intento sacudir su bufanda, riendo levemente al ver a Ginny a pocos pasos, doblada de la risa. Se agachó, pero antes de poder armar una bola, otro golpe le dio en la cabeza, llenando su cabello y nunca de nieve.
— ¡Auch!
Se dio vuelta entre incrédulo y alegre al ver a Hermione sonriendo maliciosamente, con sus guantes cubiertos de nieve. Levantó su propio montón amenazante, pero antes de poder arrojarlo Ron saltó sobre Hermione y la abrazó por la cintura, con lo cual ambos cayeron sobre una montaña de nieve.
Sus costillas comenzaron a doler de tanto reír, pero no podía evitarlo; Hermione intentaba levantarse entre chillidos, y los demás colaboraban muy poco arrojándole nieve a ambos.
Otro golpe lo alcanzó y se giró a enfrentar a Ginny, quien corría lejos de él, anticipando sus movimientos como si ella fuera Malfoy y pudiera leer su mente.
— ¡Alejarse corriendo es trampa! —gritó persiguiéndola. Pasó junto a Neville y Seamus, quienes arrastraban a Lavender que gritaba, hacia el montón de nieve, aparentemente para arrojarla junto a Hermione.
Atrapar a Ginny no era un problema; él era más alto, tenía piernas más largas y no le importaba caer. Así que pronto estuvo a pocos pasos y la atrapó por la cintura, para luego caer rodando en el suelo.
Le tomó unos cuantos segundos orientándose otra vez; todo a su alrededor era blanco y no sabía muy bien en qué dirección habían rodado. Con dificultad se sentó y se encontró nariz contra nariz con Ginny. Ella reía y se sacaba la nieve de la cara, arrodillándose junto a él.
Estaban muy juntos, las rodillas de ella presionaban su cadera, y se quedó inmóvil, percatándose de que no habían estado tan cerca en años. Ella sonrió y se acercó más, sus ojos recorrieron su rostro de una manera familiar.
El pánico lo atacó y se levantó incómodo antes de que ella pudiera acercarse aún más.
— ¿Estás bien? —le preguntó confundida. Se sacudió las rodillas y se levantó. Él la ayudó, sintiéndose nervioso y profundamente desconcertado. El flash de pánico había sido muy rápido, y se había movido por impulso, inseguro del motivo. Simplemente se había sentido incómodo y de alguna manera incorrecta de alguna manera que él no podía definir claramente, y la sensación todavía recorría su columna mientras Ginny esperaba una respuesta. ¿Qué demonios estaba mal en él?
—Si —dijo, tragando e intentando aclarar su garganta. Un poco desesperado, miró alrededor, y su corazón saltó al ver que los demás estaban caminando hacia ellos. —Los otros están viendo, es todo.
Ella asintió, sacudiéndose el pelo de la cara y mirándolos. —Es cierto —dijo buscando su mano. Él la sujetó, sintiéndose extraordinariamente aliviado porque ella había aceptado su excusa patética.
Afortunadamente, los demás llegaron a su lado rápidamente, después de jugar con la nieve y fueron a Cabeza de Puerco para tomar unos tragos y entrar en calor. Ginny deslizó su mano en la de Harry, pero se volvió a mirar a los otros y sonrió cuando Hermione trato en vano de quitarse toda la nieve de su cabello.
—No sabía que tenías tan buena puntería —dijo Ron frunciendo el ceño y Hermione sonrió, obviamente complacida por el elogio.
—Hay muchas cosas que no sabes de mí —dijo ella con picardía y Ron sonrió, acercándola hacia sí y pasando un brazo sobre su hombro. Harry sonrió a la pareja, contento por como Hermione había aprendido a relajarse y pasarla bien aun con sus estudios, obviamente bajo la cuidadosa mirada de Ron.
Aún riendo y charlando, continuaron su camino a Hogsmeade, la nieve cubría los tejados que ya casi no se veían. Harry escuchaba a medias las conversaciones, riendo de vez en cuando, pero su mente estaba distraída.
Besarse en la nieve se suponía que era romántico ¿Verdad? Entonces, ¿por qué se había alterado como si tuviera trece y no hubiese besado nunca a nadie? Una parte de su mente seguro estaba pensando en que iban a ser atormentados con bolas de nieve de parte de Seamus, y que Ron estaba al acecho… lo cual quitaría el romance de la situación.
Pero eso no era todo. No podía ser. Solía ser una broma entre ambos, él y Ginny, que Ron era molesto como grano en el culo y siempre interrumpía sus momentos, pero ya no se sentía igual. No le hacía gracia.
Por mucho que odiara admitirlo, sospechaba que el enlace era parte del problema. Un problema delgado, rubio, en forma de Malfoy.
Parecía haber sido en otra vida cuando se sentaba en la sala común y ponía a Ginny en la cima de la lista de cosas en las que no podía pensar por culpa de Malfoy. Empezaba a sospechar que las cosas no iban a volver exactamente a la normalidad después de todo; como mínimo sus sentimientos por Ginny no habían regresado a cómo eran antes del enlace. No habían podido pasar mucho tiempo juntos después de todo y sus asuntos con Malfoy no estaban ayudando en la situación.
Algo en su mente sonó, haciéndole recordar cómo había evitado a Ginny antes del accidente con el enlace, renuente a arreglar su relación y volver a lo que una vez habían tenido. Sintió que se ruborizaba de vergüenza y culpabilidad, y apartó el pensamiento de su mente.
Las palabras "maldito Malfoy" se cruzaron rápidamente por su cabeza, pero sin convicción. No era la culpa de Malfoy. Harry supuso que debía ser igual de difícil para él. El moreno sospechaba que ninguno de los Slytherins estará muy feliz de la relación de Malfoy con él.
Abriendo la puerta del pub, suspiró, ignorado por los demás. Genial. Afortunadamente ya habían pasado tres semanas enlazado con el rubio y todo había sido mejor de lo anticipado. Estarían bien.
—Es tan agradable estar caliente.
El comentario feliz de Lavender provocó murmullos de conformidad en el resto del grupo, mientras bebían su cerveza de mantequilla y condimentando la bebida caliente y la confortable temperatura del pub. Desde el final de la guerra, Aberforth había puesto esfuerzo en hacer más acogedor su establecimiento para sus clientes, en lugar del gris y oscuro, ahora estaba lleno de centenares de candelabros que estaban ubicadas a lo largo de cada una de las cornisas que estaban disponibles, excepto sobre el bar. Muchas estaban suspendidas sobre sus cabezas como en el comedor, pero como Aberforth no dominaba con maestría el hechizo, algunas gotas de cera caliente a veces caían sobre sus vasos o cabezas. Un fuego vivo bailaba en la chimenea en los meses de invierno, y, probablemente el detalle más importante era que ahora el lugar estaba limpio, las superficies brillaban bajo la luz de las velas.
Muchos de los estudiantes mayores preferían venir aquí antes de a Las Tres Escobas; era más tranquilo y no lo frecuentaban los maestros, así que podían relajarse con mayor facilidad. Harry en particular apreciaba la poca concurrencia porque a veces en Las Tres Escobas le tomaba mucho tiempo hacer su pedido, ya que la gente quería saludarlo y estrechar su mano.
En el primer fin de semana en Hogsmeade del año, se había dado mucho gusto observar a Aberforth echar a algunos de cuarto año que habían comenzado a fastidiar a Harry por un autógrafo. La mayoría de los estudiantes, incluso los más jóvenes, respetaban el pedido de privacidad que había hecho pero aun había algunos que lo molestaban.
Cabeza de Puerco se había convertido fácilmente en uno de sus lugares favoritos para estar en Hogsmeade, y se sentaban siempre en la misma mesa circular en la que estaban ahora, aun cuando sólo eran dos o tres.
—Un brindis por los chicos, que ganamos la pelea de nieve —dijo Ron levantando el vaso hacia los demás en la mesa. Los otros muchachos también los levantaron, mientras las chicas empezaron a protestar.
—Ustedes no ganaron —dijo Hermione tomando la muñeca de Ron y tirándola hacia atrás, casi tirando la cerveza sobre la mesa.
—Si lo hicimos —defendió Seamus—, ustedes resultaron cubiertas con más nieve.
—Pero tú pediste que terminara la pelea cuando Lavender te dio en la cara —dijo ella.
—Y nosotros éramos cinco contra ellas, que eran tres —concedió Neville. —No fue realmente justo.
— ¿De qué lado estás tú? —intervino Seamus indignado, recibiendo de Neville una sonrisa tímida en respuesta.
El debate continuó y revivieron alegres los mejores momentos de la batalla mientras bebían. Harry escuchaba interesado, ya que se había perdido la mitad durante el momento con Ginny. Estaba pensando en tomar su mano bajo la mesa, pero desechó la idea cuando se dio cuenta de que no quería hacerlo. Solo quería que dejara de mirar a Dean un poco. Pensó en esa revelación unos momentos, pero su atención fue prontamente demandada por Ron, quien miró significativamente por sobre la mesa hacia el bar.
Harry frunció el ceño y siguió su mirada. Su estómago dio un vuelco; sentados en la mesa más próxima estaban Malfoy y Nott.
— ¿Qué hacen aquí? —Harry le susurró a Ron, sintiéndose desconcertado. ¿Por qué Malfoy no había dicho nada mediante el enlace cuando lo había visto?
—No lo dejan entrar a Las Tres Escobas —contestó Ron en voz baja y Harry se pateó mentalmente. Por supuesto que Malfoy no podía entrar allí, él ya lo sabía.
Buenos días.
Lo saludó Harry mediante el enlace con sus ojos en el rubio. Su sospecha de que Malfoy sabía que estaba allí se confirmó cuando el rubio levantó lentamente los ojos y asintió. No contestó, solo lo observo un momento y luego bajó los ojos.
Bueno, eso era raro. Se sintió un poco sorprendido ante la falta de respuesta de Malfoy; casi siempre devolvía el saludo cuando se encontraban en algún lado.
Harry volvió la vista al rubio y vio que éste lo estaba observando, con una expresión de alarmante interés. Levantó una pálida ceja y desvió la mirada para decir algo a Theo Nott.
Oh maldición, mierda, joder, jod….
Toda la sangre se fue de la cara de Harry. Se había arriesgado a masturbarse por primera vez en semanas esa mañana y ahora Malfoy lo miraba raro, no podía ser una coincidencia. Sintió la sangre volver de golpe a sus mejillas en una llamarada de verguenza, la mortificación lo bañó.
— ¿Estás bien? —le preguntó Ginny con curiosidad.
—Malfoy me está mirando raro —murmuró con los ojos fijos en la mesa.
Hubo una pausa.
—No, él no lo está haciendo —contestó ella sonando confundida.
—Te digo que sí. —insistió Harry.
Otra pausa. —Te miró, pero no de manera rara —dijo Ginny ahora perpleja. — ¿Qué pasa contigo? ¿Por qué te has vuelto tan paranoico con Malfoy?
—No estoy siendo paranoico. —Replicó un poco agresivamente. Levantó la vista de nuevo y vió que Malfoy estaba charlando con Theo, bebiendo algo color azul, sin prestarle atención a Harry.
—Me estaba mirando raro. —Murmuró, aún sintiéndose preocupado. Sus palmas estaban humedas y se las secó en sus rodillas bajo la mesa, deseando que el lugar no estuviera tan caliente.
Luces un poco sonrojado.
Levantó la mirada nuevamente justo cuando Malfoy dejaba de mirarlo y se volvía hacia Theo. Eso no podía ser una coincidencia ¿Verdad? ¿Malfoy lo había estado mirando y luego desvió la mirada solo para incomodarlo?
¡Al diablo contigo!
—Bueno, no te está mirando ahora. —Contestó Ginny, pero el casi no la oyó. Estaba demasiado ocupado entrando en pánico acerca de Malfoy y como claramente lo había atrapado esa mañana.
¿Qué? La sorpresa en el tono de voz de Malfoy era clara.
Ya me oíste. Jodete.
No se atrevió a levantar la mirada.
Mira, Potter. Sólo porque estás teniendo un mal día, no significa que tengas que desquitarte conmigo.
Púdrete. Nadie te quiere aquí de todos modos. Me sorprende que te dejen entrar.
Hubo silencio en su cabeza por un momento y luego Malfoy lo rompió. La voz en su cabeza sonó llena de ira mal contenida.
Eres un pendejo Potter, sólo te haces el bueno cuando te conviene, supongo.
Si, bueno, tú no mereces que sea amable contigo.
Algo hizo un estruendo y todos en la mesa se giraron simultaneamente. La fuente del ruido era clara; Malfoy había tirado su silla al levantarse de golpe y alejarse de la mesa, poniéndose su bufanda y luciendo furioso.
— ¡Draco!
Theo Nott se levantó apresuradamente después de él, lanzando una mirada desconcertado hacia Harry y los otros, antes de seguir al rubio fuera del pub. Harry tuvo la visión de Malfoy alejándose a través de la nieve, antes de que la puerta se cerrara nuevamente.
— ¿Tú provocaste eso?
Ron fue el primero en romper el silencio, luciendo preocupado.
Harry asintió brevemente. —No importa, estaba portándose como un cretino.
— ¿Qué le dijiste? –preguntó Hermione en voz baja. —No lo había visto tan enojado en semanas.
—Me estaba mirando raro, así que lo mande al carajo —dijo Harry, deseando estar solo con Ron y Hermione, para evitar las miradas nerviosas, sorprendidas e incrédulas que los demás le dirigieron.
— ¡Oh, por Merlín! ¡No te estaba mirando para nada! —dijo Ginny exasperada. —Por una vez en su vida estaba metido en sus propios asuntos.
— ¿No crees que tal vez exageraste? —preguntó Hermione tentativamente.
—No —dijo Harry rápidamente, aunque en su mente dudó un instante. Tal vez Malfoy no lo estaba mirando raro. Tal vez lo estaba mirando por otra razón. De pronto le pareció más probable que Malfoy habría hecho un escándalo si hubiese encontrado a Harry con su mano dentro de los pantalones. Él no conocía a Malfoy lo suficiente como para poder adivinar lo que él estaba haciendo.
—Harry…
—No quiero hablar sobre eso. —Insistió. —Más tarde —añadió y Hermione asintió lentamente.
La conversación fue incómoda y torpe durante un rato, hasta que Seamus trajo el tema de las vacaciones de navidad y una posible fiesta de año nuevo que podrían hacer si todos se quedaban. Harry no intervino. No podría importarle menos algo tan lejano, especialmente algo que no ocurriría hasta terminado el período del enlace.
Bastardo.
Suspiró y cerró los ojos, frotándose las sienes cuando la ira de Malfoy resonó en su cabeza. Ahora se sentía absolutamente miserable. Confundido sobre Ginny, molesto con Malfoy y avergonzado de la situación en la que se había metido, solo porque no podía contener su maldito libido por unas semanas. Todo había salido de la peor forma, pensó taciturno, y eligió no responder el insulto del rubio. Esa mañana había empezado tan malditamente fantástica, y ahora tenía cuestiones que resolver con su novia, problemas con sus amigos y a un Malfoy furioso en su cabeza.
Estupendo. Simplemente genial.
